Capítulo 36 : El placer de no saber.
25 de mayo, 2023. 17:45 PM.
Estando nerviosa, Yolei caminaba por las calles de Odaiba sintiendo que estaba siendo vigilada por todos lados.
El día de ayer, Milleniummon había vuelto a aparecer junto a Ken y el Davis zombie, quién había logrado hacer que su Veemon evolucionara a una versión oscura de Magnamon usando el digiegg del valor también corrompido.
El Magnamon corrompido luchó junto a un poderoso ChaosDramon oscuro contra los cazadores, sus digimons y soldados logrando crear un duo que podía ser muy destructivo.
Sin embargo, gracias a la idea que habían tenido Kaede junto a Samantha, los soldados lograron rodear a ambos digimons oscuros para que así puedan ser atacados por Wargreymon, Weregarurumon y los demas digimons aliados al mismo tiempo.
ChaosDramon había caído pero Magnamon volvió a ser Veemon y escapó junto a Millenniumon, Ken y el Davis zombie por uno de esos portales.
Habían tenido otra victoria y la gente los felicitaba, pero Yolei no se había quedado del todo segura.
Su cabeza solo pensaba en como era posible que haya dos Kens, el que los atacaba y el que vió ella en su casa que también cada tanto se comunicaban de alguna forma a través de sus mentes.
Mientras trataba de calmarse, se sentó en el banco de ese parque que sorprendentemente estaba con muy poca gente a pesar de que era un horario perfecto para que los niños jueguen.
- No tienes motivo para estar asustada, todo saldrá bien. - dijo una voz masculina que se sentó a su lado. - si estamos en esto juntos.
La pelimorada hubiera gritado de una manera que se hubiera escuchado hasta saturno de no ser porque Ken le tapó la boca justo a tiempo.
- Tranquila. - sonrió Ken, la pelimorada no sabía como ni porque pero ver esa sonrisa la calmó, por lo que el joven le sacó la mano de la boca. - ayer vi como estuviste peleando junto a tu Digimon contra los corrompidos, lucias tan hermosa.
Cuando escucho la palabra hermosa, Yolei no pudo evitar sonrojarse y entrar en calor, no podía creer lo que sentía cuándo estaba junto a él.
- No puedo seguir más así. - dijo Yolei una vez que logró entrar en razón. - necesito saberlo todo de una vez, como puede ser posible que estes conmigo aquí ahora y que al mismo tiempo otro tu nos esté atacando usando un Digimon capaz de quebrar el tiempo... si realmente es cierto que estando juntos todo será mejor, tienes que decirme lo que pasa, no se cuanto más pueda ocultar esto y mi cabeza está a punto de reventar.
- Creeme Yolei, en realidad eres muy afortunada. - dijo Ken levantándose del banco para arrodillarse frente a ella. - hay cosas que es mejor no saberlas, el desconocimiento es algo que la gente no valora, es mucho mejor que no sepas todo lo que yo se...
- Pero Ken...
- Solo hay una cosa que si te puedo decir y es lo que te vengo repitiendo. - Ken se acercó peligrosamente a su cara. - estando juntos todo saldrá bien, y las cosas volverán a ser como antes.
- ¿Que se supone que tengo que hacer entonces? - preguntó la pelimorada.
- Solo esperar. - sonrió Ken. - y no preguntar.
Del bolsillo de Ken, salió lo que parecía ser un digimon con forma de reloj que abrió un reloj.
La pelimorada, no podía entender cómo era que Ken tenía ese digimon.
- Te salvare Yolei, estaremos juntos y viviremos la vida que tendríamos que haber vivido sin importar lo que pase. - sonrió antes de pasar velozmente hacia ese portal al igual que el digimon con forma de reloj, cerrándose.
Evidentemente, esto no había calmado para nada a la pelimorada sino mas bien todo lo contrario, el estrés y la carga que sentía eran cada vez mas grandes por lo que se abrazo las rodillas estando en ese balcón y no esperó más para llorar.
De su digivice, salía Hawkmon que también llevaba una expresión triste, pero entendía que debía dejar que su compañera pudiera despejar tranquila todo lo que sentía y él siempre la apoyaría.
