TWO HEARTS IN A FISHBOWL
DISCLAIMER: Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto, pero la historia es de mi autoría.
...
Capítulo 2. Una cabaña con seis mascotas.
Había estado teniendo un maravilloso sueño en el que charlaba con el vocalista de "Guilty Nightmares" durante horas en el back stage de uno de sus conciertos, mientras fumaban y reían, augurando un buen futuro como mejores amigos. Seguro que incluso tenía una sonrisa en su rostro durmiente de lo bien que se la estaba pasando.
Pero fue violentamente sacado de su perfecta fantasía cuando una ruidosa alarma resonó, sintiéndose casi como si hubiera sido activada en sus oídos.
—¡Mierda! — gritó al segundo completamente asustado, incorporándose de latigazo y llevándose de paso un golpe contra la superficie de la cama encima de él. Cuya ocupante se había llevado la peor parte al ser despertada por el ruido, ya que se había caído desde las alturas, lanzando un grito agudo.
Ambos jóvenes se lamentaron adoloridos por los efectos físicos del maldito bullicio que aún no se había apagado y seguía importunando con su canto casi apocalíptico.
—¿E-estas bien Sasuke-kun? — la chica de cabello rosado le preguntó con dificultad desde el suelo, mientras se frotaba la cabeza con ambas manos y se retorcía como en posición fetal.
—No... — el Uchiha se masajeo la frente, gimiendo por el ardor en la zona —. ¿Tú?
—No...
Ya que la alarma no paraba de sonar, Sasuke se levantó para ver por la ventana de dónde venía y, tal como pensó, era el despertador del campamento "Raíz". Una potente y horrible forma de levantar a sus campistas que inclusive funcionaba con los chicos de "Atlantis". Mierda, si así era despertarse con ella, aun con la laguna como separación, debía ser cien veces peor estar ubicado a escasos metros del sonar.
De nuevo, nunca podría agradecerle lo suficiente a Itachi por evitar que fuera enviado a ese lugar.
Sakura había dejado de quejarse, pero todavía seguía en el suelo, tratando de procesar lo que acababa de pasar. Su rostro mostraba abierto dolor y molestia y solo pudo relajarse cuando la alarma por fin se calló.
Ambos chicos soltaron un suspiro de alivio al mismo tiempo y saborearon como si fuera la gloria el silencio que invadió la habitación después.
Sasuke se sacudió el cabello y se apoyó en la pared, dándole una analítica y cansada mirada a la chica a sus pies, para determinar si seguía con vida. Bueno, al menos la caída no le había abierto la cabeza. De forma inevitable, sus ojos hicieron un breve recorrido por su cuerpo. Sakura se había dormido en poca ropa, siendo un short corto y ajustado y un top deportivo las únicas prendas que usaba, dejando al descubierto la pálida y cremosa piel de sus piernas y abdomen.
Era muy delgada, pero ciertamente proporcionada y atractiva en los lugares correctos, como su fina cintura y sus redondeadas caderas.
—¿Qué hora es? — la joven preguntó, incorporándose poco a poco hasta finalmente levantarse.
—¿Ah? — el pelinegro salió de su estupor y se acercó al escritorio, componiendo una enojada mueca cuando vio el reloj —. Las 6…
Sakura hizo un puchero triste queriendo aguantarse su propia indignación. La hora de levantarse en Atlantis eran las 8, les habían robado vilmente dos horas más de sueño. No teniendo más remedio que aguantarse y anteponerse, hizo ademan de regresar a su cama para al menos descansar un rato más, cuando se dio cuenta de la prominente protuberancia en la frente de su compañero.
—¡Ay no Sasuke-kun! ¡Te lastimaste en serio! — rápidamente la pelirrosa se aproximó hasta él, queriendo rozar su frente con sus dedos, pero deteniéndose temerosa de hacerle daño
—¿Qué? — el propio Sasuke se tocó sin cuidado la zona, gimiendo cuando un pinchazo doloroso lo atravesó inmediatamente.
—Espera aquí, ya vuelvo... — a toda prisa, Sakura tomó los tenis que había usado el día anterior y salió del cuarto con la intención de ponérselos en el camino.
—¡H-hey! ¡¿A dónde vas?! — gritó al aire, pero fue en vano, ella ya se había dio.
Encontrándose solo en el cuarto, tomó el espejo de mano que la chica había colocado encima de su cómoda y maldijo en voz baja cuando vio lo que le había pasado.
Mierda, todo el día de anterior y como había iniciado ese le hacían temerse que su verano fuera a estar accidentado y lleno de karma negativo por haber engañado a su padre.
Sacó la silla del escritorio para sentarse en ella y tomó unas largas y profundas respiraciones, controlando su creciente genio.
Ojalá no tuviera que racionar los pocos cigarrillos que había escondido en su maleta, así le sería más fácil sosegarse. Pero los estaba guardando para controlar crisis mucho más potencialmente catastróficas que esa.
A veces tenía explosiones de ira que empezaban mal y terminaban mucho peor, algo con lo que había lidiado toda la vida y que le costaba mucho trabajo controlar, pero, en esa ocasión, necesitaba evitar llegar a ese punto.
No quería perder la razón por una tontería y mucho menos asustar a Sakura.
