TWO HEARTS IN A FISHBOWL
DISCLAIMER: Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto, pero la historia es de mi autoría.
...
Capítulo 3. Muy cómodo para ser vergonzoso.
Sasuke se detuvo exhalando con fuerza para recuperar el aire perdido luego de 20 minutos trotando sin descanso.
—¿Qué pasa Sasuke-kun? — su compañera de cuarto y ahora de carreras matutinas le preguntó cuando se dio cuenta de que se estaba quedando atrás.
—Dame un segundo — el chico le pidió con dificultad y apoyando las manos en sus rodillas.
La pelirrosa asintió y lo espero el tiempo que él necesitó antes de comenzar a correr otra vez. Viendo como al Uchiha todavía se le dificultaba agarrar el paso, pues ya estaba muy cansado, no pudo evitar negar con la cabeza y sonreír levemente.
Hacía cuatro días que, debido al hábito de dormirse y levantarse temprano que se habían visto en la necesidad de adoptar gracias al despertador de "Raiz", la chica aprovechaba la mañana para correr y como él se sentía aburrido había decidido comenzar a acompañarla.
Pero, aunque en la preparatoria Sasuke solía hacer deportes como básquetbol o voleibol, no tenía tan buena condición para correr, al menos no al mismo nivel que ella.
Sin embargo, cuando la chica sugería que acortaran el total de kilómetros que correrían o que trotaran a un paso más ligero hasta que él se acostumbrara a la actividad, el orgullo del chico se hería y se negaba a cualquier facilidad que su compañera quisiera ofrecerle.
Lo cierto era que, a pesar de lo doloroso que era verlo esforzarse, a Sakura le encantaba que la acompañara.
Ya había pasado una semana y media desde que establecieron su acuerdo de paz y las cosas entre ellos habían mejorado enormemente, llegando incluso a acoplarse a las rutinas del otro.
Luego de correr juntos, la chica iría a ducharse primero, para tener la habitación a su disposición cuando él fuera a hacer lo mismo después. Cuando se trataba de las tres comidas diarias a veces se sentaban juntos en el comedor, aunque la mayoría de veces lo harían con otras personas. Algunas actividades recreativas del campamento exigían que las completaran como pareja y eran las únicas ocasiones en las que todavía tenían desacuerdos, aunque siempre eran pequeños. Por las tardes, el tiempo que tenían para hacer lo que quisieran, ninguno lo pasaba en la habitación pues hacía mucho calor, siendo entonces la noche el momento en que regresaban. Aunque para entonces ya estaban demasiado exhaustos y siempre se disponían a descansar.
Al menos Sasuke, pues Sakura tenía la costumbre de antojársele una conversación random antes de finalmente dormirse.
Así entonces, se podía decir que estaban en proceso de volverse amigos como la pelirrosa tanto había deseado, aunque ciertamente no se conocían demasiado. Siendo sus vidas fuera del campamento algo de lo que nunca habían hablado.
Aunque ese día por fin tuvieron la oportunidad de hacerlo.
Normalmente el recorrido de su carrera iniciaba en el muelle, pasaba por el puente de madera y terminaba en el límite del prado alto, pero ese día Sakura le había pedido explorar un poco más allá del territorio que Asuma les había mostrado anteriormente. Sasuke no supo exactamente qué lo hizo aceptar, pero al final lo había hecho.
—Se ve diferente de alguna forma ¿No crees? — la pelirrosa comentó con abierto asombro mientras seguían trotando y observaban la naturaleza.
—Se ve más... descuidado — el chico a su izquierda le respondió.
—Mañana traeré mi cámara y...
—¡TE TENGO! — una voz desconocida les gritó a todo pulmón en la cara, apareciendo de la nada y haciéndolos gritar aterrorizados.
—¡Sasuke-kun! — la chica rápidamente se aferró a su compañero en un abrazo, ya que además del susto de muerte, también les estaban apuntando con un arma.
—¡Oh dios! ¡Lo siento mucho! — el sujeto se apresuró a disculparse y bajar su rifle al darse cuenta de su error, pues no había atrapado a compañeros de la militar como creyó, sino a simples chicos sin uniforme y completamente shockeados —. ¡Lo siento en serio! ¡Pensé que eran los contrincantes de mi equipo!
El tipo gritaba cada frase que salía de su boca, haciendo estremecerse a la chica quien no quería soltar al Uchiha y tenía enterrado el rostro en su pecho. Sasuke por su lado observaba atónito al desconocido, necesitando un momento más para recuperarse de la impresión, aunque, cuando finalmente lo hizo, su estupor se convirtió en ardiente furia.
—¡¿Qué mierda te pasa?! — le gritó devolviendo el abrazo a su compañera, quien temblaba violentamente.
—¡Estamos en medio de un entrenamiento! ¡Me disculpo nuevamente! — el chico se explicó luciendo apenado, aunque firme como su formación militar se lo exigía. Ni siquiera estaba viendo al chico frente a él a la cara, tenía la mirada fija en la nada —. ¡Sobre todo con usted señorita!
Sakura no se separó del pelinegro para avistar a su atacante o responder algo, aunque sí aligeró el agarre con el que se sostenía de su protector. Sasuke sentía que su ropa estaba humedeciéndose en la zona donde ella se escondía y adivinando que era porque la chica estaba llorando, su furia se encendió todavía más.
—¡Pon esa disculpa en tu ano, el de tu padre y tu abuelo!
