–Lo felicito Dr. Lang. Realmente estoy impresionado con todos los temas tan diversos que todo su equipo ha llevado adelante. Debo confesar que estoy algo celoso de la Almirante Hayes por el Departamento Científico que tiene a bordo del SDF-2.
–Oh, Almirante Hunter, se lo agradezco –dijo Emile Lang con su característica tonada alemana que a pesar de los años aun le costaba pronunciar correctamente las palabras en otro idioma que no fuera su lengua natal–. De todos modos el equipo de científicos a bordo del SDF-3 es excelente. Hemos estado trabajando en conjunto desde que ambas naves se conectaron hace un par de semanas y logramos avanzar con cuestiones que teníamos frenadas gracias a que su gente nos ayudó a ver la solución desde otra perspectiva –respondió con sinceridad el Dr. Lang.
–Pero fue su equipo quien encontró una cura en tiempo record para mi esposa, y quería agradecérselo. En el SDF-3 no podían descubrir porque el medicamento que venía tomando para mitigar el avance del deterioro físico que sufre su cuerpo por haber estado expuesta durante la Lluvia de la Muerte a esa radiación letal, de repente perdió su efectividad
–Fue algo simple en realidad. Trate de evitar concentrar mis esfuerzos en averiguar dónde estaba fallando, sino más bien en cómo dicho remedio había logrado ser efectivo en un inicio. Con ese enfoque pusimos nuestras energías en volver a lograr ese mismo efecto, usando los mismos elementos químicos, pero combinándolos en diferente orden. Estoy seguro que su equipo lo habría descubierto tarde o temprano.
–Si lo descubrían demasiado tarde, no quiero ni pensar lo que le habría pasado a Helena. Quiero agradecerle, realmente.
–No tiene nada que agradecer. Solo hice mi trabajo. Además conocí al padre de la Coronel Chase cuando me inicie como aprendiz en el equipo interdisciplinario que reacondicionó el SDF-1. Cuando la nave alienígena colisionó con la Tierra y el GTU decidió transformar dicha nave para que pueda ser operada por la raza humana, el que estaba controlando semanalmente nuestro avance era el Almirante Chase, el padre de su esposa. Un hombre honorable y muy correcto que fue otorgándome cada vez más responsabilidades. Eso me ayudó a potenciar mi trabajo y mi curiosidad hasta el infinito. Me alegra poder haber ayudado a su hija.
–Quería hacerle una pregunta sobre la nueva medicación que usted y su equipo desarrollaron.
–¿Dígame?
–Se trata sobre los efectos colaterales que tenía la antigua medicación relacionado a la fertilidad de mi esposa. Ella sufrió muchas decepciones al respecto, y no quiero que se haga falsas ilusiones con esta nueva medicación.
–Le aseguro Almirante, que ese efecto colateral indeseado, no está presente en este nuevo remedio. Es algo que la Almirante Hayes puso mucho hincapié y tuvimos todos los recaudos para poner el foco también allí.
Rick se sorprendió al saber que Lisa fuera quien pidió al equipo de científicos que revirtieran ese efecto colateral, para ayudar a Helena con su deseo de ser madre. Sabía que Helena y Lisa habían conversado, pero se asombró que Helena le haya confiado a la Comadreja algo tan íntimo y doloroso. De cualquier manera, la exigencia de Hayes obligó a Lang y a su gente a encontrar una solución al problema y Rick estaba gratamente agradecido por eso.
–No debe ser incrédulo, Almirante –continuó explicando Lang al ver que Hunter se había quedado demasiado pensativo–. El nuevo medicamento al igual que el anterior, también contiene el mismo efecto colateral indeseado. Es algo inherente al ingrediente que neutraliza el efecto de radiación que la Coronel Chase tiene en su organismo. Lo único que hicimos fue tratar de neutralizar esa sustancia que impedía a su esposa quedar embarazada.
–Se lo agradezco entonces.
–En realidad la solución de neutralizar el efecto se le ocurrió a uno de mis colegas. El sugirió probar con el componente 21g y dio resultado.
–¿El componente que agregamos a los tanques de suministro de agua? ¿Ese que protege a la población de los efectos adversos que puede provocar un salto hiperespacial a través de la transposición?
–Exactamente ese, Almirante Hunter. La diferencia es que la Coronel Chase absorbe ese elemento químico en una dosis mucho más concentrada que el resto de la población, logrando a su vez inhibir el efecto de infertilidad que el remedio provoca. Créame que su esposa va a poder convertirse en madre muy pronto si ella lo desea. No va a tener ni más ni menos probabilidad que otra mujer de su edad en lograr un embarazo exitoso.
