Pues, que puedo decir... Sigo viva. Perdonenme todos por haberles fallado. La verdad es que todo empezó cuando entré a la universidad, despues mi laptop se malogró y ya no tenía donde escribir mis cochinadas en paz jajaja y finalmente, la vida hizo lo suyo y me olvide de esto.
Aún así, si subo este capítulo se debe principalmente a dos razones. La primera es que ya estaba escrito desde el 2014, en su momento no lo subí porque queria hacerle unos cambios que ya no recuerdo. La segunda es que recien me entero del App de Fanfiction, lo que facilita mucho subir este contenido.
Sobre esto último, no prometo mucho, y no se para cuando termine todo esto. Pero sentia que les debo un final, y quiero darselos a toda costa, aunque me demofe literalmente decadas jajaja. Espero que el proximo capitulo no demore tanto en llegar, probablemente no gracias al app pero ya veremos.
En fin, perdonenme por haberles fallado, este capítulo es dedicado a todos aquellos que le leyeron en su momento. Espero que al menos alguno vuelva a ver como culmina esta historia. Sin mas preambulo, disfruten de la historia!
NINGÚN PERSONAJE ME PERTENECE
La derrota
-Lo único que sé es que el problema fue causado por una intervención en el tiempo de la Ocarina del Tiempo. Supongo que el único que puede revertirlo es Link, o incluso Zelda, pero dudo mucho que alguno de ellos me vaya a ayudar. Y aunque consiguiera la Ocarina, no sé cómo usarla…
-Pero, Link y Zelda no son los únicos con conocimientos sobre la Ocarina…
-¿Qué quieres decir?
-Que hay un tercero. –Le respondió la mano.
-¿Un tercero?- Preguntó Samus sin entender muy bien a qué se refería Master Hand.
-Así es, hay alguien más que sabe cómo utilizar la Ocarina del Tiempo.
-¿Quién? Por favor, debo saberlo. Si esa persona me puede ayudar a recuperar a Zelda y a Peach, entonces la buscaré, así tenga que irme a otro universo.- Declaró Samus llena de decisión.
-Es difícil de decirlo, pero por seguridad no puedo decir su nombre. Aun así, se cómo puedes encontrarla…
-¡Déjame en paz Samus! ¡¿Qué te has creído?!- Decía un indignado Ganondorf mientras cierta cazadora lo seguía muy de cerca, repitiendo la misma frase.
-Por favor Ganondorf, debo encontrar a la "chica que vive en el bosque"- Suplicaba a Ganondorf.
Sin embargo, éste último se negaba a darle una respuesta concreta. –Ya te dije que no se nada, ¡Y deja de seguirme! ¡Me has estado acosando desde hace más de una hora! ¿Qué no tienes nada mejor que hacer?
-Por supuesto que no, nunca he tenido nada tan importante por hacer como esto.
De un momento a otro, el más grande se detuvo de golpe y se quedó callado, mirando al suelo. Parecía que estaba pensando en algo, así que Samus decidió que mejor sería no interrumpirlo, por lo que se quedó esperando a que Ganondorf dijera algo. No pasó mucho hasta que el Señor de las Tinieblas se diera media vuelta, mirara a la rubia y dijera: -Está bien, he tomado mi decisión. Te diré lo que quieres saber si me ganas en un Smash, 1 vs 1 en Destino Final.
Samus no pudo hacer nada más que tener nauseas por oír aquellas palabras, ya había tenido más combates de los que hubiera querido, y si el gerudo(1) quería hacerse el tonto con ella, lamentablemente Samus no podía quedarse de brazos cruzados.
Fue grande la sorpresa del hechicero cuando, en vez de una respuesta concreta, la caza recompensas lo agarró de su ropa y con increíble facilidad lo tiró contra la pared, colocando rápidamente la pistola en su barbilla, haciendo ademán de disparar. –Escúchame bien Ganondorf, lamentablemente para ti, no tengo tiempo que perder en una pelea sin sentido. Te agradecería que me dijeras rápido la ubicación de esa tal "chica que vive en el bosque".
-JAJAJAJA, ¿no te parece gracioso? Ni siquiera sabes el nombre de la persona que estás buscando, y aun así, la tratas como si en este momento fuera lo más importante en tu vida.
-No, no me da risa. Si ella es la única que me puede ayudar a recuperar a Peach y a Zelda, entonces ella es ahora lo más importante para mi vida.
-Te veo decidida Samus…- Dijo Ganondorf con un tono de burla.
