Cuando salió de la torre norte, vio a Schaduw quién la estaba esperando. Fueron directo al patio central, a esa hora había muy pocos estudiantes pues la mayoría estaba en clases. Sophie se sentó en una de las banquitas que estaban más alejadas y se puso a pensar en su plan de acción.
—Bien Schaduw, ya estamos acá, ahora hay que pensar qué hacer.
Schaduw se sentó a un lado de Sophie mientras ella hablaba.
—Obviamente nuestra prioridad es encontrar al dueño del diario. Ahora bien, te debes de estar preguntando ¿cómo? Pues yo también.
Schaduw entonces voló frente al rostro de la bruja. A veces esto era todo lo que necesitaba hacer para que ella lo entendiera.
—No hace falta que me regañes ¿sí? —dijo Sophie mientras empujaba con la mano al cuervo— Ni siquiera creí que llegaría tan lejos. Además, que tal si él… quiero decir, por algo no está, ¿verdad? Me refiero a que… —soltó torpemente.
La verdad es que tenía preguntas que la atormentaban desde siempre. El diario –que solo era uno– únicamente abarcaba la vida de un niño pequeño, de sus primeros años de Hogwarts y eso era todo. No decía que había ocurrido con él, no decía en qué momento apareció ella o su madre en la vida de él, y sobre todo, no explicaba el porqué nunca estuvo para ella. Es verdad que por mucho tiempo se refugió en el niño del diario, encontró en él a su primer amigo, pero también encontró en él a alguien a quién culpar por todo lo malo que había ocurrido en su vida. Realmente no lo conocía, no tenía la más mínima idea de en qué clase de ser humano se convirtió. Ni siquiera estaba segura de si alguna vez existió.
Por mucho tiempo se preguntó qué haría si un día un hombre se presentaba en la puerta de su casa diciendo ser su padre. ¿Correría y lo abrazaría diciéndole cuánto le hizo falta? ¿Le gritaría por aparecer como si nada? ¿O se asustaría y solo cerraría la puerta? Lo más seguro es que se iría por la segunda opción, Sophie podía ser orgullosa y bastante rencorosa. Ahora, ¿solo quería conocer a aquel hombre para poder gritarle todo lo que se había guardado por tantos años? La respuesta a eso era no. Lo que más quería era una explicación, después de eso… Después de eso esperaba poder formar una familia, una normal. Esperaba que él se quedara por fin. Sin embargo, eso se sentía como una mera ensoñación, Sophie no creía que eso pudiera ocurrir nunca pero una parte de ella quería creer que era posible.
Schaduw saltaba y graznaba desde el piso. Sophie sabía perfectamente que estaba furioso y probablemente tenía razón. A estas alturas ya debería tener un plan bien formado.
—Ya, ya te escuche —dijo como respuesta al berrinche de su amigo—. El primer paso para dar con su paradero es encontrar los demás diarios, ¿recuerdas? Se supone que para eso llegamos a Hogwarts. Esos diarios están aquí en el castillo, en alguna parte.
15/08/19_
Ayer padre me llamó para continuar con las lecciones y yo no he respondido. Él realmente se enfureció y cuando subió me vio escribiendo, entré en pánico pero apareció _ y se lo llevó. Le hice creer a padre que estaba haciendo tarea pero creo que ha visto a _ en mi cuarto, me da miedo que lo vuelvan a golpear por mi culpa…
…Siempre están controlando lo que hago, yo intento ser obediente y hago lo que ellos quieren pero debo tener derecho a tener mis propios pensamientos, al menos eso creo, por eso me da miedo que lean mi diario. Si lo encuentran no sé cómo reaccionarían, creo que lo mejor es empezar a dejarlo en la escuela, voy a encontrar un lugar y ahí se va a quedar… Tal vez en la sala común pero debo pensarlo bien.
—El primer lugar donde deberíamos empezar a buscar tiene que ser en las mazmorras, eso lo puedo hacer en las madrugadas, pero hay otros lugares donde también puede estar —dijo la niña antes de comenzar a enumerar con los dedos de su mano:
Sus lugares favoritos, donde iba a pasar el tiempo. Él menciona mucho la torre del reloj y el lago negro.
Tal vez en algún salón donde tomaba clases, puede que encontrara un lugar, aunque esto va a ser bastante problemático. No es muy normal que ande husmeando en cada rincón de la escuela.
