TWO HEARTS IN A FISHBOWL

DISCLAIMER: Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto, pero la historia es de mi autoría.

...

Capítulo 14. Ímpetu afuera y adentro.

El fin de semana en la madrugada todos en "Atlantis" (y probablemente también en "Raíz") fueron despertados por el cercano retumbar de un rayo.

Había habido una serie de tormentas por las noches, que incluso los obligaron a todos a trabajar en el día, para hacer reparaciones a los techos de las instalaciones debido a los estragos que la lluvia consiguió hacer.

Así pues, cerca de las 5 de la mañana, en medio de un furioso aguacero que no parecía tener fin, Kakashi avisó, por medio del altavoz del campamento, que todos debían permanecer en sus cuartos, pues estaban siendo el epicentro de una tormenta y los rayos que estaban cayendo muy cerca de "Atlantis" amenazaban con convertirse en incendios, que incluso excedieran la capacidad de la lluvia para controlarlos.

Si bien los últimos días habían sido advertidos que eso podría llegar a suceder, pues era un evento común cada verano ahí, al tiempo que eran instruidos sobre cómo manejar esa potencialmente peligrosa situación, dentro de la cabaña "Dorado" los chicos no estaban reaccionando adecuadamente al desastre afuera.

—Aunque sí tenía un poco de urgencia por ir a Konoha, también es agradable estar aquí — Sakura comentó distraídamente sin voltear a ver a su compañero.

Sasuke, por su lado, no dijo nada porque no estaba del todo seguro sobre eso.

La lluvia estaba cayendo de manera desigual, golpeando tanto su puerta como la ventana, obligándolos a encerrarse; Iruka prácticamente les había lanzado a la cara la comida que les trajo hacía unas cuantas horas, antes de salir corriendo a hacer su siguiente entrega y no podía ignorar el hecho de que, dada su cercanía con la laguna, el nivel del agua podría subir hasta inundarlos.

Sin embargo, su novia parecía inusualmente tranquila, a pesar del agregado de que el viaje a Konoha, que tanto había estado esperando para revelar sus rollos y conseguir unos nuevos, fue pospuesto una y otra vez debido al clima y la peligrosidad de la carretera.

—Si tú lo dices — el pelinegro finalmente respondió, levantándose de su cama, donde había estado distrayéndose con una revista, para aproximarse a la chica que ocupaba el escritorio.

Con un pequeño toque en su hombro, que ella sabía muy bien qué significaba, le pidió levantarse de la silla, para ocuparla él, posicionándola a ella sobre sus piernas.

Desde el inicio del día Sakura había estado ocupándose en pequeñas cosas con el propósito de no aburrirse o prestarle atención al potencial desastre en el exterior.

Como haber dormido hasta tarde, jugar piedra, papel o tijera mientras comían o su plan de salir corriendo y gritando plegarias a todos los dioses conocidos cuando tuvieron que ir al baño luego de comer para asearse, compartiendo el único impermeable que tenían y casi muriendo atorados en el lodo.

Así como su tarea actual, la cual consistía en entretenerse con un rompecabezas que Shino le había prestado y cuyo resultado final debía ser una ilustración realista de un escarabajo.

Sasuke no participó en su actividad, en cambio, simplemente la dejó ocuparse en eso, mientras él intentaba relajarse en el silencio dentro la cabaña que sólo era interrumpido por la lluvia afuera y el replicar de los cercanos y furiosos truenos a los que, luego de un rato, se les sumaron sirenas de bomberos.

"El cielo se está tomando muy literal el nombre que lleva este campamento" pensó con molestia.

Hubo un momento en que cerró los ojos e inclinó hacia atrás su cabeza, esperando a que su novia terminara lo que estaba haciendo y le dedicara un poco de atención a él.

Sin embargo, cansado de esperar por ella y con el conocimiento de que aún le faltaba mucho por armar; cuando la pelirrosa se levantó de su regazo para inclinarse más hacia la mesa, terminando por situar su trasero a la altura del pecho masculino, Sasuke decidió que ya era hora de reclamar su afecto.

Sintiéndose más atrevido debido los episodios variados de toqueteo que habían tenido los últimos días, el chico no dudo en bajarle el pantalón gris del pijama de un rápido tirón.

—¡Sasuke-kun! — ella reclamó mirándolo sobre el hombro e intentando levantarse, algo que él no le permitió presionando sus dedos sobre su espalda baja para mantenerla en esa misma posición sobre la mesa.

—Quédate así — él ordenó con firmeza.

