Oscuridad

Por Vick Peña

La sinfonía de la nada.

"Mira, hermano, te lo digo por tu bien…no puedes seguir así."

El piloto sacudió la cabeza mientras le daba su casco, no quería discutir, no tenía ni las fuerzas ni el estado de animo adecuado para aquella conversación.

El corpulento hombre que hablaba con él, tomo el casco pero lo siguió por el pasillo, no dispuesto a dejar aquel asunto así, le preocupaba aquel hombre que acababa de regresar de la los yermos muertos de lo que era la Tierra y de haber realizado una acción que sabia el muy bien, le afectaba profundamente y, para ser honestos, le necesitaba en una pieza, sin importar lo que fuera necesario, no era la labor de aquel hombre corpulento, no, el era solo una pieza mas del engranaje que movía aquella célula activa de resistencia pero, ¡por el amor de Dios! Aquel piloto era su amigo, le había enseñado a luchar y ahora, el necesitaba su ayuda.

"Déjame en paz." Le respondió el piloto, entrando al cuarto de baño, desabotonándose el traje de piloto, botón tras botón para luego quedar solo en ropa interior, "¿tenemos agua corriente?" pregunto casi casualmente, con una toalla en la mano, "contéstame."

El corpulento hombre en playera naranja asintió sin decir nada.

"Bien, déjame solo." Le pidió el piloto, entrando a la ducha.

El corpulento en camisa naranja no había mentido, en realidad si había agua corriente, pero solo fría, aun así, el piloto la aceptó, agradeciendo el hecho de estar solo en aquel pequeño recinto pues necesitaba la soledad.

"No es tu culpa, ¿sabes?"

La voz llegó desde atrás de él, él siguió con su ducha helada, sin voltear a ver a la persona que hablaba con él.

"Pensé que había cerrado la puerta."

"Pues parece que no, "fue la respuesta, dicha con animosa voz.

"Mira, necesito estar solo, ya hice suficiente daño."

"Siempre llevando el peso en tus hombros, eso no es bueno, ¿sabes?" la voz a sus espaldas sonó no molesta, pero si añorante, "no había nada que pudieras hacer, lo sabes bien, luchaste, diste tu mayor esfuerzo, pero se tenían que hacer sacrificios."

El piloto mojó su rostro en el torrente de agua para retrasar su respuesta, no, no quería entrar en una discusión otra vez, no con ella, no ahí.

"Mi ofrenda fue demasiada…" ofreció, como para calmarla, "no debía haber sido así"

"Estas vivo… y puedes luchar otra vez."

El piloto sacudió la cabeza enfáticamente.

"No hay nada para mi en esta lucha." Pausa, "lo que había de defender ya no está, no hay nada que un piloto pueda hacer para reparar este daño, he fracasado."

"Suenas como alguien que no conozco, "le recriminó la voz a sus espaldas, " tú no te dejarías vencer; eres un guerrero."

El piloto bajó la mirada, ella tenía razón, como siempre, pero el no había aprendido a escucharla, la había menospreciado por mucho tiempo a pesar del sentimiento que crecía en su corazón y que había terminado en amor, un amor profundo y leal, expresado y correspondido, un amor en el que había tenido que disculparse y aceptar lo estúpido que había sido, un amor que trascendería a cualquier cosa que les sucediera, gracias a Dios, aun podía conversar con ella.

"Perdóname. "el apoyo ambas manos en la pared de la ducha.

"No hay nada que perdonar, esto nos tomó por sorpresa a todos."

Sonaron tres golpes en la puerta.

"' ¡Oye!" gritó Camisa naranja, " ya se te acabó el tiempo."

"Parece que tenemos a alguien listo para tomar una ducha, "dijo la voz femenina a sus espaldas, el piloto sonrió mientras cerraba la llave y volteaba para encarar a la dueña de aquella voz, asegurándose de que no traía una toalla encima, quien sabe, tal vez podría tener suerte y ella dejaría que la tocase.

Rick sonrió y luego, inmediatamente, una enorme preocupación cayó sobre sus hombros.

