–¿Cómo es que me entero que tienes un romance con Karl Riber cuando te veo entrar de la mano con ese hombre en la fiesta? No puedo creer que me estés ocultando eso a mi. ¿Hace cuanto estás con él? ¿Tuvieron sexo anoche? ¿Se quedó a dormir aprovechando que las chicas estaban en casa? Y el vestido…, es hermoso. Parece salido de una revista de moda. ¿En qué negocio lo conseguiste?
Lisa miró a Vanessa completamente resignada. La peor forma de comenzar un largo y tedioso día era con un sorpresivo cuestionario de preguntas hechas por un miembro del Trío Terrible.
–Me duele mucho la cabeza y todavía no tomé mi segunda taza de café –dijo Lisa mientras se masajeaba la sien–. Tengo muchas cosas que hacer hoy. No podemos dejarlo para otro momento.
–No. Quiero saber todo ahora. En 15 minutos comienza mi turno en el puente así que puedes hacerme un rápido resumen. De todos modos con tu "dolor de cabeza" ya me contestas varias de mis preguntas –le respondió Vanessa.
–Uf, de acuerdo –se resignó Lisa–. El vestido no es de ninguna tienda del SDF-2. Lo tengo hace muchísimos años pero es la primera vez que lo uso en un evento –dijo al pasar intentando no dar ningún detalle más al respecto–. En relación a Karl, me encontré con él por casualidad, me invitó a salir, y una cosa llevó a la otra. Esa noche despues de 20 años finalmente tuve sexo con Riber.
–Guau. ¿Y cómo estuvo?
–Bien…bueno en realidad mucho más que bien. Digamos que superó mis expectativas –respondió con una muesca en sus labios.
–¿Eso es bueno? –preguntó Vanessa algo confundida. Lo que le contaba Lisa no correspondía con la expresión en su cara–. No te veo muy convencida.
–Es que al día siguiente tuve un corto altercado con él y digamos que se "rompió el hechizo" –dijo Lisa algo triste. «Además después me crucé con Hunter y quedé aún más confundida», pensó para sí.
Vanessa sabía que para Hayes un "corto altercado" significaba solo una cosa: Comadreja furiosa.
–¿Y ayer qué pasó? Te vi muy sonriente cuando entraste de la mano de Riber a la fiesta.
–Le di una segunda oportunidad.
–Y…, ¿estuvo tan buena como la primera? –preguntó con picardía su Segunda Oficial.
–Si –se sonrojó Lisa.
–¿Y porque te duele la cabeza entonces?
–Es que…–Lisa torció el labio nuevamente pensando cómo explicarle a su amiga por qué estupidez había discutido con Karl Riber esta vez.
–¿Discutieron?
–Mmm, no realmente. El se puso demasiado celoso y le dije que era mejor que no se quedara en casa luego de la fiesta.
–¿Se puso celoso de Hunter?
–No, ¿puedes creerlo? Después del baile de anoche pensé que me haría un desplante por bailar con Rick, pero en realidad me hizo todo un rollo sobre unos gemelos de mi padre que le regalé a Jack en nuestro primer aniversario de bodas. Que haga un problema por algo insignificante realmente es abusar de mi paciencia –mufo algo molesta.
–¿Cuales gemelos?
–Unos que eran de mi abuelo y mi padre usaba solamente cuando vestía de civil con trajes para algún evento importante.
–¿Y cómo supo que eran gemelos de tu padre? –preguntó Vanessa intrigada.
–Supongo que porque tiene la H de los Hayes grabada. Realmente no lo sé y no me importa. A Karl ni siquiera le agradaba mi padre. No sé por qué se puso tan susceptible.
–¿Esos gemelos que le diste a Archer son los que estaban junto a las joyas de tu madre cuando fuiste con Rick de expedición en su Mockingbird?
–Si –respondió Lisa sonriendo al recordar el hecho.
Durante la etapa de Reconstrucción, cuando Lisa y Rick consolidaron su amistad luego que él la rescatara de Base Alaska, el piloto quiso darle algo especial a su amiga para su primer cumpleaños luego de la Lluvia de la Muerte. Por eso Hunter le preguntó a Lisa si deseaba algo en particular, y ella sin saber que responder solo le dijo que en realidad lo que más deseaba era recuperar "recuerdos". Por eso, unos días antes de su cumpleaños, cuando ambos estaban de licencia, Rick la sorprendió al ofrecerle como regalo llevarla en su Mockingbird hasta la casa de los Hayes para ver qué es lo que había sobrevivido luego del devastador ataque. Cuando llegaron, para Lisa fue verdaderamente desolador enfrentarse a la destrucción casi absoluta de su hogar paterno. Por suerte estaba Rick a su lado que la contuvo en todo momento. Estuvieron gran parte del día revolviendo entre los escombros intentando rescatar algunas cosas que para Lisa fueran importantes.