Como si la hubiera invocado al pensar en ella, la chica apareció con una bolsa verduras congeladas en su mano. Respiraba agitadamente, cansada por la carrera, pero aun así hizo el esfuerzo de aproximarse a él y ofrecérsela.
Sasuke la tomó un poco dubitativo, observando cómo se le dificultaba recuperar el ritmo normal de su respiración.
—Gracias... — apenas pudo pronunciar.
La pelirrosa no dijo nada, solo esbozó una pequeña sonrisa y lentamente regresó a su cama. En todo momento el joven no apartó la mirada de ella, demasiado sorprendido por su amable gesto con él, sobre todo cuando había sido tan grosero con ella anteriormente.
Tal vez era una demostración desesperada e incluso falsa de lo mucho que quería ganarse su simpatía, sin embargo, por alguna razón sentía que la chica era incapaz de eso.
Así que simplemente se colocó el hielo en la frente, disponiéndose a bajar la inflamación.
Una hora después, vio a la chica levantarse y tomar un cambio de ropa. Se veía de mejor humor a pesar de que le habían cortado vilmente sus horas de sueño y de que además había tenido que hacer una carrera de ida y vuelta al comedor.
—Aprovechare que es temprano y que seguro no habrá nadie en las duchas para darme un baño ¿Sí? — Sakura anunció colgándose su toalla al hombro. Él asintió en silencio y sin más, la chica salió otra vez de la habitación.
Sasuke pensó que en, cuanto su golpe bajara lo suficiente, él haría lo mismo y se convenció de que era una buena decisión cuando unos 15 minutos más tarde su compañera regresó. El día anterior él había tenido que esperar por lo menos media hora por su turno de bañarse, ya que solo había tres regaderas en el baño de hombres y desafortunadamente todos los chicos habían querido asearse al mismo tiempo.
Con su toalla frotaba las húmedas puntas de su largo cabello, evitando que su blusa color rojo de puntos blancos se mojara. Sin querer, su mirada oscura se centró otra vez en las largas piernas que sus shorts cortos de mezclilla dejaban al descubierto. Hubiera permanecido horas hipnotizado viéndolas moverse por la habitación, pero recordó que se había prometido no incomodarla, por lo que apretó los párpados con fuerza y se regañó mentalmente.
—¿Te duele mucho aun? — Sakura malinterpreto su gesto, pensando que estaba sufriendo por el golpe y se acercó a él para ver el estado en el que estaba —. Ya casi desaparece por completo la inflamación... tonta alarma, va a ser una pesadilla despertar con ella todos los días.
Sasuke la observó comenzar a cepillar su cabello y luego comenzar a jugar con unos cuantos mechones mientras pensaba en como peinarse. Nuevamente exponiendo una porción de su pálida piel que casi lo hizo suspirar. Una nuca no debía ser tan seductora.
—Sin duda... — respondió distante y necesitando alejarse de ella para dejar de pensar en cómo estaba comenzando a verla, tomó un cambio de ropa y su toalla y se encaminó hacia la salida —. Ahora vuelvo...
—Está bien, yo seguiré... luchando aquí — ella siguió en lo suyo, tratando de trenzar su cabello.
Gracias al universo no había tenido que ocuparse de una inoportuna erección, por lo que pudo terminar con su baño sin problemas en menos de lo que ella había tardado con el suyo y regresó mucho más tranquilo a la habitación.
Increíblemente, Sakura seguía justo donde la dejó cuando se fue. Sentada frente al escritorio, con el cabello desordenado y viéndose al espejo con detenimiento, luciendo desesperada. Era muy obvio que no había podido peinar su cabello.
—Eso fue rápido... — la chica se sorprendió de verlo tan pronto nuevamente.
—Supongo... ¿Cuánto tiempo te va a tomar a ti darte cuenta que no podrás peinarte? — el chico la cuestionó mientras se secaba el cabello y procedía a aplicarse desodorante en spray.
—No soy buena en esto, pero si no lo hago el calor va a acabar conmigo al medio día — la joven suspiró cansada y, derrotada, se hizo una simple coleta baja que le disgustó como le quedó. Aunque luego compuso una mueca de agradable asombro cuando vio a su compañero —. ¡Oh! Me gusta tu playera Sasuke-kun.
El pelinegro un poco descolocado por el comentario le dio un rápido vistazo a su ropa. Era una simple playera blanca que decía "professional hater" en letras pequeñas, nada fuera del otro mundo. Así que solo asintió robóticamente, acercándose a la ventana para maldecir como el desgraciado sol ya comenzaba a calentar el ambiente a pesar de ser tan temprano. Pero, al voltear, se encontró con su pelirrosa compañera, quien sostenía una pequeña cámara frente a su rostro.
—¿Qué haces? — preguntó malhumorado.
—Tomándote una foto — explicó la chica con simpleza y una dulce sonrisa, soltando el artefacto que se sostenía por una correa que rodeaba su cuello.
—¿Y por qué? No te di permiso de hacerlo — se cruzó de brazos genuinamente disgustado. Odiaba salir en fotos y en las pocas ocasiones en las que se dejó tomarlas fue por obligación.
—E-es que te veías bien, la luz de la mañana te iluminaba perfectamente y y-yo… — Sakura no pudo evitar tartamudear y su expresión antes alegre se transformó a una mortificada. No pensó que fuera a molestarlo algo tan simple, pero, por la forma tan ruda en que la veía y le hablaba, era obvio que había sido más que suficiente.
