Hola. Les traigo un capítulo nuevo. Por razones de la vida no he podido terminar la historia, estoy subiendo capitulos que ya tenia listos que subi en otra plataforma pero el final esta casi listo. besos
Pov Bella
No parecía inicio de junio, las nubes estaban espesas en el cielo y si no supiera lo fuertes que son los árboles de Forks juraría que podrían caer con el viento que rugía fuera. El enorme ventanal de la habitación de Edward dejaba ver toda la furia del clima y el enorme bosque de la península de Olimpyc. Un golpe en la puerta me saco de mi pequeño trance con el bosque.
-Adelante. - Edward entró en la habitación con una bandeja en las manos y solo un paso detrás de Carlisle.
- ¿Cómo amaneció mi paciente estrella? - Carlisle si paciente sabía cómo subir el ánimo de un.
-Bien.
- ¿Dormiste bien?
- Si no me apoyo sobre mi lado izquierdo estoy bien. - Edward dejó la bandeja sobre la mesita de noche sonriendo levemente. - Gracias.
-Tengo que revisar tus heridas Bella. - Odiaba cuando eso sucedió.
- ¿Debe ser ahora?
-Idealmente si. - Suspiré pesadamente, aún no desayunaba y Carlisle me haría sufrir.
-All Right. - Edward me tomó de la mano y me ayudó a salir de la cama. - Sabes que no debes quedarte si te incomoda.
- Y tú sabes que no iré a ningún lado.
Me ayudó y me sentó suavemente en la esquina de la cama. Mis heridas me habían hecho perder el buen equilibrio que había ganado luego del nacimiento de Anthony.
Edward rápidamente desabotono mi camisa de dormir y me ayudó a sacarla, al menos podía usar brasier ya que no estaba acostumbrada a que otros hombres me miraran desnuda ni incluso cuando ese otro hombre era Carlisle y que aparte era doctor.
Empezó por retirar las vendas de mi brazo dañado, siempre examinaba por partes mis heridas. Revisaba, curaba, vendaba y seguía con otra parte de mi cuerpo.
-Hay un par de puntos que debo sacar. Han cicatrizado muy rápido.
-Bueno he tenido un buen doctor y excelentes cuidadores. ¿Por cierto cómo está Anthony?
-Lo intenta nuevamente con Emma.
- ¿Crees que sirva de algo?
-No lo sé, pero no pierde la esperanza que ella deje que se acerque aunque sea un poco, la mente de Emma está muy confundida. - Sentía como Carlisle seguía curando mis heridas y sacaba unos pocos puntos, la habitación se estaba inundando con olor a hospital y medicamentos al parecer hoy no desayunaría muy a gusto. - ¿Te sientes bien?
-El olor, me marea un poco.
-Cuando Carlisle termine podemos caminar por la casa y saldrás de acá. Puedes tomar el desayuno en el comedor ¿Te parece?
-Sería bueno, mientras sigue hablando de algo, distráeme. Reporte por favor ¿Qué ha pasado en Forks?
-Bien un reporte. Jacob y Seth han estado cuidando tu casa y no hay novedades en ella.
- ¿Seth?
-Bueno él, dejó la manada.
- ¿Eso se puede?
-No entiendo bien que paso, pero Jacob ya estaba desconectado de la manada desde antes y algo ocurrió con los Clearwater que también perdieron la conexión con el resto de la manada.
-Eso es raro.
-No los he visto mucho por lo que no sé en realidad lo que está sucediendo con la manada, solo sé lo que hay en la cabeza de Jacob pero no es mucho o al menos no está enfocado en eso.
- ¿Algo de Victoria o Alex?
-Directamente no, pero Jasper y Emmett han encontrado unos neófitos, Jasper a estado pensando en pedir ayuda de unos amigos que tiene. No sabemos en concreto cuantos andan dando vueltas por la zona. - Sentí como lentamente Carlisle clavaba una aguja en mis costillas, hizo que se tensara todo mi cuerpo.
-Lo siento, aproveche que estabas distraída.
-Está bien, ya lo superé, no fue tan traumático de improvisto.
-Solo falta por revisar las heridas de tu pierna por lo que necesito que te recuestes. - Así como me saco la camisa de dormir Edward me la volvió a colocar y así ayudarme para dejar al descubierto mi malherida pierna.