-Es porque lo estoy. Ahora deja de hacerla más larga y dime cómo llegar a ella.
-Verás… así como su nombre es secreto, también lo es su ubicación. Todos los que sabemos de su existencia prometimos jamás decirle este tipo de información a nadie…
-¿Significa eso que no me dirás cómo encontrarla?
-Yo nunca dije eso, no me dejaste acabar. Todos los que sabemos sobre ella prometimos no decirle a nadie ningún tipo de información importante sobre ella; sin embargo, nunca acordamos que no te puedo guiar hasta ella.
-¿En verdad lo harías?
-Por supuesto, pero sácame tus desagradables manos de encima.- Respondió el hechicero con notable enojo en el rostro.
-En verdad te lo agradezco mucho Ganondorf, supongo que después de todo no eres tan malo como dicen.
-No seas ridícula, si te ayudo es porque yo quiero, no porque quiera que la encuentres ni nada por el estilo. Ahora vete y alista tus cosas para salir, partiremos al anochecer para llegar a primera hora a nuestro destino.
-Claro, buena idea.
-Bien. Entonces nos vemos en los establos en 5 horas.
El sol ya se había ocultado, dando paso a una tranquila y fría noche. Reinaba el silencio en todos los lugares; o al menos en la mayoría, pues además de los caballos, todavía se podía escuchar una voz en los establos.
-Ese miserable ya está 20 minutos tarde…- Se dijo a sí misma una rubia que ya estaba enojada de tanto esperar a Ganondorf, quien sería su guía para llegar hasta el lugar en el que vive "la chica del bosque". El aburrimiento hizo que Samus diera vueltas por el establo, tratando de hacer que el tiempo pase rápido para que llegue el hechicero. Mientras caminaba y observaba a cada uno de los caballos, algo le hizo detenerse justo en frente de uno en especial. Este era hermoso, y se veía tan fuerte, tan saludable, y de alguna manera… tan inteligente. Lentamente, la cazadora acercó su mano al rostro del animal, queriendo sentirlo una vez. Sin embargo, justo cuando su mano estaba a punto de sentir al corcel, una mano un poco más grande que la suya lo tocó primero.
-Qué bueno que ya la conociste. De seguro has oído hablar de ella alguna vez, su nombre es Epona, la fiel yegua de Link.
-Al fin llegas maldito, ¿por qué me hiciste esperar tanto?
-Pasaron ciertas cosas, pero no importa. Ayúdame a sacar a Epona del establo.
Mientras dijo eso, comenzó a jalar de Epona hasta llevarla a la entrada de los establos. –Hazme un favor y cuídala mientras voy por el mío. –Le dijo Ganondorf mientras volvía a entrar para sacar a su respectivo caballo. Después de unos momentos, éste volvió a hablar: -¿Ya estás lista? A partir de aquí, será un viaje sin descanso.
-Por supuesto, yo siempre estoy lista- Respondió Samus.
Habiendo dicho esto, ambos se pusieron en marcha, montados cada uno en un animal y perdiéndose en el horizonte.
Varias horas han pasado desde que emprendieron la travesía para buscar a "la chica que vive en el bosque", nombre clave que le dijo Master Hand que utilizara para referirse a ella, pues su verdadero nombre, por motivos de seguridad no podría ser mencionado. Mientras hablaba con la mano gigante, ésta le dio toda la información que necesitaría para buscarla, la cual básicamente era convencer a Ganondorf que la llevara. De una manera u otra, Samus consiguió que el hechicero decidiera guiarla a través de los grandes valles que la llevarían al lugar de su destino.
-Ya estamos cerca.- Dijo Ganondorf para el alivio de la rubia.
-Que alivio, esto en verdad ya me estaba aburriendo. –Revelo la cazadora, quien ya estaba perdiendo el ánimo por tantas horas de viaje a caballo. –Dime, no hubiera sido más rápido darme las coordenadas del lugar para poder ir a buscarlo en mi nave?
-¿Cómo no se me ocurrió antes? Que ciego fui… mentira. Si fuera tan fácil, ¿crees que habría estado montando a caballo por horas? Esta es la única manera en la que se puede llegar ahí, el lugar está bien protegido, resguardado de miradas curiosas, y destinada únicamente a aventureros y algunos pocos elegidos. El enano verde fue uno de esos.
-¿Te refieres a Link?
-No, me refiero a Luigi. ¡Claro que me refiero a Link! ¡¿Quién más podría ser?!
