TWO HEARTS IN A FISHBOWL
DISCLAIMER: Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto, pero la historia es de mi autoría.
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Capítulo 18. Epílogo.
La única rama de su trabajo que podía considerar un conflicto eran las extenuantes sesiones de fotos para campañas de belleza, que a veces no tenia de otra más que tomar y que últimamente habían estado consumiendo su agenda como si no tuviera una vida fuera del trabajo.
Es decir, no sabía si a todo el equipo que dirigía dichos proyectos le gustaba extender su horario a propósito, pero, al menos ese día tuvo el coraje suficiente para no acceder a quedarse más tiempo del estipulado en su contrato, marchándose exactamente a las seis.
Aunque no podía negar que la habían dejado ir sin poner peros debido a su excelente dirección y resultados de ese día.
Fuera por la razón que fuera, el punto era que ahora tenía la fortuna de tomar el metro para regresar a casa sin ninguna prisa.
—Por la pinta que traes parece que te la has pasado bien... — una voz le susurró a sus espaldas mientras bajaba las escaleras rumbo a la estación —. Y si es por lo que creo que es, te advierto que estoy muy ofendido de no haber sido invitado.
—No, todavía falta un poco para eso y tú sabes que eres imprescindible para mi — Sakura sonrió radiante mientras se daba la vuelta para encarar a su acompañante —. En realidad, vengo del trabajo.
—Ah ¿Entonces te pagaron con tragos? — Neji siguió molestándola mientras caminaban hacia la taquilla.
En una ciudad con un tráfico tan pesado como el que había a esa hora del día, la mejor opción siempre sería el subterráneo.
—Claro que no, pero admito que debí recibir un pago extra por todo el trabajo que hice hoy — la chica suspiró pesadamente mientras intentaba alisarse la tela de la blusa —. Me imagino que tú te diriges a tu lectura ¿Estas nervioso?
—Para nada, solo tengo que leer un poquito, sonreír mucho y mantenerme cool como siempre — el Hyugga se encogió de hombros al tiempo que se corría el cabello hacia atrás, lo único que había cambiado de él desde el día que lo conoció, ya que ahora lo tenía largo hasta sus omóplatos.
Sakura observó con una mueca divertida su gesto y, mientras ambos esperaban sus respectivos vagones, pensó en como estaban resultando las cosas para ambos.
Neji había cumplido su sueño de dedicarse a escribir y a menudo le expresaba que estaba satisfecho con su vida a pesar de que a veces lo irritaban las juntas con su editor.
En ese momento, de hecho, se dirigía a hacer lectura de su segundo libro publicado, una recopilación de sus mejores trabajos como columnista de una importante revista de crítica social y literaria. Algo de lo que Sakura estaba muy orgullosa como su mejor amiga.
—¿Puedo preguntar si acaso no me quieres ahí porque siempre que te acompaño a tus eventos piensan que somos pareja? — la mujer le preguntó juguetonamente, aunque sí sabía la razón detrás de que Neji le hubiera pedido que no asistiera.
Lo cierto era que, aunque ya habían pasado 14 años desde que se conocieron, el Hyugga seguía siendo muy receloso con sus escritos y se avergonzaba si alguien cercano a él los leía o reconocía su talento. Lo que la pelirrosa nunca acepto por completo ya que en verdad era muy bueno en lo que hacía y se merecía saberlo.
—¡Claro! Gracias por darte cuenta, me ahorraste la penosa tarea de decírtelo — él le siguió la broma, haciéndolos reír a ambos —. Además, no tengo ánimos de eludir el aura de sangre y muerte que rodea a Sasuke siempre que eso pasa... Sobre todo, con lo irritable que dices que esta últimamente.
—Te enterrara tres metros bajo tierra y a mí también, de paso... Pero es mi culpa que este así — ella reconoció mientras leía el enorme reloj sobre sus cabezas que marcaba que faltaban cinco minutos para que llegara su transporte —. Me he estado comportando como una auténtica bruja obsesiva del control.
—Sí sabes que todo va a salir bien ¿no? — él le rodeó los hombros en señal de apoyo —. Además, me tienes a mi entre tu equipo "anti imprevistos" y, según leí, tengo el deber de arreglar todo lo que este en peligro de salir mal, antes de que salga mal.