Al ver la seguridad con que Lang le transmitió el pronóstico positivo para Helena, Rick Hunter sonrió aliviado.
–Espero que no se equivoque, Dr. Lang.
–He cometido muchos errores a lo largo de mi vida como científico. Pero cuando tengo certezas soy muy optimista.
–¿Asique todo este tiempo se podría haber evitado las pérdidas de embarazo que tuvo Helena con solo tomar una dosis más concentrada del líquido 21g. La solución estaba frente a nuestras narices todo este tiempo –suspiró–, y nadie del Departamento Científico del SDF-3 pudo darse cuenta. El tiempo dirá si usted está en lo cierto Dr. Lang.
–De eso no tengo dudas –respondió Lang.
–Debo confesarle Emile, que siempre me impresionó lo que logra el componente 21g. Cuando recibí la notificación por parte del GTU obligándome a retrasar la construcción del SDF-3 porque teníamos que agregar si o si un paso más dentro de la planta potabilizadora de agua dentro de la nave, me puse furioso. Ese imprevisto retrasó casi tres meses la construcción. Junto a Kim Young tuvimos que hacer malabares en el Satelite Fabrica para no salirnos del plazo de construcción. Pero una vez que supe por qué era tan importante, no tuve más remedio que resignarme a mitigar el retraso en el plazo de finalización del SDF-3.
–Me alegra que el GTU haya tomado esa determinación de agregarlo al agua potable que toma la tripulación de cualquier nave que haga viajes espaciales. Justamente desarrollé el componente 21g lo más simple posible para que actúe protegiendo a la población femenina en edad fértil, pero que sea inocuo para otros grupos etarios –le explicó Lang.
–Lo que más me sorprendió –agregó Hunter–, es que usted y su equipo lo hubieran descubierto aquí a bordo del SDF-2. Realmente es asombroso lo que lograron.
–Le agradezco sus elogios, Almirante Hunter. Como científico a bordo del SDF-2, mi obligación es encontrar una solución viable a cualquier problema, y ni bien detectamos la anomalía que provocaba los saltos hiperespaciales utilizando el método de la transposición en la gestación de un feto humano, no paré hasta buscar la solución más adecuada. Sobre todo para evitarlo en el futuro, pero también para subsanar lo que ocurrió en el pasado. Es lo mínimo que podía hacer –dijo algo avergonzado el Dr. Lang–. Es el día de hoy que aún no logro perdonarme a mí mismo el GRAN error de toda mi carrera. Aunque usted no lo crea, todavía no tengo una respuesta confiable para explicar la causa que originó la desintegración del fusible que hacía funcionar el sistema de transposición a bordo del SDF-1. Como usted bien sabe Almirante Hunter, el perder ese fusible fue el principal motivo por el cual tuvimos que regresar al planeta Tierra navegando desde Plutón sin poder hacer ningún otro salto hiperespacial para acelerar la vuelta a casa. El haber hecho un solo salto, fue la causa que esas seis mujeres nunca se enteraran que tenían en su cuerpo de forma inactiva un hijo que habían engendrado justo antes de esa primera transposición. Por lo menos después de tantos años pude devolverle a esas mujeres la posibilidad de llevar a cabo un embarazo largamente postergado.
–¿Seis? Creí que la Coronel Young me había comentado que entre todas las mujeres de Ciudad Macross que tomaron esa pastillita que usted desarrolló, solamente cinco habían quedado embarazadas.
–Si tiene razón Almirante. Fueron cinco mujeres –se apresuró en aclarar Lang. «La sexta fue la Almirante Hayes», pensó Emil en silencio.
–Cuando le tocó a la Coronel Kim Young tomar dicha pastilla, ella me confesó que estaba bastante nerviosa. Le preocupaba quedarse embarazada de alguien con el que solo había tenido una relación fugaz. Aunque sabía que tenía casi nulas posibilidades porque en ese entonces se cuidaba con un método de control de natalidad, me confesó que estaba algo aterrada.
–¿Y, cómo fue el resultado?
–Claramente ella no estuvo dentro de las cinco mujeres que desarrollaron un embarazo tomando dicha pastilla –dijo Hunter con una sonrisa, recordando lo aliviada que estaba Kim cuando el test de embarazo le había dado negativo–. ¿Lo que siempre me intrigó fue cómo detectaron la anomalía?
