Holis, acá una nueva actualización, espero que les guste el drama porque jugaré con los personajes jeje. Igual lean con tiempo, porque es medio largo el capítulo. Bueno, ojalá les guste, enjoy!
Capítulo II: "La vida continua"
Eiji
- Todo está bien, cumple con la kinesiología que le recetaron, asiste a las sesiones con el psicólogo y pronto empezará a trabajar en su servicio comunitario - me comenta Ibe-san por el teléfono.
- Eso es bueno - sonrío, pero luego no puedo evitar preguntarle, sintiendo una opresión en mi corazón - ¿él ...? - el mayor suspira.
- No, lo siento Eiji, parece que necesita tiempo para lidiar con sus problemas. Lo importante es que está mejorando - asiento decaído, pero así era la situación.
- Gracias Ibe-san, ¿vendrá este sábado a verme participar en la competencia? - intento cambiar el tema a algo más ligero.
- Sí por supuesto, ahí me juntaré con Ichiro-kun y tu madre Mikoto-san. ¿Aiko-chan también irá cierto? - asiento.
- Sí, mi hermana también. Mi abuelita Hana no, cada vez le cuesta más moverse, se cansa rápido - le cuento - estar ahí bajo el sol le hace mal-.
- Entiendo, bueno ahí entonces me junto con tus padres, de ahí Ichiro-kun me decía que fuéramos a comer algo-.
- Sí, mi papá me lo comentó. Por mi un placer – digo ligero.
- Genial, bueno Eiji-kun, ya nos veremos el sábado – al colgar, me quedo viendo la pared, pero dando otro suspiro, me obligo a moverme.
"Tengo harto que estudiar, no puedo estar torturándome".
Resultó que cuando regresé, mis padres estaban frenéticos, preocupados porque yo llegaba en sillas de ruedas. Luego de tranquilizarlos, tuve que contarles todo lo sucedido allá en Nueva York.
Mi padre había estado furioso e incluso llegó a exclamar que era bueno que me haya separado de Ash. Ahí no aguanté más y lo enfrenté, nunca me había sentido tan enojado.
Mi madre intentó tranquilizarme y me pidió que les explicara por qué tenía tan buena opinión del rubio.
Ahí les platiqué sobre la difícil vida de Ash. Lo triste y dañado que estaba, pero que, pese a todo, tenía una gran fortaleza física y mental.
Fue cuándo les platiqué sobre sus abusos que, algo en los ojos de mamá parecieron cambiar y suavizarse.
-Entonces qué bueno que pudiste estar ahí para brindarle una sonrisa y un abrazo - no pude evitar parpadear sorprendido, pero me alegré que entendiera.
Aunque moría de ganas por poder hablar con él, siempre me decían que Ash no quería hablar directamente ni con Ibe-san ni con conmigo. Quería confiar que no era nada directamente conmigo, que él no estaba enojado, que como dijo Ibe-san, necesitaba lidiar con sus problemas.
Por ello me dije que iba a esperar paciente y tener fe que algún día, nos volveríamos a reunir. Por último, si este no me hablaba, yo iba a ir a buscarlo luego de un año.
Cuando regresé de Estados Unidos y las peligrosas experiencias vividas, el salto en pértiga dejó de asustarme y pude volver a practicarlo sin tormentos. La ansiedad que antes experimentaba ya no hacía mella en mí.
Eso sí tras regresar, ya no pude seguir en el mundo de la fotografía. Apreciaba mucho a Ibe-san y la visión que me había otorgado para ese mundo artístico.
Incluso a veces tomaba mi cámara y para relajarme me iba a tomar fotos, pero ya no podía ignorar ciertas injusticias que antes no quería ver o simplemente no notaba que estaban ahí.
Ahora al pasar por algún orfanato y centros de albergue, no podía evitar fijarme en esas personas. Las imágenes de Ash y sus amigos de pandillas se me presentaban en mi memoria.
Quería hacer algo, quería ayudarlos, poder defenderlos. Si no podía ayudarlos mediante la fuerza bruta, ¿cómo hacerlo?
Fue ahí que comencé a pensar en estudiar leyes. La idea fue madurando con el paso de las semanas y luego de investigar sobre los estudios, me decidí.
Hace un par de semanas atrás había hecho los trámites y ya llevaba mi primer mes estudiando.
Mis compañeros eran variados, aunque muchos eran de familias de renombre, acostumbrados a ser los más inteligentes de su generación, aun así, había conocido a algunos que, como yo, de verdad querían algún día poder ayudar a quiénes las circunstancias los habían dejado desamparados.