Las heridas de mi cuerpo fueron mayores aunque no más de lo que imagine, pero sin asistencia rápida podría haber muerto desangrada. Con la rapidez de Edward y de Carlisle en detener la hemorragia y con los cuidados que había tenido en estas últimas dos semanas el avance de ellas era rápida y sanaban a un ritmo bueno, una semana más y lograría comer y vivir sin mayor ayuda.
Paul solo logró dar un gran zarpazo que daño mi brazo, parte de mi espalda y pierna izquierda. El mayor daño se generó en mi espalda, fue donde sus garras se incrustaron sin piedad. Estuve más de un día inconsciente por los medicamentos y otros más sin poder caminar o afirmar de manera normal mi pierna.
En la mansión Cullen casi no había ningún Cullen. Habían desaparecido como por arte de magia, sabía el motivo principal por el que no veía nunca a ninguno por ende deseaba con ansias estar en mi casa.
- ¿Cuándo crees que podré ir a mi casa?
-Es más seguro acá Bella.
-Si pero no están.
-No te sigo.
-Jasper, Emmett, Rosalie y hasta Alice. Ellos no están acá por causa mía. Tengo la casa inundada con el aroma de mi sangre.
-Ellos están ocupados y aunque quisieran estar acá, están cuidando el radio de la casa. - Mi pregunta había sido explícitamente para el doctor el cual me atendía, pero como siempre él guardaba silencio cuando Edward decidía algo.
-Estás lista, puedes desayunar. - Me cubrí la pierna solo con las sábanas.
-Gracias doctor Cullen. - Me molestaba que no diera su opinión ni siquiera de forma médica.
-No te enfades Bella, Edward tiene razón. - Y cuando le daba la razón era peor.
-Creo que ya no tengo hambre.
Se escuchó un grito ensordecedor el cual estaba casi segura de que se podría haber escuchado en el pueblo. Emma.
Rápidamente Carlisle se paró y a su velocidad característica se dirigió al origen de los gritos. Edward me miró con duda en sus ojos.
-Ve, ayúdalo.
-Vuelvo de inmediato. - Posó un suave beso en mi frente y desapareció de la habitación.
Desde donde estaba lograba escuchar los gritos y como se rompían cosas, escuchaba como Emma gritaba que no la tocaran y que no se acercaran.
A mi lenta velocidad me puse el pantalón del pijama y utilicé todo mi esfuerzo para pararme sola. Camine lo que parecía una eternidad de la cama a la puerta de la habitación, aún se escuchaban los gritos y fuertes ruidos de Emma como si alguien la quisiera matar. Intente llegar hasta la habitación de donde provenía todo el bullicio, pero la figura de Anthony sentado en la escalera me detuvo, no lo había visto desde ayer al mediodía.
-Hola. - Tenía ojeras muy marcadas y estaba sucio con comida.
- ¿Estas bien?
- Sí ¿Y tú?
-Bien, ya camino sola. - Sonrió pero esa sonrisa no llegó a sus ojos chocolate.
-Te recuperas rápido, quizás por eso sano tan pronto, lo herede de ti. - Baje un par de escalones y él se paró de forma inmediata cuando me tambalee, me senté en el mismo escalón donde estaba sentado y volvió a tomar su posición quedando ambos hombros con hombro.
- ¿Qué pasó?
-Solo intenté hablar con ella de nuevo, me tiro la bandeja y empezó a gritar. Llegó Esme pero creo que ya la alteré.
-Debes cambiarte ropa, tienes la camiseta llena de comida.
-Sí... lo sé. - No podía sacar mi vista de sus marcadas ojeras.
- ¿Hace cuánto no duermes? - Me miró pero no respondió. - ¿Anthony?
-Creo que ejerceré mi derecho a no responder.
-No soy policía.
-No, pero lo pareces cuando me miras así, el abuelo hubiera estado muy orgulloso si hubieras sido policía.
-No desvíes el tema ¿Hace cuánto no comes o cazas?
-Volveré a ejercer mi derecho a no responder sin mi abogado presente.
