Después de que Ben entrase en el coche de Kevin, demasiado feliz y molesto para el conductor, pusieron rumbo hasta los cines de Bellwood. Aquel dichoso lugar con el que Ben había estado lloriqueando y quejándose por la nueva película de Sumo Slammers.
Tras entrar en el establecimiento, Kevin y Ben se separaron para ir a comprar uno los tickets para ver la película y otro las palomitas y los refrescos. Gwen por su parte, se quedó junto a su primo para ayudarle a cargar todo. Mientras esperaban a ser atendidos, Gwen se puso a observar los carteles de las películas.
-Refréscame la memoria.- comenzó a decir la pelirroja un tanto confusa al leer el título de la película que iban a ver.- ¿No me habías obligado a ver esta misma película cuando éramos niños?
-¡No! La que vimos cuando éramos niños era "Sumo slammers: la maldición del dojo" y la nueva se llama "Sumo slammers: la maldición en el dojo". En esta película Ishiyama y su rival Kenko… - Gwen suspiró, le parecían exactamente igual las dos películas.
Mientras escuchaba a su primo hablar sobre la increíble trama de la historia, su mente dudó de si había hecho bien eligiendo no ir al baile. Tanto ella como Kevin hubiesen tenido una cena elegante, habría estado con sus compañeros de clase y habría tenido un baile lento con su novio. Hubiese pasado una fantástica y romántica noche con el osmosiano, pero en lugar de eso estaba a la espera de ver una película de Sumo slammers.
Pero no pudo evitar que una pequeña sonrisa se mostrase en sus labios al ver a su primo explicarle con tanta emoción. En esos momentos le recordaba al niño molesto de 10 años que le había salvado la vida más veces de las que podía contar.
Había elegido bien, la felicidad de su primo en lugar de un baile pijo que seguramente haría que Kevin no disfrutaría. Y sinceramente ella tampoco. Aunque era bastante popular en su instituto y tenía varios amigos, solo era cercana a su amiga Emily. Por lo que estaba segura de que ella también se acabaría sintiendo un poco fuera de lugar.
Y también estaba completamente segura de que, si hubiese asistido a aquel baile de invierno, no podría superar ni compararse a ese baile a solas que tuvo con Kevin bajo la luz de la luna.
La anodita se había quedado levemente distraída y cuando se percató su primo ya había comprado todas las provisiones. Fueron a buscar a Kevin, quien ya se estaba acercando a ellos con los tickets en la mano.
-Toma, tus dichosos comics.- después de decir eso, Kevin cambio una de las palomitas tamaño grandes que tenía Ben por los comics que le habían dado al comprar los boletos.
-Oh, gracias. Tenía muchas ganas de…- Ben los agarró mientras los observaba con una sonrisa hasta que se dio cuenta de algo.- ¿Solo dos? ¿No era uno por cada entrada?
-Sí, pero me voy a quedar uno.- le explicó de manera calmada mientras se llenaba la boca de palomitas de maíz.
-¡Pero si a ti no te gusta Sumo slammers! ¡Además, son coleccionables! - Kevin empezó a andar, poniendo rumbo a la sala donde proyectarían la película. Al verle andar, el Tennyson se percató de algo.- ¡¿Lo has doblado y te lo has guardado en el bolsillo del pantalón?!
-Es mi comic, puedo hacer lo que quiera con él. Además, de niño también me gustaba Sumo slammers.- el osmosiano levantó sus hombros tras decir eso.
Gwen rodó los ojos mientras les seguía bebiendo de su refresco. Por nada del mundo iba a meterse en la discusión entre ellos. Aunque conociendo la obsesión de su primo por aquella franquicia, puede que llegasen a pelear en serio.
Las siguientes horas fueron un tanto tortuosas para la pelirroja. Aunque no había visto las anteriores entregas de aquella serie no se le hizo complicado seguir el argumento, pero aun así no disfruto en gran medida de la película. Realmente, le gustaba más ir al cine con Kevin para ver juntos aquellas películas románticas, que tanto les gustaba a ambos.
