Capítulo XIX:
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RECUERDOS DE CRISTAL
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El viernes por la mañana Sakura observó el asiento vacío de Sasuke, otra vez. El Uchiha había faltado toda la semana y ella no tenia idea que le había pasado, tampoco podía llamarlo o escribirle después de como lo había echado de su casa y temía que Itachi le hubiera contado toda la verdad. El sonido del timbre la sacó de sus pensamientos, recogió sus cosas y camino a paso lento a su casillero, esos días sin Sasuke habían sido extraños, solitarios más bien.
―¿Sabes lo que le paso a Sasuke?―
La voz de Naruto la tomo por sorpresa, observó al rubio recostado en el casillero contiguo y negó con la cabeza.
―Su mamá murió―
Esas simples palabras la desconcertaron y una profunda angustia se ocupó en su pecho.
― ¿Qué?― Susurro sin creérselo.
―Hace unos días la enterraron. Sasuke quiso estar solo, bueno, con Itachi― Explicó ―Iré a verlo por la tarde― Agregó.
Sakura cerró la puerta de su casillero, aún estaba sin palabras.
―¿Puedo ir contigo?―
No sabe porque pregunto eso pero lo único que quería ahora, era verlo.
―Claro―
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Naruto tocó a la puerta unas tres veces antes de ingresar al departamento en completa oscuridad. Había una atmósfera pesada allí dentro.
Fue el rubio quien avanzó hasta el dormitorio que había en el piso inferior, Sakura recordaba que allí dormía la madre de Sasuke. Ella lo siguió despacito, el corazón le latía tan rápido, esa escena se le hacia tan familiar.
―¿Sasuke?― Murmuro el rubio ingresando al dormitorio en penumbras.
Y verlo tirado en el suelo llorando, la hizo recordarse a ella misma hace seis años atrás.
―¿Qué hacen aquí?― Chillo el azabache limpiándose las lágrimas con el dorso de su mano.
La habitación estaba en una completa oscuridad, la cama estaba deshecha, había ropa tirada por todos lados, varios marcos de fotos rotos y la alfombra estaba llena de colillas de cigarros y botellas vacías de alcohol.
―Sasuke, nos enteramos lo que ocurrió con tu mamá. Lo sentimos mucho― Susurro Naruto aproximándose al él.
―No me toques― Grito furioso levantándose de golpe del suelo.
Naruto retrocedió unos pasos y Sakura bajo la cabeza cuando Sasuke clavó sus ojos rojizos en ella.
―Lárguense de mi casa― Los echo ―No quiero ver a nadie― Murmuro dándoles la espalda.
―Nosotros solo queremos estar contigo― Hablo Naruto intentando acercarse a su amigo, la pelirrosa se mantenía en silencio
―¡Lárguense!― Grito furioso dando vuelta de golpe ― ¡Váyanse, no los quiero ver! ¡Quiero estar solo!― Grito fuera de sí estrellando una botella de vodka contra la pared.
El líquido los salpicó y varios vidrios chocaron con los brazos del Uchiha lastimándolo superficialmente.
―Sasuke― Lo reto el rubio.
―Naruto― Lo interrumpió Sakura, su voz sonó tan bajita ―Vámonos― Sasuke no la miro ―Es mejor dejarlo solo―
Naruto la miro serio no muy convencido pero no podían quedarse si Sasuke no los quería allí. Solo lo estaban alterando aún más.
―Vámonos― Rogó tomando el brazo del rubio.
Naruto asintió y volteó a ver a Sasuke, este solo tragó su llanto y volvió a la posición que estaba en un principio, sentado en el suelo de espaldas a la cama.
―Yo siempre voy a estar para ti, Sasuke― Susurro Naruto y se retiro junto con Sakura.
Sasuke se hundió nuevamente en su dolor.
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El camino de regreso al instituto fue muy silencioso, ninguno de los dos quiso decir nada, Naruto solo quería dar media vuelta y volver con su mejor amigo y Sakura estaba envuelta en sus recuerdos .
Al día siguiente Sakura se despertó con una profunda angustia en el pecho, era sábado su pequeño hermano se había ido a casa con su madre. Ella prefirió quedarse. No podía, ni tenía ganas de ver a su madre luego de lo que había sucedido.
