Capítulo XXII:
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RECUERDOS DE CRISTAL
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Luego del accidente, los cuatro adolescentes fueron llevados al hospital, Sasuke, Neji y Tenten fueron dados de alta a las pocas horas. Sakura Haruno quedó en observación esa noche tras el fuerte golpe en su cabeza, aunque las tomografías indicaban que no era nada grave.
―No dejes que me internen, mamá―
Y por supuesto que Hikari Inomura no permitió que volvieran a internar a su hija. Debió hacerlo, cuatro horas después que Kakashi Hatake la visito en el hospital y la diagnóstico con un severo cuadro psicótico de persecución, Sakura huyo del hospital.
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―Hinata―
La pelinegra casi se desmaya al ver al rubio correr hacia ella. Era domingo, cerca de las nueve de la noche y ella recién regresaba de su casa.
―Hinata― La saludo más cerca, respiro profundo recuperando el aire y apoyándose en sus rodillas ―Que suerte que te encontré― Murmuró con una sonrisa.
Hinata se sonrojó al verlo a tan solo unos pasos, sonrojado y agitado de correr tras ella.
―¿Para qué me buscabas?― Susurro.
Naruto sonrió aproximándose más a ella, paso ambas manos por la cintura de la pelinegra y la beso. Ella abrió los ojos ante su acción pero le correspondió en seguida.
―No me dejaste responderte la otra noche― Murmuró con una sonrisa.
Hinata paso a color granate en dos segundos.
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Sakura metió todos aquellos pequeños frascos de pastillas en los bolsillos de su chaqueta, se metió unas cuatro pastillas a la boca y las trago en seco. Llevaba unas zapatillas, un jean desgastado y una holgada sudadera color roja. La chaqueta de fútbol del Uchiha por encima, no se la había podido devolver, se puso la capucha y salió de prisa de su dormitorio escolar.
―¿Sakura? ―
Se maldijo internamente al ver a Hinata y Naruto en la puerta del edificio de las Konoichis.
―¿Sakura estas bien?― Susurro Hinata aproximándose a ella.
Sakura sonrió aún perdida en sí misma. Se veía tan extraña. Estaba pálida, ojerosa, los ojos vidriosos, las manos temblorosas, tenía una cortada enorme en la frente que había sido curada y saturada en el hospital y muchos moretones alrededor y parte de su rostro.
―Solo vine a buscar unas cosas― Susurro evitando verlos, si la veían a los ojos se darían cuenta lo dopada que estaba ―Debo irme―
―¿Vas a estar bien?― La detuvo Naruto tomándola de los hombros y evitando que desapareciera.
―Si― Chillo sonriendo y esa sonrisa hizo que Naruto se pusiera aún más nervioso ―Mi mamá me espera― Se despidió de prisa liberándose del agarre del rubio.
Sonrió por última vez. Naruto y Hinata la vieron desparecer en el campus.
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―Cuidado― Chillo Gaara cuando su hermano mayor lo pecho pasando de prisa a su lado, casi lo tira de las escaleras de los Shinobis.
―Naruto― Lo llamo Kankuro al verlo ingresar a la sala ignorando por completo a su hermano menor ―¿Has visto a Sakura?―
La sola mención de su nombre hizo que Sasuke le prestara atención a la charla de esos dos idiotas, incorporándose del sillón de la sala.
―Si. Iba de salida del dormitorio de las chicas― Comentó el Uzumaki.
Kankuro apretó su móvil nervioso encaminándose a la cocina, Sasuke se levanto de prisa del sillón siguiendo a Naruto y a Kankuro.
―¿Qué pasa con Sakura? ―
Desde el accidente el Uchiha no había tenido noticias de ella y tampoco quería llamar a su madre para preguntarle, el solo ver esa mujer después de saber lo que le hizo a su familia le revolvía el estómago.
Kankuro se revolvió los cabellos nervioso.
―Llamo Temari― Se decidió a hablar ―Sakura huyo del hospital y le robo el coche a su madre― Explicó nervioso ―Nadie sabe dónde fue―
Naruto y Sasuke se miraron preocupados entre sí.
―Y lo peor no es eso― Volvió a hablar el No Sabaku ―Está con un brote psicótico. Tienen miedo que cometa alguna locura―
―¿Pero que vino a hacer al internado? ― Pregunto Naruto.
―Vino por sus pastillas― Comentó Suigetsu uniéndose a la conversación, Naruto lo miro con odio ―Sakura tiene una farmacia en ese dormitorio―
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Le temblaron las manos cuando metió la llave en el tambor del coche, apretó la botella de coca cola tragando dos pastillas con ella y encaminó el coche a la carretera. Sonrió observando el asiento del copiloto, allí estaba aquel diario infantil de su pequeña hermana.
―¿Qué hago ahora? ― Susurró acelerando.
Kaya sonrió desde el asiento trasero.
―A casa, Sakura―
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―Matsuri― La llamó acercándose a ella.
La chica pareció no escucharlo, estaba sentada en una banca de mármol en el campus, abrazaba sus piernas y tenía la cabeza hundida entre sus rodillas, sabía que lloraba por las leves convulsiones en su cuerpo.
Gaara bufo por lo bajo, él no debería meterse donde no lo llaman aun así se acercó a paso lento a la chica sentándose a su lado en la banca de mármol.
―¿Qué haces aquí?― Le preguntó ella volteando el rostro y secando sus lágrimas con la manga de su abrigo.
―¿Por qué lloras?―
―Por nada― Respondió de mala gana y comenzó a llorar más fuerte.
Gaara frunció el ceño, paso su brazo izquierdo por los hombros de la chica y la obligo acercarse a él. Matsuri se dejó abrazar.