Entre esos pocos, había conocido a Hiro-kun y a Katashi-kun. Ambos ya eran buenos amigos y además nos entendíamos bastante con Hiro-kun, ya que él también era deportista, hacía atletismo.
Aunque esa sensación, esa conexión que había vivido con Ash, no la había vuelto a experimentar con ninguno de ellos.
"¿Por qué será eso?... ¿será por qué sentía que debía protegerlo?, pero cuándo sólo estábamos comiendo o hablando, no pensaba en protegerlo, nos divertíamos juntos".
Suspiro nuevamente y abro mi libro, "vamos concéntrate".
Al día siguiente tengo clases la mayoría del día, aunque los chicos me ayudan a que no se haga tan pesado el día. Me gustaba poder reír con ellos y aliviar un poco el dolor que persistía en mí por la ausencia del rubio.
"¡Diablos Eiji!, ¡ya deja de pensar en Ash! Él está bien y está intentando mejorar, con eso debería ser suficiente".
-... ulpa ... disculpa - me sobresalto y al levantar la mirada, una chica me estaba mirando.
- ¿Uh?, ¡oh lo siento! estaba distraído. ¿En qué te ayudo? - ella sonríe un poco, pero por lo menos dulcemente, no burlándose de que estuviera en las nubes.
- Descuida, perdón por asustarte, quería pedirte si podías prestarme un lápiz - la observo otra vez un poco perdido. Ella parece enrojecer un poco, sus mejillas pálidas adquieren un tierno color rojo - se me quedó mi estuche en la casa, soy una distraída - se explica.
Niego rápidamente - ¡descuida, claro que te presto! - no puedo evitar sobresaltarme, luego al darme cuenta, esta vez yo me sonrojo.
Al instante no podemos evitar reírnos juntos, ambos apenados por nuestro comportamiento.
- Lo siento, me siento en las nubes hoy día - ella se ríe suavemente mientras rebusco en mi estuche.
- Te entiendo, me siento igual. Y eso que sólo llevamos un mes de clases, no creo que aguante los 6 años de carrera - sonríe nuevamente.
Cabeceo de acuerdo - me siento igual, sólo llevamos un mes y ya nos han bombardeado en información. Antes no podría haberme imaginado todas las leyes que existían en el país - le ofrezco el lápiz.
-Tampoco yo, es una locura - al tomar el lápiz, me termino rozando ligeramente con su mano y noto su suave piel.
Vuelvo a observarla, como todas las japonesas, tenía una tez blanca y sin muchas marcas visibles, casi parecía de porcelana su piel. Sus ojos rasgados y castaños, brillaban y lucían dulces. En sí era como una muñeca, delicada y pequeña.
- Gracias ...- parece dudar un poco, pero luego vuelve a sonreír - soy Omura Kyoko, un placer - le sonrío casi sin darme cuenta.
- Eiji ... Okumura Eiji - me presento. Vuelve a sonreír y luego se voltea volviendo a poner atención a la clase.
De repente siento un ligero codazo en mi costado y, al voltear la mirada, me topo con Katashi-kun sonriéndome y levando su pulgar.
Sonrío apenado, pero luego de clases cuando Kyoko me devuelve mi lápiz y en los días venideros, resultó que siempre nos estábamos encontrando.
A veces nos topábamos en clases, otras en los pasillos, en el comedor, etc. Fue así que, de intercambiar unas pocas palabras, fuimos hablándonos con mayor confianza.
Los chicos siempre me instaban para que le pidiera una cita, pero me sentía incómodo y aunque a veces me decía que era algo solamente relacionado a la falta de valor, también algo me decía que era más que eso.
Pese a todo, me gustaba pasar tiempo con ella y conocerla. Resultó que Kyoko provenía de una familia que poseía un negocio importador. Muchas veces había tenido que mudarse durante su etapa escolar, pero ahora había alquilado un departamento pequeño para ella mientras estudiaba.
-Me gusta Tokio, siempre quise vivir en la capital - me contaba un día que habíamos quedado para conversar.
Estábamos en un café y todo parecía tan calmado - sí, es un poco caótico a veces ... no sabría decir cuál ciudad es más caótica, si New York o Tokio - comento viendo las calles llenas de autos.
- ¿New York?, ¿has ido allá? - vuelvo a sobresaltarme y al voltear hacia ella, Kyoko me miraba con mucho interés y curiosidad.
- Ehh sí, acompañé a un amigo de mis padres, él es fotógrafo - le cuento.
