Capítulo 9: Inspiraciones notorias
El manga de Go-Toubun no Hanayome no es de mi propiedad, es del mangaka Negi Haruba. Todos sus derechos reservados.
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por: Cristian Reynolds
Capítulo 9: Inspiraciones notorias
Habían preguntas tensas y luego estaba esa aclaración de Raiha.
— ¿Le gustas a mi hermano?
Itsuki no sabía cómo lidiar dicha frase durante el transcurso del viaje, los nervios la estaban absorbiendo por dentro, se sentía cohibida tratando de buscar una respuesta adecuada tomadio en cuenta que Raiha era una niña.
— p…¿por qué la pregunta? — En medio de las risas nerviosas, la joven intentaba persuadir con otras cosas que no podrían idearse. — No… ¿no es muy maduro para ti?
— Bueno desde que te conocí por primera vez, de alguna manera has estado muy feliz de pasar el rato con mi hermano. Nunca lo vi tan contento de librarse de pasar mucho tiempo estudiando para ser una persona importante en el futuro, era como cerrado pero desde los últimos días se ha vuelto más abierto conmigo y mi papá.
Itsuki estaba tratando de entender el contexto de Raiha, por alguna razon se le vino en su mente aquel dia en que los tres anduvieron en el centro comercial por la premisa de "cumplir todos sus caprichos". Todavía en su cartera tenía aquella foto que tomaron los tres juntos y le causaba nostalgia y admiración.
— B….b Bueno, solo por que quería complacerte. No creo que influya mucho en que sienta algo por él. — La chica comenzó a sonrojarse buscando negativas.
—Si, Bueno… — a Raiha se le ideó una suposición, era muy audaz. — Es una lástima que él no recuerde donde guardó la foto que tomamos aquel día, como que lo rompió al día siguiente…
— !Oye! !Como de que lo rompió? — Itsuki se había enojado por esa cuestión. — !Uesugi-san no sería capaz de hacer algo asi! — Pero no notó que Raiha estaba riendose de forma inocente de ese incidente. — ¿De qué estás riendo?
— No no, mi hermano no rompió la foto, es más, la tiene como un gran tesoro y siempre que está solo lo aprecia.
Itsuki se quedó perpleja por dos cosas: la primera era que por el susto de Raiha y la segunda por que la había descubierto con la guardia baja.
La vida de la menor de las Nakano era compleja antes de aquella discusión con su tutor, en donde mencionó que no quería tener más conexiones con el y por su propia cuenta prefirió hacer sus estudios sin la presencia de este; aunque en principio era reacia con esa decisión, de a pocos le iba pidiendo consejos o recomendaciones que indirectamente era parte de sus sesiones; pero por su orgullo de mantener su estado de dureza y ser la "matriarca" del grupo eran sus impedimentos, pero por alguna razon, sin sus palabras no podía mejorar las calificaciones y su vida social.
Ahora que ese tutor se había hecho pareja de sus otras hermanas todo cambió; tenía ese temor de que esa ayuda indirecta ya no iba a ser más frecuente, sus consejos se iban desapareciendo a tal grado que si influencia iba a caer; además admiraba lo respetuoso en aquella vez que se declaró, pero aun no digería aquella sensación de no ser más que compañeros.
— Entonces… ¿por qué dijiste algo así? eso no se hace. — La mujer estaba enojando, pero no tan literal, solo que con pucheros.
— Lo siento Itsuki-chan, pero por alguna razón a mi hermanito le agradas mucho. él siempre ha estado hablándome de ti con mi papá cuando estamos en la cena, y que siempre guarda una porción de comida por si vienes de imprevisto a visitarnos.
"¿Uesugi guarda comidas por mi?" Aunque eso sonaba fuera de contexto, no es que era la primera vez que pensaba algo así, dias atras ella frecuentaba visitar la casa de su tutor fuera de sus horarios para buscar tiempo con él.
— Mi hermanito siempre dice que a pesar de que comes mucho, por alguna razón alegras la casa, siempre cuentas tus historias que mantienen un ambiente muy bonito. para él eres como ese gran tesoro que está cerca y a la vez lejos.
— Ya…ya veo, no pensé que él… — Itsuki no pensaba que a la voz de Raiha le dijeran cosas así, se sentía iluminada al saber que era parte de la familia de su tutor.
Ya habían llegado al destino, un bonito parque lleno de atracciones y golosinas en todas partes.
—Así que… — Raiha se levanta de la banca del vehículo saliendo de allí, estirándose para recuperar la compostura.
— ¿Quieres ir a comer algodones de azucar cerca de la fuente? — Itsuki salió por la misma dirección de la puerta del vehículo, pagando con su tarjeta de crédito el viaje y a la vez, acariciaba la cabeza de la niña de una forma maternal.
— Sí, por favor. — Con una bonita sonrisa, la mano de Raiha entrelazaba con la de Itsuki, yéndose a aquel destino no sin antes recibir aquella tarjeta, cerrar las puertas y dejar libre al taxi alejándose de aquel sitio.
