–¡¿Vas a casarte?!
–Te ruego que no pongas trabas –le dijo Lisa a Jack–. Solo te estoy pidiendo que las chicas mañana puedan ir a probarse el vestido que quiero que usen para la ceremonia. Sé que es el día que van a tu casa, pero como contraigo nupcias en una semana, no tengo muchas alternativas.
–No voy a poner trabas –dijo a la defensiva Jack Archer–. Es tu decisión y tu error. Solo espero que seas consciente que mis hijas pueden salir lastimadas con todo esto cuando tu relación con Riber termine en desastre. Ya sufrieron bastante con nuestra separación.
–Lo sé –dijo con indecisión. Jack conocía sus temores, y la estaba haciendo dudar.
–¿Supongo que no estoy invitado a "la boda"? –preguntó con ironía.
–No. Yo no me oponía porque las chicas me preguntaron con insistencia si ibas a venir, pero Karl se negó.
–Es hombre es demasiado inseguro. Te apuesto a que teme que yo intervenga cuando el juez pregunte si alguien tiene algo que objetar. Ja, ja –dijo con voz burlona.
–¡Jack! ¿Podrías comportarte? ¿Por favor? –le suplicó.
–De acuerdo. No pondré trabas –se resignó– ¿Y Hunter?
–¿Qué hay de Rick? –preguntó Lisa algo a la defensiva.
–Tampoco está invitado, ¿cierto?
–No –respondió con brusquedad.
–Bueno, entonces quizás iremos a emborracharnos juntos.
Lisa lo miró con ganas de acuchillarlo con los ojos.
–¿Durante años estuviste celoso de Hunter cuando estaba a miles de Parsecs de distancia y ahora de repente pasó a ser tu mejor amigo? –preguntó la mujer con sarcasmo–. Además ni Rick ni tú toman alcohol.
–Bueno, eso puede cambiar en cualquier momento –le contestó Jack solamente para hacerla enojar.
Lisa Hayes sabía que a pesar de los celos que Jack siempre había tenido hacia Rick, siempre supo que Archer en el fondo admiraba al ex-piloto del Skull Uno. Siempre le había dicho a Lisa la sana envidia que le tenía a Roy por haber aprendido a volar dentro del seno de la familia Hunter, donde todos sus miembros volaban aviones con una maestría envidiable, y eso siempre le había dado una ventaja a Focker por sobre él o cualquier otro piloto. Lo mismo seguro debía pensar de Rick aunque no lo admitiera nunca.
–¿Y tu despedida de soltera? –preguntó Jack para cambiar el tema.
–¿Qué quieres saber sobre eso? –habló algo nerviosa Lisa.
–¿Va a ser tan alocada como la que tuviste antes de convertirte en la Sra. Archer? Me ofrezco a ayudarte con eso si quieres –dijo susurrándole al oído, solo para provocar a su ex-mujer.
Cuando Lisa se casó con Jack, su despedida de soltera había sido en un club de strippers. Cuando Archer se enteró que Sammy y Vanessa la llevarían allí, el piloto del escuadrón Wolf se encargó de hacerle recordar a Lisa quien era su prometido y que ningún otro hombre podría tocarla o hacerla sentir lo que él lograba estimular dentro de ella. La noche previa a su despedida de soltera Jack y Lisa tuvieron un encuentro sexual tan intenso, que incluso para ellos fue mucho más memorable que su propia noche de bodas.
Sabiendo Lisa que el comentario de Jack sobre su despedida de soltera era solamente para incomodarla y hacerla dudar sobre su decisión de convertirse en la Sra. Riber, decido ignorarlo por completo.
–Mañana entonces yo retiro a las chicas de la escuela y después van a tu casa. Nos vemos.
Lisa salió disparada de la oficina de Jack. Realmente se sintió bastante incómoda cuando le compartió la noticia sobre su boda a su ex-marido. Todavía tenía un nudo en la garganta. Era como si estuviera forzada a contarlo, más que compartiendo una feliz noticia de mujer enamorada. «Todo se va a acomodar. Todo va a ser como debió ser hace años», repetía como mantra Lisa en su mente.
