TWO HEARTS IN A FISHBOWL
DISCLAIMER: Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto, pero la historia es de mi autoría.
...
Capítulo 4. Los cinco sentidos durante el verano.
Últimamente parecía que el calor estaba tomándose como reto personal el rostizarlos desde que iniciaba el día hasta que terminaba.
Siendo las veinticuatro horas, los siete días de la semana, por lo que restara de verano, el tiempo que tendrían que ingeniárselas para soportarlo.
Por eso Kakashi por fin les había organizado una tarde de juegos acuáticos en la laguna (en la que no tenían permitido adentrarse sin autorización) para que se refrescaran lo más que se pudiera.
Sasuke se había sentado junto a la hielera, bajo la sombra de un árbol luego de un rato metido en el agua simplemente flotando, mientras los demás luchaban o hacían competencias de nado. Dedicándose a observar a sus compañeros desde la distancia mientras comía un poco de hielo.
Chiyo había preparado bolis para todos, pero, al ser en su mayoría de sabores dulces, él prefirió consumir pedazos de agua simple congelada. Naruto le había mencionado que a veces llevaba su conflicto con la dulzura demasiado lejos, pero poco le importaba su opinión.
—¡Oye Sasuke! ¿Dónde está Sakura? — escuchó la voz de Shikamaru gritarle desde los hombros de un cansado Chouji, quien parecía estar a punto de desvanecerse por cargar a su para nada ligero amigo —. ¡Queremos una foto!
El Uchiha hizo un rápido escaneo por la zona buscándola, pues tampoco sabía dónde se encontraba. Pero por ningún lado ubicó un destello rosado de su cabello o rojo como el color del traje de baño que estaba usando.
Se levantó de su lugar extrañado por eso y aprovechando que Temari estaba cerca se dirigió a ella para preguntarle si sabía algo.
—No, la última vez que la vi estaba tomándole fotos a la pesada de Ino — le respondió la chica comenzando a ver a todas partes para intentar encontrarla. Lo que resultó tan inútil como los esfuerzos del chico pelinegro —. Espera... ¡Ino! ¡¿Dónde está Sakura?!
Yamanaka estaba sentada a unos metros en la orilla del agua bajo una sombrilla conversando, o más bien coqueteando, con Sai y al ver su labor interrumpida le lanzó una fulminante mirada tanto a Sasuke como a la rubia amiga de Sakura.
—¡Y yo que voy a saber dónde está esa frentona! — gritó irritada, bajándose las gafas de sol por el puente de la nariz para que pudieran ver la molestia en sus ojos —. ¡Le estoy pagando por su trabajo y aun así se da el lujo de limitar el número de fotos que me toma! ¡Ja!
—¡No me cuentes tu vida! ¡Con un "no" bastaba! — Sasuke la interrumpió antes de que siguiera quejándose, hastiado de la actitud de esa estúpida arrogante.
Luego le hizo un leve asentimiento a Temari agradeciéndole la ayuda y se puso en marcha para seguir buscando a su compañera.
—Después de tomarle las fotos a Ino dijo que iría a buscar un rollo nuevo a su cuarto — Sai le anunció, por fin dándole un dato de utilidad.
Sasuke decidió marcharse sin regresar la mirada para darle las gracias, pues podía escuchar como Ino reñía al chico por ayudar en un asunto que no le competía.
Pero, al llegar a su cabaña la encontró vacía, así que, frustrado, pensó dar un recorrido por el centro del campamento, pero no había rastros de ella.
Si no fuera porque la pelirrosa no acostumbraba a separarse de todos cuando estaban haciendo alguna actividad colectiva o por el hecho de que casi siempre le avisaba a él o a sus amigas a dónde iba o en donde estaría, no se sentiría, de cierta forma, preocupado por su localización.
Decidió que tal vez sería buena idea ir a buscarla al puente de madera, pero antes de dirigirse para allá una voz lo detuvo en seco.
—Sasuke, tienes llamada hijo — era Asuma quien se acercó a él con su característica sonrisa charlatana.
Diablos, Itachi había elegido el momento incorrecto para llamarle. Lo mejor sería ir a atender su llamada y explicarle que estaba en medio de algo, por lo que simplemente suspiró y aceptó acompañar al monitor a las oficinas, donde el teléfono se ubicaba.
—Bien... — murmuró derrotado, aunque las siguientes palabras que su acompañante le dijo lo hicieron cambiar de opinión.
—Por un momento pensé que nunca iba llamarte nadie más que tu hermano muchacho, pero tu padre sonaba realmente ansioso por hablar contigo — Sasuke se detuvo en seco, aunque su acompañante no se dio cuenta y siguió hablando —. Que bueno ¿no?
Mierda.
No era Itachi.
Era su padre.
El inevitable momento que se le había olvidado que debía llegar por lo entretenido que había estado desde que inició el verano, finalmente lo había hecho.
—¿Sabe qué? ¿Puede decirle que me llame dentro de media hora? — el pelinegro le pidió a Asuma comenzando a caminar hacia atrás, separándose poco a poco para comenzar su huida —. O que yo lo llamo ¿Le parece? Muchas gracias...
Y aunque el monitor se extrañó por su comportamiento y le pidió que no se fuera, Sasuke hizo caso omiso y se marchó a toda prisa, escuchando los llamados del mayor a sus espaldas.