Lang comenzó a ponerse nervioso. Siempre le pasaba lo mismo cuando algún Almirante le hacía una pregunta importante. Por lo general eran los oficiales que ocupaban esos altos cargos los que siempre detectaban que algo no estaba del todo en su lugar, y le exigían al científico alguna explicación al respecto. Lo bueno de tener que satisfacer la curiosidad de los Almirante de la RDF, era que Emil Lang tenía la excusa perfecta para descubrir mediante nuevos incentivos, soluciones a problemas aparentemente insalvables. Pero ocultar una verdad a uno de esos Almirantes, era algo muy difícil para el científico. Mucho más difícil si debía esconder esa verdad de un curioso y terco oficial como Rick Hunter.
Lisa Hayes le había anticipado a Emil Lang que ella tenía la intención de comunicarle todo lo relacionado a la paternidad de sus hijas al Almirante Hunter. Ella pensaba contarle todo a Hunter en esa famosa reunión que iban a tener los tres, justamente el día que la Almirante Hayes quedó cautiva en el ojo de la tormenta a bordo del Atlantis por una pelea doméstica entre los Daafensac.
Lang tenía hace semanas un sobre cerrado para ser entregado al Almirante Hunter con el estudio de ADN. El viejo doctor sabía perfectamente cuál era el resultado de dicho test, incluso antes de encargar el análisis en cuestión, pero Emil quería terminar de adjuntar la figurita difícil dentro del abultado expediente sobre "Gestación Humana a Destiempo" ocasionado por los viajes espaciales. Si algo tenía Emil Lang, era fascinación por concluir los múltiples expedientes de los proyectos que tenía en danza. Y Lang ya quería archivar ese expediente de una buena vez.
–Mmm –murmuró algo dubitativo el Dr. Lang–, la anomalía se manifestó en un embarazo, de forma bastante inesperada, el cual fue el desencadenante de toda esta investigación…
…La Vicealmirante Lisa Hayes estaba ya de cinco meses y su vientre estaba completamente visible. Todos a bordo del SDF-2 comentaban por lo bajo que su almirante había decidido someterse a un tratamiento de fertilidad a través de un donante, para convertirse en madre. Los chismosos de siempre, cuestionaban abiertamente si la Almirante Hayes no era algo egoísta al emprender un proyecto personal tan importante como formar una familia siendo madre soltera, ya que tenía sobre sus hombros la responsabilidad de velar por toda la tripulación a bordo. Había otro grupo de chismosos que la defendían, argumentando que ella tenía el derecho como cualquier mujer de poder emprender un embarazo cuando se le plazca, aun siendo la Primera Oficial a bordo y ocupando el cargo de Vicealmirante.
Por una u otra razón, la vida personal de Lisa Hayes estaba en boca de todos. Todavía la prensa no sabía que ella estaba embarazada de gemelas, pero cuando esa otra noticia saliera a la luz, Lisa estaba segura que habría nuevamente a sus espaldas otra discusión sobre eso por todos los rincones de la nave. La joven Vicealmirante trataba de ignorar los comentarios malintencionados, y le pedía a Sammy y a Vanessa que solo le informaran si había algún rumor demasiado desafortunado. Por más que fueran dolorosas las críticas, a Lisa no le parecía correcto quedar ignorante frente al cuchicheo. De todos modos, sus dos amigas la tenían bastante blindada con respecto a los chismes. Las dos integrantes del Trío Terrible que la acompañaba de forma incondicional desde sus épocas como Comandante a bordo del SDF-1, la estaban preservando de cualquier maldad, mientras durara su embarazo.
El día anterior, Lisa había recibido un mensaje del Dr. Tanaka para por fin concertar una cita junto al Dr. Lang para ir a su oficina, con el propósito de discutir sobre los progresos en la "investigación". Lisa Hayes les había enviado mensajes casi a diario en el último mes exigiendoles avances al respecto. La incertidumbre de no saber porqué había quedado embarazada subieron la ansiedad de la Vicealmirante que ya estaba potenciada por el embarazo en sí. Así que los dos hombres no tuvieron otra alternativa que ir a dar explicaciones a su jefa a pesar de que tenían muchas hipótesis pero pocas respuestas.
–Está usted radiante, Vicealmirante –la saludó Lang con su característico acento alemán cuando entró–. Las hormonas del embarazo realzan su belleza –dijo con sinceridad.
–Gracias, Emil. Por favor tomen asiento –los saludó Lisa con cortesía–. Supongo que están aquí para informarme cómo va el avance de nuestro proyecto –agregó en un largo suspiro.
Los dos hombres se miraron en silencio, sin animarse a comenzar el áspero interrogatorio que debían someter a su jefa. El primero en hablar fue el Dr. Tanaka, quien decidió sacar un tema más neutral para aliviar un poco la tensión que ya se sentía en el ambiente.
–¿Ahora que sabe el sexo de las bebes, comenzo a pensar en posibles nombres?