―Pensé que Sasuke no te importaba― Murmuro la castaña a su lado.
Serian cerca de las diez de la noche y estaban sentadas en una de las mesas del campus. Sakura llevaba un holgado pantalón deportivo, un remeron color blanco y un abrigo de lana color rosa. Tenten por el contrario llevaba ese hermoso y ajustado vestido negro y la chaqueta de cuero del mismo tono por encima
―No me importa―Murmuro.
Tenten se levanto acomodando el corto vestido y sonrió al ver a Kankuro estacionar su motocicleta a unos metros de ellas.
―¿Segura no quieres ir? ―
Sakura negó con la cabeza y le sonrió alentándola a irse. La castaña se marcho no muy convencida, subió a la moto ubicándose detrás del No Sabaku y se marcho a la fiesta.
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―Hinata ¿Estás bien?― Le susurro Kiba al oído.
―¡Si, perfectamente!― Chillo eufórica, apenas había bebido dos vasos de cerveza y ya estaba ebria, realmente Hinata no tenía tolerancia al alcohol.
Estaban en la cabaña abandonada. Kiba rió y la tomó de la mano dándola vueltas al ritmo de la música. Todo le daba vueltas pero se sentía tan bien. Había decidió olvidar a Naruto aunque en el fondo había ido a esa fiesta solo para verlo. El rubio no apareció esa noche.
―Hinata― La llamo su mejor amigo acercándose a ella.
La apretó por la cintura y la atrajo a su cuerpo Hinata sonrió pasando sus manos por los hombros de Kiba. Lo mejor era soltar a Naruto y quedarse con alguien que si la quisiera.
―Kiba― Lo llamó, él clavo sus ojos en el rostro sonrojado de la chica ―¿Nos vamos?―
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―Naruto― Lo llamo, el rubio ronco más fuerte.
Sakura rodó los ojos. Se había metido sin permiso de nuevo al dormitorio del rubio.
―Naruto― Era inútil, el rubio tenía el sueño muy profundo ―¿Me puedo llevar tu coche? ―
Nada. Naruto estaba en el quinto sueño. Sonrió y tomo las llaves de la mesita de luz
―Gracias― Susurro besando su frente y lo arropó entre las frazadas.
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Matsuri sonrió sin ganas. ¿Qué estaba haciendo?
Llevaba un vestido rojo que en su vida ella hubiera elegido para vestir pero que Ino le había dicho que resaltaba sus curvas y unas botas altas de tacón con la que apenas si podía caminar.
Esa no era ella.
―Matsuri― La saludo.
Ella le desvió la vista. Sabía que Hanabi y Gaara había terminado hacia ya un tiempo y también sabía de su apuesta.
―Aléjate de mi― Murmuro aproximándose a la puerta de salida.
Gaara frunció el ceño y la siguió.
―¿Qué ocurre? ― Preguntó detrás de ella saliendo de la cabaña ―¿Por qué ya no quieres que te de clases? ―
Matsuri lo miro furiosa al escucharlo ¿Cómo podía ser tan cínico? Apretó las manos con fuerza y se aproximo a él enojada. El tacón de su bota se engancho en una de la ramas que había en el suelo de tierra y cayó de espalda. Gaara apretó los labios aproximándose a ella
―No te atrevas a reírte― Chilló y sintió las lagrimas bajar despacito por sus mejillas.
No sabía si lloraba de vergüenza por la caída o del dolor que tenía en la espalda. Gaara le tendió la mano ayudándola a levantarse.
―Gracias― Susurro secándose las lágrimas, agachó la cabeza evitando verlo.
―Quítate esas botas― Le ordeno ―Vamos que te llevo a casa―
Quiso decirle que no pero no era una pregunta. Gaara la tomo de la mano ayudándola a tener equilibrio para sacarse las botas y la acompaño hasta el coche.
Capaz muy en el fondo la castaña si le gustaba.
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― ¡Shikamaru!― Chillo la rubia mientras se acercaba a su mejor amigo con dos margaritas en las manos.
Temari alzó una ceja en un gesto de molestia al ver a la exuberante chica colgarse del cuello de su novio.
