Capítulo 37

Sehrazat se frotó los ojos luego de sentarse frente a la taza de café que Onur les había servido a ambos. Doña Feride sonrió mientras el niño terminaba de tomar su biberón y no se perdía nada con sus ojitos de todo lo que ocurría delante de sus ojos…

-¿Pudieron descansar? - preguntó en general y ambos asintieron, regocijados al beber un poco de café.

-Entre sueños lo escuché llorar un poco, pero no pude moverme…- dijo Sehrazat sintiéndose algo culpable.

-No te preocupes, no fue nada que no pudiera manejar…- le dijo la mujer con una sonrisa.

-¿Tuviste alguna noticia de la comisaría? - preguntó Onur y ella lo miró y sacudió la cabeza.

-Seguramente nada importante ocurrió y quizás intentan dejarnos descansar…

-Deber ser eso…- dijo él y en ese momento, el móvil de ella comenzó a vibrar.

-Diga…- dijo y se quedó escuchando- dime Gani… no tengo paciencia para acertijos… ¿encontraron a la madre? - dijo y abrió los ojos con una sensación inexplicable de alivio- claro, entiendo… ¿cómo? No puede ser… no, es inadmisible… iré a verla en un rato, envíame la dirección por mensaje… gracias… no te preocupes, estamos bien…- dijo y cortó.

-¿Qué pasó?

-Parece que luego de mucho investigar y sondear testigos, pudieron ubicar a la madre del niño…

-¿Por qué estás preocupada entonces? - preguntó Onur intuyendo que había algo más…

-Ocurre que no quiere hacerse cargo… las relaciones con el padre no eran buenas y ella los había abandonado… lo que ocurrió supuestamente no tiene nada que ver con ella y tiene miedo de que le hagan daño…

-¿A ella? ¿y su hijo no importa? - preguntó Onur arrugando la nariz.

-Chicos, no lo tomen a mal… quizás esta mujer ha pasado por mucho… no debe estar bien mentalmente… ni preparada para algo así…

-¿Algo así? Es su hijo…- dijo Onur y Sehrazat no dijo más nada, solo se preparó para irse.

-Te acompaño… eso si mamá puede quedarse con el niño un rato…

-Por supuesto… espero que puedan resolverlo…


Sehrazat no emitió ningún sonido durante el camino y Onur la respetó. Sabía que ella caminaba por la sinuosa cornisa que delimitaba su profesionalismo y su parte humana… y ahora había que ver cual era la más fuerte… aunque él tenía la sospecha de cuál triunfaría en ese momento… ya la conocía…

Estacionaron el auto en la puerta de una casa bastante sencilla y austera y Sehrazat se quedó un momento mirando el volante, como tratando de buscar las palabras que diría cuando hablara con esa mujer…

Tuvieron que insistir un buen rato hasta que una mujer relativamente joven, algo desalineada y con aspecto temeroso les abrió la puerta…

-Señora Esra… hemos encontrado a su hijo… interpreto que mis oficiales le han informado de esto…

-Hablé con ellos…- dijo la mujer evitando su mirada, que era bastante intensa y emocional.

-Y también entendí que usted les ha dicho que no puede hacerse cargo del niño…

-Mehmet… así se llama… yo… no estoy bien… tengo muchos altibajos emocionales…

-¿Se está tratando, señora? - preguntó Onur en voz baja.

-Hago lo que puedo… que es poco… yo lo se… pero comprendan que no puedo hacerme cargo de un niño con tantas necesidades en este momento…

-¿Está diciéndome que lo abandonará?

-No me queda mucha opción, oficial…

-Detective…- la corrigió más por rabia que porque le importara la confusión de la mujer.

-Detective…- repitió la mujer.

-Señora… nosotros hemos pasado la noche cuidando a su hijo… mortificados, pensando que no tenía con quien quedarse, la gente de servicio social está desbordada… y ¿usted dice que no puede hacerse cargo? Usted es su madre… es su responsabilidad…- dijo Sehrazat en tono firme.

-Ya lo he pensado, lo entregaré en adopción…- dijo y Sehrazat sintió que sus ojos despedían llamas de tanta rabia contenida, no quería ser grosera, pero no podía ni siquiera comenzar a comprender a la mujer.

-Onur… por favor espérame en la otra habitación…- dijo y cuando Onur iba a negarse, consciente de que ella guardaba un poco las formas porque él estaba allí, ella lo miró con tanta furia que él no pudo decir nada y se retiró, pero se quedó cerca, por si ella lo necesitaba.

La mujer levantó la cabeza y por fin la miró.

-Quiero decirle que estoy segura de que usted se arrepentirá cuando entregue a su hijo…

-No estoy en condiciones, ¿cómo hago para que me entienda?

-Lo que yo entiendo…- dijo acercándose y marcando cada una de sus palabras- es que ese niño la necesita y usted se va a arrepentir de no poder estar a su lado…

-¿Por qué me dice todo esto? ¿qué le importa a usted? - dijo la mujer algo pedante.

Sehrazat puso la mano dentro de su bolsillo y extrajo su billetera, en donde tenía la foto de su hijo…

-¿Qué me importa? Este es mi hijo, hubiera cumplido 6 años hace poco… la vida, el destino, o como usted quiera llamarlo, me lo quitó hace unos años… - le dijo levantando la foto y mostrándosela- y no pasa un solo día en que me pregunte ¿por qué? ¿qué hice mal para que me lo quitaran?