—Sin olvidar que Sasuke te matará si no haces bien tu trabajo — ella le recordó fingiendo seriedad, lo que Neji respondió con un asentimiento.
Hubieran podido continuar hablando más al respecto y ponerse al día con los últimos acontecimientos de su ocupada vida de adultos, pero el tren de Neji llegó primero obligándolo a despedirse.
—Buena suerte, pequeña psicópata en proceso de fabricación — aunque no sin antes hacerle una pequeña broma.
Sakura arribó a casa media hora después y, apenas se quitó los zapatos, se derrumbó en la entrada, agotada por haber estado de pie todo el día.
—Ya llegué...
—Bienvenida... — escuchó que se acercaban para recibirla e inspeccionaban el estado en el que se encontraba —. Parece que un montón de gorilas te molieron a palos.
—En realidad fueron unos preciosos conejos con rostros pulcros y perfectos.
—Entonces que bueno que estoy haciendo camarones fritos — en cuanto escuchó eso, Sakura se puso de pie y trató de avanzar hacia la cocina, pero Sasuke la detuvo poniendo dos dedos sobre su frente —. Aun no termino, ve a lavarte y luego ven a comer.
La pelirrosa atendió sin quejas la orden de su novio, dando pequeños brincos de felicidad mientras se dirigía al baño.
Minutos después ella estaba limpia y renovada y su comida favorita, junto con arroz y otros acompañamientos, estaban servidos en la mesa frente al televisor.
Ya era una rutina para ellos sentarse a cenar y ver un episodio de alguna serie desde el día en que comenzaron a vivir juntos.
Luego de que su noviazgo se viera interrumpido el día que su verano en "Atlantis" terminó, muchas cosas habían sucedido en la vida de ambos.
Empezando por Sakura, quien, en cuanto a experiencias, había tenido el subir y bajar más dramático de los dos.
Luego de una complicada separación de su padre (con quien ya no tenía ningún tipo de contacto) en la que el hombre le cortó todo su apoyo económico, la pelirrosa terminó en Kumo su último año de preparatoria, entre mucho estrés debido a sus estudios, su preparación para la universidad y un trabajo de medio tiempo con el que pagaba sus cuentas.
Sasori estuvo muy presente para ella en ese tiempo, intentando convencerla de recibir una ayuda monetaria de su parte mayor a la que ya le estaba dando (y que a él le parecía muy poca) con el propósito de que no pasara carencias. En todo momento insistiendo en que se fuera a vivir con él, algo a lo que la joven aceptó cuando fue el momento de ir a la universidad.
Aunque a medias, porque, aunque estarían viviendo en la misma ciudad, ella buscó un departamento para rentar cerca de su escuela y en su primera semana en Shimo consiguió otro trabajo con el que mantenerse.
Durante ese tiempo su relación con Sasuke estuvo manteniéndose a base de constantes llamadas, imperdonables rutinas de mensajes y visitas a Oto cada cierto tiempo.
Aunque en esas últimas, el Uchiha tenía que luchar contra su propia madre para que no monopolizara la atención de su novia durante los fines de semana que la pelirrosa se quedaba en su casa como invitada.
Y mientras la joven Haruno hacia malabares entre sus estudios de fotografía, el trabajo y mantener un noviazgo con él, Sasuke también comenzó una carrera universitaria como abogado.
Una profesión perfecta para alguien inteligente y con una energía tan intimidante como él.
Sin embargo, aunque ambos estuvieron haciendo su mejor esfuerzo porque la carga laboral y emocional de sus vidas no los afectara, lo cierto es que cada uno atravesó su propio infierno personal durante aquellos complicados días.
Sakura debido a lo menospreciada que se sentía en una clase donde todos sus compañeros parecían ser más talentosos que ella, con el agregado de que su saturado estilo de vida no la estaba dejando ni siquiera comer bien y Sasuke metiéndose en uno que otro altercado físico o verbal con algún imbécil y faltando a clases simplemente por pereza, aunque al menos ya no reñía con sus familiares.
Eso sin mencionar que los dos se sentían terriblemente solos sin el otro y en ocasiones la separación los hacia dudar de si algún día podrían estar juntos.
