Calor corporal

Capítulo 2:

Allen no pudo pronunciar palabra, ni moverse de su sitio, era la primera vez que veía a una chica desnuda y realmente no podía quitarle la vista de encima.

Ella sonrió satisfecha al notarlo. Nuevamente se sentó sobre él, pero ahora sobre su estómago.

—¿Qué tal? ¿Te gusta lo que ves?

Después de varios intentos por responder y varias incoherencias dichas, Allen solo pudo pronunciar una pequeña frase.

—¿Qué haces?

—¿Qué parece que hago?

El chico no sabía qué hacer, era demasiado para él. Nunca había visto a una chica desnuda y ahora Road se le presentaba como si fuera lo más normal del mundo. No podía apartar la vista de su cuerpo ni sabía dónde poner las manos para huir de allí.

Road se daba cuenta de sus dudas y conmoción, aún necesitaba más ayuda. Se arrastró sobre sus piernas y cintura a propósito y desabrochó sus pantalones.

Allen gritó y se movió incómodo.

—No, detente.

—¿Por qué?

—¿Cómo qué por qué? Esto está mal, mires por donde lo mires. Yo soy un exorcista y tú, una Noah, somos enemigos naturales.

—¿Y? ¿Vas a salir con lo mismo que Tyki y decir que no puede existir el amor entre un Noah y un exorcista?

—¡Por supuesto! ¡Estaríamos traicionando a los nuestros!

—¿Solo por esto? ¿Acaso te he dado alguna información sobre el Conde o tú a mí sobre la Orden?

—No, pero…

—Allen, si no quieres hacer esto por amor, está bien, pero sé honesto y sigue tus instintos más primitivos por una vez.

—¡Ya te dije que no!

Empezaba a ser difícil negarse, ella no veía nada negativo del asunto, mientras él veía todo lo negativo. Estaba mal. Ella era una Noah, él un exorcista. No tenían una relación amorosa ni de cerca. Pero…

—¿Cuántas mujeres ha tenido Cross?

Esa pregunta lo tomó desprevenido.

—No sé, muchas supongo.

—¿Y él ha amado a alguna?

—No creo.

—Pero, sí se acostó con ellas.

—¡Yo no espiaba qué hacía mi maestro con ellas!

—Pero, lo suponías, ¿no?

Nuevamente se quedó callado. Hablando honestamente, Road era muy linda y estaba dispuesta a hacerlo con un chico inexperto como él por alguna extraña razón, además, nadie podría saberlo, sería un secreto entre los dos y no iba a haber una segunda vez, podía tomar lo que Road le daba e irse y seguir con su vida, no pasaba nada ni nadie iba a morir por ello, ¿no? Además, su cuerpo lo estaba engañando y sentía que ya no podía seguir aguantando las ganas, no acostumbraba a hacer eso ni siquiera estando solo, pero tenerla sobre él desnuda, era muy tentador. ¿Desaprovecharía esa rara oportunidad? ¿Cuándo conocería a alguien más con quien pudiera estar así?

Road aprovechó su momento de reflexión e intentó volver a desabrochar sus pantalones. Allen no la detuvo, solo la miró.

Road sonrió, cuando el joven alzó las caderas para poder quitárselo por completo, no se detuvo allí y le quitó de una vez la ropa interior, antes de que el chico se arrepintiera.

Allen se sentía demasiado expuesto y ella estaba allí sobre él como si nada, como si eso fuera algo totalmente normal entre ellos. Sabía que ya había perdido el control y estaba cediendo a ella y sus caprichos, pero por una vez, no quería pensar en que era correcto y que no, solo quería dejarse llevar y sentir lo que esa Noah podía ofrecerle.

Road se acercó más a él y lo besó con fuerza, Allen no sabía bien cómo seguirle el ritmo, pero era como si Road lo guiara hacia el camino correcto. Su lengua hacía maravillas en su boca que no sabía explicar bien, pero tan concentrado estaba, que pegó un brinco cuando lo tocó, comenzó a acariciarlo de arriba abajo muy despacio y tuvo que detener el beso para jadear. La escuchó reír divertida con su reacción.

—Tú también puedes tocarme.

Aunque fue ella quien le dio el permiso, no lo dejó actuar y tomó su mano y la guió a sus pequeños y redondos pechos.

La verdad era que tenía mucha curiosidad por sentirlos, así que obedeció y los tocó como pudo, estaban suaves y tenían bonita forma, al estar pequeños cabían bien en su mano. Otro beso profundo, lo distrajo de su acción, pero sintió cómo volvió a tomar su mano y la cambió de sitio y esta vez sintió algo húmedo. Intuyendo qué era lo que tocaba, se detuvo.

—Puedes tocar.

—Pero…

—Pensé que ya no ibas a darme más peros.

Muy nervioso y perdido sobre lo que debería hacer, comenzó a acariciar esa zona muy despacio, intentando descifrar cómo debía hacerlo. Road se sostuvo con fuerza de sus hombros y comenzó a dejar besos por todo su cuello mientras Allen seguía tocándola. Conforme tomaba confianza, fue notando la forma en la que más le gustaba, ya que lograba sacarle algunos suspiros, y sus uñas comenzaban a hundirse en su piel.

Después de un tiempo, Road soltó sus hombros y los bajó hasta llegar a su entrepierna, Allen dejó lo que hacía por la sorpresa de sentir sus manos allí. Estuvo a punto de quejarse, pero eso no la detendría y a decir verdad, se sentía demasiado bien como para querer que se detenga.

La chica, usaba muy bien sus manos, las subía y las volvía a bajar, tocando toda su longitud, acariciaba la punta y volvía a bajar, suavemente al principio, pero después el ritmo fue aumentando y Allen no sabía qué hacer mientras ella lo tocaba. Así que la imitó, se hundió en su cuello y la besó por todas partes, sus manos volvieron a bajar para tocarla también y eso pareció gustarle.

—No es suficiente—susurró ella al notar que Allen respiraba más y más agitado con sus caricias, así que se alejó un poco solo para cambiar de posición, agachando la cabeza hasta el estómago de Allen, besando allí para sorpresa del joven y bajando cada vez más.

Estuvo a punto de quitarla de allí, pero ella fue más rápida y tomando la base entre sus manos, lo metió a su boca sin más.

Era la situación más erótica que había visto jamás y comenzaba a dudar del porqué se negó durante tanto tiempo a ello, no sabía si Road tenía experiencia o lo que sentía era por la inexperiencia de él, pero sentía que podría alcanzar el cielo.

Sin pensarlo, la tomó ligeramente de su cabello, sintió como ella soplaba un poco sobre de sí y supuso que eso había sido una risa. No podía evitarlo, le gustaba eso y ella era muy buena, solo había actuado de acuerdo con lo que su cuerpo le pedía.

Road saboreaba lentamente por momentos, sus manos acompañando su lengua, bajaba y subía como si fuera el mejor de los dulces, lo metía en su boca hasta el tope y fue allí cuando escuchó a Allen, al parecer al fin se había relajado lo suficiente como para no aguantar los gemidos y también lo había llevado al límite.

Sintió como la empujaba levemente para que se quitara, pero no hizo caso y continuó con mayor rapidez, hasta que escuchó como soltaba un muy sexy gemido y terminaba en su boca. Era justo eso lo que buscaba.

Se alejó de él después de asegurarse de no dejar ningún residuo y mirándolo a los ojos, tragó. La cara de Allen fue épica en ese momento, estaba muy rojo por la vergüenza, pero respiraba agitado y se veía sumamente complacido.

Lo dejaría descansar por un momento, pero ella quería seguir.