Inuyasha corría con una velocidad inhumana, tal vez ella no lo reconocía ahora pero le demostraría lo mucho que la extrañaba y se preocupaba por su bienestar. Haría lo que estuviera a su alcance para hacer que ella lo recordase nuevamente.
-¡Sabes que tocar el cuerpo de una Miko podría ser perjudicial para ti! - exclamó en un intento por discutir nuevamente con el extraño que osaba en cargar su cuerpo de una forma tan vulgar - ¡¿Me estás escuchando?! - regaño al hanyou quien parecía disfrutar ignorándola
-Calla ... - Respondió sin mirarla saltando con fuerza sobre la copa de los arboles, ella dejó escapar un grito de sorpresa - ¿Es la aldea verdad? - interrogo mirándola de reojo, avanzando al verla asentir, ella estaba extrañamente molesta pero prefirió mantener el silencio y trato de continuar saltando por la copa de los arboles, sabia que si aterrizaba ella lo mandaría al suelo con una descarga
El hanyou hacia los saltos cada vez con mas ímpetu, la idea de combatir demonios con la miko le llenaba el cuerpo de adrenalina y satisfacción.
-Keh! malditos engendros, creen que pueden invadir este lugar - soltó con evidente emoción el hanyou aterrizando en la copa de un árbol depositando a la miko a su lado quien se aferro a él en un intento por evitar caer, Inuyasha lo noto inmediatamente.
-Necesito acercarme mas a la aldea - dijo con preocupación - necesito llegar a ellos, bájame por favor - su tono casi era una suplica, el la miró desafiante - necesito llegar ahora... - rogo una vez más sintiéndose absurdamente tonta al estar encima de un árbol con un demonio y completamente incapaz de defenderse sin caer y lastimarse gravemente con la caída pero él solo la miraba con esa intensidad que la incomodaba - ¡debo llegar ahora o ellos estarán en verdadero peligro! es mi aldea...necesito llegar ahora - suplico por tercera vez
Desde el lugar podían ver a los aldeanos en una revuelta por intentar proteger sus casas, sus familias, a los niños y su templo. La aldea estaba expuesta y ella no estaba para cuidarlos y eso la aterrorizaba.
-Dilo ahora - demando sin soltar la cintura de la mujer quien lo miro con sorpresa
-Que...
-Si dices mi nombre te llevare en nada - pidió a la mujer quien lo veía incrédula y luego enojada, eso lo hizo sonreír para sus adentros, amaba fastidiarla, era como robar fragmentos de la Kagome que si lo recordaba pero ella dudaba - los puedo destruir a todos ahora ... - provoco en un tono demandante hasta que el rugido de un monstruo le robo la mirada de sus ojos castaños haciendo enojar al medio demonio quien de una estocada lanzo miles de diamantes que se incrustaron en el cuerpo del youkai matándolo al instante
Enojado por el importunio tomo a la mujer y decidió partir hacia la aldea acabando con mas de la mitad de los demonios con un solo movimiento de su Tessaiga dejando a una miko maravillada y aterrorizada ante tal poder de destrucción.
-Pero que clase de demoni... - su frase fue interrumpida al escuchar un grito proveniente de una mujer y allí estaba ese nombre de nuevo, ¿por que la llamaban de esa forma?
-Kagome! - Grito Sango con lagrimas al ver a su amiga de regreso, ella montaba a Kirara y lanzaba su Hiraikotsu contra todo aquel demonio que osara en tocar a los aldeanos
Había un hombre que lanzaba pergaminos y un kitsune haciendo ilusiones y lanzando juguetes que tontamente acababan con los demonios mas pequeños y menos amenazantes
-¿Quienes son? ... - soltó apenas audible pero lo suficientemente fuerte para que el hanyou la escuchara
-Son tus amigos... - dijo el hanyou en un movimiento brusco que hizo que Kagome se sujetara al cuello masculino con fuerza jadeando ante la salvaje intención con la cual él esquivaba el ataque para aterrizar en un lugar lo suficientemente seguro y dejarla libre al fin - ahora no te quedes de brazos cruzados y activa esa maldita barrera, protege a tu pueblo y nosotros te protegeremos mientras lo haces - espeto con valentía, dándole la espalda y blandiendo la dantesca espada para marcharse pero no sin antes agregar - y no te atrevas a huir Kagome, porque no lo voy a permitir ¿entendido? - demandó para saltar con fuerza hacia los demonios mas grandes, dejando a una miko estupefacta ante la valentía del semidemonio
-Señorita Harumi ...
Escucho la voz de un aldeano y aterrizo de nuevo en la realidad, mirándolo con consuelo, dándole la seguridad que necesitaba y juntando sus manos para levantar una plegaria e intentar levantar la barrera que protegería el pueblo
Sin embargo levantar una barrera mientras habían demonios dentro del lugar era difícil, había demasiado youki alrededor y una barrera requería de un lugar completamente purificado así que hacer dos cosas al mismo tiempo empezaba a ser un reto para ella sin embargo no se rendiría.
-¡Harumi-sama! - el grito de un aldeano la descompuso por un momento cuando vio el terror en sus ojos imaginando lo que se avecinaba hacia ella, rompiendo su concentración para desprender una cantidad de energía purificadora tal que la hizo arrodillarse por la cercanía del gigantesco youkai que osaba en devorarla si no actuaba rápido.
-No podre...a este paso será imposible - pensaba en voz alta purificando al youkai que seguía resistiéndose mirando al joven que la había advertido del ataque y llenándose del mas puro terror cuando vio que la enorme cola lo aventaba contra una de las casas destruyendo la casa en un estruendo tal que sabia lo casi imposible que seria resistir a tal impacto - Takeda...No...Takeda! - dijo en un jadeo agónico, probablemente había perdido a un hombre amable y siempre servicial
El estallido del demonio la sobresalto y en cuestión de instantes estuvo llena de vísceras y sangre de youkai entonces una lagrima surco su mejilla, sin lugar a dudas ella perdería esta vez, fracasaría como sacerdotisa.
-¿Estas bien? - escucho decir a un conmocionado peliplata
Y allí estaba él, un hanyou que osaba ayudarla, que insistía en ser recordado, que le martillaba las emociones y no dejaba de llamarla por ese nombre "Kagome" que había dicho que la protegería con tal devoción, que parecía querer tener posesión de ella y que ahora la miraba con esos ojos tan esplendorosamente cálidos que la hicieron entender que debía aceptar por esta vez su ayuda, así se viera en la imperante necesidad de quebrar las leyes para ser una miko
-Inuyasha... - susurró y lo vió sonreír, era todo lo que el necesitaba.
Espero que les este gustando el rumbo que está tomando la historia, gracias por el apoyo y dejar sus review, me inspira a escribir, nos leemos en el próximo episodio.