-Ya, no tienes por qué alterarte cada vez que hablas… cielos…
-No me digas que hacer muñeca, yo soy el Gran Rey Malvado, Ganondorf.
-Sí, y aun así fuiste derrotado varias veces por un joven amateur en el uso de la espada quien no tenía ningún tipo de conocimiento de combate en algunas de sus líneas de tiempo. Hablando de eso, siempre me ha confundido la historia que gira en torno a ti, Link y Zelda. ¿Es como si la historia se repitiera, o algo así, no?
-El mocoso y yo estamos destinados a enfrentarnos hasta el fin de los tiempos, la historia seguirá repitiéndose una y otra vez, hasta que finalmente… ¡Yo tendré la victoria! Hyrule será mío en algún momento, así sea el siguiente Ganondorf el que cumpla con ese objetivo.- Exclamó el mencionado mientras elevaba su puño al cielo y se reía fuertemente.
-Pero… si la historia se repite, ¿no es absurdo tratar de conquistar un lugar si de todas maneras, aunque hayas ganado la pelea, se va a repetir la historia y probablemente vuelvas a perder todo lo que hiciste en esa nueva vida?
-Es complicado, sé que es muy confuso hablar sobre nuestra línea de tiempo… pero debes confiar en que todo es un plan altamente elaborado por mí para tener el control total en algún momento JAJAJAJAJAJA- Exclamó Ganondorf no muy convencido de lo que decía.
-Sí bueno, entiendo eso… pero si tan s-
-¡Mira! ¡Llegamos!- Exclamó el hechicero mientras se bajaba de su caballo.
Inmediatamente Samus también se bajó de Epona y siguió a Ganondorf a lo que parecía ser la entrada de un pequeño bosque. La cazadora no entendía que tenía de especial ese lugar, se veía como cualquier otro bosque: simple, pequeño y sin ninguna característica que lo hiciera especial en lo absoluto.
-Quédate aquí- Le ordenó Ganondorf justo antes de entrar al bosque. Samus lo perdió de vista casi de inmediato, mientras se preguntaba por qué ella no podía entrar también. No encontrando otra opción, la cazadora buscó un lugar para sentarse; pero justo cuando se disponía a descansar, volvió a ver a Ganondorf.
-¿A dónde fuiste? ¿Y por qué volviste tan rápido?
-¿Tan rápido? Jajaja, pobre ingenua. He estado dando vueltas en ese bosque por lo menos durante unas 4 horas
-¿4 horas? No digas ridiculeces Ganondorf.- Dijo Samus sin creerse nada de lo que le dijo el más alto.
-Ahora no hay tiempo de explicar, parece que el lugar sigue estando protegido por magia. Si entras, lo más probable es que acabes andando en círculos. Algunos nunca salen.
-¿Y cuál es el plan entonces?
-Tranquila, todo está controlado. ¿Para qué crees que traje a Epona? Ella sabe el camino, móntate en ella y llegarás a donde quieras ir.
-¿Por qué no vienes tú también? Hasta donde sé, esto podría ser una trampa.
-No tengo motivos para mentirte. Además, Epona jamás me llevaría a mí a un lugar sagrado como ese.
La explicación de Ganondorf se oía creíble, así que Samus no dudo mucho más y se subió a Epona, esperando que realmente la lleve al lugar donde podría encontrar a la "chica del bosque". No estaba totalmente segura que el plan funcionaría, pero para salvar a sus princesas, ella sabía que tendría que arriesgarse. Lo último que vio el hechicero de la rubia, fue su espalda desapareciendo en la entrada del bosque.
-Delicioso…
En algún lugar desconocido, yacía un pokémon azul tirado en el suelo. Seguía respirando, pero lo hacía con dificultad. Se podía ver cómo salía de su boca un gas negro, que se dirigía lentamente hacia una sombra gigante que estaba a su costado, custodiando el cuerpo.
-Más… energía… oscura…
Tabuu era el nombre de aquel ser humanoide con alas de mariposa. Tiempo atrás estuvo a punto de completar su objetivo, pero los Super Smash Brothers se lo impidieron. Sin embargo, ahora él había vuelto, listo para su venganza.
Sin embargo, Tabuu sabía que algo andaba mal. Es verdad que la energía oscura que emanaba de Marth lo ayudó a reincorporarse, pero no era suficiente para haberlo despertado. Alguien lo había hecho.
