Furia de los emperadores

Capítulo 10: Cacería de AMBUS

Una ironía en lo que respecta a Sunagakure es en su seguridad, pues cualquier maestro manipulador de arena puede entrar y salir con facilidad, y en este caso fue el boleto de salida de los 5 niños, pues con ayuda de Shukaku crear un túnel para salir, y deshacerlo en momentos es algo realmente sencillo para un Bijū, ahora, el camino a un nuevo destino era visible para los pequeños... un destino incierto...

Medianoche, bajo la luz de las estrellas, y la arena marcaba cada paso que los pequeños dejaban, pasos que los vientos borraban con los segundos, y a cada momento, cada paso recorría un camino nuevo, para tres de ellos, era una nueva oportunidad de cambiar su vida al lado de alguien que podía comprender su dolor, para dos de ellos, era el camino que sus dos maestros les habían encomendado, ahora, guiados por Shukaku, los 5 pequeños se dirigían a una zona específica del país del viento... un viaje que dejaba disfrutar a los pequeños emperadores sus momentos de pareja...

Mientras los pequeños emperadores disfrutaban de su tiempo juntos, el trío proveniente de la arena se magnificaba de sus nuevos vestuarios, Kankurō se encontraba extasiado tras probar la nueva marioneta que tenía a su espalda, Matsuri jugaba con su Jōhyō, curiosa por aprender su uso junto a la daga que tenía, aunque le aterrasen las armas, todo el misterio en los ropajes y herramientas superaba toda duda posible, por su parte, Gaara no cabía de felicidad al ver que su amada amiga podía volver a caminar, aun así había una incógnita en la mente del trío...

¿Qué hacemos?

¿Por qué fuimos elegidos?

¿Puedo saber qué relación tienes con tus acompañantes Gaara? -preguntó curioso el Uzumaki-

Kankurō es mi hermano mayor, le interesa aprender el uso de marionetas, pero tuvo que aprender a usarlas a temprana edad para protegerme desde la distancia, Matsuri es mi más cercana amiga, quedó huérfana a corta edad y ha sufrido de maltratos por protegerme, el último atentado le causó la ruptura de sus ligamentos y tendones según lo que dijo Kankurō, por lo que quedó paralizada e incapacitada para caminar, es un milagro que pueda volver a caminar -empezó a explicar el pelirrojo-

¿Puedo saber qué pasó con el resto de tu familia? -preguntó intrigada la Hyūga-

Mi madre murió al darme a luz, mi padre me odia e intentó hacerme un pseudo-Jinchūriki, debido a eso inestabilizó mi habilidad con la arena cedida por mi madre, al no poder controlar mi arena causé un accidente donde mi tío murió, y debido a eso mi hermana me odia demasiado... yo no quería lastimarlo... -confesó entre lágrimas el Ichibi Jinchūriki-

...

En amargo llanto el pelirrojo sacó todo su dolor, nunca quiso causar la muerte de su tío, nunca quiso tener un pésimo control en ese momento... nunca pidió esa carga...

El único recuerdo que me queda de mi tío es el osito de peluche que cargo, a veces Matsuri se queda con él para que pueda dormir sin que tenga pesadillas, es nuestra unión como amigos, como si fuera un hijo al que cuidar... -sollozó, abrazando al osito-

Es algo hermoso, digno de admirar -confesó con admiración la ojiperla-

Gracias... ¿Cómo se llama? -pidió saber la castaña-

Disculpe mis modales, mi nombre es Ōtsutsuki Hyūga Hinata, mi pareja es Ōtsutsuki Uzumaki Naruto -se presentó abrazando a su pareja-

He notado que sus vestimentas sin un henge son de nobles, ¿Hay alguna razón de ello? -preguntó, recordando que con el henge solo eran dos niños con una gran capa café con capucha-

Sí, ella es la Byakugan no Nyotei, la emperatriz del Byakugan, por mi parte soy el Uzumaki no Kōtei, el emperador del Remolino, títulos cedidos por nuestros mentores. Actualmente estamos en un viaje para encontrar y reclutar aliados para una causa -comentó el Uzumaki, para asombro del trío de arena-

¿Qué tipo de causa es esa? -preguntó Matsuri-

A lo largo de los años, las atrocidades y sed de poder del ser humano han afectado a personas que no tenían nada que ver, como lo son ustedes, como lo somos nosotros, por lo que decidimos hacer un cambio al mundo -explicó la casi azabache, con un poco de enojo en sus palabras-

¿En qué estamos incluidos? -pidió saber Gaara-

Verán...