Sakura sabía que últimamente su novio estaba tomándose muchas libertades con su cuerpo que terminaban tomándola por sorpresa la mayoría de veces, así como también que, si él se sentía con tal seguridad de tenerlo permitido, era debido a que ella no podía ocultar cuanto disfrutaba de sus atenciones.

Al Uchiha le encantaba tocar el basto y pálido trasero de su novia, así como masajearlo para sostenerla mientras se besaban o apretarlo hasta dejar sus manos marcadas. Tenerlo casi frente a su rostro, como en ese momento, significó que podía hacer algo nuevo que hasta ahora no había tenido oportunidad de probar pero que siempre se había imaginado haciendo.

—¡Ahh! — la pelirrosa gimió desprevenida cuando sintió algo cálido sobre su mejilla izquierda.

Sasuke, además de tomarla por las caderas para acercarla más a él y tirar hacia arriba la tela de sus bragas, se había atrevido a comenzar a besarle la piel al tiempo que también le daba largos y húmedos lengüetazos que no tardaron en hacerla jadear, tanto por la sorpresa como por el gozo.

Luego de poco tiempo, con satisfacción, el pelinegro vio como su piel comenzaba a enrojecer en varias zonas por sus atenciones, así como las marcas que terminarían poniéndose moradas debido a la succión de su boca.

Tras varios excitantes besos, el Uchiha comenzó a descender sus labios a una peligrosa cercanía de los labios inferiores de su novia, quien, al sentir la humedad de la lengua de su novio jugar en esa parte, no pudo evitar mojarse ella misma todavía más por la excitación.

Sin embargo, no queriendo incomodarla invadiendo un lugar que quizá ella no estaba lista para mostrarle, Sasuke se separó de ella, lo que provocó que la chica volteara a verlo al hacerlo en falta. En sus ojos, bajo los que un intenso rubor se apoderaba de sus mejillas, el pelinegro se encontró con un indiscutible deseo y necesidad que no hizo más que endurecer aún más la erección que guardaba bajo su pantalón y que había obtenido hacía un buen rato.

La siguiente en tomar la iniciativa fue Sakura, pues se bajó de la mesa, sacándose el pantalón que se arrugaba sobre sus pantorrillas y se dio la vuelta para volver a sentarse en el regazo de su novio, esta vez dándole la cara y acercando sus sexos, al tiempo que envolvía sus brazos por su cuello y comenzaba a besarlo.

Sasuke recibió gustoso el contacto, intensificándolo casi al instante mientras que volvía a atrapar entre sus palmas las nalgas de la chica. Cuando la pelirrosa sintió la lengua de su novio ingresar a su cavidad bucal, no pudo contener un fuerte gemido ahogado en los labios del pelinegro y que fue más que suficiente para que el Uchiha comenzará a mecer su núcleo contra él en un sensual y adictivo movimiento curvilíneo.

Todo eso provocó que los pezones de Sakura se hincharan y endurecieran bajo su ropa, al igual que su vagina comenzara a dejar salir fluidos que empaparon sus bragas y posiblemente el pantalón de su novio.

—Sasuke... — ella musitó débilmente cuando él se separó de sus labios para continuar besando su delicado cuello, al mismo tiempo que metía una mano bajo su ropa acariciando sus costillas.

Para ese momento, la Haruno tenía la mente bastante nublada por el deseo y, dada la experiencia que había estado acumulando y que la hacía sentirse cada vez menos desinhibida, así como su decisión de contener la vergüenza y cooperar en el disfrute del momento, ella misma se quitó la sudadera por encima de la cabeza.

Sasuke ya la había visto en sujetador varias veces, tomando en cuenta que ella solía dormir en top deportivo o el hecho de que eso era bastante igual a verla en traje de baño. Sin embargo, ese día la joven no llevaba nada debajo, por lo que en cuanto se quitó la ropa, saltaron a la vista de los conmocionados obsidiana el par de firmes, altos y llenos pechos coronados por sus seductoramente duros pezones rosados.

A pesar de su valentía de hacía unos segundos, una vez estuvo semidesnuda por primera vez frente a Sasuke, no pudo evitar ponerse increíblemente nerviosa. Sobre todo, porque él se estaba tomando demasiado tiempo para analizar su delicado y sonrosado torso, con los ojos oscureciéndosele paulatinamente y mordiendo su labio inferior.

Sin embargo, su vergüenza no tuvo tiempo de aconsejarle volver a cubrirse, pues su novio atrapó uno de sus senos, masajeándolo con las yemas de sus dedos, al tiempo que volvía a cubrir su boca con la suya y continuaba meciendo su intimidad contra su erección.