Tabuu por primera vez estaba preocupado. Saber que hay alguien con el poder suficiente como para despertarlo, pero aun así, no saber quién es, ponía en peligro sus planes. Y Tabuu no era de los que les gustaba arriesgar sus planes de esta manera. No obstante, él sabía que no podría encontrar a quien lo despertó sin recuperar su fuerza, para lo que necesitaría mucha energía oscura, proveniente de la ira guardada en los corazones de los demás.
El problema era el siguiente: Lucario no era un ser malvado. Es verdad que todo ser vivo tiene energía oscura guardada en su interior, pues nadie es incapaz de sentir dolor, ira, celos, envidia, cólera; pero no era suficiente. Tabuu necesitaría robarle la energía oscura a más seres vivientes si quería recuperar su fuerza, pues nadie tiene energía oscura ilimitada, eventualmente ésta se termina. La peor parte venía cuando se acaba la energía oscura de un ser vivo: cuando se le acaba hasta lo último de oscuridad dentro de él, este muere por el desequilibrio causado en su interior. Pues la maldad y la bondad, son opuestos tan necesarios como arriba y abajo.
Y Lucario era la próxima víctima.
Samus ya llevaba caminando un buen rato, o mejor dicho, montando a Epona. Lo que le dijo Ganondorf hace lo que parecía como media hora era verdad, parecía estar caminando en círculos. Veía siempre el mismo lugar. Sin embargo, Epona parecía saber exactamente por dónde iba al entrar por los troncos de árboles que había, al parecer, en todos lados. Fueron 10 minutos más los que le tomaron a Epona para llevar a Samus a su destino, lo que parecía ser un claro en el medio del bosque. La rubia tenía que admitir que este bosque era más grande de lo que parecía a simple vista.
-¿Hola?- Gritó Samus una vez que se bajó de Epona. Miró hacia todos lados, pero no veía a nadie. -¿Alguien puede oírme? Busco a la "chica que vive en el bosque"- Volvió a gritar sin respuesta alguna.
Siguió caminando hasta llegar a la entrada de lo que parecía ser un viejo templo. Samus tenía curiosidad por saber qué había dentro, pero una voz a su espalda le hizo olvidarse por completo de éste.
-¿Estás buscando a la "chica que vive en el bosque"? ¡Yo la conozco!- Dijo una chica con pelo verde muy animadamente mientras se sentaba en un tronco cortado.
-¿En serio? ¡Si por favor! Necesito hablar con ella urgentemente.
-¿Puedo preguntar por qué?
-Preferiría hablar con ella directamente…
-Bueno, ¡entonces supongo que no puedo ayudarte!- Dijo la peli verde.
-¿Qué? ¿Por qué quieres saber la razón por la que la busco?
-Por curiosidad- Dijo la chica sacándole la lengua de manera juguetona. –Además, si encuentras a una desconocida preguntando por una amiga, ¿no es normal saber algo de esta persona antes de llevarla con tu amiga?
Esa pregunta dejó callada a Samus, en parte tenía razón. –Está bien. Necesito que me ayude a arreglar algo que hizo la Ocarina del Tiempo, he oído que ella tiene conocimientos sobre esto.
-¿Ocarina del Tiempo? ¿Cómo sabes de eso?
-¡Pues porque el sujeto al cual le fue confiada usó dicho instrumento para jugar con la mente de mis…!
-Tus…- Dijo la chica de manera provocativa. –Veo duda en tus ojos. ¿Qué tan importantes son estas personas para ti?
-Mucho, lo suficiente como para que venga hasta el otro lado del mundo solo para que una chica como tú me esté haciendo estas preguntas.
-Vaya, vaya. Eso fue muy descortés… pero creo que no tengo otra opción. Mi nombre es Saria, y yo soy a la que buscas- Dijo Saria señalándose a sí misma y mostrando una sonrisa traviesa.
-¿Tú eres la que me puede ayudar?
-Por supuesto. Siendo una de los Siete Sabios, me he visto obligada a aprender todo lo relacionada con los viajes en el tiempo. Sin embargo, a diferencia de los otros Sabios, yo soy la única que sabe cómo tocar una ocarina.- Dijo llena de orgullo. –Entonces dime, ¿por qué crees que debería ayudarte? Se nos tiene prohibido actuar en contra de las leyes del tiempo.
-Pues Link ya lo hizo, lo único que busco es restaurar las cosas a como eran antes.
-¿Dices que Link usó la Ocarina del Tiempo de una manera no adecuada? Eso es inusual.