- Vaya, siempre he querido ir, es uno de mis sueños, la ciudad siempre sale en las películas. ¿Cómo es allá? - exhalo lentamente.
"¿Cómo hablarle de todo lo que significó esa ciudad para mí?".
-Bueno, es todo lo que sale en las películas y más, altos rascacielos ... gente maleducada - nos reímos - museos, el Central Park, los taxis, las tiendas de lujo y mucho más - no puedo evitar quedar viéndome la mesa.
Efectivamente había visto todas esas cosas, pero cuando pienso en New York, no sólo recordaba lo que le dije a Kyoko, sino que también estuvieron ahí los disparos, las drogas, las pandillas clandestinas, las muertes, las investigaciones policiales ... Y un muchacho roto en todos los niveles, pero pese a ello fuerte y tierno.
-Eiji ... ¡Eiji! - vuelvo a saltar y me enfoco en la chica delante de mí - hey, te volviste a perder en tus pensamientos ... ¿estás bien? - me enfoco en Kyoko.
Ya llevábamos unos dos meses de conocernos, ella ya era parte de mi vida y me gustaba mucho poder hablar con ella, me tranquilizaba.
- Sí ... lo siento, es sólo que ...- dudo, pero necesitaba sacarme esto del pecho - es complicado ...- vuelvo a tragar saliva - cuándo estuve en New York conocí a un chico con el cual nos llevamos muy bien y nos hicimos amigos, pero lamentablemente él estaba envuelto en situaciones bien graves, no por que quisiera, sino porque estaba atrapado en sus circunstancias y pasado difícil ...- ella me asiente para que continúe.
- Y bueno, tuve que venirme a Japón y nos separamos, pero en ese momento me enteré que le hirieron muy grave. Quise regresar, pero me aconsejaron que esperara - vuelvo a suspirar.
- Que terrible, ¿y él cómo está ahora? - me encojo de hombros.
- Está bien, eso me tranquiliza, está solucionando su vida, pero ...- hago una mueca - no quiere hablar conmigo, me digo que es porque está solucionando su vida, pero ...- suspiro, agarrándome la cabeza, medio exhausto - no sé, es complicado - finalmente exhalo, cerrando los ojos.
Kyoko hace una mueca, al parecer apiadándose de mí, alarga su mano y me toma la mía. Estrecho su suave y pequeña mano, y algo en mí se alivia.
-Me imagino que es complicado, me gustaría poder ayudarte ... Puede haber sido lo mejor, ahora ese chico podrá dejar esas malas experiencias atrás - me sonríe.
No puedo evitar sonreírle y luego de pagar la cuenta, la acompaño a su edificio ya que estaba oscureciendo.
Durante el camino seguimos hablando un poco más relajados, comentando cosas al azar sobre música, clases y películas.
Cuando finalmente llegamos a la entrada de su edifico, mi plan era darle un pequeño abrazo y retirarme, pero al momento de acercarme para abrazarla, ella pareció entender algo más, porque también se acercó a mí, pero en vez de abrazarme, termina rozando sus labios contra los míos.
Abro los ojos como platos y una experiencia totalmente distinta y al mismo tiempo, ligeramente similar se presenta en mi memoria. Esa ocasión en la cárcel visitando a Ash y este despidiéndose, cuando de repente se había inclinado y me había besado.
Recordaba cómo el rubio me había colado su lengua adentro y cuando yo ya estaba por hiperventilar, noté que no sólo me había colado su lengua, sino que una pequeña cápsula.
De todas maneras, eso no había evitado sonrojarme furiosamente, en especial cuando este me había mirado con esos ojos esmeralda, hermosos y peligrosos al mismo tiempo, igual que los ojos de un jaguar.
Todo eso me pasa por mi mente cuando Kyoko se inclina hacia mí y roza sus labios contra los míos. Su olor era suave y dulce, me acerco más a ella de forma instintiva.
Noto sus pequeñas manos en mi chaqueta y casi sin pensarlo de más, poso mis manos en su pequeña cintura. Sintiendo un pequeño aleteo, profundizo el beso y cuelo mi lengua adentro de su boca.
Es así como el beso se transforma en algo más desesperado y nuestras bocas bailan juntas por lo que se sienten minutos, pero creo que sólo son segundos. Al separarme, alcanzo a notar sus mejillas dulcemente sonrojadas.
-... Buenas noches - sonríe, comenzado a retroceder.
Le sonrío y sintiéndome aún un poco atontado, logro levantar una mano para despedirla - adiós-.
