Resumen capítulos anteriores: Ash estuvo en terapia, donde se da cuenta que ama a Eiji, viaja a Japón para estudiar y reencontrarse con el moreno, además de decirle lo que siente, pero se topa con que este tiene novia.

Capítulo III

Ash

Mientras caminamos, no puedo evitar ser consciente de Eiji quién iba muy emocionado y me platicaba de todo lo que había pasado en esos meses en que estuvimos separados.

Este me preguntaba de todo y yo no sabía cómo responderle. Había albergado tantas esperanzas, aunque no quería hacerlo, pero mi mente muchas veces fantaseaba sin mi permiso.

Sabía que no iba a ser tan fácil con sólo llegar a Japón, tampoco es como si este fuera al instante a saltar a mis brazos, diciéndome que me amaba.

Ruedo los ojos, sacudiendo la cabeza. "Lo peor es que esa tontería igual de vez en cuando se presentaba sin mi permiso en mi mente".

Hago una mueca. Tantas fantasías, para que de nuevo la realidad me arrollara y me dejara en el suelo.

Vuelvo a rememorar como la chica peli negra se inclinaba y Eiji con mucha naturalidad le daba un beso.

Esa costumbre era porque efectivamente ya llevaban juntos un tiempo. "Casi 5 meses", me muerdo el labio.

Todos mis años en las calles bajo la tutela de Dino y mis múltiples abusos, me habían convertido en una persona muy perceptiva. Sabía bien cómo interpretar a la gente, sus gestos, su cercanía corporal, etc.

Casi me había desmoronado cuando Eiji la presentó como su novia, pero más me había dolido al verle darle ese beso, porque con esa acción también me había quedado claro que ellos ya habían tenido relaciones sexuales. Los ligeros, pero conscientes toques que intercambiaban, me dejaban claro su cercanía física.

"Con eso no hay donde perderse, Eiji es heterosexual y siempre me vio como un amigo simplemente. Sólo yo llegue a confundir todo y a pensar que podíamos llegar a tener una relación amorosa".

Me meto las manos a los bolsillos y aprieto los puños tan fuerte que me llego a incrustar las uñas en mis palmas.

Termino mirando a cualquier lado menos al moreno, todo para evitar que una sola lágrima pueda caer. No podía bajar mis defensas ahora.

"Aunque me duela, lo importante acá es que él está feliz ... tal vez no pueda tenerlo como novio, pero si como amigo", frunzo el ceño.

Durante el último mes, siempre intentaba familiarizarme con la idea de que estaba enamorado del japonés.

Al principio en verdad intenté convencerme que estaba confundiendo mis sentimientos, que realmente sentía admiración por este y que me gustaba el hecho de que Eiji me trasmitía seguridad, pero cuando lo volví a ver, cuando sentí sus brazos abrazándome, por fin pude sentir un cosquilleo en mis entrañas.

La piel me había hormigueado y había notado un calorcito en mi cuerpo, el cual temí que se mostrara patéticamente en mi rostro, aunque por suerte no.

Esa había sido la confirmación que me faltaba. Sentía algo por el moreno y no sólo cariño, sino que anhelaba tocarlo y que este me tocara a mí también. Tanto a un nivel físico como emocional.

Pero de repente vuelvo a aterrizar el hecho, de manera dolorosa, que el moreno tenía novia y sólo me veía como un amigo más.

- Umm ¿Eiji? - lo interrumpo en lo que sea que estuviera diciendo e intento sonreírle.

- ¿Ah ...? ¡Ah sí dime! Sólo he estado hablando yo, lo siento - se ríe llevándose la mano a la cabeza, con un tierno y bonito sonrojo en sus mejillas.

El corazón se me aprieta y sólo quiero maldecir mi suerte. "¿Por qué sigo con vida, si no puedo estar contigo?"

Exhalo largamente - umm yo ... lo siento, tenía tantas ganas de verte, que intenté ignorar el hecho de que desperté un poco enfermo. ¿Podemos volver a juntarnos otro día? - me invento y utilizo mi entrenamiento en las calles para hacerlo, "perfectamente podría ser actor", pienso sarcástico.

Eiji hace un puchero - mohh Ash, me hubieras dicho eso antes, yo hablándote hasta por los codos, por eso no me contestabas. Si te sientes mal, me lo hubieras dicho antes - suspira, pero me brinda una sonrisa - de acuerdo, ya esperé 8 meses, unos días más no son problema - se me aprietan los intestinos, siento ganas de llorar y al mismo tiempo de reír.

- Disculpa Onii-san - lo molesto como hacía allá en New York. Este vuelve a hacer un puchero y luego estallamos en risas, aunque las mías las siento más agridulces.

- Umm ¡espera!, ¿tienes mi teléfono? Así nos ponemos de acuerdo otro día - asiento y le doy mi número.

