Ranma 1/2 no me pertenece. Este fic está creado para la iniciativa Rankane Week 2023 de "Mundo Fanfics de Inuyasha y Ranma".
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【Rankane Week 2023】
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―2―
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JURA A LA OSCURIDAD
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—Aham ote adahotse imhuala —susurró mientras frotaba entre la punta de sus dedos las cuentas de hueso—. Mie ohaiste orosh imhuala —continuó cerrando los ojos, respirando los aromas que quemaban en el incienso que había ofrecido en el modesto altar —.Raido ughaste oho muaesha —La plegaria llenaba el ambiente, lo cargaba de electricidad.
Había esperado, había seguido su rastro. Sabía que aquel ser no podría resistirse, que acudiría a su llamada, y ella le estaría esperando.
—Moieba uruashu imhuala, ereto hien uh anur.
Sintió las cuentas calentarse, el japamala entre sus manos tintinear. Lo sentía, la energía lo llenaba todo, y era una fuerza descomunal. Antigua, inhumana.
La aprendiz de sacerdotisa apretó los dientes mientras las sombras se alargaban en la pequeña estancia, el pequeño fuego de las escasas velas se tornó rojo y después verde, convirtiendo las sombras en un negro puro, en pozos, en puertas.
Se mantuvo firme a pesar del miedo, con los párpados cerrados mientras el sudor recorría su espalda, mientras su dedos se anquilosaban de apretar las cuentas en absoluta tensión.
Apenas se atrevió a abrir los ojos una rendija, y cuando lo hizo le pareció ver que algo surgia de esas sombras. En el borde de sus ojos adivinaba una presencia, había algo a su espalda, respirándole en la coronilla. Había alguien más allí.
—¡Hien! ¡Imhuala! ¡Arataha ushuh hui! — gritó de repente, girándose con el corazón cabalgando a toda velocidad. Pensaba que iba a morir, que podría caer fulminada si miraba al demonio a los ojos.
Esgrimió las cuentas como único arma, pero sintió el frío metal del puñal que se había escondido entre las ropas. Era una tontería, el mal no podía cortarse ni herirse con un filo. Aunque… más valía estar preparada, por si acaso.
La joven se alzó traqueteante, las piernas temblaban, era como si estuvieran hechas de algodón. Las llamas de las velas refulgieron antes de apagarse y dejar la estancia engullida por las sombras. Ella tragó duro, sintiendo sus ropas incómodamente pegadas a su piel. El silencio era irreal, le pitaron los oídos mientras sus pies desnudos palpaban el suelo de madera en la oscuridad.
Entonces lo sintió, el círculo de sal que ella misma había dibujado horas antes estaba justo bajo su pie derecho. Lo apartó con cuidado, esperando que los granos no se separaran, que no rompieran la barrera.
—¿E-estas ahí? —susurró apretando las cuentas en su mano derecha. Necesitaba luz. Se movió torpe mientras buscaba a su espalda el interruptor de la iluminación del techado. Lo encendió con un aséptico "clap", al tiempo que se producía un agudo siseo.
Akane se volvió cauta hacia el lugar de la invocación, hacia la trampa de sal que había tendido al espectro que la seguía desde hacía dos noches.
Se agachó a ras del dibujo de sal, recogiendo su falda sobre las rodillas, mirándolo con apremiante curiosidad.
Era la primera vez que atrapaba un demonio, así que no sabía qué aspecto podía tener. Por supuesto había estudiado incontables libros y había fantaseado con el día en el que por fin sus torpes habilidades le permitieran imponerse en el mundo físico, apresando a una de esas fascinantes criaturas.
Envuelto en ropas viejas, hecho una bola de dolor e ira había una persona, un muchacho. Su espalda era ancha, sus brazos musculosos se apreciaban a través de algunos jirones de ropa. Jadeaba, sus ojos de un irreal color rojizo la observaron coléricos, antes de lanzarse contra el borde del círculo y volver a gemir de dolor, retrocediendo.
Akane se llevó una mano al pecho y cayó sobre su trasero, aquel gesto hosco había conseguido asustarla.
