-¡Aléjate de mi hembra! -Gruñó él atravesando su cuerpo entre Asami y el visitante al pie de la escalera principal de la casa-

-Mantén la calma Korra, no le he hecho daño a nadie. -Contestó el cazador imperturbable a pesar de tener al príncipe del sur a un paso de distancia mostrándole los colmillos-

-Asami sube a la habitación y no salgas hasta que vaya por ti. -Ordenó Raava a su Omega manteniéndole la mirada al intruso sin parpadear, los colmillos a la vista, su mano en la espada. "El Señor de la Cacería" podía ser mayor en edad que él pero considerarlo débil y senil era un error que podía costarle demasiado caro porque el Alfa no tenía una cana en su cabello y manejaba la sangre control, solo que era denominado como anciano por pertenecer a la cúpula de poder de la tribu, la cual tenia como labor regular la potestad del Jefe del sur y hacer lo más conveniente para el pueblo, constituida principalmente por guerreros con gran experiencia en batalla y sumados años de vida, requisitos que el cazador cumplía siendo el de menor edad entre el resto de los abuelos pero un hombre respetado por colaborar con la derrota de Zhao "El Conquistador" en la fallida invasión del fuego a la tribu agua del norte y con el final de la guerra de los cien años siendo apenas un adolescente, apoyando también en fortalecer al sur luego de casi ser extinguido por El Señor del Fuego Sozin con el comienzo de su declaración contra otras naciones y las redadas enviadas por su sucesor Azulon, temido gobernante que nunca creyó necesaria una gran batalla contra la tribu por verlos como inferiores y un pequeño asentamiento sin relevancia estratégica para el fuego, llevando al borde de la inexistencia a sus antepasados para renacer luego de la caída de Ozai como una nación fuerte y abundante-

-¿Qué sucede Korra? -Presenciar la reacción de su esposo, como el cuerpo del semental lucía grande y en guardia aumento su intranquilidad-

-¡Sube! -Repitió él volteando a ver a la mujer con seriedad por el rabillo del ojo-

-Como ordenes esposo mío. -Se mostró ella sumisa, la mirada de Korra no había sido agradable, su almizcle y energía tampoco, al igual que la presencia de aquel visitante y atención que mantenía perenne en ella, lo que la hizo comprender. Su Alfa no estaba siendo hostil con ella, era con ese otro espécimen que le causaba escalofríos, decidiendo hacer caso a su esposo sin refutar más. Subiendo otra vez por las escaleras por las que acababa de bajar, deteniéndose en la curva del pasillo para escuchar a Korra hablar, luego iría corriendo a su habitación pero antes debía asegurarse que nada malo le ocurriera a su marido-

-¡Lárgate de mi casa, vuelvo a encontrarte cerca de mi esposa y te mato! -Dijo el príncipe del sur directamente al anciano-

-Estas tratándome como si fuera tu enemigo. Pareces tener miedo. Pero fuiste tú quien decidió faltarme al respeto desde un principio reclamando los anillos inferiores como tuyos y doblegando a uno de mis guerreros con hostilidad. -El Alfa escondió su mano derecha en su casaca cerca de su cuchillo largo de cacería que llevaba en el cinturón, herramienta que utilizaba para matar y despellejar a sus presas-

-Desenfunda tu arma contra mi si te sientes insultado, se puede resolver combatiendo, no rodeando mi casa a mis espaldas y acosando a mi esposa. -Korra mantuvo su ceño fruncido y sus colmillos amenazantes, algunos de los guerreros del importante consejero estaban afuera, detenidos en su ímpetu de entrar por la diligente labor de Noatak antes de que él llegará ignorante de lo que ahí ocurría para toparse con la escena y los desconocidos vasallos. Queriendo ir a encararlos para exigirles respuestas hasta que Tarrlok se había acercado a él caminando demasiado rápido para decirle que "El Señor de la Cacería" había pasado a su hogar, haciéndolo palidecer y pensar inmediatamente en la seguridad de Asami quien según su doncella había despertado y esperaría por él en el taller, rogando que la mujer estuviera en cualquier otro sitio que no fuera en el camino de ese sujeto corriendo angustiado hacía adentro para toparse justamente con aquel indeseado encuentro vuelto realidad-

-Puede ser que esté procediendo de la misma forma en que tú lo hiciste conmigo cachorro, te estoy devolviendo un golpe bajó, debes aprender a respetar a tus mayores y que mejor forma de hacerlo que haciéndote sentir terror. -Contestó el intruso exhibiendo sus colmillos al igual que Korra-

-¡Llámame por mi título y vete de mi casa si quieres salir de aquí con vida! -Los guardias del príncipe del sur empezaron a formarse discretos a su alrededor con Noatak y Tarrlok posicionados para defender al Señor de los Lobos-

-Te recuerdo que poseo igual poder o más que tú en la tribu cachorro, quien me está ofendiendo, tuteando y subestimando eres tú. -Contestó el visitante percatándose del movimiento de los guerreros del hijo de Tonraq- Cuidado con malinterpretar las cosas y cometer otro error lobo, mis guardias solo vinieron conmigo para custodiarme, entré a tu hogar queriendo disfrutar de la decoración, sentirme cómodo mientras esperaba por ti para hablar de un asunto importante, tropezarme con tu hermosa esposa fue una casualidad, al igual que infundirte pánico y que confundieras mi presencia como venganza, es todo. -El anciano miró hacía arriba, en dirección a la esquina donde Asami estaba escondida, un pequeño gesto que Raava comprendió haciéndolo hiperventilar y contenerse- Te notó alterado Korra ¿Estas bien? Tienes a una Omega rebelde que está cuidando de mi cuello, que suerte para mi.

-Arrrggg… -Quitó él su mano de la empuñadura de su espada, si se atrevía a enfrentar al hombre el diestro guerrero podía ingeniárselas para llegar a su esposa y matarla antes de que él logrará hacerle algo al Alfa, tener al peligroso espécimen en el lugar donde vivían sus Omegas lo estresaba, lo hacía sentir muy nervioso, alerta aunque por fuera estuviera intentando mantener su cara neutral y recomponerse para no seguir dando espacio al cazador con sus provocaciones porque la desesperación era un rasgo de las presas no de los depredadores y él era un lobo- Demostrar decoró con alguien a quien no masticó es contradecirme ¿Crees que no sé lo que estuviste haciendo con nuestra pobre gente de los anillos inferiores luego de la invasión de los bárbaros? La venta de carne humana, el aumento de los bandidos, las desapariciones y asesinatos de niños.

-Me acusas falsamente de actos horribles Korra, te hacen faltan pruebas concretas para señalarme cachorro. Lo único que estaba haciendo en los anillos inferiores era ayudar a mi tribu, darles de mi tiempo hasta que tú te entrometiste. Te pareces mucho a tu padre en ese aspecto y es de Tonraq de quien vine a conversar. -Mantuvo el cazador su arrogante actitud, Korra no se arriesgaría a desenvainar y atacarlo con su esposa tan cerca de ambos, las Omegas del príncipe del sur eran su punto débil-

-Jefe para ti… No lo olvides. -Dijo él con los dientes apretados volviendo a mirar disimuladamente hacía donde se encontraba su esposa, Asami continuaba en el pasillo de arriba, no podía verla pero si olerla. Ahhhh… La Omega era una necia que nunca le hacía caso, espíritus la terquedad iba a castigar a la rebelde mujer algún día-

-Tu padre se atrevió a hacer un consejo de guerra en secreto ignorando a los ancianos. Tuvo la osadía de reclutar hombres y un barco de la tribu para ir hacía aguas internacionales con aliados estratégicos olvidando con toda intención consultarnos. -Dijo el Alfa llamando la atención del amo de la casa otra vez- No estamos pintados en la pared cachorro, Tonraq pagará un juicio por sus acciones.

-Tonraq no tocará tierras fuera de nuestra jurisdicción, y tendrá sus razones para haber planeado todo en privado. Perderán el día llevándolo al tribunal. Ustedes no son los que pelean en la batalla, mi padre no les debe nada. -Respondió él al anciano-

-Cachorro, no podrías imaginar por las guerras y batallas que nosotros como consejeros de la tribu hemos pasado, lo que hemos visto, lo que hemos vivido, si pudieras no estuvieras asegurando que huimos del campo de batalla, pero con tu prepotencia veo que sufres de la misma demencia selectiva y deplorable que el resto.

-Eres un guerrero sublime pero adorar es una cosa que solo se le debe a los Dioses, no a ustedes Hiryu. -Llamó el príncipe del sur por su nombre al veterano-

-Soy elegido por ellos para guiar a la tribu, seleccionado hasta para corregir el camino erróneo de los propios espíritus, entiéndelo Korra. -Respondió El Señor de la Cacería-

-Excusas de un maestro sangre para sacrificar la vida de los desamparados de la tribu como si no se tratasen de seres humanos. -Acusó él-

-Deja el malestar cachorro, tienes maestros sangre a tu alrededor. -El anciano miró a Noatak- Te recuerdo que Hama y tu guerrero de confianza lo son. Además de una profanadora de templos en casa según me contó un cuervo ¿Por qué juzgas y desconfías de un creyente que no ha hecho nada malo? Haz ido a la batalla, destruido ciudades, acabado con el futuro de otras familias. Mataste esposos, clavaste tu espada en hijos y cortaste la cabeza de amados padres. No eres muy distinto a mi Korra, ambos somos asesinos, pero eso no nos hace malvados. Deberías de reconocer mi experiencia y que estoy guiando a la tribu por el camino correcto.

-Hice lo necesario por mi nación, eran ellos o mi gente. No me arrepiento de blandir mi espada para acabar con monstruos, nunca toqué a ningún inocente Hiryu. -Esa era la diferencia- Que trates de compararme contigo me ofende tanto que me da nauseas. Tu no conoces ni demuestras el sincero y verdadero camino de un guerrero digno de honor.

