Nota: Estimados lectores, por error publiqué dos veces el capítulo 24. Ya corregí el inconveniente, así que para continuar con la historia, por favor previamente leer el capítulo 25. Saludos.
Helena estaba molesta. No podía sacarse la mala vibra que le había ocasionado cruzarse con Minmei en la cafetería. Lisa nunca había visto tan furiosa a su amiga. Entendía que Minmei podía sacar de las casillas a cualquiera, pero había algo allí entre ellas que iba más allá del intercambio puntual que acababa de pasar. Mientras Helena aún rumeaba por lo bajo, Lisa se pidió otro café. Esta charla con su amiga iba a extenderse más de la cuenta.
–Aunque sé que Minmei me odia tanto como yo a ella, la que se lleva el primer puesto confirmado por el mismísimo Canario, es nuestra querida Claudia.
–¿Claudia Grant? –preguntó Lisa asombrada.
–Si…
Lisa sabía que su mejor amiga no se dejaba avasallar por nadie, y mucho menos por una actriz caprichosa y egoísta. Si alguien tenía el temple necesario para poner límites a los demás era Claudia Grant, y seguramente eso fue lo que chocó con una egocéntrica artista como la Señorita Macross.
–Claudia acompañó a Rick en su momento más difícil. Fue su sombra y su sostén. Minmei no podía hacer las cosas a su antojo porque Claudia estaba siempre presente. El Canario no pudo quedarse nunca a solas con Rick mientras transitaba por la última etapa de su embarazo. Las intenciones de Minmei de engatusar a Rick con sus encantos quedando como una vulnerable parturienta fueron totalmente neutralizadas por nuestra querida amiga. Eso exasperaba a la narcisista de Miss Macross. Claudia incluso acompañó a Rick a todos las citas que Minmei tenía con el ginecólogo que controlaba su embarazo. Por supuesto que no entraba al consultorio, pero llegaba con Rick y se iba con él. En el momento del parto Claudia me contó que fue ella la que se quedó cuidando al primero de los gemelos, mientras Rick se quedó en la sala de partos esperando a que naciera el segundo.
«Gracias por no abandonarlo», agradeció Lisa en silencio a Claudia.
Al momento de partir de la Tierra, antes de abordar el SDF-2, Lisa le pidió a su mejor amiga que no lo dejara solo a Rick. En realidad Hunter no se quedaba en la Tierra del todo solo, ya que contaba con la presencia de Sterling, quien no solo era su compañero y mano derecha dentro del escuadrón Skull, sino también su eterno confidente desde la muerte de Roy Focker. Hayes se había reunido brevemente con Max antes de partir para despedirse de su leal amigo. El piloto de cabello azul le confió a Lisa sus intenciones de brindarle apoyo a Rick, su gran amigo, cuando el embarazo de alto riesgo que transitaba Minmei se aproximara a su fin.
Pero era un hecho que a pesar de sus buenas intenciones, Max Sterling estaba complicado por su situación personal. Hacía relativamente poco tiempo se había convertido en padre, y junto a Miriya, su esposa zentraedi, ambos estaban aprendiendo a criar a su pequeña y adorable Dana. La pareja tenía todos los miedos e inseguridades de cualquier padre primerizo, sumado a que la Meltran seguía aprendiendo sobre las costumbres humanas, en especial que significaba ser una madre. Esto mantenía tan ocupada a Max que sería imposible para Rick contar con la ayuda de su amigo si algo pasaba.
Lisa veía en los ojos de Rick lo desvalido que él se sentía con su decisión de quedarse en la Tierra acompañando a Minmei quien se negó a unirse al SDF-2. Cuando la cantante le confesó a Hunter que estaba embarazada, Rick le propuso unirse al grupo de civiles que formaban parte de la tripulación de la nave en el viaje hacia las estrellas.
Minmei sabía que las intenciones de Rick de incluirla en la nómina de civiles que viajaban en el SDF-2 era para no alejarse de Lisa Hayes, por lo que se negó rotundamente alegando que no quería que sus bebés nacieran en el espacio. Derrotado, decidió abandonar la misión, y romper su compromiso de matrimonio con la mujer que amaba. Pero lo más duro para el líder del escuadrón Skull fue enterarse que sus hijos tenían un problema congénito y con suerte sobrevivirían al parto por unos pocos días o quizás incluso podrían morir dentro del vientre de Minmei.