-Hoy cazara. - Edward sentenció de forma firme uniéndose en la conversación. - Ya hace bastante no cazas.
-Eres un pésimo abogado, te despido. - Estaba triste hacía bromas pero no llegaban ni siquiera a su voz.
-Así no le tengo que mentir a tu madre. - Tomó asiento junto a mi quedando los tres sentados en uno de los escalones hacia el tercer piso de la mansión Cullen
- ¿Iras conmigo?
-Claro, Esme y Carlisle se quedarán cuidando a Emma y a Bella.
-Me gustaría salir solo, ir...
-No, no saldrás solo. - Decidí antes que Edward respondiera cualquier cosa.
-Está bien... iré a cambiarme. - Se levantó pesadamente y logre ver que le había molestado mi decisión. Nos dejó a Edward y a mí sentados solos en la Escalera.
-Está frustrado con esta situación, debemos entenderlo.
- ¿Hace cuánto no caza?
-Desde que estuvimos en Nueva Orleans.
- ¿Y tú? - Lleve mis dedos a sus también marcadas ojeras y ya negros ojos.
-Emmett y Jasper me arrastraron luego del incidente con el licántropo. Atender tus heridas me dejaron como si no hubiera cazado en meses.
-Eso ya hace un par de semanas también te hará bien cazar.
-Sí, iré hoy con Anthony como te dije, lo prometo. Estas muy mandona hoy.
-Es solo que no tengo mucho que hacer y eso me da mucho en que pensar. Los observo más. ¿Cómo está Emma?
-Alterada, confundida, asustada, perdida y muchas cosas más.
- ¿Por qué solo deja que Esme se acerque?
-Porque ella y Esme no se habían relacionado tanto, por lo que sus recuerdos no se vieron tan distorsionados.
- ¿Ella no ha visto nadie más que a ustedes verdad?
-No podemos dejar que salga.
-Quizás esta asustada por su apariencia. ¿Ella sabe lo que son?
-Sí.
¿Qué piensa ella de mí?
-En realidad no ha pensado en ti, solo el día del ataque.
-Debería hablar con ella.
- ¿Crees que es buena idea?
-Soy humana y estoy herida no me verá como una amenaza.
- ¿Y si te ataca?
-Vamos, es solo una chica asustada y embarazada y hay que bajarle los niveles de estrés.
-No sabes la fuerza que tiene una mujer embarazada y en tu estado...- Le interrumpí.
-Créeme lo sé. - Me sonrió. - Y no creo que ella me vaya a hacer daño. La conozco desde que es una niña.
-Primero el desayuno.
-Está bien, pero ayúdame a caminar.
Se paró y me tomo de las manos para incorporarme de mi cómodo lugar en la escalera, me sirvió de apoyo para bajar cada escalón. Fue paciente y caminó muy lentamente a mi costado.
- ¿Te llevo al comedor?
-No, prefiero la cocina. - Llegamos y me ayudó a acomodarme en uno de los taburetes. - No me quejo pero ¿Cómo es que me dejaste caminar sola?
-Debes trabajar tus músculos para que sanen.
-Bueno, gracias.
-De nada. ¿Qué deseas comer?
-Deje mi desayuno arriba.
-El café ya debe estar frío y creo que Anthony pasó por la habitación y tomo tu consejo de comer.
-Bueno un café sería bueno y para comer lo que haya, no importa mucho en realidad.
Tome desayuno de manera pausada, en realidad últimamente mis días eran solo eso, estar recostada, comer y preocuparme de mis heridas. Los demás habitantes de esta casa los veía muy poco y lo poco que los veía no me daban información de nada, ni siquiera Alice que siempre me decía las cosas. Según Carlisle y Edward no me debía alterar ya que no podía tener fiebre, aunque mirando a Edward a veces ese tipo de fiebre era la última que me preocupaba.
Lo observaba moverse por la cocina ordenando un par de cosas que en realidad no me importaban, no sé qué me pasaba a veces me sentía como una adolescente junto a él, ahora entendía a mi madre cuando se casó con un hombre más joven que ella. Una si se sentía más... viva. Y a veces no podía evitar pensar un cuando Edward me tocaba o yo lo tocaba a él de forma indecente para el resto del mundo. Mis propios pensamientos pecaminosos provocaron que quizás me sonrojara ya que Edward estuvo de forma automática sentado en el taburete junto a mi revisando mi temperatura.