Todavía tenía varias cosas que hacer con respecto a su inminente matrimonio. Debía volver a la modista para comprobar que los ajustes que le hicieron a su vestido habian quedado bien y debía comprar la lencería y el camisón que usaría en su noche de bodas ya que quería usar algo a estrenar para el momento en que se convertiría oficialmente en la Sra. Riber. También tenía que encargar la corona de novia con flores rosas para que usen sus dos hijas y las hijas de los Sterling, y el bouquet de flores blancas que tendría durante la ceremonia. Aún faltaba también pasar por la joyería para ajustar la medida de su alianza de bodas.
Por si eso fuera poco, se había agendado un turno con su ginecólogo en el Hospital Militar para que le quite el DIU. Karl le insistió que quería tener cuanto antes un hijo juntos y que quería aprovechar desde la noche de bodas para intentarlo. Más tarde tenía una reunión con Hunter por los avances de la investigación que encaró a raíz de la explosion ocurrida en el Atlantis, y por la noche tendría su "despedida de soltera".
Francamente de su interminable lista de tareas del día, Lisa no quería hacer ninguna de las tres últimas que tenía agendadas. No sabía si quería quedar embarazada enseguida. No sabía si quería andar de bar en bar emborrachándose con sus amigas, y definitivamente no quería volver a reencontrarse con Rick después de lo que había ocurrido entre ellos hace tan solo unos días.
"Quiero formar una familia contigo, con mi esposa", le había insistido Karl Riber a Lisa. Ella estaba de acuerdo con la idea de tener un hijo juntos, pero sabía por experiencia que implicaba tener a disposición muchas energías para cuidarlos y criarlos. Más aún con su antecedente de embarazo gemelar. Su ginecólogo le advirtió que tenía una alta probabilidad de volver a tener otro embarazo múltiple. Eso era lo que más le preocupaba. Hace años que había optado como método anticonceptivo al DIU y estaba muy acostumbrada a tener sexo sin la presion de quedar o no embarazada. De hecho el sexo que habia tenido con Jack mientras estuvieron casados fue mucho mas placentero y erótico cuando tenía el DIU puesto, que durante los meses que estuvo buscando un embarazo ya que la presion y la angustia de quedar o no preñada habia afectado basante la intimidad de la pareja.
La primera vez que se colocó un DIU en su útero fue cuando regresó al SDF-1, luego de haber escapado de la nave Zentraedi. En ese momento su preocupación de tenerlo puesto había sido por precaución. La guerra en el espacio era demasiado incierta y la amenaza de que por alguna eventualidad volvería a caer prisionera era muy alta para Lisa Hayes. Durante días estuvo soñando pesadillas que los zentraedi la volvían a atrapar. En cada pesadilla en lugar de ser atrapada junto al escuadrón Bermellón, quedaba atrapada con diferentes pilotos de distintos escuadrones cada noche que soñaba con ese episodio.
Los gigantes zentraedi le pedían nuevamente una "demostración" con el líder del escuadrón en cuestión y ella se negaba rotundamente, y los gigantes terminaban aplastando frente a sus ojos con su puño al resto de los pilotos que tenían prisioneros. Tal era la angustia de Lisa cada vez que despertaba completamente desesperada por su horrible sueño, que decidió probar colcándose un DIU para ver si estando su cuerpo preparado para prevenir un embarazo no deseado, lograba evitar de una manera subconsciente ese trauma. Dicho y hecho. Una vez que lo tuvo puesto en su útero, sus pesadillas se detuvieron.
Cuando voló desde el SDF-1 hacia Alaska para convencer a su padre de proponer una tregua a Dolza, en el trayecto los zentraedi casi la tomaron nuevamente prisionera. Lo único que agradeció Lisa durante ese incierto momento antes de que Rick la salvara logrando con una feroz pero impecable pericia derribar a los Pods enemigos, era haber tenido la previsión de colocarse el DIU.
Un escalofrío corrió por todo el cuerpo de Lisa recordando ese momento previo a su llegada a Alaska. Ese mensaje de Hunter en clave morse había sido casi una declaración de amor encubierta. Hunter siempre tenía formas de darle esperanzas de una manera tan retorcidamente inesperada que lo odiaba por el desconcierto que esa actitud de él provocaba en ella. Quizar ir a festejar su despedida de soltera no era tan mala idea después de todo.
