Aquel viernes fue agotador para ambos.

Kevin recogió a su novia de la universidad y, juntos, partieron hacia la casa del osmosiano.

Ambos dormían profundamente, uno frente al otro, a cierta distancia, pero manteniendo el contacto con el otro. Kevin tenía uno de sus brazos sobre el cuerpo de su novia, mientras que ella agarraba con la mano la camiseta del chico.

Se habían ido a dormir bastante temprano, la pelirroja estaba exhausta después de todo un día en el campus, asistiendo a clase y estudiando en la biblioteca. Kevin había pasado su día entre motores, primero en su trabajo y luego modificando su coche.

Al llegar, se ducharon, pidieron algo para comer y se pusieron a ver una película, película que no fue vista, pues a mitad del largometraje, Gwen se despertó dándose cuenta de que ambos se habían quedado dormidos. Así que, tras despertar a Kevin fueron a descansar.

Sin embargo, sobre las dos de la madrugada, Gwen se volvió a despertar por el sonido de algo. Abrió sus ojos al escuchar de manera lejana el timbre de la puerta de la casa de su novio. Llamaban sin cesar y por culpa de ese molesto sonido se había desvelado.

-Kevin, ¿no piensas abrir la puerta?- le preguntó en un susurro, aunque estaba segura de que estaba despierto por el ruido.

-Estoy durmiendo.- sin abrir los ojos y con un tono adormilado le contestó. –Sea quien sea ya se cansará y se marchará.

Pasaron varios minutos mientras el osmosiano intentaba volver a conciliar el sueño, escuchando de fondo el incesante sonido del timbre de su casa, pero en realidad eso no era lo que le estaba impidiendo dormir.

-¡Está bien, ya voy!- dijo levantándose de la cama refunfuñando tras haber sentido la mirada fija de su novia en él.

Fue descalzo y sin encender las luces hasta la puerta, mientras su cabeza pensaba y debatía cual sería la mejor forma para asesinar a la persona que les estaba molestando.

-¿Por qué no me sorprende que seas tú?- al abrir la puerta se encontró con el primo de su novia y con su mano en el timbre a punto de darle de nuevo.- Si tu dedo vuelve a apretar el timbre, te quedarás sin dedo.

-¿Estabas durmiendo?

-Son las dos de la madrugada.- respondió con un tono obvio.- ¿Qué demonios haces aquí?

-¿No me vas a invitar a entrar?

La respuesta de Kevin fue hacerle un gesto con la cabeza invitándole a entrar. El chico del omnnitrix fue hasta la sala de estar y se sentó en el sofá. Kevin se quedó con los brazos cruzados mientras se apoyaba en el marco de la puerta esperando que le dijese la razón por la que estaba allí. Ben se rio ligeramente mientras jugaba con sus manos de manera nerviosa.

-Vengo para que me ayudes.

La pelirroja por su parte, se encontraba despierta esperando el regreso de su novio. Pero al escuchar a Kevin hablar con alguien, Gwen se levantó de la cama siguiendo el mismo camino que su novio, encontrándose a su primo en la sala de estar.

-Ben, ¿qué haces aquí?

-Le han dejado y está buscando consejos amorosos.- en lugar de Ben, fue Kevin quien respondió en un tono cansado.

-¿A las dos de la madrugada?- la pregunta de su prima le hizo reír un poco.

Pero sí, era cierto, había sufrido una ruptura y necesitaba de sus mejores amigos.

Justo ese día había sido ese loco concurso en el que él había participado y también había sido el día en el que Esther había roto su relación con él. No era que aquello le tuviese muy deprimido, pero sí que se sentía frustrado.

Y más cuando les veía a ellos. En un primer momento, pensó que no durarían mucho tiempo juntos, e incluso temió por el equipo que hacían durante sus días de adolescentes. Pensó que Kevin se olvidaría o se cansaría de Gwen o que haría alguna estupidez y la pelirroja usaría su maná para mandarlo de vuelta al Null void.

Pero aquello nunca pasó. Aunque su relación hubiese empezado con muchos altibajos, Gwen y Kevin eran una pareja muy sólida. Se ayudaban, se apoyaban y siempre estaban juntos. Habían superado muchas crisis, tanto de salvar el mundo como en su relación y cada vez parecían más unidos.