- ¿Te sientes bien? - Su mano recorrió mi rostro con preocupación en sus ojos. Su tacto era eléctrico y mi pecho subía y bajaba con mi respiración aun acompasada, pero no pude evitar sonreír. Solo asentí a su pregunta y sus ojos negros penetraron en los míos y entendió. Se sonrió de vuelta generando un gesto tan humano que me volvió loca. Empecé a sentir dolor en el interior de mi labio inferior y sólo cuando el dolor se hizo menos soportable me percaté que los estaba mordiendo.
Sus dedos recorrieron mis labios generando que los soltara del agarre de mis dientes. Sus dedos bajaron a mi barbilla y mi corazón comenzó a saltar en mi pecho y mi respiración se empezó a descompasar. Hizo un gesto de silencio con sus dedos en sus labios y luego apuntó al cielo, me tomo creo que un par de segundos demás darme cuenta a que se refería. Claro no estábamos solos y el resto de los habitantes de esta casa a excepción de Emma tenían un oído ultra desarrollado.
Su mano volvió a mi boca y bajó por mi barbilla, yo cerré los ojos, me concentré en solo guardar silencio y sentir su mano recorrerme. De mi barbilla fue hasta mi clavícula, pasando su fría mano (que ya no me parecía tan fría) lentamente por mi cuello, de forma intrusa pero muy decorosa deposito su mano en centro de mi pecho y sentí su otra mano subir por mi rodilla hasta mi muslo, abrí los ojos y clavé mis ojos en los suyos eran negros igual que hace un rato pero podía jurar que ya no eran negros de sed, si no de hambre un hambre que yo conocía bien.
Era totalmente irresponsable y banal pero quería que siguiera, quería que estuviéramos solos en esta inmensa casa, pero por el momento no era posible. Solo hasta que empezó a relajar sus hombros me di cuenta de lo rígidos que estaban, llevó ambas manos hasta mi rostro y depositó un beso en mis labios, no fue tan acalorado como mi cuerpo demandaba pero tampoco fue tan casto para quejarme.
A mi pesar se separó de mí y seguí mirando como se movía en la cocina, ordenando lo que había utilizado para mi desayuno. No pasó más de un minuto cuando sentí unos muy cálidos brazos pasar delicadamente por mi cintura y apoyar su cabeza en uno de mis hombros. Suspiro de forma pesada y con mi hijo junto a mi todo el deseo que había sentido por el hombre al otro lado de la cocina había desaparecido. Ahora el amor inundaba cada parte de mi cuerpo, esa era la reacción que provocaba mi Anthony, no importaba el sentimiento del momento siempre prevalecía mi amor hacia él. Hundió su cabeza en mi cabello escondiendo su rostro al igual que cuando era niño, sabía que estaba triste.
- ¿Qué comiste?
-Tostadas con café. ¿Quieres comer? - Negó con la cabeza.
-Me comí tu primer desayuno.
-Algo supe.
Edward miraba la escena como si nunca me hubiera visto de esta forma con Anthony y sus ojos también habían cambiado ya no había esa hambre en él, si no quizás ternura. Así como estábamos, por primera vez en toda mi existencia deseé que Edward fuera humano.
Rápidamente alejé esos pensamientos de mi cabeza, sabía que no era posible así que decidí desviar el tema de mi mente.
-Hablaré con Emma hoy o al menos lo intentaré. - Anthony sacó su cara de su escondite.
- ¿Por qué?
-Está alterada y solo los ha visto a ustedes, y ella sabe lo que son, cualquier humano estaría asustado.
-Sí, pero está muy alterada y tu mal herida aún. Te puede hacer daño mamá.
-Y es por eso mismo que no me pasará nada, ella me verá y sabrá que no soy una amenaza. ¡Por dios! Vivo en un pijama desde hace un poco más de 2 semanas y cojeo no creo que me ataque. - Soltó el abrazo que tenía y se sentó donde antes había estado Edward.
-Es curioso que estés tan callado.
-Tiene razón, ella está asustada y Bella no la va a intimidar. Emma no la atacará.