No obstante, a pesar de todos los obstáculos y como si de una compensación por la larga espera que tuvieron que pasar para estar juntos se tratara, al final consiguieron graduarse y acordaron comenzar desde cero en una nueva ciudad:
La gran metrópolis de Iwa, su actual hogar.
Un sitio interesante y enorme, repleto de oportunidades para un par de jóvenes que querían probar suerte en el verdadero mundo de los adultos, esta vez uno al lado del otro.
Al poco tiempo de mudarse, nuevamente, pareció que el universo quería recompensarles todas las cosas que habían tenido que pasar cuando eran estudiantes, pues, gracias a unas cuantas cartas de recomendación de su universidad en las que se enaltecía su intelecto y carácter, Sasuke consiguió un puesto pequeño en un importante bufete de abogados.
Mientras que Sakura conoció a la persona correcta cuando revelaba varios trabajos suyos para su portafolio de presentación y, luego de una improvisada entrevista en un café, le dieron un trabajo como asistente de un fotógrafo que pertenecía a una revista emergente.
De ahí en adelante sus carreras comenzaron a crecer poco a poco, pasando de ser explotados laboralmente por sus jefes a ser reconocidos por sus talentos, lo que les permitió mudarse a un buen apartamento con una excelente ubicación, luego de casi dos años de vivir una caja llena de desperfectos.
Pronto, la pelirrosa comenzó a recibir ofertas para trabajar en campañas de belleza, promociones musicales o simples eventos de alto estatus, para los que se requería alguien con su visión única y gran habilidad para sacar lo mejor de cada momento.
Mientras que, por su lado, Sasuke escalaba a pasos agigantados en su trabajo hasta comenzar a atender más de un caso a la vez y recibir solicitudes para contratarlo como consultor legal. Lo que le daba una buena entrada monetaria, pero que aun así no dejó que se metiera con sus fines de semana al ser el tiempo en que se dedicaba a los estudios de su segunda carrera como chef.
Sorprendentemente, a pesar de sus conflictos personales, sus apretadas agendas o sus ocupaciones diarias, desde el día en que comenzaron a ser pareja hasta la actualidad, no habían querido o si quiera pensando terminar la relación.
Sus sentimientos seguían intactos, considerándose el uno al otro su otra mitad y una parte de su corazón que se morirían si les faltara.
Tal y como habían prometido, sin importar la distancia o las circunstancias que los aquejaran, siguieron amándose y nutriendo su inquebrantable vínculo con la certeza de que estarían juntos al final y nunca más tendrían que separarse.
Aunque de eso último también estaban bajo amenaza en caso de no cumplirlo, ya que los padres de Sasuke estaban muy habituados a la influencia de la joven pelirrosa sobre su hijo, así como a recibirla en su hogar o incluirla en festividades importantes; mientras que Sasori tenía en muy alta estima al Uchiha y desde que lo conoció lo había tratado como un hermano más que como un cuñado.
Ahora, en sus 30's, ambos habían encontrado una rutina de vida conjunta que resultaba más que cómoda, agradable y funcional al momento de combinar sus mundos y mantener su relación.
—Esa tonta no reconocería el peligro ni, aunque le pusieran un letrero en frente — Sasuke comentó refiriéndose a la despistada protagonista del drama policíaco que estaban viendo, lo que la hizo reír distraídamente.
—Muchas gracias por la comida, estuvo deliciosa como siempre... Por cierto... — antes de que continuara, su novio la observó entrecerrando los ojos a modo de advertencia para que no tocara ese tema que estaba seguro que ella quería mencionar y que genuinamente ya lo tenía harto —. Olvídalo...
—Gracias — el Uchiha hizo una mueca como intento de sonrisa y abrazó a su novia contra su hombro, sin embargo, a pesar de que el hombre era quien quería evitar arruinar la noche hablando de cosas estresantes, de repente recordó algo que definitivamente iba a hacerlo y que no podía ocultarle —. Lo había olvidado, llamó mi madre... Kyo no consiguió reservar la fecha.