Esto lo llevo pensando un rato, pero hasta puede que escondiera algo en la biblioteca.
Cuando Sophie terminó de decir esto, se levantó de golpe recordando algo más.
—Es verdad, aún debo de encontrar un hechizo para mantener ese baúl cerrado.
»¡Ugh, Merlín!. Millicent y Tracey en serio son una pesadilla —dijo mientras empezaba su recorrido hacia la biblioteca.
Sophie se perdió al menos 3 veces camino a la biblioteca, después de todo, esa era su primera vez yendo hacía allá. Sin embargo, esta vez no se tomó la molestia de preguntarle a alguien más el camino; tenía tiempo de sobra y en palabras de ella "perdiéndome voy a encontrar otros lugares, así conozco mejor el castillo". Después de muchas vueltas por fin se encontró frente a las gigantescas puertas de la biblioteca, estas tenían grabados muy peculiares en la madera. Sophie las observó un rato hasta que sintió que estos empezaron a cambiar, parecía que se movían. Decidió entrar cuando escuchó pasos detrás de ella, no quería parecer una boba mirando puertas.
La biblioteca era enorme, sintió que nunca encontraría lo que buscaba. Mientras miraba el lugar, observó a una señora callando a una parejita que iba caminando. «Diría que es la encargada» pensó mientras se acercaba a ella.
"Irma Prince" decía una placa en el escritorio de la bruja.
Sophie le sonrió una vez llegó frente a ella. Al ver que la señora Prince ni la había notado, carraspeó un poco. Cuando por fin obtuvo su atención le dijo:
—Disculpe señorita, podría ayudarme a encontrar…
La señorita Prince la interrumpió cuando se dio cuenta que la parejita de hace rato seguía hablando –o eso le pareció a Sophie–. Se levantó dejando a la niña en su lugar y fue tras ellos.
Sophie no sabía si esperarla o mejor irse. Con un suspiro decidió que era mejor hacer la búsqueda por sí sola.
Se dio cuenta que la biblioteca estaba organizada por secciones, tal vez había una dedicada para hechizos. Mientras hacía su búsqueda, llegó a la parte de poesía. «Muy cursi» pensó mientras fruncía el ceño recordando los largos y aburridos poemas que la hacían estudiar en Beauxbatons. Sophie iba a pasar de largo la sección completa hasta que reconoció a una figura revisando los libros; era Theo. Él pareció sentir la mirada pues alzó la suya, involuntariamente Sophie se escondió detrás de uno de los libreros, no quería lidiar con ninguno de sus compañeros por un rato.
«¿Me vio? Si me vio seguro debí de parecer una estúpida, ahora debe pensar que soy una acosadora rarita que observa a los demás desde las sombras». Con esto en mente se asomó para ver si seguía en el mismo pasillo pero no encontró a nadie esta vez. Cuando se iba a dar la vuelta para seguir con su búsqueda escuchó su nombre.
—Sophie —la llamó Theo detrás de ella.
La repentina aparición de su compañero la hizo sobresaltarse lo que ocasionó que tirara más de un libro al suelo. Con el silencio de la biblioteca, la caída de los libros se escuchó como un estruendo. Sophie rápidamente comenzó a levantarlos, no quería que la señora Prime apareciera.
Theo no pudo evitar soltar una risita antes de comenzar a levantar los libros junto a Sophie.
—Lo siento, no era mi intención asustarte —comenzó a decir, pero antes de poder continuar, Sophie lo interrumpió.
—No me asustaste, solo me sorprendiste —mintió.
Theo sonrió ante la respuesta de su compañera. Parecía estar entretenido con ella.
—Yo… Lo lamento —respondió mientras ladeaba el rostro.
Cuando recogieron todos los libros, notaron que habían olvidado uno en el suelo Ambos se agacharon al mismo tiempo para levantarlo y terminaron chocando con un sonoro "crack", esto mandó a Sophie de vuelta al piso.
—Perdón, perdón —decía Theo quién ahora tenía una expresión preocupada en su rostro.
Le tendió la mano a Sophie para ayudarla a incorporarse. Cuando Sophie tomó su mano, lo primero en lo que se fijó fue que era suave, aunque estaba algo fría.
Una vez que la niña se paró por completo, Theo apartó rápidamente su mano, como si le molestara la sensación.