-Bien, creo son 2 a 1
-No seas dramático Anthony. - Le empuje uno hombro y me sonrió de buena gana pero aun sin llegar a sus ojos.
- ¿Cuándo hablarás con ella?
-Cuando se vayan a cazar. - Ambos me miraron con cara de poco amigos.
- ¿Puedo preguntar el por qué?
-Anthony se estresa y tú eres fatalista, es por eso Edward.
-No soy fatalista, sólo consideró las malas probabilidades.
-Como en esas películas viejitas y muy malas donde la gente muere por un tornillo mal puesto. - Anthony interrumpió.
-Pienso que Emma no te haría daño pero ¿Y si me equivoco? Su mente está muy confundida.
-Si te equivocas tengo a Esme y a Carlisle. - Anthony inspiró de forma onda y sonora recostando su cabeza en la mesa.
-Yo te tenía razón. Estresado y fatalista. - Los apunte respectivamente. Intente con un poco de esfuerzo bajar del taburete en el que estaba para poder caminar sola pero ninguno de los presentes me lo permitió, por lo que camine con cada uno pegada a un costado hasta el sofá de la gran sala.
-Saben si no me dejan no volveré a caminar jamás. - Ignorando mi comentario Edward llegó con una manta y Anthony con el libro que leía dejándome luego de eso sola.
Tenía medicamentos en el cuerpo los comenzaron a sentir y su efecto relajante comencé a ceder en el sofá.
Sentía una mano fría acariciar mi rostro, no puedo determinar cuánto tiempo aproximadamente estuvo su mano acariciándome pero al abrir los ojos desperté en la misma cama en la que lo había hecho hace unas horas atrás.
-Bienvenida.
-Hola.
- ¿Dormiste bien?
-Creo que sí. ¿Cuánto dormí?
-Al rededor de 3 horas pero puedes seguir durmiendo solo vengo a despedirme.
-No, es mucho ¿Ya se van?
-Si, queremos volver temprano.
-Está bien, cuídate y cuídalo.
-Lo promete. - Deposito un suave beso en mis labios y se marchó.
Me senté en la cama sintiendo mis heridas tirando en la espalda y costillas. Mire por el ventanal y el viento había cedido un poco.
Baje los pies de la cama y me pare con lentitud encaminándome hacia el baño. Me mire en el espejo y lave mi rostro y mis dientes, peine mi cabello y me dispuse a caminar de forma decidida a la misión del día. Al salir me crucé con Esme.
- ¿Te ayudo?
-Solo un poco por favor y gracias por preguntar.
-Edward y Anthony son un poco mandones.
-Y ahora que Anthony está más cerca de él se ha vuelto peor. - Me sonrió.
-Sí, pero se han aprendido a llevar bien. Son dos personas con personajes muy parecidos y Anthony demanda mucha atención.
-No tanto como imaginas. En eso sí se parece a mí.
Ella sabía dónde iba yo, así que solo me ayudo a caminar hasta donde Emma estaba instalada. Abrí la puerta de forma suave y ella automáticamente se paró de donde estaba para ubicarse en la otra esquina de la habitación.
Se vio asustada y con los ojos un poco cristalizados, a falta de las tinturas su cabello se estaba tornando de su color más natural, sus ojos no estaban maquillados dejando ver lo grandes y profundamente azules que eran. Estaba delgada y en su rostro blanco resaltaban ojeras. Llevaba un vestido azul claro con medias y con él se podía notar su aún pequeño vientre. Suspirar.
-Hola- Entre en la habitación sola y ella relajó los hombros al ver mi estado y mi cojeo.
Pov Edward
El extraño clima para el mes de junio aparecerá a los animales refugiados, solo los más temerarios o los depredadores como nosotros estaban fuera exponiéndose.
El viento soplaba con fuerza en Forks pero más aún cerca de las montañas. El viaje de expedición había sido casi en silencio. Claro, Anthony podía disimular con Bella pero no conmigo, así que prefería dejar la actuación un poco de lado cuando estábamos solos. Sus pensamientos y sus sentimientos eran un embrollo, esperaba a mil por hora una infinidad de cosas, era como un deportivo sin frenos en una carretera sin límite de velocidad. Realmente peligroso ya que podria hacer cualquier cosa en cualquier momento.