Por la noche Vanessa había organizado que tendrían una "salida de chicas" a algún bar donde tocaran música en vivo. La Coronel Leeds le había dado el ultimátum a su amiga la Almirante Hayes, que si o si debían juntarse para festejar que era lo suficientemente valiente como para volver a casarse. Ya Lisa había tenido una muy alocada despedida de soltera cuando se casó con Jack y ella no necesitaba volver a repetirlo, pero Vanessa no le dio escapatoria. Además le aseguro que esta vez sería todo mucho más "tranquilo".
Primero porque la propia Vanessa estaba con indicación de reposo casi absoluto para evitar desencadenar su parto. Segundo porque Miriya también estaba embarazada y a pesar de que volaba como una eximia piloto estando en ese estado, lo que no podía hacer era tomar alcohol. Y además, porque la tercera integrante de la partida, Helena Chase, a pesar de que el medicamento que le suministraba el Dr. Lang le estaba haciendo bastante efecto con mejoras significativas, aun así todavía continuaba con algunos dolores nocturnos a raíz de su enfermedad.
Asique como ninguna de sus tres amigas podía tomar alcohol, excepto ella, Vanessa le aseguro que esta vez el festejo sería mucho más recatado. Pero Lisa no se confiaba demasiado en las palabras de su amiga. Sabía que estaba en franca desventaja y lo consideraba bastante injusto. Cuando se casó con Jack, tanto Sammy como Vanessa terminaron igual de arruinadas que ella cuando terminó la noche aquella vez que festejaron su despedida de soltera. La condición que puso Lisa para que se realizara la salida con sus tres amigas era que lo hicieran en el SDF-3. No quería que nadie a bordo del SDF-2 la viera borracha, aun con la excusa que estaba en su despedida de soltera porque está a punto de casarse por segunda vez.
Mientras caminaba hacia la modista, Lisa miró nuevamente a su agenda y estaba protestando por lo bajo el haber cedido a verlo a Hunter justo hoy. La verdad que no quería reencontrarse con él. Se había propuesto intentar postergar cualquier reunión con Rick para después de la boda, no sea cosa que al tenerlo frente a ella, Lisa se arrepintiera de su decisión por "cobarde". Pero el jefe máximo del SDF-3 le había insistido con demasiada vehemencia a su asistente, la Teniente Anderson, para que agregue la reunión en el día de hoy en su abultada agenda, que Lisa terminó por confirmarle que le haga un hueco para reunirse.
Hayes sabía que cuando se le ponía algo en la cabeza al piloto cascarrabias, su insistencia era tan abrumadora que era casi imposible negarse. Otra de las razones por las cuales Lisa también terminó cediendo frente a las insistencias de Hunter fue porque logró confirmar que en la reunión no estarían ellos dos a solas. Tanto el Vicealmirante Hunter como el Mayor Stewart vendrían hasta su oficina en el SDF-2 para mantener la reunión de las novedades de la investigación. Ella debía ser la primera interesada en saber qué había ocurrido, por lo tanto correspondía que pusiera primero sus obligaciones como Almirante Hayes, que las inseguridades que le surgían a Lisa, la mujer.
Rick Hunter no estaba en un buen día. Hace una semana que había ocurrido la explosion en el Atlantis y no habían podido detectar quien había plantado esos explosivos allí. El Mayor Stewart había incautado todos los videos que filmaron el recorrido que hizo la Almirante Hayes esa mañana junto al Vicealmirante Edwards y a su asistente la Comandante Graham. Cada vez que ingresaban o salían por la manga que comunicaba a cualquiera de esas naves con el SDF-2 siempre salía primero Edwards, luego Hayes y por detrás Graham. En el Atlantis, la última de las naves que ingresaron ese día, salio primero Edwards, pero Hayes nunca logró salir. La explosion se produjo justo en ese instante, y dejó inconsciente a Edwards porque la onda expansiva de la misma lo impulsó hacia adentro del SDF-2 con tanta violencia que su cuerpo golpeó con fuerza contra un parante que le provocó el desmayo.
En los videos que se registraron dentro del Atlantis, estaba la Comandante Graham conversando con un Teniente de logística de la nave, y la Almirante Hayes, retrasada por la conversación de estos dos oficiales se habían puesto a revisar unos papeles que tenía Graham en una carpeta que llevaba bajo su brazo.
