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Ulquiorra puso un pie fuera de aquella condenada prisión luego de 800 años. El aura negra a su alrededor era intensa y visible, luego de haber tomado algo de la vitalidad de esa tonta hada, había recuperado parte de sus poderes y hasta su armadura ligera* apareció sobre él.
Apretó el cuerpo de la hada inconsciente contra él, Ulquiorra no sentía ninguna preocupación por ella pero sí una gran curiosidad, ella simplemente se había desmayado en un cuanto lograron cruzar el escudo, eso significaba qué ella tenía un rango de poder muy débil, pero eso no podía ser posible. Ella acaba de liberarlo y para lograr eso, no podía ser una hada de bajo rango.
Buscó algún indicio qué revelará como esa pequeña hada había logrado romper el sello dentro de su ojo de la mente, pero no parecía nada fuera de lo común, la dejó sobre un montículo de nubes.
Era un misterio pero no iba a perder el tiempo descifrando lo ocurrido, ya no era necesaria.
Regresó su vista a aquella maldita torre donde estuvo encarcelado, la fisura por la que pasaron aun estaba expuesta, extendió las manos y la cerró, dejándola como antes. No necesitaba que la corte celestial supiera de su fuga aún, debía mantener el factor sorpresa.
Ahora iría por su ejército.
Recorrió los cielos dirigiéndose a la parte oeste del mundo celestial, la que le correspondía al reino de los demonios, su territorio.
Hace millones de años el plano celestial se dividió en dos sectores, el lado de la luz llamado Seireitei donde iban los cultivadores inmortales y seres espirituales qué seguían esos principios, y el lado de las sombras qué se denominó como "Las noches" donde iban los que no seguían ese molde de rectitud, a los que llamaron demonios.
Hace 800 años, Ulquiorra era el líder de las tribus del reino de "Las Noches", el rey de los demonios, pero una condenada hada de alto rango lo confinó a algo peor que la muerte al sellar todos sus poderes dentro de su ojo de la mente, no sabía que había sido de su ejército ni de sus tierras.
Pronto divisó a una gran muralla rocosa, ese lugar bordaba un desértico valle donde él había estado esperando con su ejército para atacar a la corte celestial cuando aquella hada se interpuso arruinando sus planes.
El lugar no había cambiado, y en el momento que puso un pie sobre la muralla encontró a su ejército igual que como lo había dejado, en las misma formación esperando sus órdenes. Habían sido inmortalizados, parecían más un millar de estatuas adornando aquel valle.
No podía negar lo sorprendido qué estaba con el poder de aquella líder de las hadas, había logrado sellar hasta su inmenso ejército con aquel infernal ritual.
Extendió sus manos y liberó su poder para tratar de romper aquella maldición pero no lo logró, sus hombres seguían siendo un ejército de piedra.
Abrió la palma de su mano, estudiando la llama qué salía de ella. Aún poseía Hellfire, pero al parecer no habían retornado todos sus poderes, cerró su palma, desapareciendo las llamas.
—Tal vez aquella patética hada si iba a ser necesaria después de todo, fue buena idea no matarla —se dijo así mismo mientras se dejaba caer en el valle donde estaba su ejército.
Recorrió algunas filas, pero al final pareció no encontrar a quien buscaba, subió a la formación rocosa más alta para poder ver a la distancia y visualizó la espada de la persona que buscaba.
Estaba en un gran montículo de rocas en medio del valle, de ella salía lava como si fuera un volcán y sobre esta formación se encontraba clavada la espada, lo habían sellado probablemente mientras se defendía en su forma natural.
Llegó hasta ella y extendió la mano, canalizó su poder para romper aquel sello, tal vez podía liberar aunque sea a uno con el poder que actualmente poseía.
Una luz cegadora inundó el lugar, la formación rocosa tembló como si estuviera por hacer erupción, él abandonó rápidamente el lugar deteniéndose de nuevo en el borde de la muralla.
El montículo hizo una erupción liberando humo y lava al cielo, la formación rocosa se desmoronó totalmente liberando un enorme dragón azul.
El animal giró varias veces en el cielo emitiendo un rugido ensordecedor para luego dirigirse donde se encontraba Ulquiorra.
Al caer cerca de él, se transformó en un hombre grande de mirada fiera, ojos azules felinos y su cabello de un llameante azul. Aquel era el general de su ejército y mano derecha, Grimmjow.
—Al fin apareciste —sus primeras palabras fueron bruscas pero aun así hizo una inclinación en señal de respeto—. Te tardaste mucho, "mi señor"—dijo de forma burlona.
