Capítulo 5

Otra Vez Tú

Las cosas no podían ser peores. Cuando ambos creían que por fin se habían librado del otro, parecía que el destino los volvía a juntar contra su voluntad. No podía ser posible que fueran a estar en el mismo colegio otra vez.

Temari agarró con fuerza el brazo de Kankuro, quien se mostró confundido ante la acción de la pequeña.

-¿Qué pasa?-Preguntó el castaño.

Temari no había despegado la mirada del Nara ni por un segundo, por lo que su hermano volteó a ver a la misma dirección y percatarse de lo que sucedía.

-Tiene que ser una broma…-Susurró Kankuro.

Rasa terminó de comprar los uniformes y la cajera le ayudó a empacarlos en una bolsa.

-Muchas gracias por su compra, vuelva pronto.-Exclamó la cajera sonriente.

Rasa asintió con la cabeza y volteó a ver a sus tres hijos para entregarle la bolsa a Kankuro. Por él se la hubiera tirado a la cara, pero al estar en público sabía que tenía que mantener un perfil de buena persona.

-Vámonos.-Dijo el hombre con frialdad.

Los Sabaku No se levantaron sin oponer resistencia. Preferían fingir que todo estaba bien a que su padre los maltratara sin que nadie se diera cuenta.

Por accidente, Rasa chocó con una mujer que estaba a punto de entrar a la tienda.

-Disculpe, no la vi.-Exclamó el empresario.

La mujer lo observó y abrió sus ojos de par en par.

-¿Rasa-sama?

Rasa no quedó menos sorprendido que ella.

-¿Yoshino-san?

Yoshino sonrió con mucha emoción e hizo una leve reverencia.

-¡Qué gusto volver a verlo!

Rasa le devolvió la sonrisa.

-Lo mismo digo.

Yoshino miró a su hijo con impaciencia y le movió el brazo.

-Bueno hijo, ¿no piensas saludar a Rasa-sama?

Shikamaru observó de reojo a su madre para luego dirigir sus ojos hacia Rasa con un profundo odio.

Rasa se agachó frente al Nara para quedar a su altura.

-Es un gusto poder saludarte Shikamaru.

Rasa le extendió la mano al pequeño, pero este siguió mirándolo fijo sin articular palabra ni moverse.

El empresario apretó su mano y desvió la mirada, incómodo.

Yoshino suspiró sintiéndose avergonzada.

-Es un chico de pocas palabras, ¿no?-Exclamó el hombre incorporándose.

La castaña se mordió el labio.

-Sí… Shikamaru es algo tímido cuando está con adultos con los que no ha convivido casi.

-Es normal en los niños de su edad.

Yoshino miró a los otros tres pequeños y les sonrió.

-Sus hijos son muy lindos Rasa-sama.

El empresario se había olvidado por completo que estaban con sus hijos, por lo que fingió estar apenado y los abrazó.

Los tres pequeños no podían estar más incómodos con la actitud que Rasa había tomado. No era la primera vez que fingía que los quería, pero eso no hacía que estuvieran acostumbrados a ello.

-Bueno, supongo que usted ya deberá conocer sus nombres. En estos últimos días han captado mucho la atención.-Exclamó Rasa apretando sutilmente el hombro de Kankuro.

-Pero por supuesto. Es un placer verlos Kankuro, Gaara, Temari.

Los niños le sonrieron a Yoshino.

-El placer es nuestro Yoshino-san.-Contestaron los tres al tiempo.

-Vaya, pero qué educados.-Exclamó la castaña con mucha alegría.

-A veces se ponen un poco… rebeldes cuando no se les está vigilando.-Dijo Rasa tratando de ocultar su rabia al recordar el suceso del día anterior en la heladería con el hijo de los Nara.

-Como cualquier niño, pero todo se soluciona con una buena crianza.

Rasa suspiró.

-Sí, tiene razón… bueno, con respecto a lo sucedido ayer… me gustaría ofrecerle mis más sinceras disculpas por el comportamiento que tuvieron mis hijos. Esa no era la forma correcta de lidiar con la situación.

