- El final se está acercando - dijo Saishonomajo con sus ojos cerrados - Ya es hora
Se dirigió al pedestal, sobre el cuál descansaban el libro y el espejo, uno junto al otro. Tomó el segundo objeto y se dirigió hacía la sacerdotisa, la cuál, seguía sentada, rodeada por ese campo de energía
- ¿Qué... que haces? - dijo en un tono bajo
- Necesitaré tu poder - sonrió
- San...Sango - abrió sus ojos ante la imagen de la exterminadora, la cuál, estaba dormida dentro del espejo
- Tranquila, pronto le harás compañía - colocó el objeto delante de ella - Sólo tengo que esperar el momento exacto
Se puso de pie y se acercó a la loba, poniendo sus manos sobre sus hombros, al mismo tiempo en que, un aura demoníaca, las envolvía a las dos
- Listo... estás preparada para la pelea - pronunció, mirando sus ojos negros - Y recuerda... debes pelear hasta morir
- ¿Qué?... A... Ayame - susurró Kagome
- En cuanto a ti - redirigió su vista a la joven Rin - Disfrutaré de matarte frente a tu amado, señorita - rio
- Amo Sesshomaru
La sangre alrededor de la herida se había secado. Sólo bastaba un movimiento de la bruja para acabar con la jovencita, sin embargo, ella no estaba dispuesta a morir sin dar batalla
La bruja abrió sus ojos, en señal de sorpresa
- Pero cómo no se me ocurrió antes - sonrió, acercándose a la joven
- Rin...
Saishonomajo colocó sus manos sobre su pecho y una luz morada comenzó a proyectarse
- Anata no tamashī o watashi no tamashī ni sanka sa sete kudasai - pronunció
Rin cerró sus ojos, resignándose a aquel ardor que sentía ante el contacto de las manos de aquel ser sobrenatural
- Listo - se puso de pie - Con esto, me aseguraré de no fallar, al menos contigo
- ¿Seguro que es por aquí, Higi? - preguntó Musuko mientras recorrían aquellos grandes pasillos
El gato emitió un leve sonido, asintiendo
- Inuyasha, debemos ser muy precavidos, recuerda que Saishonomajo tiene prisioneras a las chicas - dijo, mientras corría a su lado
- Lo sé Miroku... no podemos atacar así nada más o de lo contrario...
Puede matar a Kagome y las demás
- ¿De que están hablando? - se acercó el lobo - Debemos acabar con esa bruja lo más pronto posible
- No te precipites Koga - respondió el monje, mirándolo - Recuerda que Saishonomajo es bastante astuta, no sabemos con qué vamos a enfrentarnos
Tranquila Sango, pronto terminará y estaremos juntos de nuevo
Pensaba mientras la observaba
- Amo Inuyasha - saltaba en su hombro
- ¿Anciano Mioga? - lo miró, con sus ojos entrecerrados - ¿Qué no estabas con Sesshomaru?
- No sea celoso amo, vine a decirle que deben tener mucho cuidado, Saishonomajo puede someter a Kagome y las demás a que sientan su dolor
- ¿A qué te refieres con eso?
- A que puede atar sus almas a la de ella y así...
- Ellas morirían si ella muere - terminó el monje
- Maldición - dijo entre dientes
Puedo percibir el aroma de esa bruja... Rin, Kagome y esa loba están con ella
Pensó Sesshomaru, mientras volaba detrás del joven exterminador
- Tranquila hermana... ya vamos a salvarte
Es verdad... Saishonomajo está usando el cuerpo de la hermana de Musuko... si le hacemos daño, podemos matar a su hermana
Pensó Kohaku, corriendo al lado de su compañero
Esto será más difícil de lo que pensé
Pensó el híbrido, frunciendo el entrecejo
Abrió sus ojos lentamente. Se sentía agotada, cómo si hubiera estado batallando por horas
- ¿Padre? - levantó la vista y vio que aún estaba en sus brazos
- Al fin despertaste - sonrió, ayudándola a ponerse de pie
- ¿Qué ocurrió? - dio unos pasos, intentando encontrar alguna imagen que le dijera algo del exterior, pero no había nada
- Tus energías se consumieron... la mancha en tus poderes ha crecido
- Entiendo - suspiró
Volví a dejarme llevar por mis sentimientos negativos... volví a perjudicar mis poderes
Cerró sus ojos, intentando calmar aquella tristeza que la había perseguido desde niña
Todavía tienes una misión
La voz de su padre retumbaba en su mente. De repente, sonrió, entendiendo aquel mensaje
- Estoy lista - volteó, mirándolo con firmeza
- Yorunokagi - pronunció el hombre - ¿Estas segura?