Cuando ella llega al lobby de su edificio, emprendo el camino a casa. Mientras camino no puedo evitar llevarme la mano a mis labios.
Ambas experiencias habían sido tan diferentes unas de otras. Esa vez con Ash posteriormente había entendido que había sido un plan por parte del rubio, pero aun así había sido uno de los pocos besos que yo había experimentado.
Sus labios eran rudos, pero al mismo tiempo habían sido suaves. Apoyarse un poco en su torso había sido diferente, era duro, pero su aroma era atrayente, me invitaba a ir con él.
Me muerdo el labio cuando recuerdo como él sabía justamente cada punto a su favor, su cuerpo y su rostro por mucho tiempo habían sido su perdición, pero él había aprendido a convertirlos en su arma más mortal.
Había pulido cada aspecto para convertirse en una criatura de gran belleza, elegante y mortal, ocultaba súper bien sus heridas y frente a muchos, fingía no tenerlas siquiera.
En cambio, con Kyoko todo había tan diferente. Sus labios eran suaves y con un ligero aroma frutal debido a su maquillaje. Abrazarla también había sido acogedor, suave y con pechos que parecían amoldarse a mi torso.
Al pensar en ellos no puedo evitar enrojecer, pero su perfume también había sido como una incitación de su dulzura.
Todo en ella representaba suavidad, calma y una belleza menos agresiva a la de Ash, una belleza que invitaba, no que intimidaba.
"... ¿Qué tiene?, ¿por qué siento que es extraño querer estar con ella? Es una chica bellísima y nos llevamos súper bien", pese a todo, no puedo evitar preguntarme.
El destello de una cabellera rubia y unos ojos de esmeraldas pasa raudo por mi mente. Sacudo la cabeza, "Ash no necesita que lo salve o lo proteja, él ya pudo tomar las riendas de su destino y está dejando lo malo atrás, no me necesita ... yo debo seguir adelante".
Es de esta manera que le pido a Kyoko salir a una cita y al paso de las semanas, le pido si quiere que seamos novios. Ella asiente feliz y mientras más tiempo pasamos juntos, menos pienso en Ash.
Aunque fusionar los estudios, las salidas con los chicos, mi familia, las prácticas de pértiga y ahora un noviazgo, se vuelve toda una tarea titánica.
Ya no tenía mucho tiempo libre y cuando lo tenía, apenas podía mantenerme despierto. Es por ello que eso ayuda a dejar de pensar en el destino de Ash, confiaba en que él estaba bien o por lo menos, eso es lo que Max-san le contaba a Ibe-san por llamada.
Con el paso de las semanas les presenté a Kyoko a mi familia y a mis amigos. Todos la amaron y se sintieron muy felices por nosotros.
Ella no podía presentarme a su familia porque vivían en Osaka, pero me contaba que sus padres y hermanos estaban felices por su noviazgo.
Y aunque no podía presentarme a su familia, sí me presentó a sus dos mejores amigas, Kimi-san e Ino-san. En unas cuantas ocasiones nos habíamos juntado todos, mis propios amigos con sus amigas.
De hecho, parecía ser que Hiro-kun y Kimi-san podrían llegar a tener algo, pero no queríamos presionarlos o interferir.
Otra cosa fue acostumbrarse a los cambios que vienen al tener novia, pero se sentía bien poder contar con alguien siempre a tu lado. Me gustaba a un nivel más que sólo físico, sino que ella me tranquilizaba, con Kyoko podía pasarme horas hablando.
La había llevado a que me viera saltar en Pértiga, también le había mostrado mis fotografías que hacía en mis ratos muertos.
-Aunque en estos días casi nunca tengo tiempo libre, apenas he podido descansar de los estudios - le cuento.
Estábamos en un parque, habíamos puesto una manta en el césped y nos habíamos acostado en esta.
Ella se ríe y comienza a hablar de las clases -... ¿puedes creer que el tonto de Neji el otro día se salió con la suya con la tarea? Ya sabes, la tarea para la clase del profesor Hasegawa – elevo una ceja.
- ¿Por qué dices que se salió con la suya? – pregunto confuso.
- Pues porque la copió toda - me quedo sorprendido.
- ¿Y no lo pillaron? – cuestiono.
- No, por eso te digo que se salió completamente con la suya – resopla. Eso me hace acordarme de algo y bufo.
- Ahora que lo dices, claro que creo que él haya hecho eso. El otro día me estaba pidiendo mi cuaderno para ´estudiar´- hago comillas en el aire, nos reímos.
