Capítulo 04

—¿Espinadragón?

—Así es. Los Caballeros de Favonius, gracias cariño por el desayuno, han solicitado algunos aventureros que puedan servir de guía para los caballeros. Como tal, he estado pensando a quienes mandar a esta expedición para que den una mano…

—Pero, ¿por qué me lo dice a mí, señor Cyrus?

Un pequeño dato importante, Marjorie sirivó un pequeño desayuno tanto a Cyrus como a un Aether que no encontraba lógica en lo que le decía. ¿Por qué le contaba esto?

—He visto y leído reportes con respecto a ti, joven Aether —diría Cyrus quien sonreía—. No es fácil impresionar a Katheryne. Es una mujer que ha visto muchos aventureros. No solo ella, los demás recepcionistas también están impresionados por tu eficiencia —comió un poco de su desayuno. Su hija realmente es muy buena cocinando—. Además, lo veo en ti. Veo que eres un chico muy capaz —señalaba con su tenedor—. ¿Qué dices? ¿Te gustaría unirte a la expedición?

—… —también comió. Primero que estaba un tanto preocupado de no haberse sobrepasado con la presencia del padre de la Marjorie cerca. Le perdonó. Se tomó bien el hecho que de alguna manera intente "cortejar" a la rubia quien no sabía tampoco qué cara poner. Por otro lado, esto. Escuchó cosas de ese lugar, Espinadragón. Luego de eso, nunca ha estado allí. Podría aprender un poco de tal zona…—. ¿Qué deberé hacer, entonces?

No quería aceptar del todo. Quiere conocer más a fondo el trabajo primero. Una expedición, bien. Pero, ¿qué más puede o debe saber?

—¿Eres bueno explorando? —preguntaría. Lo miró fijo—. De lo que he visto de tu aplicación y algunos comentarios, tienes la experiencia de un caballero. ¿Lo eres? —alzaría una ceja—. Porque, hasta por donde sé, no hay nadie en la orden con tu nombre o descripción…

—No de aquí

—¿Acaso en otras ciudades hay caballeros?

—No, no aquí —negaba—. Vengo de tierras muy lejanas —empezó a hablar—. Solía ser… guardia personal de un Emperador…

—… ¿en serio?

—Sí, solía serlo… —paró un poco. Ese recuerdo también… comió un poco de su desayuno. Miró a Cyrus que parecía querer escuchar el resto de la historia que quizás estará inventando… o no—. Él… decidió dar su vida para que el Imperio se lograse salvar… hehe, recuerdo que me dijo "Gracias por todo, amigo. En otra vida, nos volveremos a ver" antes de salvarnos… —un recuerdo un tanto trágico. Estaba su hermana también allí. Ambos eran guardias de este emperador. Un hombre muy modesto y bueno… que hizo lo necesario para salvarles—. Así que… sí, era algo así como un caballero

—Es una historia… curiosa —tenía sus dudas. Aun así, el rostro de Aether no es que mostrase signos de querer engañarle—. Entonces, eras un caballero

—Sí, algo así

Cyrus se quedó examinando a Aether.

Es algo alto, pero no le llega a estar cara a cara. Es normal, él es un hombre alto. Físicamente hablando, se lo veía bastante bien. Puede ver en los ojos del rubio de la larga trenza que es un muchacho demasiado capaz. Si los reportes son ciertos, entonces, encontró un excelente muchacho para que pueda representar a los aventureros.

Además…

—Pues… dime, ¿aceptarás al final?

—Tengo mis dudas

—Si todo sale bien, aceptaré que tú y mi hija se puedan casar

—¡PAPÁ!

Marjorie escuchó esto. Estaba bastante interesada en poder escuchar más sobre Aether. Después de todo, un caballero, de tierras lejanas… intrigante, interesante y curiosidad. Es bello, buen cuerpo, básicamente, podría haber atinado a un buen hombre…

Pero… que tu papá diga esto de ofrecerte…

Miró a Aether para ver qué decía. Este le miró con una sonrisa lo que la apenó bastante más.

—¿En serio? —diría muy tentado ahora—. ¿Cuántos nietos quieres?

