Ilusa, yo.
"Vaya, Rick, eso si que es increíble. "
La botella de vino rojo estaba entre Rick y Lisa, sobre una mesita en la que también descansaban dos copas medio llenas y dos platos con las sobras de la pequeña cena racionada que les habían dado en el ejército.
Rick inclinó un poco la cabeza, como apenado y luego de un segundo soltó una carcajada.
"Yo mismo no lo creo, " Aceptó Rick, " de hecho, aun veo la cicatriz para recordarme que es verdad."
"Rick el alpinista, eso sí es nuevo."
"Bueno, Lisa, hay muchas cosas que no sabes de mí." Explicó Rick, dando un trago a su bebida, " ¿de dónde sacaste esto?" pausa, "no lo robaste, ¿cierto?"
Ella negó con un gesto de su mano mientras daba un sorbo a su vino.
"Era de mi padre, " explicó, " me lo dio prometiéndome que brindaríamos al acabar con los Zentradi, "Lisa tomo la botella y la miró de cerca, como buscando en ella algún indicio de que había pertenecido a él, no encontró ninguno, así que la regresó a la mesa " era un hombre muy obstinado que siempre veía la manera de lograr su propósito, " pausa en la que regreso la botella a la mesa, " supongo que siempre hay una ocasión en la vida en la que tu estrategia no funciona."
"Ya tienen algo en común entonces, ¿eh, Lisa?"
Ella no contesto por unos segundos, y luego, soló, como respuesta, asintió mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.
Rick estiró su brazo derecho y apoyó su mano en el hombro de ella.
"No, Lisa, ya tenemos suficientes cosas malas sobre nosotros como para que te lastimes con recuerdos tristes. "
Ella se enjugó las lágrimas inmediatamente y suspiró mientras sentía la mano de Rick en su hombro, dando un pequeño apretón.
"Tienes razón, " dijo con voz débil. " pero aún no puedo procesarlo, todo ha sido tan, repentino."
"Saldremos adelante, " le prometió el piloto, retirando la mano que tenía sobre el hombro de la mujer.
"¿Sabes que nunca podré tener hijos, Rick?"
La pregunta lo dejó helado, no supo que contestar.
"La radiación, me lo ha dicho la doctora, " continuó Lisa, como disculpándose, pidiendo perdón, como dándole una razón para que él no…¿qué?, ¿Qué diablos estás haciendo Hayes? Se increpo Lisa, inmediatamente pero Rick ya estaba tomando sus manos entre la suyas y la miraba directo a sus ojos. "Yo, Rick, perdóname, eso fue muy tonto de mi par…"
El beso de Rick la silenció.
Durante unos cuantos segundos se besaron sin ningún asomo de pasión física más bien eran dos sobrevivientes compartiendo un beso de esperanza.
Lisa se dejó llevar por aquel momento, sintiendo como sus problemas se desvanecían en frente de ella, fue un momento que había soñado desde que habían llegado, no sabía que pasaría después, no sabía si estarían en alguna relación, no sabía nada, pero por aquel momento, no era importante, lo que importaba era el consuelo que sentía.
Cuando se separaron ella no supo muy bien que hacer, pero si recibió el abrazo que el le dio, sintió su cercanía y ella reacciono automáticamente y lo rodeo con sus brazos.
Dos personas que habían visto la muerte de cerca y que había salido con vida sólo para darse cuenta de que no había futuro para ellos sino una larga línea de personas que los llevaría de vuelta a las puertas de la muerte, una muerte radioactiva en un mundo estéril lleno de sufrimiento y completamente destinado a perecer llevándoselos a ellos.
No hubo algún otro sonido más que el de su respiración.
"Todo saldrá bien, Lisa, " le susurro Rick, " Aun tenemos un futuro delante de nosotros, y aquí estamos, " continuo separándose de ella, "ayudándonos a dar el siguiente paso."
"Gracias, Rick, " le respondió Lisa, enjugándose las lágrimas, " supongo que aun quieres que limpie tu camarote, " complementó sonriendo levemente.
El se encogió de hombros, "Más bien parece que tu así lo quieres, eh, ¿hija del Almirante Donald Hayes?, ¿El hombre más obstinado del mundo?"
"Es lo menos que puedo hacer, tu me salvaste, después de todo, arriesgando tu vida."
Rick se levanto de su asiento, se sirvió un poco mas de vino y negó con un gesto.
"Claro que no, lo haría de nuevo, si se presentara la oportunidad, entraría al infierno mismo por ti."
"Te amo, Rick"
"¿Dijiste algo?"
Lisa se encontró de pronto sentada en la sala de Rick mientras este salía del pequeño cuarto de baño con la toalla en sus manos, el cabello mojado y ropa informal.
"Lamento haberte hecho esperar, Lisa, " continuo el piloto, apenado. "pero necesitaba tomar una ducha y si no aprovechaba la ración tendría que esperar hasta regresar de la misión."
Ella se ruborizo, pero para su suerte, el piloto estaba muy ocupado afeitándose frente a un minúsculo espejo que si ella se fijaba bien no era más que el retrovisor de uno de los jeeps de la base pegado a la pared de metal por burda cinta para ductos.
"No te preocupes, " consiguió decir.
"Creo que querías hablar de algo. "
"Quiero pedirte un favor, " le contestó.
"Claro, dime." Rick continuó afeitándose, la maquinilla hacia un ruidito que no alcanzaba a ser molesto.
"En tu ausencia, me gustaría limpiar tu camarote, "
Rick dejo lo que estaba haciendo para voltear a verla, parcialmente divertido y asombrado.
"¿Tu?, ¿limpiar mi camarote?"
Ella agachó la vista.
"Si,"
"Claro que no, Lisa, " pausa, " no podría yo dejar que tú hagas eso."
"Sería por agradecimiento, por haberme salvado, además, me daría un sentimiento de continuidad, de no estar sola."
El hombre dejó la maquinilla de afeitar y fue y se sento con ella, mirándola todo el tiempo.
"Tu no estas sola, " señalo Rick, " aquí estoy yo, ¿recuerdas lo que te dije en el avión?"
Ella asintió.
"Por lo menos ya no estarás sola." Recitó la mujer, " entonces, ¿me dejarás hacerlo?"
"Si eso te hace feliz, pues si, " pausa, " ¿eso era lo importante que tenias que decirme?"
"Necesitaré la llave de tu camarote, "
"Eso no cataloga como importante, Hayes." Rick sonrió.
Ella sacó la botella de vino de su bolso.