Solo aminoró el paso una vez que llegó al puente y reanudó su búsqueda de su amiga mientras las terribles implicaciones de que su padre por fin se había dado cuenta de en dónde estaba atacaban su mente.
Podía imaginarse las cosas que le diría o que amenazas le haría, pero, aunque normalmente en una discusión siempre conseguía argumentar con confianza para defenderse, no se sentía listo para hablar con él y enfrentarse a su enojo.
Ojalá primero hubiera despotricado contra Itachi, quien había sido la mente maestra detrás de todo el engaño. Así se llevaría la menor parte de su furia, pues, siendo justos, su única responsabilidad en todo eso era estar en donde había sido inscrito a final de cuentas.
Aunque de haberlo dicho en voz alta estaba seguro de que Sakura lo hubiera regañado.
No estaba bien desear que su salvador recibiera todo el peso de la responsabilidad que ambos debían compartir.
Sobre todo, cuando el beneficiado había sido él.
Y, como si la hubiera invocado, al ver unos pasos más adelante en el camino se encontró una cámara colocada en el piso.
Aquella que todas las mañanas estaba descansando en el escritorio de su habitación.
—¿Sakura? — preguntó al aire acercándose al objeto para tomarlo.
—¿Sasuke-kun? — una voz muy conocida para él le devolvió el saludo sonando un poco lejana y al mismo tiempo emocionada, por lo que de inmediato comenzó a dar vueltas en su lugar para ubicarla —. ¡Viniste a salvarme!
—¿Salvarte? ¿Dónde mierda estas?
—Aquí arriba...
Al levantar la mirada el chico de cabello negro se encontró con una inesperada y extraña hazaña hecha por su compañera de cuarto, quien, a pesar de temerle a las alturas, de alguna forma había escalado por las ramas de un árbol hasta alcanzar una altura de por lo menos seis metros.
Rápidamente captó, por la forma en que se aferraba con brazos y piernas abrazando una rama, que habiendo llegado tan lejos, ahora estaba demasiado asustada para bajar.
Inclusive había cometido la imprudencia de subir con nada más que el bikini rojo que había usado todo el día y que exponía su delicada piel a la ruda corteza, haciendo imposible deslizarse poco a poco.
Tenía demasiadas preguntas, pero, aun desde su lugar, podía darse cuenta de la expresión desesperada que la chica tenía, por lo que lo mejor sería cuestionarla después.
—Carajo Sakura... — murmuró contemplándola, para luego, sin pensarlo mucho, comenzar a acercarse al árbol para escalarlo.
—¡Lo siento! — ella exclamó realmente apenada —. ¡No quería ser una molestia! ¡Es que me realmente quería ganarle!
—¡¿De qué hablas?! ¡¿Ganarle a quién?! — le gritó de vuelta sin comprender.
La chica iba a responderle cuando una presencia extra hizo aparición en el lugar y llamó su atención. Se trataba de Kakashi.
—Ay niños... — el director del campamento se lamentó viendo a las dos ardillas humanas que estaban sobre el árbol. Por un momento, debido a su rostro desganado, los jóvenes creyeron que estaban en problemas —. Sasuke baja de ahí.
—Pero...
—Obedece, por favor — el hombre le pidió pasivamente, aunque se cruzó de brazos esperando a que atendiera su indicación.
Sasuke le dio una rápida mirada a su compañera, quien, aun cuando estaba muy necesitada de rescate, le pidió con un movimiento de labios que hiciera caso al peliplata. Así que, sin más remedio, el Uchiha bajó, aunque no despegó la mirada de Sakura.
—Gracias hijo, ahora ve a la oficina, tu padre aguarda en la línea para hablar contigo.
—¡¿Qué?! — desde lo alto, la pelirrosa reaccionó abiertamente con la misma conmoción que su compañero sintió cuando le anunciaron aquello, indicándole que su padre ya sabía en donde estaba. De inmediato, queriendo salvarlo de tener que irse a enfrentarlo, comenzó a rogar —. ¡No Kakashi-san! ¡Por favor no te lo lleves! ¡No quiero quedarme aquí! ¡Tengo mucho miedo! ¡Solo confió en Sasuke-kun para bajarme!
—Tranquila cariño, yo también puedo ayudarte — Kakashi quiso transmitirle seguridad a la histérica joven.
—¡No! ¡No lo entiende! ¡S-soy... muy pesada para que usted me ayude! ¡Necesitó alguien fuerte como él!
—¿Cuánto puedes pesar Sakura? He cargado troncos más altos y voluminosos que tú con una mano, creeme — el hombre le respondió disponiéndose a trepar.
—¡Va a arrepentirse de haberlo intentarlo cuando sus articulaciones se rompan por mi culpa!
—Realmente creo que debería bajarla primero y atender después — Sasuke le dijo al director, pero éste negó con la cabeza comenzando a hartarse.
—No, vete ya por favor... — y sin más, el encargado comenzó a escalar para ir por ella.
El Uchiha le dio un último vistazo a su compañera en las alturas, viendo como lo contemplaba con el rostro ahora no solo asustado por su posición, sino preocupado por él y la llamada a la que tendría que enfrentarse en ese momento.
Dando un hastiado suspiro, Sasuke comenzó a correr para terminar con esa tortura mental de una vez por todas y verificar cómo estaba Sakura una vez que estuviera regreso en el suelo.