Cuando volvemos a relajarnos, de repente noto como esta se acerca más a mí y me abraza, la abrazo de vuelta por reflejo.
- Eiji ... ¿qué te gusta de mí? - me sorprendo, pero no podía ver su expresión ya que, su rostro lo tenía oculto en mi pecho.
- ¿Por qué lo preguntas? - se encoge de hombros - umm bueno, me gusta cómo me siento contigo, me das paz - me atrevo a decirle y era cierto.
Tras lo vivido en Estados Unidos, me había sentido por mucho tiempo un caos confundido y angustiado por alguien que ni siquiera quería hablar conmigo. Eso, aunque lo ocultaba, me había dolido, seguía doliendo sinceramente, pero desde que salía con Kyoko un poco menos.
Esta se levanta ligeramente y me observa. Notaba como esta se apoyaba en mí y presionaba sus pechos contra mi torso.
Su rostro estaba tan cerca del mío que provocaba que su olor me nublara, además de su cabello oscuro cayendo como cortina a nuestro alrededor, dejado afuera al mundo exterior.
De repente un sonrojo colorea mis mejillas y un retorcijón baja por mi cuerpo.
Ella se muerde el labio, un poco nerviosa, pero luego apoya una mano en mi mejilla - sé que apenas vamos a cumplir tres meses juntos, pero ... bueno - vuelve a incomodarse - sé que dijimos que fuéramos lento y estuve de acuerdo en eso, pero hablando con las chicas ... arg no sé ...- exhala, pero luego vuelve a observarme - creo que, estoy lista para más ... ¡claro, sólo si tú quieres! - se apresura a decir nerviosa.
La observo perdido, pero el sonrojo en sus mejillas y nuestras posiciones me hacen comprender por fin lo que me estaba tratando de decir.
Vuelvo a sonrojarme, pero, aunque muero de nervios y vergüenza, me digo que no debo por qué tenerlos. "Somos novios, además que soy virgen. Si Kyoko me lo está ofreciendo y yo la quiero a ella ¿qué tiene de malo que acepte?"
Pese a ello, algo me hace seguir dudando, pero al mismo tiempo, no puedo evitar ser consciente de su busto o de sus caderas presionándose contra las mías. Tampoco podía ignorar el calorcito que se producía en mi cuerpo, el cual comenzaba a concentrarse en una zona en particular de mi anatomía.
Al notarlo me sonrojo, no podía ocultarlo, era simplemente imposible. Además, Kyoko parecía notarlo y de forma intencional, más se sobaba contra mí.
Asiento y es así como tomados de la mano, ambos nerviosos nos acercamos a su departamento.
Al llegar, inquieto, pero decidido, comienzo a besarla y nos dirigimos a su dormitorio. Lo bueno es que ella al vivir sola, descartaba cualquier posible evento donde alguien nos viera.
Esa noche me dejo ir, no pienso en nada más que en Kyoko; en su cuerpo, en su olor, su suavidad, sus caderas, su busto y, por último, su zona íntima.
Admito que me excito con facilidad, todo su cuerpo era como una incitación, ya que era completamente desconocido para mí. Es decir, uno sabe por las películas y demás, pero verlo en la realidad, poder tocarla y notar como se mojaba su zona intima ante el toque de mis dedos, era francamente increíble.
Una vez lista y yo con el condón en su lugar, me deslizo dentro suyo y sólo me concentro en traernos placer a ambos. Cuando finalmente me logro liberar, el alivio que siento y lo placentero de dejarme ir es impresionante.
"Así que así se siente", me incrusto un poco más en su interior, dejando ir afuera lo último de mi esencia y con un suspiro pesado, salgo de Kyoko.
- Umm eso estuvo increíble Eiji - me susurra esta, casi ronroneando.
- Sí ...- me quito el condón sucio y me relajo.
Nos acurrucamos y antes de darme cuenta me duermo. Aunque en mis sueños no encuentro mucha paz, siempre se me presentaba una rubia cabellera.
"¿Quién es?", pero cuando intento alcanzarla, se escapa.
Al abrir los ojos, no sabría decir si fue por los sueños, pero casi podía creer que frente a mí había una rubia cabellera. Cierro los ojos con fuerza y al abrirlos otra vez, me doy cuenta que la persona a la cual estaba abrazando, no era rubia, si no que todo contrario.
"Kyoko ... es cierto, ayer lo hice con ella", suspiro y me levanto con cuidado para no despertarla.