—Le ruego no lleguemos a los insultos, con mucho gusto puedo acompañarlos a reportar este incidente con mis superiores — Sasuke iba a responderle con otro florido insulto, pero el joven soldado interrumpió sus intenciones, volviendo a hablar —. Pero no se los recomiendo, ya que estarían aceptando que invadieron territorio de "Raíz"
—¿Q-qué? — la muchacha preguntó separándose ligeramente del pecho que la resguardada. Desde su posición Sasuke vio como su rostro estaba muy afectado por el incidente, ya que además de las lágrimas mojando la piel de sus mejillas, su boca se curveaba hacia abajo y sus ojos estaban inyectados en sangre. Lo que lo hizo molestarse más con el desconocido.
—No tengo intenciones de delatarlos, estoy muy apenado por mi error, pero lo mejor sería olvidarnos de esto — el joven finalmente les dio un vistazo a los chicos frente a él encontrándose con una furiosa hostilidad por parte del hombre y una aflicción genuina en la chica —. No puedo disculparme lo suficiente, señorita.
Sakura sorbió por la nariz antes de decidirse a hablar, sintiendo como la calma regresaba poco a poco a ella.
—E-está bien, también lo sentimos... — apenas pudo decir en un susurro.
Sasuke iba a objetar pues no estaba de acuerdo con perdonarle así como así y mucho menos pedirle perdón también, pero ella le dirigió una mirada suplicante como si hubiera adivinado sus intenciones y le pidiera que no lo hiciera.
—No tienen por qué. Amablemente les pido regresen a "Atlantis", que es de donde me imagino que vienen, antes de que alguno de mis compañeros los vea y tengan que pasar por algo similar otra vez — el muchacho se inclinó a perfectos 90° y comenzó a caminar para irse. Aunque a los pocos pasos dados se detuvo y volteó a verlos otra vez —. Por cierto, soy el recluta Darui, para futuras referencias.
Y sin más, se marchó. Dejando a los campistas en un mar de emociones de las que no tenían de otra más que aguantarse.
—Futuras referencias mi trasero... — Sasuke masculló ácidamente observando al soldado hasta que lo perdió de vista, luego se dirigió a su compañera para analizar su estado —. Hey Sakura...
—Estoy bien... — la joven respondió con la voz quebrada y finalmente lo soltó, comenzando a caminar de regreso por donde vinieron mientras tomaba aire profundamente y agitaba las manos frente a sus ojos para secar las lágrimas que todavía querían salir. Sasuke la siguió preocupado, sus palabras eran una obvia mentira —. ¿Tú como estas?
—Cabreado como el infierno — fue completamente sincero con ella y debido a la intensidad de las emociones que estaba sintiendo su cabeza comenzó a palpitarle —. Juro que quiero empalarlo con su propio rifle, es lo menos que se merece.
Al escucharlo, como ya comenzaba a recuperar la serenidad, la chica tuvo el ánimo para reírse. Últimamente Sasuke había sido tan calmado y amigable que se olvidó de lo colérico y malhablado que podía ser.
El abrupto cambio de humor de la chica alivió un poco al Uchiha, incluso aminorando su enojo en contra del soldado de "Raíz". Aún con las mejillas mojadas y el rostro hinchado por el llanto su sonrisa seguía siendo tan bonita que no había forma de opacarla.
—Hay que olvidarlo...
—Mira cómo te puso, no me parece justo — Sasuke se paró en seco y tomó por los hombros a la chica para analizar cómo estaba detenidamente, pero, aunque ya no temblaba como antes, todavía se veía un poco agobiada. Lo que se evidenciaba por cómo sus manos se aferraban nerviosas a su blusa —. Lo siento, soy muy malo consolando gente...
—Ya se me pasara, no te preocupes — la joven levantó la mirada para verlo directamente y le regaló una amorosa mirada acompañada de una tenue sonrisa —. Además, me ayudaste muchísimo abrazándome, mil gracias Sasuke-kun.
—N-no agradezcas — masculló apartando la mirada y sonrojándose en el proceso. La joven sonrió encantada por su reacción y retomó el camino de regreso a su cabaña. Pensó en hacer el recorrido en silencio, pero fue sorprendida por una interesante declaración del muchacho —. Me salve de tener que estar haciendo esa clase de entrenamientos a esta hora de la mañana.
—¿A qué te refieres?
—Bueno... es que, no se suponía que yo vendría a este campamento, sino que iría a ese campamento.
—¿Y entonces porque estás aquí? ¿Fue una confusión?
—Más bien una treta... — Sakura lo observó expectante por más explicación a su compañero, quien lucía ligeramente mortificado —. Mi padre iba a enviarme ahí, pero mi hermano mayor hizo arreglos para que mejor pasara el verano aquí en "Atlantis".
—Y tu papá no lo sabe... — ella concluyó acertadamente.
—No y honestamente me sorprende que todavía no se diera cuenta — el chico pelinegro reconoció con un rastro de satisfacción cruzando su rostro —. Va a volverse loco cuando se entere, pero no me importa. Estoy bien aquí.
—Vaya... bueno, estoy de acuerdo — ella reconoció comenzando a sonrojarse por lo que pensó al respecto y que expresó sin reservas —. Ahora me agrada mucho más tu hermano, gracias a él estas aquí y eso me hace muy feliz, Sasuke-kun.
El chico no pudo responder algo pues tampoco supo cómo reaccionar.
Una de las cosas a las que todavía no podía acostumbrarse del todo era a recibir palabras de afecto o cumplidos por parte de la chica, quien parecía tener una necesidad casi patológica por dejar salir cualquier cosa que pasara por su cabeza, sin importar lo fácil que era avergonzarlo o ponerlo nervioso. De hecho, parecía divertirse provocando ese tipo de respuestas no verbales de él.
Sabía que estaba sonrojado y que no podía ocultar su perturbación con su característico rictus intimidante, además, Sakura seguía contemplándolo expectante porque dijera algo, así que no tuvo más remedio que aceptar y responder su comentario.
