Calor corporal

Capítulo 3:

No podía creer lo que acababa de sentir, era algo inexplicable y que nunca había sentido. ¿Cómo era posible que Road fuera tan buena? ¿Dónde adquirió esa experiencia y con quién? Eso en verdad lo intrigaba, pero a la vez, su mente seguía sin poder hilar las variadas ideas que tenía al respecto, ya que se sentía en el paraíso, había sido genial y se sorprendió al notar, de que, a pesar de haber terminado, seguía de la misma forma, ¿no debía ya de estar agotado después de eso? Pues no, seguía con ganas, ya no igual que antes, pero aún estaba demasiado emocionado.

Notó que Road lo observaba y se reía. ¡Oye! No era su culpa, había estado en abstinencia absoluta toda su vida y con alguien como ella como su acompañante, era difícil no dejarse llevar, por eso mismo estaba en esa posición.

Pero, una duda cruzó su mente, ¿y ella?

—¿Y tú? —logró preguntar, intentando acercarse a ella, pero lo detuvo a mitad de camino.

—No creo que seas capaz de hacerme lo mismo, pero podemos hacer otra cosa.

—¿Otra cosa? —Allen sabía que era esa otra cosa que ella decía, pero ¿podría? No tenía idea de cómo.

La chica se lanzó a besarlo y Allen correspondió con gusto. Ahogó un suspiro cuando ella volvió a tocarlo y con más confianza hizo lo mismo.

La escuchó volver a reír entre beso y beso, hasta que se alejó un poco de él, vio cómo se recostaba en la cama y le extendía una mano.

Ya se había puesto nervioso otra vez, pero se acercó a ella y tomó su mano, ella lo jaló para que se pusiera a horcajadas de sus piernas y tomó su miembro para llevarlo hasta su entrada.

Se sentía totalmente inexperto, ¿solo debía entrar y ya? Con mil dudas en su cabeza, empujó para poder entrar y aunque se tardó un poco, lo logró.

—Oh Dios—suspiró, contra su oído.

Ella volvió a reír.

—Muévete—le susurró.

Él hizo caso y como pudo y entendió en el momento, comenzó a moverse un poco. Se sentía demasiado bien, tenía sus dudas si lo que le había hecho Road antes se sentía mejor que eso o no, pero definitivamente nunca había sentido eso antes y le gustaba. Mucho.

Por impulso, se acercó a su boca para besarla, ella se aferró a su espalda, pero el tamaño de sus cuerpos era muy distinto, así que le estaba costando trabajo y tuvo que liberar su boca, pero no quiso alejarse demasiado de su rostro.

No podía aguantar los gemidos ni suspiros que salían de su garganta, especialmente cuando escuchó a Road hacer lo mismo, le gustaba ese sonido y nuevamente su instinto se hizo presente y aceleró, así como su boca buscó otro lugar donde ocuparse y encontró su cuello, empezando a chupar con fuerza, sus manos tomaron con fuerza las de Road, sometiéndola, nunca había pensado que podría hacer eso tan fácil, ella era tan fuerte y autoritaria que era increíble verla a su merced, pero sabía que no estaba en contra cuando sintió que sus manos lo sostenían con fuerza y jadeaba junto a él.

Pero, como suponía, esa sumisión no duró demasiado, cuando sintió que ella lo empujaba con fuerza, no entendió qué había hecho mal o por qué lo alejaba, hasta que la vio sentarse sobre él y penetrarse. Eso solo lo excitó más. Le gustaba tenerla a su merced, pero ésta era la Road que conocía tan bien y a la vez tan poco.

—Muévete—volvió a decirle antes de besarlo.

Sentía que las cosas ya se habían salido de control, ella bajaba y subía y se encontraban en medio por el movimiento de sus caderas, sus bocas no se soltaban y sus manos no quisieron soltarla, tomando sus pechos, mientras las de ella se aferraban a su espalda.

Era demasiado lo que estaba sintiendo, ella era muy buena, pero a pesar de que no quería que eso terminara, ya no aguantaba más y se dejó ir, terminando de una manera que nunca había sentido, en verdad había alcanzado el cielo.

Ella dejó su boca, tampoco quería hacerlo, pero necesitaba respirar y recuperar el aliento. Mientras tanto, él se sentía totalmente emocionado, no se había imaginado que algo así se sintiera tan bien.

Road salió y se acostó a su lado, aferrándose a su cuerpo y usando su brazo de almohada. No dijeron nada, pero poco a poco fueron quedándose dormidos.

.

Allen despertó un par de horas después o eso creía ya que allí no tenía forma de saber si era de día o de noche. Miró a su alrededor y especialmente a la chica que dormía a su lado. Suspiró. No podía creer lo que había hecho, se dejó llevar por completo y sabía que eso le ocasionaría problemas. Pero, a pesar de saber que hizo algo malo, se sentía demasiado bien como para arrepentirse. Se levantó despacio, teniendo cuidado de no despertarla y comenzó a vestirse, aunque había parte de su ropa tirada en el piso, ya estaba seca, así que podía usarla.

Antes de que terminara de vestirse, la vio despertar.

—¿Ya te vas? —fue lo primero que dijo al verlo ya vestido.

—Sí, deben estar preocupados, tengo que regresar.

Ella no le dijo nada, solo lo miró.

—Ummm, gracias por salvarme.

—Te dejaré en una ciudad cercana a la Orden, solo tienes que salir por mi puerta.

—De acuerdo, gracias por eso.

Allen se encaminó a la puerta, pero no se sentía cómodo con el silencio que los envolvía, así que la miró una vez más.

—Yo…no me arrepiento, pero…entenderás que no volverá a pasar, ¿verdad?

Ella le sonrió con un dejo de tristeza.

—Eso supongo, pero por lo menos, no te arrepientes, creo que con eso me conformo, pero…

Road se puso de pie rápidamente y llegó junto a él, para ponerse de puntitas y besarlo profundamente a lo que Allen por costumbre, respondió.

—Nos vemos, Road.

Y dicho esto, se fue.