–Creo que voy a terminar decidiéndome por algo clásico –respondió Lisa con una sonrisa–. Como no está el padre de mis hijas para opinar al respecto, lo más justo sería ponerle a cada una de las niñas el nombre de sus respectivas abuelas. Una podría llamarse Sarah, como su abuela materna, y la otra Grace como su abuela paterna. Pero aún estoy algo indecisa.
–Eso es algo muy loable de su parte, Viceamirante Hayes –agregó el Dr. Tanaka.
–Gracias, doctor –dijo Lisa más distendida. Luego se enfocó nuevamente en Lang y mirándolo seriamente a los ojos esperó a que el científico hablara. Después de un largo silencio, Emil Lang decidió que había venido a dar explicaciones, así que debía empezar de una buena vez.
–Primero quería aclarar…, quería disculparme…, quería constatar…– titubeaba el Dr. Lang.
Lisa se quedó quieta, como un depredador estudiando a su presa. Era completamente inusual ver al renombrado científico dar vueltas sobre algo sin ir directo al punto. Es por eso que a la Almirante Hayes la invadió una terrible sensación de que algo andaba mal.
–¿Qué es lo que está intentando decirme, Dr. Lang? –lo interrumpió abruptamente Lisa en un tono demasiado cortante, imitando casi a la perfección a su padre, el Almirante Donald Hayes, con el que el Dr. Lang había tratado en su juventud. Este gesto inesperado puso aún más incómodo al científico. Tomando valor, Emile Lang decidió que debía expiar sus culpas lo más rápido posible.
–Quería decirle que está comprobado científicamente que el padre biológico de sus hijas no se encuentra a bordo de esta nave.
–¿A que se refiere cuando dice "comprobado científicamente"? –preguntó con sospecha la Vicealmirante.
–Umm…, tomé una parte de la muestra que le extrajimos para averiguar el sexo de sus hijas y…
–¿Y qué?
–Digamos que cultivé esas muestras con la técnica de clonación de los zentraedi obteniendo la sustancia suficiente para poder confeccionar un estudio de ADN con todos los posibles miembros masculinos a bordo del SDF-2. En el 100% de los casos dio negativo.
–¡¿Qué hizo que?! ¿Con todos los hombres a bordo?
–En realidad no todos, Vicealmirante. Solamente los que por el tipo de sangre serían compatibles con la posible paternidad de sus hijas.
–Y ahora todos saben que estoy buscando un padre para mis hijas. Van a pensar que no se quien es su padre porque tuve sexo indiscriminado con cualquier extraño. O peor aún, con varios extraños –dijo furiosa la mujer–. Solamente porque usted no creía en mi palabra. Tuvo que comprobarlo científicamente en lugar de aceptar que yo le estaba diciendo la verdad.
–Fui muy cuidadoso de dividir las muestras en los cinco laboratorios que hay a bordo del SDF-2 para disminuir las sospechas. Además no use su nombre real. Todos los resultados están impresos usando un alias. Me tomé la libertad de buscar en su expediente si figuraba un alias el cual usted hubiera utilizado por algún tiempo, y vi que declaró haber usado uno cuando no formaba parte de la RDF. Me pareció excelente usar dicho alias que se encuentra legalmente declarado en su legajo.
–Lo que veo Dr. Lang es que usted se tomó más que una libertad conmigo. Primero no cree en mi palabra, por lo tanto hace infinidad de muestras del ADN de mis hijas para hacer todos esos tests a mis espaldas utilizando los recursos reservados de la RDF que yo le encomendé a usted y a su equipo de forma discreta para desarrollar sin restricción financiera este "proyecto". Y no contento con eso, encima se atrevió a hurgar en mi expediente buscando un alias.
–Lo siento Almirante. Quería evitar que usted se alterara, sobre todo teniendo en cuenta su estado –dijo Lang mirando hacia su enorme vientre–. Creí que si utilizaba un alias todo el asunto sobre el ADN podía ser más discreto. Además al estar declarado en su expediente, es indistinto si en los resultados de los test figura su nombre real o no…
–No necesito que me explique los términos legales los cuales yo ya conozco a la perfección –lo interrumpió intentando contener su enojo.
–Quería realizar la pesquisa de ADN antes que nacieran las niñas –continuó justificándose el Dr. Lang–, así no tenía que poner sus nombres reales impresos en el resultado.
–Que considerado –respondió con ironía Lisa mientras se masajeaba el vientre–. Asique ahora está convencido que el posible padre de mis hijas se encuentra en la Tierra como le dije desde un principio.
–¿Se puede saber la identidad del hombre el cual usted cree que embarazada, Almirante Hayes? –preguntó con cautela el Dr. Tanaka.