—A mí también... — sin darse cuenta ya estaban a escasos metros de su cabaña por lo que antes de dar por terminado el tema decidió preguntarle algo de lo que era ignorante —. ¿Y tú porque viniste?
—Ahh, y-yo... — su tierna sonrisa se borró paulatinamente hasta que su expresión mostró innegable incomodidad —. N-no hay una razón en especial.
—No suenas muy convencida — sabía que no estaba diciendo la verdad y quería obtener una respuesta más clara de su parte, pero ella no cedió.
—Es que no me gusta hablar de eso — la pelirrosa rehuyó de su oscura mirada, deseando poder escapar de ahí para evitar su cuestionamiento.
—Está bien... — Sasuke suspiró derrotado.
No podía presionarla si ella lucia tan desvalida ante su escrutinio, pero era evidente que tenía una misteriosa razón para estar en "Atlantis" que no lo dejaría dormir de ahora en adelante por preguntarse cuál era.
Pronto estuvieron frente a su cuarto y el chico se adelantó para abrir la puerta, no queriendo importunarla más con su inconformidad, pero fue detenido por un suave tirón en su camisa hecho por la mano de su compañera.
Sakura se había dado cuenta de su malestar mental por su falta de sinceridad. No quería que pensara que desconfiaba de él o que ocultaba cosas inquietantes, por lo que, mordiéndose el labio inferior, se decidió a, aunque sea, explicarle un poco.
—Es que, no iba a haber nadie en casa este verano — murmuró tomando valor para verlo a los ojos. En sus pozos color verde brillante, Sasuke no encontró más que rastros de vergüenza y aflicción, sin un gramo de falsedad. Sus palabras eran un motivo a medias, pero eran genuinas —. Te... te hablaré de ello un día ¿sí?
El Uchiha se inquietó por la forma suplicante en que sus ojos lo miraron para que aceptara enterarse después y olvidar por el momento el tema, así que, preocupado por sus implícitos pedidos, endureció su mirada para dirigirse seriamente a ella.
—¿Pero tu integridad no está comprometida? — quería asegurarse de que al menos em ciertos aspectos estaba bien, de lo contrario estaría estancado en impensables teorías hasta que ella pudiera contarte todo al respecto.
—No es nada tan malo como te imaginas — Sakura posicionó una mano sobre su masculino hombro mientras esbozaba una sonrisa para calmarlo. Ahora se sentía mal por estar siendo tan ambigua —. Sólo que no hablar de ello es mi forma de ignorarlo... Pero quiero confío en que puedo decírtelo y lo haré... en otro momento, lo juro.
Sin darle la oportunidad de responder, la pelirrosa se movió para entrar a la habitación sin invitarlo a ir tras ella. Por lo que Sasuke se permitió quedarse unos cuantos segundos más afuera para reflexionar sus palabras.
Aunque no le había dado la respuesta clara que esperaba, explicándole todo sobre sus motivos para ir a Atlantis, comprendía su resolución y pensó en lo curioso que era que hasta una chica tan alegre y acostumbrada a solucionar todo con sonrisas tuviera una forma de ver su vida personal muy parecida a la suya.
Así que debía aguantarse su curiosidad y esperar a que estuviera lista para contarle.
Porque el Uchiha también prefería guardarse sus problemas para hacer como que no estaban ahí.
Al menos esa tarde, durante la actividad que Kurenai preparó para todos, Sakura estaba más animada y se comportaba como siempre. Sonriendo a todos con la misma facilidad con la que respiraba y trabajando con una expresión pacífica.
Un par de veces atrapó a Sasuke viéndola y siempre le dirigió esa mirada gentil que buscaba transmitirle seguridad y bienestar. Él en cambio la observaba un poco afligido, a pesar de que no quería demostrarle que su charla de esa mañana seguía dándole vueltas en la cabeza.
—Hey Sasuke ¿Vas a usar el rojo? — una voz a su lado interrumpió su intercambio de miradas con la pelirrosa, obligándolo a buscar quien lo llamaba.
—¿Qué?
—¿Qué si estás usando el rojo? — Naruto se impacientó mientras señalaba la pintura carmesí que el desorientado Uchiha tenía cerca.
Comprendiendo por fin lo que quería, Sasuke se la pasó sin decir nada y quiso volver a su anterior tarea de ver a su compañera, pero ésta ya había regresado su atención al trabajo manual que les habían encargado.
Su actividad recreativa de ese día consistía en pintar una botella de cristal y luego colgarlas todas juntas en la rama de un árbol, a modo de campanas.
Hacer arte nunca había sido un talento que el chico de cabello negro tuviera, pero al menos su labor de pintar arañas no estaba saliendo tan mal... por lo menos no al mismo nivel en que los sucios garabatos de Naruto se mezclaban en su lienzo de vidrio.
—¿Qué se supone que es eso? — Shikamaru lo cuestionó observando con fastidio el terrible trabajo del rubio.
—Es una pizza ¿no es obvio?
—No... — ambos pelinegros le respondieron.
—Si bueno, al menos yo pinto desde el corazón, tú no le hiciste nada a la tuya Shika.
—Claro que sí ¿Ves? — el Nara tomó su botella y les mostró que había dibujado un rayo por la parte de abajo. Rápidamente Sasuke captó que era para que al colgarla pudiera apreciar su pintura desde abajo, pero Naruto lo miró confundido, aunque decidió no decir nada.
—¿Qué crees que estén dibujando los demás? — en cambio preguntó el ojiazul.