Él quería eso, encontrar a una chica con la que vivir aventuras y a la que amase tanto que se llegase a asustar.

-Os estáis haciendo viejos. Antes a estas horas siempre estábamos luchando contra aliens.- dijo con un tono divertido mientras seguía jugando con sus manos de manera nerviosa.

La sala de estar de la casa del osmosiano era bastante pequeña. Aunque bueno, en general toda la casa era bastante pequeña. La puerta conducía por un pequeño pasillo a la sala de estar que estaba unida con la cocina y había otra puerta que llevaba hasta la única habitación de la casa. En la habitación separada por una puerta estaba el único baño.

Para Kevin le era más que suficiente, pero claro, pensaba que ese lugar fuese simplemente un sitio de paso del trabajo al campus de Gwendolyn y no se esperaba que casi viviese allí con la anodita. Y más tarde Zed, que dado su tamaño también ocupaba bastante sitio.

Aun así, la pareja se las arreglaba para convivir allí perfectamente.

Al estar tan lejos de Bellwood, ya no se reunían tanto con Ben. Aquellas noches donde los tres bebían un smoothy se habían acabado. La partida de Gwen hacía la universidad había fragmentado un poco el grupo, y aunque no lo admitiesen, echaban de menos al chico del omnitrix. Por lo que al reunirse con él se divertían y se alegraban mucho de volver a verle.

Pero en ese momento, a Kevin no le estaba gustando demasiado la situación. Le pesaban los ojos y su cuerpo le pedía a gritos ir a descansar y el problema era la pelirroja. Sí, la pelirroja, no Ben. Si hubiese estado solo ni se hubiera molestado en abrir la puerta. Y ahora veía a su querida novia hablando tranquilamente con su primo, y a cada momento que pasaba sentía que se iba desvelando más. Y tener a una Gwendolyn desvelada a las dos de la madrugada era sinónimo de no dormir. Amaba no dormir con su novia, pero no cuando se sentía tan sumamente cansado.

-No voy a hablar contigo sobre sentimientos, mi relación con Gwen o demás cosas.- dijo con tono cansado cruzándose de brazos.

-¡Yo te di consejos cuando Gwen te invitó al baile! ¡Me lo debes!

-Eso no cuenta, estabas embarazado y dabas buenos consejos. – se excusó mientras se encogía de hombros recordando el incidente con Big chill.

-Bueno, yo me voy a dormir. No hagáis mucho ruido.-antes de que su novio pudiese decir nada más, el chico del omnitrix empezó a hablar.

-Me pregunto qué dirá la tía Natalie si supiera que duermes aquí en lugar de en el campus…- dejó caer Ben con un tono inocente mientras el rostro de su prima iba cambiando. La chica fue abriendo la boca con cada palabra que salía de la boca de Ben.

-Eso sería caer muy bajo, Tennyson.- Gwen le llamó de la misma forma que Kevin cuando se enfadaba.

Se dejó caer de nuevo en el sofá al lado de su primo. Aunque el tema le resultaba interesante, los párpados le estaban empezando a pesar de nuevo. Suspiró mientras se acomodó en su lugar, tanto Ben como Kevin eran dos ineptos cuando se trataba de relaciones amorosas.

Hizo un pequeño repaso mental de todo el historial amoroso de su primo. La chica que le gustaba de su equipo de futbol a los 10 años, su amor de verano Kai Green, Julie Yamamoto quien fue la chica que estuvo más tiempo con él en una relación, su amiga Emily quien odiaba a Ben por haberla dejado plantada en una cita… También había sentido atracción por Jennifer Nocturne, de Eunice e incluso de Elena Validus.

Por lo menos, esas eran las chicas que recordaba ella en ese momento. Ben tenía cierto atractivo, pero no sabía manejar una relación. Algunas veces hablando con él se escudaba diciendo que el omnitrix le impedía tener una relación normal, pero ella sabía que eso no era cierto. El problema de Ben para tener una relación era lo sumamente inmaduro e infantil que podía ser. Recordaba con claridad como ella le había tenido que empujar hacia los brazos de Julie para que le pidiera una cita, literalmente.