—Lo siento —murmuró el chico mientras metía ambas manos en los bolsillos de sus pantalones, esta vez miraba al suelo como si hubiera algo muy interesante ahí.
Sophie no estaba segura de cómo reaccionar a aquello, el momento se empezaba a tornar incómodo y eso le molestaba. Cuando estaba pensando en irse así sin más, se dio cuenta de algo y se lo hizo notar al muchacho frente a ella.
—Cada vez que nos vemos te estás disculpando por algo.
Theo pareció pensarlo un poco cuando una sonrisa volvió a iluminar su rostro:
—Es verdad, tal vez deba dejar de disculparme entonces.
—O tal vez debas dejar de hacer cosas por las cuales debas disculparte —sugirió Sophie mientras cruzaba los brazos.
—La vida sería más aburrida así, ¿no crees?
Sophie contuvo una risa mientras negaba con la cabeza. Tenía razón.
Theo volvió a romper el silencio.
—¿Te gusta la poesía?
—No mucho —dijo Sophie mientras recordaba los poemas larguísimos que la hacía leer el señor Dubois, siempre la adormilaban— ¿y a tí?
—Sí, bueno, algo —respondió Theo mientras juntaba sus manos—. Es interesante leer sobre los sentimientos de alguien más, hay algo bello en cómo la poesía puede transmitir tanto con solo unas palabras y… No te quiero aburrir —dijo mientras negaba con la cabeza un poco sonrojado, tal vez sintió que estaba hablando de más.
A Sophie le pareció tierno la forma en que se expresaba de algo que le gustaba. Theo no parecía ser alguien muy expresivo, en realidad, le parecía que de su grupo de amigos, él era el más callado. Entonces verlo emocionado buscando las palabras correctas para describir algo que le gustaba se sintió extrañamente íntimo y por lo visto Sophie no fue la única que lo notó.
Theo carraspeo antes de seguir hablando.
—¿Estás aquí buscando un libro en específico?
—Yo… —Sophie dudó de si decirle, parecía que él estaba esperando a que ella viniera buscando poemas igual que él, pero, eso no era posible.
»En realidad estoy buscando un hechizo.
Theo pareció decepcionarse un poco. Creyó que por fin había encontrado a alguien con quien poder discutir sus poemas favoritos. Parecía que no.
—Ya veo, ¿quieres que te ayude con eso? La biblioteca es enorme y Madame Prince no es de mucha ayuda —soltó una risa recordando algo—. En mi primer año, nos hicieron investigar sobre el movimiento de los planetas así que vinimos aquí y le pedimos ayuda a la encargada. Termine aprendiendo como funciona un telescopio antes de aprender la trayectoria de Venus. Es mejor buscar por ti mismo.
Sophie sonrió ante la historia, no se le hacía complicado imaginar a la señora Prince siendo de… poca ayuda.
—Hace rato le quería preguntar pero se fue detrás de una pareja de enamorados —recordó con una expresión extraña en el rostro.
Theo soltó una pequeña risa, eso sonaba típico de Madame Prince.
—Entonces, ¿quieres que te ayude?
Sophie volvió a dudar, no olvidaba de quién era amigo.
—No quiero distraerte de tu lectura… —respondió dudosa.
Theo pareció captar la indirecta pero no sé iba a rendir tan fácil.
—Sophie, con respecto a lo que pasó en el comedor…
Antes de que el chico pudiera seguir hablando, se alcanzaron a escuchar un par de voces bastante peculiares.
—¿Estás seguro que está aquí?
—Te digo que siempre está metido en la sección de poesía, es todo un romántico. De seguro está enamorado.
—¿De quién? De la de Ravenclaw, pensé que él ya no quería nada…
Eran Draco y Blaise quienes acababan de llegar. Draco se acercó a Theo hasta que notó que estaba con Sophie.
—¿Qué haces tú con ella? ¿Por qué están juntos? —preguntó con el ceño fruncido mientras inspeccionaba a la niña.
—Sí, ¿por qué están aquí tan solitos? —secundó Blaise levantando las cejas.
—¿Qué es lo que quieren? —preguntó Theo con visible disgusto en su voz.
—Pues a tí, ¿qué más vamos a querer aquí? ¿Poemas? —respondió Draco como si fuera lo más obvio.
—En realidad vinimos hasta acá para que Draco me leyera poemas al oído —soltó Blaise como si fuera un secreto escandaloso.