Yoshino se compadeció del hombre.

-No es necesario que se disculpe Rasa-sama, quien debería hacerlo soy yo por el mal comportamiento de mi hijo hacia los suyos. Sé que ellos no fueron los que iniciaron el problema.

-Lo sé, pero contribuyeron a que este avanzara sin pensar en las consecuencias de sus acciones.

-Bueno, son niños. La mayoría de las veces suelen dejarse llevar por sus instintos.

-Igual no está de más disculparme por ellos.

Yoshino sonrió.

-No hay nada que perdonar Rasa-sama. El pasado es pasado.

-Le agradezco su comprensión-Dijo Rasa sonriente.-¿Cómo ha estado Shikaku?

-La situación no ha sido fácil para él ni para nosotros, pero seguimos con la frente en alto.

-Eso es muy bueno.-Exclamó Rasa.-El que persevera alcanza dicen por ahí.

-Sí señor, así es.-Contestó Yoshino.

Shikamaru enfocó su vista en los tres hermanos con odio y ellos le devolvieron la misma mirada aprovechando que los adultos se veían distraídos conversando.

El desprecio que se manifestaban era sorprendente a pesar de sólo ser niños.

-Ni siquiera pienses que te saldrás con la tuya, Nara.-Pensó Temari para sí.

-Es increíble que siga teniendo que verles las caras.-Pensó Shikamaru.

Parecía que se estuvieran hablando a través de la mirada.

-La verdad es que me sorprende verlo por aquí.-Agregó Yoshino.

Rasa soltó una risa.

-Bueno, sólo vine a comprar los uniformes para mis pequeños que en un par de días ingresarán a una nueva escuela.

-Qué casualidad. Yo también vine con mi hijo para conseguir su nuevo uniforme.

Rasa se mostró sorprendido.

-¿Puedo preguntar a cuál escuela irá?

-Konoha National School. Se ganó una beca del 100%.

Rasa abrió sus ojos de par en par.

-Eso es increíble. Sí que es un niño muy inteligente.

-Sí, siempre se esfuerza por ser el mejor en todo lo que hace.-Contestó Yoshino.

-Igual que mis hijos, porque a pesar de que tengamos mucho dinero siempre los he educado para conseguir lo que se propongan por sus propios medios.-Agregó Rasa.

Shikamaru rodó los ojos. Cualquier palabra que saliera de la boca de ese hombre sólo podía generarle fastidio y repugnancia.

Aquella afirmación no era del todo mentira, ya que Rasa lo único que les ofrecía a sus hijos era un gran techo y el dinero justo para suplir gastos escolares. Por lo demás, para el empresario era como si ellos no existieran, a menos que hicieran algo en público que manchara su nombre.

-Me imagino que lo quiere es que ellos entiendan que las cosas no se consiguen sin esfuerzo y dedicación.-Dijo Yoshino.

-No pudo haberlo dicho mejor Yoshino-san.-Contestó Rasa orgulloso de poder inventar tantas mentiras en cuestión de minutos.

-Es lindo verlo salir así con sus hijos.-Continuó hablando la castaña.-Según las noticias, ellos tres muy rara vez son captados por las cámaras de la prensa.

-Bueno, siempre trato de que mis hijos se mantengan alejados de cualquier medio público para protegerlos. Considero que todavía son muy pequeños para entender cómo funciona el mundo, y la verdad… tampoco me gusta que los persigan sólo por ser mis hijos. Quiero que tengan una infancia alegre y una vida normal, ¿sabe?

Kankuro volteó a ver a su padre con incredulidad.

-Deberíamos ser protegidos y alejados de ti que eres el verdadero monstruo de esta historia.-Pensó el Sabaku No para sí.

Yoshino se conmovió ante las palabras de Rasa.

-Es hermoso ver a un padre preocuparse tanto por sus hijos. Creo que no debe ser fácil para usted cuidar de ellos luego de que su esposa los abandonara.