-Lo hizo por cólera. Está enojado conmigo porque Zelda se enamoró de mí.
-¡Vaya! Eso sí es interesante. ¿Entonces Zelda era lesbiana todo este tiempo? Quién lo diría…
-Hey concéntrate, ese no es el tema por el qu-
-Dime, ¿a ti también te gustan las chicas?- Le preguntó repentinamente Saria.
-Qu- ¿A qué se viene esa pregunta?- Dijo Samus ruborizándose.
-No lo sé. En este bosque una ya no se entera de nada, supongo que solo tengo curiosidad. Pero está bien, te ayudaré… con una condición.- Dijo mientras se bajaba del tronco y se acercaba lentamente a donde Samus. –Quiero ver cómo te masturbas jeje.
-¿Cómo te atreves?- Dijo Samus totalmente roja.
-Es que en este lugar ya no pasa nada interesante…
-¡Aun así! ¡No puedo hacer algo como masturbarme en frente tuyo! ¿Por quién me tomas?- Dijo Samus.
-¡No hay problema! Mira, incluso te ayudaré- Dijo Saria.
Samus vio como frente a sus ojos, Saria usaba magia para cambiar de forma hasta verse idénticamente a Zelda. El hecho de ver a su princesa después de todo lo que pasó, aunque no fuera la real, puso a la rubia extremadamente feliz. Samus pensó que estaba en un sueño, hasta que Zelda le dijo:
-¡Vamos Samus! Comienza ya a darte placer, o ¿acaso necesitas un poco más de motivación?
Después de decir esto, Zelda se subió al tronco en el que Saria había estado sentada hace unos momentos. -¿Estás lista? – Y luego de decir eso, Zelda comenzó con un suave y seductor movimiento de caderas. Samus vio como lentamente, Zelda se iba quitando el vestido, parte por parte.
La rubia odiaba admitirlo, pero ver a Zelda (aunque no fuera la real) haciéndole un baile así mientras se sacaba la ropa era demasiado estimulante. No se dio cuenta cuando sus manos encontraron solas el lugar donde estaba su pezón, y comenzó a pellizcarlo a través de su Zero Suit.
-Vamos Samus, no seas aburrida. Desvístete tú también- Dijo Zelda quien no pudo evitar excitarse con la manera en que la cazadora se estimulaba.
La caza recompensas se dio cuenta que no tenía sentido resistirse, así que se quitó su traje. Por otro lado, Zelda ya estaba bailando en ropa interior, buscando aumentar la provocación en Samus para qué ésta le mostrara el mejor espectáculo que vería en mucho tiempo. Una vez fuera el Zero Suit y su ropa interior, Samus abrió sus piernas, mostrándole su intimidad a Zelda. La rubia compartió miradas con la princesa mientras acercaba su propia mano a su centro, lista para tocarse y sentirse por dentro.
Por otro lado, Zelda se había bajado del tronco y se había acercado a Samus, siguiendo con su baile sensual casi al frente de la rubia. Samus se metió un dedo en su vagina en el momento en que Zelda se agachó y le mostro su escote a Samus, sólo para después quitarse el sujetador y prácticamente ponerle los pezones en la cara. El baile que comenzó Zelda, hacía que sus pechos se movieran violentamente de arriba abajo, aumentando la excitación de Samus.
La rubia comenzó a adaptar la velocidad de sus dedos a la velocidad con la que se movían los senos de la castaña. Instintivamente su otra mano fue a parar a su propio pecho y terminó por acariciarlo para aumentar el placer que se auto brindaba. En ese momento, Zelda se dio la vuelta y se bajó de manera muy sensual las bragas, dejando su cuerpo completamente al descubierto. Al ver esto, Samus se llevó su propia mano a su rostro, metiendo dos dedos en su boca mientras jugaban con su lengua. Esta fue una vista muy erótica para Zelda, quien mientras hacía su baile, se dio la vuelta y se agachó completamente para mostrarle a la rubia su parte más íntima desde atrás, sólo para que tuviera una mejor vista de cuando metiera dos dedos en ésta.
-¡Ahh!- gimió Zelda poco después de meterse dos dedos en su sexo. Sin embargo, esto no duró mucho, pues velozmente sacó sus dedos y se volvió a parar. Lentamente se acercó a Samus y le quitó la mano que ésta se había metido en la boca, solo para meter la suya que estaba bañada con sus fluidos. –Anda, lámelos…
Samus, cegada por el placer, no dudó en lamer los dedos de Zelda, sin importarle que se le cayera su propia saliva a los pechos. Mientras lamía los jugos de Zelda, no dejaba de meterse velozmente los dedos en su propio sexo para tratar de llegar al orgasmo lo más pronto posible.
