- Mamá
Unas lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas ante aquella brillante luz que descendía. Su figura fue aclarándose, hasta que fue fácilmente reconocible para la joven
- Hija - pronunció, abriendo sus ojos
Es... es la primera vez que me llama así
- Lo... lamento - dijo con sus ojos brillosos y sus manos en su pecho
- ¿Qué le ocurre? - miró a su padre - Ella... nunca es amable
- Ninguna alma es cien por ciento mala Yorunokagi... así cómo ningún ser es cien por ciento maligno...
La joven bruja comenzó a caminar en dirección a su madre, mientras que las pequeñas gotas de sus lágrimas, se perdían en aquel lugar oscuro
- Yorunokagi - extendió sus brazos, recibiéndola en ellos
- Mamá - susurró, cerrando sus ojos
- Has sufrido mucho por mi culpa... perdóname hija
En ese momento, una luz blanca las envolvió
- La mancha está desapareciendo - murmuró Majishan, sonriendo - Yorunokagi debía sentir el afecto de su madre para poder eliminar aquella gran tristeza
Se separaron unos centímetros, viéndose a los ojos, miéntras su madre acariciaba su mejilla, secándo algunas de sus lágrimas
- Si tengo la posibilidad de que mi alma vuelva a reencarnar... deseo que tú vuelvas a ser mi hija
- Madre - dijo casi sin voz
- He sido un monstruo contigo y tu hermano - hizo una pausa - Sólo quiero decirte... que no tienes la culpa de nada hija - murmuró
- No madre - sonrió - Si la tengo... debí... - miró el suelo - Debí haberle echo caso a Musuko... debí seguir a mi corazón cuando me gritaba que éste no era mi camino... pero... estoy lista para reparar mis errores
Soroshima asintió
- Majishan - dijo la anciana, acercándose al hombre - Yo... lo lamento - murmuró, observándolo directamente a los ojos
- No hay rencores Soroshima - sonrió. Ella le devolvió la sonrisa
- Hija - giró - Me alegra mucho que hayas podido conocer a tu padre... y también... estoy sorprendida con la fortaleza de tus poderes blancos... lamento no haberme dado cuenta cuándo estaba viva
- No te preocupes... - respondió - Vas a redimirte cuando llegué el momento
La bruja asintió
- En el momento en él que esa sacerdotisa purifique a Saishonomajo... - pronunció su padre - Deberás actuar
- Lo sé - respondió con firmeza, mirando hacía arriba
Cuando todo esto termine, podré despedirme de mi hermano y Higi
- Tienes razón Inuyasha - sonrió, mirándolo sobre su hombro - No puedo enfrentarme a los dos... anda, destrúyeme
- ¿Qué es lo que estas buscando Saishonomajo? - dijo, frunciendo el ceño
- ¿Acaso no querías destruirme?
¿Qué es lo que está tramando esta bruja?
- Pues si tú no la matas, yo lo haré - con un movimiento rápido, utilizando a colmillo explosivo, cortó su brazo izquierdo
- ¡Cortó el cuerpo de Yorunokagi! - dijo Kohaku
- ¡Hermana! - gritó Musuko
En ese momento, Rin emitió un grito agónico
- ¡Rin! - gritó Kagome, mirándola
- ¿Hm? - giró
- ¿Lo ves Sesshomaru? - rió - Cada vez que me lastimes, ella sufrirá el mismo dolor - sonrió - Y cuando yo haya muerto, ella morirá conmigo- hizo una pausa - Además... éste cuerpo no es mio
- No puede ser - murmuró el híbrido
- La vida de la joven Rin está atada a la de esa bruja - dijo Jaken, afligido
- Eso es lo que le advertí al amo Inuyasha - dijo Mioga sobre su hombro - Las brujas son muy tramposas
- ¿Cómo llegaste aquí? - lo miró el pequeño demonio
- No es momento de hablar de eso jeje
A unos metros de esa escena, Koga seguía batallando con Ayame
- Tienes... - dio un salto - Qué reaccionar - atajo uno de sus golpes - Ayame - murmuró
La loba le dio una patada en el estómago, alejándolo
- Ayame - se puso de pie - Se que no he sido un buen esposo... ni siquiera sé si soy un buen líder - comenzó a acercarse - Hay muchas cosas de las que no estoy seguro, pero... - hizo una pausa - De lo que no tengo dudas, es de lo que siento por ti... mi amada Ayame
La joven estaba inmóvil, por un momento, parecía estar escuchando
- Recuerda la promesa que te hice bajo el arcoíris lunar - tomó su mano - No la olvides nunca... porque yo jamás la olvidaré
- Vaya - dijo Miroku, golpeando un monstruo - Quién diría que Koga fuera tan romántico
- ¿No recuerda como trataba a Kagome? ¡HiraiKotzu!