-Me acabas de hacer entender que no soy el único narcisista aquí cachorro pero me iré, tengo otras cosas que hacer en vez de seguir tentando mi suerte, un cazador debe saber cuándo retirarse. Dile a tu padre que habrá consecuencias por sus deliberados actos, qué se reúna con nosotros apenas desembarque en la tribu. -El anciano se atrevió a retirarse sin esperar respuesta del príncipe del sur, caminando a la salida de la casa apretándose el antebrazo de su mano escondida, subiendo sus ojos por última vez hacía Asami, la Omega no se veía, era imposible de divisar desde su lugar oculto y elevado pero podía escuchar los latidos acelerados de la hembra, al igual que los de Korra, pero en el lobo era normal la taquicardia de la que sufría, era un rasgo típico de las bestias-

-¡Noatak! Redobla la guardia y asegúrate que El Señor de la Cacería dejé mis tierras, ponle custodios a mi madre y tráela lo más rápido posible, ubica a Yasuko cerca de mi, dile a tu hermano que traiga a Hama. -Ordenó él al norteño-

-Si mi señor. -Respondió Noatak agachando la cabeza- ¿Tengo que prepararme para un castigo por lo sucedido mi señor? Asumo toda la responsabilidad, mi hermano no tiene nada que ver con mi ineptitud.

-No te preocupes, hiciste un buen trabajo defendiendo la casa, no había nada que hacer contra Hiryu. -Contestó a su vasallo palmeándolo en el hombro antes de subir corriendo a la habitación de su esposa, donde Asami se había metido luego de ver ir al intruso. Abriendo con fuerza desbaratando la puerta para acercarse a su Omega y empezar a revisarla por todas partes-

-¡Korra me harás daño! ¿Qué te pasa? No me vengas a decir que estás celoso…

-¡Te dije que te guardarás en la habitación, ese anciano es un maestro sangre! -Reclamó él a su esposa-

-¿Anciano? -Imposible ese hombre no parecía más viejo que Hiroshi- No se a que te refieres con maestro sangre Korra.

-Hiryu práctica la invocación y posesión a través de la sangre. El espíritu de la sangre es una de las conexiones más directas y antiguas que hay hacía el otro mundo, se utiliza para doblegar, ganar cualidades físicas o invocar. Pudo haberte hecho mucho daño ¿Estas segura que estás bien?

-Lo estoy Korra. -Aseguró ella- Pero parece que ese hombre tiene algo contra ti y Tonraq.

-Lo desafíe pidiendo los anillos inferiores como míos ¿Lo recuerdas? Mi padre le quitó la oportunidad de ocupar el puesto de Jefe del sur y a su futura esposa, Senna. Ese enfermo es el responsable de la desaparición de niños, ultrajes y canibalismo en el estrato bajo.

-Porque será que no estoy sorprendida de que se trate de uno de los ancianos, tampoco de que te hayas mostrado tan a la defensiva si lo pones en ese contexto, te irrespeto al venir aquí ¿Qué harás? -Aunque ella no terminaba de comprender muy bien eso de "Maestro Sangre", sonaba horripilante-

-Matarlo, pero debo encontrar cómo, no puedo hacerlo a la ligera. El resto de ancianos podría castigar a la casa Raava por eso. Debo mantener la templanza hasta hallar la oportunidad. No todos los ancianos están en mi contra, perderé la lealtad de los que me cuidan si actuó mal. Ojalá pudiera llevarlo a juicio y hacerlo pagar con una ejecución.

-¿Matarlo? Es una solución radical Korra, piénsalo bien. No siempre puedes ir por ahí eliminando a los que te molestan. -Debía haber otra solución, esperaba que si-

-El único enemigo inofensivo es el muerto Asami, ese anciano es un consejero importante y un guerrero diestro, titubear me hará convertirme en su presa. Porque mientras tú dudas Hiryu ya ha decidido matarme, a mi, a lo importante para mí y a la casa Raava. Pero el cazador está meditando al igual que yo como hacerlo sin pagar las consecuencias. Sé que su visita tiene que ver con eso, hablar de Tonraq y su agravio solo fue una excusa.

-Entonces podríamos decir que ese hombre se está labrando su propio destino. -Porque nadie debería aspirar a hacerle daño a su esposo y salir ileso- Sigo prefiriendo que fuese ejecutado por sus crímenes y que no tuvieras que ensuciarte las manos con esa basura. Pero no sería realista, la corrupción todo lo puede y parece ir a su favor. -Ella abrazó a su Alfa y lo besó, quería tranquilizarlo, las pupilas de los ojos de Korra estaban muy dilatadas y su respiración era intensa-

-El Señor de la Cacería sabe como moverse para cumplir con sus objetivos, soy yo el cachorro ingenuo y hoy todo pudo haber terminado muy mal para ti gracias a que no eres atenta a lo que tu esposo te pide Asami. -Reprochó él-

-Estaba preocupada por ti Korra. Esconderme y vigilar que no te hicieran daño fue lo único que se me ocurrió hacer. No quise desobedecerte, te lo juro. -Se defendió la mujer-

-Soy tu Alfa, mi papel es protegerte no al contrario, pensé habértelo dejado claro. -Él cerro los ojos frotándose el puente de la nariz, debía calmarse, no podía reprocharle a su hembra sentir la necesidad de querer cuidarlo, ese era un instinto natural de las Omega con sus esposos y cachorros, pero lo desesperaba tanto pensar en volverla a ver vulnerable- Asami cuando te pida algo por favor cúmplelo al pie de la letra, olvídate de mí.

-No si veo tu vida en riesgo. -Ella lo abrazó otra vez y no quiso alejarse más de Korra-

-Quiero que Hama te revise, debe venir en camino ¿De acuerdo? -Dijo el Alfa devolviendo el abrazó aprovechando la cercanía para besar a su esposa-

-Te dije que estoy bien Korra. -Reprochó ella-

-Es mejor estar seguros, no estaré tranquilo hasta entonces. El Señor de la Cacería es sabio y poderoso con el espiritismo, pudo haberte maldecido.

-Estar tan preocupado por mi no es algo que veo reflejado en tu rostro muy seguido Raava. -Porque las simétricas facciones de su Alfa lucían perturbadas- ¿Y si nos apareamos? No me gusta verte así de estresado. -Ella deslizó sus manos por los fornidos hombros del semental, pasando por su ancha espalda hasta llegar a su tonificado trasero y apretarlo-

-Nada de aparearnos, Hama debe verte. Además ¿Cómo te sientes después de lo de anoche? Espero no haber sido brusco contigo. -Porque habían hecho el amor hasta el amanecer-

-Perfecta, lista para recibir a mi Alfa con las piernas abiertas y complacerlo entre mis muslos. -Mintió, su ovario le seguía molestando pero quería volver a besar a su esposo-

-Debes descansar. -Aconsejó él, debía evitar aparearse con la mujer estando enfadado pero con las insinuaciones y cariños de ella pronto tendría una erección en los pantalones, percibiendo llegar a la chamán para salvarlo, Hama estaba en la puerta de la habitación llevando algunas cosas-

-¿Interrumpo algo mi señor? -Preguntó la Omega sarcástica antes de entrar, no quería estropear algo tan importante como un apareamiento del príncipe del sur, todos en la tribu deseaban el nacimiento de sus cachorros, aunque evidentemente Korra estaba esperando por ella-

-Hiryu estuvo aquí, tocó a mi hembra, quiero que la revises y si es necesario la despojes de cualquier maleficio. -Contestó él a la chamán separándose de Asami-

-Ummm… El Señor de la Cacería.

-Korra, no quiero. -Ella atrajo la cara de su esposo con una mano, la asustaba escuchar sobre hechicería, aunque viniera del fuego y fuera el pan de cada día allá, su padre siempre había tratado de mantenerla lejos de todo lo que estuviera asociado a la magia y lo poco que conocía era por Yasuko, alguien que continuamente también le advirtió al igual que Sato de tener cuidado sobre el tema, algunos hechiceros y chamanes no eran de su agrado, le daban mala espina-

-No te preocupes, Hama sabe lo que hace, no te hará daño. -Beso él a su esposa en la frente y la entregó a la experta-

-Tranquila linda, será rápido. -Dijo Hama recibiendo a la Omega y pidiendo al príncipe del sur salir, que el Alfa tratará de cerrar la destruida puerta del cuarto antes de irse, pero el lobo pareció titubear- Si no confías en mí Korra, no podemos hacer nada, es peligroso que te quedes aquí. Para ella y para ti. Necesito estar sola con tu hembra.

-Hmmm… Discúlpame Hama. -Se alejó él luego de dejar a su esposa, observando por última vez a la dueña de su corazón acomodando lo que quedaba de la puerta para darles privacidad a las Omegas-

-Siéntate muchacha, aunque debería llamarte mi señora. -Hama acomodó dos sillas una frente a la otra-

-Dígame cómo quiera. -Sonrió ella nerviosa, pero lo que fuera por complacer a su Alfa y darle serenidad, ocupando un puesto lentamente, tragando grueso y dudando, disponibilidad que la chamán aprovecho para desenvolverse, sacar una cartera de pólvora y hacer un delgado círculo alrededor de ella, al igual que un tabaco y una bota de licor, siendo bañada en la bebida haciendo que ella sintiera frío-

-Mi señora, prenderé el círculo de pólvora con mi tabaco, no se asuste, al ser una pequeña cantidad se consumirá rápido y se llevará consigo toda maldad que se haya dirigido hacía usted.