En cuanto llegó a la oficina de Kakashi se encontró con el temible teléfono descolgado y, sabiendo quien respondería al otro lado de la línea, un poco inseguro lo tomó y se lo puso al oído.
—¿Hola? — trató de que no se le notara la inquietud.
—¿Qué tal Sasuke? — sí, en efecto era su padre y estaba usando ese engañoso tono amable de voz que siempre era la antesala para el desastre de su furia cuando creía oportuno desatarla.
—Hola papá.
—¿Cómo estás? Me imagino que bien, porque sé que has estado pasando días muy divertidos y educativos — ahora estaba siendo sarcástico.
—No me quejo — por accidente, él también lo fue y se dio un golpe en la frente por su error.
—No claro que no ¿Cómo podrías? — Sasuke ya había pasado por eso tantas veces que se preparó para lo que ya sabía que seguía. Exacto, los gritos —. ¡Si no estás donde se supone que te envié recibiendo la formación que necesitas!
—Papá...
—Cállate, vas a escucharme atentamente y en silencio, porque para colmo, como si no me hubieras desobedecido suficiente ya, me tuviste mucho tiempo esperando aquí a que atendieras — a través de la línea podía escucharse como bufaba por la nariz como un toro —. Tú y tu hermano realmente me la han jugado muy mal esta vez ¿Qué les he hecho para que me engañen de esa forma? Estoy muy enojado con ambos y no tienes idea de las ganas que tengo de sacarte de ese campo de rosas en el que estas y mandarte a donde tenía planeado desde el principio. — Por un momento Sasuke temió que se atreviera a hacerlo, pero luego casi suspira de alivio cuando lo escuchó continuar —. Pero me dijeron que ya no había forma de aceptarte con su organización ya hecha. Pero no creas ni por un momento que quedaras indemne, cuando el verano termine me encargare de ti, Itachi ya está recibiendo su escarmiento y ni te molestes en preguntarle cuál es porque tiene prohibido decirte... Hasta aquí ¿Comprendes lo que digo?
—Sí padre... — se limitó a responder. El señor Uchiha respiró profundamente.
—Bien, ahora ¿Has comido bien? ¿Te parece que sus instalaciones son adecuadas? ¿Te hace falta algo? — habiendo sacado su sentir de su ronco pecho, ahora le hablaba con un tono menos duro.
—No, estoy bien... — por un momento el joven pensó en decirle que, aunque parecía un lugar atrapado en los 90's, pero prefería dejarlo para otra ocasión —. Todo me parece bien aquí
—Está bien, ya he hablado con tu director y ya me puso al tanto de todo... — Sasuke se mordió el labio inferior y cerró los ojos, rogando al cielo que no supiera de Sakura, pues iba a estar realmente indignado si se enteraba que estaba compartiendo cuarto con una chica. Pero, para su mala suerte sí sabia eso —. Así que pon en la línea a tu compañera de cuarto ahora mismo.
—Papá, no — el Uchiha menor de inmediato se puso a la defensiva, lo peor que podía hacer en ese momento era poner a hablar a una chica tan sensible como Sakura con su hostil padre (aun si tenía razones de peso para serlo)
—No te estoy preguntando Sasuke ¡Haz lo que te digo!
Frustrado se pasó las manos por su cabello y meditó que alternativas tenía para salirse ahí, siendo su primera y más rápida opción el simplemente colgar y ya. Pero, al darse la vuelta, se encontró con que la persona con la que Fugaku Uchiha quería hablar estaba a sus espaldas. Pegada a la puerta y con la mirada tan preocupada por él como hacía un rato.
Maldijo que hubiera ido a buscarlo en el momento en que el que la necesitaba tan ilocalizable como había sido anteriormente.
—Dijo que quería hablar conmigo — la joven murmuró casi silenciosamente, aproximándose a él.
Sasuke apretó su agarre sobre el auricular con más fuerza, reacio a soltarlo, pero, poco a poco, la pelirrosa le apartó la mano del artefacto y no tuvo de otra más que ceder y entregárselo.
Solo rogaba al cielo que su padre no la tomara contra ella también o le dijera algo inapropiado como muchas veces había hecho con sus amistades en casa. Esperaba que fuera lo suficientemente consciente de la inocencia de la chica en todo ese problema y no la involucrara, aunque aun así no comprendía porque quería hablar con ella en primer lugar.
—¿Hola? — la chica casi tartamudea por el nerviosismo —. Mucho gusto señor Uchiha, yo soy Sakura Haruno... Bien señor, gracias ¿Usted?... Adelante, lo escucho.
Hubo un par de segundos en los que el silencio reinó en el ambiente desesperando al chico, quien no podía escuchar lo que su padre estaba diciendo a través de la línea ni leer la expresión que la chica tenía en el rostro mientras escuchaba.
—¿Qué dice? — le murmuró a su compañera, pero ella hizo una señal con sus dedos para que la esperara un poco.
—Sí señor, muy claro... ¿Qué? — ella de repente pareció ser tomada por sorpresa, lo que alarmó a Sasuke —. N-no señor... En realidad, es el chico más amable aquí... No, no miento por defenderlo, me ha tratado muy bien desde el día que nos conocimos... Sí, tiene razón en eso, pero se lo prometo, ha estado tranquilo... No tengo razones para encubrirlo...