Rasa fingió estar dolido y triste, logrando incluso que una pequeña lágrima rodara por su mejilla.

-Sí, ha sido un largo camino hasta el día de hoy… desde que Karura se fue… decidí trabajar con mucha más disciplina por mis hijos, para que nunca les falte nada. A veces no puedo estar con ellos tanto tiempo como me gustaría, pero a pesar de eso, siguen siendo mi más grande tesoro.

Temari abrió sus ojos de par en par. Quería gritar toda la verdad, decir que su padre no era la persona que se mostraba frente a los demás y desvelar que su madre no los había abandonado, sino que estaba muerta.

Yoshino tomó la mano del Sabaku No dándole sus condolencias.

-Usted es un buen hombre Rasa-sama, nunca olvide eso. Sé que, en un futuro no muy lejano, tendrá su merecido descanso y podrá pasar más tiempo con sus hijos.

Rasa sonrió y puso su mano libre sobre la de Yoshino.

-Sus palabras en serio me llenan de fuerza Yoshino-san. Muchas gracias.

-Al contrario, Rasa-sama, yo a usted le agradezco por haberle dado a mi esposo muchos años de trabajo.

Tanto Shikamaru como los hermanos Sabaku No, no podían estar más inconformes e indignados con la situación que estaban presenciando.

Por un lado, a Temari, Kankuro y Gaara se les hacía sorprendente cómo Yoshino podía caer tan fácil en las mentiras de su padre. En cambio, Shikamaru no podía entender por qué su madre parecía idolatrar tanto a aquel sujeto. Hasta para él que apenas eran un niño resultaba obvio que ese tipo era un falso.

-Para mí también fue un honor tenerlo como empleado, sin embargo, al ser el jefe también debo velar porque mi empresa no se caiga.-Rasa respiró antes de seguir hablando.-Realmente despedir a Shikaku fue una de las decisiones más difíciles que he tenido que tomar.

-Es perfectamente entendible Rasa-sama, no se preocupe.-Respondió Yoshino con una sonrisa de por medio.

Rasa le correspondió sonriéndole de vuelta.

El hombre miró su reloj y se agarró la cabeza.

-¿Ya es esta hora? No puede ser, hay que irnos niños.-Exclamó Rasa afanado.-Fue un gusto verla Yoshino-san, qué tenga un buen resto de día.

-Hasta luego, Rasa-sama.-Respondió la castaña.

-Adiós Yoshino-san.-Dijeron los hermanos Sabaku No al tiempo mientras seguían a su padre, ya que de no hacerle caso, de seguro recibirían otra golpiza de vuelta a casa.

-Adiós niños.-Dijo Yoshino agitando su mano en el aire en señal de despedida.

Shikamaru suspiró y relajó su cuerpo. Finalmente podía estar tranquilo sin tener que fingir que se sentía cómodo frente a esas personas.

-Hablaremos de lo que pasó hoy de camino a casa, ¿entendido?-Dijo Yoshino molesta.

Shikamaru miró de reojo a su madre y tragó saliva.

Ambos entraron en la tienda y compraron el uniforme con lo que habían estado ahorrando durante meses, aunque a Shikamaru ya no le hacía mucha ilusión la idea de cambiarse de escuela.

Durante el camino de vuelta a su casa, Yoshino decidió tomar la palabra.

-¿Me puedes explicar por qué hoy fuiste tan grosero con Rasa-sama y sus hijos?

Shikamaru frunció el ceño y suspiró con pesadez.

-Esas personas no me agradan, y no tengo que fingir lo contrario si no me siento cómodo.

Yoshino suspiró.

-Ya sé que has tenido ciertos roces con los hijos de Rasa-sama, pero incluso así debes comportarte por simple respeto.

-Ninguno de ellos merece respeto, no son más que unos mentirosos.

Yoshino detuvo sus pasos y se agachó frente a su hijo para quedar a la misma altura.

-¿Por qué dices eso?