—¡¿QUÉ!? — apenas escuchó esa noticia, la pelirrosa se levantó furiosa y tomó su teléfono para marcar al susodicho entre rabiosos movimientos que amenazaban con romper el aparato —. Ese idiota... ¡No lo contratamos para que nos escupa en la cara como si no estuviera pagando!
—Sakura... — el pelinegro se masajeó la sien tratando de razonar con su novia antes de que esta se pusiera más colérica, pero fue inútil, en cuanto su contacto en la agencia de viajes respondió, la mujer se le lanzó a la yugular cual vampiro.
—¡No! ¡Ningún "permítame explicarle"! Fui muy clara contigo sobre la importancia de reservar los vuelos, el día y la hora adecuados ¡Prácticamente desde el día que te contratamos! — mientras ella hablaba y daba vueltas por la sala de estar, Sasuke decidió que necesitaba relajarse y salió al balcón a fumar —. Mejor dime cómo piensas arreglar este problema...
—Cambiándose de nombre y de planeta... — el Uchiha susurró para sí mismo a sabiendas que, si no conseguía darle a su novia lo que le había pedido, ella iba a arrancarle las piernas.
—¡¿Cómo te atreves a siquiera sugerir algo así!? No cambiaríamos el destino o la fecha de salida ni, aunque estuviéramos en medio de un apocalipsis — la pelirrosa estaba enrojeciendo cada vez más mientras hablaba, sin embargo, necesitando que el empleado siguiera intentando hacer lo que ella le pidió, suspiró pesadamente y decidió regresar a su habitual tono amable de voz —. Escucha... Sasuke en serio ha deseado toda su visita ir a Kiri y no hay nada que yo desee más en el mundo que poder cumplirselo. Ha trabajado muchísimo para los dos y de verdad necesitó hacer esto por él... Así que, sigue intentando y si logras darme una solución positiva a esta cuestión llámame... Vale, lamento mucho haberte gritado... Adiós y gracias.
En cuanto colgó, la mujer se tiró de cara al sillón y comenzó a gritar ahogando su voz en el mullido cojín debajo de ella. Un momento después, cuando la vio dejar de patalear como niña pequeña haciendo berrinche, Sasuke también regresó a la estancia y se tiró en el suelo para retomar el programa que estaban viendo.
—Mira, te dije que se iba a meter en problemas — le anunció a su novia señalando la televisión para que viera las circunstancias de la protagonista, pero Sakura no se movió ni un centímetro.
—Lo siento Sasuke-kun... — en cambio le pidió disculpas sin atreverse a verlo a la cara —. Soy un desastre de novia.
—No digas eso, ven aquí — la levantó a la fuerza y la posicionó en su regazo, consiguiendo que esta vez la mujer ocultara el rostro en su pecho —. Sólo quieres que todo salga perfecto y estás teniendo dificultades con ello... No eres un desastre.
—¿Qué se supone que soy entonces si no puedo darte la única cosa que te prometí?
—Seguirías siendo la misma excelente pareja que he tenido desde hace 14 años — él intentó levantarle el rostro para que lo viera a los ojos, pero ella no se lo permitió, por lo que tuvo que recurrir a medidas diferentes —. Hace poco... Me reuní con Naruto y me dio por fin algo que había estado deseando leer con toda mi alma... ¿Sabes a qué me refiero?
—N-no... — ella se despegó de él un poco, frunciendo el ceño, confundida.
—Tu carta de despedida de "Atlantis", Sakura... — en cuanto escuchó aquello, la joven se sonrojó furiosamente, recordaba poco de lo que había escrito, pero sí tenía bien en claro algo sumamente vergonzoso de su contenido —. Tiene mi nombre escrito por todas partes...
—N-no Sasuke-kun, no hablemos de esto, te lo suplico... — la mujer de ojos verdes intentó levantarse para huir, pero él la detuvo antes de que pudiera siquiera separarse de él —. Era sólo una cría tonta e inmadura...
—Y un montón de frases como: "estar con Sasuke ha sido lo mejor que me ha podido pasar", "no hay nada de Sasuke que no me guste"... — necesitando inmovilizarla, pues Sakura de verdad quería marcharse para no escucharlo, el Uchiha la tiro sobre la alfombra y se posicionó sobre ella, obligándola a verlo a los ojos —. Y "nada me gustaría más en este mundo que hacer feliz a Sasuke"
—No se suponía que debías leerla si no la intercambie contigo — ella le reclamó, cambiando su angustia por indignación.