—No puedes escapar —dijo intentando que su voz no se quebrara, que el ser no apreciara el terror en sus palabras—. A no ser que aceptes servirme como esclavo.
La criatura dejó de gemir y se alzó perezosa, sacudiéndose el dolor y observándola de forma calculadora.
—Bruja —dijo con voz rasposa, ronca y seca, como si no la hubiera utilizado en mucho, mucho tiempo—. Libérame.
—No —repuso poniéndose en pie a su vez, y palpando de forma inconsciente la daga que había escondido en la cinturilla de su falda—. No —repitió imprimiendo firmeza a sus inseguras palabras—. Júrame servidumbre.
—Yo no tengo amo —escupió el ser acercándose de nuevo al borde del círculo, dedicándole una significativa mirada a la asustada chica y después a la sal—. Maldita seas, ¿cómo lo has hecho? —dijo con rabia, reconociendo la trampa.
—Llevabas días siguiéndome —contestó ella sin achantarse, paseando sus dedos por el mango del cuchillo—. Querías comerme, no lo niegues. Estás muerto de hambre, y por eso ha sido tan fácil tenderte una trampa. Ni siquiera miraste por donde pisabas.
—Yo no como humanos —contestó él enseñando los dientes—. ¡Libérame!
—Sé que te atan juramentos antiguos, pues bien, hagamos uno nuevo. Júrame servidumbre.
—No serviré a una bruja —dijo él indignado, se alzó todo lo alto que era, fuerte, enorme. Infundía un terror que la joven sólo había imaginado. Un frío anormal se apoderó de su corazón.
—Jura —exigió de nuevo, poniéndose en pie muy consciente de que estaba fracasando a la hora de infundir respeto a aquel ser—. Hazlo o atente a las consecuencias.
—¿Consecuencias? —Parecía divertido, el tono era burlón—. ¿Qué hay peor que este infierno?
Pero ella ya tenía un plan, una propuesta irresistible, hasta para un demonio.
—Hagamos un juramento, tú me servirás en mis propósitos y yo a cambio te daré mi sangre.
El demonio la miró, la hostilidad parecía haber dado paso a una curiosidad reservada.
—No bebo sangre, no como humanos, ¿para qué querría yo la sangre de una bruja que acaba de abandonar el regazo de su madre? —dijo, sus ojos poco a poco abandonan el color rojo enfermizo, sus escleróticas ahora eran blancas, como las de una persona normal, aunque sus iris seguían siendo oscuros a la pobre luz.
—Mi sangre es poderosa —afirmó ella—. Procedo de una larguísima casta de sacerdotisas . Mi madre fue alta sacerdotisa del templo Kitauji-chô, al igual que su madre, y la madre de su madre, y…
—Ya, ya —dijo el demonio con aburrimiento—. Sangre antigua, y en caso de que aceptara… ¿cuánto tiempo duraría nuestro trato?
—Juramento —corrigió ella—. Hasta mi muerte.
—Umh —gruñó él—. Qué inconveniente, es lo malo de los humanos. Nadie acierta a saber cuánto pueden vivir.
—Eso no es problema —Le volvió a corregir, la barbilla temblando, los puños apretados—. Si consigo cumplir mi propósito, entonces moriré.
El demonio la recorrió con la mirada, parecía impresionado.
—Tan joven y tan torturada… —sonrió—. Bien, tu vida es un precio que acepto.
—No es tuya. Solo te presto mi sangre.
—Pero yo no bebo sangre —repitió torciendo la cabeza, insistente.
—Por eso estás así de hambriento, así de débil. En cualquier otra situación no podría haberte atrapado. Ahora jura.
Akane se sacó la daga, vaciló un instante y después arrastró la hoja sobre su antebrazo, haciendo un corte recto y fino del que enseguida comenzó a manar un río rojo y goteante. Ella jadeó soltando la afilada hoja, el demonio inspiró el aroma, intentando resistirse.
—Bruja, ¿estás segura de esto? ¿No vas a arrepentirte?