Draco pareció molestarse y empezó una discusión con el moreno mientras este se reía. Theo por otra parte, lucía exasperado, hasta parecía que en cualquier momento se iría a los golpes contra ellos. «Qué cambio tan drástico» pensó Sophie.
—Yo ya me voy —informó Sophie dando media vuelta.
—Espera compañera de adivinación —dijo Blaise deteniendo a la niña.
»¿Sabían que somos compañeros en adivinación? Nos hicieron leer el té, ¿qué decía el tuyo, Sophie? ¿Algo sobre secretos? —preguntó con una sonrisa inocente en el rostro.
—Pues recuerdo que el tuyo decía que tuvieras cuidado con los escándalos —respondió Sophie rodando los ojos.
A Draco se le iluminaron los ojos con malicia cuando escuchó a Blaise hablar, Theo por otra parte sintió un escalofrío, sabía lo que venía.
—Sophie Bonnet —comenzó a hablar Draco antes de que la niña pudiera irse—, es un apellido francés pero aún así, no me parece que haya muchos magos con ese apellido, ¿o me equivoco?
—Draco no empieces, no somos franceses para saber eso —intervinó Theo.
Antes de que Sophie pudiera decir algo, se escuchó una voz chillona que llamaba a la niña.
—Hola, Sophie —dijo la recién llegada algo tímida.
—¡Susan! —soltó Sophie llena de alivio cuando la vio.
—¿No te interrumpo? —preguntó mirando con recelo a los 3 niños frente a ella.
—Para nada.
Y sin decir mucho más, tomó a Susan del brazo y se alejó de sus compañeros. Mientras se alejaba, Blaise le gritó:
—Sí, ok, tú también cuídate.
Esto causó que se escucharan reiterados "shh" por todo el lugar.
Cuando Sophie sintió que había perdido a aquel trío infernal se detuvo en un pasillo vacío.
—¿Estás bien, Sophie? ¿Qué hacías con ellos? ¿Acaso son amigos? —cuestionó preocupada Susan.
—Estoy bien Susan, me acabas de salvar de una. Gracias —respondió Sophie recargándose en un librero.
—Gracias a Merlín, estaba preocupada por tí. Ya sabes, no debe ser fácil vivir con ellos siendo hija de…
—¡Susan! —reprochó Sophie mirando a los lados.
—¿Qué pasa? —preguntó con voz tímida— Ellos no saben que…
—¡Shh! —dijo Sophie bastante nerviosa— No Susan no saben, nadie sabe y no deben de.
—Pero… —intentó alegar la pelirroja.
—Pero nada, ¿o es que ya le dijiste a alguien?
—¡No! —respondió rápido Susan mientras movía la cabeza en señal de negación.
Sophie se sintió aliviada, estaba a salvo. Al menos por ahora.
Después de unos minutos Susan volvió a hablar:
—¿Planeas ocultarlo?
—Lo he estado pensando y creo que es lo mejor —comenzó a decir Sophie—, no es que me avergüence de ser quién soy, es solo que… ¿Sabes? Comparto cuarto con Millicent y Tracey, ya de por sí creo que no les agrado mucho…
—¿Millicent Bulstrode y Tracey Davis? ¿Las amigas, no, las secuaces de Pansy Parkinson y Daphne Greengrass? —preguntó Susan con genuino horror en su rostro.
—¿Secuaces? —inquirió Sophie con la nariz arrugada.
Estaba algo confundida, ya lo veía venir pero aún así no le estaba gustando lo que estaba escuchando.
—Pansy y Daphne son como las abejas reinas, Millicent y Tracey hacen lo que ellas dicen. El año pasado tuvimos un profesor que organizó distintos duelos entre casas…
—¿Duelos?
—Sí duelos —respondió Susan restándole importancia—, el punto es que Millicent es una bruta. Neville me contó que Millicent golpeó a Hermione Granger y uno podría decir que solo fue porque quería ganar el duelo pero yo creo que va a más allá, Hermione es una nacida de muggles y bueno, Millicent es parte de los sagrados 28 al igual que Pansy y Daphne. De seguro Pansy le dijo que le hiciera algo a Hermione.
Sophie seguía bastante confundida. ¿Hermione y Neville eran compañeros de Susan? ¿Qué era eso de los sagrados 28?
