TWO HEARTS IN A FISHBOWL
DISCLAIMER: Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto, pero la historia es de mi autoría.
...
Capítulo 12. La vida es una criatura más que bicolor.
—Sasuke... — escuchó que una voz lo llamaba, susurrándole al oído para despertarlo.
El chico frunció el ceño rehusándose a abrir los ojos e interrumpir su descanso, sin embargo, se vio obligado a hacerlo cuando sintió el peso de un cuerpo ajeno encima de él.
Al conseguir enfocar la vista, una vez que pudo acostumbrarse a la luz de la mañana, se encontró con la arrolladora imagen de su novia, únicamente en ropa interior, recostada sobre su pecho y observándolo con una pecaminosa sonrisa, así como un peculiar brillo peligroso en sus ojos.
Como si estuviera necesitada y emocionada por algo.
—¿Ya despertaste mi amor? — ella le acarició la mejilla con el dedo índice en un toque casi imperceptible, para después deslizarse en un movimiento demasiado sensual para incorporarse, al prácticamente pasarle sus pechos por el rostro sin ninguna reserva.
—¿S-Sakura? — la llamó desconcertado sintiendo como la joven se sentaba a propósito sobre su pelvis, con el claro propósito de que sus sexos entraran en contacto.
—¿Dormiste tan bien como despertaste? — ella le preguntó sugerentemente, esbozando una pecaminosa sonrisa mientras contorneaba las caderas de derecha a izquierda, sintiendo como su erección mañanera crecía resguardado en su ropa interior.
A Sasuke se le secó la garganta por la plácida sensación que lo recorrió dada la cercanía entre ambos, misma que se combinó a la perfección con la delicia visual que representaba la bella joven en sostén y bragas rojas de encaje semitransparente, las cuales no estaban funcionando en lo más mínimo para cubrir su cuerpo, pues a través de la tela el Uchiha podía ver cada detalle de ella sin verdaderas restricciones.
Como estaba demasiado confundido por lo que estaba pasando, Sakura le tomó las manos posicionándolas sobre sus pechos para hacerlo reaccionar, pero eso provocó el efecto contrario, pues, asustado por el apretón que ella le obligó a darle a sus llenos y altos senos, el chico se apartó de inmediato incorporándose en la cama e incluso obligándola a bajarse de encima de él.
—¿Qué pasa Sasuke-kun? ¿No te gustó? — ella sonaba y se veía decepcionada por su rechazo.
—N-no, es que yo... — ese simple intento de negativa fue suficiente para regresarle la traviesa sonrisa con la que lo había despertado hacía un momento, luego procedió a empujarlo con una pequeña presión en el pecho para que volviera a acostarse —. ¿Qué estás...?
—Haciéndote sentir bien, dijiste que soy una novia muy complaciente ¿Recuerdas? — ella se sentó esta vez sobre sus rodillas y comenzó a pasarle las uñas por su miembro, cubierto, más no insensible, a través de la tela.
—N-no me refería a esto, mierda... — él masculló sintiendo escalofríos por el jugueteo.
—Me encanta hacerte feliz ¿Soy buena en eso? — ella le preguntó con falsa inocencia, esta vez acariciándole las caderas justo donde estaba el elástico de sus boxers. Por un momento Sasuke se permitió preguntarse por qué estaba únicamente en ropa interior si él no acostumbraba a dormir así, pero antes de que pudiera encontrar una respuesta coherente, fue tomado por sorpresa al verse despojado de la única prenda que usaba, dejando así al descubierto su pene en todo su esplendor. Al verlo, la expresión de Sakura mostró todavía más lujuria y emoción que antes, iluminando sus ojos en positiva admiración mientras los pasaba descaradamente por esa parte de su anatomía —. ¿Me dejas enseñarte que tan feliz puedo hacerte?
Pero, aunque le había hecho una pregunta, en realidad no necesitó de su permiso para cumplir lo que planeaba hacer, pues, mirándolo a los ojos en todo momento, humedeció la palma de su pequeña mano con su saliva y luego tomó su erección, comenzando a masturbarlo lentamente.
En respuesta, el Uchiha comenzó a respirar agitado, sintiendo como su novia establecía un excitante ritmo acariciando su pene de arriba a abajo y, por si eso fuera poco, con la mano que le quedaba libre le apretó la mandíbula obligándolo a abrir la boca e introdujo su lengua en su boca, comenzando a besarlo de la forma más lasciva que había hecho nunca.
Ambas atenciones de su parte lo dejaron tan estupefacto como fascinado, por lo que, a pesar de sus dudas, la dejó hacer su voluntad sin protestar e incluso correspondió su demandante beso, aferrando ambas manos a su cuello para acercarla aún más a él.
Luego de un momento, la pelirrosa aumentó la velocidad con la que atendía su miembro mientras iniciaba un recorrido de besos y mordidas que iban desde su cuello, su pecho, el abdomen y las caderas hasta que finalmente reemplazó su mano por sus labios, decidida a complacerlo con sexo oral.
—Sa-Sakura... — él jadeó, tomándola del cabello al tiempo que ella le besaba el glande, le pasaba la lengua por todo el venoso tronco y luego procedía a meterse un poco más de la mitad de su pene en la boca.
Para ese punto, el chico ya había perdido toda consciencia del bien y el mal y había mandado al demonio todas las preguntas que rondaban su cabeza sobre el comportamiento libidinoso y atrevido de su novia.
Todo lo que podía razonar era la abrumadora habilidad que ella tenía para demostrarle lo "feliz" era capaz que hacerlo sentir.
Porque, hasta el momento, estaba cumpliendo con creces su cometido.
Estuvo un buen rato brindándole atención de esa manera, incluso acariciándole, besándole y lamiendo con gula sus testículos como si de dulces se tratara, hasta que, anticipándose a que pronto se correría, se separó de él con los labios hinchados y brillantes por la saliva, curveados en una lujuriosa sonrisa.