–Ya les dije que tuve relaciones íntimas con un solo hombre en mi vida –respondió con melancolía Lisa Hayes–. Ese hombre es el General Hunter.
«Me lo suponía», pensó el Dr. Lang al oír la respuesta de Lisa. El científico podía estar al margen de los chismes y rumores que corrían por los pasillos de la RDF, pero la tensión sexual entre Hunter y Hayes con sus épicas discusiones en el TacNet en la época de la Reconstrucción era algo muy difícil de ignorar, incluso para alguien como Lang.
–Será cuestión de constatarlo científicamente, ¿no cree usted Dr. Lang? –continuó Lisa, viendo que ambos hombres se habían quedado callados al escuchar su respuesta.
Avergonzado, el Dr. Lang agachó su cabeza y decidió continuar con la otra parte difícil de la explicación.
–Tengo una teoría de porque se le manifestó este embarazo de forma tardía. Es algo alocada y por supuesto puedo estar totalmente equivocado hasta que no lo confirme y…
–¿Cuál es su teoría? –preguntó intrigada Lisa, quien era la primera interesada en saber que le había ocurrido, por más alocado que fuera.
–¿Mantuvo usted relaciones sexuales con el General Hunter el dia previo al despegue del SDF-1?
«¡Claro que no! Como si hubiera tenido tiempo para tener sexo justo la noche anterior al despegue», pensó Lisa totalmente indignada por la indiscreta pregunta del Dr. Lang «A demas Hunter ni siquiera estaba en Isla Macross esa noche. Él llegó en su Mockingbird a la mañana siguiente», recordó Lisa con una sonrisa pensando en su primer intercambio tan profesional con Rick cuando aterrizó en Macross ese día. –¿Para qué quiere saber eso? –le cuestionó la Vicealmirante con tono firme.
–La noche previo al despegue hubo muchos "festejos" entre los tripulantes del SDF-1, e incluso entre la población de Isla Macross, ya que después de diez años de incesantes esfuerzos por reconstruir la nave alienígena que se estrelló en nuestro planeta, por fin despegaría hacia el espacio exterior para viajar por las estrellas. La mayoría de los miembros del Departamento Científico el cual yo lideraba dentro del SDF-1, me confesaron que esa noche antes que nos invadieran los zentraedi al día siguiente de forma sorpresiva minutos previos a nuestro despegue programado, en todos los rincones del SDF-1 y de los antros de Isla Macross hubo mucha fiesta, mucho alcohol y mucho…
–¿Sexo? –preguntó Lisa, viendo la incomodidad de Lang al explicar su punto.
–Sí, exactamente.
Lisa sabía perfectamente a lo que se refería el Dr. Lang. Incluso ella misma había estado en su momento bastante indignada con Claudia Grant porque la morena oficial del puente había mantenido una noche alocada en su camarote junto a su novio, el Comandante Roy Focker. El camarote de Claudia quedaba al lado del camarote de Lisa, y la pareja de oficiales habían hecho demasiado ruido justamente en las únicas dos horas que la Comandante Hayes había destinado para descansar e intentar dormir un poco a pesar de sus nervios por el despegue. Tanto Lisa ejerciendo su función de Segunda Oficial, como el Capitan Global quien era el Oficial al Mando de la nave, habían estado juntos de manera ininterrumpida revisando cada sector del SDF-1. Esa noche ella estaba tan agotada y agobiada por la gran responsabilidad que se le avecinaba, que claramente no tenía ni las energías ni las ganas de darse el lujo de ir a ninguna fiesta, y mucho menos divertirse o tener sexo con algun desconocido justo la noche previo al despegue.
–Expliquese, Lang. ¿A qué quiere llegar con esto?
Lisa no pensaba darle ninguna respuesta a Lang sin antes saber cuál era la teoría del curtido científico.
–Estuvimos revisando los nacimientos registrados dentro del SDF-1 –intervino el Dr. Tanaka–, y lo que nos llamó la atención fue que previo y posterior al noveno mes del despegue, el promedio de nacimientos fue constante. Pero justamente cuando se cumplieron nueve meses de la transposición que el Capitán Gloval ordenó ejecutar en la atmósfera terrestre, lo cual como resultado nos dejó varados en la órbita de Pluto teniendo que volver a la Tierra navegando sin poder realizar de nuevo otro salto hiperespacial, no hubo ningún nacimiento. Ni uno solo, justamente a los nueve meses.
–¿No le parece extraño, Vicealmirante? –retomó Lang la explicación–. Tendría que haber sido justamente al revés. Luego de tener un festejo colectivo de esa índole, cómo lo que ocurrió la noche previa al despegue, donde todos estaban demasiado felices y entusiasmados festejando por el inminente viaje, ¿no le parece sospechoso que no se haya engendrado ni un solo bebé? ¿Que los nacimientos hayan bajado a cero únicamente en ese mes?