Por lo que se pasó la mayor parte del tiempo oscilando la vista entre la pantalla y sus dos acompañantes. Ben estaba completamente emocionado viendo lo que pasaba ante sus ojos y Kevin por su parte también estaba bastante atento. Estaba casi segura de que de niño su novio hubiese sido tan fan de aquella serie si no fuese por la vida que había tenido. Y también sabía que no admitiría delante de su primo que le había gustado la película porque sino le obligaría a acompañarlo en las siguientes.
Un enfrentamiento final, unas palabras amenazantes e Ishiyama había derrotado al villano. Tras eso, la película terminó para alivio de la pelirroja que en algunas ocasiones pensó que se quedaría dormida. Los tres salieron y por petición del chico del omnitrix fueron al Burguer Snack donde cenaron unas hamburguesas, tras eso, volvieron al coche de Kevin.
- ¿Qué tenéis pensado hacer ahora? Podemos ir a Mr Smoothy y…
-¿Quieres ver cómo le meto la lengua en la boca a tu prima? Porque eso es lo que tengo pensado hacer ahora.- le miró con una sonrisa chulesca a través del espejo retrovisor.
-¡Agh..! Qué asco… - la expresión de Ben cambió a un gesto de asco al escuchar a su mejor amigo hablar. Gwen se rio, no supo muy bien si por lo que había dicho Kevin o por la expresión de su primo.
-Ben, me gustaría pasar un rato a solas con Kevin.- la chica tomó la palabra antes de que Ben respondiese al osmosiano quien ya estaba conduciendo hacia la casa del Tennyson.- Además, tú deberías pensar en solucionar las cosas con Julie.
-No creo que tenga mucho tiempo de pensar.
Ambos Tennyson miraron extrañados al Levin quien seguía con su mirada fija en la carretera. Observaron que ya casi estaban en el hogar del castaño y que en la puerta junto con Ship le esperaba Julie.
Ben suspiró al verla. Siempre se le hacía difícil encarar a la chica después de una discusión. No sabía cómo iba a reaccionar, y tampoco sabía cómo iba a reaccionar él. Su prima le hizo un gesto para animarle y darle algo de valor y con la cabeza cabizbaja salió del coche con un gesto tímido. Se saludaron con una sonrisa incómoda y se despidieron de Gwen y Kevin.
-¿Crees que estarán bien?
-Si Julie ha esperado a Ben en su casa con el frío que hace, es porque quiere solucionar la discusión que tuvieron.- explicó la anodita mirando a la pareja por el espejo retrovisor del coche.- Yo no me preocuparía.
Por su parte, la chica miró a su novio quien conducía con tranquilidad. Una expresión divertida se formó en su rostro.
-Kevin.- ante su llamada solo recibió una respuesta gutural que tomó como una forma de que siguiera hablando.- ¿Me vas a dejar en casa o vas a subir a mi habitación un rato?
No contestó de inmediato. Siguió conduciendo por las solitarias calles de Bellwood mientras una sonrisa se formaba en su cara.
-Vaya, pensaba que yo era el idiota de nuestra relación…- dijo con un tono divertido mientras notaba cómo Gwen empezaba a golpearle levemente.
Se reía con cada pequeño golpe que recibía de la chica mientras aparcaba el coche delante de la puerta de la casa de sus padres, la cual ya tenía todas las luces apagadas, señal de que los padres de la anodita ya estaban dormidos.
Cuando apagó el motor, agarró las manos de la chica para detener su acción y acercarse a besarla. Gwen recibió sus labios con una sonrisa mientras no tardaba en corresponder el beso. No estuvieron mucho tiempo besándose, pero sí el suficiente para disfrutar el beso.
Se separó de él quedando a escasos milímetros de sus labios, sintiendo su respiración en su cara.
-Eres el idiota de nuestra relación, pero eres un idiota que besa muy bien.- le susurró haciéndole sonreír, sonrisa que imitó la Tennyson.
Después de eso, salieron del coche de Kevin y entre besos y risas subieron hasta la habitación de Gwen, con la ayuda de su maná. Intentaron entrar en silencio para no alertar a los progenitores de la chica. Gwen en cuanto puso un pie en su habitación, fue directamente a cerrar la puerta con llave, mientras Kevin entraba por su ventana.