Por sus palabras, el Uchiha menor captó de inmediato que estaba preguntándole por su comportamiento y la forma en que trataba a su compañera, seguramente preocupado por que estuviera sido malo con ella debido a su conocido temperamento.
Bueno, ahora que sabía que la estaba llamando únicamente para saber si estaba cómoda con él se sentía mucho más aliviado.
—Claro señor... Igualmente, muchas gracias por hablar conmigo... Hasta luego — y terminando con la conversación la pelirrosa le entregó el teléfono.
—¿Papá?
—Hablaremos en otra ocasión un poco más hijo, por ahora pórtate como un Uchiha educado y escúchame bien... — sorprendentemente pudo ponerse todavía más serio que antes —. Como le hagas algo a esa niña o hagas algo que no debes con ella te juro que extenderé el castigo que tengo planeado para ti hasta el final de mis días ¿Quedó claro?
—Sí papá.
—Muy bien, me despido cuídate mucho, tu madre envía saludos — y antes de que Sasuke pudiera preguntar cómo estaba ella, el hombre colgó.
Con el asunto por fin terminando, el pelinegro puso el teléfono en su lugar bajo la atenta mirada de Sakura, quien expectante no se había apartado de su lado.
—¿Listo? ¿Estas bien? ¿Te regañó mucho? — ella le preguntó ansiosa, pues él se veía bastante descolocado.
—Sí estoy bien, es solo que... eso salió mucho mejor de lo que esperaba — se sinceró, volteando a verla y regresando a la realidad. Luego pareció recordar el evento reciente y la molestia hizo aparición en sus ojos —. ¿Y qué hay de ti? ¿Por qué mierda te subiste allá arriba?
—Ahh bueno, hablemos un tema a la vez ¿Sí? — al menos tuvo la consideración de lucir apenada por su imprudencia.
La joven comenzó a caminar en dirección a la salida, siendo seguida rápidamente por su compañero quien no pensaba dejar morir el tema por lo pronto.
—Sakura... — la llamó a modo de advertencia.
—¡Ya no te enojes! ¡Ya estoy en tierra firme! ¿Ves? — la joven dio un pequeño salto ilustrativamente, dándole una sonrisa tranquilizadora a su compañero, quien no cambió en lo absoluto su expresión, no dejándolo otra opción a la chica que contar como había tenido lugar el acontecimiento —. Bueno, es que estaba hablando con Kiba y una cosa llevó a otra y me reto a subir a cambio de un refresco que me gusta muchísimo y entonces...
—¿Trepaste un árbol más de cinco metros por un refresco? — la incredulidad y el desagrado no pasaron desapercibidos en su tono de voz.
—Es que es de sabor kiwi y fresa — explicó tímidamente, comprendiendo lo ridículo que sonaba y antes de que él pudiera reprocharle su insensatez ella continuó su relato —. En fin, no iba a aceptar, pero luego comenzó a reírse de mí y me molesté, así que comencé a subir. A mitad de camino me pidió que bajara, pero yo ya estaba muy determinada para detenerme... Fue, no lo sé, fue como si creyera en mi lo suficiente para lograrlo, incluso ya no sentía tanto miedo. Solo que... cuando tocó bajar ya no pude hacerlo.
—¿Y ese idiota se fue y te dejó ahí? — iba a matarlo en cuanto se lo encontrara.
—¡No! Intentó bajarme él, pero me daba un poco de recelo que me tocara... — viendo la extensión cremosa de su piel en evidencia por el traje de baño, Sasuke comprendió de inmediato su decisión y mentalmente la apoyó —. Así que le pedí que fuera a buscarte. Por eso cuando llegaste pensé que él te había avisado que te necesitaba.
—No lo hizo, estuve buscándote un buen rato cuando no te vi entre los demás y te encontré por mi propia cuenta — él le aclaró un poco más tranquilo. Al escucharlo, ella se sonrojó ligeramente y lo miro de manera extraña.
—¿Tú sólito fuiste a buscarme? — parecía enternecida por ese hecho, lo que inevitablemente lo hizo avergonzarse.
—Cállate... — él apartó la mirada de ella un poco fastidiado y comenzó a caminar a donde todos los campistas seguían reunidos —. Mejor dime que te dijo mi padre.
—Ah... bueno, nada relevante en realidad. Básicamente me dijo lo mismo que tu hermano cuando hable con él — la chica no parecía muy dispuesta a dar muchos detalles, pero como sabía que él la presionaría hasta el punto de pelear con ella si era necesario, decidió darle un poco más de información —. Preguntó si estabas siendo cortes conmigo, yo le dije que, si e igual que Itachi hizo, me pidió que tuviera paciencia contigo y le avisara si en algún momento me hacías sentir incómoda.
—Ya veo... — él murmuró reflexivamente, aceptando su explicación —. ¿Y vas a hacerlo? ¿Acusarme si me portó mal?
—Para tu buena suerte no, porque dijo que vendría por ti de inmediato y te sacaría de aquí y no quiero que lo haga — ella se rió dulcemente, aunque luego detuvo el paso cuando el chico se puso frente a ella con una sonrisa y mirada amenazantes.
—Que bien, porque ¿En qué cabeza cabe subirse a un árbol teniendo vértigo por un maldito refresco? — él le alzo un poco la voz y advirtiendo que estaba teniendo un episodio de pérdida de paciencia, la chica rápidamente comenzó a correr hacia la laguna —. ¡¿A qué le temes, inconsciente?!
