Ya había anochecido en Springwood haría más o menos dos horas, Delila había regresado a casa alrededor de las ocho de la tarde cuando empezaba a anochecer y su padre la esperaba para cenar, llegó a casa diez minutos más tarde, se bañó en quince minutos, cenó en media hora con su padre, mientras ambos conversaban de cómo les había ido el día al mismo tiempo que veían las noticias nacionales en la televisión y ahora se disponía a irse a su habitación, como de costumbre su padre se iba a dormir pronto debido a que tenía que madrugar para abrir y prepara la iglesia, así que disponía de un par de horas de libertad nocturna antes de que el sueño la venciera, además su padre no sospechaba que ella no tomaba en hypnocil, pero para que no se oliese nada raro, tiró unas cuantas pastillas para que no notase que el bote seguía igual de lleno y lo revolvió un poco para cambiar la posición en la que estaba las pastillas y pareciese que el medicamento se estaba usando. Regresó a su cama y se preparó para dormir, acomodó dos almohadas grandes y un cojín de plumas, y se tumbó mientras se tapaba con las sábanas, para después cerrar los ojos e intentar dormir.

Delila abrió los ojos de forma repentina, estaba en la sala de calderas otra vez, rápidamente se incorporó y se levantó del colchón, que también se había materializado en el mundo onírico, su camisón se movió ligeramente debido al vapor de la sala de calderas, un silbido de vapor producido desde atrás por alguna tubería la hizo darse la vuelta, solo para ver que su cama ya no estaba, se volvió a girar rápidamente, Freddy probablemente ya la estaría observando, giraba los ojos constantemente mientras intentaba escuchar los sonidos del ambiente que lo rodeaba. Nada, no parecía haber nadie, pero si soñaba con las calderas es porque Freddy estaba allí, debía estar a alerta, caminó por el pasillo hasta un cruce que tenía dos caminos a cada lado, primero miró a la derecha, no había nada en el camino; hizo lo mismo con la izquierda y nada, se dispuso a ir por la derecha cuando al voltearse la figura carbonizada de Krueger la agarró por los hombros y la empujó al suelo. La chica solo tuvo tiempo de darse la vuelta antes de notar el peso de uno de los pies de Freddy sobre su espalda empujándola de cara contra el suelo sucio de sangre seca y mugre.

-Me gustaría recuperar la conversación de la otra noche por donde lo dejamos.- dijo apretando la espalda de Delila con su pie derecho.- ¿te parece bien?

-Vete al infierno.- Dijo Delila rabiosa.- si no tengo que tomar hypnocil nunca para luchar contra ti cada noche no me importa si con eso no te acercas a mi padre.-

-Ooooh que tierno, la niña de papá quiere protegerlo del hombre que ha venido a derrotar.-

-Por favor, dejalo tranquilo, ya te dije que haré lo que sea con tal de protegerlo.- Freddy la agarró del cuello y la golpeó de espaldas contra la pared.

-Sí, es cierto que dijiste eso.- reflexionó Krueger.- así que... puedo hacer contigo cualquier cosa sin que tú puedas hacer nada...-

Fred rio de manera siniestra antes de que Delila notara que Fred aflojaba su agarre y la dejaba caer al suelo. Dalila cayó de espaldas al suelo y casi inmediatamente notó el peso de Freddy sobre ella, sus manos estaban sobre sus hombros y el pequeño cuerpo de la mujer estaba entre las piernas de ese demonio.

-Entrégame tu cuerpo y tu alma a cambio de la vida de tu padre.- dijo Freddy en un tono amenazante.

Dalila estaba asustada pensando qué es lo que quería aquel demonio, su cuerpo, la quería a ella, pero si la mataba ¿cómo se aseguraría de que no le pasa nada a su padre?

-¡NO!- dijo ella asustada.- si me matas no podré comprobar si realmente cumples tu promesa, matarás a mi padre en cuanto te libres de mí.- Fred rio de forma maliciosa.

-No es mi plan matarte pequeña.-

Freddy chasqueó los dedos y convirtió la sala de calderas en la iglesia, con ellos en medio del altar, Fred empujó a Dalila a la mesa del altar, tirando la copa con vino y la cesta de pan al suelo, el sonido metálico de la copa resonó por toda la estancia. Fred agarró el camisón de Dalila y lo desgarró de arriba a abajo dejándola solo con unas bragas, inmediatamente ella tapó su pecho con los brazos y cruzó las piernas. -Vamos Dalila, no te escondas ante mí.- Fred la cogió de las muñecas y la inmovilizó, empezó a lamer su cuello y darla pequeños besos que hacían que Dalila se retorciera del asco y la angustia al notar la carne carbonizada de Freddy contra la suya. Fred descendió su lengua hasta los pechos de la muchacha, soltó sus manos, pero estas fueron sustituidas por unas rices con espinas que la inmovilizaron rozando su piel y pinchándola la carne.

-Fred por favor, no lo hagas.- suplicó la muchacha con lágrimas en los ojos.