Tenían malos recuerdos acerca de su pasado, pero decidieron abrirse para hacerles entender que comprendían su dolor, contándoles desde sus inicios, hasta el último día en el país d los antepasados, la historia de los pequeños emperadores conmocionó al trío de arena, Matsuri quedó horrorizada por todo el daño físico que recibió la ojiperla, Kankurō se imaginaba si la situación de ambos podría haberse repetido con su hermana y padre, mientras que Gaara no cabía de asombro de escuchar todo lo que vivió el rubio, frente a él había alguien que compartía una carga igual a la que le impusieron, alguien que podía comprenderlo, y era alguien quien quería conocer más a fondo... sin importar el que...

Cuando nos encomendaron la misión de cambiar el mundo, se nos encomendó también el apoyo para encontrar a 8 personas que serían los carceleros del resto de Bijūs, cada Bijū se encargaría de rastrear, conocer y poner a prueba a su posible portador, con ello se volvería un Jinchūriki, siendo el compañero de la bestia con cola -explicó con nostalgia el rubio-

Como compañeros se cuidarían entre sí, aprendiendo uno del otro, comprendiéndose entre ellos, creando un vínculo que los fortaleciese para cambiar el mundo, para proteger a quien de verdad lo necesite, y poder castigar a todo aquel que se aproveche de los demás, ese es nuestro objetivo -confesó la ojiperla, recordando los entrenamientos con Hamura-

No cualquiera está dispuesto a luchar para generar un cambio, los ideales egoístas del ser humano predominaron mucho, causando guerras y muertes completamente innecesarias, eso limitaba mucho las opciones de encontrar personas que nos ayudasen a encontrar la paz... es ahí donde entras tú y tus compañeros... -añadió el rubio, para asombro del trío de arena-

No deseas poder por codicia, deseas poder para protegerte a ti y a quien te aprecia, estás dispuesto a protegerlos con tu vida, así como ellos lo están, es por eso que Shukaku los eligió, porque comprenden su odio, entre ustedes se comprenden, y luchan para protegerse... luchan por sobrevivir... -finalizó la ojiperla-

Gracias por elegirnos...

Sabemos que llegarán lejos...

Hemos llegado chicos...

Un gran hoyo provocado por una ardua batalla era la ubicación en la cual una gran concentración de chakra Bijū se encontraba en el ambiente, cualquiera que tuviese conexión con alguna bestia podría reconocerlo con relativa facilidad, en ese lugar Shukaku recuperaría todo el chakra que perdió tras la batalla de Toph contra los Kumo Shinobi, ahora era el momento por el cual los pequeños habían hecho el viaje...

Tendrán que proteger a Gaara mientras recupero mi chakra perdido, tardará muy poco gracias a que el pequeño tenía parte de mi chakra, así que podré recolectarlo con sencillez, aun así, no se confíen y cuídenlo por favor, pues no se sabe qué encontrarán por estos rumbo... mucho menos quién se encontrará... -comentó el gran Bijū-

...

Una brisa gélida cubría el ambiente, la misma arena marcaba los pasos que se daban, y con ello el tiempo de espera se hacía más corto, era cuestión de minutos para acabar el proceso de recuperación y retirarse de ahí, el ambiente se tensaba a cada segundo, para dar paso a un nuevo desafío en forma de escuadrones AMBU... siendo este el primer paso para el ascenso de los emperadores...

Finalmente, encontramos al hijo del Kasekage, hay que devolverlo a la aldea...

Hijo del Yondaime, derramar tu sangre complacerá a los guerreros caídos de Iwa...

Miren, la Hyūga sumisa está con el Kyūbi Jinchūriki, será una gran inclusión a Kumogakure...

Asesinar al Uzumaki será una gloria para Kiri, finalmente acabaremos con ese asqueroso linaje...

La esclava Hyūga, captúrenla junto al Jinchūriki y diviértanse con su cuerpo, después de todo es para lo que sirve...

Cada escuadrón AMBU se lanzó con la confianza de que sería sencillo capturarlos y asesinarlos, después de todo eran niños, ¿No?...

Idiotas...