-¿Qué? Espera… -Pero no era una sorpresa, muchos hechiceros se valían de elementos químicos para hacer sus rituales, tosiendo luego de que la pólvora fuera prendida y se consumiera en un pestañeo ligándose con el humo del tabaco que Hama estaba fumando, el cual la chamán dejo de lado con la bota de licor para sentarse, agarrarle las manos, empezar a cuchichear hasta bajar el rostro, alzar la cara de repente para soltarla teniendo los ojos completamente en blanco haciendo que ella se aterrorizara todavía más-

-Mi señor no fue intencional, no sabía que era suya. Pido me perdone, le juro que solo trataba de quitar cualquier sortilegio de ella, no volveré a tocarla. -Alzó Hama sus manos y reverencio al vacío-

-¿Me habla a mi? -Asami no entendía, la chamán estaba mirando detrás de ella como si hubiera alguien ahí, pero en la habitación no había nadie más, lo pudo confirmar volteando hacía todas partes. Lo único que había cambiado era el olor del cuarto, se percibía el aroma del océano a pesar de estar bañada en licor y que el tabaco siguiera prendido a un lado de ella, escuchando el sonido de las olas del mar en sus oídos y la textura de la arena en sus pies ¿Por qué? Ella se abrazó temblando, el frío había aumentado mucho en su cuerpo, la hacía titiritar sus dientes. Hasta que los ojos de Hama dejaron de estar blancos y los dirigió otra vez hacía ella-

-No se de qué se preocupa el lobo, tiene a una esposa con sangre de dragón a la cual él espíritu del mar cuida celosamente. Hiryu no pudo hacerte ningún daño, seguramente fue el insensato quien salió lastimado. Pero lleva ofrendas a tu señor en el templo, no te olvides de tu promesa o pagaras con tu matrimonio.

-Eso le dije a mi esposo, me siento bien. -Recalcó Asami ¿La chamán se refería a "La"?-

-No dejes que Korra se aparee contigo ebrio, el espíritu del mar puede intentar poseerlo para darte un cachorro, ese bribón está embelesado con una mujer del fuego otra vez. -Dijo la chamán levantándose de la silla para recoger sus cosas y terminar el ritual prendiendo salvia a los pies de Asami- Lo que no entiendo es tu miedo, no te gusta la magia pero lograste hacer un pacto con uno de los Dioses más destructivos y pasionales que existen en las cuatro naciones. Teniendo tanta facultad y materia en tu herencia que lo doblegaste y haces que te sirva ¿Tu madre es hechicera?

-Mi abuela lo era. -Recordó ella-

-Pero tu solo eres una ingeniero, que lástima, tienes un potencial muy grande. Fue un placer ayudar a mi señor, tengo que irme quiero evitar encontrarme con Senna en casa de su cachorro, ella podría intentar matarme. Fui una de las amantes de Tonraq. -Susurró lo último la chamán aunque para nadie fuera un secreto- Sabes, tener a sementales poderosos a nuestro favor es una buena idea, acepta y trata a "La" como tu amante y el espíritu del mar nunca te desprotegerá cuando tú esposo esté lejos de ti. -Dicho eso Hama se retiró luego de reverenciar a la esposa del príncipe del sur, dejando la habitación para encontrarse con él afuera-

-¿Cómo estuvo todo? -Interrogó Korra ansioso a la chamán-

-No te preocupes por tu esposa, El Señor de la Cacería irá por otra presa, vigila el resto de tus puntos débiles. La hembra no necesita ni siquiera un baño de hierbas. -Respondió Hama, lo único raro que había visto en la mujer era un dolor en su ovario izquierdo y la indisponibilidad de tener cachorros, problemas que el destino revelaría y que ella debía callar para no ser castigada por los espíritus y sus planes-

-Gracias Hama. -Respiró él por fin aliviado-

-Asami tiene sangre de dragón, pero tranquilo, las Omegas con esa herencia no pueden convertirse, es exclusivo de los Alfas. Sin embargo, puede controlar a las bestias y ser una magnifica hechicera. Además de darte un hijo dragón.

-¿Hablas de mitos y leyendas conmigo Hama? No me ilusiones, sabes que amo a los dragones.

-Cuídate mucho Korra, ve a visitarme más seguido, a veces me siento sola y con la necesidad de estar con un hermoso espécimen aunque sea de compañía.

-Mandare algunos detalles a tu casa por lo de hoy Hama, pide lo que quieras a mis guardias, ellos te complacerán y te van a custodiar hasta tu casa. No los embrujes y te lo lleves a la cama por favor.

-No requerí de eso para hacerlo con tu padre, mi encantó basto. Con su permiso mi señor y gracias por apreciar mis servicios. -La chamán reverencio al lobo y se fue pero antes Korra la despidió sonriendo, agarrando su mano para ponerle un saco de monedas de oro repleto, ese precioso Alfa era un modelo de semental que ella hubiera deseado dar a Tonraq en otros cachorros, un ser virtuoso en la lucha y bondadoso con su gente, pero el cretino había preferido escuchar a su estropeada esposa y perder su fertilidad, desechando su relación oculta de la misma manera y su única oportunidad de tener más herederos, un castigo de los espíritus que ella disfruto al máximo riéndose del Jefe del sur en su cara al igual que en la de Senna luego de enterarse, porque el granuja había ido con ella a follarla en repetidas ocasiones para confirmar sus sospechas fuera del útero incapaz de su hembra, era un Alfa con la semilla arruinada por los anuladores-

-¿Te fue bien? -Preguntó él a su esposa entrando a la habitación, Asami se estaba secando el cabello con una toalla-

-Esa chamán solo dijo incoherencias. Pero, al parecer estoy bien, se lo agradezco. Tal y como te había dicho.

-Fantástico, lo siguiente que debo hacer es asegurarme que Senna y tu madre estén en casa, no las quiero lejos. -Empezó él a caminar hacía la mujer despacio recuperando el buen humor- Te ayudaré a cambiarte de ropa y quizás pueda aceptar tu propuesta de aparearnos ¿Qué tal un rapidito?

-No existen los rapiditos para ti Korra. -Reprochó ella alzando una ceja porque su Alfa era un vigoroso espécimen insaciable y potente- Pero podríamos intentarlo luego de que traigas a Senna. Mi madre está viendo galopar a su caballo con Naga. -Dijo la Omega mirando por la ventana observando a Yasuko afuera empezando a ser custodiada por algunos guardias- Cuando ella se entretiene con un animal tiende a dedicarle mucha atención, por eso no estuve preocupada por mi madre. Ha estado en los establos desde temprano.

-Falta Senna ¿Dónde estará mi madre? A éstas horas ella no reside mucho en casa. -Pero Mako entró a la habitación acelerado haciéndolo voltear-

-Korra, pido me perdones por mi atrevimiento, tienes que venir conmigo, tus lobos… Tus lobos están muertos. No sólo eso, los anillos inferiores se volvieron a salir de control. -Soltó el guerrero haciendo cambiar el semblante del príncipe del sur, seguirlo y bajar a ver a sus lobos muertos, Korra se había agachado y quedó completamente en silencio admirando lo grotesco de ver a sus leales camaradas de cuatro patas apuñalados en la cabeza y sin corazones-

-Arrggg… ¡Hijo de puta! -Gruñó él contando a sus lobos en el suelo, era una camada de especímenes jóvenes e inexpertos, por eso habían sido fáciles de asesinar para Hiryu, no le cabía duda, tenía que haber sido ese infeliz el que los mato y luego envío a sus guardias a que los tirarán en su patio trasero, sin embargo lobos que él había recibido en parto, acurrucado como hijos, consentido, educado y guiado. Como el líder de su manada siempre cumplía ese papel con los cachorros hasta que se podían valer por si mismos. -Te arrepentirás cazador, tendrás al espíritu de la luna de enemiga por meterte con lobos consagrados a Tui y comerte sus corazones. -Korra limpio su boca y respiró profundo mirando al cielo, luego gélido como el hielo de la tundra decidió impartir ordenes- Quiero sus pieles y colmillos, el resto lo llevaré al bosque para enterrarlo, traten sus cadáveres con respeto. -Habló despacio el príncipe del sur a los guerreros presentes para voltear y dirigirse a la casa, guardias que estaban sumamente callados y pálidos hasta que su señor se fue, temían que el Alfa estuviera tan iracundo por semejante agravio que terminara matando a todos los vasallos cerca de él, apoyado por los inquietos lobos que se habían acercado a oler a sus compañeros muertos, no importaba que la esposa de Raava estuviera ahí una bestia fuera de sus cabales no tenía contención-

-¿Qué haremos con los estratos bajos mi señor? -Interrogó Mako siguiendo a su amo-

-Lo resolveré de inmediato por mi cuenta, te quedaras aquí, soy el encargado de la tribu con mi padre de viaje y puedo con lo que sea. Manda a traer mi casco de lobo y un par de hachas.

-¿Seguro? -Se mostró dudoso el sirviente-

-No te lo estoy preguntando Mako.

-Si mi señor. -Respondió el vasallo quedándose atrás para hacer correr a un par de guerreros por las cosas que había solicitado El Señor de los Lobos-

-Korra… Lo siento mucho. -Ella no sabía que más decir o hacer, aquello era terrible, tanto como la cara de su esposo, totalmente inexpresiva y llena de seriedad, él estaba enardecido. Los lobos asesinados con un cuchillo habían sido preciosos especímenes de diferentes pelajes y contextura, varias hembras y un macho. Ella estaba segura, había sido el anciano el autor de la bizarra cacería-

-No te demores en dar pasos, cogerás un resfriado mojada en licor estando aquí afuera. Sube a la habitación, tengo que ir al bosque a contar a mis otros lobos y luego ver los anillos inferiores.