Sakura correspondió el beso con la misma intensidad, mientras, entre gemidos, disfrutaba de toda la atención que no hacía más que humedecer su centro cada vez más.

Fue entonces que, necesitado de aumentar un nivel en la escala de su acto sexual, Sasuke se separó de su boca comenzando a recorrer su cuello con su lengua y besarle las clavículas con adoración hasta llegar a su pecho. La sostuvo por la espalda, inclinando su femenino cuerpo hacia atrás hasta que sus duros picos apuntaron al techo y solo así se permitió degustar con su boca y su lengua los alegres pechos de su novia.

—¡Sasuke! — ella jadeó con la respiración agitada, elevando sus pezones seductoramente hasta la caliente boca del chico, cuya lengua y dientes no estaban tomándose con calma su tarea de darle placer.

Sakura apenas podía controlar el estrepitoso deleite que no la dejaba ni pensar, teniendo que aferrarse a los hombros masculinos para no caer hacia atrás y golpearse la cabeza contra el escritorio.

Aunque ella no era la única disfrutando con el contacto, pues, por su lado, el Uchiha estaba más que embelesado con la suavidad, el aroma, el perfecto tamaño de sus senos y la maravillosa sensación de su botón contra su lengua.

No supo cuánto se demoró en succionar, besar o lamer satisfaciendo su propia gula, pero para cuando se separó de ella, Sakura tenía ambos pechos hinchados y los pezones enrojecidos, así como marcas que se volverían moretones iguales a los que le había hecho en el trasero.

Fue entonces que, aprovechando la distancia, ella le ayudó a quitarse con la camisa con algo de apuro, para de inmediato pegarse a él y comenzar a asaltar su boca.

Entre esos tantos besos apasionados, Sasuke decidió que era momento de pasarse a la cama, atrayéndola a un más a él para luego levantándose, causando que la chica enredara sus piernas alrededor de su cadera. Se tomó un par de segundos antes de tirarla a la cama, pues la sensación de sus erectos pezones, humedecidos todavía por el número que él les había hecho con su boca, contra su duro pecho, le enviaron una corriente de placer por la columna que hizo que le temblaran las rodillas.

Cuando por fin ella estuvo sobre el lecho, Sasuke se subió sobre ella, posicionándose entre sus piernas y terminando de atender sus inflamados labios para pasar a sus demás tesoros sin explorar, como su plano vientre en perfecta armonía con su sinuosa cintura y sus tentadoras caderas.

Sakura le permitió hacer su recorrido al tiempo que le acariciaba las oscuras hebras de su cabello, sin embargo, cuando se topó con el límite marcado por sus bragas, la pelirrosa regresó a la realidad, tratando de detenerlo.

—N-no... — se incorporó sobre sus codos y le dirigió una suplicante mirada que consiguió traspasar el deseo que nublaba la razón del ansioso chico.

Sasuke había imaginado muchas veces como seria tenerla desnuda y a su merced, lista para recibir todas las atenciones que sus manos, su boca y cierta parte de su anatomía le podían dar, pero era consciente de que, al ser su primera vez, Sakura podría guardar ciertos miedos e inseguridades.

Mismos que o él conseguía calmar, haciéndole ver lo mucho que la deseaba y su intención de cuidarla en el acto, o respetaba y dejaba todo ahí hasta que ella estuviera lista.

—Sakura, mirame Sakura... — él la llamó tratando de disimular la urgencia, encontrándose con sus brillantes orbes verdes nublados de vergüenza, aunque también de lujuria al ser atendido —. ¿Quieres que me detenga?

La joven lo pensó un momento, sin apartar los ojos del acalorado y determinado rostro de su novio. Tenía un fuego dentro de ella que estaba quemando cada extremidad suya y que era todavía más insoportable en su intimidad.

Necesitaba ser atendida y quería con toda el alma que él lo hiciera.

Admitía que deseaba con ahínco saber cómo sería hacer el amor con Sasuke, qué sensaciones desconocidas experimentaría su cuerpo gracias al trato que un hombre le podía dar y cuál sería el alcance de su placer si se entregaba a vivirlo sin reservas.

Por ello negó con convicción al cuestionamiento de su novio y puso los brazos sobre su cabeza, dándole a entender que tenía su autorización para disponer de su cuerpo, lo que consiguió arrancarle la sonrisa más endemoniadamente sensual que alguna vez lo había visto esbozar.

