Capítulo 36
Onur alzó las cejas cuando vio a Sehrazat desenfundar su arma y apuntarla en la entrada de la casa que habían ido a verificar. Una llamada anónima los había llevado allí, porque alguien había denunciado un asesinato…
Ellos habían llegado y habían encontrado la puerta entreabierta.
-Onur…- le dijo en voz baja, gesticulando hacia él- atrás de mí…- le indicó y él se acomodó tras ella para entrar.
El lugar estaba en penumbras y el silencio era casi total. Vieron el cuerpo de un hombre relativamente joven, al parecer asesinado de un balazo en la cabeza y cuando terminaban de revisar las habitaciones, escucharon el llanto de un bebé…
Se miraron con seriedad y Onur tomó la delantera, yendo hacia el lugar de donde provenía el llanto…
-Hola pequeño…- dijo en voz baja, tomándolo entre sus brazos- ya estamos aquí…- le dijo y cuando estiró su mano hacia él, el niño succionó su dedo, evidentemente tenía hambre…
-Es muy pequeño…- dijo Sehrazat, su semblante bastante preocupado.
-¿Será hijo de ese hombre que murió?
-Esperemos que no… deberíamos reportarlo y preguntar si hay alguna denuncia por la desaparición de algún bebé…
-Bien…- dijo Onur y lo sostuvo en sus brazos, tratando de distraerlo para que no siguiera llorando.
Sehrazat llamó a un móvil policial y cuando llegaron a buscar al niño, él no lo había dejado ni un solo momento…
La oficial de menores que lo venía a buscar les pidió hablar unas palabras con ellos, seguramente para preguntarles en qué condiciones lo habían encontrado al niño y Onur salió con el niño en sus brazos y se quedó allí, escuchando el intercambio…
-Nos dimos cuenta de que tenía hambre… quizás no come hace varias horas y es muy pequeño…- dijo Sehrazat.
-¿Usted tiene hijos, detective?
-Tuve uno… hace años… pero…- dijo y no se atrevió a seguir, el dolor todavía era potente.
-Entiendo… mire… le seré totalmente sincera… nadie ha reclamado a este bebé aún, y es tan pequeño que no se lo podemos dejar a cualquier hogar de tránsito… si usted quisiera quedárselo cuando mucho 24 o 48 horas, nos haría un gran favor…
-Pero…- comenzó a decir Sehrazat.
-Por supuesto…- dijo Onur con una sonrisa- será un placer para nosotros…
-¿Ustedes son… pareja? - preguntó la mujer con interés y Sehrazat bajó la cabeza, algo avergonzada.
Onur asintió y la mujer sonrió.
-Entiendo… bueno… ¿qué me dicen? - preguntó otra vez- de verdad nos harían un enorme favor…
-Es una gran responsabilidad que no se si estamos en condiciones de tener…- dijo ella y luego se perdió en los ojos de él, que la miraban suplicantes.
-Son solo 2 días como mucho…- insistió Onur y ella terminó sonriendo.
-Está bien…- dijo y al instante se arrepintió un poco.
La mujer les hizo firmar algunos papeles y luego la despidieron, justo cuando Murat y Gani llegaban…
-No puedo creerlo…- dijo Gani cuando vio al niño.
-¿No es hermoso? - preguntó Onur, obnubilado por la energía del niño.
-Lo es…- dijo Murat- ¿así que se quedará con ustedes?
-No pudimos negarnos…- dijo Sehrazat y sus compañeros sonrieron.
-Claro…- dijeron a coro.
-Bueno… la mala noticia es que tenemos que ir a cuidar de este niño así que ustedes de preocuparán del caso… cualquier cosa que descubran, estaré disponible en el móvil…
-Descansa…- dijo Murat con una sonrisa y ella alzó la ceja con fastidio.
-Creo que eso es lo que menos haré…- dijo y el niño se puso a llorar.
-Debemos comprarle algunas cosas… la gente del servicio social le dio un poco de leche, pero en un rato volverá a tener hambre…
-¿Desde cuando te has convertido en experto en bebés? - le preguntó ella algo sorprendida.
-Investigué para un par de novelas…- dijo con autosuficiencia.
-Entiendo…- dijo con una sonrisa.
Pasaron por el supermercado y gastaron una pequeña fortuna en comprar todo tipo de cosas para el niño, desde ropa, pañales, leche y todos los accesorios que pudiera necesitar…
Onur le dio de comer y Sehrazat le enseñó a cambiarle los pañales…
-¿Cómo lo llamaremos?
-No sabemos su nombre, Onur… ¿para qué complicarlo?
-¿Lo llamaremos bebé?
-Es lo mejor… encariñarnos no es una opción…
-Claro…- dijo él.
Onur se dedicó a intentar dormirlo y Sehrazat se comunicó con sus compañeros para saber si tenían algún dato sobre la víctima y su posible relación con el niño…
-Identificamos al hombre… por lo que pudimos averiguar, podría ser el padre… estamos viendo si podemos localizar a la madre…
-Bien, bien… me alegra…- dijo Sehrazat y cuando se acercó a la habitación, se quedó mirando a Onur que hablaba con el niño en voz baja, como si él lo comprendiera…
-… y entonces el lobo sopló y sopló… y la casa del chanchito se derrumbó…- dijo sonriéndole al niño que ya parecía reconocerlo.