Tras cerrar la puerta, la pelirroja fue directa a por Kevin para seguir besándole. El osmosiano correspondía sus besos entre risas mientras intentaba detener la efusividad de su novia.
-Espera… Gwen…- intentaba decir entre besos, alejando un poco a su novia de él que le miraba con una tierna expresión frustrada.
-Normalmente soy yo quien tiene que quitarte de encima para que dejes de besarme…- le dijo con un tono de broma mientras pasaba sus brazos por su cuello y acercaba su cabeza para volver a besarle.
-Gwendolyn…- usó su nombre completo entre risas intentado poner distancia.- Deja de besarme durante un minuto…
Le besó por última vez y se separó de él un poco para dejarle hablar, aun teniendo sus brazos por su cuello. Kevin al tener un pequeño respiro, depositó un suave beso en frente de su novia para después hacer que se sentase en su cama mientras le miraba curiosa.
Ante la mirada esmeralda de la chica de pelo anaranjado, el osmosiano empezó a buscar entre los bolsillos de su chaqueta, aquella misma chaqueta que había usado la vez que conocieron a Alan. Y ante sus ojos apareció un regalo perfectamente envuelto mientras Kevin la miraba con una pequeña sonrisa.
-¿Es para mí?- preguntó con un hilo de voz que oscilaba entre la sorpresa y alegría.- Te dije que por mi cumpleaños solo quería que me acompañaras al baile.
-Por supuesto que es para ti, tonta.- Gwen solo pudo sonreír con el tono cariñoso que usó, al mismo tiempo que abrazaba el pequeño regalo rectangular contra su pecho mientras le escuchaba.- Sé que me dijiste que no querías nada, pero aun así quería regalarte algo en tu cumpleaños.
Tras verle sonreír, vio como Kevin le señalaba el regalo para que lo abriese. Se sentía bastante nerviosa, no sabía que podía ser aquel regalo. Kevin era el típico chico que hacía mil cosas por su novia, pero Gwen no había recibido demasiados regalos de él. El regalo más importante que le había hecho fue aquel medallón con la foto de ambos. Y no era algo que le importase, el osmosiano prefería demostrarle su amor de otras formas y ella lo sabía perfectamente.
Empezó a desenvolverlo lentamente, por el tacto sabía que era lo que podía ser el regalo, pero cuando por fin lo vio una expresión un tanto incrédula apareció en su rostro.
-¿Y esto?- le preguntó teniendo el regalo abierto sobre su regazo.
-Siempre me decías que te estabas leyendo una saga sobre un chico mutante y una chica alienígena y que te gustaba mucho, ¿no?
-Sí, recuerdo eso, pero… ¿Cómo lo has conseguido? Es decir, este libro no sale a la venta hasta el mes que viene.- miró con detenimiento la portada del libro y las letras del título para luego posar su mirada en él.
-Bueno, tu novio tiene sus contactos…- dijo con una sonrisa orgullosa mientras clavaba su mirada en ella, gesto que luego cambio por uno más inocente mientras se agachaba para quedar a su altura.- ¿Te ha gustado?
Antes de contestar, Gwen se quedó mirando el grueso libro que tenía ahora en su poder. Era una saga de literatura romántica y de ciencia ficción la cual le gustaba mucho. Había estado esperando por ese libro bastante tiempo y se sintió muy emocionada cuando supo que pronto sacarían el siguiente libro. Pero, aunque le gustaba muchísimo el regalo, lo que más le gustaba era saber que Kevin siempre le ponía atención. Recordaba las escasas veces que le habló de dichos libros y la mayoría de esas veces el osmosiano tenía su cabeza metida en el motor de su coche.
Su respuesta no fue verbal, agarró al chico de la chaqueta y lo llevó hacia a ella, juntando sus labios. Kevin sonrió y cerró los ojos complacido con la respuesta de su novia. Usó sus brazos para no caer sobre la pelirroja mientras ella tiraba de él y se deshacía de su chaqueta dejándola en el suelo. El chico cada vez se iba poniendo más sobre ella, colocando sus rodillas al lado de cada una de sus piernas mientras no se separaba de sus labios.
