Furia de los emperadores
Capítulo 9: Magatama de arena
Cada compañero que tuvo Shukaku, ya fuese un Jinchūriki o no, tenía habilidades excepcionales a la hora de demostrar su maestría con la tierra y la arena, juntos, lograron crear, refinar y perfeccionar un sinfín de ataques, era el legado que cada compañero dejo bajo los hombros de Shukaku, ahora, él debía de apoyar a un nuevo aliado para lograr la visión que el Rikudō dejó en las manos de los pequeños emperadores, un poder así no podía dárselo tan fácilmente, así que debía de ponerlo a prueba para saber si la carga de poder Bijū podría ser soportado por el pequeño pelirrojo... y era el momento de averiguarlo...
En un haz de luz, los tres pequeños amigos desaparecieron junto al Tanuki de arena, los pequeños emperadores ya sabían lo que iba a pasar, pues Hagoromo les había dicho que cada Bijū les daría un desafío a completar en relación a ellos, ahora solo tenían que esperar a que el desafío acabara... un desafío que había empezado...
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Caluroso bajo un infernal sol, era la descripción de la arena que lo rodeaba, ahora, había aparecido en medio del desierto, sin rastro de agua, solo había un gran coliseo cuadrado, con cuadros a modo de azulejos, el pequeño pelirrojo no sabía qué hacer, ni siquiera estaban sus amigos a la vista, mucho menos el Bijū o los pequeños emperadores, empezaba a preocuparse... no sabía que hacer...
La arena que había empezaba a arremolinarse en un punto en específico, para sorpresa del pequeño, que notó con cautela como sus dos amigos que estaban inconscientes salían de dos esferas de arena, las cuales iban a cada lado del punto donde todo se concentraba, momentos bastaron para formar al imponente Ichibi en todo su grandioso esplendor... y empezando a hablar, estaba solo esperando el momento... listo para poner a prueba al muchacho...
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"Arena, fragmentos microscópicos de minerales y piedras, puedes ver a tu alrededor bastante arena, muchos la juzgan sin siquiera saber su potencial verdaderamente hermoso, con agua puedes realizar castillos de arena o con fuego puedes calentarlo hasta conseguir cristal, la ceremonia de la arena simboliza la futura vida en común de las personas, una unión de almas y esfuerzo mutuo, y esto es debido a la unión de cada elemento que conforma la arena, una unión majestuosamente perfecta... y esto es lo que me deberás de mostrar hoy pequeño Gaara..."
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"Así como puede pesar demasiado, la arena también puede ser liviana... tu prueba consistirá en pasar el laberinto de azulejos que hay en este estadio, pero deberás de tener cuidado, algunas baldosas tendrán trampas para matarte dolorosamente, o peor... cubrir de arena a tu hermano y amiga hasta matarlos..."
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"Descubre la manera de llegar hasta mis aposentos sin morir o matar a tus amigos, y recuerda mis palabras, pues de ello dependerá que vivas junto a tus amigos... solo queda decirte... buena suerte Gaara..."
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¿Cómo demonios sabría que baldosa pisar? ¿Cómo demonios haría la prueba? ¿Y si falla? Kankurō siempre estuvo con él, apoyándolo incondicionalmente, cuidándolo de los aldeanos, siendo el hermano mayor que su hermana nunca fue, y Matsuri... él le falló al dejar que los aldeanos destruyeran su carrera como Kunoichi al quitarle la oportunidad de caminar... no se permitiría perder esta prueba, aquel extraño ser, junto al dúo de emperadores lo habían buscado para cederle un poder con el cual podría cuidar a sus seres queridos... a pesar del miedo no dejaría que ellos muriesen de esa manera... era el momento de que les devolviese el favor...
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De antemano sabía que su control con la arena era una verdadera porquería, ya que no podía manejarla sin causar daños colaterales, era el momento de concentrarse en su control, pues de este dependería el resultado de dicho desafío, así que, sin miedo, enfrentaría el reto...
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Por alguna razón que desconocía, muy pocas baldosas estaban libres de trampas, había caído en 7 de ellas al pisarlas, en las cuales 5 de estas sacaron púas para herirlo, las otras dos solo expulsaron arena que cubrió la mitad de las piernas de Kankurō y Matsuri, por fortuna no había sido mucho lo que provocó, pero debía de cuidarse, pues apenas empezaba el desafío... y no sabía que vendría después...