–Fue Rick quien encontró el alejero de mi madre entre los escombros. Si Hunter no me cuestiono sobre darle los gemelos de mi padre a Jack, mucho menos debería Karl preguntarme porque permito que los siga usando si ya estamos divorciados. Jack puede hacer con esos gemelos lo que se le plazca. De hecho me consta que esos son los únicos que tiene. Por eso se los regale en su momento, y por eso seguramente se los puso para la fiesta de anoche.
–No le des tanta importancia. Quizás Riber solo estaba algo sorprendido por ver algo de tu padre en otro hombre –Lisa acomodo su cabellera. Toda la molestia de anoche le volvió de repente al recordarlo mientras se lo contaba a Vanessa–. ¿Le vas a dar una tercera oportunidad al científico? –preguntó la Coronel Leeds intrigada.
–Quizás –respondió Lisa.
Su historia con Riber había sido un capítulo condicionante en su vida. Todavía merecía otra oportunidad, pero cada vez estaba erosionando más los buenos recuerdos que Lisa tenía de esa relación tan determinante en su adolescencia.
–Me dijo la Teniente Anderson que aún no terminaron con el análisis de las dos batallas que iban a entregar a fin de mes para la Academia –agregó Vanessa, sacando a Lisa de sus pensamientos–. ¿Necesitas mi ayuda? Con la batalla en los Anillos de Saturno hice un gran aporte –dijo sonriendo–. Me libero por la tarde cuando todo esté más tranquilo en el puente si me necesitas.
Hace unos meses la Almirante Lisa Hayes había ido a la Academia Militar invitada por el profesor de Historia para que le explicara a los futuros cadetes cómo los Zentraedi había usado la táctica del Caballo de Troya para contraatacar a los humanos durante una de las maniobra Daidalus durante una de las batallas que emprendió el SDF-1. Tan fascinados quedaron los alumnos con la exposición de la Almirante sobre la teoría aplicada a la práctica, que Lisa se comprometió con el profesor que le entregaría una o dos batallas cada mes para que puedan aprender de forma más didáctica.
A veces Lisa le pedía ayuda a Vanessa para preguntarle sobre algo específico que hubiera ocurrido durante la batalla que estaba analizando. Siempre al final del analisis que Lisa entregaba de los enfrentamientos que habian tenido los humanos y los zentraedi en el espacio exterior mientras navegaban por el sistema solar, la Almirante Hunter colocaba un epilogo dedicando ese analisis a los pilotos caidos en esa batalla en cuestion, colocando nombre y apellido de los que ella o Vanessa recordaban. Lisa estaba segura que lo que realmente la estaba trabando del analisis no era la batalla en si, sino el tener que llegar al epilogo y colocar en nombre de su amigo el Comandante Roy Focker.
–No es necesario. La recuerdo perfectamente. Quizas demasiado bien. La que estoy escribiendo es la batalla en el Oceano Pacificio, cuando el SDF-1 regreso por primera vez a la Tierra.
Vanessa miro la tristeza en los ojos de Lisa y se acerco a su amiga para apoyarle la mano en su hombro.
–Si es tan doloroso puedo hablar con el Jefe de la Academia para explicarle que quizas este mes no le entregues una batalla para analisar.
–No –dijo Lisa en un suspiro–. Creo que le debo a Focker hacer honor a su muerte detallando las circunstancias.
–Las meltran fueron implacables.
–Exacto. Nos enfrentamos a un enemigo que había cambiado su estrategia. Había enviado a su escuadrón de élite para enfrentarnos. No estábamos preparados para cambiar tan drásticamente nuestro estilo de combate. Y eso nos costó la muerte de nuestro mejor piloto –dijo con voz temblorosa–. Pero lo que más me atormenta es que si no me hubiera equivocado en la batalla anterior, el líder del escuadrón Bermellón hubiera estado al frente ese día y entonces quizás…–Lisa no pudo continuar porque su respiración se volvió agitada y su garganta se secó de repente. El solo pensar que podría haber sido Rick quien muriera ese día en lugar de Roy era una elección Salomónica que el corazón de Lisa no podía soportar.