Cuando ocurrió la explosion se ve a la Comandante Graham cubrirse la cara para protegerse, y cómo se abalanzó sobre la Almirante Hayes que estaba algo distraída para hacerla tirar al suelo y protegerla de la explosion. Sue Graham también había quedado inconsciente tras la explosion y estaba bastante mal herida, pero los médicos dijeron que tenía un muy buen pronóstico ya que todas las quemaduras habían desaparecido por ser muy superficiales.
Rick Hunter decidió otorgarle una medalla por su valor a Sue Graham por su rápida reacción de salvaguardar la seguridad de su oficial superior, la Almirante Hayes. Los médicos le habían informado que la Comandante ya había despertado y que mañana podría pasar a entregarle esa distinción. Con respecto a Edwards su recuperación era algo más lenta. Si bien había despertado, se quejaba demasiado del dolor como para enfrentarse a un interrogatorio. De todas formas los videos hablaban por sí solos y no había nada sospechoso en el accionar del flamante Vicealmirante, por lo que las preguntas serían para cumplir con un protocolo de rutina que para realmente averiguar algo más.
Rick tenía la sospecha que Edwards escondía algo que todavía no había podido descubrir y eso lo ponía más intranquilo.
Pero no todo habían sido malas noticias. Durante esa última semana, Helena se había sentido mejor cada noche, y era evidente que la nueva medicación le estaba haciendo efecto. Rick había seguido durmiendo todas esas noches en la habitación de huéspedes, pero esa mañana Helena le pidió que realmente necesitaba un tiempo para pensar y que necesitaba que él se fuera a la barraca que había ocupado hace un par de años cuando habían tenido su primera crisis matrimonial.
Que su esposa se sintiera mejor lo llenaba de tranquilidad, pero lo ofuscaba que Helena estuviera poniendo una barrera nuevamente entre ellos. Rick sabía muy bien que la presencia de Archer no era inocua para su esposa. Helena le reprochaba a Rick en la cara que él estaba obsesionado con la cercanía de Lisa, pero estaba claro que lo mismo le pasaba a ella con quien había sido su anterior pareja antes de casarse con Hunter.
De hecho estaba seguro que Archer estaba acechando a Helena como un lobo a su presa. Rick había visto al Wolf Uno en dos oportunidades esa semana estacionado en una plataforma de un hangar secundario del SDF-3. Si bien era cierto que el escuadrón Skull tambien estaba haciendo prácticas de vuelo junto a otros aviones del SDF-2 y por lo tanto por momentos descansaban en los hangares de esa otra gran nave, las dos ocasiones que Rick detectó al Wolf Uno en su nave, no había ningún otro avión de ese escuadrón junto a al VT de Archer.
Hunter se encontró con Steward en la esclusa que unía el SDF-3 con el SDF-2, y juntos partieron hacia la oficina de la Almirante Hayes. Cuando Lisa les abrió la puerta para recibirlos en su oficina y los hizo pasar, Rick notó enseguida el anillo que Lisa tenía puesto. No era cualquier anillo. Claramente era un anillo de compromiso. Definitivamente su día había empezado mal y seguía mucho peor. De seguro que Lisa estaba a punto de casarse con el imbécil de Riber.
Durante cuarenta minutos Steward estuvo describiendo cada hilo de investigación que había encarado frente a la Almirante Hayes y a su jefe, el Almirante Hunter.
–Eso es todo lo que averigüé hasta el momento Almirante Hayes –concluyó Steward.
–Sabiendo que usted ha convivido con él por años, Almirante –dijo Rick de forma demasiado formal–, ¿hasta cuanto más atrás deberíamos investigar al Vicealmirante Edwards?
Tanto Rick como Lisa estaban manteniendo la cordialidad y la frialdad entre ambos, para mantener las apariencias frente a Steward, pero el oficial del servicio de inteligencia del SDF-3 era un gran observador, por lo tanto intuía que algo más solapado estaba ocurriendo entre sus dos oficiales superiores, pero entendió que en realidad era un problema entre ellos.
–Si quiere que sea sincera Almirante Hunter, quizas deberian investigarlo hasta quizás diez años atras.
Steward y Hunter se miraron sorprendidos entre sí por la respuesta de Lisa.