—¿Lo hice bien mi amor? ¿Te hice muy feliz? — hubo un tono de súplica evidente en su voz, pero Sasuke, quien estaba recuperándose de la enloquecedora mamada recibida, no respondió nada, lo cual la hizo esbozar un puchero de insatisfacción —. ¿Me dejas volver a intentar?
—¿Eh? — el Uchiha reaccionó muy tarde, pues antes de poder decirle algo, la chica se sentó sobre su palpitante miembro, de espaldas a él y dándole una vista aún más erótica de sus pálidos glúteos conectados a su sinuosa cintura y de su cremosa y delicada espalda, misma que dejó completamente al descubierto deshaciéndose de su sostén y corriendo su cabello hacia enfrente.
Dándole una mirada deseosa por encima del hombro, acompañada por una deslumbrante sonrisa, Sakura le tomó el pene liberándolo de la trampa que suponían las grandes mejillas de su trasero y volvió a masturbarlo como una experta.
—Te aseguro que con esto voy a lograrlo... — ella canturreó para después correrse la tela de las bragas, inclinarse hacia adelante y ella sola hacer desaparecer el miembro en su vagina.
—Mierda... — Sasuke gruñó cuando ella lo recibió en su interior por completo.
—¿Se siente bien mi amor?
—Sí, demasiado — él respondió con dificultad, haciéndola reír complacida.
Pero, en tanto la pelirrosa comenzaba un alucinante movimiento con la parte inferior de su cuerpo, planteando el ritmo de las penetraciones, gimiendo en alto su nombre una y otra vez, mientras él aferraba sus manos a la piel de sus nalgas y antes de que pudiera llevarla a ella o a sí mismo al clímax, el Uchiha fue sacado de su sueño, irónicamente, por la protagonista de dicha fantasía mental.
—¿Sasuke-kun? ¿Sasuke-kun? ¡Sasuke! — la escuchó llamarlo, mientras lo mecía por el hombro de lado a lado para despertarlo.
—¿Ah? ¡¿Q-qué?! — el pelinegro no pudo evitar sonar alarmado, siendo regresado de golpe a la realidad en contra de su voluntad.
—¡Mira Sasuke-kun! — ella le pidió con alegría y una vez que el chico se adaptó a la luz de la mañana y digirió el conocimiento de que el excitante encuentro sexual de hacía un minuto fue únicamente un sueño, volteó a verla, encontrándose con que cargaba un gato entre sus brazos —. Estaba llorando afuera y me despertó ¿No es adorable?
De a poco, el Uchiha se incorporó en el colchón haciendo el intento por levantarse, sin embargo, al notar como su miembro seguía erecto, rehusándose a despedirse del sueño que habían tenido, se cubrió con su sabana para evitar que ella se diera cuenta.
Lo cual, dado que su novia estaba concentrada en el minino blanco con manchas negras que sostenía y mimaba, fue muy sencillo.
—Supongo... — él respondió a su cuestionamiento frotándose las cienes.
—¿Qué deberíamos hacer? ¿Podríamos quedárnoslo? — a pesar de la abismal diferencia entre los estados de ánimo que el par de chicos estaban sintiendo, Sasuke encontró en sí mismo control suficiente para no mostrarle su malestar.
—No Sakura, tenemos los peces, eso sería una pésima idea — le respondió con la mirada fija en el suelo, esbozando una mueca, adolorido por su erección necesitada de atención.
—P-pero es casi un bebé, no podemos dejarlo solo — ella cargó el gato frente a su rostro, acariciando la nariz del animalito con la suya y contemplándolo con pena —. ¿De dónde habrá salido?
—No lo sé...
—¿Debería ir a buscar a su mamá? Tal vez este cerca y lo esté buscando.
—Haz el intento — él rápidamente la alentó, aprovechando la oportunidad para sacarla del cuarto —. O busca a Kakashi o Iruka para que se encarguen de él.
—Tienes razón Sasuke-kun... — ella aceptó poniendo el gatito al lado de su novio sobre la cama en lo que se ponía una sudadera y los zapatos, en tanto, el pelinegro le dio una sonrisa forzada a la criatura que lo observaba expectante con sus ojitos azules y trataba de acercarse a su "peculiar" regazo —. Ahora vuelvo.
Y sin perder más tiempo, recogió al animalito y salió de la habitación dispuesta a hacer todo en su poder por ayudarlo.
Solo así, encontrándose en completa soledad, Sasuke se quitó la sabana de encima, contemplando con pesar el incomodo bulto de su miembro.
Suspiró frustrado recordando lo que lo había llevado a ese punto y que incluso, inconscientemente, le impidió ver a los ojos a su novia cuando fue consciente de su irrespetuosa experiencia imaginaria con ella.
Todo lo que soñó se había sentido tan real que todavía podía sentir la lengua de Sakura recorriendo cada parte de su anatomía y si cerraba los ojos podía evocar a la perfección la vista de su cuerpo semidesnudo sobre él.
El recordar todo lo visto y sentido en su fantasía sólo le hizo hincharse más de deseo e incrementar el dolor que sentía en su parte baja, por lo que, no teniendo de otra, decidió darse prisa y aprovechar el tiempo que su novia estaría afuera para refugiarse entre sus sábanas y hacer algo a lo que no había recurrido desde que llegó a "Atlantis".
—Sí Sakura, eres una novia complaciente en todo... — gruñó mientras se masturbaba.
Al final la pelirrosa no pudo encontrar a la madre del gatito y no tuvo de otra más que dejarlo encargado con Kurenai, pues Kakashi y Asuma los llevarían a todos a un día de campo a las afueras de "Atlantis" que culminaría con una verdadera acampada al aire libre, de la que regresarían hasta el día siguiente.