- Nunca - golpeó a un demonio - Lo vimos ser cariñoso - golpeó a otro - Con la señorita Ayame
En ese momento, la loba soltó sus manos y, con un rápido movimiento, le arrebató su espada e intentó cortar sus piernas
- Demonios... no puede escucharme - murmuró, esquivando el ataque
Hasta que no derrotemos a Saishonomajo, Ayame no despertará... pero... si ella muere, Rin también lo hará
Pensaba la sacerdotisa, observando la escena
- ¿Qué ocurre? - dijo la bruja, mirando a los hermanos con una sonrisa burlona en su rostro - ¿Por qué no me atacan?
El híbrido gruñía, mientras que su hermano seguía observándola con aquella frívola expresión
- De acuerdo - miró a la sacerdotisa, elevando su brazo derecho y cerrando su puño
La sacerdotisa emitió un gran grito, mientras ponía la mano en su vientre
- Re...siste hija
- ¡Kagome! - gritó - ¡Engendro! - dijo, elevando a colmillo de acero en dirección de Saishonomajo
- Inuyasha - pronunció su hermano - Si lo haces, te mato
Gruño, sintiéndose impotente, por lo que, decidió correr en dirección de su esposa
- Kagome - se arrodillo a su lado - Resiste por favor Kagome... ya estoy aquí... estoy contigo
- Inuyasha - pronunció sin abrir sus ojos
Rin no puede dejar que la señorita Kagome muera... Rin tiene que hacer algo
Pensaba mientras miraba a la pareja
En ese momento, utilizando todas sus fuerzas, tomó el pomo de la espada, arrancándosela del interior de su cuerpo, al mismo tiempo en que se ponía de pie
- Rin - susurró Kagome, estirando su brazo, tratando de alcanzarla - No... lo hagas
- ¡Rin! ¡¿Qué haces?! - gritó el híbrido, intentando detenerla, sin embargo, ya era tarde
No
Pensó el demonio mientras abría sus ojos
- ¿Qué? - susurro Saihinomajo al ver como su propia espada atravesaba su cuerpo
- Le... le di - cayó en los brazos del mitad bestia
- ¡Rin! - gritó Inuyasha - ¡Sesshomaru! - miró a su hermano
El demonio voló al lado de la joven, recibiéndola en sus brazos, mientras Inuyasha regresaba al lado de su esposa
- Rin - pronunció mirando su rostro empalidecido
- Amo Sesshomaru - sonrió - Usted... vino a buscarme
La mano del demonio se había llenado de sangre
- ¿Por qué lo hiciste?
- Ahora... podrán derrotar a esa bruja - murmuró
- Rin - frunció el ceño - No debiste...
- Amo - puso su mano sobre el rostro del demonio - Por favor... no olvide nunca a Rin
Cerró sus ojos lentamente, al mismo tiempo en que su mano cayó
- Rin - pronunció la sacerdotisa, mientras sus ojos se llenaron de lágrimas
- Saishonomajo - gruño Inuyasha, apretando sus puños
- No... Rin - murmuró Kohaku, intentando no bajar la guardia ante los constantes ataques de aquellos demonios - ¿Por... por qué?
- Pobre Rin - dijo Sango, en un tono triste, mientras seguía derribando aquellos débiles demonios
- Se sacrificó por nosotros - acotó el monje
- Tenemos que encontrar la forma de que estos monstruos desaparezcan de una vez - dijo Musuko
- ¡Resiste Ginta! - dijo mientras asfixiaba a uno
- ¡Eso intento! - respondió, golpeando a otro
- ¡Esa mocosa! - gritó la bruja - Se sacrificó sólo para que puedan matarme - se quitó la espada del abdomen, la cuál le dejó una gran herida
Al menos me llevaré su alma al infierno, conmigo
Sesshomaru colocó el cuerpo de la joven en el suelo, poniéndose de pie. En ese momento una gran energía lo envolvió
- ¿Qué... que está sucediendo Inuyasha? - preguntó Kagome
- Sesshomaru se está transformando - dijo seriamente
- Sesshomaru ha sido invadido por una gran rabia - dijo Mioga, saltando al hombro del híbrido - Querrá matar a esa bruja a como de lugar
- Pero... si la mata - intentaba respirar - La hermana de Musuko... morirá
- Maldición - susurró el peliplata
Sus ojos se volvieron rojos, al mismo tiempo en que sus grandes colmillos aparecieron
- ¿Qué pasó Sesshomaru? ¿Estas molesto? - sonrió, burlándose, delante de aquel inmenso perro demonio, sediento de sangre
Oficialmente entramos en los últimos 3 capítulos de esta historia :)
¡Muchas gracias a todos los que la han estado leyendo!
