Capítulo 33 : Origen, parte 2.
25 de septiembre, 2017. 20:35 PM.
Si hace 2 meses a Yolei le hubieran dicho que estaría saliendo con el chico del típico aspecto malo pero que conociendolo a fondo era una persona amable y comprensiva, posiblemente no lo hubiera creído.
Los días con Ken eran totalmente divertidos : paseos en moto no solo por Odaiba sino que también por todo Tokio, salidas al cine, al parque de diversiones e incluso charlas profundas al amanecer caminando por la playa como por ejemplo la enfermedad de la madre de Ken y como era ella el único familiar que le quedaba.
La confianza que había entre los dos crecía mientras más tiempo pasaban juntos, pero todavía había algo que a Yolei la inquietaba un poco.
Quizás 2 meses era demasiado pronto, pero teniendo en cuenta que hasta incluso ya habían tenido relaciones en unas cuantas ocasiones, la pelimorada no sabía porque el joven peliazul no le pedía estar en una relación más formal.
La chica no quería pensar tanto en eso ya que notaba que Ken estaba muy feliz desde que había aprobado el exámen que lo admitía en la Universidad de Tokio y de como su madre parecía estar mucho mejor.
- Tuve que traer desde la barra nuestros tragos antes de que llegue la comida porque había mucha gente en la fila. - sonrió Ken sentándose en la mesa de ese restaurante mientras le pasaba uno de los tragos a Yolei, sin embargo, notó la cara rara de ella. - ¿Sucede algo?
Definitivamente Yolei no quería molestarlo, pero tenía que decirselo si o si.
- Si... - respondió. - verás Ken, realmente me la paso muy bien contigo pero... queria saber si era posible, si era posible que... tuyyoseamosnovios. - dijo hablando rápido.
- Perdón. - río Ken. - no te entendí.
- Me gustaría que... pudiéramos ser algo más... una pareja...
La sonrisa de Ken se borró de su cara.
Era obvio que quería mucho a la pelimorada y que pasar el tiempo con ella era genial, de las mejores cosas que le había pasado, pero no se sentía listo para algo más serio ya que la Universidad y su madre lo mantenían muy ocupado.
- Yolei. - volvió a sonreir tomándole de la mano. - no necesitamos que nuestra relación tenga un nombre, ¿La pasamos muy bien juntos verdad? Asi que no creo que...
- ¿No crees que? - interrumpió Yolei. - ¿No crees que sea buena para ti? ¿No crees que alguien como tu tenga que estar con alguien como yo?
- No es eso, solo que...
- Lo se Ken. - volvió a interrumpir la chica. - se que quizás no sea la mas bonita que hayas conocido, pero eso no quiere decir que no merezca que alguien me quiera por lo que soy.
- ¡Pero yo si te quiero Yolei!
- ¿Entonces? ¿Por que no quieres que seamos novios?
Otra vez, Ken no sabía que responder por lo que la pelimorada se puso de pie y comenzó a caminar hasta la salida del restaurante.
- ¿A donde vas? - preguntó Ken también poniéndose de pie.
- A algún lugar donde haya alguien que realmente sepa lo que quiere. - respondió la pelimorada, que se veia que las lágrimas estaban a punto de salir de sus ojos. - adios Ken.
Viendo como la chica abandonaba el lugar, el joven peliazul se quedó tildado sin saber que hacer.
No quería lastimarla de ninguna forma, todo lo contrario, sentía que esa chica era a la que siempre le gustaría proteger y a la que siempre salvaría de cualquier cosa.
Recordando todos esos dos meses con ella, Ken sabía lo que realmente quería con ella y lo idiota que había sido hace un momento por no saber decirselo.
Corriendo para salir también del restaurante, Ken miro hacia un lado y otro para ver donde Yolei había ido ya que la moto de él seguía allí.
Entonces la vió a lo lejos en la esquina a punto de cruzar la calle, por lo que aceleró su paso para poder alcanzarla.
Sin embargo, Yolei debido al enojo que sentía en ese momento no se había dado cuenta que el semáforo seguía en rojo y un auto gris a velocidad un poco mas de lo permitido iba por esa calle.
- ¡YOLEI! - gritó Ken, pero había sido tarde.
Aquel auto gris había arrollado a la pelimorada por los suelos.
La gente corrió para observar lo que había pasado mientras unos cuantos llamaban a la ambulancia.