Se alejó un poco de mi para poder cazar su presa, desde donde estaba podía olerla al igual que él. También tomé rumbo hacia otra parte del bosque no sin mantener el cincuenta por ciento de mi atención en sus pensamientos. No podía estar atento a perderlo mucho de vista, debía estar a donde estaba y con quién estaba, no podíamos arriesgarnos ya que lamentablemente Anthony seguía siendo en parte muy vulnerable. No solo por su cuerpo, sino por su estado emocional, yo veía como se caía a pedazos.
Luego de un par de horas de cacería a distancia nos juntamos en un pequeño claro, Anthony llevaba una camiseta blanca que aún estaba inmaculada, solo un poco mojada por el clima. Se sentó en un alto de rocas a esperarme mientras me dirigía hacia él. Era extraño pero no esperaba en nada. Solo estaba concentrado en el baile de las hojas al azotar el viento. Podia ser atacado sin darse cuenta de nada.
- ¿Estas bien?
-Si. - Sabía que ese sí era sólo superficial.
- ¿Seguro?
-No.
- ¿Quieres hablar de ello?
-No, por favor.
-All Right. Pero tu madre está preocupada.
-Lo sé la conozco. No necesito leer mentes para saberlo. Solo, no le digas nada.
- ¿Y si pregunta? ¿Le miento? Recuerdo que me despediste esta mañana. - sonrío.
-Bueno te recontrato, distráela, no lo sé deslúmbrala.
-Eso es solo un placebo, se dará cuenta lo que hago y se pondrá más ansiosa al saber que se le ocultan cosas.
-Por favor, de verdad no quiero que se preocupe de más, recién se está terminando de recuperar. - Tenia los mismos ojos de Bella y si al igual que ella si pedía algo con esos ojos yo iba a ceder. Lo mire solo un momento más.
-All Right. Algo se me ocurrirá.
-Te lo agradezco.
Nos quedamos nuevamente el silencio, pero esta vez lo acompañe mirando a la nada, las estrellas ya se dejaban ver.
Anthony esperaba en Emma y como era ella, en sus ojos azules y siempre maquillados, en sus manos sucias por los dibujos y su cabello negro. Era una chica linda era verdad, pero él no se guiaba por su obvia belleza, de hecho solo se centraba en sus imperfecciones. En que era mala para las ciencias y aún peor para las matemáticas, no era tonta yo mismo había comprobado eso al leer su mente, solo que sus habilidades eran más las artes.
-La extraña. Extraño su voz, extraño escabullirnos en tu casa para tocar muy mal el piano, extraño huir al bosque y bañarnos en un estanque que hay hacia el norte, extraño solo pasar las horas con ella películas viendo muy malas y con mucha sangre. - Guardó silencio un momento. - Solo la extraña a ella y quien era antes de todo esto. Tengo memoria casi fotográfica, no es mejor solo porque me distraigo con facilidad como mamá y la verdad me cuesta recordar cómo era ella antes de todo esto. Quizás no le tome atención suficiente.
-Créeme no es eso. Es solo que en el fondo crees que pudiste hacerlo mejor pero las cosas son como son. No pudiste hacerlo mejor porque diste lo mejor, aunque sé que de igual forma piensas en todas esas otras cosas que pudiste hacer pero créeme fue suficiente.
-I don't know.
-Yo sí lo sé
-Deberíamos seguir cazando, no pretender salir muy seguido. - Desvió el tema.
-Está bien pero no te alejes mucho.
Dicho eso se alejó en un rango donde pudiera escuchar su "voz" mental mientras yo me quede en el mismo lugar sentado. Su voz que aún atropellaba pensamientos y sentimientos. Era extraña su forma de pensar, no podía saber a ciencia cierta si su cabeza era parecida a la de Bella ya que nunca había estado en su mente, pero de una cosa estaba completamente segura. Sus pensamientos y los míos eran muy parecidos y lamentablemente ya a su corta edad había sufrido más de lo necesario. Rechazo social, tanto de humanos como de otras especies, muerte de personas queridas, conciencia manchada, ataques físicos y psicológicos constantes, revelaciones inesperadas, ver a las personas que ama sufrir y más cosas que solo rellenaban ese sentimiento de dolor, culpa y hasta a veces un poco de odio.