Pero, aunque no podía dejar de pensar en la desafortunada situación que significaba abandonar al animalito cuando este más la necesitaba, también tenía presente la duda del porqué su novio se estaba comportando tan extraño.
Sasuke nunca había sido como tal un gran conversador o un explícito demostrador de cariño, pero aun así era evidente que algo le pasaba y que tenía que ver con ella.
Tenía muchas razones para sospecharlo, pero la principal era que, en ese momento, mientras todos caminaban en dirección a donde pasarían todo el día y la noche, el chico iba varios pasos delante de ella, sin molestarse en esperarla o de vez en cuanto voltearla a ver para verificar que estaba cerca.
Al principio del recorrido trató de no tomarse personal la forma en que se alejaba de ella, pues estaba muy disperso y sumido en sí mismo como si tuviera algo que pensar y repensar una y otra vez, sin embargo, cuando ella intentó en dos ocasiones averiguar que le pasaba con el propósito de ayudarle, no recibió más que un seco "todo está bien", volviendo a ser ignorada posteriormente.
Se suponía que habían acordado que hablarían de las cosas y las resolvería juntos siempre que surgiera alguna situación que los molestara, pero Sasuke estaba ignorando deliberadamente ese acuerdo y, para colmo, tampoco la dejaba a ella iniciar una conversación para resolver lo que fuera que estuviera pasando.
Sakura siempre solía ir detrás en los recorridos de grupo, justo como hizo en el primero que realizaron al inicio del verano, pues le gustaba tomarse su tiempo para disfrutar la naturaleza y fotografiarla, algo para lo que el Uchiha siempre había tenido la paciencia y amabilidad de esperarla.
Pero, pese a ello, en ese momento se encontraba sola, muy separada de su grupo y de su novio, quien, con toda seguridad, ni siquiera sabía que se había quedado tan atrás, algo que no puedo evitar que la hiciera sentir triste.
De todas formas, no perdió el ánimo para disfrutar del paisaje de la alta colina que estaban subiendo y que ofrecía preciosas postales que sí o sí debía fotografiar.
—¡Muy bien chicos! — Kakashi aplaudió en cuanto llegaron al final del recorrido habiendo subido hasta la cima del terreno, dándose la vuelta para ver cómo se encontraban sus campistas, pues había sido una caminata relativamente pesada, lo cual se evidenciaba en sus rostros cansados y sus cuerpos tirados en el suelo exhaustos —. Oh ¿Dónde está Sakura?
Al preguntar por la chica de cabello rosado todos comenzaron a buscarla con la mirada, incluyendo a su confundido novio quien recién se daba cuenta de que ella no estaba a su lado.
—Esta abajo... — Temari anunció inclinándose hacia la pendiente, divisando a la fotógrafa y comenzando a bajar para ir en su búsqueda —. Yo iré por ella.
—Sasuke ¿No les dije que debían vigilar a sus compañeros y mantenerse cerca para no perderse? — Iruka riñó suavemente al pelinegro.
—Volvieron a pelearse señor — pero antes de que el joven pudiera defenderse, Ino lanzó una equivocada conclusión al aire que lo hizo fruncir el ceño, incrédulo.
—Ay estos niños... — el coordinador suspiró cansado, aceptando esa explicación sin dudar, otra vez sin permitirle a Sasuke aclarar las cosas, pues de inmediato ordenó organizar el almuerzo y, obedeciendo, todos se pusieron manos a la obra.
El Uchiha se asomó en la dirección por donde su novia venía subiendo en compañía de su amiga rubia y no pudo evitar sentirse agobiado por el cómo se había malinterpretado su comportamiento de las últimas horas, mismo que no tenía nada que ver con que estuviera molesto o hubiera peleado con su novia.
De hecho, de cierta manera se debía a todo lo contrario.
Esa mañana pensó que su sesión de auto placer sería el final de su problema derivado del sueño que había tenido, pero, conforme avanzaba el día no conseguía quitarse de la cabeza las cosas que había visto y sentido mientras dormía y que se sintieron tan reales que todavía podía evocar las sensaciones a detalle.
No pudo ni siquiera librarse de esos recuerdos durante toda la caminata y gracias a ello había terminado por, irónicamente, ignorar a la protagonista de su fantasía sexual, quien estaba más que ignorante de lo que le sucedía o lo que le pasaba por la cabeza.
Si todos tenían la impresión de que debido a su distancia estaban peleados ¿Eso quería decir que Sakura también lo creía?
Viendo en retrospectiva la poca comunicación que mantuvieron después de lo del gato, podía ser algo perfectamente plausible.
Ni siquiera se alejaron de esa manera cuando hablaron sobre el incidente de la noche de su cumpleaños, a pesar de la vergüenza por parte de ambos, debía estar muy confundida y angustiada por el actual giro en su relación. Tendría que dejar de huir de ella y aclarar las cosas lo más pronto posible.
Por más que verla le trajera de regreso a la mente a la Sakura envuelta en encaje, besándole hasta la consciencia.
—¡Sasuke ven, ayúdanos aquí!
Sin embargo, cuando se disponía a hacerlo, pues su novia ya estaba a un par de metros de llegar hasta él, no se lo permitieron.
La colina en la que iban a hospedarse escasamente tenía uno dos árboles, de manera contraria al camino que habían subido para llegar a la cima, el cual estaba repleto de ellos, así que extendieron las mantas en las que se sentirían a comer muy juntas bajo la sombra más extensa, así como los alimentos y bebidas que habían traído.
Una vez que terminaron, Sasuke se apresuró a tomar lugar junto a su novia, pero las otras tres chicas del campamento se acercaron con ella, no dejando espacio para que él se les uniera.
Tuvo que comer al lado de los irritantes Naruto y Kiba, a quienes tuvo que aclararles una docena de veces que no había peleado con Sakura y que, aunque así hubiera sido eso no sería problema suyo.