—¡No puedo esperar que lo entiendas! ¡Pero por favor, olvídalo!
Habiéndose escapado de su reprimenda, la escuchó reír mientras se alejaba. Así que la siguió hasta volver a sentarse bajo ese árbol que lo había albergado hacia una hora.
Una vez sentado soltó un suspiro de puro alivio al ser finalmente liberado de la preocupación que suponía el esperar recibir el "terrible regaño" que su padre le daría cuando se enterara de en donde estaba.
Aunque ahora tenía curiosidad por qué escarmiento estaba teniendo que pasar Itachi y si el suyo sería parecido o mucho mayor.
Mientras reflexionaba contempló como Sakura se reunía con sus amigas a quienes parecía estarles explicando donde estaba y lo que le había pasado, pues las vio esbozar una mueca sorpresa e indignación y levantarse de su lugar en busca de Kiba. Aunque el chico no estaba a la vista.
Sin embargo, mientras escaneaba el lugar en busca de dicho tipo para ir a decirle un par de cosas, se encontró con que Naruto y Lee tenían la mirada fija de forma para nada discreta en Sakura.
Más precisamente en el área de sus largas piernas, ligeramente enrojecidas por su aventura de hacía un rato y su respingón y basto trasero.
Sasuke había tenido muchas oportunidades para poner esa cara de idiota que tenían esos dos al notar las obvias cualidades de su compañera, pero era lo suficientemente decente para detenerse a sí mismo de acosarla con la mirada de esa manera aun cuando también se sentía enormemente atraído por ella.
—¡Naruto! — lo llamó obteniendo de inmediato la atención del rubio, quien, al voltear a ver a su amigo pelinegro, se encontró con una advertencia silenciosa en su expresión que captó de inmediato y lo hizo desistir de lo que había estado haciendo.
El Uzumaki puso las manos frente a su rostro como una súplica y luego tomó a Lee, marchándose de donde estaban y dándole la espalda a Sakura.
Por un rato estuvo al pendiente de su compañera desde su lugar, al tiempo que también esperaba a que Inuzuka hiciera aparición.
La pelirrosa no se adentraba mucho al agua como sus amigas, pues estaba ocupada tomando fotos de ellas y temía arruinar su cámara. Hacía unos días le había comentado lo emocionada que estaba por revelar sus rollos, pues ya quería ver el fruto de su trabajo. Así como el dinero que Ino le debía por cada toma suya hecha.
En un momento dado, la vio apuntarse a sí misma con la cámara y tomarse una foto. Aunque, por la cara inconforme que puso, seguro su esfuerzo no la dejó satisfecha.
Así que finalmente se levantó de su lugar y se aproximó a ella. En cuanto lo vio Sakura le sonrió tan radiante como siempre y se apresuró a tomarle una foto.
Sasuke rodó los ojos al ver su acción, pero de todas formas la dejo detenerlo con un gesto de su mano cuando lo tuvo en frente y agacharse ligeramente para obtener una foto del tatuaje que tenía en un costado del torso.
El Uchiha tenía varios en todo su cuerpo, que se había hecho a lo largo de dos años y que habían sido motivo de muchas peleas con sus padres, pero la daga rodeada de llamas y destellos era el favorito de la pelirrosa.
Una vez que terminó le pidió que se diera la vuelta, viendo hacia la laguna, para también capturar la serpiente entre espinas que le cruzaba la piel de hombro a hombro.
Sakura admitía, solo para sí misma, que la espalda ancha de su compañero la atraía demasiado y que secretamente se preguntaba como seria acariciarla o afianzarse de ella. Le gustaba su piel pálida, sus músculos rígidos y trabajados, los pequeños lunares que él seguro no sabía que tenía y lo masculino que se veía gracias al arte que tenía grabado.
Al menos, gracias al clima, el sonrojo en sus mejillas podía confundirse con bochorno por el calor.
Mientras ella trabajaba, Sasuke se dio cuenta de que Ino y Hinata cuchicheaban entre ellas viendo la interacción entre Sakura y él.
Todos en el campamento sabían que habían pasado de llevarse muy mal a rápidamente ser casi mejores amigos, pero las miradas traviesas que ellas ponían parecían advertir que había algo diferente pasando entre ambos.
—¡De verdad tienes un gusto increíble para escoger tus tatuajes Sasuke-kun! — ella exclamó encantada. Ya se lo había dicho antes en las ocasiones en que lo vio sin camisa por accidente e inclusive también lo había hecho esa mañana, así que él no reaccionó con sorpresa —. ¿Puedo tomar una foto del de aquí también?
Ella le señaló el bícep izquierdo en donde tenía dibujado un ojo rodeado de seis alas, asemejándose a una figura divina. Él simplemente asintió comenzando a preguntarse si ella planeaba aprovechar para tomarle fotos a todos sus tatuajes.
Porque tenía otros seis, uno de ellos estaba en la cadera y solo podía verlo si se baja la ropa.
Pero ese fue el último que ella le pidió fotografiar. Terminando con una sonrisa satisfecha.
—Dame la cámara, voy a tomarte una a ti — él le anunció quitándole suavemente el artefacto. Por un segundo sus verdes ojos se mostraron confundidos, pero rápidamente se emocionaron cuando comprendieron sus palabras.
—¡Sí! — aceptó emocionada y el chico la vio alejarse a unos pasos de él para ponerse frente a la laguna.