Todo eso me hacía sentir un tanto extraño en cierto modo era como cuidar de mí mismo ¿Era posible que a pesar de que había crecido tan separado de mi nos pudiéramos parecer tanto? Quizás era verdad cuando decían que la sangre era más fuerte que cualquier otra cosa.
-Gracias. - Su voz me sacó de los más profundos de mis pensamientos.
- ¿Por qué?
-Por cuidar de mamá, por cuidar de mí. Para ser sincero no sé si hubiéramos sobrevivido sin ti.
-No debes agradecer, siempre haré todo lo posible por mantenerlos a salvo a los dos.
- Y por eso gracias, sé que no siempre soy fácil de llevar y mamá es testaruda y viví más de dos meses solo contigo sé en lo que piensas cuando pones esos ojos.
- ¿Qué ojos?
-Donde deja ver todos tus años. Estás en un viaje en lo más profundo de tu cerebro y no sé en concreto lo que es, pero sé que va sobre mamá o sobre mí, incluso de ambos. Así que gracias. - Guardé silencio y solo le sonreí y se volvió a sentar junto a mí pero esta vez apoyó su cabeza en mi hombro.
Pov Bella
En todo el tiempo que llevábamos acá Emma no había salido de la habitación en la que estaba y hoy después de tantos días había logrado que bajara de la habitación hasta la cocina para comer.
Miraba con sus ojos muy abiertos hacia todas las direcciones cuidando su espalda en todo momento, como si esperara que alguien la atacará.
-Nadie te hará daño, ven tranquila.
-No puedo, tengo miedo. - Dijo casi en un susurro.
-Lo sé yo también tengo miedo a veces y me cuesta comer, pero no debe temer de ellos, de ninguno.
- ¿Cómo confías en ellos?
-Son como mi familia y nos cuidan.
-Ellos han matado gente.
-Carlisle es doctor, él jamás le ha hecho daño a nadie, Esme jamás ha dañado a nadie tampoco.
-Si, pero ese chico de ojos marrones, yo lo vi. El mato a mi tío. - Ella grababa ese hecho en particular.
-Anthony, bueno él... No puedo justificar lo que hizo pero no es mala persona.
- ¿Cómo lo sabes?
-Es mi hijo, se quien es. - Sus ojos penetraron en los míos y ella retrocedió solo un poco.
-Ahora no sé si confío en ti.
- ¿Crees que si quisiéramos hacerte daño te tendríamos tan bien? ¿O que te conservaríamos aún con vida?
-Realmente no sé qué quieren de mí.
-Cuidarte solo es eso. - Perdió su mirada solo un momento.
-Si desean que esté bien deben dejarme sola ¿Por qué no me dejan ir?
-Afuera pueden dañarte. Alex desea matarte.
-Te equivocas él... me cuida, nos cuida.
-Lo único que él quiere de ti es hacerte daño Emma.- Se paró bruscamente.
-Ustedes quieren a mi bebé.
-Sí lo queremos, pero con amor y cariño, no apropiarnos de él. Nadie te quitará a tu bebé Emma.- Sus ojos aún mostraron desconfianza- ¿Por casualidad tú sabes quién es el padre?
-Alex, él vendrá a buscarme. Nos sacará de acá. - Suspira frustrada.
-Cariño estas muy confundida. Él... te ha mentido, él sí te hará daño.
- ¿Cómo lo sabes?
-Alex si ha matado gente y ha generado más daños colaterales. Casi me mata a mí ya ti. Provocó la muerte de mi esposo, y casi mata a mi hijo. Sabes, Anthony tenía una novia y Alex la raptó y le borro la memoria.
- ¿Entonces es eso? Me capturan a mí para vengarse de Alex.
-No, no malinterpretes las cosas. Si te retenemos es para protegerte y nada más que eso.
-No sé si creerte.
-Mira como estoy, me atacaron y si no fuera por ellos yo estaría muerta y no es primera vez que me salvan la vida ¿Crees que yo expondría a mi hijo a todo esto si supiera que le dañaría? - Se volvió a sentar en su sitio y suavizó la mirada hacia mí.