Pensó que una vez que el almuerzo terminara podría tener una conversación con ella, sin embargo, impidiendo sus planes, Kakashi organizó una actividad que consistía en reunir una serie de plantas en una lista y para la que desgraciadamente no fue emparejado con la pelirrosa, teniendo en cambio que trabajar junto a Lee.
Al menos la chica recibió como pareja a Shino, una opción mucho más aceptable para él de lo que hubiera sido Gaara, por ejemplo.
Aumentando aún más su infortuna, a pesar de que era una búsqueda de escasas 5 especies fácilmente diferenciables entre ellas, a su compañero y a él les tomó más tiempo del esperado completarla y para cuando lo hicieron la pelirrosa se tardó un poco más que ellos.
—Sakura — la llamó en cuanto la vio llegar una vez que su búsqueda terminó.
La pelirrosa le entregó las plantas que llevaba en sus manos a Shino, pidiéndole que las llevara con Iruka mientras ella hablaba con su novio, algo a lo que su compañero no se negó y que cumplió despreocupadamente.
—Hola — ella lo saludó un poco dudosa, apenas pudiendo componer una sonrisa.
—Oye tenemos que hablar ¿Puedes darme un momento? — pero antes de que ella pudiera aceptar o denegar su solicitud, una persona hizo aparición, interrumpiéndolos.
—No — Ino respondió por Sakura, cruzándose de brazos y plantándose frente al pelinegro.
—Piérdete loca, esto no es asunto tuyo — Sasuke le dio una mirada amenazante, que como siempre no hizo ningún efecto en la osada rubia.
—Lo sé, yo solo vengo a decirte que no puedes hablar en este momento con Sakura porque tienes un encargo que hacer — le anunció sacando una carta de su bolsillo.
A su lado la pelirrosa suspiró audiblemente, incomoda por el intercambio de palabras altisonantes que por el rostro irritado de su novio podría darse entre esos dos.
Él le había contado las circunstancias por las que había tenido que pasar tiempo, obligatoriamente, con Hinata e Ino, así como la enorme molestia que suponía para él hacer de su mensajero hasta que la Hyugga estuviera lista para enfrentar su amor por Naruto más allá de las cartas y regalos.
Ella incluso había entregado más de una vez los paquetes para que él no tuviera que estresarse y arruinar su humor haciéndolo y de cierta manera ambos deseaban pronto poder ser despedidos de ese estresante trabajo
Aunque Sasuke tenía una manera más contundente y colérica de manifestarlo.
—Díganme de una vez si planean hacerme su paloma mensajera hasta el fin del verano, para entonces yo mismo ir a decirle a esa blasfemia con piernas que hay alguien con el gusto y el cerebro lo suficientemente caducado como para obligarme a pasar por este calvario con tal de sentenciarse a estar con él.
Sakura ya estaba muy acostumbrada a su contundente forma de despotricar, pero aun así parpadeó aturdida e incómoda.
—Calma Sasuke, esto me parece tan ridículo como a ti — Ino tenía una capacidad única para no flaquear o inmutarse cuando el Uchiha se enojaba —. Pero estoy haciendo todo lo que puedo para convencerla, solo que... Bueno hay que entenderla, Hinata...
—Tiene miedo — Sakura completó la frase por ella, con una inamovible verdad de la que los tres eran conscientes: que si la pelinegra no se atrevía a salir del anonimato era por temor a ser rechazada.
—Su cobardía no es mi problema, yo...
—¡Ah claro! — Ino lo interrumpió exclamando llena de ironía —. Que fácil es para ti juzgar la iniciativa de los demás, cuando cómodamente te limitaste a dejar que Sakura hiciera todo el trabajo de poner sobre la mesa su relación.
Eso sí que había sido bajo, por lo que antes de que Sasuke pasara de rojo a morado por toda la furia contenida, la pelirrosa se apresuró a intervenir.
—Ino, entregaremos esta carta — le quitó de la mano el sobre a la rubia y se posicionó al lado de su novio en muestra de apoyo —. Pero será la última. Con todo el dolor de mi corazón, pues sé lo difícil que es confesarse, dile a Hinata que ya no cuente con nosotros a partir de ahora.
Y antes de que Ino pudiera protestar pidiendo más oportunidades para su amiga, o que Sasuke iniciara una pelea retomando el cuestionamiento de su valentía romántica, la pelirrosa tomó de la mano a su novio y se lo llevó, huyendo de la situación.
—Vamos Sasuke-kun, hay que pensar cómo entregar esto — ella le dijo una vez que estuvieron a solas un poco lejos de los demás.
Olvidando su arrebato de hacía un momento, el pelinegro la sostuvo por los hombros decidido a por fin conversar con ella.
—Después, primero tenemos que hablar — aun cuando no se mostró alentada por la idea Sakura aceptó con un breve asentimiento —. Lo siento, me he estado portando muy mal contigo hoy y no tengo justificación para ello, solo no quiero que pienses que estoy molesto contigo o que has hecho algo malo.
—¿Entonces qué pasa? — la joven le acarició tiernamente la mejilla con el dorso de su mano para animarlo, pues se veía genuinamente afligido mientras se disculpaba.
Sasuke no pudo camuflar su duda sobre qué responder, pues demoró mucho en decir algo y en sus ojos había cierta desesperación que Sakura, al conocer de memoria sus expresiones faciales, reconoció de inmediato.
Fue entonces que, notando que un casi imperceptible rubor le cubría las mejillas y que rehuía de su escrutinio, una posible razón para su comportamiento llegó a su mente.