-Porque lo sé mamá.-Respondió Shikamaru histérico.-Ellos no son buenos, en especial el exjefe de mi padre.

Yoshino acarició la cabeza de su hijo.

-Pero Rasa-sama no te ha hecho nada malo.

Shikamaru apretó sus puños.

-Tal vez a mí no, pero a papá sí. Es por su culpa que ahora él está desesperado buscando trabajo para mantener a esta familia.

Yoshino tomó las manos de su hijo esperando poder calmarlo.

-Escucha Shikamaru, no siempre la vida va a tener momentos felices, eso sólo pasa en los cuentos de hadas. Cada día es un paso que debemos dar para ser mejores y no desistir en el caos.

Shikamaru desvió la mirada. Sabía que parte de lo que había dicho su madre era verdad, pero, por otro lado, estaba seguro de que Sabaku No Rasa no era ni nunca sería un hombre honesto aparte de un egoísta que no le importa aplastar a otros para mantenerse en la cima.

-Sí, lo sé…-Balbuceó el pequeño.

-Si lo sabes, ¿entonces por qué no dejas ese odio hacia esa familia?

Shikamaru suspiró.

-Mamá, pídeme lo que quieras, pero mi odio nunca desaparecerá. Las personas malas merecen ser castigadas.

Yoshino sonrió y besó la frente de su hijo.

-Claro que tiene que ser así, pero buscar venganza por tu propia mano no te llevará a nada bueno.

-Tampoco puedo quedarme esperando a que ese hombre siga dañando más vidas.

A Yoshino le sorprendió ver tanta determinación en los ojos de Shikamaru. Como toda madre, no quería que su hijo terminara perjudicando su vida por una venganza que a la que no le veía ningún sentido.

-Hijo, la vida que más me importa es la tuya, y no quiero que la enfoques en la venganza. Tienes todo para triunfar, y con tu disciplina y esfuerzo, superarás hasta el mal más grande.

-Pero si yo no hago nada para acabar con ese hombre, ¿quién lo hará? Todo el mundo le tiene respeto y miedo al mismo tiempo.

-Shikamaru, esas emociones negativas sólo te harán daño, ya te lo he dicho.

Shikamaru agachó la mirada y unas cuentas lágrimas se le escaparon sin querer.

-Yo sólo quiero que seamos felices…

Yoshino se enterneció con la reacción de su hijo y lo abrazó.

-Siempre vamos a ser felices, mientras estemos juntos…

Shikamaru le correspondió y escondió su cabeza en el hombro de su madre para llorar tranquilo.

Una vez logró calmarse, ambos volvieron a su casa abrazados.

Rasa y sus hijos llegaron a su mansión, donde los tres hermanos se dirigieron hacia las escaleras para ir a sus habitaciones.

-Qué fastidio encontrarme con esa mujer de nuevo. Tener que fingir que su vida y la de su esposo me importan es mucho trabajo.

Las palabras del empresario detuvieron los pasos de los pequeños, quienes voltearon a verlo no del todo sorprendidos con su actitud. Siempre había sido un hipócrita y una persona que sólo se preocupaba por sí mismo.

-Y justo ese maldito niño tenía que conseguir una beca completa en la misma institución donde ustedes tres van a ir.-Continuó Rasa devolviéndoles la mirada a sus hijos.

Se acercó lentamente a ellos con una furia inexplicable y suspiró.

-Más les vale no hacer ninguna idiotez en ese colegio, y menos con el hijo de Nara Shikaku y Yoshino, porque de siquiera intentarlo o pensarlo, ya saben cuáles serán las consecuencias.-Exclamó mientras tomaba el cinturón de sus pantalones.

Los tres hermanos tragaron saliva.

-¿Queda claro?-Preguntó el hombre.

-Sí señor.-Respondieron los tres pequeños al tiempo como si fueran militares.

El semblante de Rasa cambió a uno más neutral y asintió con la cabeza.

-Bien, ya pueden irse.

Los hermanos hicieron una leve reverencia y subieron corriendo las escaleras.