-¿Tú solo? Es muy peligroso Korra. No dejes que la cólera te controle por favor. -Ella trato de detener a su esposo atravesándose en su andar y colocándole las manos en el pecho, quería que el Alfa la mirará, pero Korra no le prestó atención y pidió que le trajeran a su caballo a los guardias de la entrada-

-Korra te estoy hablando, espera por tu padre, sube y ponte tu armadura, convoca a un juicio. -Intentó ella mediar, sabía que si su esposo se iba en ese estado y se encontraba a "El Señor de la Cacería" en su ida todo iba a desencadenar un desastre, además los anillos inferiores eran grandes y hostiles, en revuelta serían mucho peor, Korra era fuerte pero ir sin guerreros resultaba ser una desventaja numérica muy grande cabalgar hasta allá para tratar de imponer orden, los bandidos podían hacerle daño-

-Tengo que resolver éste asunto lo antes posible, no puedo depender de Tonraq. Nadie vio quién trajo a mis lobos muertos, no creerán en mi si llevo a Hiryu ante la ley. Tampoco dejaré que arruinen lo poco que he logrado para mí gente en los anillos inferiores porque mi mujer me considera un incapaz. -Él apartó a su esposa hacía la puerta de la casa pero Asami lo agarró de un brazo y se negó a dejarlo ir todavía-

-Piensa en tu integridad Korra y en lo que vas a hacer. -Las cosas podían ponerse muy feas en la tribu si su esposo iniciaba un ataque contra alguno de los ancianos sin el Jefe del sur en casa o una guerra civil entre la población-

-El único que debe temer por su vida es El Señor de la Cacería y los sabuesos que colaboran con ese maldito. Te quedaras con tu madre, espera por Senna. No vuelvas a desobedecerme o me harás todo más difícil. -Él recibió las riendas de su caballo por manos de Mako, al igual que su casco y hachas, tratando de montarlo pero su esposa lo jaló por el cuello de su casaca con tal fuerza que lo hizo detener-

-Llévate a tus mejores guerreros, deja de querer cometer una tontería o no te lo perdonaré. Siempre eres más temperamental que calculador Korra.

-Dejaría desprotegido mis puntos débiles, regalaría al hombre que escupió mi cara tocando a mi esposa y matando a mis lobos lo más preciado para mi, no puedo. Tampoco disponer de los guerreros de mi padre, eso le traería más problemas a Tonraq.

-¡Estas haciendo lo que ese asesino planea! Desesperarte para tener una oportunidad de acabar contigo, recluta algunos guardias entonces. -Ella apretó el agarré que tenía sobre la ropa de su Alfa- No quiero volver a verte lastimado, moribundo, peor aún, muerto.

-Estas confundida, permitir que me maten significa dejarlas a la deriva, no haré eso. -Él alejó a su esposa y rápido montó su caballo, inclinándose desde ahí para besar a la Omega- Volveré pronto, mis vasallos se quedarán donde deben, con mis Omegas. Haré presencia en los anillos inferiores y regresaré. -El Alfa ahueco sus manos para llevarlas a su boca y aullar haciendo que docenas de lobos salieran de todas partes de su propiedad para seguirlo incluyendo su loba blanca- No estoy solo Asami, mi manada me respalda. Están en el pueblo, en mis tierras, en el bosque y en la playa.

-Cuídate, te lo ruego. -Asami jaló otra vez al espécimen pidiéndole un beso más y él se lo concedió- Te amo.

-Mantente dentro de la casa. -El príncipe del sur le plantó otro beso a su esposa- No se olviden de mi madre Mako. -Se dirigió él a su hombre de confianza-

-Mi señor, Noatak está tratando de ubicarla luego de dejar custodiada a la madre de su esposa, Yasuko. A la señora de Raava la vieron por última vez en el pueblo haciendo unas compras, Bolin está ayudando a encontrarla.

-Espero que así sea Mako, verás por el interior de mi casa mientras no esté, las afueras son de los hijos de Yakone. -Entonces él colocó su mirada en su loba blanca- ¡Tu no irás conmigo, te quedaras a cargo de cuidar a mis Omegas con el resto de los guerreros Naga! -Ordenó el príncipe del sur al animal obteniendo un ladrido de aprobación en respuesta para espolear a su caballo y partir en dirección al bosque por más refuerzos y luego a los anillos inferiores-

-Tu esposo estará bien Asami, ése cabeza dura ha pasado por cosas peores y salido victorioso. -Habló el sirviente a la mujer para tratar de consolarla viéndola afectada por la partida de El Señor de los Lobos-

-La mayoría espera siempre mucho de Korra pero olvidan que es un ser humano. Al extremo que le hacen creer a mi esposo lo mismo. Que puede con todo y con todos. -Ella escondió el rostro y se limpió una lágrima-

-Asami no quiero sonar duro, pero tú nunca haz visto al príncipe del sur combatir en batalla. Tu Alfa es una bestia, cualquiera no podrá contra Korra no importa cuantos sean.

-¿Y no haz pensado que no eres el único que lo sabe Mako? Es eso lo que me preocupa. Lo atacaran con estrategia no con fuerza y la última vez que eso ocurrió el estuvo a punto de no volver nunca más de la muerte por culpa de Zaheer.

-Cambia esa cara de tragedia Asami ¿Qué está pasando? -Interrumpió Yasuko la conversación de su hija estirando sus manos para acariciar a Naga- ¿Dónde está tu esposo? Los guardias no dejan de perseguirme desde hace rato. Vayamos adentro a esperar el almuerzo.

-No habrá almuerzo apacible dentro de casa hoy madre, no mientras su amo no vuelva sano y salvo para compartir nuestra mesa. -Ella se retiró sin ganas de decir más y se dirigió al patio trasero de la casa, iba a ayudar con los lobos muertos-

_

*

Korra se detuvo brusco en su galope desde el bosque, su gente estaba desesperada corriendo y gritando de un lado para otro por todas partes, era cierto lo que le habían dicho, los anillos inferiores estaban vueltos un desastre. Pero él sabía que hacer y se sentía capaz. -¡El príncipe del sur declara toque de queda en su responsabilidad y potestad! -Con una señal Korra mandó a sus lobos a que se dispersaran por todo el sector- ¡Los que no quieran morir ocupen sus casas que su señor se hará cargo del resto! -Gritó el Alfa agarrando un arpón ballenero que había sido clavado en un pescador asesinado para lanzarlo contra un grupo de bandidos que atacaban a un campesino que se negaba a dejar su carreta a unos varios metros de distancia, logrando atravesar a tres de ellos con el mismo arpón y hacerlo con tanta brutalidad que los arrancó del piso donde habían estado parados para dejarlos clavados contra una pared matándolos instantáneamente, luego sacó sus hachas y dirigió su caballo a una Omega que luchaba por evitar que le arrancarán a su cachorro de los brazos, llegando a los criminales que cometían el acto para partirles la cabeza, desenfundando su espada para destajar por la mitad a dos guerreros que habían salido de la nada queriendo atacarlo por la espalda- ¡El Señor de los Lobos está aquí y va a matar a cada uno que se ha atrevido a irrespetar lo que reclamó como suyo! -Mostro él sus colmillos mientras sus lobos devoraban a todo delincuente o guardia leal a Hiryu. Los cuales rápido fueron desapareciendo entre más mataba y se movía por todo el estrato bajo. Con una agilidad y claridad digna del líder de esa manada. Sabiendo reconocer y diferenciar quien eran sus presas para evitar dañar a los pueblerinos con rapidez. Llevando sus armas y caballo con igual maestría. Quedando rápido bañado en sangre y excitado por la batalla durante horas. Hasta que las calles terminaron desiertas y los guerreros que habían quedado a cargo del cuidado de los anillos inferiores que aún seguían vivos pudieron retomar el control y empezar a levantar a los heridos para luego hacer lo mismo con los muertos de su bando. Pero él quería continuar peleando, dando círculos en su caballo alterado, teniendo que golpearse la frente con el puño para salir de ese estado antes de ser arrastrado por completo a la oscuridad, no le gustaba como algunas personas de su tribu lo miraban desde sus casas- ¡No tengan miedo de su señor, les he devuelto la calma y lo volveré a hacer las veces que sean necesarias! -Entonces los pueblerinos gritaron dichosos por la protección del príncipe del sur antes de que él se fuera de ahí encomendando a sus lobos y guerreros que se encargarán del resto, el toque de queda duraría hasta que recogieran a los fallecidos de todos lados, daría permiso a cada Alfa de las casas para entregar apoyo en la labor, luego cuando pudiera resolver lo de El Señor de la Cacería, volvería a bajar para revisar que todo se desenvolviera como se debe y llevar recursos. Trotando en su caballo de vuelta a casa tratando de tranquilizarse, su cuerpo le seguía temblando por la adrenalina, todo se escuchaba y olía penetrante, se sentía muy liviano pero grande, la luz del atardecer le molestaba. Llegando a casa para bajarse de su montura y querer ir a ver a su esposa pero dos guerreros se acercaron a él y lo obligaron a hacer lo contrario-

-Mi señor, su madre fue atacada por sus lobos camino a casa, parte de su manada parece enferma con algo que los pone agresivos, debe venir con nosotros. -Dijo uno de los vasallos de las filas de la casa Raava-

-¿Senna? -Él les creyó, conocía esos guardias, eran Tahno y Shin, siendo tomado tan desprevenido que solo quiso ir por su madre, hasta darse cuenta volviendo a montar a su caballo y siguiendo a los guerreros que iban por un sendero que los estaba llevando lejos de la tribu y que todo era una trampa-

-Mi señor si quiere ver con vida a Senna será mejor que nos siga. -Dijo Tahno al darse cuenta que el lobo los había descubierto-

-Ya veo. -Hiryu era el culpable- Será mejor que no le hayan hecho nada a mi madre. -Habló él apretando las riendas de su caballo, no podía arriesgarse a matarlos-