—¿Vas a fingir que no la escribiste con la esperanza de que llegara a mis manos? — como la pelirrosa se rehusó a contestar, no le dejo más opción a su novio que besarla lenta y largamente para hacerla olvidar su vergüenza y recelo, un contacto tan delicioso que ella no tuvo como resistírsele —. Lo que quiero decirte es que no necesitas cuidar cada mínimo detalle para tenerme contento.
—Pero te amo... Y quiero te tengas todo lo que deseas mientras pueda dártelo — ella respondió con la mirada vidriosa, tanto por el afectuoso beso que le había dado como por la intensidad con la que sentía lo que estaba diciendo.
—Si lo que quieres es tenerme feliz las 24 horas del día, al menos este mes que todavía nos falta por pasar, solo deja de volverte loca por cada pequeña tontería que no sale como esperas — él le suplicó con un ligero tono de broma que la hizo fruncir el ceño y quitárselo de encima.
—Creí que era suficiente para ti el dejarme organizar todo mientras que tú solo tienes que aportar tu presencia — ella comenzó a recoger la vajilla sucia de la mesa de centro para llevarla al fregadero.
—Yo soy la parte más importante ¿No? — él se burló nuevamente haciéndola rabiar y azotar la esponja llena de jabón sobre un plato.
—Voy a llamar a Ino, estoy segura de que ella sabe quién tiene tu carta... A ver si te gusta que averigüe lo que escribiste — hizo ademan de ir a tomar su teléfono para cumplir su amenaza, pero él la arrinconó, impidiéndoselo.
—No es necesario, la verdad yo escribí lo mismo que tú — él le sonrió de medio lado, de esa manera tan sensual que conseguía hacerle temblar las rodillas y mientras comenzaba a relatarle el contenido de la misiva le repartió fugaces besos en los labios —. Esa carta sólo dice lo mucho que me gustas... Lo hermosa que siempre has sido... Lo dichoso que me haces solo estando conmigo... Y una cosa más.
—¿Qué cosa? — la pelirrosa estaba hipnotizada por su cercanía y lo acercó más a ella envolviendo sus brazos alrededor de su cuello, rindiéndose ante sus palabras.
—Lo mucho que me gusta hacerte el amor — Sasuke susurró en su oído para luego cargarla en sus brazos para llevarla a su habitación, al tiempo que ella reía y le rodeaba las caderas con las piernas.
Eso también era parte de su rutina nocturna desde que comenzaron a vivir juntos: jugar a que peleaban, mimarse un poco y luego ceder al deseo, olvidándose de cosas como lavar la losa o apagar el televisor.
Aunque nunca de alimentar a los peces dorados que vivían en su habitación y a cuyas existencias les seguían confiando la protección de su amor.
—Realmente no puedo creer como pasa tan rápido el tiempo.
—Esto es un recordatorio de que nos estamos haciendo viejos, recuérdame comenzar los preparativos para mi testamento.
—Como si tuvieras a quien dejarle algo, anciano lobo solitario.
Kakashi e Iruka observaban emocionados, cada uno a su propia manera, la invitación a una boda que les había sido entregada por correo esa misma mañana.
No querían ni imaginarse lo difícil que hubiera sido hacérselas llegar si no fuera porque seguían pasando los veranos trabajando en el mismo lugar, desde hacía ya más de 20 años.
Justo en ese momento, se suponía que deberían estar ocupándose de otras cosas en lugar de estar lamentándose por el paso del tiempo y el curso del amor, pero les era inevitable.
Después de todo la romántica invitación a la boda de Sasuke y Sakura conseguiría emocionar a cualquiera que los hubiera conocido desde que eran un par de adolescentes.
—Mira Kakashi, hasta intentaron vestirse igual — Iruka señaló el contenido de la misiva, entre emocionados y enternecidos espasmos.
—Sí, se ven muy bonitos... — Kakashi esbozó una tenue sonrisa.