Sasuke se colocó en posición detrás de la cámara solo cuando ella estuvo lista, ya que se demoró un par de segundos en ajustarse las tiras del traje de baño y arreglar su cabello.
Acciones que pasaron frente al Uchiha casi en cámara lenta, pues la pelirrosa pasó las manos por su cuello, apretando el nudo tras su nuca y provocando que sus alegres pechos se elevarán más sobresaliendo en su escote. Luego hizo lo mismo con las que sostenían las bragas a su cuerpo y Sasuke no pudo evitar apreciar que su cintura delicada se complementaba a la perfección con sus amplias y sinuosas caderas.
Sakura estaba algo sonrojada por no saber cómo posar, sobre todo cuando estaba en poca ropa. Así que simplemente se sostuvo un brazo con una mano detrás de ella y sonrió como solo ella sabía hacerlo.
Su fotógrafo obtuvo un par de tomas y pensaba en hacerle una más de cerca cuando una voz los llamó a todos interrumpiendo su labor.
—¡Muy bien chicos salgan del agua vamos a comer algo! — Kurenai les gritó desde la zona en donde las mesas exteriores estaban ya ocupadas por alimentos y bebidas.
Chiyo, la cocinera, había preparado un gran bowl de ensalada y un plantón con sándwiches. De inmediato todos comenzaron a servirse lo que querían comer y a sentarse como normalmente acostumbraban.
Siendo así que Sasuke se sentó junto a Sakura aun cuando se dio cuenta de que sus dos molestas amigas también querían estar con ella.
—¿Podrías dejar de acaparar a esta belleza por sólo cinco minutos? — TenTen le preguntó al pelinegro con falso fastidio mientras ella y Temari se sentaban frente a los ocupantes de "Dorado".
—La deje sola todo el medio día y terminó jugando al mono de zoológico — él respondió ganándose un codazo por parte de la pelirrosa.
—Y hablando de eso, ahí viene Kiba — Temari señaló con la voz oscurecida.
Tanto ella como la chica de cabello castaño y el pelinegro Uchiha se pusieron de pie para ir a buscar al chico, pero en cuanto Kiba se dio cuenta de su hostilidad, les dio una sonrisa nerviosa pidiendo clemencia y levantó su brazo mostrando una botella de por lo menos dos litros que suponía el premio para Sakura.
Al verlo, la chica de inmediato se levantó y se aproximó a Kiba para quitarle la dichosa soda de kiwi y fresa por la que había arriesgado su vida.
—Vaya pensé que te estabas escondiendo al fondo de la laguna para no dar la cara — Temari comentó sarcásticamente.
—Admito que sabía que todos iban a querer golpearme cuando supieran como resultó nuestra pequeña apuesta ¡Aunque! — alzó la voz ligeramente y paso un brazo por encima de los hombros de Haruno, quien estaba sirviéndose un vaso de refresco y lo ignoraba por su emoción —. La apuesta era entre ella y yo, no es asunto de ustedes. Además, Sakura no puede negar que antes de subir le rogué que no lo hiciera.
Fue entonces que la pelirrosa se dio por aludida y se lo quitó de encima volviendo a sentarse junto a Sasuke, quien de ahora en adelante nunca tendría ni un gramo de simpatía por el confianzudo de Inuzuka.
—Sí, tiene razón y valió la pena... — le dio un largo sorbo a su bebida, gimiendo sugerentemente mientras disfrutaba del sabor —. Subiría a una montaña por esto ¿Dónde lo conseguiste?
—Mi tío vive cerca de aquí y tiene un supermercado, en cuanto cumpliste con la apuesta y una vez que me di cuenta que te habían rescatado, le llame de la oficina de Kurenai. Por eso tarde tanto en aparecer, estaba esperando que me la entregara — Kiba se explicó y luego del bolsillo de su short sacó una bolsita plástica que contenía unas gomas dulces de gelatina dura —. Y esto es para que me perdones por todo...
—Awww no tenías que hacerlo, con mi premio era más que suficiente— Sakura le dijo conmovida, aunque de todas formas tomó la ofrenda de paz y la apretó contra su pecho —. Muchas gracias.
Kiba se sonrojó por la expresión agradecida de la pelirrosa, pero al ver como Sasuke lo observaba con un brillo de peligro en los ojos decidió marcharse de ahí rápidamente antes de que le retorcieran el cuello.
TenTen y Temari no dijeron nada, pero era cada vez más evidente para ellas que entre su amiga y su compañero de cuarto había algo.
Aun si la pelirrosa estaba convenientemente ciega para darse cuenta.
El resto del día Sasuke tuvo una especie de duelo con las amigas de Sakura por monopolizar la atención de la chica.
Aunque al final había sido Ino quien, con un simple "te comprare tres rollos extra si gastas uno entero solo en mi", consiguió llevarse a la pelirrosa para que le hiciera una sesión de fotos en el agua con el atardecer detrás de ella.
El Uchiha aprovechó que había perdido la batalla para dormir una siesta en una toalla que había extendido en la sombra de un árbol, alejado de donde los demás convivían todavía rebosantes de energía.
Durmió alrededor de una hora y fue despertado por Sakura, quien, entre sonrisas, le dijo que ya era de noche y que debía levantarse si no quería ser devorado por mosquitos.