–Las cosas sucedieron así. No fue tu responsabilidad y lo sabes –intentó razonar Vanessa con su amiga.
–¿Y si por mi estúpida distracción Rick hubiera muerto efectivamente por "fuego amigo"? ¿Y si hubiera muerto en el segundo enfrentamiento si no hubiera estado internado?
–¡Eso no sucedió! –se impuso Vanessa con fuerza. Luego con voz más suave agregó: –Tenemos a Hunter para rato. No nos vamos a librar tan fácilmente de ese Piloto Pervertido. No te preocupes por el pasado. Concéntrate en el presente. Todos cometimos errores en combate. Lamentablemente esos errores se lleva la vida de personas que apreciamos, que queremos, que amamos –dijo Vanessa recordando a su primer novio.
La Coronel Leeds, cuando era una Teniente a bordo del SDF-1, había comenzado una incipiente relación con un piloto del escuadrón Ghost. Peter, su novio, falleció en la batalla que se libró en Marte cuando el SDF-1 cayó en la trampa de los Zentraedi sin poder despegar la nave por un campo electromagnético que les impedía despegar.
Vanessa estaba a cargo de los radares, y no detectó a tiempo el comportamiento irregular de lo que ocurría bajo suelo marciano. Siempre se recriminó no haber dado la alerta de lo que había detectado, por más mínimamente insignificante que pareciera la anomalía. Eso les costó quedar atrapados allí y librar una batalla en total desventaja. En esa batalla muchos valientes pilotos perdieron la vida. Entre esos pilotos se incluía Peter Foster, su novio. Después de ese duro revés en la vida sentimental de Vanessa, ella decidió que sólo saldría en citas únicamente con civiles. Nunca más con pilotos.
–Mi oferta de ayudarte para concluir el análisis de la batalla sigue en pie. Si lo necesitas me avisas –decreto Vanessa.
–Gracias. En realidad voy a dedicarme a eso ahora por la mañana una vez que termine con el recorrido mensual por las naves. Luego tengo una reunión con los Generales Archer y Sterling para evaluar las formaciones de ataque en conjunto en las que han estado trabajando esos dos durante días, y por la tarde me junto con Hunter y Lang aquí en el SDF-2 en su laboratorio. Emil va a hacer una presentación de todos los proyectos científicos que se han desarrollado hasta el momento desde que el SDF-2 despegara de la Tierra hace ya 12 años.
–¿Todos?
Lisa le iba a responder cuando su intercomunicador comenzó a sonar. Era la Teniente Anderson avisándole que el Vicealmirante Edwards y su asistente, la Comandante Graham, habían llegado para comenzar la recorrida pautada.
–Que te sea leve aguantar a ese plomazo. En cima me robó a mi colaboradora en logística para que sea su asistente personal. Voy a tener que entrenar a otro oficial de manera express antes de mi licencia –dijo Vanessa algo molesta mientras se despedía de su amiga. La Coronel Leeds fue directo al puente del SDF-2 para tomar su puesto. Luego en su hora de descanso durante el almuerzo volvería a su oficina para finalmente leer ese mensaje que Sammy le había enviado el día anterior. Vanessa estaba segura que sería algún chisme jugoso. Ella también debía contestarle con otro mensaje poniéndola al corriente de las desventuras amorosas de su amiga y oficial superior, su queridísima Reina del Hielo.
A Lisa se le revolvió el estómago de solo anticipar lo que tendría que afrontar durante el día. Aguantar los desplantes de Edwards y sus comentarios mezquinos requerían de toda la paciencia del mundo por parte de la Almirante Hayes. Lisa había heredado el carácter impulsivo de su padre, y eso a la larga la hacía chocar bastante con el ahora recientemente nombrado Vicealmirante Edwards. Pero volver a ver a Hunter por la tarde también le alteraba los nervios.
Lisa no sabía que le ponía más nerviosa si lo primero, o lo último que haría en el día. Lo primero por lo insufrible, o lo último por lo desconcertante.
–Buenos días, Almirante. ¿Está lista para nuestra inspección de hoy? –dijo Edwards al ver a Lisa Hayes salir de su oficina a su encuentro.
–Por supuesto, Thomas –respondió con seriedad Lisa Hayes.