Con cierto apremio, Gwen empezó a mover las camisetas del muchacho hasta finalmente deshacerse de ellas, dejando su torso desnudo para su vista. Pasó su mano por todo su pecho, siempre se maravillaba por el físico de su pareja.
Mientras tanto, Kevin se encargó de soltarle el pelo a Gwen quien aún lo llevaba recogido en su coleta y a quitarle el jersey rojo de su uniforme, dejándola con aquella camisa blanca. Cuando iba a empezar a desabrochar los botones, la pelirroja volvió a abrazarle para unir de nuevo sus labios.
Durante el beso, rodó con él por la cama, hasta quedar ella sobre él, sentada sobre su cadera. Kevin suspiró cuando notó que se sentaba sobre aquella parte tan sensible. Tuvo que cerrar su boca con fuerza cuando sintió que la cadera de la pelirroja empezaba a moverse contra su erección que cada vez era más notable. Al mismo tiempo, la chica empezó a deshacer los botones de su camisa de manera lenta bajo la hambrienta mirada de Kevin.
Sus manos se ajustaron a su cadera, ayudándola a moverse sobre él. Aun con la ropa aquel movimiento le estaba matando lentamente. Se quitó la camisa y después el sostén, al ver sus pechos expuestos las manos del osmosiano cambiaron rápidamente de sitio.
Empezó a estimular los pezones de la chica con sus dedos, pellizcándolos y tirando suavemente de ellos. Gwen estaba sintiendo demasiados estímulos, en su pecho las manos de su novio y debajo de ella… Al pensarlo tuvo que morderse el labio.
Se quitó de encima de su novio para desabrocharle los pantalones y quitárselos junto a su ropa interior. Como siempre su miembro estaba enorme y listo para la acción. No se pudo resistir y lo agarró con una de sus manos, empezando a moverla por toda su longitud. Kevin en ese momento tuvo que llevarse sus manos a la cara para aguantar las ganas de gemir, lo cual se le hizo aún más difícil cuando notó la lengua de su novia en esa zona tan delicada.
Su mano se aferró a las sabanas de la cama. Gwen estaba devorándole mientras él solo podía contenerse y no hacer demasiado ruido. Se incorporó un poco, llevando una de sus manos hasta la cadera de su novia y sin pensárselo metió su mano en su ropa interior. Notó inmediatamente la humedad que allí había y sin titubear introdujo uno de sus dedos dentro de ella.
Hubo un momento en el que las acciones de Gwen se detuvieron, pero se acostumbró rápidamente a la intromisión de Kevin en su interior. De forma gradual, sus movimientos fueron yendo al mismo ritmo. Cuando los movimientos de la pelirroja aceleraron, Kevin metió otro dedo e igualó la velocidad. Notaba el torrente que salía de la chica, facilitándole el movimiento. Aunque por su parte, ella notaba como se tensaba justo cuando se detenía justo en la punta de…
-Joder, Gwen…- gimió para ella. Escuchar aquello era música para sus oídos.
Siguieron así un poco más, hasta que Kevin fue el que se movió buscando en uno de los cajones de la mesita de noche de Gwen un preservativo. Mientras él se lo colocaba, la pelirroja por su parte terminaba de desnudarse. Justo cuando se terminaba de quitar la falda, Kevin se abalanzó sobre ella para besarla.
Fueron unos besos cargados de pasión y deseo. Sus cuerpos se buscaban como imanes. Kevin rozaba la entrada con su miembro, haciendo que Gwen gimiese. No tardó mucho en entrar en ella y en empezar a moverse. Cuando se unieron ambos exhalaron de alivio.
Los movimientos de Kevin empezaron de forma lenta, acostumbrándose y buscando la mejor forma de hacerlo. Tras eso, Gwen sintió como la velocidad aumentaba hasta alcanzar la deseada. Poco a poco, con cada encuentro, se iban conociendo más y lo que le gustaba al otro. Cada vez sus movimientos eran más precisos y críticos para Gwen quien seguía con sus cadera a Kevin.