-Lo traumarás con esos cuentos… es demasiado pequeño…- dijo ella con una sonrisa.
-Tu turno…- dijo y se movió para dejarle lugar.
-¿A qué te refieres?
-Te toca cuidarlo… entretenerlo…
¿Estás cansado? - dijo ella casi riendo- te recuerdo que todo esto ha sido idea tuya…
-Lo se… creo que iré a prepararnos algo para comer…- dijo y le hizo un ademán para que se acerque.
Sehrazat se quedó mirándolo y sintió que se enternecía. Recuerdos de su hijo cuando era así de pequeño la asaltaron y sintió nostalgia…
Ella se quedó acariciándolo un momento, de pronto angustiada por comprender que ese niño podía no tener a nadie en su vida y de pronto sintió deseos de levantarlo y acunarlo…
Algunas lágrimas se le escaparon y cuando Onur llegó la vio besando su frente, el niño se había quedado completamente dormido…
Lo vio llegar y dejó al niño en la pequeña cuna que habían comprado para él. Le hizo un gesto para que guardara silencio y salieron al living. Estaban en la casa de él, por lo que encendieron los intercomunicadores para poder escucharlo si se despertaba…
-No tengo demasiada hambre… este caso toca fibras muy internas mías…
-Siento hacerte pasar por esto, simplemente sentí que era nuestro deber hacernos cargo…
-Está bien… yo no te critico, pero para mí no es fácil… ¿entiendes?
-Así es…- dijo él y la tomó entre sus brazos- recién te veía con él y no podía evitar imaginarme cosas…
-Onur…
-No dije nada malo… es lindo verte en modo madre… es todo…
-También es lindo verte en modo padre…- dijo ella y él alzó las cejas.
-¿Ah, sí?- preguntó y la hizo sonreír.
Onur insistió y ella terminó comiendo un poco de la ensalada variada que él había preparado…
El niño se despertó varias veces y cuando se hizo de noche, ambos estaban exhaustos…
-¿Y si lo llevamos a dormir con nosotros?- preguntó Onur y ella arrugó la nariz.
-No podemos hacer eso… no está bien… y además, podríamos causarle algún daño… intentaré dormirlo…- dijo y lo tomó entre sus brazos, se sentó en el sofá y él a su lado…
En varias oportunidades, durante la noche se intercambiaron los lugares y el niño pasó de manos luego de tomar su leche y que lo cambiaran unas cuantas veces…
Cuando faltaban unas horas para el amanecer, no escucharon la puerta, pero doña Feride apareció y sonrió con picardía al verlos con el niño en brazos, apoyados uno con la cabeza en el hombro del otro, completamente dormidos…
Onur le había contado de su aventura con ese niño y la mujer había ofrecido su ayuda, cosa que amablemente, ellos habían rechazado…
Doña Feride tomó al niño entre sus brazos y no pudo evitar sonreír cuando vio a Sehrazat acurrucarse en los brazos de Onur, casi sin darse cuenta…
Se dedicó a entretener al pequeño y lo disfrutó mucho...
Sehrazat abrió los ojos un par de horas después, cuando había amanecido y se sorprendió al ver a la mujer con el pequeño, charlando en la cocina…
-Doña Feride…- dijo algo sorprendida.
-Cariño… ¿pudiste descansar un poco? - le preguntó la mujer.
-Así es…
-Me alegra… aquí estoy, para dar una mano…
-Onur… él me invitó a pasar la noche aquí porque estaríamos más cómodos por el niño…
-No soy quien para hacer ningún cuestionamiento… y si me preguntas, me pone feliz verlos bien…
-Gracias…- dijo Sehrazat más relajada.
-Mamá…- dijo Onur frotándose los ojos- ¿cuándo llegaste?
-Antes del amanecer… y por lo visto llegué justo para que pudieran descansar…
-Así es…- dijo Onur y miró con ternura a Sehrazat que todavía estaba algo incómoda.
-Gracias…- dijo ella y la mujer asintió, besando la frente del niño que le dedicó una sonrisa algo inesperada para ellos.
-Parece que te lo has ganado…- dijo Onur sorprendido.
-Espera a ver lo que haré con mis nietos…- dijo y él miró de costado a Sehrazat que pretendió que no estaba allí…
-Algún día…- dijo él y sonrió.
Onur le propuso dormir, aunque fueran dos horas más y un poco a regañadientes la llevó a la habitación…
-Está tu madre en la cocina, Onur…- le dijo incómoda.
-No estamos haciendo nada malo…- dijo él mientras se recostaba con ella y besaba su cuello con suavidad.
-¿Se lo dijiste?
-¿Lo nuestro? No, pero dudo que no lo sepa… esa mujer tiene un radar… dijo y suspiró- descansa…- le dijo en voz más baja y ambos cerraron los ojos.
Varias veces, en esas horas que se tomaron de descanso, escucharon el llanto del niño pero también oyeron el canto suave de la señora Feride… el niño estaba en buenas manos…
Bueno, veremos en qué termina todo esto. Les pido disculpas por la demora, esta semana la salud no ayudó mucho. Gracias por seguir leyendo!