—¿Quién te crees que eres para usarme de modelo sin mi permiso? — Sasuke comenzó a caminar hacia ella, intimidándola y haciéndola retroceder conforme él se aproximaba.
—E-en cuanto la revele te la enseñaré y te la daré. Lo siento, la próxima vez que te veas ideal para una foto te preguntare antes de tomarla ¿Sí?... — el pelinegro no dijo nada, pero un curioso rubor apareció en sus mejillas al escuchar porque le tomó dicha fotografía, cosa que no pasó desapercibida para la pelirrosa —. ¿Qué? ¿Te apenan los cumplidos?
—No me apenan — inmediatamente se alejó de ella y se puso a la defensiva, aunque, en efecto, lo hacían sentir extraño. No estaba acostumbrado a recibirlos.
—Oh bien, porque me encanta hacer cumplidos... — Sakura le sonrió abiertamente, queriendo alivianar el ambiente y aminorar la molestia de su compañero. Pero como él ni siquiera la miro, intentó hacer una pequeña broma que no salió muy bien —. Incluso puedo hacerle mil a un chico tan arisco como tú, así que acostúmbrate Sasuke-kun.
—Mientras no esperes que yo tenga que torturarme buscándote uno a ti, fastidiosa... — en un áspero murmullo, él respondió con palabras de las que se arrepintió al segundo, pero que lamentablemente su compañera había conseguido escuchar.
—Descuida... no lo hago — su femenina voz bajó evidentemente desanimada y su mirada, antes conciliadora y amistosa, se apagó. Necesitada de salir de ahí para evitar que él siguiera diciéndole más cosas hirientes, torpemente comenzó a guardar sus cosas para dejar la estancia ordenada antes de partir.
Sasuke suspiró pesadamente y se pasó una mano por el cabello, fastidiado por su propio comportamiento. Bien, ahora se sentía como un completo idiota por haber sobre reaccionado ante un gesto inofensivo y de paso haber insultado gratuitamente a su inocente compañera
Quien solo trataba de ser agradable sin importar que tan hostil era él.
—Sakura... — la llamó queriendo detenerla para explicar su error.
—Me voy, ya les he dejado comida a los peces, solo tienes que bajarlos al suelo para que los cubra la sombra y dejarles el ventilador encendido... Adiós.
Y como siempre, sin esperar respuesta, la joven desapareció del cuarto.
Dejando a su contrariado compañero con la disculpa en la boca y dando por terminada su primera desastrosa mañana juntos.
Un poco más tarde, cuando llegó al comedor para tomar el desayuno no vio por ningún lado a Sakura, cosa que trato de que no le preocupara, aunque no le fue posible.
No había tenido la intención de pelear con ella, ni de ser un cretino, pero tampoco podía esperar que ella comprendiera su complicada personalidad, a la que, por ejemplo, la mayoría de sus conocidos y familiares ya estaban acostumbrados. Tenían un día de conocerse, no le creería cuándo le dijera que su comportamiento a veces era involuntario.
Suspiró mientras se sentaba en una de las mesas y comenzaba a comer su gelatina de limón. Estaba tan distraído que inclusive había comenzado su desayuno con un postre cuando odiaba los dulces. Tuvo que tragar lo que ya había puesto en su boca, aunque en su rostro fue evidente su desagrado.
—¿Eso que veo es un insulto a la cocina de Chiyo? — una voz masculina se presentó frente a él. Sasuke apenas miro al recién llegado y ni siquiera respondió —. ¡Oh mierda! ¿Qué te pasó?
—¿Tu compañera ya trato de eliminarte? — otra persona tomó asiento en su mesa, para molestia del Uchiha.
Tampoco a él le contestó, en cambio, tuvo que hacer un esfuerzo descomunal por tratar de recordar cómo se llamaba el chico rubio, de piel bronceada y ojos azules, porque creía que el del otro tipo de cabello negro y expresión aburrida tenía algo que ver con Shiko, Shiki o algo por el estilo.
—Somos Naruto Uzumaki y Shikamaru Nara — al menos su confusión por sus nombres fue aclarada rápidamente —. Tu eres Sasuke ¿no?
—Si...
—¿Duele? Es decir, se ve que sí — Naruto le preguntó entrecerrando sus ojos mientras analizaba la frente de su compañero.
—No mucho — la inspección del campista lo hizo sentir incomodo, cosa que se evidenció en su tono de voz.
—¿Quién diría que la belleza con la que compartes cuarto podría hacer algo así?
—Ella no me hizo así — no pudo evitar mirar con molestia al rubio por su equivocada conclusión y procedió a explicar que le había sucedido en realidad —. Me golpee con algo cuando el despertador del campamento de enfrente me asustó.
—¡Ahhh! — ambos chicos parecieron comprender de inmediato.
—Estas en "Dorado" ¿cierto? — Shikamaru preguntó con los labios curvados en una semi sonrisa. Sasuke se limitó a asentir —. Claro que te asustó esa mierda, si hiciéramos una encuesta a todos los residentes de Atlantis desde su fundación, estarían de acuerdo en que esa es la peor cabaña del campamento.