Este vuelve a sonreírme y a abrazarme. Me muerdo el labio y cuando nos separamos, hago uso de toda mi experiencia para mostrarme sereno.

-Te llamaré, hay mucho que contarnos - le juro. Comienzo a caminar, a cada paso que doy y que me aleja más de él, voy sintiéndome más tembloroso. De repente sé que no llegaré al departamento.

Me meto a un restaurante y pido un baño. Apenas cierro la puerta, me siento en el suelo y dejo salir mi llanto. "Soy un idiota", me abrazo a mis rodillas e intento no llorar tan fuerte para no alertar a nadie del local.

En mi cabeza vuelvo a verlo besando a su novia, rememoro por otro lado la calidez de sus brazos a mi alrededor, de su sonrisa hacía mí, luego no puedo evitar compararlo con la sonrisa que también le dedicó a la peli negra.

Me saco mi abrigo y lo uso para amortiguar mi llanto, ahogando mis sollozos en este.

Todos esos meses luchando por superar mis traumas, inevitablemente haciéndome ilusiones y cuando entendí mis verdaderos sentimientos el último mes, como había deseado que llegara este día, pero ...

-... Agh ... umm ... ¿por qué ...? - suelto otro sollozo, mi cuerpo azotado por la pena.

Me abrazo a mis piernas y dejo salir más lágrimas. Recuerdo su sonrisa, cuando me cocinaba, me abrazaba, me hacía reír, me defendía ...

Un nuevo hipido me sacude. Ya no podía soportarlo. "¿Por qué nunca puedo ser feliz?"

Durante esa media hora me permito ser débil, me permito ser egoísta y sólo enfocarme en mi dolor, en mis deseos y fantasías rotas.

Una vez me siento agotado y medio mareado, me levanto y salgo del baño. Antes que alguien pregunte, me escabullo y huyo lo más rápido que puedo a mi nuevo departamento.

Al llegar, cojo algo rápido para comer, me quito el exceso de ropa y me hago bolita en la cama, echándome las sábanas encima. No quería ver el mundo, no quería ver esta sociedad a la cual parecía divertirle haciéndome sufrir, quitándome todo lo que yo amaba.

Golpeo la almohada, odiaba sentirme así, lamentándome y sólo enfocándome en mí, pero ... "por hoy ya no puedo ser fuerte".

Lloro otro poco y luego de torturarme con más recuerdos, me dejo ir en sueños.

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Luego de desmoronarme ese primer día, pude volver a recuperar un poco de fuerzas para afrontar la situación.

Durante las semanas que siguieron, aprendí a convivir con ello, disfrutaba estar con Eiji, cuando éramos sólo los dos las cosas fluían como siempre, incluso cuando venían sus amigos todo funcionaba, pero cuando llegaba su novia, la cual descubrí que se llamaba Kyoko, no podía soportarlo.

Verlos enamorados era mucho para mí, pero en el fondo agradecía que el moreno fuera feliz, sólo que verlo feliz junto a otra persona era una carga muy pesada.

Por eso me inventaba cualquier excusa y me retiraba. En mi universidad los profesores eran increíbles y muy respetuosos, eran casi místicos estos japoneses. Disfrutaba los retos y lo que enseñaban, me gustaba que pudieran ver mi lado más académico y que estos me motivaran a seguir progresando.

Y ya entre mis compañeros había de todo, los más jóvenes eran más expresivos con su vestimenta o en demostrar su orientación sexual.

Como siempre, los primeros días desperté muchas reacciones a mi alrededor. Las mujeres y homosexuales me tiraban sonrisas, guiños, me dejaban notitas de amor en mis cuadernos y casillero, incluso un chico había tenido la osadía de darme una palmada en el culo.

Al voltearme, se reía junto a sus amigos y me lanzaba besos. Se notaba que estaba acostumbrado a quedarse con lo que quería.

Pensé en darle un buen puñetazo, pero preferí esperar mi oportunidad. Fue así que un día mientras este caminaba cerca de mí, camuflándome entre la gente, le hice una zancadilla provocando que este tropezara con el basurero.

Al minuto siguiente estaba asqueroso con toda la basura ensuciando su ropa. Luego de reírme, había desaparecido entre la creciente multitud que deseaban ver la escena. Había otros compañeros que pasaban de mí, se notaba que me tenían envidia, ya sea porque todos me encontraban guapo o porque era inteligente.

´No te creas la gran cosa rubio teñido´, en una ocasión uno de estos compañeros me había susurrado eso mientras entraba al salón.

Yo me había volteado y le había sonreído coquetamente; ´ ¡vaya! ¿Estuviste ahí en el marco de la puerta esperando sólo para dedicarme unas palabras? ¡Qué dulce eres! ´, exclamé lanzándole un beso. Todos habían estallado en conversaciones, gritos y demás.