Me llevo la mano a la cabeza y pienso en la rubia cabellera. Sacudo la cabeza, "¿es que acaso nunca podré librarme de tu recuerdo?"
Pese a ello, no me arrepentía del momento experimentado con Kyoko. Desayunamos juntos y simplemente disfruto de ver sus sonrisas.
Es así como pasan otro par de meses donde mi vida se enfoca en mi novia, amigos, familia y estudios. De hecho, un día me sorprendo dándome cuenta que ya casi iban 8 meses desde mi vuelta de New York.
Esa mañana me despierto temprano, ya que tenía examen en la universidad. Había estado estudiando por semanas, me sentía nervioso, pero listo.
Me despido de mi familia y al llegar a la escuela me topo con mis amigos, juntos repasamos la materia y poco después llega también Kyoko.
-Les juro que me da vueltas la cabeza, estuve toda la noche memorizando artículos de la constitución - nos reímos. Le doy un beso corto y seguimos estudiando.
Una vez superada la prueba, nos volvemos a juntar en la cafetería, esta vez en compañía de las amigas de Kyoko.
Kimi-san al encontrarse con Hiro-kun, intercambian un beso para luego ella sentarse en la mesa, saludándonos a todos. Resultó que efectivamente ambos se habían hecho pareja y se veían bien juntos.
Conversamos sobre la prueba, aunque luego cambiamos de tema para no aburrir a Kimi-san y a Ino-san, ya que ellas estudiaban carreras distintas a la nuestra.
Bromeamos y comentamos lo que podríamos hacer el fin de semana, ahora que el examen más pesado ya había pasado.
Luego de comer, nos levantamos y encaminamos hacía el salón de clases, pero nos llama la atención un grupo de chicas que conversan extasiadas.
- ¿Y ahora que habrá pasado? - comenta Katashi-kun. Me encojo de hombros.
- A ver, iré a investigar - Ino-san se acerca al grupo de chicas y, parecen hablar bastante rápido y emocionadas.
Tras pocos minutos Ino-san regresa con nosotros - ¿y …? - le pregunta Hiro-kun.
Esta exhala, pero sonríe - no, nada grave. Resulta que en la entrada de la universidad hay un chico que parece ser extranjero y todas están flipando porque al parecer el chico es '¡más hermoso que los mismos dioses!'- hace teatro, de seguro imitando a las chicas que cuchicheaban enérgicas.
Nos reímos - pues para que todas estén así, realmente ese chico debe ser impactante ... ¡vayamos a ver! - exclama Kimi-san emocionada.
- ¿Ah?, disculpa - sacude la mano Hiro-kun - novio acá presente - volvemos a reír.
Kimi-san rueda los ojos - no seas celoso, sólo quiero ir por curiosidad. Para revolucionar a toda la población femenina de la universidad, es digno de conocerlo. ¿Me acompañas Kyoko? - esta asiente, divertida con su amiga.
- Bueno, pues yo te acompañaré amorcito para que no te vayas con el chico extranjero - comenta Hiro-kun, pegándose a su novia. No puedo evitar estallar en carcajadas.
- Pues yo tampoco puedo dejar ir sola a Kyoko - comento, aunque sin preocuparme realmente.
Una vez de acuerdo todos, nos encaminamos a la entrada de la universidad donde notamos a más chicas revolucionadas y algunos chicos comentar con molestia de dónde había salido ese extranjero teñido.
- ¿Extranjero teñido? - pregunta Katashi-kun a algunos chicos, extrañado.
- No sé si será teñido realmente, pero el imbécil es llamativo, con ese pelo rubio y esos ojos verdes. Se nota al instante que es extranjero - algo parece detenerse y es como si el mundo se tambaleara un poco.
Recupero mi equilibrio y observo al chico - ¿dijiste rubio y de ojos verdes? - el otro parpadea, pero asiente.
De repente todos los sonidos a mi alrededor son apagados, sólo puedo escuchar los latidos frenéticos de mi propio corazón. "¿Podrá ser?"
- ¿Amor ...? - escucho ligeramente a Kyoko.
- ¿Eiji? - noto a los demás también llamarme confusos, pero realmente no estoy escuchando o más bien, no puedo concentrarme en ellos.
Antes de poder procesar bien la situación, salgo disparado hacía la entrada.
- ¡EIJI! - me llaman todos, pero sigo adelante. Aparto gente de mi camino y llego a saltar por las escaleras para ir más rápido.
Finalmente exhalando un poco exaltado, me encuentro con diversos estudiantes que espiaban de forma disimulada o lo intentaban con muy malos resultados, en dirección a un chico que parecía estar esperando algo o a alguien.