—Bien, porque quiero hacerte llegar de todas las maneras posibles lo que me haces sentir — él se incorporó sobre sus rodillas lo más que pudo debido a la cama que estaba sobre sus cabezas y elevó una de sus estilizadas piernas hasta su cara, comenzando a repartir besos y lengüetazos —. Y esta es una de las más puras en las que tengo el propósito de hacerlo.

Poco a poco aquel pecaminoso camino que emprendió a través de sus muslos, que incluso incluyó mordidas, fue a parar a sus bragas.

Sin esperar demasiado, comenzó a acariciar la vagina de la chica por encima de la tela. Gracias a lo húmedas que estaban, producto de sus fluidos luego de tanto juego previo, Sakura podía sentir cómo los dedos del pelinegro recorrían sus labios exteriores ejerciendo una deliciosa presión y recorriéndola de arriba a abajo, lo que la hizo arquear la espalda y gemir agudamente del terrible placer.

Y cómo si aquello no fuera suficiente, sin pedir autorización, Sasuke se deslizó dentro de sus empapadas bragas y se empezó a mover en círculos sobre su hinchada perla, haciéndola gritar y apretar los dedos de los pies.

—¡Sa-Sasuke-kun! — debido al intenso disfrute que la hacía soltar audibles gemidos aún a través del ruido de la lluvia afuera, la joven mordió su dedo índice con el propósito de contenerlos.

Bajo la hambrienta mirada de su novio que no dejaba de endurecerse más conforme la veía entregarse a él: con las mejillas y el pecho furiosamente sonrojado, los ojos entrecerrados cubiertos por un velo de gozo y los labios apretándose alrededor de algo que mataría porque fuera su pene.

Tras un buen tiempo de estimular el exterior de la vagina de Sakura hasta casi arrancarle un orgasmo, Sasuke comenzó a ingresar su dedo índice en la entrada de la chica, haciéndola exclamar tanto de sorpresa como de regocijo.

La acalorada pelirrosa sintió cómo un atrevido dedo se deslizaba en su interior, siendo recibido de buena gana y permitiéndole abrirse paso tan profundo como él quisiera ir. No dolía como imaginó que sería ni tampoco fue parecido en lo absoluto a cuando ella se masturbaba, pues los dígitos de su novio eran más largos, así como anchos que los suyo, dilatándola hasta un delicioso punto nunca antes alcanzado.

—Sasuke-kun... — ella gimió tomándolo por la nuca con ambas manos en un pedido para que la besara, siendo atendida al instante por la lengua del Uchiha saliendo a la vista para enredarse en la de ella, por fuera de sus bocas.

Bajo ese agarre entre ambos el chico comenzó a bombear en ella, aumentando poco a poco la velocidad y comiéndose los cada vez más incontrolables y lascivos gemidos de la chica. Ni siquiera pasó mucho tiempo antes de que metiera un segundo dedo en ella, penetrándola a un ritmo vertiginoso que incluso provocó acuosos y excitantes ruidos que se mezclaron con las aceleradas respiraciones de ambos.

Fue entonces que un angelical y prolongado jadeo, acompañado de una violenta sacudida de la parte baja de su cuerpo y un apretado agarre de su vagina a sus dedos, le anunciaron al Uchiha que había logrado llevar a su novia al primer orgasmo de ese encuentro.

Sakura saboreó tanto la sensación que ni siquiera se dio cuenta que el pelinegro había abandonado su boca y finalmente había bajado sus bragas hasta tirarlas al suelo, dejándola completamente desnuda ante él.

Aunque sí sintió la sorpresiva brisa fría que caló en sus sensibles labios inferiores cuando él le abrió las piernas para meterse entre ellas.

—Eres la mujer más hermosa que he visto Sakura — él pronunció con la voz ronca, llegando al fondo del corazón de la chica, quien no podía negar que, hasta hace un rato, todavía sentía un cierto grado de miedo a no gustarle.

Ella estaba a punto de agradecerle y expresarle lo mucho que significaba su aceptación, sin embargo, fue rápidamente silenciada cuando sin aviso previo, Sasuke bajó su rostro hasta su vagina y le dio un sonoro y descarado beso.

—¡Sasuke-kun! — ella dejó atrás las protestas que pensaba a hacer por el sorpresivo sexo oral al que estaba siendo sometida cuando identificó que el placer era mucho más intenso que cualquier otro que hubiera experimentado antes.

El pelinegro usó su lengua para recorrer toda la vagina de Sakura, de arriba hacia abajo, yendo lento y profundo, mientras le subía las piernas en sus hombros y ocasionalmente la veía a los ojos desde su posición.