–¿Que está queriendo decirme, Dr. Lang? –inquirió Lisa, aunque ella ya sospechaba cuál sería la respuesta del científico.
–Era la primera vez que la raza humana hacía un viaje por la galaxia realizando un salto hiperespacial mediante una transposición. Ese método de traslación de un lugar a otro del universo, era algo que los zentraedi ya utilizaban durante centurias. El equipo que se encontraba dentro del SDF-1 que debía utilizarse para ejecutar la transposición, estaba en perfectas condiciones de operatividad ya que estaba casi intacto después de la terrible colisión que sufrió la nave alienígena cuando aterrizó sin control contra nuestro planeta. Cuando la nave alienígena comenzó a ser refaccionada, y luego fue renombrada como SDF-1, se decidió que no era necesario repararlo porque era mayor garantía contar con el equipo original para algo tan sensible e importante como una transposición. Pero lo que no sabíamos, eran las implicancias biológicas que nosotros como especie nos estábamos enfrentando al viajar con este método.
»Los zentraedi tienen cuerpos gigantes que sí podían tolerar esa forma de viajar, ¿pero cuerpos tan pequeños e indefensos como los de la raza humana, eran aptos para soportar dicho proceso? Es por eso que en nuestro primer viaje hacia las estrellas solo estaba estipulado incluir tripulación militar que estaba dispuesta a someterse a dichos riesgos. Lamentablemente la transposición ejecutada dentro de la atmósfera terrestre y a tan baja altura para escapar del ataque sorpresivo de los zentraedi a Isla Macross, provocó que nos llevaramos a toda la isla junto a la población civil a la otra punta del sistema solar.
–Las mujeres que estaban cursando un embarazo, quienes se encontraban dentro de la población civil que estaba dentro de los bunkers de Isla Macross cuando la misma fue arrastrada dentro de la gran burbuja que ocasionó la fallida transposición que nos dejó en Pluto en lugar de la Luna, no tuvieron grandes inconvenientes con la evolución de la gestación de sus embarazos, continuando de manera normal con los mismos en la etapa que se encontraba cada una. Solo la gran sacudida final que ahora sabemos ocurre en la mayoría de las transposiciones ejecutadas en la atmósfera de cualquier planeta la cual no ocurre si se ejecuta la transposición en el espacio, provocó que alguna que otra mujer se golpeara y quedara algo perturbada, pero nada fuera de lo esperable pensando que de un momento a otro se encontraban de manera inexplicable en el otro extremo del sistema solar –explicó Tanaka, quien había formado parte del equipo de ginecólogos a bordo del SDF-1 que pertenecía en un inicio al Hospital de Isla Macross.
–Tanto el Dr. Tanaka como yo tenemos sospechas de que el proceso que nuestros cuerpos tienen que atravesar durante la transposición, puede afectar a la gestación inicial de un embrión. Justo en el proceso previo a la implantación en el útero, cuando todavía se encuentra dentro de las trompas de falopio y el embrión está comenzando con las primeras divisiones celulares, puede que la transposición los afecte con su vibración. Los zentraedi viajaron durante centurias con ese proceso, pero ellos se reproducen mediante clonación. Nosotros en cambio, nos reproducimos mediante la fecundación, siendo un proceso biológico diferente a la clonación.
–¿Cómo están seguros que puede llegar a ser la transposición? Solamente porque justo nueve meses después del salto a Plutón no nació ningún bebe no creo que sea motivo suficiente. Quizás se debió al estrés que generó semejante shock de estar varados en el espacio, que ninguna mujer logró embarazarse.
–En un inicio los ginecólogos del Hospital también pensamos que la falta de nacimientos se debía al estrés de ese día y por eso nadie había logrado embarazarse –contestó el Dr. Tanaka–. Pero hay algo más que queríamos compartir con usted, lo cual nos despertó la sospecha de que la transposición podría estar asociada al fenómeno.
–¿Qué sospecha?
–Hace cinco meses que usted se dio cuenta que estaba embarazada. Justamente luego de haber realizado tres saltos hiperespaciales.
–Si –asintió Lisa.
–El protocolo de la RDF fijó que siempre se deben realizar dos saltos hiperespaciales más cortos, para usar menos protocultura y así lograr ser más eficientes al momento de viajar por el espacio. Además eso permite que el equipo que hace las transposiciones no se sature tanto con saltos demasiado largos.