Los médicos detectaron el problema de los gemelos con los estudios que la cantante se había realizado en el primer trimestre del embarazo, pero Minmei no le contó la noticia de manera inmediata a Rick. Ella primero tuvo que procesar esa dura noticia para luego decidir qué hacer. Además estaba viviendo con sus tíos en Macross y la mayoría del personal militar había sido trasladado provisoriamente a ciudad Monumento, por lo que habitar en dos ciudades diferentes se convirtió en un obstáculo adicional para sincerar su embarazo más tempranamente con Hunter.
Lisa no quería que Rick estuviera solo cuando el embarazo de Minmei llegara a su fin. Por eso Hayes le pidió a Claudia que fuera su ancla, su contención; la voz de la razón que lo ayudara a encauzar su vida. Aparentemente según lo que Helena le estaba contando mientras tomaban su café, era justo lo que había hecho la morena por su ex-novio.
Estaba claro que Claudia Grant ayudó y acompañó a Rick no solo porque Lisa se lo había pedido, sino porque Hunter además era el hermano adoptivo de su novio, el fallecido Roy Focker. En honor a su gran amor, Claudia se comportó como una sobreprotectora hermana mayor hacia Hunter, protegiéndolo con uñas y dientes de las garras del Canario.
–Puedes creer que mientras los gemelos estuvieron en terapia dentro de la incubadora, Minmei no se acercó ni una sola vez a verlos, a tocarlos, a hablarles o incluso a cantarles alguna canción –continuó contando Helena lo que Claudia le había confiado–. Quizás no le agraden las típicas canciones de cuna que le gustan a los niños, pero al menos podría haber cantado alguna canción de su maldito álbum. Pero no, ni siquiera eso. Claudia se tomó licencia esos días para estar junto a Rick. Cuando él se iba a almorzar o a descansar un rato, era Claudia la que se quedaba dentro de la sala intensiva velando por los bebés. Rick no quería que se quedaran solos. Si bien había enfermeras que monitoreaban los cuidados mínimos para darles una sobrevida digna, Rick quería que los bebés estuvieran el poco tiempo que tenía de vida recibiendo caricias y palabras de amor.
–¿Sabes cómo se llamaban?
–Rick me los dijo un par de veces pero la verdad que no lo recuerdo. Minmei eligió dos de origen chino. Ni siquiera le dejó a Rick ponerle el nombre de su padre a uno de los niños. Dijo que él ya les estaba dando el apellido, y que a ella le tocaba ponerle los nombres.
Lisa abrió sus ojos asombrada ante semejante desplante de la cantante. Cada cosa nueva que se enteraba, le ponía los pelos de punta.
–Cuando a los 20 días murió el primero de los bebés, a Minmei le agarró un ataque de pánico y tuvieron que sedarla por casi dos meses. Mientras Rick se quedaba con el otro niño que todavía seguía intentando sobrevivir, Claudia y Max se ocuparon de enterrar al bebe que había fallecido. Si bien Claudia me había dicho que ya tenían casi todo organizado porque sabían que los gemelos morirían pronto, no dejaba de ser una situación muy difícil de afrontar. Luego a los 5 días murió el segundo bebé.
Lisa estaba temblando por dentro. Ella antes de partir en el SDF-2 sabía que los hijos de Rick no tenían una posibilidad de sobrevida, pero el enterarse con exactitud de cómo se habían sucedido los hechos le entristecía el corazón. Una penumbra la agobio de repente cuando se puso a pensar en el enorme sufrimiento que tuvo que atravesar Rick, y también Minmei, cuando vieron las tumbas de sus dos angelitos. Debe haber sido un golpe demasiado duro para los dos. No por nada la dulce y chispeante Minmei de antaño se había convertido en una mujer resentida, embustera y provocadora. Seguramente esa actitud pedante que demostró hace un rato cuando se topó con ella era su mecanismo de defensa ante semejante dolor.
–Al día siguiente del entierro de su segundo hijo, Rick quiso renunciar a la RDF. Entre Claudia y Gloval lo convencieron de quedarse en el ejército. Como condición pidió un traslado. No quería quedarse en ciudad Macross. Le traía demasiados recuerdos. Tampoco quiso volver a ciudad Monumento a ocupar un cargo para el Gobierno de la Tierra Unida.
–¿Dónde se fué? –preguntó Lisa. Se dio cuenta que deliberadamente Rick no quería vivir en ninguno de los dos lugares donde había compartido su historia de amor junto a ella.
–Aceptó mudarse a ciudad Granite, haciéndose cargo de todo un cuadrante. Incluso renunció a su licencia de piloto.
–¿¡QUÉ!? ¿Rick dejó de volar? –se sorprendió Lisa.
Helena asintió con la cabeza.