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10 baldosas, 10 baldosas que tenían púas para asesinarlo, la arena que tenía a su alcance podía cubrirlo del daño letal, pero por desgracia hirió parte de su cuerpo, apenas y podía moverse, las perforaciones en sus piernas bloqueaban la mayoría de su movilidad, así que ahora dependería de su arena, era la única manera en la cual podía moverse, poco a poco piso otra baldosa a base de un titánico esfuerzo, dándose cuenta que, por fortuna, esta no tenía la intención de empalarlo o cubrir a sus amigos con arena asesina, así que tomo un descanso para pensar en su siguiente movimiento, fue en medio de ese tiempo en que se acordó de las palabras de Shukaku acerca de la arena...
"Así como puede pesar demasiado, la arena también puede ser liviana..."
Si bien el pequeño no era un genio nato, sabía que el control con la arena tendría que ser de vital importancia para la prueba, así que anulo el control de arena que ejercía en sus piernas y, colocado en posición de loto, empezó a meditar para atraer toda la arena posible, poco a poco los minutos pasaban y todo lo juntado se arremolinaba el pelirrojo, fue en ese momento que abrió los ojos para notar un detalle peculiar en las baldosas...
Tres decorados se encontraban el todo su esplendor en ciertas baldosas, el primer acabado se podía ver una hoja de árbol con algunas ondas que simulaban viento, el segundo acabado tenía en su inscripción un yunque y un martillo encima de este, el tercer acabado solo tenía dibujado magatamas, y de pura casualidad el cuadro en el que se encontraba el pequeño tenía exactamente este último detalle, fue ahí cuando llegó a su conclusión personal...
"La hoja representa algo ligero, el yunque algo pesado y el magatama algo neutro"
Con esa deducción hecha, ahora sabía que tenía que pisar con el menor peso posible las baldosas con una hoja, y con un gran peso aquellas que tengan un yunque, con ello evitaría activar las trampas que tenían... era fácil en la teoría, ahora venía el verdadero problema, cualquier maestro de arena como lo fue Toph o Kurokodairu podría pasarlo con los ojos cerrados mientras devora su almuerzo, pero Gaara tenía un pésimo control con su arena, y cualquier accidente terminaría desatando púas asesinas o arena que poco a poco rodeara a sus amigos, así que, con todo el control del mundo que poseía... se dispuso a cumplir el reto...
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La dificultad en mantener el peso corporal con ayuda de la arena era sencilla cuando un patrón en las baldosas se encontraban juntos, pero cambiar el peso en instantes era lo complicado para el pequeño, con un salto podía cambiar con rapidez su peso liviano a uno mayor, no se podía decir lo mismo cuando le tocaba hacer el procedimiento a la inversa, y para mayor desgracia, las baldosas con hojas eran las que soltaban arena para aprisionar, así que, actualmente Kankurō y Matsuri tenían la arena hasta la mitad de su cuerpo, habiendo bloqueado parte de sus brazos en el proceso, y el pequeño Gaara tenía heridas en casi todo su cuerpo, ahora concentrarse en la manipulación de su arena tenía que restringirle, por alguna razón, su escudo de arena... ¿Cómo acabaría eso?...
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*CRASH*
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¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!
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Tanto Kankurō como Matsuri habían despertado de su letargo, para impresión de sus pequeñas mentes habían notado tres importantes aspectos, Shukaku estaba en medio de una plataforma, por alguna razón su cuerpo se encontraba cubierto de arena hasta el cuello, y Gaara estaba con heridas en su cuerpo, y a tres cuadros de Shukaku, A ambos pequeños les deprimía el estado del pelirrojo, se podía ver la sangre saliendo de su cuerpo, y todavía se mantenía en pie...
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Gaara, hermano, ya para por favor...
¡MAPACHITO DETENTE YA!...
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A tres cuadros de acabar, Gaara se quedó sin fuerzas para manipular su peso, y ahora el problema radicaba en la sucesión de baldosas, yunque, yunque y hoja, sin poder manipular su peso tendría que dar un salto de fe para llegar con Shukaku, un mal cálculo terminaría con su cuerpo empalado o con sus amigos enterrados en la arena, así que dependía de un cálculo para vivir y pasar la prueba... su vida dependía de ello...
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Poco a poco el niño retrocedía dentro del cuadro posible...
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A pesar de las heridas el chico empezó a correr con el resto de energía que le quedaba...
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Un salto en el cual iban las esperanzas de un niño, el coraje y la valentía para seguir, un salto que definiría el futuro de los pequeños presentes...
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¡GAARA!
¡MAPACHITO NOOOOOOO!
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La sangre goteó en dos de las baldosas, activando las púas por accidente, enterrándoselas en los pies del pequeño, eso le hizo perder el impulso ganado, y ahora el pequeño se encontraba cayendo en la última trampa... la cual mataría a sus amigos...