—Con 6 estaré bien

—Suena interesante ahora el trato…

De más está decir que Marjorie no sabía qué expresión poner en estos momentos tras escuchar esto. Eran risas por parte de los dos hombres que se reía un poco de ella, pero nada para que le moleste mucho.

—Aunque… —Aether cambió rápido de parecer—. Creo que es mejor que su hija y yo vayamos de a poco. Tarde o temprano, estoy seguro que le pediré su mano para casarme con ella —Cyrus miró con nuevos ojos a Aether. Marjorie también. Aun así, seguía muy apenada—. Mi único pedido para aceptar es simplemente poder llevar a Bennett

—¿Bennett?

—Sip. Me agrada ese muchacho —la verdad es que sí—, cómo decirlo… sería algo así como un "escudero" pero, mayormente él me ha dicho que quiere aprender conmigo. No tengo madera de profesor, pero, estoy seguro que querrá venir…

—Bennett

Los viejos aventureros, así como otros tantos, han hablado de este muchacho y su particularidad con respecto a la suerte. Teniendo en cuenta que posiblemente todo se pueda ir al diablo si ese chico va, Aether no parecía mostrar signos de querer retroceder con su pedido. Es más, parecía demasiado seguro de llevarlo.

Suspiró.

Esperaba que su viejo amigo no se moleste por ello.

—Está bien, puedes llevar a Bennett…

—Gracias Cyrus —responde agradecido—. Estoy seguro que haremos un gran trabajo… pero ahora, disfrutemos de la mañana y de este desayuno…

No había desayuno

—…

—Me lo comí mientras no veías, perdona… —se disculpaba Cyrus—. Es que, mi hija realmente cocina demasiado bien…

—…

No le hará nada Aether al jefe del gremio de aventureros porque seguramente podría ser su futuro suegro… por ahora.

. . . . . . . . . .

Diluc, con una postura digna de un caballero, estaba parado frente al líder de la orden, Varka, quien estaba sentado detrás de su escritorio. Incluso sentado realmente parece demasiado alto, algo que puede impresionar a cualquiera.

—¿Me ha llamado, señor?

—Sí, lo hice —Varka miró al joven peli rojo quien llevaba la armadura de la orden. Más que armadura, eran partes que se ataban. Hombreras, protección para los antebrazos, grebas, botas, guantes, y para finalizar el peto colgado, llevando la insignia de la orden grabada—. Pronto, tu equipo y tú irán a Espinadragón

—¿Espinadragón? —el peli rojo mostró un poco de sorpresa—. ¿Una expedición?

—Ah, veo que siempre estás atento, Diluc

—Siempre trato de estar atento con respecto a la orden, señor Varka.

—Haha, no hace falta formalidades —el joven se había inclinado un poco en señal de respeto. A veces adora esto. A veces tendría que ser un poco más suelto como su hermano Kaeya… aunque el moreno también podría usar la disciplina y sus ganas de trabajar de su hermano—. Simplemente, es querer informarte sobre la expedición. Como líder de tu grupo, llevarás a un par de caballeros más así como también trabajarás con algunos aventureros. Esperamos que esto sea una buena cooperación.

—¿Hay informes de las personas que nos acompañarán? —Varka le entregó una carpeta con algunos informes de algunos aventureros que participarán en la expedición. Lo tomó. Al abrir el mismo y empezar a ver el perfil de los aventureros, se cruzó con el perfil de uno en particular. Puso una cara extraña… para luego continuar con el resto de perfiles—. Se ven bastante normales —volvió a su expresión estoica—. ¿Estas personas no ayudarán? No es por menospreciar —dejó la carpeta en el escritorio de su superior—, pero, ¿están capacitados para afrontar esta expedición a esta zona?

—Confío plenamente en el juicio de Cyrus —Varka se recostaría un poco en su asiento. Luego, sonreía mirando a la cara de Diluc—. Además —tomó la carpeta. Rebuscó en los perfiles de los aventureros y encontró el que quería, el que su buen amigo le recomendó encarecidamente. Lo puso encima del escritorio nuevamente—, habló bien de este muchacho —golpeteaba la hoja—, creo que le conoces…

—No, no creo que lo conozca…

—Kaeya hizo el informe de este muchacho —se sentaba mejor. Diluc rompió su fachada de joven serio. Se tomó la cara al escuchar esto—. No te preocupes, me contó todo. Sé que estás involucrado, pero ha decidido no meterte en esto. Tienes un buen hermano, Diluc…

—Sí… un buen hermano…

Kaeya cuando tiene ganas es un buen hermano. Cuando no tiene ganas, a veces siente que hace algunas cosas como para que él haga todo el trabajo pesado.