—¿A-acaso es por lo que pasó en tu cumpleaños? — Sasuke quedó totalmente mudo al escucharla y adquirió un nuevo tono de rojo que se contagió a su novia, quien pasó de verlo a los ojos, animándolo a hablarle, a mirar al suelo avergonzada —. Pensé que como ya lo habíamos hablado podíamos dejar ese incidente atrás... Pero está bien si no estas listo... De hecho, yo... Yo he estado pensando en que no te pedí disculpas por lo que pasó.
—¿Disculpas? — el pelinegro manifestó su incredulidad subiendo un nivel su tono de voz.
—S-sí es que... No recuerdo por completo que fue lo que pasó, pero tengo pequeños flashes y sé que tuve gran parte de la respon...
—Sakura estabas muy indispuesta, de los dos yo era el más consciente y por eso la verdadera responsabilidad es mía, no quiero que me pidas perdón — él la interrumpió con firmeza, esta vez tomándole el rostro por las mejillas para que lo viera fijamente a los ojos.
—¡Tú tampoco estabas en tus cinco sentidos así que es culpa de los dos y si tú ya te disculpaste conmigo lo justo es que yo haga lo mismo! — de un momento a otro la chica alzó la voz, asustando a su novio por la posibilidad de ser escuchados por alguien, por lo que inútilmente trató de silenciarla con la mirada —. Así que, si estás incómodo conmigo debido a lo que pasó quiero que sepas que de verdad lo lamento y estoy dispuesta a darte tu espacio hasta que estes...
Pero, antes de que pudiera continuar elaborando un tema que nada tenía que ver con la verdadera razón detrás de su distanciamiento, luego de cerciorarse que no había nadie cerca, él chico la besó, deteniéndola en seco.
—No quiero espacio, solo tenía la mente en otro lado, pero, por favor discúlpame — Sasuke le pidió una vez se separó lo suficiente de su boca —. No haré esto otra vez lo prometo.
—Está bien si de vez en cuando quieres tener tiempo para ti Sasuke-kun y estar solo — ella le recordó acomodándole un mechón de cabello tras la oreja —. Sólo que me gustaría que me lo hicieras saber para no preocuparme por, bueno, nosotros.
—Sí, está bien, así será lo prometo.
Con la discusión más o menos esclarecida, pues en realidad ella no supo nada sobre el erótico y perturbador sueño del joven, Sasuke procedió a darle un nuevo corto beso al que le siguió un abrazo por parte de ella.
—Me alegra haberlo hablado Sasuke-kun, eres de verdad maravilloso — Sakura no se contuvo en apretarle las mejillas a su novio como si de un bebé se tratara, emocionada como siempre se ponía cada que él hacía demostración de una cualidad suya en cualquier ámbito —. Ahora ven, hay que entregar esa carta para pasar el resto del día juntos.
El Uchiha se dejó guiar por ella en búsqueda de Naruto, muy ocupado en sus reflexiones mentales como para hacer otra cosa, pues, aunque se sentía medianamente aliviado por resolver la confusión de su comportamiento de ese día, sentía que había faltado la parte de ser honesto respecto a ello y brindar una mejor explicación.
No obstante, también sabía que decirle: "Oye Sakura es que tuve un explícito sueño erótico contigo que no he podido sacarme de la cabeza y que hace que me sienta avergonzado y excitado cada que te veo".
Ni hablar, iba a llevarse ese sueño a la tumba.
Porque no había manera de que, siendo como era, la pelirrosa no fuera a incomodarse por su culpa y hacía mucho que se había prometido a sí mismo que, en la medida de sus posibilidades, las emociones que la haría sentir serían únicamente positivas.
Aproximadamente dos horas después de que arreglaran las cosas, se encontraron en un nuevo problema cuya magnitud era ligeramente más grande que su conflicto de la mañana, pero en el que al menos se tenían el uno al otro para superarlo:
Se habían perdido.
Todo sucedió a partir de que iniciaron su labor como mensajeros en busca de Naruto para plantarle la dichosa carta.
En la mayoría de sus entregas bastaba con dejarlas en su camino o hábilmente ponerlas entre sus cosas, sin embargo, debido a que Kakashi cuestionaba las mochilas de todos y que tenían un muy estrecho espacio para trabajar ya que todos los campistas estaban conviviendo en la misma zona, su labor se vio ciertamente dificultada.
Así pues, ambos tuvieron que hacer maniobras para estar cerca y al mismo tiempo lejos del rubio con el propósito de lograr dejar la carta en alguna parte donde él la pudiera fácilmente encontrar, obviamente sin que nadie los viera.
No obstante, lo realmente difícil de su tarea fue que debido a lo distraído que era Naruto, cada que lograban poner la carta en un lugar tenían que moverla a otro, pues el Uzumaki, aun teniéndola frente a sus narices, se marchaba fallando en visualizarla.
Para el cuarto intento Sakura ya estaba muy cansada de estar desperdiciando su tiempo con su novio así, mientras que la animadversión que Sasuke sentía por Hinata e Ino amenazaba con convertirse en verdadero odio, por lo que decidieron simplemente dejarla en la rama de un árbol que se veía como el escondite perfecto donde un chico como Naruto querría orinar.
Sin embargo, antes de poder comprobar que su plan diera resultado, la pelirrosa vio a lo lejos una criatura de pelo blanco a la que no dudo en seguir, provocando que a su vez Sasuke fuera tras ella.
La Haruno corrió persiguiendo a lo que creía podría tratarse de la madre del gatito que había encontrado esa mañana por aproximadamente unos siete minutos y para cuando se detuvo, al comprobar que en realidad se trataba de un conejo, ya estaban muy alejados de su grupo.
Justo lo que Kakashi les advirtió que no hicieran porque podrían extraviarse.
—Lo siento Sasuke-kun... — la chica estaba cabizbaja mientras caminaban tratando de ubicarse, pero era inútil, ya habían dado demasiadas vueltas por los mismos lugares, fallando en avanzar.