Este tenía las manos en su chamara y miraba de forma distraída la calle para hacer pasar el tiempo, pero pese a la distancia, lo reconocería donde fuera.
Conocía sus gestos, su cabello dorado como el sol, sus esmeraldas que tenía por ojos, su nívea piel, su contextura delgada, pero fuerte y flexible. Su altura que le ayudaba a imponer fuerza y su mueca burlona, pero por, sobre todo, conocía su sonrisa.
Me acerco con cuidado, como si fuera un sueño más, pero al estar más cerca de su espacio personal, este levanta el rostro y es ahí que cruzamos miradas.
Al instante noto como su semblante se relaja y, sus verdes ojos se abren con sorpresa y un brillo que no pueden ocultar.
Podía notar timidez en su persona, pero también percibía el cariño que me profesaba. Todos sus gestos eran un indicio de ello y él no podía ocultármelos.
-Ash ...- susurro casi en un hilo de voz.
Este se acerca con cuidado hacía mí y me mira con cierta vergüenza – Eiji ...- finalmente levanta el rostro y nuestros ojos vuelven a coincidir, pero este hace un gesto apenado - lamento no ...- sacude la cabeza - lamento no haberte llamado y presentarme ahora ante ti como si nada ...- me observa como un perrito apaleado.
De repente la rabia vuelve a surgir en mí, la rabia y el dolor por estos meses haciendo mella en mí, pero luego sacudo la cabeza y me digo que nada de eso importaba ya.
"Estás aquí, conmigo", me abalanzo sobre este y lo rodeo con mis brazos.
El rubio al principio parece quedar en shock, pero luego me devuelve el abrazo y noto como entierra su rostro en mi cuello.
-... Te extrañé tanto Eiji ...- me susurra. Cierro los ojos.
- Yo también tonto ...- me controlo para no ponerme muy sentimental.
- ¿Eiji? - de repente nuestra burbuja explota y nos separamos. Al voltear puedo ver a mis amigos y a Kyoko junto a sus amigas.
Trago e intento recuperarme del ataque de emociones que estaba experimentando.
- Umm lamento salir corriendo, es sólo que, al escuchar la descripción, tuve que venir a ver si era él - me volteo hacía Ash y le sonrío - este es Ash Lynx - lo presento esta vez en inglés.
Mis amigos parpadean un poco perdidos, pero luego Katashi-kun al echarle un vistazo a Ash, parece entender - ¡oh, claro!, es extranjero y habla inglés. Un placer Ash, soy Tanaka Katashi, amigo de Eiji- se presenta este en inglés.
Ash asiente y sonríe ligeramente - un placer, umm ... mi verdadero nombre es Aslan Callenreese - me volteo a verlo impactado.
- Hablaste en japonés - digo perplejo. Es cierto que lo había hecho en un tono bastante poco fluido por no ser nativo, pero lo había dicho bien. Aunque este parecía capaz de comunicarse en japonés, decido mejor seguir hablando con él en inglés.
Este sonríe avergonzado, llevándose la mano a la cabeza - espero haberlo dicho bien - vuelvo a mirarlo.
- ¿Cómo es que aprendiste japonés ...?, ¿c-cómo es que estás acá? - cada vez me sentía más un caos.
Este se voltea a mirarme - umm, decidí mudarme a estudiar a Tokio y bueno ...- parece apenarse, pero continua - deseaba volver a verte - no puedo evitar que un poco de aire se me salga, de repente enternecido.
- ¡Eso es increíble!, ¡estoy muy feliz que estés acá! - sonrío ampliamente, este me devuelve la sonrisa.
- Umm Eiji, ¿nos presentas? - esta vez habla Hiro-kun.
- ¡Oh, claro! lo siento otra vez chicos - me volteo hacía Ash, enredándome un poco con los cambios de idiomas, pero ahora de nuevo en inglés - estos son mis amigos y compañeros de carrera, Katashi-kun quién se acaba de presentar y Hiro-kun – se los voy señalando a medida que los presento.
- Un placer - se inclinan un poco, saludando. Ash también hace una pequeña reverencia nervioso, pero sonríe.
- Un placer conocerlos a ambos - le estrecha la mano a cada uno.
- Bueno, estas son Kimi-san, la novia de Hiro-kun, e Ino-san. Ambas son amigas de otra carrera ...- continuo. Estas le sonríen al rubio un poco sonrojadas, pero corteses.