-No estás en posición de exigir Korra. -Se burló Shin confiado esparciendo orina de varias botellas todo el camino para desaparecer el olor del lobo y que no fuera rastreado con facilidad-

-Cuando acabe con El Señor de la Cacería no quedará nada de ustedes. -Se expresó el príncipe del sur-

-Quizás de quien no quede nada sea de la casa Raava. Confías mucho en Noatak y Tarrlok ¿Qué tal si ellos te traicionan y matan a tus hembras en casa? Las Omegas están solas, Mako no podrá contra ellos. No tienen nada que perder y mucho que ganar. -Sembró la duda Tahno-

-Te equivocas, los hijos de Yakone son honorables y conocen su lugar. -Pero él casi había jalado su caballo de vuelta, le temblaban las piernas y no sentía los brazos, tenía mucho miedo de que fuera verdad. Sin embrago, dudar era dejar a Senna atrás y poder perderla, debía confiar en sus guerreros, no tenía de otra-

-¿Seguro cachorro? -Continuó Shin-

Llévenme donde mi madre! -Ordenó él tratando de que no se le quebrara la voz, a lo que los guerreros rieron siguiendo el rumbo, llegando a lo que él definió como una especie de templo luego de divisarlo, uno que nunca había visto ni conocido en el sur, pero no importaba quería ver a Senna lo antes posible, bajando de su caballo para seguir a pie a los vasallos, entrando en el lugar recorriendo varios pasillos demasiado pulcros y silenciosos, la noche había caído y muchas velas daban claridad a todo en el interior, excepto por sombras que no importaba que la luz las alcanzará, seguían ahí. El vello detrás de su nuca no dejaba de estar erizado y olía a amoniaco. Se percató de jaulas, cadenas, ropajes de diferentes naciones y todo un arsenal de cazador con animales disecados incluidos. Debía ser de Hiryu, entrando a un amplio salón con cada pared llena de cenizas y símbolos alquímicos. Era difícil para él decir de qué color era exactamente el templo hasta dejar de prestar atención a eso luego de ver a su madre de rodillas y con las manos amarradas en la espalda rodeada de otros Alfas, lo que lo hizo gruñir y querer ir por ella, pero el cuchillo de El Señor de la Cacería en la garganta de Senna lo detuvo-

-Te he dicho varias veces que te calmes cachorro, en tu casa y aquí. -Dijo Hiryu faltó de cualquier gesto-

-¡Deja a mi madre, esto es entre tú y yo! ¿Qué quieres? ¡Dime! -Él no lo sabía antes de vivirlo pero ver a Senna así lo desesperaba tanto que sentía perder el control en cualquier momento ¡Su madre era sagrada!-

-Lo que todos Korra, tu vida. -Respondió el cazador sin parpadear, circunspecto como siempre-

-¡Malnacido aléjate de mi cachorro! -Gritó la Omega a Hiryu con odio- ¡No lo escuches Korra, vete de aquí! ¡Por favor hijo me haría sufrir mucho ver qué te hagan algo malo!

-¡Silencio perra! -Regaño El Señor de la Cacería a su prisionera- No te preocupes por tu hijo, preocúpate por ti. Voy a poseerte hasta asquearme de ti todo lo que quiera luego que mate al cachorro de Tonraq ¡Vas a conocer lo que es ser cabalgada por un semental poderoso! -El anciano se acercó a la hembra y la manoseo con la mano donde llevaba el cuchillo tanto como pudo besándola en la boca hasta que Senna lo mordió y el cazador la abofeteó tirándola contra el suelo-

Arrrrrggggg! -Gruñó él lobo-

-Preparen todo se va a transformar pronto. -Reconoció el guerrero los signos de alarma en Korra- Tahno y Shin, salgan. Aquí solo pueden quedar los elegidos.

-Viejo quiero orinar encima de Raava ¿Puedo? -Pidió sonriendo Shin-

-Que sea rápido y no olvides con quién hablas. -Vió Hiryu aquello innecesario pero habían sido esos guerreros los únicos que aceptaron en llevar a Korra hasta el templo, debía permitirles divertirse. Esperando a que el vasallo terminara con el príncipe del sur que había preferido quedarse quieto luego de que los Alfas que estaban con Senna sacarán sus espadas y las afincaran en la mujer para proseguir- Siempre desee a tu madre Korra, pero ese patán que tienes de progenitor daño mis planes. Se supone que el sur iba a ser mío, su trono, ésta mujer y sus riquezas ¡Senna lo prefirió a él antes que a mí! Evitando que nos batiéramos en duelo y dejándome de lado.

-Mal… Maldi… Maldito. -Mascullo él empapado en orina y despojado de sus armas dirigiendo su insulto a Hiryu pero de las sombras salió una Omega que se ganó su atención-

-Se me olvidó presentarte a mi invitada, ella es Kiwaq, hija de la autodenominada "Marquesa del mar del Este" también conocida como "La Reina pirata del océano del sur" Tagaka, una de las tantas amantes que tuvo tu padre. -El hombre miró a Senna mientras lo decía- La madre de Kiwaq es una Omega esclavista y cabecilla de un grupo étnicamente mixto conocido como "La Quinta Nación" supongo que haz escuchado hablar de ellos Korra.

-Estoy cansada de gastar mi día aquí Hiryu, prefiero el ron y el mar, mataré al Jefe del sur y me darás lo acordado. Mi madre confirmo haber intersectado su barco. -Interrumpió Kiwaq al anciano-

-Si te quedas un poco más disfrutarás de lo divertido que se pondrá todo Kiwaq. -Aseguró el hombre escuchando quejarse de pena a Senna por lo sucedido con su esposo-

-Veré desde otro lado. -La bandida detalló a Korra-

-La Quinta Nación atrapó a Tonraq en el mar cachorro, voy a destruir a la casa Raava por completo. -Expresó el anciano dejando ir a la pirata-

-Lo que sea que Hiryu te haya ofrecido para tener tu lealtad te daré el doble, es una excelente oferta porque lo voy a matar, no des la orden de acabar con mi padre. -Murmuro él a la Omega luego de que la mujer pasará a su lado-

-Muéstrame, estaré atenta a los resultados. Ganas la pelea y no tocaré al Jefe del sur porque no eres el único amenazado aquí. -Contestó la pirata en voz baja antes de irse, ella vería el encuentro desde un lugar seguro y dependiendo de los resultados enviaría un halcón con la orden a su madre de matar o no a Tonraq y sus acompañantes, Hiroshi de la casa Sato y El Jefe de Policía de Ciudad República-

-Korra no esperó que entiendas. Me estoy volviendo un abuelo, mi cabello y aparente juventud es una farsa. La sangre control no me mantendrá con éste aspecto por siempre ¿Y sabes que llega con la vejes? La incapacidad y la soledad. -El Señor de la Cacería empezó a tomar su lugar en el centro de un círculo de invocación con cuatro individuos en cada esquina de su cuerpo- Me olvidarán, echarán a un lado y seré un estorbo. Tengo que dejar mi legado antes de eso. Seré un Jefe merecedor de relatos y admiración por muchas generaciones. Obtendré lo que por fin merezco ¡Gloria! No he batallado por décadas por nada. -El anciano se arrodilló y volteó a los guerreros que custodiaban a su prisionera- Hagan con la Omega lo que gusten, para que no digan que el futuro gobernante de la tribu no es bueno con sus vasallos, pero no dañen su matriz, también ocuparé mi turno dentro de ella cuando termine aquí. -Concedió el cazador a los Alfas, especímenes que encantados guardaron sus armas para tirarse a pelear por quién poseía primero a la mujer, desgarrando su ropa y haciéndole daño, quedar inconsciente, escena que generó en Korra lo que el anciano quería-

-¡Dejen a mi madre! ¡Suéltenla! ¡¿Cómo se atreven?! ¡Mamá! -El semental bajó el rostro apenado de él mismo por no ser capaz de defender a Senna, su madre de esos abusadores que no dejaban de tocarla y tratar de desvestirla a pesar de estar desmayada porque al levantarse para correr por Senna los guerreros amenazaron otra vez con matarla, lo harían antes que él llegará a salvarla porque le llevaban ventaja- ¡Mamá perdona por tener a un debilucho como hijo! ¡Te descuide! ¡Pero no te preocupes! -Korrra subió la cara y algunas lágrimas de rabia estaban cayendo de sus ojos- ¡Los acabaré a todos!

-Eso es cachorro, convierte en un Alfa original. -Masculló El Señor de la Cacería- ¡Corten el cuello del vástago de Tonraq! -Pidió el anciano a los guerreros que habían quedado de lado del príncipe del sur, con uno de ellos sacando su espada para ponerla y deslizarla por la garganta de Korra, lográndolo al principio haciendo correr la sangre excepto porque la espada se rompió y un animal nació del cuerpo de su victima dejándolo sin manos- ¡Es su turno! -Habló el cazador a los Alfas dentro del círculo, cada uno sacando un cuchillo para degollarse y llenar todo de sangre, lo que el anciano aprovecho para traer a su plano terrenal al espíritu que iba a matar a Korra colocando los ojos en blanco- Conoce al "Lobo Azul" cachorro, pertenece a la Madre de las Caras del valle olvidadizo y creadora de Koh, el ladrón de rostros con el que luchó el Jefe Kuruk. El Lobo Azul es el único espíritu que estuvo muy cerca de arrancarle la cabeza a el gran guerrero Sokka con sus colmillos.-Dijo Hiryu abriendo una ventana en el vacío que dejó salir un animal gigante que se fue contra el príncipe del sur, comenzando una asombrosa pelea entre dos inmensos lobos que todo el mundo admiro siendo aplastado o devorados en el proceso con El Señor de la Cacería quieto en su puesto y concentrado empezando a sudar, hubiera sido más sencillo si su dos manos funcionarán como se deben pero luego de tocar a la esposa de Korra, el espíritu del mar lo había castigado de tal forma que le paralizó esa extremidad, pronto su mano empezaría a pudrirse y debía mandarla a amputar, la luna tampoco estaba de su lado, era un espíritu que siempre había tenido preferencia y enamoramiento por el hijo de Tonraq desde siempre. Por eso había tenido que comerse el corazón de algunos lobos del bosque para poder engañarla y tener el poder de controlar al Lobo Azul durante la noche que era la única hora del día en que sus rituales podían hacerse. -No te lo había dicho, como cazador admiro a un animal en específico de todos, a los lobos Korra. Son tan impresionantes cuando deciden hacerse de una presa que han sido lo únicos en casi convertirme en una durante mis incursiones al bosque. Cuando notas a uno ya es demasiado tarde, tienes al resto de la manada sobre ti y estás muerto. Tu serás mi más grande trofeo. -El anciano dibujo rápido otro símbolo de alquimia en el suelo gruñendo al sentir dolor en el pecho-