Devoró con igualdad cada una de las partes de la zona íntima de la pelirrosa, haciéndola retorcerse y ruborizarse aún más del placer. Sin embargo, cuando el Uchiha decidió poner toda su atención en su clítoris, de inmediato, lo atrapó entre sus labios y comenzó a chuparlo, lamerlo y succionarlo, nuevamente produciendo deliciosos sonidos que resonaban en la habitación, hasta llevar a nuevas alturas a su chica al punto de que terminara explotando en otro violento orgasmo.

Sasuke entonces, enormemente orgulloso de sí mismo se incorporó para verla, encontrándose con que la chica estaba recuperándose del éxtasis, regulando su respiración y que lo estaba viendo fijamente con un brillo que él ya le había visto con anterioridad.

Cuando quería mostrarle que también lo deseaba y era una visión tan clara como estimulante.

Con cautela, Sakura salió de debajo de él para arrodillarse en la cama y mostrarle su agradecimiento por sus atenciones con un caliente beso, al mismo tiempo que sus manos empezaban a vagar por su pecho y abdomen, un poco tímidas al principio, pero tomando confianza al poco tiempo.

Al Uchiha le gustaron las febriles caricias que la chica acompañó con el roce de sus uñas en su trabajado torso, por lo que simplemente la sostuvo por los brazos, dejándola recorrer su cuerpo y guiar el beso.

A pesar de su inexperiencia, la pelirrosa era realmente majestuosa a la hora de besar y los gemidos entrecortados que se ahogaban en la boca de ambos resultaban un toque seductor que él no había experimentado con ninguna otra chica antes.

Es más, ahora que estaba finalmente por tener sexo con Sakura, dudaba poder recordar haberlo hecho con alguien más en el pasado.

Interrumpiendo sus pensamientos acerca de lo especial que era como pareja, la Haruno se atrevió a posar sus manos en las caderas del chico, recorriéndolas lentamente de afuera hacia adentro hasta que, envalentonada por los gruñidos oscuros de su novio, posó su palma derecha sobre su erección aún cubierta por la ropa.

Recorriéndola con parsimonia de arriba a abajo, excitándolos a ambos y motivando a Sasuke a mostrarse desnudo por completo, ahora que podía tener la seguridad de que la joven no se asustaría.

—Quitame la ropa... — pero, aunque pudo haberlo hecho él mismo, decidió comprobar su disposición, pidiéndole a ella que lo hiciera.

Sakura dudo un poco, pero, como si de una orden para apresurarse se tratara, un fuerte trueno resonó en el exterior, tirando sus inseguridades a un lado y haciéndola obedecer. Decidió que, dado su nerviosismo, lo mejor sería bajarle el pantalón y los boxers de una sola vez, pero, cuando consiguió hacerlo, se quedó muda y evidentemente conmocionada cuando el erecto pene de su novio brotó de su ropa interior.

No sabía si el tamaño era lo normal o estaba por encima del promedio, pero verlo le recordó el miedo que sentía al pensar en el dolor que tendría que pasar una vez que perdiera la virginidad.

Aun así, decidida a dejar los temores y reservas de lado, pues tenía más peso su lujuria, se permitió tocarlo. Primero la punta, húmeda por su preseminal, con su dedo índice, recorriéndolo de arriba hacia abajo, desde la cabeza hasta la base donde su oscuro vello púbico brotaba, provocando que Sasuke temblará de expectativa, hasta que se animó a tomarlo por completo en su palma, solo que fue sorpresivamente detenida por la muñeca, impidiéndoselo.

—Primero enséñame tu lengua — él ordenó alejándose de su boca para verla atender a su pedido. Un poco tímida, Sakura hizo lo que le pidió, haciéndolo sonreír como un demonio por la erótica visión de su pequeña y húmeda lengua, así como de su caliente y entregada mirada esmeralda —. Ahora lame tu palma y luego vuelve a tocarme.

Ella asintió y sin cortar el contacto visual con sus oscuros ojos, cumplió con sus instrucciones. De inmediato, el pelinegro soltó un febril gruñido y colocó su mano sobre la de ella enseñándole cuál era el movimiento y la velocidad adecuadas para complacerlo, siendo perfectamente imitado al segundo.

Mientras lo masturbaba, Sakura posó su frente sobre su fuerte hombro, mirando hacia abajo donde los perfectos músculos de su pecho subían y bajaban conforme ella le daba placer, así como el perfecto, largo y grueso pene que la hizo mojarse aún más de excitación cuando vio que tenía unas notorias venas en el bajo vientre, en el área donde se conectaba a su miembro y las masculinas caderas tatuadas con una araña en el lado derecho que, hipnotizada por el irremediable deseo que sentía por su novio, le pareció que la estaba llamando para que la viera más de cerca.