–De hecho me enteré que era piloto como al año de haberlo conocido. No es que no supiera que había volado un VT durante la Primera Guerra Robotech, pero nunca pensé o siquiera imaginé que fuera tan bueno, hasta que lo observe volar por primera vez un biplaza. Casi me desmayo cuando lo vi en acción.
–¿Cómo se conocieron?
–Fue gracias a la insistencia de Claudia.
–¿Auspició de celestina?
–Algo así. Hacía más de un año y medio que vivía en Macross y la verdad que Claudia siempre me hablaba de su amigo Rick y de cómo él y yo podríamos ser muy buenos "amigos". Yo la verdad no quería tener nada con nadie. Me concentraba en trabajar y en intentar… olvidar –dijo en un tono melancólico.
Lisa sabía perfectamente a quién Helena quería olvidar. Su pelirroja amiga estaba intentando dejar atrás nada más y nada menos que a Jack Archer, el hombre con el cual Lisa se había casado. Hayes estaba al tanto de la tormentosa relación que mantuvieron Jack y Helena por años. No solo por las cartas que le envió su amiga desde Base 6 relatándole todas las idas y venidas que ambos tuvieron durante su relación, sino también porque Lisa sabía que en el fondo Helena le huía al compromiso. Cuando Hayes comenzó a salir con Archer, ambos se sinceraron mutuamente. Decidieron confesarse como habían sido sus antiguas relaciones, sobre todo para intentar no cometer viejos errores.
Lisa dudó mucho antes de terminar cediendo a las insistencias de Jack para que salieran como pareja, sobre todo porque Hayes sentía culpa de estar quitándole el novio a su amiga, y eso la paralizaba. Jack intentó razonar con Lisa explicándole que Helena no estaba en la nave, y que incluso hacía tiempo que ya habían dejado de estar juntos, si es que alguna vez realmente había sido pareja, porque según el piloto del escuadrón Wolf, nunca había podido festejar un mes completo de noviazgo junto a Helena. Archer había decidido aceptar el viaje al espacio en parte para alejarse de Chase. Necesitaba comenzar algo nuevo, y esta vez Lisa Hayes no se le escaparía de entre los dedos como la última vez que habían coincidido cuando trabajaron juntos en la Base Wyoming. Finalmente Jack Archer convenció a Lisa Hayes que ambos se merecían una oportunidad de intentar algo juntos y que era un desperdicio desaprovecharla. Lisa decidió arriesgarse y apostó por su felicidad.
Estaba segura que Claudia le había insistido a Helena sobre Rick, por las mismas razones. Y también estaba segura que Helena tenía sus dudas porque Lisa le había confesado en varias cartas su amor por Hunter. Pero Claudia Grant era una amiga muy insistente, e indudablemente terminó saliéndose con la suya.
–Cuando llegue a Macross, congenié enseguida con Claudia. Ella no solo era mi jefa, ella también era…
–...una amiga entrañable –la interrumpió Lisa.
–¡Exacto! Entrañable e insistente. Encontró la excusa perfecta para presentarme a Rick. Obligó a Kim a invitarme al bautismo de su segundo hijo porque sabía que Rick era el padrino del bebe y no tendría opción que volver a Macross desde Granite para la ocasión. En ese momento yo aún no era muy amiga de Kim ya que estaba asignada al Satelite Fabrica y estaba todo el tiempo yendo y viniendo de Macross al espacio para supervisar la construcción del SDF-3, mientras que yo estaba asignada a coordinando la totalidad de los escuadrones de Base Macross.
El día del bautismo Claudia me envió a recibir a Rick al aeropuerto para llevarlo a la celebración. Podría haber ido ella tranquilamente, pero usó como pretexto que Kim necesitaba ayuda para terminar de organizar todo y así dejarme a solas con Rick un rato. Cuando lo vi bajar del avión, parecía un pasajero más que venía de Granite ya que él en ese entonces no tenía activa su licencia de piloto. Tenía puesto su ropa de General, pero lo que más me llamó la atención fué su cabellera completamente desordenada –dijo Helena con ojos risueños–. No coincidía para nada su aspecto con el uniforme tan formal que llevaba puesto.
A Lisa también le había fascinado siempre esa dualidad en Hunter. Podía ser sumamente formal y correcto, pero a la vez impulsivo e indisciplinado. En silencio observaba como Helena le estaba relatando como se había enamorado de Rick. El hombre con el que Lisa alguna vez pensó que sería su esposo, terminó desposando a otra mujer como la Sra. Hunter. No podía evitar sentir algo de celos, como cuando Rick le contaba que se había esperado por horas a Minmei y que estaba triste porque ella lo había dejado plantado una vez más. Mucho tiempo después Lisa se dio cuenta que en realidad cuando Hunter le hablaba sobre sus deseos de estar junto a la cantante era solamente para ocultar el amor que sentía por su oficial superior.