—Esa alarma de mierda es una enorme razón, nosotros también la escuchamos desde nuestro cuarto, pero no con la misma intensidad que ustedes — el rubio siguió explicándole, mientras comía y hacia molestos ademanes con las manos —. Pero en fin ¿Eso quiere decir que tú y Sakura ya se llevan bien? El día de la fogata parecían querer asfixiarse el uno al otro.
Como Sasuke no respondió, limitándose a comer su tocino con calma, Naruto y Shikamaru se dieron una breve mirada, comprendiendo rápidamente que no, no se llevaban bien y al Uchiha le incomodaba hablar de ello.
—Tranquilo hombre, seguro que podrán al menos soportarse conforme se conozcan más, a mí me parece que es buena chica... — Shikamaru quiso tranquilizarlo, pero su último comentario consiguió inquietar a Sasuke, algo que fue evidente en su rostro y que alguien tan perspicaz como el Nara captó de inmediato —. Nos tomó una foto afuera antes de entrar.
—¿Les tomó una foto? — la pregunta salió sola de su boca.
—Sí, bueno, le estaba tomando una a Temari y TenTen, así que me acerqué a ellas y me puse en el cuadro — Naruto contó con simpleza y analizando extrañado el repentino interés del pelinegro —. Luego nos tomó una a Shika y a mí, solos. Parece ser una entusiasta de la fotografía y creo que nadie más que ella trajo con que tomar fotos estas vacaciones.
Algo avergonzado por su arrebato de curiosidad, Sasuke agradeció con un asentimiento la explicación y luego volvió a su comida, sumiéndose en sus pensamientos sobre un par de cosas que lo hacían sentirse tanto ridículo como decepcionado.
La primera era que esa mañana se había comportado como si la chica le hubiera hecho algo considerablemente ofensivo, cuando al parecer planeaba hacerle fotos a todo aquel que se le cruzara y era precisamente eso lo que desencadenaba el segundo pensamiento, ya que el retratarlo no había sido algo tan relevante para ella como lo había sido para él.
De ahí lo confundida que se había mostrado por su reacción.
El ser tomado por sorpresa con una foto y luego elogiado por ello no había sido más que un acto natural que su compañera replicaría con todos y aunque nunca lo diría en voz alta, pues de solo pensarlo se sentía patético, eso lograba molestarlo.
No era propio de él preocuparse por cómo lo veían los demás o por recibir un trato diferente de ellos. Asi que intentó convencerse de que, si la tonta de Sakura quería tomarle fotos hasta a los troncos y decirle que se veían "ideales", ese no era asunto suyo.
—En fin, es un alivio que ella no te hiciera eso... ya sabes por lo del lazo del atlante y todo eso — Naruto intervino en sus confusas reflexiones.
—¿De qué hablas?
—Es uno de los principios y reglas de aquí, el lazo entre nosotros, campistas de Atlantis, que nos dicta que hay que cuidarnos entre nosotros.
—Sobre todo a las chicas — el rubio señaló con seriedad.
—¿Es una obligación? — enarcó una ceja, desconcertado.
—Sí y eso incluye tanto proteger su integridad física como emocional — Shikamaru explicó, señalando como a dos mesas lejos de ellos, Kiba compartía su ración de gelatina con Hinata.
—¿Y si no lo hago?
—Quedara en tu consciencia — el Nara se encogió de hombros —. Pero déjame darte un consejo, no te ves cómo alguien muy sociable, está bien, lo entendemos. No tiene que caerte bien cada persona aquí, pero vas a arruinar tus propias vacaciones amargándote antes de intentar conocernos a todos. Al menos deberías intentar llevarte bien con Sakura, que es tu compañera y la persona con la inevitablemente pasaras más tiempo, así harías menos miserable tu estadía aquí...
Luego de esas palabras los tres permanecieron en silencio y el Uchiha suspiró suavemente al encontrar verdad en las palabras de Shikamaru. Lo más inteligente de hacer en beneficio de sus vacaciones sería hacer una tregua con la chica de cabello rosa y mejorar su comportamiento para con ella. Así tal vez conseguiría soportarla un poco más u obtener beneficios de mantener una pacífica relación de compañeros.
Además, ciertamente, Sakura no era del todo insoportable, tal vez un poco parlanchina o caprichosa, pero al mismo tiempo era agradable y demostrativa. Bastante directa, a decir verdad, lo que consideraba una cualidad.
No le sería tan difícil tolerarla o acoplarse a su forma de ser, pero lo que dudaba que fuera a ser sencillo era que la pelirrosa se acostumbrara a su innato mal humor o su agrio carácter. Defectos suyos que con frecuencia se sentía arrepentido de sacar en las situaciones menos apropiadas.
Como esa mañana.
Admitía sin ningún problema que se había comportado mal y que debía disculparse si quería conseguir establecer una dinámica más llevadera con Sakura, pero, aunque aceptaba su responsabilidad, eso no le facilitaría la tarea de pedir perdón, pues no estaba acostumbrado a hacerlo.
Era naturalmente orgulloso como cualquier Uchiha y no podía si quiera encontrar las palabras adecuadas para expresar su arrepentimiento.
Así que, con el rostro irritado y ligeramente angustiado, tomó su bandeja de comida y se levantó de la mesa.