—Tracey es una chismosa, por alguna razón siempre se entera de algo. Fue ella quién comenzó el rumor de que habían expulsado a Harry Potter y Ron Weasley por haber llegado en un carro volador. Además, algunos dicen que por su culpa Michael Corner terminó con su novia, esto no se puede confirmar pero quién sabe, da igual de todos modos, ya volvieron.
—¿A Tracey le gusta Michael? —Sophie se sentía extraña escuchando todo esto pero en definitiva le iba a servir en un futuro próximo.
—A Daphne, estuvieron juntos unas semanas y ella lo botó.
—Ya veo… —respondió Sophie mientras asimilaba todo.
»Susan, dijiste algo de los sagrados 28. ¿Qué es eso?
—¿No sabes? Mmm —comenzó Susan, algo dudosa de cómo continuar—... Los sagrados 28 son supuestas familias "sangre pura", no es que yo crea en ese término pero, así se hacen llamar. Sus familias no se mezclan con mestizos o hijos de muggles, de hecho los ven como… —la voz de Susan se fue apagando.
—Como sangre sucias —concluyó Sophie no muy alarmada, ya había leído ese término.
Después de meditar lo que le había dicho Susan, Sophie preguntó algo que le parecía bastante relevante:
—¿Draco y sus amigos también son parte de ese grupo?
—¿Draco Malfoy? Sí y también Theodore Nott.
—¿Qué sabes de ellos? —Sophie en definitiva estaba intrigada, necesitaba saber de quién cuidarse las espaldas.
—Pues Draco es como Pansy, a los dos les gusta molestar a los demás. Draco es horrible, se la pasa llamando sangre… Cree que está por encima de los demás solo por su apellido.
»Hablando de su apellido —susurró Susan mientras se acercaba a Sophie—, ¿has escuchado algo sobre ellos?
—Mmm, una vez escuché a mi madrina decir que Lucius Malfoy estuvo relacionado con ya sabes quién —respondió Sophie en el mismo tono.
—Yo también la escuché diciendo algo así, él tiene muchas influencias. ¿Ahora ves porque Draco es como es?
—Sí… ¿Y qué hay de Theo… Theodore y Blaise?
—Theodore y Draco son amigos desde niños. Theodore es más callado y observador, a veces se sienta hasta atrás en las clases pero casi siempre saca buenas notas, al menos en las clases que hemos compartido. Aunque siempre he sentido que es un manipulador —respondió Susan con los ojos entrecerrados intentando recordar.
»Blaise es el más hablador, puede parecer encantador pero no le creas nada. Los tres son terribles.
Sophie le creía a Susan, apenas llevaba un día en Hogwarts y ya se había dado cuenta de muchas cosas, la primera de ellas, es que Slytherin era la casa de los elitistas y que debía cuidarse las espaldas ella sola.
—¿Susan, ahora te das cuenta de porqué debo mantener el secreto? —preguntó Sophie con una expresión seria en su rostro.
—Si Pansy o Draco se enteran, te van a hacer la vida imposible, y durmiendo bajo el mismo techo que Millicent… —la expresión de Susan cambió mientras se imaginaba lo peor.
»Sophie no puedes decirlo pero, ¿cómo vas a ocultarlo?
Esa era una buena pregunta, sin embargo, Sophie por fin tenía una idea.
—Cuando tenía 5 años mi mamá se casó con alguien, eso solo duró como un año y él desapareció. Sin embargo, él sí me dio su apellido pero después me lo quitó mi madre —cuando recordó a su madre, no pudo evitar fruncir el ceño. Charlotte podía ser muy impulsiva—. Hace rato Nott le dijo a Malfoy que realmente no conocen los apellidos extranjeros. Puedo decir que él era un mago mestizo y que murió cuando yo era pequeña, tal vez hasta sea verdad lo último.
—¿Y como te mudaste al mundo muggle con tu mamá, empezaron a usar su apellido? —intentó continuar con la mentira.
—Exacto, ¿suena muy rebuscado? —pidió saber Sophie, no quería ser atrapada en la mentira tan rápido.
—Puede ser creíble pero ¿dónde entra mi tía en la historia?
—Pues puedo decir que ella conocía al susodicho y le pidió que me cuidara.
—Puede funcionar Sophie, ¿cómo se llamaba él?
—Si mal no recuerdo era Enso Arnaud.
Las niñas se miraron en silencio mientras asentían tratando de asimilar las cosas. Ya estaba todo planeado, ahora solo faltaba que le creyeran.