-Eres una buena chica…- Dijo Zelda mientras le acariciaba el pelo a Samus con su mano limpia. No es que le molestara ensuciarle el pelo tampoco, la visión de Samus con su pelo lleno de fluidos sería muy erótica; pero no era necesario, pues sentía que la cazadora ya estaba llegando a su límite.
-M… me vemwo…- Dijo Samus con las pocas fuerzas que le quedaban y con los dedos de Zelda aun en su boca, dificultándole el habla.
-Así es pequeña, vente todo lo que quieras.
-Nghh…- Samus ya no podía más, y fuertemente sintió como todo su cuerpo se electrificaba mientras tenía su tan esperado orgasmo. Esperado para Saria más que nada
-Buena chica…- Le susurró Zelda mientras Samus iba desplomándose por el cansancio. Lo último que vio antes de desmayarse fue a Zelda transformándose nuevamente en Saria.
Samus abrió lentamente sus ojos para ver a Saria esperándola sentada a un lado.
-Al fin despiertas. Hay un rio a unos pasos de aquí, te aconsejo ir ahí para lavarte. –Le dijo muy amablemente.
-Gracias…- Respondió Samus, quien recién estaba empezando a recordar los sucesos ocurridos. Sin decir nada más, la rubia procedió a bañarse en el río. Poco después, y ya limpia, la cazadora se volvió a poner su vestimenta y luego se dirigió a donde Saria la estaba esperando con un poco de comida.
-Ten. Tal vez no sea tan rico como la comida del exterior, pero es lo que hay.- Ofreció Saria de manera muy amable. –Oye, lamento haberte obligado a hacer eso, supongo que ver a alguien tan sexy como tú después de tanto tiempo me hizo perder el control jeje- Se excusó sacando la lengua. –Pero bueno, vayamos a lo que nos importa, ¿no? ¿Dices que Link utilizó la Ocarina del Tiempo para jugar con la mente de tus noviesitas? Eso suena raro, pero creíble. ¿Cómo quieres que te ayude?
-Quiero que vengas conmigo y me ayudes. Yo te conseguiré la Ocari-
-Me temo que eso es imposible Samus.- Dijo Saria con un tono arrepentido. –Desde que me volví la Sabia del Bosque ya no tengo permitido salir de este lugar. Por eso lo que debes hacer es traerlas tú a este lugar, y yo me encargaré del resto.
-Entiendo. Pero suena algo complicado, no es solo Link, también tendría que pelear contra Mario.
-En ese caso busca a alguien que te ayude.
-¿Alguien que me ayude?
-No lo puedes hacer todo tu sola, ya deberías saberlo…
-Pues no sé de qué hablas, porque hasta ahora lo he estado haciendo todo por mí misma.
-¿Todo? Soy una Sabia, a mí no me engañas. ¿Hubieras podido enfrentarte a Marth sin Master Hand? ¿Habrías podido llegar hasta aquí sin Ganondorf? ¿Habrías sobrevivido a la Academia sin haber conocido a Snake?
-¡Silencio! ¡No sigas!
-¿Por qué sigues huyendo de tu pasado?
-Porque ya no hay nada para mí en él. Iré a buscar la Ocarina del Tiempo, ya regreso.- Dijo Samus dándole la espalda a Saria. Acto seguido se subió a Epona y se dispuso a volver al lugar en el que Ganondorf la estaba esperando.
Ganondorf estaba sentado mirando al cielo, pensando. La oscuridad de la noche le estaba diciendo algo, un mensaje, cosas malas iban a suceder y él tenía que estar preparado. No sabía que era, necesitaba concentrarse más, pero no podía. Era como si algo bloqueara su magia.
Cerró los ojos, concentrándose todo lo que podía. Podía ver algo, a las justas se veía pero no había duda. Un ser humanoide, alas de mariposa, poder increíble y un aura imponente. Estaba viendo a Tabuu. Pero, ¿por qué estaba viendo a alguien que se supone que ya fue derrotado? Trataba de encontrarle sentido a su visión, cuando una voz lo interrumpió.
-Ya regresé.
Ganondorf volteó para ver a Samus saliendo del bosque. -¿Cómo te fue?