-Más… Kevin…
Como si se lo hubiese ordenado, Kevin aceleró el ritmo mientras la agarraba firmemente de sus caderas. Vio como la pelirroja se mordía el labio con fuerza, intentando no gemir y contener todos esos sonidos que Kevin creaba en ella y luchaban por salir. Siguió con ese ritmo, viendo como cerraba sus ojos con fuerza al mismo tiempo que su interior apretaba con fuerza su miembro mientras la chica llegaba al orgasmo.
Gwen tuvo que llevar sus manos a su boca para no gritar y despertar a sus padres. Cuando aquella poderosa del orgasmo pasó un poco, un pequeño gemido de satisfacción salió de su boca. Tras eso, Kevin se posicionó mejor sobre ella, moviéndose al ritmo que le era más placentero buscando llegar él también.
No tardó demasiado. Se tumbó sobre ella, ocultando su cara en su cuello mientras seguía embistiéndola. Cuando iba a culminar, pegó su boca a la unión de su cuello con su hombro y mordió esa zona durante el orgasmo. Se quedó en esa posición, luchando por recuperar el aliento perdido mientras la pelirroja le abrazaba y le acariciaba el pelo.
Unos minutos más tarde, se alejó de su cuerpo para levantarse y tirar el preservativo al cubo de basura. Gwen observó sin ningún tipo de disimulo su cuerpo desnudo durante todo el trayecto, trayecto que terminó entre sus brazos de nuevo. Kevin volvió a la cama acurrucándose contra el cuerpo de Gwen y escondiendo su cara en el hueco de su cuello para respirar su aroma mezclado con un poco de sudor.
La Tennyson no tuvo ningún problema en recibirlo y en abrazarle, puede que esos momentos después de hacer el amor fuesen sus favoritos. Tener a Kevin totalmente agotado y sediento de cariño entre sus brazos. Paseaba sus manos por su ancha espalda mientras su mejilla se apoyaba contra el oscuro pelo del osmosiano. Se quedaron así bastante tiempo, hasta que Gwen notó como la respiración de Kevin se iba volviendo más y más tranquila.
-Kevin, sabes que no te puedes quedar a dormir.- le susurró con cariño mientras pasaba sus dedos por los mechones de su pelo.
-Lo sé… Déjame estar así un rato más y después me iré.- su voz sonaba un tanto adormilada y cansada.
Gwen se separó un poco de él, colocando mejor su cabeza sobre la almohada, a lo que Kevin la imitó. Él uno frente al otro, aunque por su parte Gwen aún mantenía sus ojos abiertos y se entretenía pasando las yemas de sus dedos por la cara de Kevin, que disfrutaba de aquel gesto en completo silencio. Él la tenía completamente rodeada por sus brazos, en un intento por que no se alejase de él.
-Estoy segura de que me has dejado una marca en el cuello.- en su voz había un ligero toque de enfado que no estaba en armonía con las caricias que le profesaba.
La respuesta de su novio fue una exhalación de aire que bien podía confundirse con una risotada. Ante esa respuesta la anodita le golpeó en el hombro.
-Era eso o gritar. Y no creo que a tus padres le gustase despertarse y saber lo que te estaba haciendo.
Otro golpe. Pero apenas le importó, siguió con los ojos cerrados.
Un largo bostezo salió de los labios de Gwen. Sentía como los parpados cada vez le pesaban más y más y estaba segura de que caería dormida en cualquier momento. Zarandeó un poco a Kevin.
-Kevin, te tienes que ir…
Emitió algo parecido a lo que sería una mezcla entre un gruñido y un suspiro. Se sentó en la cama mientras sus ojos intentaban ubicar su ropa. De repente, notó la mano de su novia en su brazo tirando de él para que se acercase a ella. Un suave beso fue lo que recibió.
-Muchas gracias por el regalo. Te quiero, amor.- otro beso más, estaba a punto de volver a tumbarse a su lado cuando la escuchó de nuevo.- Cierra la ventana cuando te vayas.