—Pide perdón cuando nos de la noche — la tranquilizó pasándole un brazo por los hombros para acercarla a él —. Todavía no sabemos qué tan caro nos va a salir tu delirio de "Alicia en el país de las maravillas"
—E-es que de verdad pensé que podría ser su madre y...
—Ya ya, no te preocupes — el pelinegro la interrumpió, parando en seco sus pasos cuando una vez más se encontraron de frente con el mismo árbol del que parecía no podían alejarse demasiado —. Ven, descansemos un momento y luego retomamos el camino.
—P-pero ¿Y si nos están buscando? — Sasuke hizo caso omiso a su preocupación y se sentó con la espalda recargada en la corteza, soltando un cansado suspiro —. Ni siquiera sabemos qué hora es, podría estar por atardecer.
—En efecto, no falta mucho para eso — él comentó despreocupadamente, jalando a su novia para que se sentara en su regazo —. Pero no vamos a quedarnos aquí horas, solo un momento, relájate.
La joven no estaba muy segura de poder hacerlo debido al problema en el que estaban, pero aun así decidió obedecerlo y recostarse de lado en su pecho, escuchando los calmados latidos del corazón de su novio que por el silencio a su alrededor eran perfectamente audibles.
—Sakura... — él la llamó luego de unos minutos haciéndola levantar el rostro para verlo y siendo asaltada por un lento beso al instante.
Correspondió sin dudar el contacto, pasando sus manos por su pecho y su cuello hasta dejarlas en sus mejillas, acercándolo más a ella. Poco a poco, Sasuke aumento la intensidad con la que sus labios se movían sobre los de su novia, hasta que finalmente se decidió a explorar con su lengua su cavidad bucal, algo que ella de buena manera le permitió.
Estaba tan encantada y perdida mientras se besaban, que la chica no se dio cuenta de en qué momento le había pasado las piernas a cada lado de la cintura, sentándose a horcajadas sobre él.
Dada la nula distancia entre sus cuerpos y el calor en aumento por el beso que compartían, fue inevitable que la joven comenzara a gemir débilmente y que un hormigueo le recorriera la pelvis al chico siendo el preámbulo para una creciente erección en sus pantalones.
Sasuke mantenía las manos sobre la cintura de su novia apretándola contra él en busca de más profundidad al tiempo que le comía la boca, por lo que, en un momento dado, sus sexos hicieron contacto y aunque había ropa de por medio, para Sakura fue sencillo reconocer qué era el bulto duro y grande que tenía debajo de ella.
Se sonrojó en respuesta por la excitación de su novio, pero como se sentía igual que él,
con un fuego incontrolable creciendo en su vientre y nublándole la razón, no se separó o intentó romper con el momento, al contrario, se presionó suavemente contra su miembro, provocando que se le escapara un nuevo y lujurioso jadeo.
—Sakura... — él se separó con dificultad de sus labios, decidiendo aprovechar la buena disposición de su novia para susurrarle al oído un deseo que había tenido guardado durante algún tiempo, pero que no había encontrado el momento indicado para manifestar.
Habiéndolo escuchando, el rubor que cubría las mejillas de la chica se intensificó mucho más y necesitó de un pequeño momento de reflexión antes de finalmente asentir con la cabeza.
Sasuke incrédulo le preguntó si estaba segura, recibiendo una nueva afirmativa, al tiempo que ella escondía el rostro en su cuello.
Así que, un poco nervioso y al mismo tiempo emocionado, el Uchiha le pasó ambas manos en una casi imperceptible caricia por las piernas desnudas debido al vestido que usaba, pasándolas por sus pantorrillas y sus muslos delicadamente, hasta posarlas en el destino para el que había pedido permiso tocar.
Levantándole la falda a la altura de la cintura, Sasuke tentó la extensión de su trasero dándole la oportunidad a su novia para arrepentirse si asi lo quería, pero cuando ella no hizo más que ahogar un gemido en su hombro cuando él le cubrió ambas bastas mejillas con sus manos, decidió no desperdiciar su inesperada buena disposición.
—Sakura, mirame — le pidió un poco desesperado, siendo obedecido unos segundos después.
Bebió un instante de la visión que su novia suponía al tener las mejillas coloreadas furiosamente, los ojos sumergidos en un velo tanto de deseo como de vergüenza y de sus labios palpitantes e hinchados a los que no se contuvo en volver a besar.
Así entonces, mientras retomaba su labor de comerle la boca, como se merecía el manjar más exquisito que había probado en su vida, aumentó la fuerza con la que le acariciaba el trasero hasta también amasarlo y apretarlo considerablemente duro.
—S-Sasuke-kun... — ella se separó de su boca levemente para gemir.
—Voltea — él le ordenó con la voz ronca.
Un poco avergonzada, la joven bajó la mirada por encima de su hombro, encontrándose con la obscena estampa de las manos de su novio apretándole las nalgas hasta dejarle marcadas las huellas de sus dedos y sus cortas uñas, ni siquiera se había dado cuenta de que él le había corrido hacia arriba la tela de las bragas, para exponer todavía más la carne de su trasero.
Lo único en lo que se había podido concentrar era en la deliciosa sensación de que él se estuviera entreteniendo con esa parte de su cuerpo.
Nunca había sentido algo igual, ni siquiera cuando se tocaba a sí misma y era por eso que, a pesar de su bochorno, no pudo negarse a continuar, sintiendo como la humedad entre sus piernas se incrementaba e incluso comenzaba a doler.
A pesar de que ambos estaban embelesados con la vista, Sasuke le buscó la boca para volver a besarla, necesitado de tener también ese contacto con ella.
Sin embargo, como estaba volviéndose codicioso cuando se trataba del cuerpo y el afecto físico de su novia, el Uchiha elevó ligeramente sus caderas al tiempo que apretaba hacia abajo la parte baja del cuerpo de Sakura, haciendo que sus núcleos se encontraran.
