La noche era fresca pero al mismo tiempo irritante para el pelinegro que mantenía recargada la espalda a la base de un árbol, observaba a su alrededor y pensaba en lo mucho que detestaba su apariencia humana ya que la luna nueva lo hacia sentir especialmente inútil. Sabia con exactitud lo mucho que Kagome adoraba su aspecto humano y su lado bestia, pero era difícil de adaptarse a la falta de fuerza y la vulnerabilidad de su cuerpo, simplemente no era sencillo por más que lo intentara.
En otra circunstancia podría fácilmente sacar ventaja de su capacidad como hanyou para buscar pistas e incluso encontrar a la mujer que rescató la mañana anterior con ayuda de su desarrollado olfato pero ahora era imposible y mucho más cuando sus emociones estaban cerca de la ira, entonces intentando calmarse dirigió sus azules ojos al resplandor en el cielo que le decía que allí estaba ese pueblo con una peculiar barrera, con una sacerdotisa que podía ser su compañera, donde había otra mujer que también se parecía a Kagome pero malditamente no lo eran y allí estaba de nuevo, la ira en su interior que se reflejo en un salvaje golpe de su mano contra el tronco del árbol que le servía de apoyo y maldijo para su adentros al sentirse herido por esa condenada vulnerabilidad.
Al poco tiempo sintió la frescura de la mañana y sonrió amargamente a sabiendas que comenzaba otro día sin poder observar a Kagome mirando durante un instante sus manos humanas; recordando cuando ella las sostuvo durante una noche de luna nueva manifestándole lo atractivas y masculinas que eran para ella así pues sonrió al ver crecer las garras.
BA BOOM
-Pero...¿que?...
La pupila afilada se contrajo de tal manera que dejo demasiado expuesta el orbe dorado de sus ojos ante la sorpresa y su corazón latió con tal fuerza que sintió que era arrancado de su pecho. Su nariz no podía engañarlo, entonces se dejo llevar ante instinto quizá y caminó con una alteración innata hacia el lugar que para él era completamente incierto.
El alba matizaba el cielo bañándolo de un dorado cálido y frío al mismo tiempo, igual que el escalofrío que el hanyou sentía a medida que se acercaba a lo que parecía ser un rio o eso le dictaban sus agudas orejas, entonces cuando esquivo el ultimo árbol que se cruzo en su camino la vio.
-Kagome... - susurró con sorpresa.
El hanyou suspiro su nombre con el mas gigante anhelo mientras miraba atontado como el agua adhería el kosode ligeramente transparentado a su figura sin lograr disimular el sonrojo ante la visión. Ella estaba frente a el sin percibir su youki de hanyou vertiendo el agua que sus manos dirigían a su cuerpo e intuyo que siendo una sacerdotisa ella intentaba purificar su cuerpo y preservar puras sus energías.
-Kagome... - suspiro de nuevo con ahínco dando un paso en falso que alerto a la miko quien lo miro desafiante y entonces se contrajo de la más pura adrenalina, siendo una sorpresa obtener esa mirada retadora de ella luego de tanto tiempo.
-¿Quién eres?... - Soltó con sorna cubriendo su cuerpo sintiéndose avergonzada y molesta al verse en medio de algo tan natural como el agua y unos ojos dorados que la miraban sin el mas mínimo ápice de vergüenza y de esa manera lo vió palidecer un poco
-Kagome... - dijo otra vez acercándose a ella case hipnotizado
-Tu...No te atrevas a dar un paso más! - regaño dando pasos hacia la orilla intentando salir del agua, el era un demonio y comparándola con ella siendo humana no habría posibilidad de escapatoria alguna si no salía a la superficie, pero él seguía cortando la distancia entre ellos - ¡detente o te purificare!
-¡Pero que demonios te pasa!? - expuso claramente enojado acercándose a zancadas hacia ella tomándola por la muñeca y olfateando sin pudor extrayendo un sonrojo en la mujer "este aroma...es ella" - deja de fingir que no me recuerdas, es inútil... vamos a regresar con los demás ahora - demandó y ella del susto paso al enojo, pudo verlo en sus ojos
-Suéltame ahora mismo y hablo enserio... - Expuso claramente enojada forcejeando con el demonio para soltarse de su agarre sin embargo casi lo encontraba imposible
-Keh! con un demonio mujer, nos vamos ahora ...
-¡Te dije que me sueltes! - gritó soltando una descarga que hizo gruñir de dolor al demonio quien termino casi postrado frente a ella pero sorpresivamente no la soltó ni un ápice
-Mierda...Kagome porque estas tan enfadada... vine por ti - confeso con esfuerzo intentando apaciguar la electricidad que su cuerpo recibió con la energía purificadora - ...Maldición...¿Cuándo te...hiciste tan fuerte? - jadeo con impaciencia
-Mira no se quien eres, pero mas vale que me sueltes o te matare de verdad... - dijo con valentía la miko mirando desafiante al demonio postrado ante ella quién claramente hacia un esfuerzo en no soltarla dando un saltito al darse cuenta de que él sonreía con ironía - pero como...
-Realmente crees que voy a soltarte?... - comenzó - eres estúpida si de verdad piensas que vas a librarte de mi con tanta facilidad... - continuó con una notoria irritación sintiéndola temblar ligeramente ante su tono de voz - Podrás matarme si así lo quieres y volvería del mismísimo infierno para encontrarme contigo de nuevo y quitarte ese maldito hechizo que hizo que te olvides de mi - confesó mirándola con una intensidad arrebatadora dejando a la mujer con un evidente sonrojo que decoraba su rostro estupefacto mirándolo erguirse frente a ella sonriendo para sus adentros - tu eres mía Kagome y si intentas purificarme de nuevo tu y yo vamos a tener un problema de verdad ...
-T-tu...tu ... - Balbuceo interrumpiéndolo y forcejeando una vez más en un intento por zafarse del hombre de ojos dorados que la miraba de esa forma tan hipnótica -
-Nadie va a protegerte como yo lo hago mujer - insistió atrayendo el cuerpo femenino hacia el en un abrazo, sintiendo como su haori se humedecía con el cuerpo entre sus brazos; olfateando su cabello, su cuello sin discreción alguna encontrando un aroma peculiar en ella recibiendo un empujón que lo alejo del cuerpo femenino y la hizo trastabillar hasta el punto de casi caer pero él con su rápido reflejo la atrapo en sus brazos - serás tonta ... ¿te das cuenta?
-Suéltame por favor, no se quien eres - insistió alejándose un poco cuando el hombre al fin la deposito en el verde follaje cubriéndose el cuerpo al sentirse expuesta nuevamente - deja de mirarme como un pervertido y date la vuelta ahora mismo...
- ¡Con un demonio! ¿para que escapes?... - dijo cruzándose de brazos - estas loca - sonrió para sus adentros encontrando adorable la vulnerabilidad de la miko que estaba frente a él en un intento fallido por cubrir su cuerpo de la transparencia de su kosode entregándole su haori para cubrirla
Un grito los sacó de su ensueño robando la atención de la miko y el hanyou quien vió palidecer a la mujer escuchando vagamente su preocupación "la barrera" y eso fue suficiente para subirla a su espalda en un rápido movimiento y correr a toda velocidad en dirección a la aldea, notando como ella se aferro con fuerza a su hakama.