Ese era el único tatuaje suyo que no había visto hasta ahora y el conocerlo finalmente la hizo regocijarse tanto que, con una traviesa sonrisa, se separó de los labios masculinos y comenzó a besarle la mandíbula, el fuerte cuello y los hombros, hasta descender pecaminosamente por su pecho sin dejar de masturbarlo.

—Mierda... — él masculló en un audible gemido cuando la sintió besarle las caderas y lamerlas yendo de un lado a otro, pasando por encima de su miembro a una peligrosa cercanía y dejando un camino de saliva brillante y caliente en su piel.

No obstante, cuando sintió que ella estaba por sustituir su mano por su boca alrededor de su pene, el lujurioso Uchiha encontró en sí mismo la suficiente razón para detenerla.

—¿Sasuke-kun?

—Tal vez otro día, pero no hoy — él la tomó por los hombros y volvió a recostarla sobre la cama, bajo su conmocionada mirada —. Con eso ha sido suficiente para mí... ahora quiero terminar de ocuparme de ti.

Nuevamente volvió a besarla de lleno en los labios, tomándose el tiempo de seducirla con su lengua en su interior y con el vaivén de sus labios maltratando los suyos. Le acarició los pechos nuevamente, avivando el deseo en ella y humedeciendo todavía más sus pliegues inferiores, justo como que necesitaba que sucediera.

Para cuando terminó de asaltarla con la boca, Sakura tenía la mirada más hedonista y necesitada que alguna vez le hubiera dedicado. Con las pupilas dilatadas, las pestañas humedecidas y los labios rojos e hinchados recuperando el aire perdido con desespero.

Sintió que su pene latió con dolor por lo mucho que quería hundirse en ella y penetrarla como un loco hasta hacerlos perder la razón a ambos.

Sin embargo, todavía tenía algo muy importante que hacer antes.

—Sakura, dime... ¿Quieres hacerlo? — trató de sonar lo más calmado posible para que ella no notara lo impaciente que se sentía por escucharla aceptar y pudiera negarse si asi lo deseaba.

A través de su intento de disfraz, la pelirrosa pudo leer lo angustiada de su expresión y el implícito mensaje que se leía en sus famélicos ojos y reconoció que a pesar de su incertidumbre se sentía igual.

De hecho, quería entregarse a él probablemente más de lo que el chico quería poseerla a ella.

—Sí... — aunque su aceptación fue un apenas audible murmullo, ella se veía convencida, encantando indescriptiblemente al hombre.

—Bien, voy a ser cuidadoso contigo, lo prometo, pero eres libre de apartarme cuando tú quieras — él le hablo al oído para después proceder a besarla con todo el amor y la ternura que sentía por ella —. No sabes lo mucho que te he deseado y lo ansioso que estoy por hacer esto miles de veces contigo.

Era la primera vez que tenía sexo con una chica sin experiencia, así como la primera ocasión en la que realmente consideraba que estaba haciendo el amor con alguien, así que también guardaba sus propios temores sobre lo que estaban por hacer.

Tenía claro que gran parte del dolor que ella podría sentir dependería de su habilidad, delicadeza y precisión para cuidarla, por eso, una vez que recogió de entre sus pertenencias los condones que en secreto le había pedido a Shikamaru conseguir para él y deslizó uno sobre su miembro, decidió apartar sus inseguridades y hacer disfrutar del momento tanto como fuera posible a la pelirrosa en sus brazos.

Sakura por su lado, aunque temblaba ligeramente por la expectativa y al mismo tiempo por el temor al sufrimiento inicial que sabía que tendría que pasar, trató de relajarse lo más posible con el propósito de facilitar una tarea para la que su novio se notaba bastante nervioso.

Por ello, antes de que él comenzará a adentrarse en ella, mientras estaba por encima de su cuerpo y reflexionaba sobre su siguiente movimiento, gentilmente acarició su mejilla con la punta de sus dedos.

—Está bien Sasuke-kun, sé que no me harás daño — la chica murmuró contemplándolo con dulzura a través de sus pestañas —. Nunca podrías... por eso te adoro tanto y quiero que seas el primero en hacerme el amor.

Encantado con sus palabras, el chico se llenó de seguridad y se abalanzó a sus labios para transmitirle todo el afecto y pasión que solo ella podía despertar en él.

Lo siguiente que ocurrió, en efecto, fue bastante doloroso para Sakura comparado con lo que se imaginó de su primera relación sexual.