–Ya sé que eso es lo que indica el protocolo, pero tuvimos que hacer tres saltos porque en el segundo salto caímos dentro de una lluvia inesperada de meteoritos los cuales podían destruir el casco del SDF-2. En caso de emergencia está permitido hacer más de dos saltos, y yo como Primera al Mando de esta nave tengo la facultad de alterar el protocolo si fuera estrictamente necesario –se defendió Lisa.
–Entiendo perfectamente su punto, Almirante. Solo quería recalcar, que en dos años, siempre hemos hecho viajes haciendo dos saltos consecutivos, y ahora es la primera vez que hicimos tres saltos –dijo Lang.
–Lo que nos llamó la atención junto al Dr. Lang –agregó el ginecólogo–, es que usted es la única mujer en toda la nave que está transitando un embarazo de cinco meses. El promedio de mujeres embarazadas de cuatro meses y de seis meses es el típico, pero lo raro es que embarazos de cinco meses, hay uno solo: el suyo.
Cuando Lisa escuchó lo que su ginecólogo le acababa de confesar, se le erizó toda la piel.
–¿Quiere decir que dos saltos son inocuos a las mujeres embarazadas pero tres pueden alterar su capacidad de quedar embarazadas?
–Lo que queremos descubrir, si nuestra hipótesis es correcta, es que los saltos generan una detención del proceso de reproducción celular dentro de los embriones, y el próximo salto hiperespacial lo vuelve a activar. Es por eso que los embriones en su primera etapa en las mujeres que cursaron embarazos durante estos dos años a bordo del SDF-2 no tuvieron inconvenientes en lograr la gestación, porque la primera transposición detenía el proceso, pero inmediatamente la segunda transposición lo volvía a activar. Por eso nunca hubo inconsistencias con el número de embarazos promedio luego de hacer saltos por el hiperespacio.
–En cambio usted, Vicealmirante, tuvo el proceso inverso que las otras mujeres a bordo del SDF-2. Cada primera transposición creaba la activación de la reproducción de sus embriones, y la segunda transposición lo volvió a pausar. Solo que hace cinco meses, la tercera de las transposiciones, volvió a activar el proceso de multiplicación de células de los embriones y es por eso que quedó embarazada de alguien que no se encuentra a bordo de la nave. Porque sus embriones estuvieron de forma inactiva posicionados dentro de sus trompas desde hace varios años.
–Pero yo fui parte de la tripulación que formó parte de la toma del Satélite Fábrica. Hicimos un salto y estuvimos en una operación de casi tres días hasta que finalmente recuperamos el Satélite que usaban los Zentraedi para construir sus naves. ¿No tendría que haberme quedado embarazada en ese viaje?
–Yo tengo la misma duda que usted, Vicealmirante –coincidió Lang–. Pero quizás el proceso de activación lleva más tiempo que el de detención, y además usted está embarazada de gemelas, y quizás justo le tocó hacer la primera transposición que detuvo la evolución natural del los fetos en el momento mágico que un embrión se divide en cuatro en lugar de dos creando así un embarazo gemelar. La verdad que no estoy del todo seguro, y es parte de lo que quiero investigar.
–¿Y qué hay del resto de las mujeres a bordo del SDF-2 que quizás podrían haberse quedado embarazadas pero fueron sometidas a tres saltos hiperespaciales?
–También es algo que quiero resolver. Cómo activar el proceso de reproducción natural de un embrión nuevamente sin necesidad de someter al cuerpo a una transposición.
–Bueno, en cierta forma es bueno que el proceso de activación sea más lento. Si eso hubiera ocurrido cuando estuvimos en el viaje del Satélite Fábrica, quizás nunca me hubiera enterado del embarazo ya que tenía puesto un DIU en ese entonces.
–Volviendo a mi pregunta, Vicealmirante Hayes, ¿usted mantuvo relaciones sexuales con el General Hunter la noche previa al despegue del SDF-1?
–¿Por qué necesita mi respuesta?
–Es parte de mi hipótesis, y ciertamente voy a justificar la misma plasmandolo en el informe que estoy desarrollando para resolver esta cuestión.
Lisa lo pensó por un momento. El informe sobre la reproducción humana y los saltos hiperespaciales ciertamente serían un tema de debate en el GTU si el Dr. Lang llegaba a descubrir la causa. Ella podría declarar que tuvo relaciones con Rick esa noche previo al despegue del SDF-1 en lugar de admitir que mintió en su declaración cuando estuvo prisionera en la nave Zentraedi. De todos modos, la hipótesis de trabajo del Dr. Lang sería la misma. Solamente tres personas sabían que esa declaración sería una mentira.