—De todas maneras, Kaeya ha dicho que le vigila entre tanto para ver si hace algo bueno o malo. Ahora que les acompañará, podrá verle de cerca. Incluso en el perfil del muchacho —tomó la hoja con el perfil de Aether—, se dice que es un caballero de tierras lejanas, buscando un lugar para asentarse, buscando un maestro —bajó la hoja—. Si Cyrus habló bien de este muchacho, podría unirse a la orden.

—No lo sé, señor…

—Eso dependerá de ti —se levantó. Caminó hasta Diluc. La diferencia de altura en serio es muy notoria—. Confío en tu juicio para que todo salga bien.

—Todo saldrá bien, señor Varka —hacía el saludo de los Caballeros de Favonius—. Prometo que todo saldrá demasiado bien.

Quizás sea un poco de presión para Diluc en encabezar esta expedición. Por suerte mandará no solo a algunos caballeros dentro de la orden que requieran hacer esto, irán también con algunos experimentados de la orden, también algunos aventureros que le darán una mano. Además de eso, también contará con Jean, aquella joven de cabellos rubios que espera que le dé una gran mano.

Esperaba que todo salga bien

Residencia Ragnvindr

Clan Ragnvindr.

Uno de los clanes, una de las casas nobles, más prestigiosos en la ciudad de Mondstadt.

El patriarca de la familia, Crepus Ragnvindr, era un hombre adulto, un cabello que su mismo hijo Diluc hederó. Cabello largo, hacia atrás, atado con una coleta baja con dos grandes mechones hacia delante que colgaba de ambos lado de su rostro y vello facial, una barba en su mentón.

Crepus es, también, el actual propietario del Viñedo del Amanecer, un viñedo que es tan famoso dentro de la región que representa en su totalidad la industria del vino en Mondstadt así como también a aquellos que deciden hacer vino. No es que el resto sea malo, es que el vino que se realiza en el viñedo que maneja el clan Ragnvindr es realmente impresionante.

El famoso vino diente de león, es una de las mejores cosas hechas, un obsequio por parte del Arconte Anemo, un vino que puede llegar hasta Inazuma de lo bueno que puede ser.

—¿De verdad? —Crepus miró a su hijo con una gran sorpresa, pero con esa sorpresa mostraba una hermosa sonrisa ante su hijo—. ¿Varka dijo eso?

—Espera que pueda cumplir con esta expedición —replicó el peli rojo joven quien vestía una vestimenta ligera, digna de un noble—. Varka me ha pedido que lidere esta expedición a pesar que irán conmigo y mi grupo algunos caballeros con experiencia así como también algunos aventureros que también irán como apoyo y reconocimiento para el gremio de aventureros.

—Me alegra mucho por ti, hijo

Crepus tristemente no tuvo material para unirse a los Caballeros de Favonius. Como tal, esperaba que su hijo Diluc pudiera hacer lo que él no pudo lograr. Lo mismo ocurrió con Kaeya que también logró unirse. Estaba orgullos de sus hijos. Aunque incapaz de haber logrado unirse a la orden, ayudó a la ciudad de distintas maneras, todas legales por si es que hay preguntas. No por algo es una de las familias más adineradas de la región.

—¿También irás, Kaeya?

—Claro que sí, señor padre —de esta manera se refiere Kaeya a Crepus—. Tengo el honor de poder ir junto a mi hermano…

—Sabes que puedes decirme padre, Kaeya. Te he criado como si también fueras mi hijo…

—Lo respeto mucho, señor padre —el patriarca del clan suspiró. Kaeya seguirá refiriéndose a él de esta manera sin importar qué tanto le diga de decirle padre—. Y, sí, iré con mi hermoso hermano, además de, al parecer, una persona importante…

—¿Hablas de Jean? —Kaeya simplemente sonreía para mirar a Diluc. Crepus luego miró al peli rojo de su hijo quien comía sin decir nada. Aunque, es obvio que por sus expresiones faciales, se mostró un tanto incómodo por esto—. Ya te lo dije, estás en edad de contraer matrimonio con ella —diría sin más— . El clan Gunnhildr está en muy buenos términos con nosotros, estoy muy seguro que estarán de acuerdo con la propuesta de matrimonio

—Perdona padre, pero, no estoy interesado en contraer matrimonio en estos momentos, más aproximándose la expedición —replicó Diluc.