-Creo...que no.
-Exacto, no.
- ¿Me creerías si te digo que nos conocemos desde hace muchos años?
-No. Pero creo que podría confiar en ti. No sé si lo que dices es verdad pero tus ojos se ven... sinceros.
- ¿Y los Alex se vieron sinceros? - Se quedó mirando unos largos segundos a la nada.
-Eran muy rojos y siempre que me hablaban me miraban directo.
- ¿Sabes por qué eran rojos?
-Nunca lo dijo solo me dijo que no preguntara.
- ¿Y deseas saberlo?
- ¿Tú sabes? - Asenti. - Diez centavos.
-Sus ojos son rojos porque mataba personas, bebía sangre de personas y ha matado a muchas. - Sus manos llegaron a temblar, pero las tome - Relájate.
-Él desea hacerle daño a nuestro hijo.
-Emma, ningún padre le haría daño a su hijo, ni el más sádico. Alex no es el padre de tu bebé.
-No, si lo es yo...
- ¿Lo recuerdas? ¿Recuerdas que él lo sea? - Sus ojos nuevamente se perdieron en la nada. - Creo que no ¿verdad?
-No.
-Pero él te lo dijo.
-Si.
- ¿Por qué? ¿Por qué me mentiría?
-Me temo que eso es mi culpa, es una historia larga. Pero en resumen, él desea hacerle daño a quien me rodee.
-No entiendo, tú y yo nos conocemos hace poco
- ¿Recuerdas que te dije que nos conocemos hace años?
-Si. Pero ¿Cómo?
- ¿Recuerdas que te mencione que mi hijo tuvo una novia a la cual le borraron la memoria? - Esta vez solo asintió. Ella era inteligente solo iba a juntar las piezas.
El resto de la comida la hizo en silencio pero más relajada, incluso la pude convencer para un pequeño paseo por el jardín de Esme.
Cuando empezó a bostezar decidió que lo mejor era que se fuera a dormir, ya la noche había caído y sus ojos se veían cansados y luego de tantos paseos mi cuerpo empezaba a fatigarse. La deje en la puerta de la habitacion que estaba usando.
-Gracias
- ¿Por qué?
-Por abrirme aunque sea solo un poco los ojos, por pasear conmigo, por cenar conmigo.
-Solo estoy a un par de cuartos si me necesitas ahí estaré.
- ¿Puedo preguntar algo?
-Claro
- ¿Hace cuánto nos conocemos?
-Te conozco desde que tienes doce años y ha sido parte de mi familia desde entonces.
-Yo... no recuerdo. - Le sonreí.
-No te presiones ya lo recordarás.
- ¿Y si no?
-Entonces tenemos mucho tiempo por delante. - Le volví a sonreír y me alejé para ir hasta mi habitación. Estaba Esme esperándome como cada noche para ayudarme a ducharme.
Como siempre primero lavaba mi cabello y luego me ayudaba con el resto de mi herido cuerpo. Ya no sentí vergüenza (no con ella al menos), como cuando Alice me ayudó la vez que tuve la pierna rota. Si algo había aprendido con los años era a querer y aceptar a mi cuerpo.
Luego del ritual de cada noche y una cálida conversación me dejó para dormir el viento había cesado y el cielo estaba despejado. Mire por el enorme ventanal al igual que esta mañana. Vi las estrellas brillar y resplandecer. Sonreí. Estaba viva a pesar de todo, estaba viva. Era consciente de que aún había peligros pero... estaba viva, mi hijo lo estaba, Emma lo estaba. Aunque al igual que había sufrido daños, pero sanamos nuestros cuerpos y nuestras cabezas sanaban y aparte de todo tenía a Edward que luego de tantos años utilizó una nueva oportunidad.
No podía determinar qué hora exacta era pero sentía como la puerta de la habitación se abría, al mirar vi a Anthony. No dijo nada. Se recostó junto a mí y lo abrace.
-Los zapatos no van en la cama. - Aún sin decir nada se los saco y su respiración empezó a ser acompasada, sintió su acelerado corazón estar tan tranquilo como podía. Él ya dormía y como había pensado esta tarde estábamos vivos.