—A ver... — como ya no tenía nada que hacer, Shikamaru buscó con la mirada las botellas de sus demás compañeros para responderle a su amigo —. Creo que Chouji está dibujando galletas, Gaara hizo varios animales, obviamente Shino dibujó insectos, Sai ni me preguntes, es otra de sus obras hiper realistas, Hinata dibujó flores, Kiba todavía ni siquiera empieza, la de Ino tiene diamantes, TenTen hizo notas musicales, Lee la está pintando completamente de verde y... desde aquí no puedo ver las de Temari y Sakura.
Internamente Sasuke se desilusionó por su falta de información, aunque su escandaloso compañero no planeaba quedarse con la duda.
—¡Oye, Sakura-chan! — gritó a todo pulmón llamando la atención de la susodicha. Con una mano el rubio le pidió que se acercara a ellos, recibiendo un asentimiento extrañado por parte de la joven.
Los tres chicos observaron a Sakura acercarse a la mesa donde ellos trabajan y se sentó junto a Sasuke, expectante por saber para que la habían llamado.
—Hola chicos...
—¿Sakura-chan que dibujaron tú y Temari en sus botellas?
—Ah bueno, ella le esta haciendo nubes y yo le pinte fantasmas...
—¿Fantasmas? — su compañero de cuarto enarco una ceja, confundido por su elección.
—Sí y todos tienen caritas diferentes — ella añadió con una sonrisa —. ¿Y ustedes?
Los tres chicos se limitaron a levantar sus obras para que ella viera por sí misma lo que habían hecho. Sakura no pudo evitar hacer una extraña mueca de sorpresa cuando vio la de Naruto.
—No digas nada, Sakura-chan... — el rubio pidió frunciendo el ceño ligeramente.
Aprovechando el momento, la pelirrosa tomó su cámara, la cual casi siempre tenía colgada del cuello en todo momento y fotografió la mesa donde estaban trabajando. Luego, ya que Naruto hizo una de sus clásicas poses graciosas y abrazó por los hombros a Shikamaru, tomó una foto de ellos también.
Sasuke no pudo evitar sentirse excluido debido a que la chica no hizo ademan de tomar una de él, pero contra todo pronóstico ella se inclinó a su oído para preguntarle en un susurro si podía hacerle una a él también.
No tardó en aceptar, viéndose ansioso incluso, pero cuando Sakura puso la cámara frente a su rostro, se arrepintió de haber deseado esa foto. Porque no supo que debía hacer o que cara poner.
Al menos su compañera no tardó en darse cuenta de su incomodidad y desistió.
—Oh, creo que ya no tengo espacio en el rollo — se quejó haciendo un puchero.
—¡No Sakura-chan! ¡Iba hasta a pagarte por esa foto!
Al menos Naruto creyó por completo su mentira y si Shikamaru no lo hizo, tampoco dijo nada.
Sin que los dos chicos se dieran cuenta, la joven le guiñó un ojo a su compañero de cuarto. En respuesta él le dio las gracias con un movimiento silencioso de sus labios.
—Oigan ¿Van a ir a lo de esta noche? — Naruto les preguntó en voz baja, lo que fue algo muy anormal en él.
—¡Temari acaba de decirme! — Sakura reconoció bajo la extrañada mirada de Sasuke, quien no tenía idea de qué hablaban —. ¿Pero dónde queda ese puesto de vigilancia?
—Yo los llevare más tarde no se preocupen.
—Harán una reunión para todos en ese lugar. Sin coordinadores ni supervisión — finalmente la pelirrosa le explicó a su compañero de cuarto.
—¿Y eso está permitido? — el Uchiha preguntó.
—Sí, mientras no nos reunamos para hacer una orgía — Naruto esbozó una mueca sugerente que resultaba ridícula en él —. O para tomar alcohol y bueno, creo que nadie tiene guardado ni un poco... Al menos por ahora.
Esa declaración hizo que los ocupantes de la cabaña "Dorado" se miraran cautelosos. Ambos comprendían a la perfección lo que implicaba eso en el futuro.
—En fin, no falten chicos, siempre se pone divertido — Shikamaru les garantizó.
Aunque seguramente su compañera tenía pensado ir, Sasuke no estaba muy convencido. Estar ahí por su voluntad implicaba cierto grado de participación social que él con seguridad no podría cumplir.
Así que quizá lo mejor sería no asistir.
—¡Muy bien, chicos! ¡Se acabo el tiempo! ¡Tomen sus botellas y vamos a colgarlas! — Kurenai anunció en un firme grito, interrumpiendo su debate mental.
De inmediato Sakura se levantó y se fue a su mesa en busca de su trabajo.
Iban a colgar las campanas caseras en una de las ramas más bajas del árbol más viejo y grande del territorio de Atlantis, el cual se encontraba cerca de la entrada del campamento. Era tan frondoso que tenían que podarlo con frecuencia porque sus ramas tapaban el letrero de bienvenida.
A cada uno les estaban dando una cuerda de la cual amarrar su botella y estaban turnándose para colgarla. Algunos chicos estaban teniendo dificultades para hacerlo sin ayuda de la pequeña escalera que les habían proporcionado, pero otros más altos, como Sasuke, no la necesitaban. Por otro lado, las chicas definitivamente requerían de apoyo para colgar las suyas.
Al darse cuenta de ello, el Uchiha buscó con la mirada a Sakura para ir a auxiliarla. Sin embargo, cuando la encontró, ella ya había aceptado el ofrecimiento de Gaara para poner su botella donde ella quisiera.
Sintió un extraño malestar en el estómago al verla sonrojarse apenada por la molestia que aquel chico pelirrojo estaba tomándose al asistirla. En alguna ocasión ella le había contado que, de la misma forma en que a él le avergonzaba el reconocimiento, a ella le pasaba lo mismo con la ayuda.
Estaba acostumbrada a encargarse de sí misma y por eso, aunque no tenía de otra más que aceptar la amabilidad de Gaara, seguro que se sintió extraña.