- Y bueno - le sonrío señalando a Kyoko, quien se acerca y toma mi mano - esta es Omura Kyoko, también estudia con nosotros Derecho y es mi novia - la presento feliz.
De repente, no sé si lo imaginé o no, pero casi podía creer que la sonrisa de Ash pareció temblar, pero luego este se acerca a Kyoko y le estrecha la mano con una dulce sonrisa.
"¿Lo imaginé?", sacudo la cabeza.
- Un placer también conocerte, umm ... no tenía idea la verdad que Eiji tuviera novia. En nuestro tiempo juntos no salió el tema - comenta este.
- No, es que con Kyoko-chan empezamos a salir hace unos cuatro meses atrás, creo que casi van cinco - le cuento, haciendo cálculos.
- ¡Oh! ... entiendo - nuevamente algo me hace imaginar que Ash pareciera tener los ojos húmedos, pero al volver a echarle un vistazo, estaban secos y pacíficos.
"Concéntrate Eiji", me reprendo.
- Un placer Ash, umm ... disculpa, yo tampoco sabía nada de un amigo extranjero de Eiji - me voltea hacía ella.
- ¿Recuerdas lo que te conté sobre New York? - le susurro rápido en japonés - este es mi amigo norteamericano del que te contaba - Kyoko abre la boca, sorprendida.
- ¡Ohh ya entiendo! Umm disculpa, siempre me ha costado un poco el inglés, ten paciencia conmigo - se ríe suavemente - ¡y sí por supuesto! Ahora recuerdo que Eiji me platicó sobre un amigo que había hecho en Estados Unidos - comenta esta.
- ¿Estados Unidos? ¡Ohh, así que a él lo conociste allá! - exclaman también mis amigos.
Asiento - así es, Ash es norteamericano ... por cierto Ash es un sobrenombre, como bien dijo él, su verdadero nombre es Aslan. La cosa es que con Ash nos conocimos en New York bajo diversas circunstancias - les cuento una versión acotado de los hechos.
- Pues es genial que hayan podido reencontrarse. Y dime Ash, ¿qué te trae por acá a Tokio? - le pregunta sonriendo Hiro-kun.
- Umm pues, vengo a estudiar Ciencias Políticas y un curso de Literatura en la Universidad Toshi-dai (TCU) - nos cuenta. No puedo evitar abrir mis ojos, producto del impacto.
- ¿En serio?, ¡eso es genial Ash! - exclamo extasiado. Este sonríe, pasándose la mano por el cabello otra vez.
- ¿Y por qué en Tokio?, ¿no está un poco alejado de tu hogar? - le pregunta Ino-san. No puedo evitar tensarme un poco, pero Ash parece estar bien ante la pregunta.
- Pues ...- se encoge de hombros - allá no me queda familia la verdad y aunque tengo mis amigos en New York, necesitaba un cambio, me hacía mal la ciudad ...- este vuelve a echarme un vistazo - y pues cuando conocí a Eiji, comenzó a darme mucha curiosidad Japón y, decidí intentarlo y bueno ... henos aquí - sonríe un poco, con esa expresión que él sabía dejaba enamorados a los demás.
Lo cual efectivamente funciona, ya que tanto Kimi-san e Ino-san quedan embelesadas con el rubio.
- ¿Y llegaste acá solo?, ¿y cuándo llegaste? - le pregunto casi sin respirar.
Este ríe un poco - Ibe me ayudó, estuve en contacto con él y fue a recogerme al aeropuerto hace unos días atrás y me ayudó a instalarme en mi nuevo apartamento - me cuenta este.
- ¿¡Qué!? ¡Ibe-san ni siquiera me avisó! - me enojo de repente.
- No, no te enojes con él. Fue una idea tonta mía de querer darte una sorpresa - se encoge de hombros este.
- ¡Oh! Bueno, lo dejaré pasar entonces - sonreímos. Me volteo hacía mis amigos.
- Umm bueno, chicos si me disculpan, ha pasado mucho tiempo y me gustaría hablar con Ash para ponernos al día - me despido de los demás.
Todos asienten de acuerdo, se despiden de Ash y luego me despiden alejándose.
-Me avisas cuando estés libre ¿sí? - le asiento a Kyoko y me despido de ella con un beso.
Cuando me volteo, noto que al instante Ash parece apartar su mirada. Parpadeo confuso, pero, aunque siento un extraño estremecimiento en mí, me sacudo y le señalo en dirección a la salida.
- ¿Vamos?, hay mucho de qué hablar- le sonrío. Este asiente y me sigue.