El imbécil había quedado colorado de rabia y vergüenza. Yo le volví a sonreír, ´y para que sepas´, enrollé un mechón de mi cabello con mi dedo, ´soy rubio natural dulzura´.

Le guiñé el ojo y me volteé sonriendo, pero gracias a que siempre estaba atento a mi entorno, noté como este se precipitaba sobre mí, me aparté de su trayectoria y este se golpeó contra las mesas.

No pude evitar sonreír, pero luego simulé estar un poco asustado y justo al llegar los profesores, todos comentaron que el idiota se había abalanzado sobre mí con las intenciones de atacarme.

Ruedo los ojos, como si luego de todo lo que viví en mi vida pudiera dejarme amedrentar por esos idiotas. Ellos eran insectos a comparación con los demonios que solía enfrentar a diario.

Más tarde al salir de clases, no puedo evitar quedarme viendo a lo lejos un bar. Me muerdo el labio, pero aun así decido entrar.

- Buenas tardes, ¿qué le sirvo? - me siento a la barra.

- Un whiskey por favor - el barman asiente y yo me quedo viendo a la mesa.

Suspiro, pero casi al instante noto que vibra mi celular, al desbloquearlo noto que es un mensaje de Eiji.

'Hey Ash, vamos al Karaoke con los chicos y Kyoko, ¿quieres venir?', aprieto los dientes. Apenas me llega mi orden, me lo tomo de un trago.

- Otro - pido. El barman no me dice mucho, sólo veo como hace su trabajo. "Bien, como buen japonés no se mete en problemas ajenos".

Dejo caer mi cabeza en mi mano y me quedo viendo el mensaje. Suspiro largamente, pero luego de tomarme el segundo vaso y pagar, emprendo el camino.

'Claro, voy para allá', maldigo hacía mis adentros, pero no podía decirle que no.

"Soy un masoquista", sacudo la cabeza. Es así como termino en una habitación de karaoke con Eiji, sus amigos Hiro y Katashi y, por último, con Kyoko.

Intento ignorarla, de verdad que sí, pero me era imposible. Deseaba tanto que fuera una maldita para yo poder odiarla, pero tampoco era así.

"De verdad quiere a Eiji" y eso me hacía daño, porque ella podía amarlo como yo no podía, de la manera que ansiaba demostrarle, pero eso estaba fuera de margen.

Apenas nos sirven las bebidas, comienzo a beber.

- A ver, ¡Eiji, Kyoko, canten una canción! - exclama Hiro. Entrecierro los ojos, sintiendo una amargura recorrerme las entrañas.

- ¡Ay qué vergüenza!, ¡tú tienes que acompañarme si o si! - exclama esta con una risa saltarina, arrimándose al moreno.

Este sonríe y toma el micrófono - si ya están hartos de escucharme, por favor díganme y yo me detengo - se ríe este nervioso.

Ambos se ponen frente a frente y comienza la melodía.

-'Futari no aida toori sugita kasewa' - comienza a cantar Eiji. Gracias a estos meses en Japón y a mis estudios, cada vez entendía mejor el idioma.

´El viento que sopla entre nosotros´, empezaba la canción. Este sigue cantando y su voz no puede por menos que cautivarme.

Su tono era melodioso y suave, todo en él era suave, cálido y seguro. Verlo ahí parado con un leve sonrojo en sus mejillas por tener que estar cantando frente a todos, lo hacía ver más bello todavía.

-'Itsumo wa togatta chichi no kotoba ga, kyo wa atatakasu kanjimashita. Yasashisa mo egao mo yume no katarikata mo. Shiranakute zenbu kimi wo maneta yo' - comienza a cantar Kyoko.

´Las palabras de mi padre que siempre parecieron ser frías, hoy las siento tan cálidas. Sin saber nada sobre amabilidad, sonrisas o sueños. Así que, tuve que imitarte en todo´, traduzco en mi cabeza.

Su voz era cálida igualmente y aunque regresa el dolor, me enfoco sólo en Eiji. Ambos cantan el coro juntos, aunque luego Kyoko toma al moreno de su manga y le indica que la mire.

-'Kimi no inai sekai ni mo. Nanika no imi wa kitto atte. Demo kimi no inai sekai nado natsuyasumi no inai hachigatsu no you. Kimi no inai sekai nado waraku koto nai santa no you. Kimi no inai sekai nado ...' - ambos mantienen la última nota cantando y viéndose a los ojos con ternura.

No puedo evitar sentir que me ahogo. ´Es muy cierto que un mundo sin ti, no tendría sentido. Pero ese mundo sin ti, sería como agosto sin vacaciones. Un mundo sin ti es como un santa Claus que no sonríe. Es tan cierto que un mundo sin ti ...´

Antes de poder continuar con lo último de la canción, Kyoko se inclina y le roba un beso a Eiji, lo que lleva a que el moreno se sonroje.