―Ya, tranquila― Susurro acariciando su cabello ―Sakura estará bien―
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―¿Dónde crees que este?― Preguntó Naruto preocupado desde el asiento del copiloto.
Él y Sasuke habían abandonado el internado hacia unos cuarenta minutos rumbo a ningún lugar porque ninguno de los dos sabía dónde podía estar la pelirrosa.
―Tu eres su amigo― Comentó el Uchiha ―¿Tienes idea donde pudo haber ido?―
―No tengo idea―
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―Sakura― La llamo ingresando a aquella abandonada casa.
Estaba todo oscuro, solo la luz de la chimenea iluminaba el lugar.
―Hola, Kabuto―
Lo siguiente que sintió fue el fuerte golpe en su cabeza. Sakura lo había golpeado con una madera rota del barandal de la escalera. Arrastro el cuerpo del chico hasta la sala y lo ato cerca de la chimenea. Sonrió de lado, su hermano le diría toda la verdad esa noche.
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―Sasuke― Chillo Itachi a través del teléfono, Sasuke rodó los ojos, no sabía porque había respondido esa llamada ―¿Dónde carajos estas? Me acaba de llamar Madara que te fuiste sin permiso del internado ―
―¿Y por qué te llaman a ti?― Preguntó fastidiado llevaban más de una hora recorriendo Kioto con Naruto sin noticias de Sakura.
Ni Temari, ni aquellos otros dos vagos de Deidara y Sasori habían dado con la pelirrosa.
―Después de mamá, soy el número de contacto en el internado― Explicó.
―No tengo tiempo para seguir hablando― Murmuró enojado apretando el volante con rabia ―Sakura desapareció del hospital―
―Qué te alejes de esa niña― Lo interrumpió fastidiado.
¿Qué su hermano no entendía que Sakura Haruno no era buena para él? Ni para él, ni para nadie.
―Ya se toda la verdad, Itachi― Naruto lo miro de reojo ―Lo de nuestros padres. El suicido de Kaya― Recitó ―Debo encontrarla, Itachi― Rogó ―Está con un brote psicótico. Es capaz de cualquier cosa―
Itachi sabía que era cierto. Ya había saltado de un tercer piso de niña.
―Debe estar en la casa abandonada. Donde vivía de niña― Comentó recordando la tarde que la encontró en aquella casa.
―¿Por qué crees que va a estar allí? ― Pregunto frunciendo el ceño y apretó el móvil con más fuerza
―No tiene a donde ir ―Comentó y era cierto, Sakura no tenía otro lugar donde refugiarse ―Te mando la ubicación al móvil. Nos encontramos allí― Ordenó ―Y Sasuke― Lo llamo, el menor de los Uchiha murmuro un leve aja para darle entender que lo escuchaba ―No vayan a entrar sin mi―
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―¿Kaya? ―
Sakura volvió a verse en el reflejo roto de la ventana. Su hermano se removió en el suelo aún desmayado y atado con aquellas cuerdas.
―Papá no― Escucho su grito y la vio subir escaleras arriba.
Sakura apresuró el paso subiendo las escaleras desechas. Vio la figura de su padre aproximarse a su pequeña hermana. Kaya se veía tan pequeña, tan indefensa. La vio temblar cuando su padre la tomó con fuerza del cabello arrastrándola hasta el dormitorio.
― No― Chillo la pequeña llorando ―No me deje aquí―
―Tu y tu hermana ya me tienen harto― Siseo y la golpeo con tanta fuerza que el pequeño cuerpo de la niña impacto contra el suelo del dormitorio de lleno. Cerró la puerta de un portazo y se marcho.
Sakura se aproximó despacito a la puerta.
―¿Kaya?― Susurró asustada apoyando la mano y el oído en la puerta.
―Van a matarme, Sakura―
Sakura frunció el ceño al oír esa vocecita desde el dormitorio vacuo y abandonado que compartían de niñas. Bajo las escaleras de prisa y observó a su hermano mayor aún desmayado en medio de la sala.
―Despierta― Ordeno arrojándole la cuarta parte de aquella botella de vodka en el rostro.
Kabuto abrió los ojos al sentir ese líquido escurrir desde su frente hasta el pecho.
―Tenemos que hablar― Murmuro arrodillada a su lado, lo empujo por la espalda para que quedara sentado y se ubico frente a él, sentada en el suelo ―¿Qué le hiciste a mi hermana?―
―Sakura― La llamo con una sonrisa, ella frunció el ceño ―Siempre fuiste mi favorita― Se burlo de ella.
Kabuto trago grueso al ver esos ojos. Sakura iba a matarlo.
―Él no va a decir nada―
Kaya se paró frente a ella, Sakura clavó sus ojos en su pequeña hermana y sonrió cuando Kaya apoyo su manito en su frente para calmarla. Sakura no necesito que Kabuto le contará lo que le hicieron a esa niña esos últimos días de vida porque Kaya se lo hizo ver con sus propios ojos.
―¿Tu la mataste?― Susurro llorando observando a su hermano mayor.
Kaya estaba a sólo a unos metros de ella con el vestido roto y esas marcas en el cuello. No fue la cuerda. Fueron los dedos de su hermano mayor evitando que gritara cuando la violo.
―Papá la encontró casi sin vida― Confesó Kabuto sin ver a su hermana menor a unos metros de él ―Fue su idea colgarla. Así nadie sospecharía― Recitó.
Sakura comenzó a llorar aún arrodillada en el suelo junto a su medio hermano. Kabuto comenzó a reírse en ese momento.
―¿De qué te ríes? Enfermo― Lo insulto.
―Papá acaba de llegar―
Sakura tembló al sentirlo en su espalda
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