En efecto, la elegante y al mismo tiempo adorable invitación que les habían hecho llegar, anunciaba su unión resaltando que, luego de una larga relación, por fin estaban dando el siguiente paso. No obstante, lo que llamaba más la atención de su misiva era el par de fotografías que acompañaban los datos del evento.
La primera databa de sus días como campistas en "Atlantis", el lugar donde se conocieron e iniciaron su romance y en ella, la sonriente joven de cabello rosado, cuyo atuendo era un ligero vestido blanco con flores rojas, tomaba de la mano a su igualmente jovial novio, quien también vestía del mismo color y estaba sentado a su derecha con su cabeza recargada en la de ella.
Mientras que la segunda era reciente, pero intentaba emular lo más posible a la anterior en cuanto a la pose conjunta, la ropa y sus expresiones, a pesar de que los años ya no les permitían verse igual.
Aunque Kakashi había dudado que fuera posible el joven pelinegro se había vuelto mucho más alto y fornido de lo que era cuando lo conoció.
De cierta manera seguía manteniendo su peculiar apariencia rebelde y no podía decir que ésta se hubiera visto cambiada a algo más discreto debido a su profesión, ya que se había cubierto los brazos de tatuajes casi en su totalidad y todavía usaba el cabello ligeramente largo, aunque al menos ya no usaba pendientes.
Sakura por su lado había conseguido volverse mucho más bella de lo que fue de joven, madurando en una mujer de rasgos elegantes y un cuerpo delicado, aunque con curvas imposibles de ocultar.
La última vez que la vio la chica había cortado su cabello hasta sus hombros, pero por la foto de la invitación, era obvio que se lo había dejado crecer para su gran día especial.
Lo único curioso de dicha invitación era que en donde debía ir el nombre de la dama de honor, estaba escrito un tal "Neji Hyugga", pero ambos hombres decidieron obviar ese detalle y seguir concentrados en lo romántico de su unión.
—Ese par de críos... Si que han crecido mucho — lanzó una expresión al aire con la que Iruka estuvo de acuerdo.
—Sí, aunque admito que sigo guardándole rencor a ellos y a Chiyo por habernos echo creer que su relación era producto de nuestra imaginación — el asistente del director se cruzó de brazos, rememorando la visita que ambos habían hecho al campamento hacia cuatro años y en la que les confesaron que habían estado juntos desde siempre.
—Al menos tuvieron la consideración de no pedirnos dejarles hacer la boda aquí — Kakashi reconoció con una sonrisa al tiempo que guardaba la invitación y regresaba al trabajo —. Hubiera sido pésima publicidad.
—Como gritar a los cuatro vientos "Oigan, no traigan a sus hijos a nuestro campamento, porque no los supervisamos lo suficiente y se pasan por el innombrable la prohibición de relaciones amorosas... ¡Miren! ¡Estos dos hasta se casaron! — Iruka exclamó teatralmente mientras se dirigía a la puerta para volver a atender sus propias labores.
Ahora, gracias a ese par de jóvenes, que pasaron de odiarse a amarse con tanta rapidez debido al inevitable hecho de que las almas gemelas siempre conseguían encontrarse, el personal del campamento iba a poner más atención que nunca a las interacciones entre sus campistas.
Porque al parecer ese paraíso vacacional llamado "Atlantis" también era el lugar perfecto para encontrar el amor.
Fin
...
NOTAS FINALES:
LO LOGREEEE! Ya terminé esta historia! Yupi jejeje.
Oficialmente este es el fic más largo, en cuanto a palabras, que he escrito en toda mi vida y eso que al principio lo concebí como una historia corta a la que admito que en muchos momentos me dio miedo de no terminar.
Pero gracias a todo su apoyo, una buena dosis de depresión y una playlist de Yerin Baek, esta historia por fin está aquí, completamente finalizada.
Como siempre les agradezco haber llegado hasta acá y por darme palabras amables cada que subía un capítulo, de verdad gracias sin ustedes sé que no la hubiera finalizado ni en mis mejores sueños, espero puedan seguirme acompañando en el futuro, porque pienso seguir publicando todo lo que venga a mi mente.
Eso es todo por esta historia, espero les gustara y nos vemos en otro fic. BYE!