-Lo siento…- dijo la mujer y bajó la vista- pero esto no tiene nada que ver con eso…

-Yo creo que sí… usted lo tuvo en sus entrañas… nadie nace sabiendo como cuidar a un niño… como criarlo… y desde luego que es casi lo más difícil que nos tocará hacer… pero es algo único e irrepetible… así que no irrespete su posibilidad de criar a su hijo abandonándolo… no lo haga…- dijo con los ojos llenos de lágrimas.

-Detective…

-No hay nada en este mundo que no pueda solucionarse, salvo la muerte… así que personalmente me encargaré del niño durante dos días más, para que usted pueda procurarse algún tratamiento psicológico y así, de a poco, mejorar mentalmente para hacer lo que debe… criar a su hijo que se ha quedado sin padre, por si no lo recuerda…

-Lo se…- dijo la mujer.

-¿Tengo su compromiso entonces? - dijo ella secándose las lágrimas.

-No puedo prometerle nada… pero entendí lo que quiere decirme…

-Pues yo creo que debería poder… prométame que en dos días habrá tomado la mejor decisión para su hijo, que es estar junto a usted… prométalo…- insistió al ver que la mujer dudaba.

Lo intentaré…- dijo y asintió cuando Sehrazat esbozó una pequeña sonrisa.

-No se arrepentirá… mire… yo no puedo asegurarle que será fácil… más bien lo contrario… pero sí puedo decirle que el cariño de ese pequeño, su salud y seguridad le mostrarán que no estoy equivocada…


Onur se asomó cuando la mujer caminó tras Sehrazat hasta la puerta y la despidió intentando sonreír un poco.

Sehrazat llegó hasta el auto y se detuvo en seco. Sintió los dedos de él en su hombro, tal como lo había hecho cuando la acompañó al cementerio.

Giró sobre sus talones y se quedó mirándolo. No pudo contener las lágrimas y él la tomó entre sus brazos, apretadamente, no sabía como ayudarla, solo quería que toda esa angustia pasara y ella se sintiera mejor…

-Espero haberla convencido…- le dijo un poco más calmada, un momento después, cuando se subieron al auto.

-Le hablaste con el corazón… defendiste a ese niño…

-Como hubiera querido defender al mío…- dijo y suspiró.

-No fue tu culpa… lo sabes ¿verdad?

-Eso no lo hace más fácil…

-Lo se… de verdad me enorgullece lo que hiciste… y si esa mujer no puede hacerse cargo después de esto, seguramente ese niño tendrá la suerte de cruzarse con alguien que sí lo valore…

-Así es… así es…- dijo y arrancó el auto.

Sehrazat pasó un momento por la comisaría para comentarle a su capitán lo que había ocurrido y el hombre no dudó en darle ese par de días libres para que pudiera cumplir la promesa que le había hecho a la madre del niño…

Cuando volvió a la casa de Onur, lo encontró con el niño en brazos, que lo miraba con interés, como si lo comenzara a reconocer…

-¿Tu madre?

-La envié a su casa… estaba cansada, pero feliz… dice que está entrenándose para cuando le de nietos…- dijo y se perdió en sus ojos.

-Mehmet…- dijo ella en voz baja y Onur le entregó el niño.

Sehrazat sonrió y lo besó con suavidad. El niño le dedicó una mueca y ella sonrió aún más…

-Creo que deberíamos hacer un plan para poder cuidarlo y no morir en el intento…- dijo Onur y ella alzó las cejas.

-Iba a decirte que lo llevaré a casa… no quiero arrastrarte a todo esto…

-¿De qué hablas?- preguntó Onur arrugando el entrecejo.

-Digo que esta decisión fue mía y es mi responsabilidad…

-¿Qué pasó? Digo porque de pronto vuelves a estar a la defensiva… ¿es por lo que dije de mi madre y su entrenamiento? La verdad es que no quise presionarte con eso… y lo que ocurre es que…

-No se trata de eso… son las obligaciones mías que de pronto se convierten en tuyas… y no es justo…

-¿Para quién? Te pregunto porque para mí esto es, básicamente lo que significa estar en pareja… compartir estas cosas… y esto me hace feliz…

-Onur…- dijo y el niño eligió ese momento para romper en llanto…

-¿Por qué no te preparas un baño caliente, te despejas y yo mientras atenderé a este pequeño?

-¿Y tú?

-Lo hice mientras mi madre estaba aquí… y luego tú lo sostienes y yo prepararé la cena…

Sehrazat sacudió la cabeza y sonrió. Evidentemente él tenía todo planeado…

El programa se cumplió tal como lo habían dicho y un par de horas más tarde, se recostaron en el sillón, él abrazándola y ella sosteniendo a Mehmet mientras ambos le cantaban una canción para que se durmiera…

El niño se durmió y ellos también. Onur se despertó un buen rato después de la medianoche y lo levantó con cuidado para acomodarlo en la cuna y arroparlo bien…

Mehmet se quejó un poco, pero luego continuó durmiendo. Él la levantó entre sus brazos a ella y la llevó hasta la cama. Encendió el dispositivo para escuchar cualquier ruido que el niño hiciera y luego se quedó dormido, su nariz en la nuca de ella, sus manos atrapándola, como para que no se escapara…

Lo último que recordó antes de perder el sentido fue escuchar la respiración suave y acompasada del pequeño, a través del dispositivo…


Bueno, prometo no tardar tanto para el próximo capítulo. Nos vemos y gracias por seguir leyendo!