Furia de los emperadores

Capítulo 6: Cálido corazón

Ubicado lejos del continente elemental, el País de los antepasados fue en su momento un lugar de gloriosa reputación, fue el inicio de la historia de Kaguya, Hagoromo y Hamura, lugar donde el fruto que comió la Usagi no Megami creció y floreció, el paso de los años restauró los daños que Ōtsutsuki Kaguya había creado a lo largo de su existencia, actualmente el lugar no tenía la gloria de antaño de la que rebosaba, no obstante la belleza natural era impresionante, llenando de armonía aquel magnífico lugar... lugar donde empezaba el ascenso de los pequeños emperadores...

Acostados juntos recargados en el tronco de un viejo árbol, entrelazando sus manos mientras mantenían un cálido abrazo, el rubio y la ojiperla tenían un momento de paz, pues toda la información la estaban asimilando, habían llegado a aquel lugar tras salir del alcantarillado en el que se encontraba Kurama, siendo que ese lugar es el espacio mental del ojiazul, por lo que, al menos se alegraban de que nadie los aventara a las cloacas, era algo bueno desde que salieron de aquél gélido río, y ahora no solo tenían un lugar temporal al cual llamar hogar, ahora se encontraban en entrenamiento para cambiar al mundo... algo que iba a costarle mucho a los pequeños...

Aún tenían dudas, empezando por ¿Cómo los hijos de Kaguya los habían traído al paradisiaco lugar? ¿Cómo mantenían las prendas que les habían obsequiado en el espacio mental? ¿Cómo lograron quitar el sello de Hinata y arreglar la vista de Naruto? Incluso si tendrían comida mientras se encontraban en el lugar, había muchas dudas en las mentes de los pequeños, aunque no querían indagar más al asunto de haber desaparecido de Konoha por seres que son considerados dioses, no es que les interesase, pero no buscarían en algo que pueden argumentar a un suceso mágico, dejando de lado eso, ambos niños descansarían y organizarían sus mentes al recibir toda la información que habían escuchado, había mucho en que pensar, todo debajo de la estrellada noche, mientras la tenue luz de las luciérnagas daba un toque romántico... la pregunta en mente era una para ambos...

...

¿Ahora qué?...

...

Oye Naruto... pu... ¿Puedo preguntarte algo? -pidió la ojiperla-

¿Qué pasó Hinata? -preguntó el ojiazul-

Que... ¿Qué opinas acerca de esto? -preguntó con intriga-

¿De qué?

De un... nuestro... nuestro título de... de emperadores... -añadió con leve nerviosismo-

Tengo dudas Hinata, no sé por qué fuimos elegidos, ¿Por qué nosotros? ¿Qué deberíamos hacer? No creo tener la capacidad de traer la paz... -reveló con notoria duda-

Sabes... tengo miedo... miedo a fallar... a volver a mi an... antigua vida... no quiero volver a... a ser amarrada y que... y que me traten de... de... de vio... -no pudo acabar al sentir el cálido abrazo de Naruto rodeándola-

No pienses ya en eso Hinata... tenemos una oportunidad de traer la paz ara no sentir de nuevo todo ese dolor... además... estoy aquí para protegerte... -le susurró al oído en un intento de calmarla-

Ha... hablas e... en... ¿Serio? -preguntó esperanzada la ojiperla-

Sí, ahora no estarás sola, porque eres mi otra mitad, la persona a la que quiero a mi lado... -admitió el Uzumaki-

Po... por eso m... me sa... ¿Salvaste? -preguntó con ilusión la casi azabache-

En parte... pude haberte dejado ir, pero... no podía dejarte ir... no quería dejarte ir... solo te salve... y la verdad... no me arrepiento... -dijo regalándole una sonrisa tenue-

¿En serio? -cuestionó-

Sí, nunca pensé en encontrar a alguien que me acompañara en mi vida... -respondió con felicidad-

Entonces... yo... yo... ¿Puedo pedirte algo? -pidió con nerviosismos-

¿Qué quieres? -preguntó el Uzumaki mirándola a los ojos-

Quiero es... estar contigo el... el resto de... de mi vi... vida -suplicó entre tartamudeos la Hyūga-

¿Eh? -exclamó anonadado el rubio-

Eres mi... mi salvador... el que me... me salvó de... de morir ahoga... ahogada... y me ven... vendó mis piernas y... y no te... te burlaste de... de mi cuerpo... tu no... no me quisiste las... ti... mar... -no pudo acabar al empezar a sollozar, producto de todo lo que había descubierto-

No llores Hinata, ya estamos lejos de aquel infierno... te prometo que no volverás a estar atada y desnuda frente a ellos... no volverán a lastimarte... -prometió el ojiazul, regalándole una sonrisa a la pequeña Hyūga-

Gra... gracias por todo... -murmuró la pequeña ojiperla-

...

...

...

La calidez de la noche permitía a Naruto organizar su mente mientras mantenía a Hinata en brazos, sabía que se encontraba ya dormida por tanto llorar, así que no pensó en soltarla, ahora sus dudas se concentraban en aquel bulto blanquecino que tenía abrazando... ella es especial, eso lo sabía de antemano, y ahora que la tenía cerca de él, podía apreciar más a detalle todo su ser, había visto muchas parejas abrazarse igual a como lo hacía con la ojiperla, pero sabía que eran parejas que tenían algo llamado "aventura", u otras que eran infieles al ver como tenían múltiples parejas, así que ahora otra pregunta surgía en la mente del pequeño rubio...