–Con todo respeto Almirante Hayes, eso es casi imposible de implementar –le contestó el Mayor.
–Lo sé. A veces creo que es un caso perdido.
–No es un caso perdido cuando está involucrada tu seguridad –dijo Rick algo alterado. No iba a darse por vencido. Y mucho menos después de haber recibido semejante advertencia por parte de Kim, y de constatar que Lisa verdaderamente estaba en peligro.
–Mayor, ¿podría por favor dejarme a solas con el Almirante Hunter?
–Por supuesto. De hecho voy de regreso al SDF-3 para terminar de resolver otras cuestiones– dijo Steward levantándose de su asiento. Saludando de forma marcial antes de retirarse se despidió: –Almirantes, los veré luego.
Lisa no había querido estar a solas con Rick pero consideró importante hablar sobre Edwards con él antes que toda esta investigación complicara aún más su relación con ese oficial que estaba recuperándose de las heridas por la explosion.
–Tienes que andar con mucho cuidado cuando se trata de Thomas, Rick.
–Lo sé. Vanessa ya me advirtió. ¿Qué pasó hace diez años? Tu respuesta fue bastante precisa.
Ella suspiró con mucho pesar.
–Quizás sea solo suposiciones mías y esté exagerando y…
–Cuéntamelo –la interrumpió algo ansioso–. Yo juzgaré si es o no exagerado. Dime.
–Estaba cursando mi sexto mes de embarazo y si bien por suerte no había tenido ninguna complicación y mi estado era saludable, el tener a dos bebés dentro de mi vientre en lugar de uno ya era una complicación en sí mismo.
A Rick se le erizó la piel de inmediato. De solo pensar que Edwards le hizo algo a Lisa mientras ella estaba en una situación de vulnerabilidad como lo es un embarazo le revolvió el estómago. Viendo a Hayes a los ojos, vió como se le humedecieron de repente. Cada vez Rick estaba más preocupado por lo que había pasado hace diez años.
–¿Te lastimó?
–Él y yo estábamos solos después de una reunión de equipo. Todos habían salido y se quedó para esperarme porque quería conversar un tema conmigo. Ya ni recuerdo por qué era. Cuando se acercó a mí para hablarme, de manera casi inexplicable se tropezó y con toda la fuerza de su cuerpo me golpeó en el vientre –dijo Lisa algo estremecida recordando ese episodio.
–...Lisa…–susurró Rick algo asustado.
–Sentí un gran tirón. Casi como una contracción. Por un momento pensé que a mis dos bebés les había pasado algo. Que se habían lastimado dentro de mi panza –dijo Lisa al borde de las lágrimas.
Rick se acercó a Lisa y apoyó su mano sobre su hombro. Sintió una necesidad de protegerla, aunque haya ocurrido hace ya tanto tiempo, debía demostrarle que él estaba allí para ella.
–¿Tuviste alguna complicación? –preguntó con cautela. Por la difícil experiencia que Rick tuvo junto a Minmei con el embarazo de alto riesgo de la cantante, podía imaginar la angustia que había sentido Lisa en ese momento.
–No… Aparentemente mis hijas son tan tercas como su madre y no se dejaron amedrentar por un duro golpe. Pero yo…–mirando a Hunter con lágrimas en los ojos agregó– me asusté. Edwards se desdijo en un millon de disculpas, pero algo dentro mío hizo prender todas mis alarmas y tratar de alejarme cuanto antes de allí. El quería a toda costa llevarme a ver a un médico obstetra amigo de él, un tal Dr. Dubois, para que me revisara. Pero yo solo confiaba en el Dr. Tanaka, mi propia obstetra, asique no quería que alguien que no conociera mi historial me revisara. Por suerte en ese momento me crucé de casualidad con Sammy que estaba caminando por el pasillo y la agarre con fuerza pidiéndole que me llevara a mi casa cuanto antes. Al día siguiente Edwards volvió a mi oficina para aclarar la situación y que su caída había sido una torpeza accidental y que no había necesidad de contarle a nadie lo ocurrido. Yo solo quería que se fuera lo más lejos posible de mi vista y enseguida acepté dándole mi palabra que nadie lo sabría.
–¿Archer alguna vez se enteró de lo que esa bestia te hizo?