Habiendo descansado ya un rato entonces durante la noche le fue imposible conciliar el sueño. Así que luego de que Asuma entrara en la habitación para verificar que tanto él como Sakura estaban descansando, el chico salió del cuarto haciendo el menor ruido posible, con su cajetilla de cigarros oculta en su sudadera.
Gracias a la oscuridad de la noche, la escasa luz de la luna y sus prendas oscuras no tuvo que esconderse demasiado o buscar otro lugar donde estar, así que se sentó en los escalones de la cabaña y encendió su primer cigarrillo en mucho tiempo, saboreándolo como si fuera la gloria.
Casi llora de la emoción por romper su abstinencia finalmente y estuvo tan agusto y concentrado en ello que se lo terminó más pronto de lo que esperaba y se vio en la obligación de prender otro.
—¿Sasuke-kun? — su compañera lo llamó en un susurro a sus espaldas. Al darse cuenta de su presencia el chico quiso esconder lo que estaba haciendo, pero ya era muy tarde —. No sabía que fumabas.
Sakura se sentó a su lado, vistiendo la sudadera de gran tamaño que con se ponía con frecuencia y con el rostro sorprendido por lo que lo encontró haciendo.
—Es una forma de desestresarme — respondió encogiéndose de hombros.
—Ya veo ¿Sigues angustiado por lo de tu papá?
—Supongo... es decir, no estaba tan molesto como me lo espere — admitió mirándola directamente y ella asintió dándole la razón puesto que, por la forma en que Sasuke lo había descrito con anterioridad, ella también esperó una reacción más explosiva —. Pero aun así me siento intranquilo, tal vez porque sé que me espera algo mucho más malo que el campamento "Raíz" a mi regreso.
—Puede ser, pero... — ella hizo una pausa pensando bien sus palabras, lo que llamó la atención de su amigo.
—¿Qué?
—Es que, no lo sé, cuando hable con él sonaba... más bien preocupado por ti — al ver el rostro dudoso del pelinegro ella rápidamente procedió a explicarse —. Es que me preguntó cosas que un padre deseoso por darle una reprimenda a su hijo no diría.
—¿Cómo qué?
—Bueno, él me dijo que había preguntado a Kakashi-san todo sobre cómo nos trataban, que hacíamos durante el día y como manejaban la disciplina y que estaba satisfecho con lo que supo — Sasuke sopesó sus palabras imaginando que, dado que realmente se ocupaban de todos ahí de buena manera y que no podía poner queja por el trato y atención que recibía, su padre comprendía que no se había escapado al peor lugar del mundo —. Luego, como te dije, procedió a explicarme lo mismo que Itachi ya me había dicho.
—Sobre mi personalidad y mi voluble temperamento.
—Exacto, pero... me preguntó si me sentía segura contigo y... pareció temeroso de que dijera que no, pero no sentí que fuera por mi sino por ti — haciendo una pausa, Sakura dudo de lo siguiente que diría, pero, como él no parecía reacio a escucharla aun cuando tenía una imagen de su padre muy formada y que podría ofenderlo que fuera diferente a como ella lo veía luego de una simple conversación, se animó a hacerlo —. Como si... el que yo te hiciera perder la paciencia y que afectara tu ánimo fuera lo que lo afligía.
—Ya veo...
Luego de eso un cortante silencio se estableció entre ambos mientras Sasuke digería esa postura respecto a la preocupación de su padre por él.
Estaba tan acostumbrado a recibir riñas de su parte o a escucharlo expresarse de él con hartazgo que no sabía si podía confiar en la percepción de la chica.
Sobre todo, si tomaba en cuenta que ella siempre veía el mundo desde una perspectiva amable y positiva sobre todo aquel que se le acercaba.
Como cuando decía que a pesar de ser ególatra y arrogante a veces Ino le parecía carismática y divina. La modelo perfecta para cualquier fotógrafo.
Cuando decía que aún con sus descuidos y su torpeza, Naruto podía ser muy inteligente si así lo quería.
O, el mayor ejemplo de todos, cuando a cada oportunidad que tenía, lo elogiaba a él por ser tierno, gentil y considerado.
Palabras con las que nunca lo habían descrito.
Así pues ¿Podía tomar en cuenta seriamente su punto de vista sobre su problema con su padre?
—No quiero entrometerme en lo que no es asunto mío, te prometí no me metería con tus cosas — ella le aclaró como si hubiera leído su mente —. Lo último que diré es que no puedes negar que tienes a alguien que está haciendo un esfuerzo por que estés bien y eso es más de lo que muchos hijos pueden decir.
Sasuke le dio una profunda mirada analizando su expresión no verbal y descubriendo que una melancolía desconcertante en el rostro de una chica que siempre se mostraba alegre y vivaz.
No resistiendo la tentación, estiró la mano para colocar un mechón de cabello rosado detrás de su oreja y se deleitó con el suave rubor que apareció en sus mejillas. Aunque, a pesar de su vergüenza y lo sorprendida que estaba por su acto, ella no apartó sus ojos de las profundas obsidianas que la escudriñaban.
—¿Hablas desde la experiencia? — él preguntó tratando de tener tacto con el tema. Sakura se limitó a asentir y finalmente bajó la mirada —. Me di cuenta de que... no has recibido ni una llamada desde que llegamos aquí.
—No... — ella respondió sintiéndose afectada por que él se hubiera dado cuenta de ello.