Inconscientemente, la pelirrosa comenzó a tomar el mando de beso, intensificándolo y volviéndolo cada vez más desesperado, en tanto su novio marcaba un pecaminoso ritmo al mecerla sobre su erección.
Estuvieron metidos en ese inesperado giro de circunstancias unos minutos más, ambos totalmente perdidos en su lujuria y quizá hubieran llegado un poco más lejos de no ser porque, al abrir los ojos un momento para contemplar las oscuras obsidianas del Uchiha, Sakura se encontró con que todo a su alrededor ya se estaba tiñendo de naranja.
—¡Sasuke! — se separó de él alarmada, levantándose torpemente de encima del chico y acomodándose la ropa mientras la desesperación le borraba la excitación.
—¡¿Qué?! — el pelinegro no pudo evitar sonar enojado por ver su fantasía, ahora más que real, interrumpida por segunda ocasión en el día.
Él sí se había dado cuenta de que estaba atardeciendo, pero no había podido darle la importancia debida pues estaba entretenido en algo que le dejó el pantalón humedecido y con una erección todavía más poderosa de la que había tenido en la mañana.
Habiendo olvidado ya por completo la calentura antes vivida, el rostro de Sakura se afligió por la posibilidad de pasar la noche perdidos a la intemperie, donde morir comidos por animales salvajes, morir congelados en el frío de la noche, morir de hambre y sed o morir y pudrirse en la naturaleza al ser nunca encontrados, eran resultados más que plausibles.
—Calma Sakura — el chico finalmente se levantó de su lugar con las piernas un poco entumecidas, acercándose a ella para tomarla por los hombros.
—¡No! ¡Vamos a morir aquí! — la pelirrosa exclamó angustiada dejándose abrazar por su novio y refugiándose en su pecho —. ¡Tus padres nunca sabrán por qué no volviste a casa y es mi culpa!
—No, te lo prometo, vamos a estar bien — él hizo su mejor intento de sonar calmado —. Esto no es tan malo como parece.
—¡Sasuke! ¡No sabemos dónde estamos! ¡Hemos caminado sin rumbo y probablemente ya nos alejamos aún más! ¡Ya va a anochecer! ¡Kakashi-san va a matarnos si algún día nos llega a encontrar! ¡Y estuve a punto de perder mi virginidad en un maldito bosque como si esto fuera un retorcido cuento oscuro de Winnie Pooh!
Sasuke se quedó mudo por el montón de verdades dichas a gritos a las que no tenía nada que refutarles, limitándose únicamente a abrazar a la asustada pelirrosa, al tiempo que le acariciaba el cabello.
Pero como si la vida no pudiera ser más cruel, el estruendo de un rayo en la lejanía hizo aparición, anunciando que pronto llovería y terminando por hacer llorar a la chica.
—Mierda... — el pelinegro masculló con fastidio.
—¡Dios! ¡No me puedes hacer esto! — ella gritó al cielo dejando momentáneamente sordo a su novio por el clamor de su voz —. ¡No lo hagas por favor!
—Sakura — el novio siseo tratando de apaciguarla.
—¡Por favor, esto es injusto! ¡Según yo, no he sido tan mala! — ella continuó llorando aún más y nuevo trueno resonó como si le estuviera respondiendo: "¿Segura?" —. ¡Yo solo quería encontrar a la maldita madre de ese gato!
—Ya Sakura, cálmate — Sasuke la apretó con más fuerza contra sí mismo para callarla.
—¡No quiero morir aún! ¡Quiero vivir un poquito más y hacer muchas cosas! ¡Muchas de ellas con Sasuke-kun! ¡Por favor dame otra oportunidad! — el Uchiha está a por hacer un nuevo intento de tranquilizarla, pero fue interrumpido por una voz ajena a él, apareciendo de la nada.
—¡Sakura!
—¡¿Dios?! — ella respondió empujando lejos a su novio con fuerza y girando en su lugar con la mirada asombrada y fija en el cielo.
—¡Sakura! ¡Sasuke! ¡Niños! ¡¿Están aquí?! — pero, aunque en un principio Sakura creyó que se trataba del creador del universo respondiendo a sus plegarias, en realidad se trataba de Iruka.
A quien, en cuanto la pelirrosa lo reconoció, se lanzó a él llorando y riendo entre agradecimientos y disculpas.
El coordinador quedó momentáneamente desconcertado por su desesperado abrazo, pero aun así le palmeó la cabeza a manera de consuelo y le dio una aliviada mirada al irritado pelinegro a unos pasos a él.
"Este trabajo un día va a matarme" el hombre pensó al por fin concluir con las horas de búsqueda que tuvo que hacer gracias a esos dos.
Al final resultó que no pudieron acampar en la colina debido a la lluvia que amenazaba con convertirse en una furiosa tormenta, por lo que tuvieron que regresar al campamento alumbrándose con las linternas debido a la hora y con una fresca y persistente llovizna cubriéndolos.
El camino fue más sencillo y rápido de bajar de lo que fue al subir, sin embargo, durante todo el trayecto Sasuke y Sakura tuvieron que pasar por un pesado sermón sobre la importancia de hacer caso a las indicaciones y el deber de un campista consigo mismo de no ponerse en situaciones peligrosas.
Al menos les fue prometido que el castigo que recibirían sería ligero, dada la angustia por la que ya habían tenido que pasar y que les serviría como escarmiento.
—¡Bienvenidos de regreso! — Kurenai los recibió en la entrada —. Espero se la pasaran bien.
Todos medio asintieron a sus palabras dándole por su lado, sobre todo los chicos de la cabaña "Dorado" quienes apenas y tenían ánimos de hablar, exhaustos por tantas emociones vividas.
—Luego te cuento como nos fue — Iruka le comentó a la mujer señalándole con la mirada al par de campistas perdidos.