Sus ojos verdes pasaron al osmosiano. Kevin no distaba mucho de Ben. Puede que el chico de pelo oscuro no fuese tan inmaduro como su primo, pero desde el inicio fue un tanto… Indeciso. Ella había tomado las riendas de la relación desde el primer momento, pero, aunque el Levin hubiese tenido ese inicio, le había demostrado con creces lo mucho que le importaba y se esmeraba por demostrarle lo mucho que la quería. Ambos habían trabajado mucho en esa relación, y aunque no hubiese sido siempre fácil, había valido la pena.

Y ese era otro problema que tenía su primo, su falta de implicación en sus relaciones. Ella misma lo había podido ver cuando estaba saliendo con Julie y, aunque la chica le gustase, sus luchas contra los aliens, sumo slammers e incluso su fama le había quitado mucha atención que debía tener esa relación. Cuando se enteró de su ruptura, pensó que el problema era que la tenista no compartía el mismo mundo que su primo. Él era un héroe que salvaba el mundo, combatía con alienígenas y portaba el objeto más importante del universo, mientras que ella estaba totalmente alejada de eso y se enfocaba en su objetivo, ser tenista profesional.

Su cabeza siguió pensando. ¿Si Kevin no hubiese sido un osmosiano y no hubiesen compartido campo de batalla, no hubiesen terminado juntos? Bueno, si él no hubiese sido un osmosiano no se hubiesen conocido en primer lugar. Su hilo de pensamiento fue interrumpido por la pregunta de su novio.

-¿Qué quieres saber?- preguntó hastiado Kevin, cuanto antes le solucionase sus dudas, antes podría volver a su cama.

-¿Cómo le pediste salir a Gwen?- la cuestión en sí le sorprendió. El osmosiano levantó sus cejas con cierta sorpresa.- Es decir, si te dijo que sí…

-Bueno, la llevé a una cita romántica, la besé y cayó rendida a mis pies…

-¿En qué universo alternativo sucedió eso?- la voz extrañada de Gwen cortó su frase.- Te besé yo a ti. Además, yo fui quien dio los primeros pasos. Si hubiese sido por ti aun estaría esperando sentada…

-Yo no lo recuerdo así…- dijo Kevin con un tono distraído evadiendo la mirada esmeralda de su pareja. –Además, recuerdo perfectamente cómo te bese yo a ti delante de la casa de tus padres.

-¡Después de que yo te besase en tu coche!

Ben iba pivotando su vista de uno a otro mientras discutían. Siempre se le hacía divertido verles así, porque parecía que en cualquier momento la chica se hartaría de recurrir a la palabra y usaría su maná contra su novio. Ben decidió hablar para cortar su desacuerdo verbal.

-Pero algo tuviste que hacer bien si Gwen aceptó a salir contigo. Es decir, está muy fuera de tu alcance…- le dijo a su amigo mientras este se molestaba por lo que acababa de escuchar mientras que la anodita se reía.

-Creo que más que lo que hizo fue la conexión que sentí con él.- empezó a explicar antes de que el osmosiano comenzase a discutir.-No sé bien cómo explicarlo, pero fue como su maná y el mío se sincronizasen y estuviesen en armonía.

-Típica explicación de un ser de energía.- murmuró un tanto decepcionado Ben sin llegar a entender lo que quería decir su prima.

Tras decir eso, Kevin sintió el par de miradas verdes sobre su persona, cómo esperando a que hablase.

-¿Qué?- dijo sin entender el significado de esas miradas.

-¿Por qué Gwen, Kevin?- la pregunta de Ben le tomó un poco por sorpresa.

Tanto Ben como Gwen mantenían sus ojos fijos en él. Uno esperando que la respuesta le iluminase o le diese alguna idea sobre cómo solucionar su situación amorosa, y la otra expectante por la curiosidad de saber qué fue lo que le atrajo de ella.

-Porque me gustaba.- respondió llanamente el osmosiano. Los dos Tennyson se palmearon la cara al mismo tiempo un tanto decepcionados por la explicación.

-Que profundo… Bueno, está claro que con palabras no la sedujiste… - murmuró con desaire el adolescente.

-¿Pero qué quieres que te diga?- se cruzó de brazos tras decir eso.-Era una chica inteligente, bella y divertida. Y además de todo eso le pateaba el culo a los aliens. Supongo que al principio fue solo atracción, pero cuando la fui conociendo más… No sé, era como si solo quisiese pasar mi tiempo con ella. Al principio usaba excusas absurdas para verla y luego incluso me quedaba con ella en su habitación cuando estudiaba. Supongo que simplemente me enamoré.