-Es increíble que tenga que perder mi tiempo yendo con esos mocosos a comprar unos estúpidos uniformes-pensó Rasa para sí-pero es eso o perder mi imagen de "buen padre".

El empresario se echó de un salto en el sofá.

-¡Karui!-Gritó el hombre.

La aludida llegó corriendo a donde estaba su jefe.

-Dígame Rasa-sama, ¿en qué le puedo colaborar?

-¿Cuánto falta para que termines el almuerzo?

-En unos diez minutos estará listo, Rasa-sama.

El sujeto miró su reloj de mano con la mirada seria; indicaba las 12:15pm.

-Excelente, porque no pienso llegar a la empresa con el estómago vacío. Ya sabes cómo me pongo cuando tengo hambre.-Respondió Rasa relajándose nuevamente en el sofá.

-¿Algo más en lo que pueda serle útil Rasa-sama?

-A la 1:30pm estaré saliendo de aquí porque a las 3:00pm tengo una reunión muy importante con los inversionistas. Así que mientras no esté quiero que subas al segundo piso y limpies todos los cuartos y el pasillo, ¿entendido?

Karui asintió con la cabeza.

-Claro que sí, Rasa-sama.

El sujeto se levantó de sofá y se acercó a Karui hasta evadir su espacio personal, poniendo su rostro tan cerca del de ella que parecía que sus alientos estaban mezclándose.

Rasa puso un dedo entre ambos como si quisiera hacer una advertencia.

-Si me llego a enterar de que mis hijos, en especial Kankuro y Gaara, te volvieron a ayudar con las labores de la casa, no tengas ninguna duda de que estarás despedida.

Karui tragó saliva.

-En aquella ocasión fui muy piadoso contigo y sólo te quité un mes de pago.-agregó Rasa.

La mujer sentía cómo le temblaba todo el cuerpo. Aquel hombre tenía una imponencia tan fuerte que cualquiera que lo mirara a los ojos se sentía intimidado.

-Escucha Karui, reconozco que tu trabajo es casi perfecto, sin contar que no tengo que pagarte millonadas por tus servicios, por eso no te despedí-Rasa tomó la cara de Karui.-Pero si vuelves a cometer un error, te mandaré a la calle, ¿queda claro?

-Sí Rasa-sama, le prometo que eso no se repetirá.-Respondió Karui sin quitarle la mirada a su jefe.

Rasa la soltó y suspiró.

-Muy bien. Ahora ve a la cocina antes de que el almuerzo se queme.

-Sí señor.-Dijo la mujer haciendo una rápida reverencia para luego correr hasta la cocina.

-¡Y cuando esté listo no te olvides de llamar a mis hijos para que almorcemos en familia!-Gritó Rasa esperando que su empleada lo escuchara.

-¡Entendido!-Respondió Karui en el mismo tono.

Una vez Karui terminó con el almuerzo, sirvió los cuatro platos en la mesa y subió rápidamente las escaleras para llamar a los hermanos.

No era sorpresa que los tres estuvieran recostados en sus camas, ya que al tener que empezar en una nueva escuela no tenía sentido que se pusieran a estudiar como locos sin siquiera saber los temas y/o materias que verían de ahora en adelante.

Kauri llamó a los chicos con voz fuerte.

-Kankuro-sama, Temari-sama, Gaara-sama.

Los tres pequeños salieron de sus habitaciones corriendo.

-¿Qué pasa Karui?-Preguntó Temari.

-El almuerzo ya está servido. Rasa-sama los está esperando en la mesa.

Kankuro, Temari y Gaara suspiraron al mismo tiempo.

-Bueno, supongo que será mejor no ir en contra de papá.-Respondió Kankuro poco animado.

Los tres Sabaku No bajaron las escaleras y Karui los siguió calmadamente.

Rasa los observó a la distancia sin mostrar emoción alguna y esperó a que se sentaran antes de degustar los alimentos.