Oculto mi mirada y me muerdo el labio tan fuerte que siento que me saco sangre. Me levanto y me encamino al baño sin mirar atrás.

Apenas me encierro en un cubículo, me siento sobre el retrete y me agarro la cabeza. "No puedo con esto, no puedo", aprieto los dientes intentando no echarme a llorar.

Intento hacer que el aire pase por mis pulmones, pero seguía sintiéndome ahogado.

- ¿Ash ...? - levanto la cabeza de golpe. "Maldición".

Vuelvo a respirar lo mejor posible e intento controlar mi voz - sí, salgo pronto - simulo que saco papel y lo boto al WC, luego incluso tiro la cadena. "Patético, soy patético".

Al salir, efectivamente estaba ahí de pie Eiji. Este al verme sonríe, aunque luego me mira preocupado.

- Hey, ¿estás bien? Saliste tan de sopetón que me preocupé, pensé que te habías sentido mal - hago una mueca, intentando realmente sonreír.

Para intentar pasar más inadvertido, simulo que me lavo las manos y agacho mi mirada.

- Sí tranquilo, intenté aguantarme lo más que pude mientras cantaban, pero no pude, así que tuve que salir - me invento.

El moreno parece relajarse - me alegro, estaba preocupado - me apoya su mano en mi hombro, el contacto es como fuego, tan cálido que me llegaba a quemar. Me dolía su contacto.

- Sí, te habría avisado de haberme sentido mal - con disimulo me aparto de su persona, por mucho que lo anhelara, él estaba de novio con alguien más.

Este parece hacer una mueca, pero luego asiente - bueno, regresemos entonces - hago acopio de fuerza y lo sigo.

Cuando finalmente todo termina, Hiro y Katashi se despiden.

- ¡Ah!, ¿ustedes van en esa dirección? Umm, mejor me voy con ustedes entonces - de repente exclama Kyoko.

- ¿Sí? Bueno, avisen cuando lleguen, yo iré con Ash ya que vamos en la misma dirección - no puedo evitar el pequeño escalofrío de goce que me recorre.

- De acuerdo, ¡avisen cuando lleguen! - grita Hiro despidiéndose. Es así como nos quedamos solos con Eiji.

Mientras caminamos ninguno parece ser capaz de romper el silencio impuesto entre ambos, intento unas cuántas veces, pero me sentía tan tonto de repente.

- Umm ¿sabes? - comienza Eiji. Lo observo y este estaba sonriendo levemente.

- ¿Qué cosa? - le pregunto ávido por saber lo que sea que él quisiera decirme, pero simulo un poco de tranquilidad.

- No, es que recordé algo gracioso - se ríe, no puedo evitar sonreírle de vuelta - es que la semana pasada llevé a Hiro-kun a mis clases de Pértiga y este quiso intentarlo. No sabes el tremendo golpe que se llevó, ¿no notaste que le dolía sentarse? - intento recordar, y efectivamente me había fijado en ello.

- Eso explica bastante - nos reímos.

- Sí, y resulta que en clases ...- sigue contándome anécdotas con sus amigos y compañeros.

Nos reímos y yo aprovecho también de contarle lo que me había ocurrido con esos brutos que osaron intentar lastimarme - no entiendo eso que te tengan en la mira cuando no has hecho nada malo - se enoja un poco el moreno.

Me encojo de hombros - da igual, toda mi vida ha sido un poco de lo mismo. O me envidian por mi apariencia, o quieren poseerme o me idolatran - ruedo los ojos.

-... No debería ser así - me volteo hacía el moreno, este tenía la mirada gacha - peleando por sobrevivir, odiando tu apariencia - siento un escalofrío - nadie debería lastimarte - no puedo evitar que mi corazón comience a golpear frenético.

Antes de poder evitarlo, siento como el calor va subiendo por mi cuerpo y se aloja en mis mejillas. Por eso desvió al instante la vista, intentando que él no viera nada.

-Umm, ¿te sientes mal? - de repente este se pone frente a mí y sin poder detenerlo, extiende su mano y me toca la frente, de seguro para comprobar si presentaba fiebre, pero eso sólo empeora todo.

Apenas su mano me toca, siento que mi piel se incendia. Mi corazón ahoga cualquier cosa que el moreno pueda estar diciendo, ahoga mis propios pensamientos y sólo puedo ser consciente de su tacto.

Anhelaba más de este, quería volver a abrazarlo, a besarlo y disgustar su lengua con la mía, no para trasmitirle un mensaje secreto, sino para el placer de ambos.

Cierro los ojos y sacudo la cabeza. Me alejo un poco de su toque, con un gran peso en mi corazón y sonrío levemente - estoy bien, me dio calor la caminata y el alcohol – comento, simulando tranquilidad.