Aquella información tuvo la virtud de hacer que naciese una enorme sonrisa en la cara de Gwen, la cual, al tener su atención puesta en él, hizo que se sonrojase y se sintiese nervioso.

-¿Era? ¿Gwen ya no lo es así?- Ben sonrió intentando molestar a su amigo.

-Sí, era. Ahora es mejor.

Tras esa pequeña explicación que hizo que su corazón se alborotase un poco, enfocó su atención en esa odiosa visita.

Al principio, Gwendolyn pensó que simplemente estaba un poco decepcionado por su ruptura. O incluso que simplemente necesitase desahogarse. Pero incluso con su relación con Julie, la chica con la que más tiempo había estado, no pareció importarle romper con ella. Ben no estaba triste por esa chica, sino porque quería una relación estable como la que tenía ella.

-Ben, escúchame.- la voz de la Tennyson volvió a llamar su atención.- Creo firmemente que era tu destino encontrar el omnitrix.

-¿Qué tiene que ver el omnitrix en todo esto?- se adelantó antes de dejar terminar a Gwen.

-Y también sé que hay alguien por ahí que encaja a la perfección contigo. Simplemente, cree en tu destino y se paciente.

Ben se detuvo un momento para pensar y reflexionar. Su destino… Aquella fue justamente de lo que habló esa tarde con Kai antes de que aquella alien de color amarillo les empezase a perseguir.

Quizás su prima tenía razón, como siempre. No debía impacientarse, ya conocería a una chica de la que se enamorase, con la que vivir aventuras y con que ser feliz.

Para alivio de la pareja, el Tennyson se levantó con la intención de irse. Su prima se despidió desde allí para después irse a la habitación a dormir. Por su parte, Kevin le acompañó hasta la puerta.

-Gracias por esto. La verdad es que necesitaba hablar con vosotros.- se sinceró Benjamin con una pequeña sonrisa. Agradecía profundamente que tanto el Levin como él hubiesen dejado de ser enemigos.

-No ha sido nada. Pero la próxima vez que toques el timbre de mi casa de madrugada, que sea por una emergencia.- por supuesto, Kevin usó un tono divertido tras decir eso.

Por la cara de Ben pasó una sonrisa divertida y pícara y volvió a tocar el timbre solo para fastidiarle. Iba a hacerlo una segunda vez, pero Kevin se lo impidió y empezaron a forcejear y tras escaparse de las manos del osmosiano volvió a pulsar el botón, esta vez más fuerte de lo debido rompiéndolo.

Ambos se quedaron en silencio observándose. Ben aprovechó para salir corriendo antes de que Kevin le agarrase para golpearlo. Quizás el osmosiano siempre iba a tener algo para querer acabar con él.

Con un suspiro y cerrando la puerta de su casa, se dirigió a su cama pensando en que el dueño de la casa quien le alquilaba el lugar le haría pagar por ese daño. Se metió en la cama con cuidado de no despertar a su novia, aunque al parecer Gwen estaba despierta, pues al notar que se metía entre las sábanas se abrazó a él y se apoyó en su pecho.

-Pensé que ya estabas dormida.- no tardó en llevar sus brazos alrededor de su cuerpo para acercarla más a él.

-Aún no.-susurró mientras se giraba para observarlo.- Así que… Te enamoraste de mí…

-Sí, pensaba que ya lo sabías.- comentó con un tono tranquilo mientras colocaba un mechón pelirrojo tras la oreja de la Tennyson.

-Sí, lo sabía, pero es algo que siempre me gusta escuchar.

-Estoy profundamente enamorado de ti, Gwendolyn Tennyson.

Y tras esa declaración, que hizo reír a la anodita, compartieron un dulce beso antes de disponerse a dormir. Puede que aquella odiosa visita no estuviese en sus planes, pero siempre era un buen momento para recordar cómo se enamoraron.

Cronología:

-Antes de todo

-Nombres

-Primer beso

-Trato

-Charla incómoda

-Karma

-El mismo día

-Miedo

-Ruptura

-Siendo sinceros

-Zed

-Una odiosa visita

-Discrepancia temporal

-Familia

-Consejos

-Recompensas

-La noticia

-Problema inesperado

-El futuro que elegimos

-Las consecuencias de tus actos