-Tranquila princesa, seré gentil.- Fred bajó su cabeza hasta la ingle de la muchacha y empezó a darla lamidas como un perro; Dalila sentía espasmos por el roce de la lengua de Krueger, sus piernas empezaron a temblar y empezó a sentirse húmeda y caliente dentro de su cuerpo; su respiración se aceleró y sus ojos divagaban de un lado a otro intentando buscar una salida, cuando su mirada se cruzó con la cruz de la pared apartó la vista y cerró los ojos mientras lloraba, notó como sus piernas temblaban de nuevo y se tensaba antes de sentirse húmeda y caliente, entonces Fred levantó la cabeza.

-Ahora vayamos al espectáculo principal.-dijo el demonio mientras se colocaba encima de ella y se bajaba los pantalones.

-Freddy, por favor, piensa lo que haces, yo no tengo nada que ver en esto, no sabía nada de ti ni de por qué a mi padre lo enviaron aquí, dejame libre ahora y hablaré con mi padre para que nos vayamos de Springwood.-

Intentó negociar Dalila mientras sentía en miembro erecto de Freddy restregándose contra su entrada justo antes de entrar completamente de forma brusca, provocando un dolor ardiente en las paredes internas de Dalila, quien soltó un grito de dolor por el tamaño de Freddy.

Freddy empezó a embestirla contra la mesa mientras los gritos de la adolescente retumbaban por el eco de la sala, estuvo varios minutos así, asegurándose al mismo tiempo de que no despertara, Dalila dejó de gritar para emitir gemidos de dolor hasta notar como una ola caliente la llenaba y se metía en su interior, inmediatamente tras esto la mesa desapareció y Dalila cayó al suelo, desnuda y con la parte interior de los muslos mojados llenos de sangre y semen.

-Un trato es un trato, no haré daño a tu padre,- dijo Fred, mirando a la chica desnuda tirada en el suelo.- al menos esta semana.-

Dalila abrió los ojos y se intentó levantar rápidamente, pero un calambre en las piernas se tuvo que arrodillar y sujetarse a la mesa.

-¡NO! Dijiste que si lo hacía dejarías en paz a mi padre.- -Pero no te dije durante cuánto todas formas tú eliges, o tú o él.- Dijo Freddy antes de desaparecer delante de ella.

La iglesia empezó a temblar y a derrumbarse, pequeños trozos de polvo y piedra caían al suelo, una roca destrozó la cruz de madera de la pared que había estado mirando mientras Freddy la violaba; otro pedazo de hormigón cayó destrozando la mesa en la que Fred la había sometido y la hacía pedazos. Justo en ese momento notó un crujido sobre su cabeza y antes de que el trozo de techo que estaba sobre ella se desprendiera de la estructura despertó. En el mundo real, Delila despertó sobresaltada mirando al techo solo para descubrir que estaba de vuelta en su habitación, tumbada en el colchón, mientras su mente se adaptaba de nuevo al mundo real notó una punzada muy dolorosa en el vientre; con mucha dificultad y dolor en la cadera y el pecho se incorporó en la cama y se quitó las mantas de encima, descubriendo su camisón rasgado, sus bragas destrozadas en varios trozos de tela inservible y sangre, sangre que manchaba la funda del colchón, era una mancha de más o menos 15 centímetros de diámetro compuesta de sangre, fluidos y semen.

Dalila notó que sus ojos se manchaban con sus lágrimas, decidió levantarse, cambiar las sábanas y meterlas a lavar sin que su padre se diera cuenta. Al querer levantarse notó el horrible dolor que su cuerpo tenía de cintura para abajo, con calambres y una sensación de ardor en todo su cuerpo acalorado. Cuando consiguió levantarse sin moverse mucho echó un vistazo a la cama, empezó a deshacerla y a cambiar las sábanas manchadas de rojo, no quería que su padre las viera y eso le pusiera en peligro. Consiguió meter las sábanas en la lavadora sin que su padre se diera cuenta y la encendió, después subió a su habitación y se cambió de ropa, echando a la lavadora su pijama y tiró a la basura la tela rasgada que antes había sido su ropa interior, decidió darse una ducha rápida, aún podía notar la saliva de Fred en su cuello su tacto rugoso de las quemaduras y su aliento rancio en su delicado cuello, se sentía sucia, necesitaba bañarse. Subió al piso superior y se desvistió quitándose la poca ropa que llevaba puesta, la dejó en su habitación y encendió la ducha, cuando el agua estuvo lo suficientemente caliente se metió en la tina y empezó a enjabonarse el cuerpo, pudo ver como la sangre se deslizaba desde sus piernas hasta el desagüe, se limpió con el jabón hasta que no quedo nada de rojo que manchara la espuma provocada por la esponja y el jabón, se enjabonó todo el cuerpo y después lo aclaró, repitiendo el proceso un par de veces y después se lavó el pelo con el champú para eliminar cualquier rastro de esa pesadilla tan horrible, el calor del agua de la ducha había aliviado el dolor punzante de su vientre, pero aún estaba tensa y algo adolorida, en especial en el hueso de la cadera, decidió quedarse un rato más en la cama, tumbada, pero sin dormirse, fingiría estar enferma, un pequeño resfriado por el frío, a penas podía erguirse en ese momento y estaba demasiado cansada como para levantarse.