- Oh, ¡me alegra! - casi sin darse cuenta, o tal vez si, este roza mis mejillas con su palma y su contacto vuelve a hacerme delirar - ¿vamos? - asiento, sin atreverme a hablar.

Durante el resto del camino le hablaba cada tanto, pero dejaba que este continuará con la mayor parte de la conversación.

Cuando finalmente nos separamos, no puedo evitar luego refugiarme bajo mis sábanas y abrazar mi almohada, anhelando que en vez de la almohada fuera él.

"Aghh ... ¿qué se supone que hago acá?", cierro mis ojos.

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Los meses van pasando y la situación sigue igual. No podía sacarme a Eiji de la cabeza o de mi corazón y, al parecer, este tampoco quería desaparecer de mi vida, siempre me estaba invitando a hacer cosas con él o con sus amigos.

Y aunque me gustaba mucho estar con él e incluso ya consideraba a Hiro y a Katashi como amigos, no podía con Kyoko, no lograba verlos juntos.

Hoy estábamos en el parque y con los chicos disfrutábamos de andar en skate. Nos habíamos estado riendo y haciendo bromas, pero de repente Kyoko aparece y mi sonrisa muere.

Esta se adueña de Eiji y yo prefiero tomar mi skate y patinar lejos de ellos para distraerme. Los chicos me siguen y dejamos a la pareja atrás. Cuando ya no los veo, me detengo y me como algo para distraerme.

- Ahh el amor, no sé si envidiarlos o ya decirles que me tienen harto - comenta suspirando Katashi.

Me volteo a verlo y no puedo evitar sonreír - me pasa igual - este sonríe.

- Antes éramos tres solteros y pocos meses después, estos dos me traicionaron - señala a Hiro y de seguro su comentario incluye también a Eiji.

- ¡Oe!, no te metas con mi linda Kimi-chan - se enoja Hiro, aunque luego parece estar recordando algo y hace una mueca tonta de enamorado. Lo observamos con una gotita cayendo de nuestras cabezas.

- Ahh patético - suspira Katashi. Me río junto a él.

Este se queda viendo la pista en silencio y yo aprovecho de seguir comiendo. Hiro agarra el skate e intenta hacer trucos. Algunos los lograba, otros provocaban que se diera unos buenos porrazos contra el suelo.

No puedo evitar reírme un poco - nee Ash - me volteo hacía Katashi.

Este se estaba mordiendo el labio, decidiendo algo al parecer difícil en su cabeza - ¿qué pasa? - este suspira y me mira.

- ¿Tú ...? arg ...- se masajea el cuello - sé que no debería meterme donde no me llaman, pero ... ¿tú quieres a Eiji cierto? - me tenso e intento improvisar.

- Pues claro que lo quiero - me apresuro en decir.

Katashi niega - no como amigo o un hermano, me refiero a que ... tú amas a Eiji - dice contundentemente.

Me quedo viendo a la nada -... ¿qué te hace decirlo? - este vuelve a suspirar.

- No lo sé, es sólo que ... no me gusta ver el dolor de ambos - frunzo el ceño, pero me volteo a verlo.

- ¿Ambos? - este asiente.

- Sabe que algo te ocurre y que algo tiene que ver con Kyoko, pero igual es medio tonto, no sabe por qué no puedes verla ... El que te alejes le duele, pero entiendo por qué a ti te duele verlos juntos - suspiro largamente.

- No le digas nada - este también suspira.

-... ¿No quieres que le de algún empujón a ese tonto? - sonrío.

- ¿Harías eso por mí? - cierro los ojos.

- Por supuesto ... me caes bien, eres como un príncipe bonito, pero no dejas que nadie te pase por encima o se haga el listo contigo, respeto eso - me vuelvo a reír.

- Ustedes también me caen bien ...- al abrir mis ojos, me quedo viendo mis manos - no he podido tener muchos amigos en mi vida - recuerdo a Shorter, su cabello morado y las bromas que intercambiábamos. El cálido sentimiento de sentir que alguien me cubría la espalda. Suspiro largamente - y lamentablemente, los pocos que he tenido se han ido de mi lado - digo apenas en un susurro.

- Lo lamento ... - niego con la cabeza.

Al levantarla, distingo a lo lejos las figuras de Eiji y Kyoko acercándose - me duele, pero ... al principio quise a Eiji como amigo, luego me di cuenta que me había enamorado de él. Prefiero tenerlo de amigo a no tenerlo en absoluto - me volteo hacía Katashi - no le digas nada, él es feliz, eso es todo lo que importa - este me mira con lástima, pero asiente.

Cuando nos volvemos a reunir todos, simulados que nada ha ocurrido. Pese a que avanzan las horas y el día se oscurece, nadie parecía tener ganas de regresar a casa aún.