La última de las Nakano estaba muy confundida con sus sentimientos hacia Fuutarou con esas revelaciones, el muchacho la apreciaba y la admiraba pero la inmoralidad y lo correcto no la dejaban aclarar dichas dudas.
No sabía qué riesgo tomar, aunque tiempo todavía tenía para pensar muy bien las cosas.
En la pastelería Revival, Fuutarou había comenzado a tener mejor rendimiento laboral con el paso de las horas, a pesar de que no se llevaba mucho tiempo con Nino ya que él era mesero y su compañera era experta en creaciones pasteleras, cuando había un cruce leve, ambos se miraban con una simpatía muy bonita.
— Debo reconocer que los pasteles que haces son muy bonitos. A veces te envidio porque tienes un gran talento allí.
Nino se sonroja y con sus dedos juguetea.
— Ay Fuu-kun, ¿qué tonterías dices?
— Al menos a ti te salen bien deliciosos, no me hagas recordar aquella vez en que hice un intento de pastel y salió idéntico en apariencia pero en sabor fue todo un desastre.
— Tal vez si hay disponibilidad de tiempo, tal vez te enseñe a crear uno. — Nino se acerca de forma seductora hacia su chico. — Y te enseñe las maravillas de la culinaria.
Fuutarou se atraganta de nervios y tose algo agrietado, haciendo reír a la muchacha.
— No… no comencemos con éstas cosas aquí. — Fuutarou se tapa la boca en señal de vergüenza, sus mejillas se sonrojaron de reflejo.
— Oigan, disculpen por la intromisión. — El jefe de la pastelería, a quien lo llamaremos por nombre Masanori, de forma pícara se acerca a su empleado favorito a molestarlo - Fuutarou-san, ¿puedes hacer el favor de entregar éstos pedazos de ponqué al barrio Midoru-ku?
Si señor, en éste momento iré. - Fuutarou toca suaventeme la cabeza de su novia. - Nos vemos más adelante Nino. - Se va de la cocina, recogiendo el paquete rumbo a la salida de la tienda para su largo viaje a dicho lugar a través de la moto. sus ojos miraron la fachada de la tienda donde cierta chica de cabello castaño trabajaba en su oficio de panadería. "ojalá Miku le esté yendo bien en su trabajo.".Y con ese pensamiento arrancó su recorrido cuando llegaba la tarde noche.
Nino por su parte siguió realizando sus labores pasteleras, y Masonari se acerca a conversar.
— Así que el chico se convirtió en un hombre. - Decía en tono de burla sana. - Entonces, ¿entre Fuutarou-san y tú tienen algo?
— Si, de hecho él ya es mi novio. fue dificil pero después de mucho tiempo ya puedo estar con él.
— Ay el amor, el amor… — Con una sonrisa risueña el jefe se siente más calmado. —Ojalá no se den muchos cariñitos en su lugar de trabajo. No es porque quiera ser malo, pero a veces los clientes por alguna curiosidad vienen a ver tus creaciones.
La chica con su cabello rosado, pero enrollado en una coleta se ríe de esa situación.
— No se preocupe, siempre tenemos un límite para éstas cosas, pero es que no puedo evitar que él sea mi motor de vida.
— Está bien, no te preocupes. A veces lo envidio porque tiene novia. — Masonari comienza a "llorar falsamente"
— No hay de qué lamentarse, sé que el amor en su caso puede llegar en cualquier momento.
— Claro que sí. Hay que esperar y mantener la paciencia. — Con eso el jefe salía de la coscina rumbo a la recepción. — sigue con tu gran progreso.
Ambos siguieron con sus roles en el trabajo durante un buen rato con buena afluencia de público.
Miku, la tercera hermana por su parte también ha tenido desarrollos espectaculares en su trabajo de la panadería y sus productos salían más exquisitos de lo normal. recién horneados el pan era muy apetecido tras su arduo esfuerzo.
— Vaya Miku-san, ha tenido un gran progreso en sus creaciones, su sabor ha sido más apetecido y sus diseños han sido innovadores.
— Gracias Kaneki-san, no pude haberlo hecho sin la gran ayuda de alguien en especial. — Ese alguien se refería a su tutor sin que el dueño la notara.
— Sigue con ese ritmo, estamos teniendo buena afluencia de público, no me pasaba desde hace unos días atrás.
— Daré mi mayor esfuerzo. — Miku con una sonrisa siguió realizando sus moldes. Sonreía al ver que su Fuutarou era su fuente de confianza. "No sabe cuanto amo a Fuu-kun, lo amo demasiado."
La tercera hermana además de realizar buena cantidad de panes para la venta, se hab+ia reservado unos de tipo especial no solo para sus compañeras de sangre, sino también para cierto joven de cabello azabache. quería demostrar que su gran avance en sus desarrollos culinarios ya estaba cosechando frutos.
Una tarde muy soleada tendiendo a caer, Yotsuba había terminado luego de una gran victoria en un juego enfrentados entre las compañeras del colegio previo a una competición intercolegial en cuestión de días.
De forma agotada, la mujer apoya su espalda en la pared del gimnasio conforme con su resultado que obtuvo.