...

¿Ella de verdad me quiere?...

¿Podré quererla para siempre?...

...

...

...

Ella no duda de ti pequeño...

Así que no dudes de ti mismo...

...

...

...

La voz de los hermanos Ōtsutsuki serenaba los pensamientos de Naruto, sabía que venían a recogerlos, pues era demasiado tarde para estar despiertos, ahora que Hagoromo se encontraba cerca podría sacarse las dudas que tenía, no sabía mucho acerca de relaciones amorosas, así que cualquier pregunta que tuviese estaba seguro de que Hagoromo las respondería... al menos esperaba saber algo...

...

Veo que tu compañera ya cayó rendida... -voltea a ver a Hamura- ¿Podrías llevártela a su habitación? -pidió-

Con gusto... -respondió volteando a ver al rubio- ¿Podrías dármela?

Cuídela mucho, a pesar de no tener heridas el dolor persiste en ella... -pidió el Uzumaki mientras le daba a la ojiperla-

Me agrada que la procures... nos vemos mañana -se despidió el ojiblanco-

...

El ambiente armonioso relajaba al viejo Hagoromo, el cual sabía que el ojiazul tenía varias preguntas, ¿Cuáles? Esa era su incógnita, pero ayudaría al pequeño emperador en lo que necesitase... al menos, en el tiempo que está con él...

...

Pensé que también se iría junto a Hamura-sama -confesó el rubio-

Quiero resolver primero tus dudas, pequeño -contestó con una voz reconfortante el mayor-

¿Cómo lo sabe? -preguntó levemente asombrado-

Años de experiencia te permiten ciertas habilidades -dijo mientras se sentaba al lado del rubio- ¿Qué te agobia?

...

¿Seré bueno para ella?

¿Ella estará conmigo?

¿Me olvidará con el tiempo?

...

...

...

¿Me creerías que he escuchado eso antes?...

...

Deja te cuento un recuerdo, Naruto...

...

...

...

"A lo largo de mis viajes, tras la derrota de madre, decidí buscar mi camino, y explorar el mundo, estuve interesado en dar a conocer el Ninshū para que perdurase la paz, era mi único objetivo en ese entonces... hasta que conocí a mi amada esposa... al igual que tú, tuve mis dudas, ¿Sería su persona ideal? ¿Ella me amaría? ¿Podría nuestro amor perdurar?... siendo sinceros, una vez me desmayé por tenerla tan cerca, jeje -suspira- a pesar de mis dudas, decidí mantenerme firme, y logré tener a mis dos hijos... recuerdo cada paso, cada palabra, cada enseñanza, todo el crecimiento de mis hijos pude verlos, a pesar de la muerte de mi amada, el fruto de nuestro amor floreció y, al igual que en su momento, Ashura tuvo sus dudas al conocer al amor de su vida, Kanna..."

¿Por qué compartía un valioso recuerdo con él?

...

"Cuando Ashura me preguntó qué debería hacer al tenerla en frente, me vi a mí mismo al conocer a mi esposa, tenía dudas, inseguridades... miedo... miedo al rechazo... vi a mi hijo llorar en las noches cuando sentía que la había dañado, alegrarse cuando Kanna le daba besos en la mejilla, luchar por curar la enfermedad que azotaba a su pueblo... prácticamente enamorarse de aquella joven... y ahora puedo volver a verlo contigo... porque pudiste abandonar a Hinata, pudiste dejarla morir, pudiste olvidar su existencia... pero no lo hiciste, te quedaste a su lado, ofreciéndole tu mano, y tu guía para reconfortarla... te enamoraste al verla a sus perlados ojos... y no pediste nada a cambio de tu ayuda, pero ella te quería dar un agradecimiento... dándote lo único que podía ofrecer...

...

Su roto corazón...

...

Un corazón lleno de dolor, odio, miedo, rencor, inseguridades... era lo único que podía decir con certeza que era suyo... y no dudó en dártelo... porque fuiste, eres y serás la primera persona que le quiso sin juzgarle... eres la persona por la que moriría y, al igual que ella, tú le diste tu roto corazón, algo que va más allá del entendimiento común, un amor sincero y puro, un amor que no todos comprenden... que no todos gozan de tener... así que no dudes, pequeño... porque ella no dudó de ti..."

...

...

...

Lágrimas salían del rostro del ojiazul, no por confusión, no por dolor, no por miedo... eran sus primeras lágrimas de felicidad... porque le regalaron algo más valioso que el dinero, más hermoso que el diamante... porque Hinata no dudo en regalarle su corazón... y ahora que había escuchado los recuerdos del Rikudō, sabía qué hacer...

...

No soltar su frágil corazón...

...

Porque, a pesar de su dolor, de las lágrimas, algo valioso se encontraba en sus manos, y... entregándose a los brazos de Morfeo, los recientes recuerdos del tiempo con la casi azabache inundaron sus sueños, no tenía que traer la paz solo, ella estaría ahí... por y para él... y él estaría para ella... porque tenía algo valioso que proteger...

...

...

...

Tenía lo más valioso que ella le pudo regalar...

...

...

...

Su cálido corazón...