A veces deseaba retirarme a mi departamento, pero disfrutaba estar viviendo un momento 'normal' con amigos. Sin que mi vida peligrara, sin balas y peleas, sin sabotajes, sin drogas y demás.

Es por eso que hacía lo mejor por ignorar a Kyoko y me enfocaba en los chicos. Al ver que la cosa seguiría, ya que los muchachos se veían muy entretenidos hablando y haciendo trucos en los skate´s, les aviso que iba a comprar algo para comer.

- ¡Ah!, ¡voy contigo, necesito comprar algo! - de repente me grita Kyoko. No puedo evitar tensarme, pero vuelvo a disimular y le asiento.

- Los acompaño - salta Eiji, pero la peli negra le hace ver que no hay problemas y que volveríamos en poco tiempo.

Sin poder hacer nada, termino caminando fuera del parque en dirección a un negocio en compañía de Kyoko, la novia del chico que yo amaba en secreto.

"Esto es enfermo", no puedo evitar lamentarme.

La caminata se hace súper incómoda, pero no deseaba hablar, así que me meto las manos a los bolsillos y termino caminando un poco por delante de ella.

La cosa sigue así, hasta que la escucho suspirar - ya está bien, sé reconocer cuando le caigo mal a alguien sabes - me tenso.

Ella se acerca por detrás y finalmente queda frente a mí, mirándome serena, pero con firmeza.

- Por favor, quiero entender. Yo ...- suspira - Eiji me comentó un poco sobre tu vida allá en Estados Unidos, que fue bastante difícil - aprieto los puños dentro de mi chaqueta - quería pensar que por eso siempre me ignoras, pero te he visto reír con Hiro-kun y Katashi-kun. Incluso cuando te presentamos a Kimi-chan y a Ino-chan noté que te agradaron, pero conmigo ... no puedes ni mirarme - me muerdo el labio, efectivamente no la estaba mirando.

- Son sólo imaginaciones tuyas - me encojo de hombros e intento escapar hacía el súper mercado, pero no contaba con que esta me agarrara del brazo.

Antes de poder razonar bien, por instinto sacudo mi brazo lejos y me volteo a gran velocidad, poniéndome en guardia.

Cuando estoy por abalanzarme, vuelvo a aterrizar que esta era una chica inocente y no iba a hacerme daño.

Me freno y esta se me queda mirando, aterrada. Suspiro largamente cerrando mis ojos, luego me volteo y sigo caminando en dirección al negocio, sin esperarla.

- Disculpa, me tomaste por sorpresa - comento sin mucha energía.

Escucho como esta parece tomar aire, pero luego vuelvo a oír sus pisadas acercándose y vuelve a plantarse frente a mí.

- ¿Qué te pasó en Estados Unidos?, ¿por qué reaccionas así cuando te tomo del brazo? - me masajeo la cabeza, exhausto de repente.

Intento ignorarla y avanzar, pero la chica es terca y vuelve a detenerme. Lo intenta una tercera vez con los mismos resultados, pero ya al producirse el cuarto intento por su parte, ya estoy enojado.

- ¡Contéstame!, ¿qué te pasa con Eiji? ¡Sé que te enojas cuando nos ves juntos! ¿Es que tienes celos de que tenga novia y tú no? - vuelve a sujetarme para que no me escape, pero yo ya no razono.

Me saco de encima su brazo con un movimiento mucho más brusco por mi parte y me planto frente a ella ya medio iracundo - ¿quieres saber?, ¡bien! A los 7 años por mi apariencia mi entrenador del colegio me violó las veces que quiso. La policía no me creyó, así que, dentro de mi desesperación, terminé matándolo al meterle una bala en la cabeza al cumplir 8 años - esta empalidece, pero yo ya no estaba para sutilezas.

Me río, sintiéndome un poco desquiciado - ¡oh y se puso mejor la cosa! Nadie quería verme, a nadie le importaba, no a mi bueno para nada padre, ni a mi fallecida madre drogadicta que me abandonó de bebé, ¡no, claro que no! - sacudo la cabeza - me escapé y ¿adivinas en dónde acabé? - bufo.

- Con otro viejo retrógrado el cual me adoptó en su pandilla. Me entrenó y al mismo tiempo, me educó para ser la mejor de sus putas - me acerco a Kyoko.

- Me enseñó a tocarme y a correrme para divertir a sus invitados - noto sus ojos cristalizados. La rabia me llena, pero me río tóxicamente - me enseñó a abrirme de piernas y a dejar que cualquiera me montara. Me enseñó a gemir y a mostrar una sonrisa cada vez que uno de esos cerdos me llenaba con su semen - la chica comienza a llorar.

- Me enseñó a matar y a ser más listo que la policía. A comercializar drogas y a ser el líder de su pandilla - la observo - a nunca confiar en nadie, ni a bajar la guardia ... Cosas como la amistad, el amor y en sí una vida normal, no me estaban permitidas - Kyoko tiembla y su llanto aumenta.