— Ha sido una victoria muy sufrida, por poco y nos remontaban. — Ayko, una de sus compañeras de equipo se sentaba al lado de la pelinaranja. — pero gracias a ti que pudimos mantener la racha de 9 victorias consecutivas.
— Es parte del trabajo en equipo. — Yosuba había tomado un poco de agua embotellada. — No hay que rendirse y hay que seguir remando contra la corriente para poder conseguir nuestras metas.
— Si, eso es a lo que llamo espíritu de equipo. oye, mañana tenemos entrenamiento después de inglés. ¿Quieres venir?
— Yo quisiera, pero… — Para la chica del listón verde que por ésta vez lo había modificado por protocolos deportivos, los planes deberían de cambiar ahora que Fuutarou era parte de su vida. — Debo ir a la biblioteca, tengo que mejorar en matemáticas y inglés ya que hay un corte evaluativo en menos de 15 días.
— Entiendo, ojalá la capitana no se aloque por esas situaciones, a veces ella no descansa y se enfoca en ser la mejor.
Viendo la hora, Yotsuba tenía que volver a su casa, por lo que se levanta abruptamente del lugar.
— Es hora de irme, dile a la capitana que me fui por unos asuntos personales. le escribiré más adelante en el grupo de whatsapp. — Yotsuba se para y camina hacia las duchas para regresar de nuevo a su hogar. — Nos vemos Ayko-san.
— Hasta pronto Yotsuba-san.
La atleta tenía otra perspectiva de ver el mundo, ahora que Fuutarou era parte de su vida, tenía que cambiar algunas cosas que dej´´o en el camino desde aquellos años en que la rebeldía cambió su personalidad.
"es hora de retomar lo que dejé hace años. Es hora de forjar más fuerte mis lazos con Fuutarou-kun en términos académicos y de… de mi amor."
Yotsuba con una sonrisa caminó hacia los baños del colegio, la tarde estaba cayendo aun más.
Ya era de tarde-noche tipo cuarto para las 8 p.m. e Ichika regresaba de sus sesiones de grabación, quizas tenía la vida más compleja puesto que memorizar dialogos era extenuante y más peor con los estudios que impartía su ahora novio. Estaba saliendo del set de grabación luego de recibir una paga por concepto de retribución de salario. con eso podía costearse para comprar productos de maquillaje o nueva ropa, pero sus intenciones eran otras.
"debo saber cual libro le gustará a Fuutarou-kun. Aunque me gustaría darle más que eso, no sé, tal vez un perfume o algún otro regalo que le guste. Sería una novia ideal para él."
No muy lejos de allí Fuutarou regresaba de entregar los pedidos y cruzaba por dicha calle; a lo lejos, notó que una chica de cabello corto, con una figura femenina muy definida llamó la atención, y cuando estaba más cerca, tocó la bocina de la moto. quería corrroborar que sospechosamente era una de las hermanas Nakano.
Ichika escuchó aquel sonido y al voltearse, con las luces tenues pudo reconocer a aquel sujeto: camisa blanca, en una moto algo antigua, al inicio la puso nerviosa porque creía que la iban a robar, pero sin embargo…
— !Hey! !Ichika! — Esa voz la dejó muy sorprendida, quien iba a pensar que esa voz era de su novio.
— F… ¿Fuutaru-kun?
El joven frena la moto, buscando la forma de estacionarse; levanta su casco para revelar su rostro ante aquella belleza. Ichika aun no podía creer lo que sus ojos veían, su centro de sus pensamientos estaba enfrente de ella.
— Hola… soy malo para esto pero… ¿quieres un paseo?
A pesar de que estaba sin habla, Ichika viendo el porte del hombre se sentía algo extrañada, pero por alguna razón quería aprovechar dicha situación para despejar sus cargas estresantes. Era un buen pretexto para decir:
— Me… Me encantaría. — sonrojada se sube al asiento del copiloto y aunque al inicio le costaba, Ichika estaba en dicho medio de transporte, obviamente con el casco correspondiente. ni en sus sueños se había presentado tal aventura, pero con Fuutarou nuevas experiencias estaban por pasar.
Cuando el hombre suavemente arrancó la moto para regresar de nuevo al trabajo, Ichika por instinto agarra la cintura de éste, para sentir su calor en medio del frío citadino. Ella se sentía cómoda, cerrando sus ojos y aprovechando ese momento. Fuutarou tuvo que mantener su compostura puesto que dos protuberancias lo ponían muy nervioso.
Era un bonito viaje de vuelta.
Lamento enteramente la tardanza, han sido dos años largos pero he regresado finalmente aprovechando las vacaciones de verano de la universidad. Sé que les hice quedar mal con las actualizaciones en aquel 2021, pero no quiero abandonar ésta historia que tiene buen potencial y ahorita que tengo tiempo, hay que aprovechar las ideas para seguir escribiendo.
Muchas gracias por su gran apoyo, no he tenido una gran cantidad de gente siguiendo mi fic, y eso me hace sentir muy bien y motivado para seguir. De nuevo gracias por su gran paciencia, cualquier comentario o crítica es bienvenido siempre y cuando, sea de manera respetuosa. los veré por éstos dias con el próximo capítulo.