Una pesada exhalación salió de su interior. Se puso de pie y echó un vistazo a su novia quien mantenía a duras penas los ojos abiertos. Se agachó y besó con cariño su frente.
-Buenas noches, Gwen. Te quiero.
Y eso fue lo último que Gwen escuchó antes de quedarse dormida. Aquella noche durmió profundamente. Fue un sueño reparador el cual parecía que necesitaba.
No fue hasta la mañana que fue despertada por el sonido de algunos golpes en su puerta y luego la voz de su padre.
-Gwen, ¿estás despierta?- la voz de Frank se filtró por la puerta de madera.
-Sí…- respondió en un tono perezoso mientras se frotaba los ojos. Parecía que el sueño no quería abandonarla, pero cuando se giró y se encontró a su novio allí durmiendo junto a ella su primera reacción fue echarle de la cama de una patada.
Tras todo el estruendo, viendo como su novio se incorporaba mientras se agarraba la cabeza puso un poco de su maná para que no hablase ni hiciese ruido.
-Gwen, ¿estás bien?- el tono apacible de su padre cambió por uno más preocupado. Escuchó como intentaba abrir la puerta de su habitación y agradeció haberla cerrado anoche.
-Eh… Sí, solo he tirado un libro que tenía sobre mi mesita de noche.
-Tu madre quería saber si querías pancakes para desayunar.- preguntó su padre algo más calmado.
-Sí, eso sería estupendo.
Ambos escucharon como los pasos se alejaron poco a poco y suspiraron algo más tranquilos.
-Te dije que no podías quedarte a dormir.- le murmuró con un tono enfadado mientras aferraba la sabana contra su cuerpo.
-Lo sé, lo sé… - Kevin no tenía ni ganas de discutir recién despierto. Se sentó en el suelo observando la expresión molesta con la que le observaba su novia, aunque sus ojos no tardaron en pasar por su cuerpo desnudo que aun estando tapado se le hacía muy apetecible, aun así sus ojos se fijaron en un pequeño detalle.- Gwen, se nota bastante…
-¿El qué?- preguntó sin entender. El chico señaló su propio cuello para hacerle entender a lo que se refería.
-Tendré que dejarme el pelo suelto unos días. Y la bufanda me ayudará a ocultarlo.
Se levantó de la cama y recogió rápidamente la ropa de su novio y se la dio para que se vistiera mientras le iba empujando hasta su ventana.
-¿Nos vemos luego?
-Sí, sí, nos vemos luego. Ahora lárgate antes de que mi padre vea tu coche aparcado frente a la puerta de casa.- antes de salir por la ventana le dio un fugaz beso a su novia.
Cuando por fin estuvo sola en su habitación, echó un rápido vistazo. Habían estado muy cerca de que su padre les pillase juntos y lo peor, desnudos. Abrió su armario y se puso su pijama. Tendría que aparentar que había dormido con él puesto, ya después de desayunar se ducharía y se cambiaría de ropa. Antes de bajar a la cocina se dio un vistazo en el espejo, notando que las palabras de Kevin eran ciertas.
-Maldito seas, Kevin Ethan Levin.- murmuró para sí mientras se apartaba el pelo para observar la marca que había dejado en su piel.
Suspiró y usó su pelo para esconderlo. No quería ni imaginar la reacción de su madre si se enteraba.
Salió de su habitación con paso perezoso. Había dormido realmente bien aquella noche, pero con aquel despertar tan caótico sentía que había drenado la mitad de su energía para pasar el día. Bostezó antes de entrar en la cocina.
-Buenos días…
-Oh, Gwenny, Kevin acaba de llegar y…
No siguió escuchando lo que decía su madre. Vio cómo su querido novio estaba sentado en la mesa junto a su padre con una sonrisa inocente.
¿Habían estado a punto de pillarles y no tenía una idea mejor que sentarse en la mesa junto a sus padres? Quería mucho a su novio, pero a veces le daban ganas de mandarlo al Null void de nuevo.