Pero no era por eso que se sintió inquieto al ser testigo de la escena, sino por el innegable hecho de que él había querido ser quien la ayudara. Aún si ella se apenaba o se negaba. Debió haber sido él quien estuviera ahí para ella.
Porque sabía que era la persona en el campamento en la que Sakura más confiaba, así que... ¿No le correspondía a él hacer ese tipo de cosas por ella? ¿Atenderla cuando lo necesitaba? Como esa mañana.
Frustrado por su malestar, se sentó alejado de los otros para esperar a que terminaran.
Una vez que todas las botellas estuvieron en su lugar, un suave viento recorrió el lugar haciéndolas sonar agradablemente cuando se golpeaban unas contra las otras.
Todos sonrieron al escucharlas y le pidieron a Sakura que tomara una foto, pero ella se disculpó por no poder hacerlo ya que no tenía más espacio en el rollo. Aunque prometió hacerlo después.
Fue en ese momento que volviendo a decir aquella mentira blanca volteó en dirección a Sasuke, dándole una gentil mirada.
Una expresión tan simple que consiguió calmar lo que tal vez se trataba de celos dentro de él.
Un poco más tarde ese día, durante su tiempo libre, Sakura lo buscó y tomándolo de la mano lo llevó hasta donde habían colgado las campanas.
Le mostró la suya y le pidió que buscara algo en ella que le pareciera interesante. Sasuke obedeció y no pudo evitar sonreír divertido al ver que uno de los fantasmas que dibujó era idéntico a él, con el cabello negro y el ceño fruncido.
Fue ese perfecto momento que la chica aprovechó para tomar la foto que no pudo hacer antes, cuando no pudo posar naturalmente para ella.
El chico la observó sonrojarse mientras lentamente bajaba la cámara de su rostro para mirarlo con un brillo de ternura en sus ojos, dirigido sólo para él.
Una vista que deseó poder admirar durante mucho más tiempo de ser posible.
—Creo que nunca podré darte esta foto Sasuke-kun, quiero quedármela para mí...
Cerca de las seis Naruto tocó la puerta de la cabaña "Dorado" anunciando que ya era la hora.
Sorprendentemente, tanto Sakura como Sasuke estaban listos para acompañarle.
Al final, luego de una larga suplica por parte de la chica para que se animara a asistir a la reunión, el pelinegro no había tenido de otra que aceptar. Pero había aclarado que en cuanto se sintiera cansado o harto de socializar regresaría con o sin ella.
La chica le prometió que se la pasarían bien, aunque ni siquiera estaba segura de que se hacía en esa "tradicional reunión" como Temari la había llamado.
El camino hacia aquel misterioso puesto de vigilancia fue un poco más corto de lo que se imaginaron, aunque ciertamente la ruta era desconocida. Ni siquiera en sus carreras matutinas se habían planteado ir en esa dirección.
El punto de reunión estaba oculto entre una serie de pinos y a una pequeña distancia del campamento. La casita era del tamaño promedio de cualquier cabaña y su altura era aproximadamente de 8 metros.
Al ver la escalera vertical algo primitiva que tenían que subir para llegar a donde casi todos ya los estaban esperando, Sakura tragó pesadamente. Era un mal momento para arrepentirse y volver, aunque seguro si decidiera hacerlo Sasuke estaría felizmente de acuerdo.
—¡Sakura, sube rápido! — TenTen le gritó asomándose por una ventana de la casita.
Desde abajo la pelirrosa asintió y siguiendo el ejemplo de Naruto quien ni corto ni perezoso comenzó a subir, ella también lo hizo, queriendo contener lo mejor que podía la expresión de preocupación y vértigo que le provocaba estar arriesgando así su vida.
Tuvo que cerrar los ojos a mitad de recorrido y rezar, aunque no era una persona religiosa, pero finalmente consiguió llegar.
—¿Estas bien? — Sasuke le preguntó a sus espaldas una vez que él también subió.
—Sí... ¿No se me nota? — su compañero simplemente negó con la cabeza, pero antes de insistir en que ella le dijera si le daban miedo las alturas, como comenzaba a sospechar, las dos chicas que siempre estaban pegadas a ella hicieron aparición.
—¡Que bueno que viniste! — Temari la aprisionó entre sus brazos con fuerza —. ¿No te asustó mucho la altura o sí?
—¡Claro que sí! Mira que cara tiene — Ino respondió por Sakura con los innegables hechos, saliendo de la nada —. ¿Trajiste tu cámara?
Como respuesta Sakura se sacó el objeto del pecho, ya que lo había ocultado en su blusa cuando se dispuso a escalar. La rubia asintió complacida y luego la tomó del brazo abruptamente, llevándosela lejos de sus compañeros.
—Lo que hacemos por dinero... — TenTen le dijo a Sasuke, pero como este la miro sin comprender, procedió explicarle a que se refería —. Básicamente Ino la contrato como fotógrafa.
—¿Y Sakura-chan aceptó? — Naruto preguntó incrédulo. Todo el mundo sabía que la rubia Yamanaka no era amable o por lo menos educada con la pelirrosa.
—Por lo que le va a pagar por foto, obviamente.
Ligeramente molesto, el Uchiha contempló a su compañera trabajar tomándole fotos a la irritante chica que posaba frente al atardecer. También creía escuchar como Sakura estaba diciéndole una serie de cumplidos a su modelo, contenta por las tomas que estaba haciendo.
Hasta parecían estar colaborando bien.
Solo que la buena vibra terminó cuando la Haruno le anunció que ese era el límite de ese rollo (pues, aunque tenía repuestos, tenía que racionarlos más sabiamente) y disgustada Ino se marchó de regreso con Hinata y Kiba para conversar.