Sin embargo, al poco tiempo fue perfecto, al punto de ser tan inolvidable como imposible de describir.


—¡Niños! ¡rápido, abran! — Iruka, a punto de colapsar, gritó desde la puerta. De inmediato fue atendido por Sakura, quien recibió alegremente la última tanda de comida que el coordinador iba a entregarles ese día —. ¿Está todo en orden aquí?

—Sí Iruka-san, muchísimas gracias por la comida y su esfuerzo — la pelirrosa le agradeció con una reverencia, para luego hacerse a un lado y dejar al hombre inspeccionar el interior de la cabaña.

—¿Qué le pasa a Sasuke? — señaló con un dedo al muchacho recostado en la cama y cubierto hasta la cabeza.

—No se siente muy bien... — ella murmuró a su superior, acercándose a él como si fuera a contarle un secreto —. El encierro lo pone de muy mal humor y no quiere ni que lo mire.

—Entiendo... bueno, coman y duerman tranquilos y, por favor, no salgan si no tienen que hacerlo, el terreno se ha vuelto muy inestable, la lluvia no ha mostrado señales de ir a detenerse pronto y me temo que la situación es propicia para accidentes — Iruka indicó con evidente aflicción en el rostro y su voz, recibiendo un asentimiento de la chica y marchándose a la siguiente cabaña a la que debía suministrarle alimento.

Una vez que cerró la puerta, Sakura olfateó encantada el arroz frito y las chuletas mientras dejaba el paquete sobre el escritorio e iba a lavarse las manos con un poco de agua que tenían dentro para eso, disponiéndose a comer posteriormente.

Detrás de ella escuchó a Sasuke suspirar aliviado y levantarse de la cama, ya con la seguridad de que el coordinador no volvería.

—Te dije que te vistieras — la chica le dijo sin voltear a verlo.

—Me gusta estar desnudo — él se encogió de hombros, pero aun así tomó el pantalón del pijama que había estado usando durante el día y se lo colocó, sin molestarse en también ponerse la ropa interior. Luego se acercó por detrás de ella y susurró en su oído —. ¿No te gusta verme así?

—No me gustaría que alguien más te viera así por tu necedad — ella respondió poco afectada por su ronco y seductor tono.

El chico, un poco ofuscado por su falta de reacción, le palmeó el hombro, indicación que ella obedeció levantándose de la silla para que él la ocupara con ella sobre sus piernas.

—Tengo demasiada hambre — Sasuke le informó mirando con ansias la comida que tenía en frente y al instante Sakura puso a su disposición un bocado del esponjoso arroz, que él tomó sin demora.

Ambos comieron en silencio un rato, mientras la pelirrosa alternaba entre alimentarse a sí misma y darle enamoradas miradas al chico a sus espaldas, que no dejaba de acariciar su cintura con cariño.

Sakura se sentía en las nubes, luego de lo que acababan de hacer.

No era exactamente, así como planeó que sería su primera vez y estaba más que encantada de que su experiencia sobrepasara con creces sus expectativas.

El Uchiha había sido un amante mucho más tierno y apasionado de lo que sus limitadas fantasías pudieron haber predicho y, mientras la tomaba, le fue imposible evitar pensar en lo profundamente enamorada que estaba de él y el enorme crecimiento de sus sentimientos ahora que ya habían tenido pleno contacto sexual.

Mientras Sasuke estaba ajeno a los edulcorados pensamientos de su novia, Sakura se permitió verlo atentamente y con infinito afecto, deleitándose como siempre de lo atractivo y masculino que era su novio.

Un perfecto ejemplo de hombre que nunca pensó que pudiera fijarse en ella ni mucho menos llevarla a tales sensaciones y emociones como las que acababa de experimentar hacia unas horas.

—Pobre Iruka... — el Uchiha la sacó de su estupor trayendo a colación al coordinador y dejando ligeramente confundida a la chica por la mención —. Debe estar agotado de muerte si no se dio cuenta de lo que está tirado ahí.

Con los palillos, el chico señaló una esquina de la habitación, donde descansando en el suelo estaba el descarado envoltorio del preservativo que usaron. Al verlo Sakura casi se atraganta con su comida de la vergüenza, enrojeciendo de golpe y cubriendo su boca con su mano.

¡Que descuidados habían sido! De no ser porque, en efecto, el coordinador estaba terriblemente agotado luego de correr en la lluvia durante todo el día para atender a los campistas, seguro habrían sido descubiertos y no quería ni imaginarse lo que hubiera pasado.

Con el rostro nervioso y un caricaturesco temblor de ansiedad, la chica se apresuró a recogerlo y ponerlo en la misma bolsa plástica donde habían puesto el condón usado.