―Ino― La saludo Shikamaru y de reojo observó el rostro molesto de Temari ―Ella es Temari, mi novia― La presentó de prisa evitando que la otra rubia se enojara.
Ino frunció el ceño, ella estaba sola, molesta y dolida y esa noche necesitaba a su mejor amigo y por más egoísta que se escuchara, no quería compartirlo con nadie, ni siquiera con su novia.
―No sabía que tuvieras novia― Comentó ignorando por completo a la otra chica.
Temari bufo por lo bajo y abrazó a Shikamaru por los hombros.
―Pues la tiene― Comentó enojada observando a la adolescente.
Shikamaru tragó grueso al ver las miradas altaneras de ambas chicas. Ino era su mejor amiga desde niños, la adoraba pero a Temari, a Temari la amaba.
―Ten, Shikamaru― Le dijo entregándole el vaso e ignorando a la de ojos verdes ―¡Margaritas!― Chillo chocando su vaso con el del chico ―Lo siento, solo traje dos― Se disculpo con una sonrisa.
Temari rodó los ojos fastidiada, esa etapa adolescente ella ya la había pasado y definitivamente, no quería volver a vivirla. Quizás había sido un error empezar esa relación con Shikamaru.
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En menos de cuarenta minutos Sakura ya había estacionado frente a ese elegante y lujoso edificio de apartamentos y dio gracias que ningún policía se cruzó en su camino. Subió de prisa al último piso y nuevamente la puerta estaba abierta. La estancia seguía en una completa oscuridad y el aroma a alcohol mezclado con el humo del cigarrillo impregnaban el aire del lugar, camino a paso lento a la habitación. Él no la escuchó llegar, seguía sentado en el mismo lugar. Como si no se hubiera movido en esas veinticuatro horas.
―Sasuke― Susurro aproximándose a él.
Él no volteó a verla pero Sakura sabía que la había notado, se sentó a su lado y le quitó la botella de las manos. Ahora si clavo sus ojos rojos en ella, dejo la botella a un lado y acaricio la mejilla del chico despacito con su mano derecha. Él cerró los ojos al sentir el contacto, se acercó a ella rozando su nariz y la beso. Fue brusco y desesperado. Sakura le correspondió en seguida sintiendo las lágrimas del Uchiha mezclarse con su saliva.
―Yo si te entiendo― Susurro ella rozando sus labios.
Él no la escuchó, tampoco le importo lo que dijo y la volvió a besar.
―Sasuke― Lo reto.
―Por favor― Murmuro en voz baja y volvió a tirar de los cabellos de ella acercándola a él ―Solo esta noche― Le pidió.
Sakura sonrió con pena y lo volvió a besar. Hacía tanto frio y lo único en esa casa que emanaba calor era el cuerpo de la pelirrosa.
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Hinata despertó de golpe, le dolía horrores la cabeza y estaba completamente desnuda bajo las frazadas. No recordaba mucho de la noche anterior, había bebido demasiado. Sintió el cuerpo a su lado removerse y volteó el rostro despacio.
―Esto no puede estar pasándome― Susurro con la voz temblorosa y sintió unas enormes ganas de llorar.
Tragó la angustia que comenzaba a formarse en su pecho y se levantó con cuidado evitando despertarlo, se vistió de prisa con la ropa de la noche anterior y salió lo más rápido que pudo del edificio de los chicos. Una vez en su dormitorio se encerró en el baño a vomitar. Tenía el estómago revuelto, le dolía la cabeza y se sentía horrible. Se sentó en el frío suelo del baño a un lado del inodoro y se quitó los zapatos de tacón tirándolos a un costado. Acomodo aquel bonito vestido color perla y abrazó sus rodillas con fuerza mientras gimoteaba.
¿Cómo había sido capaz de hacer eso? Fue ella la de la idea después de todo y volvió a recordar la noche anterior. Los besos, las caricias, los gemidos.
Había perdido la virginidad, ebria y lo peor de todo con su mejor amigo . Porque quien descansaba en esa cama cuando despertó hacía unos minutos era Kiba.
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Esa mañana cuando Sasuke despertó, ella ya no estaba. Se levanto despacio de la cama, aun llevaba el pantalón deportivo y esa remera manchada de alcohol y vomito. Camino despacio a la cocina quizás con la esperanza que estuviera allí pero cuando ingreso no había nadie.