Sakura, en cambio, tomó una foto de la vista aérea de la laguna que alcanzaba a verse desde ahí y del territorio del campamento, para luego ir a donde Sasuke la esperaba pacientemente, en otra de las ventanas de la construcción.
Había prometido estar con él en todo momento para que no se sintiera solo o excluido y pensaba cumplirlo hasta el final.
Pronto Chouji hizo aparición cargando con una mochila que Naruto le arrebató apenas lo vio. Dentro había una serie de botanas, refrescos, golosinas y demás cosas que el chico explicó se había robado de la cocina.
Pronto todos se sentaron en círculo y comenzaron a poner la comida en el medio a disposición de todos.
Sakura tomó unas bolsitas con dulces picantes y dos botellas de agua, a sabiendas de que sería lo único que Sasuke estaría dispuesto a consumir, ya que detestaba los dulces.
—¡Bien! Primero que nada, Sai, Shino, Sasuke y Sakura, a quienes bautizamos como las "4S Nuevas", sean bienvenidos a su primera reunión en el cielo... — Kiba inició su discurso —. Normalmente usamos este lugar para fiestas, cuando necesitamos estar solos o para ya saben que... Asi que siéntanse libres de venir aquí cuando quieran.
De nueva cuenta, Sasuke y Sakura se miraron comunicándose telepáticamente lo sugerentes que eran sus compañeros para mencionar cosas que bien podrían llamar por su nombre.
—Pero esta primera cita grupal es nada más para conocernos mejor — Shikamaru aclaró.
—¡Sí! Así que explicaré la dinámica de esta noche — Kiba continuó esta vez haciendo voz de un presentador de televisión —. Hinata va repartirles un papelito y un bolígrafo a cada quien y van a escribir en él su respuesta a una pregunta que haremos en cada turno. Luego las pondremos en este frasco y sacaremos dos para leer en voz alta.
—Está prohibido decir a quien creemos que pertenece y usarlo en su contra una vez que se acabe la reunión — Naruto añadió mirando directamente a los chicos nuevos —. Solo la persona que escribió la respuesta tiene derecho a reclamarla si así lo prefiere.
Sin esperar más, Hinata les paso los pedazos de papel blanco y algo con que escribir.
Internamente Sasuke estaba comenzando a arrepentirse de aceptar estar ahí. No tenía sentido para él hablar, aunque fuera de manera anónima, de su vida con ese grupo de chicos que consideraba desconocidos, siendo que incluso había aspectos de su persona que no le había dicho a Sakura, a quien consideraba su persona de confianza ahí.
—Muy bien, primera pregunta: ¿Qué es a lo que más le temes en el mundo? Y por favor absténganse de poner que perder a un ser querido, no sean básicos.
Atendiendo, todos comenzaron a escribir y hacer bolita su respuesta para meterla en el frasco. Una vez que todas estuvieron dentro se lo pasaron a Shikamaru para que fuera el primero en sacar dos respuestas.
—"Ser atacado por un rinoceronte"... no voy a hacer comentarios sobre esto y "¿Abducido por aliens?" — al terminar el Nara y varios participantes compusieron muecas, confundidos por los específicamente improbables temores de un par de presentes.
—Okay... siguiente pregunta ¿Cuál ha sido la peor cita de tu vida?
Repitiendo el procedimiento anterior, esta vez fue el turno de Hinata de escoger las respuestas que serían leídas.
—Dice "Llevábamos un tiempo de conocernos y cuando íbamos a "hacerlo" por primera vez, me pidió fingir que era su mamá" — apenas las palabras salieron de su boca, la chica se sonrojó furiosamente, mientras que Naruto soltaba una ruidosa carcajada a la par que unos pocos reían de forma más discreta.
—¡Por favor te lo ruego, dinos quién eres! ¡Necesito saber que pasó después! — Kiba pidió mirando a todos con auténtica suplica en los ojos.
—Me pasó a mi — siendo un tema que ya había superado hacía mucho tiempo, Temari levantó la mano. La mayoría comenzó a reír todavía más —. En cuanto me dijo "llámame hijo" tomé mis cosas y salí de ahí corriendo. Nunca lo volví a ver.
—¿Qué dice el otro? — TenTen preguntó cuando las risas comenzaron a aminorar.
—Dice "Nunca he tenido una" — al instante todos hicieron una exclamación de ternura y colectivamente las miradas fueron a parar discretamente en Naruto.
—¡Váyanse al diablo! ¡Yo no lo escribí! — éste les gritó a todos cuando se dio cuenta.
—Fui yo... — Sakura admitió sin vergüenza, aunque tenía las mejillas ruborizadas.
—¿En serio? — Shikamaru le preguntó tan incrédulo como los demás. Inclusive a Sasuke le sorprendió escucharla.
—Sí, nunca he ido a una — inevitablemente le preguntaron por qué y ella se encogió de hombros —. Pues jamás me han invitado a salir. Pero está bien, no tengo prisa.
—Chica... tienes 17, si no empiezas pronto se te va a pudrir — Ino le comentó con seriedad como si eso fuera realmente posible.
Sakura no hizo más que esbozar una mueca despreocupada, restándole importancia. Nunca había sido una persona desesperada por romance, aunque era consciente de que podía resultar raro que a su edad no hubiera experimentado nada parecido. Simplemente no había sentido un flechazo como lo que imaginaba se sentía la primera vez que uno se enamoraba.
Lo más cercano había sido su primera impresión cuando vio a Sasuke por primera vez. Él había sido el primer chico que la había hecho sentir diferente de una forma positiva apenas conocerlo.
Por otro lado, el chico pelinegro tenía sus propias reflexiones respecto a la confesión de su compañera.