Aunque eso signifique también estar ocultando las cosas a sus demas compañeros digimons pero su conexión con la pelimorada importaba más.
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26 de mayo, 2023. 02:00 AM.
- Otro día que noche que no encontramos a Ken. - decía Lily decepcionada sentada en el techo de una de las tantas casas de Odaiba, teniendo a Davis a su lado.
- Es algo muy difícil Lily, estoy en una nueva época y cuento con poca información, pero por lo menos encontré algo. - sonrió el vampiro dándole una bolsa de caramelos a la niña. - a una muy buena amiga.
- Tu mejor amiga. - reclamo Lily dándole un pequeño golpe al muchacho en el hombro.
Pequeña golpe era una forma de decir, en realidad Davis estaba haciendo lo posible para fingir que no le había dolido cuando era todo lo contrario.
La fuerza que tenía Lily era impresionante para solo tener 4 años, fácilmente podría matar a grupos de vampiros, lobos y cazadores ella sola sin recibir ninguna ayuda.
Davis entendía eso ya que ella venía naturalmente de la unión de una cazadora y un licántropo, cosa que le hacía recordar a una leyenda que cada tanto su madre le contaba a él y a su hermana cuando apenas eran unos pequeños vampiros.
La leyenda de la Salvadora.
- ¡Oye! ¿Quien es la salvadora?
- Lily, te dije que no tienes permitido leer mentes. - dijo Davis serio. - mucho menos la mia.
- Lo siento. - respondía Lily algo triste, no quería que su único amigo se enoje con ella. - fue sin querer, yo...
- No te preocupes Lily, es solo para que lo vayas controlando mejor. - dijo Davis agachandose para abrazar a la niña. - ¿Quieres volver ya a tu casa? Sadie solo nos puede cubrir hasta cierto momento.
- Sigamos un poco más. - sonrió Lily. - ua dejé la ilusión en mi cuarto para que mami y papi crean que estoy allí, además también para que Sadie no este todo el tiempo cubriendonos, ella me cae muy bien.
- ¿Ilusión? - preguntaba Davis confundido.
- ¡Es que no te lo conté! ¡Mira esto!
La niña se paró bien derecha y cerró los ojos, su rostro reflejaba concentración pura.
Poco a poco, junto a Davis apareció una figura idéntica a él pero con la diferencia de que podía ser atravesado cuando se tocaba, como si fuera un fantasma.
- ¡Mira Davis! ¡Es igualito a ti! - decía la niña feliz mientras el vampiro todavía no podía creer lo que veía. - dejé una igualita a mi en mi cama, ¿Crees que lo hice bien?
El jóven todavía no podía emitir palabra, lo que hacía esa niña era maravilloso y su poder iba a seguir creciendo con el tiempo.
- Creo que yo soy más guapo. - respondió Davis ahora tratando de no parecer sorprendido e incluso algo asustado. - ¿Desde cuando sabes hacer esto?
- Realmente no lo recuerdo, ¡Pero es muy divertido hacerlo! - sonrió Lily mientras que con simplemente tronar los dedos, hacía desaparecer aquella ilusión de Davis. - ¿Quieres que sigamos buscando a Ken entonces?
- ¿Tu no cansas nunca verdad? - río Davis.
- Creo que incluso tengo mas energía cada día. - dijo la niña mientras daba un gran salto desde el techo de esa casa hasta la cima de un edificio. - ¡Alcanzame Davis!
- ¡Me ganaste las últimas carreras pequeña! ¡Esta vez no será así! - exclamó el vampiro también comenzado a saltar entre casas y edificios para seguirla.
Teniendo cuidado de que ella no leyera su mente, Davis pensaba en si podría ser cierta aquella leyenda en la que ahora estaba pensando.
El vampiro observaba correr y saltar a la pequeña híbrida natural, se la veía feliz y llena de vida.
"¿Podria ser ella? " pensó Davis "¿Ella podría ser La Salvadora?"
Trato de no seguir pensando tanto en eso y continuó a toda velocidad para tratar de alcanzar a Lily, que ya estaba kilómetros de distancia delante de él.
Graciass por leer, espero que les haya gustado.
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Nuevamente gracias, nossss vemosssss.