-Bueno, recibí algo de información. Resulta que tengo que traer a Peach y a Zelda hasta aquí para que la Sabia las pueda curar.
-Entiendo, ¿y cómo planeas hacer eso?
-¿No es obvio? Me enfrentaré a Mario y a Link, los venceré a ambos y recuperaré a mis princesas.
-¿Segura que podrás hacerlo?
-¿Te ofrecerías a ayudarme?- Preguntó Samus.
-Por supuesto que no, no me interesa esta pequeña pelea tuya. No me importa si te mueres o si logras rescatar a tus amiguitas. Tengo otras prioridades…- Dijo Ganondorf mientras recordaba lo visto en su visión.
Una vez que llegaron a la Mansión Smash, ambos tomaron caminos separados. Ganondorf se fue a conversar con Master Hand y Crazy Hand para darle sentido a su visión; mientras tanto, Samus se fue a buscar a Link y a Mario.
-Nos preguntábamos cuando llegarías Samus.- Dijo Link
-Pues aquí estoy, lista para reclamar lo que es mío.- Contestó Samus
-Bien, en ese caso, vamos al campo de batalla.- Indicó Mario, mientras se dirigía al lugar en el que combatirían. –¿Algún pedido en especial?
-No me interesa el mapa en el que peleemos, les ganaré igual- Dijo Samus sin mirarlos a los ojos, confiada totalmente en su victoria como ya estaba acostumbrada.
-mmmm, en ese caso vámonos a un mapa simple, ¿te parece?- Preguntó Link
-Como quieras- Contestó la cazadora.
Los tres peleadores entraron a Destino Final. Ya habían elegido sus respectivos colores de equipos, Samus era el equipo azul, mientras al otro lado estaba el equipo de dos, rojo. El conteo inició y terminó velozmente, y en cuestión de segundos ya estaban los tres peleando.
Samus se encontraba saltando de un lugar a otro, esquivando los proyectiles lanzados por ambos luchadores.
-Cúbreme- Dijo Mario mientras se acercaba a Samus con uno de aquellos grandes saltos que lo caracterizaban.
Inmediatamente Samus se encontraba esquivando puños de fuego provenientes del fontanero. Al mismo tiempo, tenía que esquivar las flechas lanzadas por Link a distancia. Cada vez que Samus encontraba una abertura en la defensa de Mario y estaba a punto de atacarle ahí, el héroe del tiempo lo protegía lanzando una flecha entre ambos luchadores. Prácticamente Mario representaba una poderosa fuerza de ataque, mientras Link se encargaba de cubrirlo y así formar una defensa impenetrable, justo como su escudo Hyrule.
-¡Miserables!- Gritó Samus mientras se daba cuenta del increíble trabajo en equipo que tenía este par. Velozmente saltó, dio una vuelta en el aire y le dirigió un disparo hacia Link mientras que lanzaba una patada a Mario, haciendo un ataque simultáneo.
Sin embargo, los otros dos pensaron en ataques en simultáneo también, y mientras Link lanzaba una flecha para desviar la patada de Samus, Mario arrojó su gorra hacia el disparo de la cazadora, sabiendo que debilitaría la trayectoria y que no tiene mucho efecto en ropa.
La pelea no duró mucho más tiempo.
-¿Qué pensarían Zelda y Peach si te vieran así?- Preguntaba Link mientras se acercaba a donde Mario estaba arrodillado, justo al lado del cuerpo de Samus sangrante y cansado, totalmente derrotada y con varias flechas clavadas en sus piernas y algunas quemaduras en su cuerpo.
La única respuesta que pudo dar Samus fue una tos con sangre, mientras sentía como poco a poco iba perdiendo el conocimiento.
-¿En serio pensaste que podrías vencernos? Ya deberías saber que Link y yo hacemos uno de los combos más poderosos de todo el torneo. Después de Luigi, él es con quien mejor puedo coordinarme. Simplemente no tenías oportunidad alguna de ganarnos, cada abertura que tu pensabas encontrar era en verdad un espacio de ataque para mi compañero. Tenemos un ataque y defensa impenetrable.- Explicó Mario mientras se paraba y se ponía su gorra de nuevo, oscureciéndole el rostro. –Aún si encontraras a alguien que te ayude, no lograrían cooperar y sincronizarse lo suficiente para enfrentarse a nuestro trabajo en equipo. Simplemente no eres compatible con nadie Samus, tanto tiempo siendo fría ante los demás te dejó en la soledad, y ahora estas pagando ese precio.