-El día de hoy preparé sushi con sopa de miso y onigiri. Espero les guste.-Dijo Karui una vez todos estuvieron sentados y listos para comer.

-¿Podrías ir a la licorera y sacarme el vino Merlot para acompañar la comida?

Karui asintió con la cabeza y miró a los pequeños.

-¿Ustedes qué desean tomar?

-¿Preparaste jugo?-Preguntó Gaara.

-Claro que sí. Hoy es jugo de cereza. ¿Quieren?

Los tres hermanos asintieron con la cabeza.

-Vuelvo enseguida.

La morena hizo una leve reverencia y se fue a buscar las bebidas.

Rasa observó a sus hijos de rojo y luego degustó uno de los sushis de su plato.

Sus tres hijos lo imitaron para que el momento se sintiera menos incómodo.

Karui volvió con lo solicitado y puso los tres vasos de jugo en la mesa junto con una copa y la botella de vino.

-Aprovecha que estamos comiendo para limpiar la cocina, y de paso barre el piso de la sala que está asqueroso.-Le ordenó Rasa.

-Sí señor.-Karui volvió a hacer una reverencia y se retiró.

Kankuro, Gaara y Temari la miraron a Karui alejarse con tristeza. No tenían dudas de lo duro que era su padre con ella, y aunque no la golpeaba, cuando quería sí la maltrataba psicológicamente porque sabía que ella dependía por completo de su trabajo.

Rasa se percató de lo que estaban haciendo sus hijos y golpeó la mesa con la palma de su mano, logrando que los tres voltearan a verlo asustados.

-Concéntrense en comer y ser mis estúpidos hijos, porque ya me estoy cansando de tener que lidiar con ustedes.

Temari apretó los puños y suspiró.

-Perdón, padre.-Respondieron los tres al tiempo y siguieron comiendo.

Cuando Rasa terminó de comer, se levantó de su silla y subió hacia su habitación para alistarse e irse a la reunión.

Kankuro acabó de comer y llevó su plato a la cocina dispuesto a lavar lo que había utilizado.

Karui lo detuvo tomando sus platos.

-No se preocupe Kankuro-sama, yo me encargo de lavar eso por usted.

-Déjame ayudarte Karui, no me cuesta nada.-Insistió Kankuro tomando el jabón de loza para empezar a lavar.

-En serio no hace falta Kankuro-sama, yo lo hago.-Suplicó Karui aterrada, lo que a Kankuro le preocupó.

-¿Estás bien?-Al caer en cuenta del porqué de la actitud de Karui, el castaño suspiró.-Papá volvió a amenazarte, ¿verdad?

Karui se mordió el labio inferior y desvió la mirada.

-Claro que no Kankuro-sama, ¿cómo se le ocurre?

Al rato Temari entró con Gaara igual de dispuestos que Kankuro a lavar los platos, aprovechando que su padre no se encontraba a la vista.

Cuando vieron el estado aterrado de Karui, se preocuparon y dejaron los platos en el lavaplatos rápidamente.

-¿Qué pasó Karui? ¿Estás bien?-Preguntó Temari asustada.

Karui desvió la mirada y se limpió unas cuántas lágrimas que intentaron brotar de sus ojos.

-No es nada Temari-sama, en serio estoy bien. No tiene que preocuparse…. Tengo que lavar los platos.-Dijo la morena empezando a lavar.

Rasa bajó las escaleras acomodándose su corbata, y al ver a sus hijos dentro de la cocina hablando con Karui explotó en rabia.

Se acercó a ellos para primero tomar a Kankuro y a Gaara del cuello de sus camisetas y lanzarlos hacia el comedor, haciendo que se golpearan en la espalda con las patas de la mesa.

-¡¿Es tan difícil pedir que se comporten por un día?! ¡¿Acaso siempre toca explicarles todo con plastilina o qué?!

Temari entró en pánico y se aferró a Karui.

Rasa la volteó a mirar y la agarró del cabello para arrojarla a sus hermanos, quienes le amortiguaron el golpe.