—¿Qué tal de Eula? —era Kaeya quien habló

—Los Lawrence y los Ragnvindr no nos llevamos bien —diría el patriarca—. Hemos recibidos algunas veces pedidos de matrimonio entre Diluc y la muchacha Eula, pero, por respeto no solo de mi hijo sino de la muchacha de la familia Lawrence, he decidido declinar. Pero, si es Jean…

—No —diría Diluc tras la mirada de su padre—. Respeto mucho a Jean, pero…

—Ay hermanito, siempre tan difícil ¿no?

—Cállate, Kaeya —lo miró—. Al menos tengo el placer de ser querido. ¿Qué hay de ti?

—A mí me quieren muchas personas —contestaría el peli azul.

—Pero, ¿esas personas te aman? No, dudo que quieran amarte.

—¿Por qué lo dices? —sonreía, como siempre hace—. ¿Es por mi color de piel?

—Porque eres un idiota, por eso no te aman —replicó—. ¿Crees que importa el color de piel que tienes? No. Aparte… —hizo una pausa—. ¿Alguna vez has visto un hilichurl hablar?

—… —entendió—. …papá, dile algo

—¿Ahora soy papá?

—Me dijo que soy un hilichurl —soltaba en un tono dolido, uno fingido, por supuesto. Señalaba a Diluc que le dijo esto quien se reía un poco—. Papi, por favor…

—…

Incluso el patriarca soltó una carcajada, también las sirvientas de la familia, haciendo que Kaeya de alguna manera guardara silencio, pero viendo también que todos parecían felices y se esfumó esa atmósfera seria de hace rato.

Diluc luego recordó.

Miró a su padre tras las risas.

—Padre

—¿Sí, Diluc?

—Necesitaré que investigues a una persona… para antes de la expedición…

Tiempo después, ya a punto de empezar la expedición…

Aether miraba entonces a los que eran los Caballeros de Favonius, encabezados por aquel muchacho de cabellos rojos como el fuego, del mismo color de ojos cual su cabello. Detrás de él estaban los demás, ese muchacho de cabello azul y de tez morena. Vio a una chica rubia junto a ellos y una chica de cabellos celestes, un turquesa algo claro.

Bennett estaba a su lado, pareciendo bastante emocionado por salir en una aventura, más una aventura de este tipo que era explorar un lugar tan controversial como lo era Espinadragón, un lugar que él, Aether, sigue todavía sin entender muy bien del porqué de un lugar peligroso. Okey, es un lugar peligroso… pero, ¿por qué mandar entonces una expedición de personas "novatas"?

—¿Aether? —miró a Bennett que le llamó por su nombre—. ¿Te siente seguro de todo esto? Digo, ¿crees que todo saldrá bien?

—Tengo a mi amuleto de la suerte —palmeó la espalda del peli cenizo del muchacho—. Todo saldrá bien… y de no salir nada bien, hay que procurar que todos llegan sanos y salvos… —miró mejor a Bennett—. ¿Los demás aventureros saben del lugar?

—Mis papás… pues, sí, algunos de ellos conocen en lugar —contestaría. Aether ya se acostumbró a la idea que los viejos aventureros son literalmente "padres" de este muchacho que alguna vez fue huérfano—. Aunque… el frío…

—Recuerda abrigarte bien —le detuvo—. Por lo que veo, los caballeros se encargaron de la logística —y sí, era aquella rubia de ojos claros quien parecía revisar que todo esté en orden, que todos los materiales estén presentes. Parecía ser una chica muy aplicada en esto de tener las cosas en orden. Dejó de verla porque sentía que sería feo que le descubran viéndola de esa manera, aunque de alguna manera, hay un leve aire a su hermana. Sacudió su cabeza para sacar estas cosas de su mente—. Luego de eso, hay que hacer nuestro mejor esfuerzo. Estoy seguro que no siempre tendremos la oportunidad de ir allí a ese lugar ¿no?