—Debemos movernos, tenemos que recuperar al ejército —Ulquiorra ignoró sus palabras burlonas, parecía estar observando todo el valle.
—No has cambiado ni un poco, ¿Cuál es el plan? —bufó Grimmjow mientras se ponía a la par de Ulquiorra, viendo a mas de un millar de estatuas.
—A pesar de haber sido liberado y haber recuperado parte de mis poderes, el ejército aun se mantiene sellado con la misma fuerza y energía que hace ochocientos años.
—¿No lo puedes liberar como lo hiciste conmigo?
La mirada fría de Ulquiorra hizo qué Grimmjow se tragara sus palabras. Era obvio que no podía romperlo, después de todo había sido una matriz de sacrificio y la única capaz de romperlo totalmente estaba muerta.
—Han pasado ochocientos años, ya esa hada debió haber reencarnado. —aquello fue una orden indirecta, Grimmjow lo entendió.
—Iré por ella.
Grimmjow estuvo a punto de volver a su forma original pero Ulquiorra extendió una mano deteniéndolo. El rey demonio caminó por la muralla en dirección opuesta, con curiosidad el dragón lo siguió.
—¿Sabes quien tiene el mando actual de la tribu de Las Noches?
Grimmjow se encogió de hombros:
—No lo sé, he estado atrapado en mi maldita espada estos ochocientos años.
Ulquiorra asintió ante sus palabras, su rostro impasible no le daba ni una pista a Grimmjow de lo que pasaba por la mente del rey demonio.
—Haré una visita.
Grimmjow sonrió con maldad, habría sangre si los nuevos señores de la tribu no reconocía a Ulquiorra como su rey, tenía ochocientos años sin diversión así que era obvio que lo seguiría.
. "*"."*"."*".
Orihime abrió los ojos en cuanto sintió los rayos del sol en su rostro. Se encontraba recostada en el montículo de nubes qué había usado para espiar aquella noche a Ichigo, su corazón se aceleró al recordar a aquel hombre dentro de la torre.
Ahora tenía la certeza qué debía ser un pecador condenado, no era un espíritu inocente como pensó y ahora ella lo había ayudado a escapar.
Merecía la muerte.
Dirigió su vista y vio la torre oscura, el lugar parecía tranquilo y podía ver el brillo del escudo. Tal vez solo había sido su imaginación y no había ayudado a nadie esa noche a escapar. Aceptó ese pensamiento y decidió que era mejor olvidar ese mal sueño.
Había pasado muchas horas fuera de casa así que tenía que regresar.
No tardó mucho en volver al bosque de las hadas, recogió la cesta y regresó rápidamente a su casa. Ya era mediodia cuanto piso de nuevo su hogar.
Suspiró aliviada y fue corriendo al jardín de los espíritus florales de su maestra, probablemente ellos la había extrañado, después de todo era la única que los cuidaba.
—Tatsuki, Keigo, Mizuiro —llamó.
El jardín estaba lleno de lirios, rosas, claveles, enredaderas y diversas plantas. Esos eran los tres espiritus del jardín de su ama.
—Orihime, pequeña rebelde. ¿Donde diablos estabas metida? —dijo el primer espíritu tomando su forma humana.
Era una joven alta, de cabellos negros largos, rostro hermoso pero ahora endurecido por tener el ceño fruncido y una mirada letal. Ella era Tatsuki, un espíritu floral qué poseía un temperamento horrible.
Junto a ella aparecieron dos espíritus más, eran masculinos. El primero era alto de cabellos castaños y el segundo un poco más bajo de cabellos negros. Ambos tenían una mirada preocupada.
—Mi bella hada, me tenías preocupado, pensé que me habías abandonado —dijo el castaño de nombre Keigo.
Se acercó con intenciones de rodearla con sus brazos pero un golpe de Tatsuki evitó si quiera que la tocará. Orihime no pudo evitar sonreir a ver como Tatsuki lo agarró por el cuello de su vestidura, empujandolo lejos.
—Maldito espiritu pervertido —gruñó.
—¿Donde estuviste, Orihime? Pensamos que te había ocurrido algo malo, por más que buscamos en el bosque o en la plaza de las hadas, no logramos hallarte —dijo esta vez Mizuiro, parecía realmente preocupado, se acercó para revisar que estuviera en perfectas condiciones.
—Estoy bien, solo fui…. —no sabía ni como explicar lo que había ocurrido
—Otra vez seguiste a un misión al idiota de líder de la secta de Karakura, ¿cierto? —inquirió Tatsuki, haciendo que Orihime se pusiera roja.