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Con dolor y lágrimas veía como su cuerpo iba a caer en la última baldosa, la desesperación lo carcomía, no sabía que hacer... ¿no debía de acabar así?... tan cerca y tan lejos...
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¡NO!
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La poca arena que quedaba se arremolinó encima de la baldosa, una pequeña plataforma se creó y, el último impulso del pelirrojo se fue en saltar una vez más, y sin fuerzas, azotó a los pies de Shukaku, quien veía impresionado ese último movimiento, ese coraje le dio el esfuerzo necesario para ganar el desafío... para demostrar su existencia... para salvar a sus amigos...
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Ambos niños fueron liberados de la arena que los aprisionaba, Kankurō corrió para checar el estado de su ensangrentado hermano, Matsuri por su parte se arrastraba para ver a su salvador, a su héroe... el que la salvó de morir por la arena...
Una vez los tres pequeños estuvieron juntos, un remolino de arena se formó alrededor de los pequeños y, de un momento a otro, desaparecieron, junto a Shukaku que, con una sonrisa tenue... desapareció también...
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Veo que tuvieron éxito Shukaku...
Así que... ¿Son dignos de tu fuerza?
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Lo son, verdaderamente lo son...
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Ichibi no Shukaku, así como cada Bijū, puede ver tus recuerdos Sabaku no Gaara, así como también hacérnoslo ver. Sufriste por tu padre y hermana, obligado a tener un poder que corroe el que tu madre te regaló, maltratado por la aldea, y solo contando con el apoyo de tu hermano Kankurō y tu amiga Matsuri, ambos darían su vida por ti... y tu deseas poder para protegerlos... con el odio que cargas dentro... -empezó a explicar al Uzumaki-
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¿Odio?
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A diferencia de los demás, el odio nos impulsó a sobrevivir para poder tomar justicia de nuestra aldea, sufrimos cada maltrato posible por manos de nuestra propia familia, nuestra propia sangre... no queríamos volver, queremos cambiar el mundo, un lugar donde de verdad se deje de abusar del inocente, de quien no tiene la culpa... esa es la razón por lo que comprendemos tu odio, por el que conocemos tu carga, y por el que comprendemos tu dolor, así que te doy esta oportunidad... -explicó la Hyūga, ofreciéndole la mano al anonadado pelirrojo-
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"Quiero ofrecerte el poder para cambiar el mundo, para tener un lugar donde puedas vivir junto a tus seres queridos, a aquellos que no tengan la culpa de los errores de los demás, un poder para protegerte... ¿Qué decides?"
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¿Por qué ofrecer esa oportunidad? ¿Aprovecharla o no? ¿Qué podía perder?
Realmente... ¿Qué podía perder?...
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Acepto... emperadores…
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En un haz de luz, Shukaku se desvaneció, formando una esfera que entró rápidamente en contacto con Gaara, envolviéndolo en una cortina de luz, junto a sus únicos amigos que lo querían, en un pequeño destello se dejó ver a los pequeños de nuevo, con distintos ropajes...
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Ropajes de color arena, pantalón y playera color negro con una capa con capucha café, tras su espalda se encontraba un bulto vendado que guardaba una marioneta, junto a dos rollos que lo acompañaban a cada lado de su cintura, y sus sandalias de color arena...
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Short café con detalles en blanco, playera negra con toques rojos, una capa de color arena, botas negras y a su cintura poseía un Jōhyō (Jabalina de cuerdas) junto a una pequeña daga en su muslo derecho, el milagro más grande fue el que, ahora podía volver a caminar...
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Kimono de batalla de color arena, con una lanza y una calabaza de arena atado a su cintura, sandalias negras y una capa café con magatamas de arena alrededor del cuello, a su espalda se encontraba una cola hecha de muchas colas, siendo la cola de Shukaku, para finalmente tener atado a su frente una banda ninja, con el kanji "Ichi" en medio de la banda...
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Bienvenido... Ōtsutsuki Gaara, eres ahora el guerrero de arena, el nuevo Ichibi Jinchūriki, junto a tus aliados, quienes fueron tus amigos en los peores momentos, compañeros que no te dejarán solo cueste lo que cueste... porque ellos no dudarían en dar su vida por ti... -reconoció el emperador-
Es hora, de que brilles sin limitaciones, de que te quites el peso de ser maltratado, de que protejas al inocente y castigues a quien se lo merece... es hora de que luches para protegerte, y protegerlos... -elogió la emperatriz con una tenue sonrisa-
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¿Cómo supieron que era el indicado?
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Él te encontró, junto a su reliquia que lo identificaba...
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El magatama de arena...