Pero los celos que ahora Hayes tenía hacia Chase eran en realidad más inofensivos de los que alguna vez sintió hacia Minmei. Lisa estaba segura que Helena fue, y sigue siendo, un apoyo importante e incondicional para Rick, y viceversa. En el fondo no podía estar más aliviada de que el hombre al que ella aún hoy seguía amando en secreto, finalmente pudiera elegir una pareja razonable con quien compartir su vida.
–Cuando Claudia me contó cómo se habían sucedido las cosas entre tú, Rick y Minmei, sospeche que el Canario dejó de tomar sus pastillas anticonceptivas a propósito para quedar embarazada.
–Mmm, definitivamente fue a propósito –le confirmó Lisa mientras tomaba un sorbo de su café–. Cuando Rick me contó que Minmei le había asegurado que fue un descuido inevitable porque todas sus cosas habían quedado en la casa de Hunter, la cual fue bombardeada durante el ataque final a SDF-1, le pedí a Vanessa que busque en los registros de logística, todos los suministros con los que contaban los refugios para civiles de Ciudad Macross el día del ataque. ¿Y adivina que descubrió?
–En todos los refugios había anticonceptivos…
–Si, y de todos los laboratorios.
–Perra…
–No solo eso. También el día que decidió contarle la noticia sobre su embarazo a Rick tampoco fue fortuito. Ella esperó casi una semana antes del despegue del SDF-2 para contarle que estaban esperando dos hijos juntos y asi obligarlo a quedarse en la Tierra sin posibilidad de tener algunos días para reflexionar sobre su decisión.
–Igualmente no creo que si Rick se hubiera enterado antes, hubiera actuado diferente.
–Lo sé, pero ella deliberadamente espero hasta el último momento. Quizás yo decidía quedarme también en la Tierra si hubiera tenido el tiempo suficiente para pensarlo mejor. Fue todo tan repentino. Hubo que buscar reemplazos para los puestos vacantes que dejaba Rick tan sobre la hora, que no hubo tiempo para darnos cuenta que había otras alternativas posibles.
–¿Te arrepientes de haberte ido, Lisa?
–Si me hubiera quedado en la Tierra, no habría tenido a mis dos hijas. Eso es algo de lo que no me arrepiento.
–Rick dijo exactamente lo mismo –dijo Helena antes de terminar de tomar su café –. Cuando le pregunté el día que me llevó a la tumba de sus hijos si se arrepentía de no viajar a las estrellas en el SDF-2, me contestó que el solo hecho de haber podido abrazar a sus bebés había valido la pena el sacrificio de quedarse en la Tierra.
Con mirada expectante, Lisa espera que su amiga se explayara un poco más.
–Antes de ir al cementerio, ese mismo día me crucé con Minmei y ahí fue cuando ella me dijo en la cara que me odiaba "casi" tanto como a Claudia Grant.
–¿Qué fue lo que pasó? –preguntó Hayes.
–Rick pidió hacerse una prueba de ADN para confirmar que los bebés eran sus hijos. Minmei me culpó a mí de poner a Rick en su contra, pero en realidad la primera responsable de sembrar la duda en Rick fue ella misma. Claudia me dijo que al cumplirse seis meses de la muerte de los bebés hicieron una pequeña ceremonia en el cementerio. Estaban Minmei, Rick, Max, Miriya, Kim, ella e incluso Gloval y también los tíos de Minmei. Todos estaban presentes para darle su apoyo. En la mitad del servicio religioso llega Lynn Kyle, completamente borracho, gritando a los cuatro vientos que esos bebés eran sus hijos, y que en las lápidas debía aparecer su apellido en lugar del de Hunter.
–Ah. ¡No!
–En lugar de negarlo categóricamente, Minmei jugó con la ambigüedad, supongo que para calmar a Kyle. Me dijo Claudia que en ese momento de forcejeo, mientras los guardias del cementerio intentaban sacar a Kyle del lugar por la fuerza, tres veces Rick le preguntó a Minmei si lo que decía Kyle era cierto, y las tres veces lo ignoró, dejándolo sin respuesta. Ella no se dignó en ningún momento a conversar luego con él para darle una merecida explicación. Dejó que la mentira de Kyle germinara en el corazón de Rick sembrando la duda permanente. De hecho le dio a entender que habia mantenido relaciones sexuales con Kyle el dia antes de pedirle a Rick si podia quedarse en su casa previo a la semana de Navidad cuando ella se alojó en su casa. Yo lo único que hice en realidad fue insistirle a Rick que no podía irse al espacio en el SDF-3 sin sacarse esa duda. Cuando quiso hacer la prueba de ADN para quedarse con su conciencia tranquila, se encontró con la traba de que Minmei se negaba a dar su consentimiento a realizar la exhumación de los cuerpos para confeccionar la prueba de paternidad. Ese último acto tan mezquino de su parte solo aumentó la duda de manera exponencial en Rick sobre si era realmente o no el padre de esos niños. Finalmente fue un juez quien dio la orden de realizar el test correspondiente.