Frustrada, suspiró volviendo a cerrarla y esconderla, para luego golpearse las mejillas tratando de contener el azoramiento.

Nadie le había dicho que esas cosas para nada románticas venían incluidas en la dinámica común alrededor de las relaciones sexuales y, a pesar de que ella se sentía y veía sumamente afligida, a sus espaldas Sasuke estaba conteniendo una jovial risa por sus divertidas reacciones.

Dándose la vuelta de golpe, Sakura lo miró mal, entrecerrando los ojos y frunciendo el ceño, ofendida.

—¿Qué? — él preguntó fingiendo inocencia.

La pelirrosa no respondió nada en lo absoluto, eligiendo en cambio dar por terminada su cena y buscar entre sus cosas un cambio completo de ropa, tomar su toalla y meter todo debajo de su sudadera a modo de vientre de embarazada para protegerlo.

—Voy a ir a darme un baño — anunció con la voz y la expresión teñidas en irritación que no hicieron nada más que divertir aún más a su novio.

—Espera un momento e iré contigo — él le pidió teniendo un enorme éxito al aguantar la risa, pero fallando en borrar la burlona sonrisa de su rostro.

—¡No! — la chica exclamó en serio ofuscada mientras se ponía el impermeable y abría la puerta, saliendo a gran velocidad de inmediato.

Dentro de la cabaña y una vez que estuvo solo, Sasuke por fin se permitió a sí mismo no sólo desatar la risa que le producía la inocencia de Sakura ante las cosas más normales como un simple preservativo, sino también dejar libre todo el júbilo que tenía acumulado en su pecho luego de haber tenido sexo con ella después de tanto soñar con hacerlo.

Tuvo que tomar una almohada de su cama para cubrirse el rostro y así reír libremente mientras evocaba con gran gusto el magnífico momento que habían pasado.

Sakura era en extremo bella, en cada rincón de su cuerpo hecha para su disfrute y de verdad le había hecho perder la razón irremediablemente una vez que el dolor de perder su virginidad pasó y se entregó a él sin restricciones.

Haber estado en su interior era imposible de describir con total justicia, pues más allá de la calidez y el perfecto envolver de sus paredes alrededor de su pene, a eso habría que sumarle que durante todo el acto lo había mirado a la cara, con sus preciosos ojos humedecidos por el éxtasis y al mismo tiempo perdidamente enamorados de él, su dulce boca gimiendo su nombre sin control y el maravilloso contoneo con el que respondió a sus embistes.

Iban a pasar siglos y estaba seguro de que no podría borrar de su memoria su perfecto cuerpo sacudiéndose al ritmo de sus embestidas ni mucho menos la orgásmica expresión de su rostro una vez que la llevó a la cúspide.

Había sido tan especial y perfecto que ahora no podía recordar haber tenido sexo con ninguna otra persona antes que ella.

Lo difícil de ahora en adelante sería aguantarse las ganas de hacerlo con ella a cada minuto del día y de verdad esperaba que su pelirrosa deseara tanto como él entregarse al placer y las formas que aún les faltaban experimentar para conseguirlo.

Porque Sasuke no tenía reparo en admitir que Sakura era la absoluta y única dueña de su lujuria, mente y corazón.

Tres cosas que se había ganado con su simple y perfecta existencia.

—Que bueno que no pueden decir ni una palabra sobre esto a nadie — expresó mirando a los tres peces dorados que habían sido testigos de todo lo ocurrido ese día y que conforme el tiempo pasaba se hacían cada vez mas grandes.

...

NOTAS FINALES:

Bueno, me tarde, pero no demasiado y pues si avise que iba a estar con un ojo al gato y otro al garabato por la otra historia que también estoy escribiendo.

Sí ha sido un poco complicado alternar la atención y el esfuerzo entre dos textos que la neta son bien diferentes porque mientras esta me tiene: "Awww" a cada rato, la otra me tiene mega " :( ".

Pero hasta ahora ambas me están gustando mucho como están quedando, todavía no sé cuándo podré publicar mi otro fic, pero prometo que por apresurarme no dejaré esta historia de lado.

Con eso dicho, si quieren enterarse de cuando se publique esa y otras historias que llegue a publicar plis síganme, no cuesta nada jaja.

Como siempre muchas muchas gracias por leer y por todos sus comentarios bonitos, de verdad me hacen muy feliz y vengo a leerlos varias veces cuando necesito motivación.

Eso es todo por hoy, nos vemos en la siguiente actualización. BYE!