Empujando a la gente para llegar hacia Yolei, la encontró tirada en el pavimento con sangre saliendo de su boca mientras que sus anteojos estaban rotos a un lado de ella.
- ¡Lo siento! - se disoculpaba la mujer de unos 50 años que conducía el auto y se bajó inmediatamente para tratar de ayudar. - Yo crucé en verde... pero luego ella apareció y...
Ken no escuchaba nada más, ni lo que esa mujer decía ni los murmullos a su alrededor ni los sonidos de la ambulancia y patrullas que se escuchaban a lo lejos.
Solo sostenía entre sus manos con lágrimas en los ojos a aquella pelimorada que hizo que su vida en esos 2 meses mejorara de una manera que no hubiera creído.
Esa pelimorada que ahora ya no respiraba.
(-)
18 de octubre, 2017. 18:45 PM.
Faltaban unos cuantos dias para que se cumpliera un mes de que Yolei había fallecido, pero Ken todavía tenía que seguir con sus responsabilidades de la Universidad y el cuidado de su madre.
Cuando había sido el funeral de la pelimorada, él ni se había animado a dirigirle la palabra a la familia de ella ni a sus amigos, ya que se culpaba a si mismo de lo que había pasado.
Además de la imagen de los padres de Yolei llorando, otra cosa que no olvidaba de ese momento era como una chica de cabello corto castaño que al parecer se llamaba Kari lloraba sin parar mientras que un sujeto algo mayor que parecía ser su hermano la abrazaba.
A pesar de que se quisieron comunicar con él, Ken no quería saber nada de la familia o los amigos de Yolei ya que no sabía cómo actuar ante ellos y siempre sentía que lo iban a maltratar por ser prácticamente el causante de su muerte.
Por eso se había aislado de todo, lo único de lo que se ocupaba era de la Universidad y de su madre que para colmo su estado de salud estaba empeorando.
Al subirse en su moto para irse tras una de sus clases, puso la música a todo volumen mientras iba cada vez a mas velocidad sin importarle mucho lo que a su alrededor pensaban.
Cuando llegó al frente de su edificio, mismo edificio donde antes también vivía Yolei pero que ahora en su lugar había un departamento vacío y preparado para que alguien más lo comprara, Ken dejó su moto en el estacionamiento y subió hacía su departamento por las escaleras ya que usar el ascensor también le daba malos recuerdos.
El ascensor donde la había conocido.
Cuando llegó a su departamento, inmediatamente se tiró en la cama mientrase llevaba sus manos a la cabeza.
"Sin tan sólo me hubiese animado a decirle cuanto la quería, ahora mismo seguiríamos juntos y seguro estaríamos disfrutando el momento" era lo que la cabeza de Ken repetía la mayor parte del día.
Se levantó de la cama y se dirigió a la cocina para tomar un vaso de agua ya que se sentía un poco asfixiado, cosa que le pasaba hacía ya varios dias pero no quería tener ningún psicológo para hablarlo ya que para él no valía la pena.
- Ojalá pudiera retroceder el tiempo... - dijo tras terminar el vaso de agua. - así le diría cuanto la quería y todo estaría bien...
Al voltear para volver a su cama, se asustó al ver una especie de portal color violeta que había aparecido repentinamente en el centro de su sala, tal había sido el susto que el vaso que tenía en la mano cayó al piso.
De ese portal, salió lo que parecía ser un cristal flotante hexagonal que dentro de el tenía el espíritu de un dragón de dos cabezas o al menos eso era lo que Ken creía.
- Te he escuchado. - dijo la voz que provenía de ese cristal. - deseas algo con todo tu corazón y por eso te daré la oportunidad de que se cumpla tu deseo. - del mismo portal, salió una criatura con forma de reloj pero que tenía brazos y piernas. - con Clockmon podrás hacerlo, pero el precio a pagar será alto, ¿Eres capaz?
No sabía si lo que sucedía frente a él era real o no, ¿Pero que podía perder? Le daban la oportunidad de traer de vuelta a Yolei y no la desaprovecharia para nada.
- Claro... - respondió Ken. - claro que soy capaz.
- Depende de ti entonces. - dijo la voz de ese cristal que volvió a meterse por el portal y desaparecía, dejando a Ken con aquella criatura en forma de reloj.
- ¿A que lugar vamos entonces? - preguntó alegremente Clockmon dando saltos.
- Al momento antes de que lo arruinara todo. - sonrió Ken.
Gracias por leer, espero que les haya gustado.
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Nuevamente gracias, nossss vemossss.