—¡Oh cierto! Sakura-chan... — la coordinadora llamó a la pelirrosa antes de que ésta se marchara a su cuarto como todos los demás estaban haciendo —. Te llamaron hace un rato, pero como no estabas me indicaron que por favor te pusieras en contacto en cuanto regresaras.
La pelirrosa parpadeó un poco desorientada por la noticia, pero aun así se despidió con un pequeño gesto de su novio y siguió a la mujer camino a la oficina.
Sasuke pensó que seguramente se trataba de una llamada por parte de Neji, algo que no debía preocuparle dado lo conocido de su dinámica de comunicación con su novia, sin embargo, esa vez algo se sentía diferente. Tenía una cierta inquietud al respecto que no entendía muy bien de dónde venía, pero tampoco podía ignorar.
Para su mala suerte, para cuando se dio cuenta de ello, Sakura ya había desaparecido en la oficina, asi que decidió ir tras ella en cuanto dejara sus cosas en su cuarto.
La pelirrosa también estaba extrañada por la sensación en su interior en cuanto Kurenai remarcó el número que antes se había puesto en contacto y le entregó el teléfono, marchándose para dejarla sola poco después.
Se sentía como si estuviera en peligro o a punto de ser acorralada y, en cuanto el pitido de la línea se detuvo y contestaron al otro lado, entendió por qué.
—¿Qué demonios sucede contigo? — la helada y colérica voz la paralizó desde el primer instante, entumiendo cada musculo de su cuerpo y al mismo tiempo haciéndolos temblar —. ¿No te dije que no causaras problemas? ¡¿No lo hice?!
—Y-yo... — no podía hilar palabras, pero cuando él comenzaba a gritar demandando respuestas tenía la obligación de intentarlo.
—Regresé a casa hoy por la mañana y me encontré con que tenía más de cincuenta llamadas perdidas del campamento — definitivamente debió haber hecho más por detener a Kakashi de hacerlas —. Y cuando me puse en contacto con mi secretaria ella me dijo que tenía otras cincuenta más en el teléfono de mi trabajo que no pudo responder debido a la hora.
—P-papá — intentó que una explicación saliera de su boca, pero fue inútil.
—¡Cállate! ¡Te deje quedarte en ese lugar con la condición de que te portaras bien pero no sabes hacer más que desobedecer! ¡Nunca puedes dejar de lado tu rol de malcriada problemática! — él le reclamó todavía más enojado, haciéndola comenzar a derramar lágrimas de auténtico miedo y angustia —. ¡Por tu bien espero que no llamaran a Sasori para molestarlo también! — ella se retorció la tela de la blusa en el área del corazón, encorvándose mientras guardaba silencio, algo que su padre interpretó al instante —. ¡Sakura! ¡¿Qué mierda tienes en la cabeza?! ¡Sasori hace esto por ti! ¡¿Y así le pagas?!
—P-perdón — la pelirrosa estaba hiperventilando en busca de llevar un poco de oxígeno a sus pulmones, pero aun así pudo lograr que él entendería lo que decía.
—¿Qué te he dicho sobre las disculpas? ¡No sirven de nada! ¡Son pura mierda clásica de la gente como tú que no sabe hacer otra cosa más que molestar a los demás! — al otro lado de la línea creyó escuchar la voz de Mei pidiéndole que se detuviera, pero su padre no la escuchó —. Escúchame bien, si vuelven a llamarme por tonterías tuyas voy a hacer que te arrepientas en serio ¡¿Entiendes?! ¡Respondeme!
—S-sí — pronunció con un fantasma de voz, que al menos bastó para que él diera por terminado el asunto, pues la conversación terminó con el sonido de sus pasos alejándose.
—Sakura-chan, lo siento mucho — Mei tomó el teléfono cuando él se marchó e intentó consolarla ansiosamente, de hecho, parecía que ella también estaba llorando —. Trate de convencerlo de que no te llamara, pero ya sabes cómo se pone, por favor, no te preocupes...
La chica de cabello rosado escuchó con la mente ausente todas las promesas vacías que la mujer le hizo, mientras las lágrimas le corrían por las mejillas como cascadas y se mordía el labio inferior para contener sus sollozos, provocándose una sangrante herida.
Solo cuando escuchó unos pasos detrás de ella correr para abrazarla por el cuello y el pitido incesante de la línea indicando que la llamada había terminado, se permitió soltar el teléfono y derrumbarse en un llanto aún más furioso que antes, incluso cayendo en un espasmo de sollozo.
La persona a su lado la tomó con desesperación por las mejillas, acariciándoselas y luego usándolas para atraerla a su pecho en un intento de sosegarla, pero, ya que ella estaba tan metida en su miseria, no tuvo éxito.
Todo lo que el acelerado estado de miedo y dolor le permitió registrar fue el sonido de su propia voz rompiéndose al finalmente encontrar las palabras que debió decirle a su colérico padre antes de que él colgara.
—¡Estaba enferma! ¡Me enferme! ¡Lo siento!... Estaba enferma... No fue mi intención, de verdad lo siento.
...
NOTAS FINALES:
¿Estuvo raro? Yo sé que sí.
Este capítulo tuvo la peor montaña rusa de emociones en comparación al resto del fic, pero es porque ya estamos por llegar a todo el asunto familiar de Sakura.
Ya era necesario, los tuve mucho tiempo con la duda y admito que son chingaderas, pero no se preocupen, ya para el siguiente capítulo tendrán las respuestas que necesitan.
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¿Qué les pareció este capítulo amixes? Ya saben que me encanta leer sus opiniones, asi que les mega agradecería que me dejen un comentario.
Como siempre les agradezco desde el fondo de mi corazón a cada persona que me deja su apoyo y que me motiva a seguir con esta historia, lxs apreció mucho.
Sin más, nos leemos en la próxima actualización. BYE!