Lo había dejado solo. Sakura se había ido .
―Traje el desayuno―
Pero oír su voz formó una estúpida y minúscula sonrisa en su rostro. Sakura ingreso al departamento con una bolsa en las manos y dos cafés en la otra. Camino despacio hasta la cocina y paso por su lado. El aroma a cereza impregno en su nariz cuando ella rozo levemente su hombro.
―Pensé que te habías ido―
Sakura negó con la cabeza y le alcanzo uno de los vasos de café. Sintió una fuerte corriente eléctrica cuando sus dedos se rozaron.
―Anoche me pediste que me quedará― Susurro.
Sasuke bebió el café en silencio y la observó sacar las media lunas de la bolsa de papel. Tenía el estómago vacío pero revuelto si comía algo estaba seguro que en menos de diez minutos lo vomitaría así que negó con la cabeza cuando ella le ofreció algo de comer. No recordaba haberla llamado anoche, aunque había bebido tanto que apenas sabía como seguía de pie, había discutido con Itachi, había llorando viendo fotos de su madre, había bebido demasiado y Sakura había llegado sin previo aviso también recuerda como lloro entre sus brazos como un idiota hasta quedarse dormido.
―Anoche hice el ridículo― Murmuro dándole la espalda ―Estaba ebrio― Se excusó.
―No debes explicármelo―
Sasuke volteó a verla y Sakura quiso decirle que entendía como se sentía porque ella también había perdido a alguien que amaba pero a diferencia de su mamá que se la llevó una grave enfermedad su hermana había decidió irse. Pero no dijo nada. Solo sonrió viéndolo a los ojos y se aproximo a él.
―¿Quieres que le avise a Naruto? ―
Sasuke asintió y en una hora el rubio llego a hacerles compañía. Sakura cocino para los tres y pasaron el resto de la tarde en el sillón viendo películas. No hubo necesidad de decir nada, Sasuke solo necesitaba que guardaran silencio y se quedarán a su lado.
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―¡Ya voy!― Grito Temari al escuchar el timbre sonar como por cuarta vez por su apartamento.
Se limpio las manos en el delantal, ya que se encontraba cocinando y camino a la puerta de prisa. Al abrirla lo primero que encontró fue un enorme ramo de rosas rojas. Sonrió con ternura.
― ¿Y quién eres?― Pregunto divertida.
Shikamaru bajo el ramo de rosas que ocultaba su rostro y sonrió de lado.
―Lamento lo de anoche― Murmuro ―Ino es mi mejor amiga y a veces puede ser algo pesada― Comentó divertido.
―Es una idiota― Lo interrumpió seria mientras se cruzaba de brazos.
Shikamaru lanzó una risita nerviosa y observo lo hermosa que era su novia.
―¿Puedo pasar?―
La rubia le dejo espacio y cerró la puerta, Shikamaru recorrió el pequeño apartamento de la rubia con la vista.
―¿Cocinas? Eres la mujer perfecta― Bromeó y la rubia lo miro enojada.
―No abuses― Lo amenazó quitándole las flores de las manos ―Nunca me habían regalado flores― Susurro, Shikamaru la abrazo de la cintura ―¿Te quedas a almorzar?―
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El lunes Sasuke regreso a clases. Naruto y Sakura lo acompañaron casi toda la mañana, él lo agradeció en silencio. Aunque las cosas entre él y la pelirrosa no estaban del todo claras le gustaba tenerla al lado. Había algo en ella que le daba paz.
―¡Sasuke!―
Frunció el ceño al reconocer esa voz, Sakura desvió la vista y observó detrás de ellos junto con Naruto. Una hermosa chica como de su edad, rubia de ojos azules se aproximo de prisa a ellos.
Sasuke volteó a verla y entonces ella lo besó.
Sakura bufo por lo bajo al ver esa escena y el Uchiha la alejo sosteniéndola de los hombros. Ella sonrió clavando sus ojos azules en él.
―Naruko―
Así que esa era la famosa Naruko. Lo peor vino luego de ese beso cuando llamó a Naruto; hermano.
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