–Le pedí a la Comandante Graham que nos acompañe. Ella me asistirá en algunas cuestiones de las que antes no me ocupaba ya que ahora tengo más responsabilidades por mi nuevo rango. Ella será mi nueva asistente a partir de ahora.
–No hay problema que nos acompañe. La Comandante Graham siempre ha sido muy eficiente en lo que respecta a lo laboral.
A Edwards no se le escapó el detalle de que la Almirante Hayes enfatizara las cualidades de Graham estrictamente referidas a lo "laboral". Era consciente que en el pasado Sue Graham había intentado seducir al ex-marido de Lisa, y él estaba seguro que Hayes también lo sabía perfectamente. Una razón más para elegir a Sue como su nueva asistente ya que su nuevo rango lo ameritaba. Irritar a la Almirante Hayes hasta desgastar su paciencia era una de las estrategias que más disfrutaba Edwards para debilitar el poder de su oficial superior. Pero a pesar de que había veces que llevaba al límite la tolerancia de Hayes usando sus debilidades en su contra, esa mujer siempre lograba desafiarlo sobreponiéndose rápidamente. De todos modos, algún día Edwards encontraría el talón de Aquiles de Hayes, y ese sería el fin de su insufrible jefa.
Edwards siempre usaba las debilidades de los demás para obtener lo que quería, pero Hayes a pesar de sus flaquezas, era como si no le afectaran en lo más mínimo. Otro que también había subestimado era a Hunter. Al igual que con Lisa Hayes, Rick Hunter parecía imperturbable. En un principio pensó que sería la cantante Lynn Minmei quien podría sacarlo de su foco para lograr neutralizar al Vicealmirante Hunter con preocupaciones de índole personal, pero eso resultó en saco roto. Después pensó que su fallido compromiso matrimonial con Hayes iba a ser una razón de discordia con la jefa máxima, pero Hunter volvió a sorprenderlo de nuevo cuando fue él mismo quien gestionó la promoción a rango de General para Jack Archer.
Cuando Edwards recibió la notificación que había enviado el GTU informando sobre su ascenso como Vicealmirante, había una nota adjunta notificando que también había sido aprobado el ascenso de Archer. Grande fue su sorpresa cuando vio que el pedido había sido firmado y sellado nada más y nada menos que por el Vicealmirante Richard Hunter, y que la Almirante Elizabeth Hayes solamente había puesto una firma de conformidad necesaria para gestionar el trámite.
Edwards pensó que podría usar la rivalidad casi inevitable entre Archer y Hunter por captar la atención amorosa de Lisa Hayes como una herramienta para dividir de manera disruptiva al conjunto de pilotos de ambas naves. Divide y reinarás. El consejo de Maquiavelo era como un mantra para Edwards. Pero ese gesto de Hunter de impulsar la promoción de Archer a General mandó toda su estrategia al diablo. Al final, el hermanito menor de su eterno rival Roy Focker resultó ser mucho más impredecible y desconcertante de lo que pensó en un inicio. Pero al igual que con Hayes, algún día descubriría cuál es su máxima debilidad, y una vez que la pueda usar en su contra, sería el fin del molesto piloto de circo que por ahora compartía el mismo rango de Vicelamirante que él.
Los tres oficiales comenzaron a recorrer todas las naves adyacentes que secundaban al SDF-2, las cuales todas estaban atracadas mediante exclusas y mangas de conexión con la nave madre. El SDF-2 parecía una gran ameba con varias protuberancias conectadas y con una gran protuberancia adyacente que era el SDF-3.
Esa misma mañana, Rick había despertado más contento que de costumbre. Había dormido toda la noche de corrido en el dormitorio de huéspedes que tenía en su casa, ya que afortunadamente Helena no se había despertado con dolores o náuseas durante la noche. Quizás el nuevo medicamento desarrollado por el equipo médico del SDF-2 estaba dando resultado. Se dio cuenta que incluso Helena se había levantado antes que él de lo bien que debía sentirse. Ella le había dejado una nota a su esposo avisándole que estaba en el gimnasio intentando retomar su rutina de ejercicios, ya que había amanecido con buenos ánimos.
Rick también decidió cambiarse con su ropa de ejercicio para salir a correr como lo hacía rutinariamente a diario, para luego comenzar con su larga agenda del día. Pero antes de dirigirse al puente del SDF-3 pasaría primero por su oficina porque todavía tenía pendiente la decodificación del mensaje de Kim Young, y eso lo mantenía un tanto intranquilo.