Lisa negó con la cabeza. Jack lo hubiera molido a trompadas, y en ese momento la misión era demasiado incipiente. Solo habían pasado dos años en el espacio. Si eso hubiera ocurrido, su gestión como Almirante hubiera atravesado un escándalo difícil de manejar tan prematuramente.
–Ni siquiera Vanessa, o Sammy. Eres la primer persona a quien se lo cuento. Después de eso siempre trato de que haya alguien presente cuando estoy con él, aun si esa persona es de su equipo. Siempre pienso qué hubiera pasado si efectivamente algo malo me hubiera pasado en esa etapa de mi embarazo. Quizás hubiera desencadenado un parto prematuro…
–No pienses en eso ahora. Por suerte tus hijas nacieron sanas y a término –le dijo tomándola de la mano y acariciándola con suavidad.
Rick nunca había visto a Lisa tan vulnerable. Ahora más que nunca estaba como leche hervida contra Edwards. Nadie agrede a una embarazada, y mucho menos cuando esa embarazada es su mujer.
–Voy a ser su sombra. Y cuando se equivoque, lo atraparé con las manos en la masa.
–Es muy astuto, Rick. Durante años ha sorteado todos los obstáculos. Siempre se sale con la suya.
–No si salirse con la suya implica lastimarte. No voy a permitir que eso vuelva a ocurrir. Ya te lo dije hace unos días. No mientra yo este aqui. Voy a postergar el comienzo de la exploración en el cuadrante 142. Eso puede esperar. No voy a alejar al SDF-3 de aquí y dejarte sola con esto.
–Pero la misión de explorar el espa..
–¡Olvida la misión! Tú eres mucho más importante que cualquier misión. Sin la Almirante Hayes al mando, no hay misión que llegue a buen puerto –dijo seriamente.
Luego se levantó y decidió que era momento de irse. Todavía tenía demasiado fresco en sus labios la sensación del beso que se habían dado hace unos días, y además el ver ese anillo en el dedo de Lisa le dió una terrible acidez en el estómago.
Cuando Rick finalmente cerró la puerta de la oficina, la Almirante Hayes no pudo evitar derramar algunas lágrimas contenidas. Nunca en doce años a bordo del SDF-2 se había sentido tan sola como ese día. Volvió a recordar lo que sintió en su estómago luego del golpe, como pensó que sus hijas corrían peligro porque en un momento de desesperación creyó que se le había desprendido la placenta. Sintió de repente en su cuerpo los mismos escalofríos que aquella vez. Por suerte al día siguiente su obstetra la tranquilizó asegurándole que lo que sintió fueron los fetos reacomodandose en su vientre. Los signos vitales de sus dos bebés estaban en perfectas condiciones.
Lo que más le inquietó a Lisa ese día fue cuando le preguntó a su obstetra si conocía al Dr. Dubois, quien era el médico al cual Edwards quería llevarla el día anterior, el Dr. Tanaka la miro extrañada. Nunca había oído hablar de ese profesional que ella le había mencionado.
Los siguientes tres meses, hasta que finalmente nacieron sus hijas, los vivió llenos de tensión y con un temor latente de que alguna nueva amenaza "accidental" podría volver a ocurrir. Por eso se cuidó exageradamente bien y estuvo todo ese tiempo en alerta máxima. Pero a raíz de lo que vivió con Edwards en la sala de reuniones ese día, no le permitió disfrutar de forma plena de ese momento tan maravilloso del embarazo de una mujer como ella hubiera querido.
«A veces te necesito más de lo que quiero admitir Hunter», pensó Lisa. Aunque muchas veces se trataban como perros y gatos, había cosas en las que Lisa solo se sentía cómoda compartiendo con Rick. Mientras estaba perdida en sus pensamientos, el teléfono de su oficina comenzó a sonar.
–Aqui Hayes. ¿Quién habla?
–¿Lista para tu despedida de soltera? –pregunto Vanessa con picardía del otro lado de la línea.
–Definitivamente no.
–Excelente –respondió en broma la Coronel Leeds–. Entonces paso por ti en un rato y vamos juntas para el SDF-3. Nos vemos…
Con fastidio Lisa salió de su oficina para cambiarse y prepararse para la última tarea del día.