—Nos vemos más tarde... — al menos tuvo la cortesía de despedirse de sus confundidos compañeros
Lo mejor sería confiar en que cuando la viera, las palabras llegarían a él naturalmente pues estaría más relajado y con la consciencia más tranquila.
Pero más tarde ese día, cuando iniciaron su primera actividad grupal con Asuma, la mortificación no tardó en volverlo a atacar y contempló con una afligida cara a su compañera de cuarto, quien unos pasos más adelante de él, entre risas, se aplicaba abundante bloqueador con un par de chicas.
—Muy bien chicos, haremos un recorrido por los territorios de Atlantis fuera del campamento principal — Asuma anunció a todos animadamente —. Así que vayan con su compañero asignado para poder tomar lista.
Obedeciendo, esta vez Sasuke tuvo la iniciativa de ir por Sakura, posicionándose a su lado. La pelirrosa le dirigió una breve mirada, haciendo una mueca que ni siquiera alcanzó a ser la sombra de una falsa sonrisa. El Uchiha, bastante tenso, simplemente le hizo un asentimiento con la cabeza a modo de saludo. Para cualquiera que los viera sería evidente la incomodidad entre ambos.
Cuando terminó de marcar la asistencia de los presentes, Asuma dio inicio a la caminata y como una mamá pato con sus patitos, los jóvenes campistas comenzaron a seguirlo.
Lo primero que hicieron fue recorrer el largo puente de madera que rodeaba los límites terrestres de Atlantis y que, a su vez, estaba rodeado de altísimos árboles, cuyas verdes copas se sacudían con el viento. Internamente Sasuke reflexionó acerca de cómo el calor era menos intenso en esa parte del campamento, lo que atribuyó a la abundante vegetación.
A su lado, su compañera estaba maravillada con cada pequeño detalle, mientras escuchaba atentamente la explicación de Asuma respecto a la construcción del lugar. Su rostro se había iluminado, disfrutando del paseo y las preciosas cualidades de la naturaleza, fotografiando sin control como si el rollo de su cámara fuera infinito. Lo que le facilitó la tarea de ignorar a su grosero compañero, quien esa mañana realmente había conseguido hacerla sentir mal hasta el punto en que, al salir de la cabaña, las lágrimas picaron en sus ojos, amenazando con salir.
Más allá de molesta, estaba desilusionada por cómo él encontraba las ganas y los motivos suficientes para pelear, aún si ella se esforzaba por convivir amistosamente. Sakura de verdad quería llegar a un punto medio con él, pero cuanto hacia lo molestaba y comenzaba a sentir que era una batalla perdida.
Ni siquiera tenía deseos de voltear a verlo y aunque las tuviera, ya se sentía demasiado insegura a su lado para intentarlo. Tal vez si lo hacía, Sasuke malinterpretaría su mirada y se ofendería, para posteriormente comenzar a insultarla.
Mejor prefirió tomar fotos a las viejas cortezas de algunos troncos, la vegetación que invadía el puente, al camino detrás de ellos y que estaba libre de personas, ya que ellos iban hasta atrás en el grupo de campistas y a la luz del sol colándose entre las hojas de los árboles. Concentrándose en capturar lo mejor que podía ese adorable lugar.
En un par de ocasiones se detuvo por más tiempo en su labor, de a poco, comenzando a separarse de los demás, pero, sorprendentemente, Sasuke siempre se detenía a esperarla, sin apresurarla o haciendo ademan de impaciencia. Algo que la confundió porque, aún con lo poco que lo conocía, sentía que su comportamiento era inusual en él.
—Listo... — informó con un tímido susurro, retomando el camino con él cuando terminó de fotografiar la vista de la laguna desde ahí.
Sasuke asintió y comenzaron a caminar juntos lentamente, tomándose su tiempo para alcanzar a los demás, a quienes todavía podían a ver a la distancia.
—¿Eso no te gusta? — la repentina pregunta de su compañero hizo saltar del susto a Sakura, pero trató de disimularlo mientras volteaba en la dirección que él le indicaba. A escasos metros lejos de ellos, un trio de mariposas volaban en lo que parecía una danza.
—¡Sí! — la pelirrosa sonrió al instante, tomando la foto felizmente. Luego, sin mirar directamente al pelinegro, pues se sentía cohibida por su extraño cambio de actitud le agradeció en un susurro —. Gracias, Sasuke-kun.
—No hay de que...
Al terminar de recorrer el largo puente, Asuma los llevó por un terreno elevado desde donde podían contemplar la extensión del campamento y donde algunas plantas altas les llegaban a las rodillas, aunque en su mayoría el césped estaba corto. No había tantas cosas para fotografiar, por lo que la pelirrosa simplemente hizo una toma de sus compañeros de campamento caminando a la distancia y luego se dedicó a analizar la naturaleza.
Fue entonces que al voltear a su lado se encontró con que Sasuke la estaba mirando fijamente.
—¿Qué pasa? — le preguntó algo preocupada, pues, por su expresión compungida, pensó que tal vez el golpe en su frente lo estaba molestando, algo de esperarse ya que a ella todavía le dolía la cabeza.
—Lo siento... — él respondió en un bajo susurro, viéndola a los ojos, aunque luego desvío la mirada hacia otro lado.
—¿Lo sientes? ¿Porqué?