Aaaaaauuuuu! -Aulló sin razón alguna el futuro Jefe del sur siendo mordido en sus muslos por el Lobo Azul-

-Conocí a un Alfa con tu misma capacidad hace muchos años cachorro, el único capaz de vencer a Zhao en su fallida invasión al agua, no era más grande o fuerte que yo en aquel entonces, sin embargo ese jovencito logró convertirse en algo tan destructivo que acabó con toda su flota. No era un lobo ¿Sabes por qué? Porque los lobos solo son Alfas originales de las tribus agua. Así es como pude aprovechar ese conocimiento para arrastrarte a donde necesitaba. Para poder transformarte tienes que ser controlado por un enojo que te desquicie porque los sentimientos están muy ligados al cuerpo, solo el máximo estrés, rabia o miedo puede generar la suficiente adrenalina para que tu cuerpo aguante la transición, de lo contrario no podrías. -El cazador apretó sus dientes y escupió sangre, liquido que se junto con la otra mucha que habían dejado sus vasallos a su lado y los guerreros despedazados por los dos lobos- Pero lamentablemente naciste antes de mi muerte y de la semilla de mi enemigo, traerás desgracia a la tribu, tengo que deshacerme de ti y en ese proceso también acabar con tu padre, esa es toda la razón de mis acciones Korra ¿Muy lógicas no? El bárbaro del Loto Rojo, Zaheer me fue de mucha ayuda, no voy a negarlo, me sorprendió saber que habías logrado matarlo, también que te atreviste a despedazar a Kinto, uno de mis fieles seguidores. Supongo que tuve que tomar el asunto en mis manos desde antes. No importa, las cacerías más riesgosas son las mejores de apreciar ¡Lo estoy disfrutando Bestia del sur! ¡Vamos! ¡Dame más pelea! -Pero no tener su mano derecha en condiciones le estaba pasando factura, dejándolo sin respiración tanto esfuerzo, observando a su brazo afectado empezar a caerse a pedazos, debía matar a Korra lo antes posible, pronto lo lograría, elegir al Lobo Azul como contendiente de el príncipe del sur había sido acertado, el animal del mundo espiritual había sometido más de una vez al heredero de la casa Raava pero Korra no dejaba de continuar creciendo y resistirse, no obstante el tenía algo más a su favor, el cachorro había estado luchando por varias horas en los anillos inferiores contra otros y contra sí mismo, eso debía haberlo afectado, en cualquier momento iba a bajar su grado de intensidad y ahí el Lobo Azul partiría su cuello además había algo extra con que desconcentrarlo- ¡Korra tengo los planos que robaste al fuego, tu esposa morirá por traición cuando los revele en un juicio! -Gritó Hiryu para que el príncipe del sur escuchará, aunque fuera un lobo eso no importaba, lo iba a desconcentrar y lo hizo, haciendo que su contrincante lo agarrara por el cuello y tuviera en sus fauces la cervical de Korra pero una de las entradas del salón se abrió y dejó pasar a dos Omegas muy parecidas entre ellas-

-¡No lo escuches amor, estoy bien, estoy aquí! -Vociferó Asami buscando a su esposo por todo el lugar pero solo veía polillas, muchas velas estaban apagadas y había más oscuridad que luz-

-¡Largo! -¿Qué hacían ahí? Se preguntó El Señor de la Cacería. Dañarían su cuartada, nadie podía verlo matando al príncipe del sur o teniendo secuestrada a Senna, porque luego de lograr culminar su encerrona tenía planeado hacer parecer todo como un ataque de los lobos de Korra a su madre después de ser afectados con una supuesta enfermedad que había vuelto agresivos a los animales, con el príncipe del sur sufriendo el mismo destino, siendo atacado por su propia manada por intentar rescatar a Senna. Donde el Lobo Azul dejaría evidentes pruebas en el cuerpo del hijo de Tonraq de haber batallado con depredadores. Borrando el resto de evidencia en su contra del salón rápidamente, para tirar a los asesinados en otra parte y dejar armado perfectamente todo en su defensa por si era convocado a un juicio. Pero para ser una cuartada creíble con muestras irrefutables no podía inmiscuir a más gente, si esas mujeres habían llegado a ese lugar significaba que venían otros en camino ¿Tahno y Shin no habían hecho un buen trabajo borrando el olor del príncipe del sur cuando lo traían? No, tenían que haber encontrado el templo de otra forma. El anciano intentó levantarse pero no pudo, además ¿Qué estaba pasando? El Lobo Azul se había acojonado y empezaba a perder fuerza, haciendo que Hiryu mirara a las recién llegadas en busca de una respuesta, viendo los ojos de ambas brillar dorados en la oscuridad y entendiendo el motivó- ¡No, ellas no son Azula! – Gritó el hombre al espíritu que había invocado pero el Lobo Azul se había ido. Era porque el único capaz de haber lastimado a la mascota de la Madre de las Caras en el mundo espiritual había sido uno de los descendientes de Ozai, en específico Azula, luego de convertirse en un dragón en búsqueda de su madre Ursa y haberse enfrentado con el espíritu- Es una lástima, estuve tan cerca. El cazador se volvió una presa. -Fue lo último que dijo El Señor de la Cacería al ver hacía adelante y reconocer los colmillos de Korra en su cara, para luego ser devorado y esparcido-

-Haz silencio Asami. -Palideció ella apretando el brazo de su hija al reconocer atónita lo que había en el salón además de cuerpos regados y mutilados por todas partes, era un lobo absurdamente grande y feroz-

-¡¿Sabes dónde está mi esposo?!

-¡Te dije que te callaras Asami! ¿Acaso no lo ves? Esa bestia nos va a devorar… Ahhh, creo me voy a desmayar ¿Qué es lo que ocurre con ésta tribu? Estoy en un sueño, no es real. -Empezó a negarse Yasuko la realidad-

-Lo conozco, no le tengo miedo, quiero saber dónde está Korra. -La esposa del príncipe del sur miró a los lados no deseando encontrar a su Alfa entre los muertos- ¡Por favor ayúdame! -Rogó al lobo mientras el animal no duró en percatarse de su presencia y empezar a caminar hacía ella, pero su madre cayó en histeria y quiso alejarla, negándose a dejarse llevar hasta que el lobo estuvo tan cerca que solo pudo esperar la muerte o ser escuchada, con la bestia oliéndola para darle un lametón en el rostro llenándola de sangre de sus enemigos y haciéndola reír- Confiaba en que me recordarías, gracias por no comerme. -Abrazo la Omega la cabeza del lobo que abarcaba todo su cuerpo, acariciándolo con cariño como si lo conociera desde siempre, mientras su madre empezó a jalarla despacio rogándole que se fueran, tensión que el animal notó, oliendo a Yasuko para morder su vestido y casi desvestirla, haciendo al lobo estornudar y taparse el rostro avergonzado, no lo entendía, ella pensaba que ese era un animal salvaje y agresivo, sin embargo captaba sus gestos y acciones, no solo eso, el lobo estaba disminuyendo en tamaño, amigable hasta que notó el collar brillante que llevaba su madre oculto en el vestido que rompió colgado en el cuello de Yasuko y comenzó a gruñir, su madre reaccionó arrancándose el colgante y ofreciéndolo a la bestia-

-¿Lo quieres verdad? ¡Ve por el! -Había lanzado la Omega con todas sus fuerzas el collar por la ventana perseguido por el lobo que en su afán de alcanzarlo cayó por ahí hacía un barranco-

-¡No! -Gritó ella queriendo ir pero otra vez su madre la detuvo-

-¡Reacciona! -Yasuko sacudió a su hija porque actuaba extraña pero la voz de la madre de Korra las hizo voltear al mismo lugar, en efecto era Senna levantándose del suelo con las manos amarradas en la espalda, ellas corrieron a auxiliarla pero la señora de Raava no recordaba nada mirando horrorizada todo a su alrededor, queria saber de su hijo, el príncipe del sur estaba en el templo antes de quedar inconsciente, siendo desconcentradas por sonidos de pasos en el pasillo, obrando por huir abriendo otra salida de las tantas puertas del salón para no ser asesinas, aún no sabían si se trataban de guerreros de Hiryu o los hijos de Yakone llegando por ellas. Lo que había ocurrido en casa las obligó ha aventurarse solas, todo por el impulso de Asami. Su hija había estado segura de haber visto llegar a Korra a casa, esperado por él para no interrumpir su charla con dos guerreros en el patio delantero, corriendo a alistar un baño para su esposo al verlo hecho un desastre y ordenar que montarán la mesa repleta de comida, percatándose que Korra se había demorado demasiado en entrar minutos después y luego no encontrarlo, interrogar a Tarrlok al respecto, pero el vasallo no sabia nada, para recibir a Noatak corriendo con la grave noticia de que Senna no había sido encontrada en ninguna parte, haciendo a su hija hablar y llegar a una conclusión entre todos, Korra había sido engañado y llevado con El Señor de la Cacería teniendo como chantaje a su madre, Hiryu había confundido al príncipe del sur haciéndolo pensar que era a su esposa a quien quería pero en realidad tomaría a Senna, utilizando el terror de la visita y el desorden de los anillos inferiores para desgastarlo. En consecuencia Asami había querido ir con los guerreros, pero éstos se lo prohibieron, solo Noatak saldría por el hijo del Jefe del sur. Pero por supuesto, la Omega se las había ingeniado para volarse de casa lejos de Mako y ubicar al norteño alcanzándolo y llevándola a ella a inmiscuirse en la situación. Llegando al templo donde su hija volvió a cometer otra tontería, alejarse de el único Alfa que les podía dar protección, Noatak que se quedó muy atrás con Naga-

-Necesitamos una salida, la dejaré afuera y volveré por mi esposo. -Dijo Asami a su suegra- Madre, te ocuparas de Senna.