Una vez los tuvo a los tres juntos, le dio dos cachetadas a cada uno con tanta fuerza que les dejó la marca de su mano en sus mejillas.

El hombre relajó su cuerpo y suspiró.

-Tienen suerte de que tenga que irme y no pueda invertir más tiempo en reprenderlos, pero la próxima vez me aseguraré de dejarlos al borde de la muerte.

-Como si no lo hubieras hecho antes…-Susurró Kankuro furioso.

Se sentía vulnerable al no poder moverse por el dolor.

Rasa sonrió triunfante.

-Tienes tanta razón Kankuro. Por mí los hubiera matado hace mucho, pero también es verdad que debo mantener un legado, y hacerlo con un niño adoptado sería muy vergonzoso.

-Eres un desgraciado…-Balbuceó Kankuro apretando los dientes.

Rasa se agachó para quedar a la misma altura de sus hijos y levantó la barbilla de Kankuro.

-No creas que puedes escapar tan fácil de tu destino. Cuando Karura te dio a luz fuiste sellado con un propósito; ser el siguiente jefe al mando de la empresa.

Kankuro le escupió a su padre en la cara.

-No me interesa nada que venga de ti…

Rasa se volvió a enojar y apretó con demasiada fuerza el cuello de su hijo.

-No es algo que puedas cambiar imbécil…

Después de liberar gran parte de su inexplicable ira con su hijo, Rasa lo soltó y se masajeó la mano.

Karui se había quedado durante toda la escena inmovilizada por el miedo. Sabía que pudo haber protegido a los pequeños, evitar que Rasa les hiciera daño, pero al mismo tiempo tenía claro que de meterse con su jefe ella también podría ser lastimada.

Rasa se sacó una pistola del bolsillo y le apuntó a Karui en la cabeza, lo cual asustó más a la mujer.

-En cuanto a ti, si llegas a mencionar algo de lo que viste, no dudaré en matarte junto con ellos.

-S-s-s-sí señor.-Respondió la morena como pudo.

El empresario bajó el arma y salió de su casa todavía histérico.

Tanto Karui como los pequeños sintieron que finalmente podían volver a respirar.

La morena se dejó caer lentamente sobre sus rodillas, pudiendo relajarse para intentar superar el trauma que su jefe le había dejado.

Temari se levantó del suelo adolorida y lentamente se acercó a Karui para abrazarla.

La mujer seguía tan perturbada que ni siquiera fue capaz de corresponderle a la Sabaku No.

-Ni mis hermanos ni yo dejaremos que papá te lastime.-Dijo la rubia con determinación.

La Sabaku No se separó de la mujer y le limpió las lágrimas.

-Nada malo va a pasarte, no mientras nosotros estemos aquí, ¿sí?

Karui asintió con la cabeza casi de forma inconsciente.

Temari le sonrió y fue a ayudar a sus hermanos quienes seguían tumbados en el suelo.

Ambos recibieron las manos de la rubia y se reincorporaron.

-Sin duda el único momento de paz que hay aquí es cuando papá se va.-Exclamó Kankuro sobándose el cuello y la mejilla que tenía enrojecida.

-Bueno, demos gracias que llegará hasta la noche.-Respondió Temari.

-No me sorprendería tener nuevos moretones con ese golpe tan fuerte, sin contar las cachetadas que nos hincharon la cara.-Exclamó el castaño con hastío.

-Será mejor que los dos vayan a descansar. Eso ayudará a que el dolor y la irritación disminuya.

Gaara suspiró.

-Tenemos suerte de que tuviera que irse.

Gaara y Kankuro se fueron a sus respectivas habitaciones.

Una vez Karui recuperó la conciencia de sí, se levantó y tomó los utensilios de aseo para subir las escaleras y limpiar las habitaciones.

La rubia la siguió esperando poder echarle una mano.

-¿Necesitas ayuda Karui?

La aludida se sobresaltó. Al parecer el trauma del suceso anterior continuaba rondando en su cabeza.