- Si... estoy lista para aceptar mi destino - suspiró - Después de todo, yo causé todo esto
- Entonces... sígueme - comenzó a caminar en dirección a la oscuridad
- ¿Dónde vamos? - se sorprendió
- Me dijiste que querías hablar con Soroshima
- ¿Mamá?
Sus ojos color morado, se llenaron de lágrimas, al mismo tiempo en que apresuraba su caminar
Caminó hacía el libro, abriendo sus páginas en blanco y poniendo sus manos sobre el
- Tu serás mi salvación en caso de que las cosas se me salgan de las manos - miró sobre su hombro - Si tengo que volver aquí, me aseguraré de que esas niñas vengan conmigo
- Moroha - susurró, poniendo su mano sobre su vientre - Te... te protegeré, lo... prometo
No puedo permitir que la señorita Kagome se sacrifique por mi... Ya lo decidí... ella y el señor Inuyasha serán felices, no importa si Rin muere en el camino
Pensó la jovencita, observando a la sacerdotisa, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas
- Están aquí - pronunció Saishonomajo, sonriendo
El animal frenó delante de una de las paredes
- ¿Es aquí? - se acercó Musuko
- Espera - dijo Miroku, quién se acercó con su cetro y lo apoyó en la pared, provocando la reacción de aquella energía - Cómo lo suponía, está rodeado por un campo de protección
- Maldición - se quejó el híbrido
Colmillo de acero no pudo destruir el campo que envolvía la mansión... Sólo con la flecha de Kagome pudo conseguirlo
- ¿Y que se supone que haremos ahora? - preguntó el lobo
- ¿Para qué esperar? - dijo la bruja, observándolos del otro lado de la pared - Si de igual forma los voy a destruir... adelante, pasen
Con un movimiento de su brazo derecho, debilitó su propio campo de energía
Inuyasha desenvainó a colmillo de acero, el cuál se volvió rojo
- ¿Qué haces bestia?
- Tengo que intentarlo - respondió
- Pero si aquella vez no funcionó - dijo Ginta
- Si, ¿no lo recuerdas? - lo miró Hakkaku
- ¡Cierren la boca! - les gritó - Tengo que rescatar a Kagome... ¡Ningún campo de energía me va a impedir que llegué a ella! - gritó - ¡Colmillo de acero! - agitó su espada, destruyendo aquella energía
- ¿Funcionó?
- Así parece Kohaku - dijo Miroku, parándose a su lado
El polvo provocado por el derrumbe de aquella pared comenzó a disiparse
- Al fin llegaron - sonrió abiertamente - Bienvenidos
- Saishonomajo - pronunció el monje
- Inu...yasha - murmuró al verlo
- Kagome - susurró al verla sentada contra aquella pared, visiblemente debilitada - Maldita - gruñó
- Amo Sesshomaru - susurró, encontrándose con los ojos dorados del demonio
Rin
Frunció el entrecejo ante la imagen de la joven, aún con su espada en el abdomen
- Pequeña Rin - murmuró Jaken
- ¡Ayame! - se posicionó al lado de Inuyasha
Sigue poseída... mi querida Ayame
Estaban frente a frente, sin embargo, a pesar de superarla ampliamente en número, sabían que sería muy difícil poder acabar con ella, al menos sin que nadie saliera herido