-Un milagro, eso es lo que requerimos. -Sin mencionar que terminar cargando con la esposa de Tonraq cuando la mujer siempre lo celaba de ella parecía un mal chiste de los Dioses- Por supuesto que no vas a volver allá adentro, si lo haces por Korra, iremos las dos.

-Las tres, mi cuerpo empieza a responder. -Dijo Senna apretándose las muñecas adolorida, dentro ella había sido desamarrada-

-Prepárense para lo peor, traten de armarse de lo que sea. -Aconsejó Yasuko, detenidas por el aullido de muchos lobos afuera, animales que hicieron correr a su hija de bajada y encontrar a Korra con la ropa destrozada a lo lejos e inconsciente, pero un guerrero de El Señor de la Cacería estaba apuntando al Alfa con una ballesta desde arriba hasta que ella agarro una espada que encontró de un guardia muerto y fue por detrás de ese bastardo para clavarle el arma por la espalda atravesando su corazón con todas sus fuerzas mientras Senna se había atravesado delante de la ballesta saliendo ilesa- No vas a matar al príncipe del sur, eso sobre mi cadáver.

-¡Madre ayúdame! -Pidió Asami en el suelo al lado de su esposo porque él no despertaba, Korra tenía un corte en el lateral de su cuello y algunos huecos en las extremidades inferiores por donde se desangraba, destrozando su vestido para hacerle torniquetes a su Alfa-

-¡Aquí estoy! -Se tiró Yasuko al igual que su hija al costado del príncipe del sur, él lucía bien, un poco sucio, con los ropajes desgarrados y algo herido, pero había podido ser peor-

-Korra, mi cachorro despierta… -Le tocó el rostro la madre al espécimen, no le gustaba nada verlo así pero por lo menos tenía pulso ¿Qué había pasado con Korra y como había logrado matar a El Señor de la Cacería? Ella nunca creyó a ese maldito de Hiryu capaz de tanto. La preocupaba también no saber si la Quinta Nación y Tagaka matarían a su esposo aunque lo tendrían difícil-

-Tenemos que llevarlo con Katara ¿Están todas bien? -Interrogó Noatak apareciendo con muchos guerreros- Tuve que pedir apoyo a los guardias del Jefe del sur, acabamos con el resto que quedaban adentro, aunque muchos estaban muertos.

-Korra los acabó, no tengo dudas. -Respondió Senna- Tienes que apresar a dos guerreros más hijo de Yakone, sus nombres son Shin y Tahno. Fueron quienes engañaron a mi hijo para traerlo hasta aquí.

-Me los tope de venida Senna, están bajo custodia por actuar sospechoso. Pero eso no explica cómo Korra pudo con todos. -Dijo el guerrero fiel a la casa Raava-

-Seguro fue ese lobo gigante. -Habló Yasuko-

-¿A qué te refieres? -Interrogó el vasallo confundido-

-Entramos a ése salón y había un lobo inmenso, tuvo que haber sido el culpable. -Reflexionó la Omega-

-Tiene lógica que los lobos de Korra lo hayan ayudado. -Agregó el norteño- Vi a Hiryu, quedó irreconocible. Excepto por su ropaje.

-Dije lobo, no lobos. Fue uno, gigante y negro. Tenía los ojos azules. -Corrigió la hembra-

-Quizás te confundiste con la oscuridad Yasuko. -El hombre no comprendía-

-Se lo que vi Noatak no estoy loca, diles hija. -Pero Asami la ignoró-

-No importa como fue, tenemos que llevar a Korra a la cabaña de curación. -Ella se levantó y llamó a los guerreros, el templo comenzaba a derrumbarse- Ustedes, agarren a mi esposo con mucho cuidado y traigan una carretilla, haré una camilla improvisada con pequeños troncos y lo moveremos coordinados. -Lo que se hizo muy rápido, dejando a la vista de Yasuko su collar que había estado debajo del príncipe del sur, el que se supone debería tener en las fauces el lobo que se lanzó por la ventana justo a ese barranco donde estaban paradas-

-Por el bendito fuego de mi nación... -Yasuko miró hacía la carretilla donde estaba el esposo de su hija siendo acomodado después de darse cuenta- Tu eres ese lobo, tienes que serlo, de otra forma cómo podría haber llegado mi collar a ti Korra. -Solo que la impresión se transformo en terror para luego pasar a ser una sonrisa en rostro de la Omega, una bestia del lado de ella y Asami las haría intocables-

_

*

-No sé por qué mi señor no despierta. -Katara examinó otra vez el interior de los oídos de el Alfa y ausculto su corazón- La base de su cráneo está intacta, no tiene sangre en el conducto auditivo. Su corazón suena acelerado pero no sobre lo común para Korra. Tendremos que esperar, pueden pasar días, cuando los Alfas son sometidos a mucho estrés luego de salir de ese cuadro tienden a necesitar descanso prolongado. Es lo mejor para Korra, lleven al cachorro a casa y denle mucho amor, estaré vigilando sus signos vitales allá.

-Katara no puede ser que eso sea lo único que tienes para decir, ha pasado una noche y mi esposo ni siquiera ha movido un dedo. Me preocupa mucho. -Cuestionó ella-

-No hay rastro clínico de lesiones graves, tiene una pérdida de sangre por las mordeduras en sus piernas y una cortada en su cuello, nada más. Confía en mí diagnóstico.

-Esta bien, lo haré. -Suspiro Asami, no quería hacer mucho escandalo, por fin la madre de su esposo se había podido dormir a un lado de la camilla, Yasuko estaba afuera sin decir nada desde que llegaron, todos debían descansar y lo mejor era hacer caso a la curandera, llevar a Korra a casa y cuidarlo allá rogando a los espíritus que despertará pronto, dándole un baño seco muy detallado y a solas antes de trasladarlo a su habitación en casa con todos los sirvientes y guerreros del hogar atentos de su señor al igual que Senna luego de llegar, pero una junta de ancianos se hizo presente más tarde en la sala con varios guerreros interrumpiendo la paz, haciéndola salir del cuarto para enfrentarlos pero siendo frenada por Katara, quien decidió hacerse cargo mientras los hijos de Yakone estaban en guardia. Lo bueno era que la madre de su esposo se había ido por un momento, Senna había estado llorando sobre Korra hasta que decidió ir a casa a ver que todo estuviera bien con su servidumbre y volver rápido, si no la pobre Omega hubiera tomado la visita de los ancianos muy mal temiendo todavía más por su cachorro-

-El hijo de Tonraq debe responder por la muerte de El Señor de la Cacería, todavía no están claras las circunstancias. Korra debe ir a la mazmorra y esperar las investigaciones allá. -Habló uno de los ancianos-

-Thod, nadie tocará al príncipe del sur, está en un estado de reposo, llevarlo a la mazmorra podría significar su muerte. -Contestó la curandera reconociendo al abuelo, era peligroso, Thod manejaba el bloqueo de energía vital en el cuerpo de sus desafiantes-

-Es un criminal. -Agregó Hotah, otro anciano, quien tenía más poder por sus contactos que físico-

-No es una sugerencia es una advertencia de una de las fundadoras de la tribu junto con Sokka ¿Olvidan con quién hablan solo porque soy una Omega? Haré que los espíritus los castiguen y respaldare a la casa Raava para que los destruya. -Dijo firme ella-

-Esta bien Katara, estoy de acuerdo. -Opino Pakku, un anciano más, diestro maestro en combate- Aún estamos recolectando testimonios no podemos señalarlo como un asesino. Pero algunos son impetuosos en hundir al cachorro. -Miro el Alfa a sus acompañantes- Que Korra se prepare para un juicio luego que despierte.