-Agradezco sus buenas intenciones Temari-sama, pero no quiero problemas con Rasa-sama.

-No puedes hacer tanto trabajo tú sola, podrías desmayarte.-Insistió Temari.

-Tengo que cumplir con mi trabajo Temari-sama. Para eso me pagan.

Temari rodó los ojos.

-Tampoco es como que papá te pague mucho comparado con todo lo que te pone a hacer.

Karui sonrió con tristeza y puso sus manos sobre los hombros de la Sabaku No.

-Temari-sama, yo todos los días doy gracias de que tengo un trabajo con el cual sostener a mi familia. No importa lo agotador que sea mientras mi hijo pueda comer tres veces al día.

Temari se sintió mal por Karui. Sabía lo duro que era para ella trabajar toda la tarde y gran parte de la noche en una mansión tan grande ganando menos de un salario mínimo cuando perfectamente su padre podría pagarle más.

-No puedo decir que entiendo tu situación Karui, porque estaría mintiendo, pero creo que no me cuesta nada ayudarte.

Karui acarició la cabeza de la rubia.

-Tendría problemas con su padre si se entera de que usted me ayudó con mis deberes.

Temari tomó las manos de Karui entre las suyas.

-Por eso no tienes que preocuparte. La verdad se enoja más si ve a Gaara o a Kankuro ayudando que si lo hago yo.

Karui se quedó pensativa sin estar del todo segura en qué consecuencias traería aceptar la ayuda de la Sabaku No.

-No quiero que Rasa-sama me despida por incumplir sus órdenes.

-Te prometo que no va a pasar nada. No me gusta que pongas tu trabajo por encima de tu salud.

Karui negó con la cabeza.

-Lo siento Temari-sama, pero no puedo aceptar su ayuda-la morena tomó el rostro de la Sabaku No.-no quiero que se vea afectada por causa mía, usted no merece eso.

Temari se puso triste y se resignó. No importaba cuánto insistiera en ayudar, Karui no iba a dar su brazo a torcer.

La rubia suspiró.

-Está bien, pero cualquier cosa que necesites no dudes en buscarme, ¿sí?

Karui sonrió.

-Por supuesto.

Temari se fue a su habitación con un mal sabor de boca y se recostó. Desde su cama podía ver a Karui trabajando duro en limpiar el piso del pasillo, y aunque ya se veía reluciente, si Rasa encontraba una mancha por muy mínima que fuera, la morena podía terminar metida en un problemón.

Finalmente, la noche llegó y un Rasa borracho entró en la mansión tambaleándose de un lado a otro.

Por suerte Karui ya estaba a punto de servir la cena para irse a su casa.

-Karui… Karui…-Balbuceó Rasa.

La morena fue a auxiliar a su jefe e hizo que este se apoyara en ella.

-¿Quiere que lo lleve a su habitación, Rasa-sama?

El hombre asintió con la cabeza.

La mujer como pudo logró llevarlo hasta el segundo piso y dejarlo sobre su cama.

Karui se dio media vuelta, pero Rasa la tomó del brazo y la apegó a él.

-Por favor… no te vayas… todavía te necesito…

Rasa intentó besar a Karui, pero esta lo empujó para que la soltara, sin embargo, el hombre la agarró con más fuerza.

-¡Alguien ayúdeme! ¡Por favor!-Gritó Karui desesperada.

Tenía miedo de que la situación la llevara a golpear a Rasa o algo mucho peor.

ooooooOOOOOOOooooooo

Hasta aquí el capítulo. Espero les haya gustado.

Díganme en los comentarios cómo creen que Karui se librará de Rasa.

-Tem: ¿Esto va en serio? Ya de por sí lo volviste un demente cuando está sobrio, no me imagino lo que hará estando ebrio.

-Yo: Esto es sólo para agregar más dramas, no te preocupes.

(Temari suspira)

-Tem: En fin, haz lo que quieras.

-Ambas: Gracias por leer, nos vemos en el próximo capítulo.