El Skull-1 estaba listo y reluciente sobre el ascensor que lo llevaría al Tarmac del Prometeus.

¡¿Qué tan peligrosa era su misión que su avión había estado listo y reparado tan rápido?!

Alguien le dio su casco, Rick lo tomó en sus manos mientras revisaba, visualmente y desde la distancia, su avión, todo parecía bien, le habían armado con clústeres de misiles, fast packs para vuelo exoatmosferico, todo el paquete, como cuando había salvado a Lisa en su entrada a la Tierra y le había mandado aquel mensaje en código Morse.

"comandante Hunter, "le dijo el Jefe de Plataforma, dándole una tableta electrónica para que pusiera su huella digital, "armado y listo, tiene todo lo que pudimos encontrar disponible…incluidos dos tanques de largo alcance, esperamos que el trabajo de pintura sea de su agrado, señor."

"Siempre puedo contar con usted, jefe." Rick validó su huella digital.

"Es un placer. Señor."

"Skull-1 a Delta -1 " llamó Rick una vez que estuvo en su avión y el ascensor empezó su trabajo para subirlo al Tarmac del Prometeus.

Lisa apareció en la pantalla de la derecha.

"Skull-1, Delta -1, las coordenadas de vuelo han sido transmitidas a su veritech, Comandante Hunter, su equipo ya está en el aire."

"Gracias, Lisa, espero haber elegido bien."

"Su juicio en la elección de los participantes de su misión esta por arriba del 97% de eficiencia, comandante Hunter."

Rick frunció el ceño.

"Válgame, ¿Por qué tanta formalidad, Delta-1?"

Hubo un titubeo en la imagen, Lisa miró a su izquierda por un segundo pero luego recompuso su postura.

"Solo estoy preocupada por ti, Rick."

El piloto asintió y le mostro la mejor sonrisa que pudo, dadas las circunstancias.

"Ok, espero que cuando regrese la cena que prepares para mi lo demuestre."

"Así será, Skull-1" Lisa le sonrió desde la pantalla por un segundo y luego regreso a la misión, " Skull-1 Prepárese para vuelo exoatmosferico."

"Enterado Delta-1."

El Skull-1 rodo por la pista del Prometeus en un ambiente soleado, bochornoso, sin nubes, caluroso, tanto que el aire acondicionado del veritech tenia problemas en mantener la cabina a una temperatura agradable, Rick soporto todo aquello pensando en lo que el personal de tierra tenía que sufrir dirigiendo sus movimientos rumbo a la plataforma de despegue exoatmosferico.

"Skull-1, Skull-2 aquí" sonó la radio, una voz joven, de mujer.

"Adelante, Skull-2"

"Señor, "dijo la voz, "¿mi patrón de vuelo es correcto?, ¿vamos a Japón?"

"Si, a lo que queda de Japón, " Fue la respuesta, " el portaviones Ilustri no espera, ahí tendremos nuestra junta de información, ahora, Concéntrese en el patrón de vuelo."

"Enterado, Skull-1"

"¿Cómo es que sobreviviste?" la voz, iracunda, lleno el puente de mando de aquel Nupetiet-Vergitz, "¡ES imposible!"

El comandante de aquel navío Zentraedi sonrió, junto a su segundo al mando.

"por nada me llaman el Doctor Infierno, esto no fue nada para mi…." Pausa, " ahora, este planeta sufrirá las consecuencias de haberse entrometido con los Zentradi…oh, Dolza sabía …lo sabía que yo lo vengaría …ahora….tu , Khyron….sufrirás con estos micronianos…por las afrentas que has hecho contra mí."

En la pantalla, Khyron Khravshera, el traidor, se cruzó de brazos.

"Ya lo veremos, maldito vejete…hurtare el SDF-1 y regresare a Tirol antes de que tu puedas hacer tus planes una realidad y ahí, ahí tendrás que rendir cuentas mientras yo y Lady Azonia nos reímos de ti en tu tumba."

"Ya veremos….Khyron….ya veremos…."