Un potente rugido mandó a volar a cada escuadrón, proveniente del rubio, que no dejaría que lastimasen a sus nuevos aliados, pasaría por cualquier AMBU sin importar el peligro para proteger a sus camaradas, en especial... torturaría a cualquier bastardo que hable mal de su amada...

¡ESCUCHEN! ESOS AMBUS NO DUDARÁN EN ASESINARNOS, ASÍ QUE DEMUESTREN DE LO QUE ESTÁN HECHOS, NO MUESTREN PIEDAD NI MISERICORDIA A LA HORA DE ATACAR, Y DERRAMEN SU MUNDANA SANGRE POR ESTAS ARENAS, HOY, DEMOSTRARÁN SU PODER... HACIENDOLES CONOCER EL VERDADERO DOLOR...

Una misión sencilla para los cazadores se volvió un duelo mortal para ellos, creían que, por ser niños no los atacarían, mucho menos tendrían el valor de agarrar un arma y usarla para asesinato... qué equivocados estaban...

Kankurō recordaba cada paliza que recibía su pequeño hermano en un intento de romper al pequeño, recordaba como su hermana le recriminaba por el deceso de su tío, le dolía ver cómo lloraba en las noches por algo que no pidió, y aun así siempre lo vio con una sonrisa, esa sonrisa que siempre mostraba amor hacia él, era hora de verdaderamente protegerlo, así que desenvolvió su marioneta... y empezó su asalto...

Cuchillas que se bañaron en la sangre de sus enemigos, veneno que penetraba el sistema de cada uno de sus atacantes, podía haber titubeado por lo que veía, pero el amor por su hermano, junto al odio que sentía por todos aquellos que lo lastimaron se convirtió en su poder para acabar con ellos... era hora de actuar...

Matsuri titubeaba al ver un arma por el pasado con sus padres, a pesar de eso siempre protegió a su mapachito, y lo cuidaba, sus sentimientos hacia él eran su fortaleza, ahora, al ver cómo los AMBUS desenfundaban sus armas para quitar la vida de aquel chico especial, recordó el momento que perdió a sus padres, así que, dejó el temor de lado y, agarrando su Jōhyō junto a su daga se lanzó... para masacrar a su oponente...

Un dardo que se incrustaba alrededor del cuello de los enemigos, dos vueltas con la cuerda y un jalón potente podía asfixiar con facilidad a su enemigo, y al ser resistente la cuerda era imposible de cortar en esos momentos, mientras ahogaba con un arma, con la otra mantenía a raya a cualquiera que intentase atacarla, su amigo siempre la cuido, incluso brindándole su osito de peluche, la muestra de amor y afecto más grande que podía darle... era hora de demostrarle el mismo afecto...

Cada recuerdo de los maltratos recibidos llegó a la mente de la pequeña Hinata, no quería volver a sentir aquel dolor, no deseaba estar de nuevo atada y vivir bajo un riesgo de abuso sexual, así que se armó de valor para la lucha, y, con la imagen de su amado en su cabeza, junto al ideal de protegerlo, dejó que su odio le diera la fuerza... lista para asesinar a su enemigo...

A partir de Jūken, Genjutsu y sus dagas, la pequeña emperatriz se bañó en la sangre de su enemigo, bajo la influencia de las ilusiones su rival dejaba momentos de descuido en su defensa, momentos que la ojiperla aprovechaba para asestar letales golpes en su cuerpo, o provocar profundos cortes para dejar desangrando a su enemigo, nunca se contuvo, pues fue una lección que Hamura le dijo que cumpliese mientras se encontraba en su viaje de búsqueda de Jinchūrikis, y sin disminuir el ritmo siguió su asalto... era el momento de brillar...

Naruto le restó importancia a sus maltratos al ver todo lo que sufrió su amada, tenían camas separadas, pero siempre dormía a su lado al escuchar como dormida rogaba porque la liberasen, porque le quitaran sus sellos, gritaba el nombre de su primo, pidiendo que no la manoseara... no podía dormir bien, así que se empeñó en consolarla para que supiese que no volvería a pasar por ello nunca más, escuchar lo que decían de su novia enfureció al rubio, así que simplemente desenfundo su O-katana... listo para liberar su furia...