Akane se carcajeó entre el dolor y la incredulidad, que un demonio se preocupara por ella era lo último que se esperaba.
Acercó su brazo al círculo de sal, algunas gotas resbalaron entre sus dedos y cayeron sobre las líneas blancas, provocando que un extraño vapor ascendiera entre ellos dos.
—Jura ser mi esclavo —dijo apretando los dientes, ofreciendo su brazo. Su mano atravesó la línea que la separaba del ser, que en ese momento tenía un aspecto absolutamente humano.
El demonio la observó grave y después tomó su mano sosteniéndole la mirada, con el ceño fruncido.
—Juro servirte hasta que cumplas tu propósito—pronunció, y mientras las palabras salían de su boca formaban un lazo de símbolos informes, rojos, danzantes—. Y a cambio, tú me entregarás "vida"—. Los símbolos les rodearon y estrecharon el lazo, hasta que desaparecieron como bruma en el mismo instante en el que la joven sintió la boca de aquel ser cerrarse sobre su piel.
Tenía labios gruesos, firmes y secos, su mano la atrajo con brutalidad, como si quisiera asegurarse de que no iba a echarse atrás, que le daría exactamente lo que le había prometido. La joven jadeó cuando se sintió presa del ser, quien comenzó a succionar de su herida primero a suaves sorbos, y después con fervor. Akane gimió mientras sus pies deshacían por completo el círculo de sal, mientras el fornido demonio tiraba de ella y la estrechaba contra sí. La saliva y el calor hacían que el dolor de la herida amainara un poco. El corte era lo suficientemente profundo para sangrar un buen rato, aunque no tanto como para desangrarla.
Ella le dejó hacer sabiendo que no podía dañarla más de lo que ya se había dañado a sí misma. Le observó a través de la extraña neblina de sus acuciantes lágrimas y descubrió un rostro regio rodeado de densos cabellos azabaches, sueltos y greñosos. Parecía joven, o al menos no mucho mayor que ella. Su boca teñida de carmín seguía alimentándose con desesperación, como si aquella fuese la primera vez en demasiado tiempo que se atrevía a beber.
Su piel regresaba a un sano color tostado por momentos, a la vez que sus manos adquirian entereza. La hemorragia comenzó a amainar y la lengua del espectro lamió los restos, paseándose por su muñeca lentamente. Y Akane no pudo evitar sonrojarse, notando la carga sexual de ese gesto tan osado. No obstante no se resistió, aquello era justo lo que había prometido, no iba a ponerse quisquillosa a la hora de entregarlo.
Le dejó hacer hasta que hubo terminado, y entonces notó que el chico alzaba la vista, solo un poco, lo justo para ver sus ojos de un color azul puro mirándola con fascinación.
—Brujita —dijo con tono áspero y profundo, su voz ahora mucho más calmada—. Creo que no tienes ni idea de lo que acabas de adquirir —continuó aflojando el agarre dentro del círculo—, pero ya es tarde para devoluciones.
Y ella suspiró, mareada y confusa, con la cabeza embotada. Le observó como si fuera la primera vez que lo veía, y quizás así fuera. Apretó los dientes mientras volvía a dejarse caer al suelo, las piernas no la sostenían.
Maldito fuera, ese demonio iba a ser problemático.
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¡Ya esto aqui de nuevo!
Tal y como prometí os traigo la segunda entrega para la Rankane Week 2023.
En este caso el tema era "Momentos mágicos", pero seguro que se me permiten ciertas licencias creativas para traer un momento mágico dentro de un universo alterno, de magia negra para ser más exactos, ¿pues quién no ha soñado con tener su propio y sexy demonio?
Este es uno de esos fics que tenia metidos en un cajoncito, con un desarrollo laaargo en el que los dos personajes principales van descubriendo lentamente lo que oculta el otro. Un proyecto que algún día me gustaría escribir como se merece. En todo caso, os dejo esto a modo de muestra, como las de colonia del super, jajaja.
Muchas gracias a Lucita-chan y a SakuraSatome por sus correcciones.
Nos leemos mañana.
LUM