—Pues… —de tantas cosas que ha escuchado de ese lugar, ¿saldrá todo bien? Más con él ahora en esta expedición que pudo notar a algunos de sus padres negarse a que vaya. Miró a Aether una vez más—. ¿En serio quieres que vaya contigo?

—Te dije que sí, tú tranquilo, yo nerviosa…

—¿No sería nervioso?

—Ah, sí, nervioso… haha, a veces con mi hermana nos referíamos a nosotros mismos con el género opuesto… ya sabes, cosas tontas de hermanos... la extraño… —suspiró—. Pero, me has entendido —revolvió los cabellos de este—. Procura que nosotros también tengamos nuestras cosas, Bennett.

—Okey…

Sabía que los demás aventureros no estarían muy contentos de llevar a este muchacho. Katheryne también le explicó un poco la situación del mismo, la brigada, los demás aventureros que le enseñan cosas de la vida y demás, un muchacho que pone una enorme sonrisa pese a que esté "maldito" con esa suerte suya que tiene. Una sonrisa a la cruel vida y sin perder la misma pese a que tenga dudas. Respeta eso.

—Volvemos a encontrarnos, joven Aether… o diría, aventurero Aether

—Ah… ¿Diluc? Sí, es un placer volver a verte en mejores circunstancias

—Lo mismo digo. Espero que aquel malentendido haya quedado en el pasado y sepas disculpar a mi hermano —Diluc vio que Aether no mostró importarle aquello, que solamente estaba haciendo su trabajo, lo entiende. Estaba aliviado de escuchar esto—. De todas maneras, estarás al tanto. Estaré al mando de esta expedición. Espero que nuestro cooperación sea fructífera

—¿No deberías decirle eso al aventurero aquel? —señalaría con su pulgar y por encima de su hombro al viejo aventurero quien tiene sus años y conoce Espinadragón mejor que nadie… o eso cree Aether.

—Ya hemos hablado con él —contestó Diluc. Mostró luego una sonrisa al rubio que se lo quedó mirando—. Además, nos han hablado más de ti que cualquier otro. He escuchado que eras caballero en otras tierras. ¿Crees que podamos tener un duelo de práctica luego de todo esto?

—Oh… pues, sí, sería interesante —respondió también con una sonrisa—. De mientras, será mejor concentrarnos en esto.

Diluc y Aether asintieron. Hablaron un momento más para luego ya terminar de prepararse.

Diluc fue con un Kaeya que había visto toda la conversación desde una distancia considerable. Escuchó todo, la verdad.

—¿Es como esperabas al final?

—Pensé que sería totalmente diferente —replicó. Aun así, se mostraba contento—. Parece ser una persona agradable. Podrías aprender una o dos cosas de él.

—Mm, podría ser que sí —también contestaba con una sonrisa a su hermano Diluc—. Cambiando ya de tema, ¿está todo listo?

—Sí. Avisa al resto que tendremos que partir en unos minutos.

—Como usted lo ordene, su majestad…

—Haha, venga.

Los informes de Aether que Diluc pudo conseguir, no decía casi nada. Solamente eran cosas que el gremio de aventureros ha conseguido por las acciones del rubio. Un muchacho que al parecer afirmó ser un caballero de tierras lejanas, que hoy es simplemente un viajero más en busca de una vida tranquila, ganándose la vida para conseguir aquello. Le sigue ese muchacho, Bennett. ¿Luego de eso? No hay más. Su personalidad varia. No es que tenga varias, simplemente hay días donde está muy servicial y otros, aunque todavía servicial, es un poco más directo.

Investigó de todos, de hecho.

Ese muchacho, Bennett, el chico que sigue a Aether, supuestamente la suerte le sigue… no de una buena manera. Un chico que, podemos decir que está en el lugar equivocado en el momento equivocado… o algo así la frase, no tengo ni idea. El chiste es que, ha escuchado y leído un par de cosas de él. ¿Aun así lo llevará? Se nota que es cercano, según vio en los informes. Confiará en el juicio del rubio. Ya es medio tarde también para quejarse. Además que Aether ha dicho que si no está Bennett, él no irá.

¿Qué podría salir mal después de todo con la presencia de ese muchacho?