—Por lo de esta mañana... — aun cuando no la estaba viendo directamente, Sasuke la escuchó exhalar de manera extraña, lo que lo hizo concluir que no se esperaba esas palabras viniendo de él y que se sentía dudosa de su sinceridad —. Fui injusto y muy grosero contigo.
—Oh, bueno, está bien... por la cara que tienes seguro que fue muy difícil para ti disculparte — ella no era una persona rencorosa en lo absoluto e intuía que el Uchiha no era de los que se les facilitaba reconocer sus errores y pedir perdón por ellos, por lo que no tardó en aceptar su disculpa —. Yo también te pido perdón por no pedirte tu consentimiento antes de tomarte esa foto.
—En efecto, no soy bueno haciendo esto... y aunque a ti te sea más sencillo, no lo hagas, tú no hiciste nada malo — aun cuando era importante para él el que su opinión fuera tomada en cuenta antes de hacer algo que lo involucrara, no quería que la chica pensara que aún estaba tan ofendido que necesitaba escucharla arrepentirse también por lo que había pasado —. ¿Entonces podemos olvidarnos de eso?
Ambos detuvieron la caminata y el chico finalmente le dio la cara, encontrándose con el encantador rostro de la joven observándolo con las mejillas ruborizadas y la confianza de regreso en sus ojos y sonrisa. Sasuke sintió que su corazón latió más rápido de lo normal por un momento, aunque pudo sosegarlo gracias a que ella había desviado la mirada hacia el suelo, en un gesto apenado y al mismo tiempo juguetón.
—Tal vez... sí me pides perdón otra vez — Sakura quería tomarle el pelo y por su hosca respuesta, lo consiguió.
—C-conformate con lo que ya te di — él esbozó una irritada mueca y retomó el camino.
Sakura soltó una inmediata carcajada y lo alcanzó, teniendo dificultades para seguirle el paso, pues el chico daba largas y apresuradas zancadas que ella no podía igualar. Al ver su rostro, a pesar del ceño fruncido y los labios apretados, sus orejas estaban rojas, lo que le indicó a la chica que estaba avergonzado y le pareció muy tierno.
—Está bien, pero Sasuke... — su llamado consiguió que el joven la observara, esperando por lo que sea que ella quisiera decirle —. Yo de verdad quiero...
—¡Hey Sakura! — Temari la interrumpió con un grito no muy lejano, mientras agitaba los brazos para que la viera —. ¡Ven, tomamos una foto aquí, por favor!
Sakura suspiró audiblemente al ver frustrado su intento de aclararle a su compañero que, aún si no se volvían buenos amigos, al menos quería que se llevaran mejor. Pero no teniendo más remedio que posponer su necesaria conversación, le indicó a Temari en voz alta que en un momento iría con ella, para después dirigirse al chico a su lado, quien seguía expectante.
—Tendré que decírtelo más tarde, vamos... — Sakura le regalo una sonrisa apenada y comenzó a trotar para llegar a sus compañeras, sin darle la oportunidad de negarse a esperar por saber lo que quería decirle.
Sasuke no tardó en seguirla y se mantuvo a una distancia prudente mientras ella le tomaba una serie de fotos a las cuatro chicas del campamento, incluyendo, para su disgusto, a la irritante rubia de la fogata, quien ni siquiera se molestó en darle las gracias a Sakura. Al menos la pelinegra, cuyo nombre no recordaba, fue más amable y se ofreció a tomarles una a su compañera y las dos chicas de las que se había hecho amiga.
Una vez terminaron la pequeña sesión fotográfica, continuaron el recorrido por el muelle y el terreno delimitado por la laguna. Cosa que la Haruno tampoco perdió oportunidad de capturar con una encantadora expresión que hacia sus ojos iluminarse en apreciación y componer una maravillada sonrisa, sin embargo, luego su gesto se transformó en ligera mortificación.
—No creo que me quede tanto espacio en el rollo si sigo así... solo tomare una foto más hoy y será todo — le explicó a Sasuke, aun cuando este no le había preguntado. Luego comenzó a buscar con la mirada a sus nuevas amigas —. No tengo ninguna de mi sola ¿Dónde está TenTen? Le pediré que...
—Yo puedo tomarla — el pelinegro se ofreció rápidamente.
—¿En serio? ¿No es molestia? — Sakura no ocultó su sorpresa por su amable oferta. Pero, al ver como en el rostro del chico había algo diferente a su usual irritación, viéndose más bien conciliador, sonrió enormemente y decidió aceptar —. ¡Gracias Sasuke-kun! Ten...
La joven se sacó la cámara del cuello y se la entregó emocionada, para luego correr hasta el final del muelle y soltarse la cola de caballo, dejando libre su cabello por sobre sus hombros. En cuanto el chico la creyó lista, pues la vio sonreír dulcemente mientras miraba la cámara, presionó el obturador obteniendo la toma para ella. Esperaba que hubiera salido bien porque Sakura se veía preciosa posando en ese lugar.
Ahora entendía porque ella no se había contenido al tomarle una foto esa mañana sólo porque le pareció que se veía bien.
A diferencia de él, ella era más fotogénica y tenía mayor facilidad para desenvolverse frente a la cámara, lo cual era lógico tomando en cuenta que era una chica jovial y bella, así que quizá, de haber estado en su posición y el hobbie fuera suyo o le gustará tanto como a ella, también la habría fotografiado sin permiso.