—¿Porqué?
Tomándose un lapso casi de un minuto entero para contestar, ella se encogió de hombros y abrazó sus rodillas, mientras reflexionaba si debía decirle o no.
Porque, aunque sentía que era injusto que supiera tanto de la vida del Uchiha y ella se negara a decirle, aunque fuera una cosa, realmente la avergonzaba siquiera pensar en su situación familiar.
—Porque no hay nadie que quiera hacerlo... — respondió distante. Sasuke se contuvo demasiado de preguntar más, pues por su cara parecía que estaba a punto de llorar. Sin embargo, ella misma elaboró más sobre el tema —. Ya están acostumbrados a que me cuide sola.
El Uchiha no pudo decirle nada para consolarla y tampoco hizo falta pues, decidida a no mostrar ese lado vulnerable suyo, Sakura se limpió las comisuras de los ojos y se levantó dándole una sonrisa más animada que no alcanzaba para convencerlo de que se sentía mejor.
—Sakura...
—Descuida Sasuke-kun, estoy bien con eso. Supongo que no me darían tanta libertad si no confiaran en mi — el chico no tuvo corazón para decirle que esa una excusa muy mala para la negligencia y casi se olvidó del difícil tema que estaban hablando cuando ella se agachó a su altura y posó una mano sobre su mejilla —. Así que no te preocupes demasiado, seguro que cuando el verano termine tu hermano encontrará otra manera de liberarte de un castigo inmerecido.
—¿Inmerecido? — él enarcó una ceja, genuinamente confundido y recibió una tierna caricia con el pulgar en el pómulo.
—¡Claro que sí! Tal vez seas un poco malhablado y difícil de tratar, pero no eres un criminal que necesite rehabilitación militar en un lugar como ese — la escuchó reír, por fin apartando su tacto de su rostro, permitiendo que la calidez abandonara su piel y el aire frío del ambiente volviera a atacarlo —. Tu padre me dijo que de vez en cuando hablaría conmigo para saber si todo estaba bien entre tú y yo. Así que aprovechare para decirle lo terrible que es "Raíz" y lo bien que te portas ahora por estar en "Atlantis".
—Bien, solo saca tus mejores dotes de actuación entonces — aceptó con una suave sonrisa cruzando su rostro y poniendo su último cigarrillo de la noche en su boca, aún sin encenderlo.
—No necesitas actuar para decir la verdad — ella aclaró mirando al cielo.
Sasuke reflexionó un momento con una sensación agradable en el pecho la realización de que ella consideraba que realmente era mejor persona de lo que él se percibía a sí mismo. Porque, aunque ya no se encolerizaba al mismo nivel que antes o perdía la paciencia al mínimo estimulo, todavía no cambiaba su carácter huraño y hostil del todo.
Solo que ella no lo sabía porque era la única persona con la que ya no se portaba así.
—Eres muy ingenua Sakura... — él sonrió abiertamente sin que ella lo viera.
—No lo soy — ella se plantó frente a él poniéndose a la defensiva.
—Si lo eres, pero tranquila, eso está bien en ti — sentenció ganándose una mirada sorprendida y a la vez confundida por parte de la chica.
Sintiendo que había hablado de más, guardó el cigarro que tenía en la boca y se levantó para adentrarse al cuarto sin esperarla, aunque fue detenido por un tirón de su sudadera a sus espaldas.
—Oye Sasuke-kun... — ella lo llamó tímidamente y poco a poco el susodicho se dio la vuelta expectante por lo que ella quisiera decirle.
—¿Qué?
— Gracias por preguntar por mi — y sin pedirle permiso, aunque se demoró un par de segundos en tomar valor, la chica lo abrazo brevemente. Un acto tan pequeño que consiguió congelarlo, aunque no tanto como la siguiente cosa que ella se atrevió a hacer —. Y gracias por ir a salvar a ese pobre mono de zoológico.
Haciendo un esfuerzo por estirarse la chica se inclinó hacia a él y depositó un suave beso en su mandíbula del lado derecho. La parte de su rostro que pudo alcanzar por la diferencia de alturas.
Sasuke ni siquiera tuvo tiempo de procesar lo que había pasado o decir algo, aunque no tenía idea de qué, pues la joven se alejó de él y se adentró en la cabaña mientras se reía traviesa.
El Uchiha por su lado tuvo que volver a sentarse y encender otro cigarrillo pues ahora realmente necesitaba de un método de escape para calmar sus crecientes nervios.
Las emociones que había sentido durante el día palidecieron frente a las que estaba experimentando por un inocente rose de labios que había sido simplemente amistoso.
Sin embargo, lo que no lo era para nada, era el deseo confuso que tenía por volver a sentir un beso de Sakura en su piel y la curiosidad sobre cómo sería recibirlo en los labios.
Iba a necesitar por lo menos dos cigarrillos más antes de ir a dormir para prevenir soñarse besando de lleno esa pequeña boca de melocotón.
...
NOTAS FINALES:
A partir de aquí ahora sí empieza lo bueno, espero poder traer actualización igual de rápido jiji.
Esta vez no tengo mucho que decir aquí asi que si les gusto el capítulo plis díganme, no saben el animo que me dan, a pesar de que a veces he sentido que esta historia no esta teniendo el recibimiento que esperaba jaja.
En fin, les agradezco mucho llegar hasta aquí y nos leemos pronto. Bye!