-Retírense. -Ordenó Katara haciendo a los ancianos salir, volteando a ver a la esposa de el príncipe del sur arriba, reverenciarla y seguir su camino-

-Lo apreció mucho. -Respiró ella tranquila dando gracias a "La" en silencio por proteger otra vez a su Alfa de los carroñeros y también a Katara, manteniéndose en el hogar y cerca de su esposo todo lo posible con Mako, transcurriendo en su angustia dos días más pero él seguía sin reaccionar. Estando con Desna y Eska en casa quienes pasaron de visita para saber de su primo esa tarde, los gemelos bajando a comer luego de verlo y Bolin huyendo, pero ella volviendo a la habitación a pasar otro rato con su esposo- Korra… Korra… Korra, por favor despierta, me vas a hacer llorar. -Descanso ella su cabeza sobre el pecho del espécimen, lo que tanto había temido se había vuelto a hacer realidad, peor aún los ancianos continuaban acosándolos-

-Hija ¿Me mandaste a llamar? -Consulto la señora de Sato llegando al cuarto-

-Si madre, deseo que te quedes con Korra, requiero acomodar cosas de mi taller que serán trasladadas a otra parte. No quiero que mi marido despierte y se encuentre solo. Tampoco a las Omegas de la servidumbre sobre mi esposo. -Dijo ella-

-Con gusto cariño, anda. Me parece correcto que consideres alejar a mujeres ajenas del alrededor de tu Alfa. -Aprobó Yasuko-

-Gracias madre, cuídalo bien por favor. -Encomendó Asami a su pareja- Pronto vuelvo, no me demorare. -Se levantó ella de la cama y a duras penas se alejó de su esposo disimulando no tener los ojos llenos de lagrimas, con Noatak esperándola afuera para entregarle algo-

-Estos cilindros de pergaminos se encontraron en el destruido templo de Hiryu, tienen su nombre mi señora. -El guerrero los sacó y Asami supo que eran-

-Son míos, estás en lo correcto, muchas gracias Noatak. Mi esposo te recompensará, le haré hincapié en que lo haga. Tu y tu hermano han sido de mucha ayuda. -Eran los pergaminos robados a Iroh que se perdieron de su taller cuando el Señor de la Cacería había ido de visita, eso la tranquilizó tanto, solo faltaba ver a Korra despierto-

-Un placer mi señora, el Jefe del sur estará pronto en la tribu. -Informó Noatak-

-Excelente, viviremos más seguros con Tonraq en casa. -Aunque su suegro continuaba infundiéndole cierta intimidación por culpa de los secretos que ella le guardaba sobre su matrimonio que había empezado siendo uno falso y los anuladores-

-Si mi señora. -Dejo el norteño seguir a la Omega para mirar a Yasuko dentro de la habitación principal de la casa hidratando la piel del príncipe del sur, ver a la hembra tocando a otro Alfa que no fuera él no le agrado pero resistió decir algo entrando al cuarto sin notarlo-

-¿Hay algo importante que vengas a decirme Noatak? -Alzó la mujer una ceja por la presencia del guerrero en un lugar donde era prohibido para el vasallo estar-

-A tu hija, pero se fue. Le entregué algunas cosas de su pertenencia. -Respondió el norteño-

-Uhhmm… Entonces será mejor que salgas, no está bien que opaques el olor de Korra en su habitación, se puede enfadar contigo. -Dijo la dama-

-El príncipe del sur tiene un almizcle tan agresivo y poderoso como él mismo, no te preocupes. Mi olor se disipara rápido.

-No es como lo describes para las Omegas. -Ella lo sentía divino y atractivo, así era el aroma de Korra- Por cierto, tengo una duda desde que te vi rastrear el templo del anciano desquiciado porque Naga no pudo olfatear a su dueño. -Arrodillarse, poner los ojos en blanco y garabatear símbolos alquímicos en el patio delantero de la casa para ir por El Señor de los Lobos-

-¿Cuál?

-Eres un maestro sangre. -Recordó ella-

-Fui. -Recalcó el guerrero-

-Tienes conocimiento en hechicería Noatak.

-No quiero saber nada sobre la sangre control, lo deje atrás, preferí a mi hermano, Tarrlok es lo más importante para mí y casi lo pierdo por culpa de un poder que odie toda la vida. -Contestó él a la Omega recordando sus traumas de la infancia dejados por su padre, Yakone, otro maestro sangre que lo obligó a aprender el arte-

-Tuviste que haber sido muy influyente. -Un maestro sangre no era cualquier cosa y pese a que al parecer no era un secreto del norteño ella no lo sabía hasta ser revelado por la urgencia de las circunstancias-

-El espiritismo y la dominación es un arma de doble filo, lo deberías saber mejor que nadie, vienes del fuego, una nación que estuvo a punto de consumirse en su propio poder.

-¿Por los dragones? -Increpó Yasuko-

-El chamanismo fue algo esencial para el agua y su conexión con los espíritus, no olvidar sus orígenes. Mientras los dragones fueron quienes entregaron la magia al fuego, nació la hechicería. Lo curioso es que si estudias ambas te das cuenta que utilizan casi las mismas cosas.

-Noatak háblame sobre los Alfas originales del agua. -Ella fijo sus ojos en Korra-

-Te lo había dicho Yasuko, hace mucho tuvimos una conversación parecida, fueron lobos gigantes que dieron origen a las tribus del norte y sur. Dominados por Omegas con el chamanismo, preñando a las mujeres. Al igual que hicieron las hembras con los dragones en el fuego gracias a la hechicería, dejando embarazarse de ellos.

-Un insulto para los Dioses. -Dijo la Omega-

-Hasta que los espíritus enfadados crearon un ciclo para depurar a las naciones de esa depravación pero prometiendo a los Alfas originales que su descendencia perduraría para siempre reencarnando a través de los años no siendo engendrada. -Agregó Noatak-

-Pero algunos Reyes utilizaron la hechicería en el fuego para burlarse de esa regla, se convertían en dragones antropomórficos y se apareaban con sus esposas para tener descendencia con las cualidades de un Alfa original de su pueblo. -Recordó Yasuko uno de los relatos de su madre-

-Escuche lo mismo, pero dicen que esos cachorros tendían a fallecer con el tiempo o caer en locura, al igual que las dinastías de aquellos Alfas que se atrevieron a burlarse de los Dioses con éstas prácticas. Siempre los castigados eran los Alfas, no importaba si la magia era ejercida por sus parejas. Porque solo los Alfas pueden transformarse a pesar de que todos llevamos sangre de el ser que dio origen a cada nación tal y como las conocemos hoy en día. -Platicó él-

-¡Noatak, sal del cuarto del amo de la casa! -Habló Tarrlok a su hermano en la puerta sin gritar pero firme, si el lobo despertaba con el olor de otro Alfa en su habitación lo podía castigar-

-¿Lo ve mi señora? Nos cuidamos mutuamente. -Se refirió el vasallo a su hermano, reverenciando a Yasuko y tragándose sus celos porque la hembra no había dejado de acariciar a Korra, ella parecía muy encanta siempre con ese Alfa, era porque Raava había logrado darle mucho a Yasuko, estabilidad, seguridad, protección y riqueza. A las Omegas no les interesaba más, solo esperaba que el cachorro no se dejará seducir y cayera entre esos deliciosos muslos de los que él vivía encantado luego de probarlos, la hembra era muy diestra en la cama y con las caderas, lo había vencido a pesar de ser un experto, por lo que no podía imaginar lo mucho que iba a embobar a un novato como Korra que apenas empezaba a saber lo que era aparearse aprendiendo con su tierna y delicada esposa, mientras Yasuko tenía la ventaja de recibir sin pedir misericordia a tal punto de hacer rogarla a cualquiera, encajando perfectamente en la cama del príncipe del sur y su libido juvenil-

-Estas preocupando mucho a mi hija Korra, tienes que despertar. -Se acomodó ella sobre el colchón para acariciar el pecho del semental por debajo de la casaca sin mangas que llevaba puesta dejando el aceite de coco que había regado en la piel del Alfa con delicadeza de lado- No te puedes quedar dormido para siempre, todas dependemos de ti. Imagina lo que pasaría con nosotras, nada bueno ¿Escuchaste? -Yasuko se recostó un poco y posó su cabeza sobre un hombro del espécimen sin dejar de tocarle el pecho- Eres nuestro Alfa, Korra. Estamos desamparadas sin ti. Los ancianos han estado viniendo seguido. Puede aparecer cualquier otro enemigo y dañarnos. Hiroshi venir por mí y Iroh por tu esposa. Nos llevarán lejos de ti. -Yasuko se acerco al oído del espécimen- Te voy a cantar una canción que mi madre le susurraba a su amante cuando caía mal herido en batalla, es digna de devolver la vida a los dragones y curarlos de sus heridas ¿Eres una bestia verdad? Encontré mi collar debajo de ti. No me asusta si eres tú, eso me hace muy feliz. -Ella volvió a colocar su cabeza en Korra- Ohhh, ohhh, ohhh, por la gloria y el honor de tu nación levántate y sigue peleando dragón… Ohhh, ohhh, ohhh, no duermas ni apagues tu llama dragón… Ohhh, ohhh, ohhh, sigue respirando por tu pueblo y exhalando fuego por tu nación dragón… Ohhhhhh, continúa peleando dragón ¡Despierta! ¡Despierta! ¡Despierta! Tu hembra te llama y tu descendencia te necesita dragón, dragón, dragón… Ohhh, ohhh, ohhh, haz sentir que el parto de tu madre tiene razón… Ohhh, ohhh, ohhh tu padre te mirará desde detrás de tu trono con admiración dragón, dragón, dragón… -Pero cantar la debilitó mucho y ella cerró los ojos quedándose dormida sobre un costado de Korra-

-¿Madre? -Llego ella rato después pero Yasuko estaba acostada sobre su Alfa, lo que la hizo fruncir el ceño y apretar la mandíbula. No obstante, luego recordó que era su madre, por favor no podía sentir celos de Yasuko, sería absurdo. Además, ella era quien había pedido su ayuda no la Omega ido a la cama de su esposo he invadido su espacio. Respirando para tranquilizarse, agarrando el lado libre de Korra para al igual que su madre abrazarlo desde ahí, quitando la mano que Yasuko tenía metida en la casaca de su marido tocando el pecho de Korra, para alejarla y besar la comisura de los labios del lobo muy despacio, apoyando su cabeza en el hombro disponible de su Alfa evitando volver a llorar y cerrando los ojos para descansar algo, esos último tres días había sido difícil para ella comer y dormir al igual que Senna, prácticamente no lográndolo si no fuera porque su madre la había obligado, daría una pequeña siesta, cuando Yasuko se levantará ella también lo haría- Que raro, Korra se siente más caliente que antes. -Dijo ella para sus adentros antes de dormirse, su Alfa estaba recuperando su elevada temperatura característica de él, eso era bueno ¿No?-