Por supuesto Rick y ella sabian perfectamente cuando habia sido la primera vez que tuvieron relaciones sexuales, y la unica vez que lo hicieron sin proteccion; pero el Almirante Gloval tambien sabría que ella no podrian haber tenido relaciones sexuales con Hunter esa noche, porque estuvo codo a codo junto al entonces Capitan del SDF-1 trabajando contra reloj sin tener tiempo ni de comer, ni de bañarse, ni de dormir, y mucho menos de ir a una fiesta y terminar teniendo sexo. Llegado el momento ella tendría que enfrentarse a Gloval y decirle la verdad, y mientras tanto seguiría protegiendo su secreto con Rick.
–Si, el General Hunter y yo tuvimos sexo esa noche previo al despegue –mintió Lisa frente a Lang y Tanaka. En ese momento sintió como sus dos bebés se movieron dentro de su vientre. «¿Se dieron cuenta que mamá está mintiendo?», se preguntó Lisa a sí misma. «Que mal ejemplo que soy para mis hijas. ¡Que mala madre que soy!», pensó con remordimiento.
–Excelente –sonrió el Dr. Lang al haber obtenido la respuesta que quería de Lisa Hayes–. Una cosa más, Vicealmirante.
–¿Si? –preguntó con cautela Lisa Hayes. El Dr. Lang podría ser bastante peligroso con sus pedidos de último momento. Siempre dejaba lo más álgido para el final.
–Cuando tenga listo el componente que estamos desarrollando para evitar que haya problemas con los embarazos si hacemos o no transposiciones de forma par o impar, debo confirmar su eficacia haciendo algunas transposiciones de prueba.
–¿Algunas? ¿Cuántas?
–Diez o más –contestó lo más campante el Dr. Lang.
–¡Diez! –se estremeció Lisa Hayes en su lugar.
–O más –le aclaró el científico con calma.
–No vamos a poder mantener la investigación en reserva si llegamos a hacer diez saltos. Ni siquiera yo puedo ocultar eso en el informe que recibe el GTU semestralmente cuando la nave se encuentra alineada a un vector de comunicación con el planeta Tierra.
–Esperemos que al momento de enviar el informe yo ya haya encontrado una solución a uno de nuestros problemas, o a ambos.
–¿Cuál de los dos problemas cree que va a solucionar primero? ¿Evitar que los fetos detengan su evolución natural por transposiciones ejecutadas de forma impar? O ¿Lograr descubrir un método para que las mujeres a bordo del SDF-2 se den cuenta si estaban o no con un posible embarazo al momento de nuestro tercer salto hecho hace 5 meses?
–Ya estoy avanzando con un químico que utilizan los zentraedi para los tanques donde hacen sus clonaciones, para ver si lo puedo sintetizar y lograr que en bajas dosis poder incorporarlo al agua que tomamos diariamente, así las mujeres en edad de gestación están protegidas químicamente si llegan a ocurrir nuevamente tres saltos en lugar de dos, como pasó hace cinco meses. Claro que al estar en el agua potable, tiene que ser inofensivo para el resto de la población, sobre todo para los niños o para el riego de los cultivos. Con respecto al segundo tema, el revertir el proceso sin transposición, quizás me lleve más tiempo. Pero estoy seguro que voy a lograr una solución óptima.
–De eso no me quedan dudas, Dr. Lang. Y estas tres carpetas que trajo consigo, ¿que son?
–Todos los resultados negativos de los tests de ADN. Los traje por si los quería mirar.
–No es necesario –respondió Lisa con seriedad–. Y le pido que la próxima vez, crea más en mi palabra en lugar de dilapidar tiempo y recursos.
–Esto –dijo Lang apoyando su mano sobre las carpetas–, es evidencia. Es indistinto si yo le creo o no. Necesito fundamentos para evaluar todos los posibles resultados. De todos modos, debo admitir que yo era algo escéptico al principio. Pero con la ayuda de Tanaka, juntos pudimos deducir una hipótesis. Básicamente eso era clave para encauzar la investigación. Sin una teoría no podía direccionar mis esfuerzos para poder darle una explicación al fenómeno y por ende también una solución coherente.
–Ahora puede guardar esas carpetas en el fondo del cajón de su escritorio y concentrarse en desarrollar algo apto para evitar que esto –dijo Lisa apuntando a su prominente vientre–, vuelva a suceder de manera sorpresiva a cualquier mujer a bordo de esta nave.
–Sí, claro. Por supuesto, Vicealmirante –respondió Lang. «De todas formas el día que tenga a Hunter frente a mí, voy a sacarme la duda con un último test de ADN», pensó convencido el científico quien no le gustaba los cabos sueltos cuando encaraba cualquier proyecto…