Usando el arte Uzumaki de Kenjutsu y Fūinjutsu, se abrió paso entre sus enemigos, no dejaría que nadie tocase a su amada, Hagoromo lo había entrenado para ataques rápidos, su odio le daba el sadismo necesario para hacerles ver que no dejaría que nadie tocase a su amada, un AMBU experimentó eso al ver como el ojiazul le cortase parte de su vientre para destriparla en momentos... era su momento de atacar...

Los minutos pasaron, y ahora los cuatro se encontraban alrededor del pelirrojo, no habían luchado de verdad en una situación así, pero no sentían asco o remordimiento al atacar, cosa que los hizo seguir anteponiéndose ante sus rivales, poco a poco el cansancio les pasaba factura, pero su voluntad de seguir adelante los hacía segur de pie, finalmente llegó un punto en el que los AMBUS los habían acorralado, lanzándose hacia los pequeños, ellos creían que finalmente habían ganado... esa fue su perdición...

Nunca pidió esa carga, nunca quiso lastimar a alguien, nunca pidió esa vida de dolor, solo quería ser feliz y proteger a sus seres queridos, ese dolor lo volvió el motor que necesitaba para continuar avanzando, su impulso para seguir adelante... su razón de asesinar a quien amenazase a su hermano y amiga...

Un rugido hizo volar a cualquier AMBU cercano, estos quedaron aterrorizados, de antemano sabían que, ese tipo de ataque solo lo poseían un grupo selecto de personas, gente que podía masacrar ejércitos completos con un solo ataque, poseedores de una gran cantidad de chakra, junto a habilidades únicas, ese era el poder de un Jinchūriki en todo su esplendor, un Jinchūriki que, junto a su Bijū, no dudó en atacar con la arena a cualquiera que no fuese su aliado, movimientos efusivos y veloces con aquella arena que cubrían en instantes a cualquier AMBU, para después aplastarlo hasta regocijarse tras ver el chorro de sangre que salía, muestra de que efectivamente su enemigo había sido brutalmente asesinado.

Un minuto, solo bastó ese tiempo para masacrara casi todas las fuerzas enemigas, solo pocos habían sobrevivido, y tenían la sensatez de escapar con vida para informar a sus líderes acerca de los hechos de esa noche, finalmente los 5 niños podrían descansar, y al menos en esta noche dormirían bajo las estrellas...

Aves mensajeras habían salido con rumbo a cada gran aldea Shinobi, el mensaje podía haber sido escrito usando diferentes palabras para describir los hechos, pero tenían tres aspectos en común...

La Hyūga sumisa y el Kyūbi Jinchūriki han aparecido...

Están resurgiendo de nuevo los Jinchūrikis...

Y tienen el poder de los 9 Bijūs a su mano...

Ordena la cacería de los pequeños, en tres días salen a primera hora, no dejaré pasar la oportunidad de tener en mi mano el poder Bijū... sobre todo... no dejaré pasar la oportunidad de quitarte a tu preciado hijo... maldito Namikaze...

Entrenaremos a nuestros Shinobi para empezar la cacería de los pequeños, es una lástima que tenga que asesinar a la Hyūga, pero, es un sacrificio que tendré que aceptar, después de todo... Temari será feliz de cazar a su hermano Jinchūriki...

Capturen a los pequeños y extráiganles a sus Bijūs, pero quédense con la niña Hyūga, si es cierto que es sumisa, quisiera comprobarlo siendo el primero que la embarace... será una gran adición a las fuerzas de Kumo...

Sin importar que exterminen a los niños, no podemos permitir que esas líneas de sangre sigan existiendo, en especial... a los bastardos Uzumaki...

Finalmente, es hora de darle caza a mi arma y a mi puta Hyūga, es hora de recuperar el poder que Konoha se merece... en especial el poder que me merezco...

¿Qué pasará ahora emperadores? -era la pregunta que Matsuri se hacía, mientras se secaba la sangre de su ropa-

Entrenaremos durante el camino para aumentar sus habilidades, después de todo es probable que ahora las aldeas ninja se den cuenta que el poder Bijū ha salido otra vez a flote, nos dirigiremos al país del hierro, es zona neutral para las aldeas, ahí recargaremos y compraremos suministros para el viaje y su entrenamiento, y evitaremos algún conflicto con los AMBUS... -explicaron ambos emperadores-

¿Y si empezamos a ser perseguidos por las fuerzas de cada una de las aldeas?

No hay problema Matsuri-san...

Después de todo podemos inaugurar...

La cacería de AMBUS...