"... Yo debería ser quien llora", bufo, sacudiendo mi cabeza - esa era mi vida hasta que llegó Eiji ... gracias a él supe lo que era reír, conocí la cálida sensación de estar entre sus brazos, de sentirme protegido, de saber que le importaba a alguien ...- suspiro largamente.

Al volver a dirigir mi vista a Kyoko, mi ira se va, quedándome sólo el dolor y una desolación aplastante en mi ser - no tengo celos de que él tenga novia y yo no ... tengo celos de ti, porque lo amo, amo a Eiji y me duele verlo contigo - trago duro.

La chica me mira boca abierta, parecía una niña producto del shock, alguien súper indefenso.

Suspiro largamente - volveré a Estados Unidos, ya no puedo más ...- le echo otro vistazo - que sean felices y cuídalo por mí ¿sí? - me doy la vuelta y me encamino calle abajo, alejándome lo más rápido que podía.

Sentía el llanto subirme por la garganta y, sólo deseaba llegar al departamento y abrazarme a mi almohada. "Mañana ... mañana me voy".

Eiji

Al verlos alejarse, no puedo evitar sentirme extraño. "¿Qué es eso que Kyoko necesita ir a comprar?"

Antes de darme cuenta, me alejo de mis amigos y, sigo a mi novia y al rubio.

Cuando por fin parece que los he alcanzado, noto como Kyoko parece estar reclamándole algo a Ash. Esta le sujetaba del brazo intentando que el rubio se volteara y la enfrentara, pero el otro se la sacaba de encima.

Estoy por acercarme a detenerla, cuando esta le increpa a Ash - '¡contéstame!, ¿qué te pasa con Eiji? ¡Sé que te enojas cuando nos ves juntos! ¿Es que tienes celos de que tenga novia y tú no?' - me freno.

"¿Qué ...?", pero no alcanzo a razonar más, porque Ash parece haber superado sus límites.

Se saca de encima el brazo de la peli negra y se voltea a verla con una rabia desquiciada en sus ojos esmeraldas. Este le suelta toda su angustiante y terrible vida, y escucharlo me rompe el corazón.

'Nunca confiar en nadie, ni a bajar la guardia ... Cosas como la amistad, el amor y en sí una vida normal, no me estaban permitidas', noto como las lágrimas caen por mi rostro. Me tapo la boca para no llamar la atención y retener mi llanto.

'Esa era mi vida hasta que llegó Eiji ... gracias a él supe lo que era reír, conocí la cálida sensación de estar entre sus brazos, de sentirme protegido, de saber que le importaba a alguien', me dejo caer al suelo.

Cuando intento prevenirme que eso no necesariamente significaba lo que yo anhelaba, este le dice con voz queda a Kyoko: 'no tengo celos de que él tenga novia y yo no … tengo celos de ti, porque lo amo, amo a Eiji y me duele verlo contigo'.

"Él ... Ash ... él me ...", de repente todos los momentos que compartimos juntos me vienen a la mente.

El desconsuelo que había sentido por su rechazo en estos meses alejados, por fin me hacen sentido, ahora entendía por qué no podía alejar su recuerdo de mí. Había estado dolido todo este tiempo, no porque mi amigo me ignoraba, sino porque el hombre del cual me había enamorado, era quien me ignoraba.

Y ahora sabía bien por qué este se desentendió de mí, y era porque primero tenía que vencer a sus demonios para ser feliz conmigo. Aunque cuando este vino, se encontró con el desolador paisaje de verme con novia.

"Él piensa que no siento nada por él ... que no lo amo", noto mi corazón golpear con mucha fuerza.

Me levanto sintiendo un frenesí en mi ser, pero cuando ya estoy por gritar su nombre, me doy cuenta que ya no está. "Escapó", aprieto los puños.

"No te dejaré", me adelanto hacía Kyoko quien intentaba limpiarse las lágrimas. Con delicadeza le limpio su rostro - ¿E-Eiji? - pregunta temblorosa.

- Hey, tranquila - le acaricio su mejilla, pero al mirarla, esta suelta más lágrimas.

El silencio es desolador, pero al mismo tiempo, muy claro. Ambos sabíamos lo que pasaba.

-... Tú también lo amas - trago duro.

- Tú ... tú me salvaste Kyoko, me mantuviste en una pieza mientras estuve separado de él. Lamento mucho no ... no haberte dicho, pero es recién algo que comprendo ahora - me inclino un poco y le beso la frente.

- Te amo, no de la forma en que lo amo a él, pero créeme que te amo, no quiero que pienses que fue todo una mentira - no puedo evitar derramar más lágrimas.

Esta se muerde el labio, pero luego suspira, llorando y abrazándose a sí misma - me gustaría odi-odiarte - hipa ligeramente - me gustaría odiarlo t-también, pero no puedo - me observa.