—Muchas gracias Sasuke-kun — la joven le agradeció mientras recibía de regreso su artefacto y luego le dio una significativa mirada que de milagro no lo hizo ruborizarse —. La próxima vez tomémonos una juntos ¿Sí?
Lo único que pudo hacer para responderle a su cálido pedido fue asentir torpemente y tan pronto como lo vio, ella soltó una burbujeante risa. Internamente, Sakura se preguntó como un chico tan sombrío y apático como él podía arreglárselas para ser tan simple y de cierta forma tierno.
—¿Qué? — el Uchiha se sintió ligeramente descolocado por su alegre reacción.
—Nada, ven vamos con los demás.
No se resistió a la forma en que ella lo jaló del brazo para arrastrarlo con los demás y tampoco sintió malestar alguno por tener que cumplir en algún momento con su petición de retratarse juntos, aunque ciertamente no le emocionaba tampoco.
No por ella, sino por él.
Tal vez lo mejor sería aclararle que no solo le intimidaban las fotografías por su personalidad introvertida, sino porque le producía cierta ansiedad verse así mismo desde el punto de vista de los demás. Porque, aunque se sabía atractivo, también reconocía lo desagradable que su expresión natural era y que desearía ser mago para tener el poder de cambiar.
Al final del día Sasuke comenzaba a cuestionarse su condición corporal pues otra vez se sentía bastante cansado y deseaba acostarse en su cama lo más pronto posible. Aunque teorizaba que, de cierta forma, no terminaba así por actividad física, sino por la convivencia social. Cuestión siempre lo había desgastado más que ningún otro esfuerzo.
Así que, luego de su segunda ducha del día, aunque aún no era tan tarde, se adentró en la cabaña con la intención de dormirse inmediatamente. Además, si la alarma de "Raíz" iba a estar importunando tan temprano todos los días, ese sería el hábito más sabio de ahora en adelante.
Sin embargo, su compañera no compartía con él su mismo deseo de descansar, ya que estaba observando tranquilamente la vista nocturna de la laguna y el cielo repleto de estrellas desde la ventana, mientras se frotaba la cabeza. Estaba sentada en la silla del escritorio de espaldas a él, pero aun así se imaginaba la cara que tenía y podía asegurar que esbozaba su característico puchero de descontento.
—¿Todavía te duele? — al escucharlo, la chica salto ligeramente del susto mientras se daba la vuelta para verlo.
—Sí... — compuso una pequeña sonrisa apenada.
—¿Por qué no dijiste nada en todo el día? — el chico la cuestionó mientras abría el frasco del alimento para los peces y comenzaba a tirar un poco sobre el agua. Al instante las mascotas se apresuraron a comer.
—Pensé que se me pasaría, pero creo que podría estarme creciendo otra cabeza — su intento por ser graciosa funcionó medianamente con su compañero, ya que su labio se elevó en una media sonrisa. Luego ambos se quedaron contemplando a los peces —. Son demasiado pequeños para ser peces dorados ¿no?
—Bastante...
—¿Ya podemos ponerles nombres? — la pelirrosa apartó la mirada de las mascotas para dedicarle una esperanzada sonrisa a su compañero.
—¿Por qué quieres nombrarlos? Todos son iguales al final.
—Porque ¿Qué clase de padres seríamos si los dejáramos todo el verano sin nombre?
—¿Padres? — él se cruzó de brazos con una falsa expresión de incredulidad.
—¡Dueños! ¡Quise decir dueños! — ella se apresuró a corregirse y un rubor avergonzado le cubrió hasta las orejas, cosa que lo hizo medio sonreír. Ahora sabía que a pesar de ser tan positivamente sin vergüenza, no estaba exenta de sentirla de vez en cuando.
—Como sea, si quieres ponerles nombres tú, adelante... — él le ofreció dándose la vuelta para encender el ventilador y recostarse en su cama —. Yo solo quiero dormir el poco tiempo que ese sonar va a permitirlo.
—Espera Sasuke-kun... — la joven se levantó de un salto y, tímidamente, se acercó para sentarse en la orilla de la cama del chico, bajo la atenta mirada de este —. Yo... quería hablar contigo antes... si no estas muy cansado, puedo esperar si es así.
—¿De qué? — él se incorporó, sentándose en el colchón.
—Bueno... creo que empezamos con el pie izquierdo, pero realmente quiero estar bien contigo, quiero esforzarme por que seamos buenos compañeros — antes de continuar, Sakura le dio una significativa mirada que otra vez afectó el ritmo del corazón del chico, aunque se esforzó por disimularlo —. A pesar de cómo me hablas y me tratas, de verdad quiero encontrar la manera de al menos estar en paz contigo ¿Me entiendes?
—Supongo...
—Yo... yo sé que puedo ser molesta y que muchos aspectos de mi personalidad son razón suficiente para no agradarte, pero la cosa es que ni siquiera te has dado la oportunidad de conocerme — ahora había tomado cierto grado de seguridad para abrirle de su sentir y era gracias a que Sasuke no estaba poniéndose a la defensiva como siempre, sino que la estaba escuchando con atención —. Así que, a cambio de respetar todos los límites que tú me pongas, quiero que me prometas que intentarás dejar de juzgarme.