El Uchiha tampoco tenía mucha experiencia en lo que a lo romántico se refería, pero estaba sorprendido de tener más en comparación con Sakura, ya que él, hasta la fecha, había tenido dos novias. Sobre todo, cuando tomaba en cuenta como se percibía a sí mismo (arisco, desconfiado y frío) y como la veía a ella (bella, agradable y demostrativa).
No podía comprender como es que una chica con sus cualidades no había salido con nadie.
Exteriormente, Sasuke casi se ahoga con el caramelo picante que estaba comiendo mientras pensaba, al darse cuenta de que probablemente ni siquiera había tenido su primer beso.
—La pregunta siguiente es "Físicamente ¿Qué es lo que te gusta más de ti mismo?"
En ese turno fue Sakura quien sacó las respuestas del frasco.
—"Mis piernas"
—¡Ese/esa fui yo! — tres personas se adjudicaron la respuesta, TenTen, Naruto y sorprendentemente, Shino.
Todos los miraron con sencilla apreciación por su honestidad, sin darles la razón o no y luego le pidieron a la pelirrosa que continuara.
—Y la otra dice "Mi trasero"...
Todos se miraron los unos a los otros esperando que alguien respondiera o diera señales implícitas de ser el dueño de la confesión, aunque nadie dijo nada o hizo algo.
—Muy bien siguiente pregunta... — Kiba continuó con el juego al concluir que nadie tomaría la responsabilidad.
Pero, entrecerrando sus ojos verdes, Sakura examinó a todos buscando una respuesta física que indicara culpabilidad por dicha nota, pero nadie parecía sospechoso. Fue entonces que volteó a ver su compañero de cuarto, pensando en que tal vez quien menos se lo esperaba podía ser a quien buscaba.
Pero Sasuke le hizo una mueca, ofendido por la sola creencia de que él podría poner algo así. Sin embargo, como la pelirrosa seguía viéndolo, escéptica, se inclinó en su oído y le susurró que él había escrito que eran sus manos.
—Ahhh... — ella exclamó en voz baja, finalmente creyéndole.
Como castigo él le dio un apretón en la muñeca como siempre hacia cuando quería reñirla juguetonamente. Dado que el Uchiha le había dicho lo que escribió, se inclinó en su oído tal como él había hecho hacía un momento y le dijo que ella había respondido que era su cabello.
—Tenia que ser… — él reconoció lo obvia que era su elección.
Luego ambos siguieron jugando como si nada.
Cuando el sol se puso, los chicos encendieron una linterna de tamaño mediano que tenían preparada para continuar el juego. Fácilmente tuvieron unas 15 rondas, en las que la mayoría se animó a admitir sus respuestas y compartir más sobre ellas, antes de decidir regresar a sus cuartos pues ya era bastante tarde.
Si subir había sido complicado para Sakura, bajar fue todavía peor. Pero con ayuda de mucho apoyo moral, que más bien fueron reclamos porque estaba retrasando a todos y los pillarían en su escapada si no se apuraba, la pelirrosa consiguió bajar.
No habían llevado abrigo y por la hora comenzaba a refrescar, por lo que, motivados por la fría ventisca, comenzaron a correr por el sendero secreto por el que habían llegado.
Una vez que regresaron a su cabaña, Sasuke se sentó en su cama suspirando y soltando toda la tensión que la obligada convivencia social le había supuesto.
—¿Te la pasaste bien Sasuke-kun? — su compañera le preguntó mientras buscaba el alimento de los peces. Ya era hora de darles de comer, como era una costumbre antes de dormir.
—Supongo... — él le respondió no muy convencido.
—Lo lamento, sé que estuviste muy incómodo.
—¿Lo sabes? — su afirmación descolocó un poco al pelinegro, quien creyó haber disimulado exitosamente su malestar durante la reunión.
—Es que no dijiste ni una palabra a nadie que no fuera yo durante el juego... — Sasuke de pronto se dio cuenta de que decía la verdad, aunque realmente no le importaba ese hecho —. Pero al menos me alegra que participaras pasivamente.
—No soy muy conversador... — él se excusó.
—También sé eso — Sakura se rió animadamente y luego volteó a verlo con una mirada dudosa —. Pero dime... ¿Alguna vez una de tus respuestas salió seleccionada?
—¿No se supone que no podemos hablar de eso? — él enarco una ceja queriendo provocar más la curiosidad de la chica.
—Anda Sasuke-kun dime... dime, dime, dime, dime — ella comenzó a rogar, mientras le sostenía un brazo y lo jalaba de izquierda a derecha.
Sasuke estaba cada vez más acostumbrado a las demostraciones de su irritante personalidad, llegando a tolerarlas o incluso a verlas con naturalidad. Pero, aunque ella se aferraba a él en su desesperado juego por una respuesta y no era muy bueno aceptando el contacto físico, el chico la dejo mientras hacía como que la ignoraba y procedía a quitarse los zapatos.
Luego de unos segundos, la joven se rindió y lo soltó, haciendo una mueca de desagrado.
Por supuesto que estaba bromeando y que entendía sí él no quería decirle nada, pero sabía que él disfrutaba tanto como ella de esos momentos de jugueteo.
Derrotada, Sakura se sentó en la silla del escritorio y se quitó la cámara, guardándola en el único cajón del mueble como usualmente hacía. Hizo una nota mental sobre el hecho de que ya había usado cuatro de los siete rollos que había traído, por lo que necesitaba más si quería seguir tomando fotos lo que restaba del verano.
Por el silencio que se estableció entre ambos, Sasuke pensó que tal vez ella se había ofendido por su resistencia así que se le acercó, poniendo una mano sobre su cabeza para llamar su atención.
La chica saltó de sorpresa, pero no se movió.