Mario tenía razón, no habría nadie en la mansión que pudiera compararla en fuerza y velocidad, y con quien pudiera hacer un buen equipo.
¿O tal vez si?
Samus tenía una idea, pero no estaba segura. Fue una idea que estuvo dándole vueltas a la cabeza durante los 6 días que estuvo internada en la sala médica. Estaba fastidiada por todos los días que estuvo recuperándose, pero sabía que no había nada que hacer. Master Hand le había explicado que el suceso con el aura negra que Lucario había estado persiguiendo desde el día en el que Samus se enfrentó con Marth había dejado grandes averías en el equipo médico. De hecho, dejó prácticamente inútil toda la sala. Incluso Marth, que debió haber estado bien hace muchos días, seguía inconsciente al lado de Samus, sin ningún pronóstico de recuperación pronto. En esta situación, hasta Samus se preocupaba por si Marth se despertaría algún día, pero ese ya era problema para otra ocasión.
En este momento, Samus tenía que vencer a Mario y a Link. Y para vencerlos, necesitaría ayuda. Pero no cualquier ayuda, sino ayuda de alguien en específico. Alguien que no quería ver.
Se levantó difícilmente de donde estaba recostada, y adoloridamente se dirigió a la puerta. Había mucho en su cabeza. La sala médica no funcionaba, no habían recibido noticias de Lucario hace días, Marth podría morir o nunca despertar, sus princesas estaban con la mente alterada… y ella tenía que admitir que debía enfrentar varios problemas, tendría que enfrentar su pasado si quería salvar su futuro.
Y fue así como Samus se decidió a recordar lo que mantenía muy oculto en su corazón. Aquello que la cambió para siempre, aquello que no le permitía confiar más en nadie, aquello por lo que ya no le era tan sencillo mostrarse realmente como era.
Las vendas habían sido ya un fastidio por muchos días, no podía soportarlo más y consideraba que ya no eran necesarias. Su cuerpo ya no le dolía mucho, o tal vez si pero había asimilado el dolor y ya no le molestaba. Se dirigió lentamente al espejo de su baño, donde se paró mirando fijamente al reflejo de su rostro vendado. Lentamente su cara sentía la brisa nuevamente al estar descubierta, no se había visto su propio reflejo hace un tiempo.
Abrió el caño de agua, y se lavó la cara. Se mojó un poco el cabello y se refrescó el rostro. Buscó al lado del caño su cepillo y su pasta dental, y prosiguió a lavarse los dientes. Botó el agua después de haber terminado dicho proceso. Justo en ese momento escuchó un golpe en la puerta de su habitación. Extrañado se dirigió hacia ella lentamente y la abrió, pudiendo ver a su visitante.
-¿Tú aquí? ¿Qué te trae a mi habitación?
-Fui vencida por Mario y Link, no tuve oportunidad. Pero necesito realmente salvar a Zelda y a Peach, y tú eres el único que puede ayudarme.- Explicó Samus.
-Ya veo. Y vienes a mí porque piensas que haremos un buen equipo juntos…
-No lo pienso, sé que lo haremos porque ya lo hicimos antes.
-Esos tiempos ya pasaron.
-Y vengo a revivirlos
-Revivir el pasado es un grave error, Aran.
-A veces uno debe hacer locuras, porque si no estás dispuesto a darlo todo por alguien, entonces no estás dando nada.
-¿Y tú de verdad crees que te ayudaré después de haberme dejado en este estado?- Preguntó mientras le daba la espalda a la cazadora y buscaba algo en su mesa.
El silencio se apoderó de la habitación por unos segundos, mientras encontró lo que buscaba. Cuidadosamente agarró el parche, y se lo puso en el ojo izquierdo.
-Por favor, necesito tu ayuda, Snake.
Bueno, eso fue todo. Espero que la espera haya valido la pena jeje. Esta vez les di un poco de todo, smut, historia y peleas. Como dije antes, no se para cuando seguiré la historia, pero tengan por seguro que sigo viva y en algún momento tendrán ese final que merecen.
Además, esta vez no responderé reviews porque se que la mayoría son de la gente preguntando que cuando voy a volver. Ademas que no se si la gente que me leyó en su momento siga en la aplicación, o tal vez ya crecieron lo suficiente como para que este tipo de historias no sea de su agrado. En fin...
Mientras tanto, si puedo decirles una cosa para que queden a la espera. Aun me acuerdo el nombre que le iba a poner al próximo capítulo, y es el siguiente:
La Academia