—¿Todos? — él la cuestionó dudoso.
—Mientras no incluyan dejarme humillar o insultar — esa respuesta, que indicaba que la chica esperaba que quisiera continuar tratándola mal, lo hizo sentir miserable.
—Mira Sakura, admito que no soy la persona más sencilla de tratar y que tiendo a aislarme o irritarme con facilidad... lamentablemente, no es algo que pueda cambiar de la noche a la mañana. Trataré de controlar mi genio, pero aun así...
—Entenderé si no puedes hacerlo de inmediato — ella lo interrumpió, regalándole una pequeña mirada consoladora —. Después de todo, tu hermano me pidió que tuviera paciencia contigo, porque eres reticente y tímido...
—Supongo que lo soy... — aceptó en un murmullo mientras se encogía de hombros.
—Creo que es por eso que, a pesar de que me haces sentir mal por cómo te comportas conmigo, no te odio... es como tener un gato — su observación los hizo esbozar la sombra de una sonrisa a ambos.
—Y tú eres como tener un perro — al escucharlo, la chica se rió amenamente.
—Supongo que sí, tienes mucha razón... pero hasta ellos pueden convivir armónicamente si se acostumbran a ello — el par de compañeros se miraron intensamente un momento, cada uno por su lado pensando en que tal vez sí podrían encontrar la manera de estar bien o de incluso ser amigos. Sakura fue quien rompió con el hechizo de ese contacto visual levantándose de la cama y poniéndose una mano en el corazón, como un juramento —. ¡Así que Sasuke-kun! Me comprometo aquí y ahora a las siguientes cosas: no seré ruidosa mientras estés cerca, tampoco te molestare cuando estés cansado o quieras estar solo, no te tomare fotografías sin tu consentimiento y... ¿Qué más quieres incluir?
—Creo que con eso es suficiente... — llegado su turno de ofrecerle algo, el chico se recostó en la cama, viendo hacia la madera del techo de la litera para evitar hacer contacto con ella y avergonzarse por sus palabras —. Y-yo... yo me comprometo a tratarte con respeto, no insultarte más y a moderar mi malhumor para no herir tus sentimientos... ¿Alguna otra cosa?
—No, eso está bien, muchas gracias Sasuke-kun... — Sakura sonaba conmovida.
—Gracias a ti también... — su voz fue un tenue susurro que con dificultad ella alcanzó a escuchar.
—Ahora duerme si quieres, yo lo haré en un rato más.
Sasuke asintió dando por terminada la conversación y se posicionó de lado viendo hacia la pared y dándole la espalda a su compañera.
Bueno, aunque no se esperó que ella tuviera la iniciativa de establecer una dinámica de convivencia que, a grandes rasgos, se guiaba con las necesidades de su propia personalidad, más que en las de ella, Sasuke se sentía aliviado de que hubiera sido así.
Aunque ahora tendría que encontrar la manera de manejar su carácter, algo que sin sus métodos de relajación (como sus cigarrillos) sería un poco complicado y le tomaría mucho tiempo y trabajo.
Pero por el bien de su convivencia con Sakura y para evitar sentirse culpable o preocupado como le había pasado todo ese día, estaba dispuesto a esforzarse. Además, ella prometió poner de su parte, así que esperaba no tener tantos tropiezos en el proceso.
—No volvimos a nombrarlos, bebés... — la escuchó susurrarles a los peces cuando lo creyó dormido.
Luego, Sasuke la escuchó levantarse de la silla y caminar de puntillas hasta salir del cuarto. Cerrando la puerta mosquitera con suavidad.
Espero un par de segundos antes de darse la vuelta y ver a donde se había ido, pero, al asomarse a la entrada, se encontró con que la chica estaba sentada en los escalones de la cabaña viendo el cielo. Por un instante pensó en salir a acompañarla, pero, confundido por su repentino deseo de estar un rato más con ella, al final desistió y regresó a su cama.
Lo cual fue una buena decisión porque, si hubiera ido con ella, la habría encontrado sonriendo tontamente mientras se felicitaba por haber hablado con él y al mismo tiempo se ilusionaba por la posibilidad de ya no tener que angustiarse por cómo la trataría su compañero el resto del verano.
Ahora solo debía preocuparse por pasársela bien y aprovechar la oportunidad que Sasori le había dado para que no tuviera que quedarse en casa, siendo tan miserable como lo había sido los últimos cuatro años.
...
NOTAS FINALES:
Hola! ¿Cómo están? ¿Qué les está pareciendo? Por favor déjenmelo saber, se los mega agradeceré como siempre.
Quiero aclarar algo importante:
Aunque por el primer capítulo esto se vio como un enemies to lovers, no tengo a intención de que sea completamente eso, aunque no porque en este capítulo hayan hecho una tregua quiere decir que van a llevarse estupendamente de ahora en adelante. Asi que odio no hay, pero completo entendimiento tampoco.
En fin, quiero tomarme el chance de escribir algo mas simple porque pues ya mero inicia el verano y para mi esa época del año significa relajación, fluff y recordar que la vida es una serie de hobbies que debemos disfrutar.
Espero que desde donde me leen no los este cocinando el calor como en mi ciudad y que estén muy bien. Nos leemos pronto! Bye!