Esta se acerca y me planta un dedo en mi pecho- más te vale estar con él, eso sí que no te lo perdonaré si te acobardas ahora. ¡¿Me entiendes?! - vuelve a llorar.

Asiento con un nudo en la garganta y le dedico una pequeña reverencia - gracias por todo ... espero que encuentres a un hombre que te ame con todo lo que tenga, porque no mereces nada menos que eso - esta asiente, sonriéndome, pero su llanto se reanuda.

Sintiéndome un poco roto, me doy la vuelta y corro por las calles. El camino a veces me confunde, pero logro encontrar su edificio y subo casi en una exhalación hasta su departamento.

Cuando llego, estoy exhausto y con el corazón en la boca, pero no me importa. Toco al timbre y cuando no viene, insisto más fuerte.

- ¡Arg!, ¡ya voy! - grita Ash desde el otro lado. El rubio abre la puerta con rabia, pero cuando me ve, se queda paralizado.

Se me estruja el corazón al verlo con los ojos enrojecidos e hinchados por haber llorado.

- ¿Eiji? - me mira pasmado, luego intenta limpiarse los ojos - lo siento ... ehh estoy un poco enfermo, por eso me fui y estoy medio congestionado - sacudo la cabeza.

- Eso es mentira, ¿por qué ocultas que tienes sentimientos como todos?, ¿por qué ocultas que estás sufriendo Ash? - este parece quedarse sin aire.

Me adelanto dentro del departamento, cerrando la puerta. Me fijo que Ash vestía su pijama y teniendo en cuenta que sus ojos estaban enrojecidos, era como si le hubieran restado 10 años de encima.

"Es sólo un niño que le robaron su infancia y su inocencia ... no es justo". Armándome de valor, me adelanto y tomo su rostro entre mis manos. Este enrojece y noto el pánico en su mirada verdosa, pero no dejo que se escape.

- Escuché todo lo que le dijiste a Kyoko – se tensa - quiero que sepas que la amo, pero ... no la amo como te amo a ti - este queda boca abierto, con su mirada en shock.

Sonrío y sigo acariciando sus mejillas - me dolía que me hayas ignorado durante esos meses, antes que vinieras a Japón. No le encontraba sentido, ¿por qué no podía sacarte de mi mente? - comienzo a contarle - pero no respondías, me dije que debía seguir adelante. Conocí a Kyoko y a los chicos, y pude sanar un poco, fue como un bálsamo, pero ...- vuelvo a observarlo.

A este se le habían comenzado a cristalizar sus ojos, también noto como a mí se me cierra la garganta, pero me fuerzo a continuar - pe-pero el dolor seguía ahí, porque no te tenía a mi lado - Ash cierra los ojos y termina apoyando su cabeza en mi pecho.

Yo lo abrazo - me dolía no tenerte conmigo, no porque no tenía a mi lado a mi amigo, sino porque no tenía conmigo al hombre del cual me enamoré - le levanto el rostro y lo observo.

Sus mejillas estaban bañadas por sus lágrimas que, al parecer, ya no podía retener. Detallo sus rubios cabellos, su pálida piel como porcelana y sus bonitos ojos esmeraldas. Dudo un poco, pero con el corazón en el puño, delineo sus labios con mi dedo y noto como este tiembla entre mis brazos, suspirando ligeramente.

Ash también parece dudar, pero levanta una mano y casi con miedo me acaricia mi mejilla. Le sonrío, sintiendo como mis intestinos bailan y esta vez, soy yo quien no puede evitar llorar.

El rubio se muerde el labio, pero antes de darme cuenta, este me atrapa entre sus brazos y me abraza con fuerza. Noto como su cuerpo se estremece y escucho sus sollozos. Lo abrazo con mucha ternura y le acaricio sus cabellos, besando su mejilla.

- Aishitemasu - susurra Ash. La sorpresa se adueña de mí, no sólo porque me lo dijo en japonés, sino por lo que significaba.

Lo separo de mí y ya sin poder aguantarme, lo beso. Este me corresponde y nos convertimos en un solo ser de tan abrazados que estamos. Noto su corazón bombear, el calor de su cuerpo, me maravillo por sus suaves y húmedos labios contra los míos, me sorprendo por lo adictiva que es su lengua y me excito un poco por lo varonil de su olor.

Cuando nos separamos con un suspiro, nos quedamos mirando - 'I love you too Aslan'- le susurro con mis mejillas enrojecidas. Ash por primera vez desde que abrió la puerta, sonríe y me doy cuenta que eso es todo lo que necesitaba.

"Te amo y velaré siempre por tu sonrisa, no quiero volver a verte llorar". Nos acostamos y es así como pasamos la noche, sólo abrazados y susurrándonos que nos amábamos.