—Sí... — él respondió finalmente al cuestionamiento que le había hecho minutos antes.
Comprendiendo que eso sería todo lo que diría, Sakura levantó la cabeza para verlo y le dio una complacida sonrisa. Obteniendo la característica mueca que Sasuke hacia cuando quería ser gentil, suavizando su mirada y apretando los labios.
—Ojalá pudiera saber cuál de todas fue... — la pelirrosa comentó con anhelo, desviando la mirada a sus mascotas y rompiendo con el momento.
—¿Tú te la pasaste bien? — él le preguntó mientras le indicaba que iba a cambiarse. Lo que siempre le dejaba dos opciones a su compañera cuando estaba presente: darse la vuelta o esperar afuera.
—Me la pase genial — ella le respondió, recostándose en el escritorio y escondiendo su cara entre sus brazos para no verlo —. Fuera del hecho de que subir y bajar de ese lugar fue una pesadilla, me divertí mucho y de paso me enteré de cosas inesperadas sobre todos... ¿Quién diría que Hinata que sería capaz de ganar un concurso de comer hot-dogs?
—¿O que Kiba tenía una relación larga con alguien lo suficientemente ciega para estar con él?
—¿O que Naruto se besó con su prima?
—Eso era de esperarse... — Sasuke frunció el ceño, obviando la confesión del Uzumaki y luego se acercó a ella dándole un golpecito en su rosada cabeza pada indicarle que ya podía levantarse.
—Bueno tú convives más con él... yo no me lo esperaba — ella le dijo mientras se incorporaba y volteaba a verlo —. En fin, al final todos resultaron ser interesantes.
—Más bien enfermos.
Sakura se rió al escucharlo y luego lo observó detenidamente mientras el chico se sentaba en su cama y le daba un largo trago a su botella de agua.
Ella siempre hacia el intento de hablar un rato más con él antes de dormir, así que esa ocasión no fue la excepción.
—¿Y si intercambios respuestas? Yo te digo lo que respondí en una pregunta y tú me dices lo que respondiste en otra... — ella le pidió volviendo a sonreírle para convencerlo.
Sasuke la analizó un momento, entrecerrando los ojos y pensando en si aceptar o no.
—Bueno... — finalmente le respondió.
—¡Bien! Primero yo... A ver — la pelirrosa puso una expresión reflexiva bajo la atención del chico, quien la esperó pacientemente —. ¡Oh! Pues, cuando preguntaron por una travesura de la infancia, yo fui la que confesó que se había robado un licor del mini super.
—¿Tú eres la "destinada a ser alcohólica"? — Sasuke se mostró sorprendido por su declaración, mencionando el apodo que todos le habían dado al dueño de la anécdota.
Sakura asintió comenzando a ruborizarse y luego se rió por la reacción del chico.
—Tenía cuatro años y me obligaron a devolverlo y pedir disculpas. Al dependiente de la tienda le pareció muy gracioso y a mí me lo recuerdan siempre que pueden — ella le dio el resto de la historia de la que realmente no había mucho que decir. Luego se irguió expectante por escucharlo a él —. ¡Ahora tú! ¡Te toca!
—Mmm... — Sasuke se puso una mano sobre la boca pensando en su respuesta y tomándose su tiempo, mientras la chica temblaba casi imperceptiblemente de la emoción por saber un dato desconocido de él —. Ah claro. Yo fui el que dijo que no tenía pasteles en sus fiestas de cumpleaños cuando pidieron un dato random.
La antes eufórica expresión de la chica desapareció paulatinamente cuando digirió su para nada reveladora declaración. Ella había adivinado que esa respuesta era suya desde el principio.
Lo que esperaba era escucharlo decir algo mucho más increíble, vergonzoso o gracioso, como en muchas preguntas hechas durante la reunión tuvo la oportunidad. Pero siendo más inteligente que ella, Sasuke le había dado lo que ella tontamente le pidió sin revelarle nada nuevo.
Aprovechando que ella no había especificado que era lo que podía o no responder.
Indignada, se levantó de su asiento y se acercó a él para pegarle con su almohada. El Uchiha, victorioso al ser más astuto que ella, ni se movió.
—Tramposo... — lo acusó con voz inconforme y luego le dio una pequeña patada en una pierna —. Sal de aquí, voy a cambiarme.
—¿Qué pasa? ¿No era eso lo que querías saber? — él se burló mientras la obedecía y salía del cuarto.
—Mejor no hubiera propuesto nada.
—Podemos hacer otro intento si quieres — él le propuso en voz alta desde afuera.
—¡No! — la chica refunfuñó y aun desde donde estaba, Sasuke pudo escucharla desvestirse y arrojar su ropa al suelo con violencia.
Inconscientemente, una abierta sonrisa se asomó en los labios masculinos por la divertida rabieta de su compañera.
A veces disfrutaba provocar ese tipo de reacciones en ella, casi al mismo nivel en que le gustaba verla sonrojarse o sonreír.
Aunque admitía que por conseguir esas últimas dos reacciones suyas había pensado seriamente en decirle que, cuando preguntaron a quién visualizaba en su vida durante los próximos 10 años, él había sido quien respondió: "Sakura"
...
NOTAS FINALES:
Admito que no soy buena enemistando a estos dos, ya lo puedo asumir sin ninguna vergüenza. Pero no desesperen, pronto tendremos más de su relación pasando por las obligatorias pruebas que un par de personalidades tan diferentes chocando, deben pasar.
Espero les gustara este capítulo, porfa síganme apoyando para traer actualizaciones tan seguido como últimamente he hecho. Les agradezco muchísimo por leer y estar comentando. Me hacen mega feliz.
En fin, nos leemos pronto. BYE!