–¿Por qué? ¿Qué pretendía al negarse?
–Minmei tenía su orgullo lastimado por la negativa de Rick a formar una pareja con ella. Supongo que su intención era lastimarlo como castigo por su indiferencia y su desplante. No lo sé realmente. El día que le dieron los resultados, Rick me pidió que lo acompañara al cementerio. Quería abrir los sobres con la información del ADN frente a las tumbas de sus hijos –dijo Helena con la voz quebrada.
Sus ojos se llenaron de lágrimas. Tuvo que interrumpir su relato porque sus labios estaban temblando. Lisa se percató de lo duro que significaba para Helena confesarle lo que había ocurrido. Por eso decidió no solo tomar su mano en señal de apoyo, sino también abrazarla para contener a su amiga.
–Cuando le dieron el sobre, Rick…, el…, uff…, estuvo sentado en los escalones de la puerta del cementerio casi una hora sin moverse, sosteniendo el sobre cerrado, sin animarse a entrar. Finalmente tomó coraje y me pidió que fuéramos juntos de la mano hasta donde estaban las lápidas. Cuando abrió el sobre con el resultado del ADN…–Helena no pudo continuar hablando ya que era inevitable la catarata de lágrimas que salían de sus ojos–, nunca…, nunca…, nunca había visto a nadie tan desesperado…, tan dolido…, tan devastado…, como si algo se hubiera roto en su interior. Lloraba como un bebe…, arrodillado en el suelo…, repitiendo una y mil veces "lo siento"..., les pedía perdón por haber dudado de si eran o no sus hijos. Entre llantos les confesaba que desde un primer momento, cuando se enteró que sería padre de gemelos, no se le había ocurrido siquiera cuestionar su paternidad…, les dijo que todo había valido la pena, con tal de haber podido sostener sus pequeñas manitos aunque sea unos pocos días…, que los había amado desde un principio a pesar de no haber sido buscados…, y que los amaría por siempre… –Helena se separó un poco del abrazo de su amiga aún bastante temblorosa, y cuando miró a Lisa y ella también estaba llorando a la par que su amiga. La pelirroja le ofreció un pañuelo a Hayes y ambas intentaban calmarse un poco–. Uf…, nunca voy a perdonarle a Minmei el daño que le hizo a Rick. Es innegable que ella también sufrió, pero eso no le da permiso para lastimar a los demás sometiendolos a un martirio aún mayor.
–Que bueno que estuviste allí junto a él.
–No podía hacer mucho, solo darle apoyo moral y reconfortarlo con un abrazo.
–Es importante que no haya estado solo –agregó Lisa.
–Fue liberador para él. Después de eso decidió volver a pilotear un avión. Comenzó con sus prácticas semanales para estar entrenado. Fue como si su alma hubiera vuelto a su cuerpo. Luego…, a los tres meses…
Helena se queda en silencio mirando a Lisa.
–¿Si?
–Nos casamos –dijo desviando su mirada. No podía ver a Lisa a los ojos–. ¿Me perdonas? –susurró temblorosa.
–¿Por qué?
–Sabes muy bien por qué, Lisa. Por casarme con él.
–No hay nada que perdonar –contestó Lisa después de un largo silencio. Helena volvió a levantar la cabeza y vio a Lisa con una expresión triste en su rostro. Su labios decían una cosa pero su cuerpo la delataba.
–Lo pensé mucho –dijo Helena cerrando sus ojos–. Yo…
–No tienes que darme ninguna explicación. Me pone tranquila el saber que Rick eligió para compartir su vida a alguien a quien yo aprecio mucho. Qué mejor que saber que ambos están bien juntos, apoyándose mutuamente. Además…, soy la última persona que debería reclamarte algo. ¿Acaso yo no me casé con Jack? No estoy molesta porque te hayas casado con Rick…, en serio –agregó con un leve suspiro–. ¿Tú estás molesta porque Jack y yo formamos una familia?
–Si.
–¡¿Qué?!
–Ja, era un chiste –río intentando distenderse–. Ninguna de las dos respetó la promesa de no casarse con un piloto arrogante y altanero.