—No lo llames así —dijo tímidamente la hada, el espíritu floral bufó.
—Comparto el pensamiento de Tatsuki, para mi también es un idiota al no darse cuenta lo tonta qué estás por él —dijo esta vez Keigo—. Tan bella que es nuestra dulce Orihime —intentó de nuevo abrazarla pero Tatsuki fue más rápida.
—Soy la única con derecho a juzgarla, tu échate para allá y dejala en paz —volvió a empujar lejos al castaño y se acercó con una expresión sería—. Nuestra ama nos dejó la
orden de protegerte, y tu vas de cabeza a los problemas siguiendo a un imbécil qué no reconoce los sentimientos de las otras personas —reprochó.
—Tatsuki, no seas así. —Orihime la vio totalmente ofendida—. Ichigo es una buena persona, solo que yo… yo no le he confesado mis sentimientos y sabes muy bien que tampoco podría corresponderme, soy consciente de eso. Él es el líder de una secta y yo soy solo una Hada sin rango. Además, él ya está comprometido.
Orihime parecía que en cualquier momento lloraría y Tatsuki volvió a perder los estribos:
—Más para ser un idiota, solo sabe obedecer a su hermano. Si un día le dice que se lancé del Dangai al mundo humano, él lo va a hacer aunque signifique volverse cenizas.
—Su hermano es el líder de la corte.
—Pero eso no lo hace dueño de todos, odio todo esto de los rangos, todos somos seres celestiales no entiendo la necesidad de establecer divisiones, ni que fuéramos humanos.
—Está bien, ya calmate Tatsuki, no podemos reformar todo el mundo celestial. Mejor concentremos en ayudar a Orihime.
—Tienes razón Keigo, pero quiero que ella sea mas consciente de si misma. Orihime, si él no puede corresponderte ¿por qué sigues metiéndote de cabeza en sus problemas? Es más propenso a que salgas tu herida a que él sufra algún percance.
La pequeña hada suspiro:
—Lo sé, solo soy una Hada sin rango ni poderes.
—Ya, no te deprimas, ignora a Tatsuki. ¿Cómo va el entrenamiento para la prueba de rango? —preguntó Keigo y para sorpresa de los tres espíritu aquello pareció deprimir más al hada.
—Mal… con mi raíz dañada no tengo mucho poder.
—¿Nelliel no te ofreció una medicina? —preguntó Mizuiro.
—Si, pero no puedo pagarla.
—Esa maldita, usurera. —soltó Tatsuki—. Ve hacerle una visita, dile que si no te da esa maldita pócima, voy a ir a arrancarle cabello por cabello a esa vanidosa.
—Tatsuki…
—Ve, Orihime. Tal vez te haga una rebaja, llevale las plantas medicinales qué siempre te pide, la muy perra no paga por tu trabajo así que usa eso a tu favor.
Mizuiro y Keigo asintieron ante la propuesta de Tatsuki, los tres querían ver a esa pequeña hada feliz y así tuvieran qué ir a amenazar a una maldita hada huérfana en la propia ciudad de las hadas, lo harían por ella.
—Debes ir, las pruebas será en un par de semanas, así que debes empezar ya a mejorar.
¡Gracias por leer!
Armadura ligera: El algunos dramas chinos son como protectores de cuero o un material un poco más grueso qué van sobre la vestidura pero sin llegar a ser una armadura de hierro. En caso de este drama chino, el protagonista tenía como una armadura de hueso negra, para Ulquiorra me la imagino más como la del cooprotagonita qué era de un material traslúcido pero sería negro como su vestuario.
El mundo celestial vendría siendo según mi imaginación almas humanas qué ascienden (cultivadores inmortales) y seres mitológicos como las hadas y los espíritus naturales (floral o animal).
Ulquiorra: Es un cultivador inmortal pero como sigue el camino oscuro, es reconocido como demonio.
Orihime: Era un espíritu floral qué tuvo una transición y se convirtió en una hada.
Ichigo: Cultivador Inmortal qué sigue el camino de la luz, reconocido como ser celestial.
Grimmjow: Espíritu Dragón
Recuerden que esto es solo para dejar volar mi imaginación jajjaja no tengo conocimiento en casi nada de la mitología en china, estoy agarrando solo un poco de la información que he visto en algunos dramas y haciendo ahí una mezcla loca jajajjajaj
Si les gusta, un comentario no me caería mal jajjajaj alguna aportación también.
Si han visto el drama ya a partir de aquí voy a empezar a cambiar un poco más las cosas aunque siguiendo el hilo central.
