Furia de los emperadores
Capítulo 22: Yōton
El pulso de chakra había forzado el sello de la gran puerta a romperse, un sonoro click hacía eco en la pequeña cámara en la que se encontraban, no solamente se escuchaba el sonido del sello rompiéndose, también era el sonoro golpe que el pequeño emperador había provocado al impactar contra el suelo. Su condición era en pocas palabras deplorable, un cansancio crónico, fiebre alta, sangre siendo escupida por su boca y una mano demasiado quemada, se había forzado a colocar demasiado chakra para realizar la ruptura correctamente. El problema, fue que el mismo ataque había causado estragos, su uso excesivo provocaba tales efectos, y en parte no se encontraba al cien después de lo ocurrido en Iwa... recuperar la movilidad en brazos no aseguraba la recuperación total...
Sin perder tiempo su amada ojiperla fue a socorrerlo en su momento de necesidad, de antemano era cierto que se veía forzado a sobrepasar sus límites. Yagura solo contaba con el alma de Isobu, y en sí el chakra de Shukaku servía momentáneamente para alimentar el henge de los pequeños, por lo que el rubio se veía en la necesidad de sobrexigirse... algo demasiado doloroso...
Poco a poco las puertas presentes empezaban a movilizarse, poco a poco el calor se intensificaba, poco a poco la luz cegaba los ojos del grupo de viajeros, donde poco a poco se dejaba ver en todo su esplendor... el glorioso Santuario de lava...
...
Una gran cúpula a base de cuarzo se alzaba en su esplendor, no podían calcular las dimensiones del lugar, pero tenía el tamaño suficiente como para que el Yonbi se moviese con libertad. Lo más llamativo era la estructura del lugar, encima del todo piedra caliza que formaba plataformas para pelar junto a vigas, separadas por una distancia bastante considerable, cascadas de lava que recorrían las orillas del lugar, dando origen a un gran lago en el lugar. Por alguna razón existían plataformas de diferentes materiales flotando alrededor, al centro de esto una gran plataforma de piedra donde en el suelo se encontraban plasmados en obsidiana cada técnica existente del Yōton, junto a las variaciones de roca fundida, cal corrosiva, ceniza volcánica, goma vulcanizada y fango ácido,. Cada versión poseía sus técnicas exclusivas, a ojos del resto del mundo, Son Gokū y sus Jinchūrikis solo podían usar la variación de roca fundida, pero, en secreto fue el mismo Yonbi quien creo las variaciones que poco a poco se heredaron por el mundo... nadie sabía ese pequeño detalle...
...
"¿Quién ha entrado al Santuario?"
"¿Qué demonios?"
...
Nadie podía explicar el hecho, pero aquella figura había emergido de una de las múltiples cataratas de lava, primordialmente la incógnita radicaba en el hecho de que seguía vivo, pero eran detalles que después se explicarían posteriormente, poco a poco la figura se colocaba en pose de batalla, y con el poco tiempo de espera la lava que se encontraba encima de él desaparecía... dejando ver al hombre en su esplendor...
Anciano de baja estatura, vestido con un kimono morado, cabello castaño atado a una coleta, y a pesar de este hecho el frondoso cabello, junto a su barba hacían juego con su rostro cincelado, marcado por la guerra, el detalle más llamativo consistía en la raya azul que recorría su rostro, corriendo por debajo de sus ojos, junto a la naginata que portaba en manos, todos podían reconocer al hombre, a pesar de no llevar su cabezal con la banda ninja de Iwa en él... frente a ellos se encontraba el sensei de Kurotsuchi y el tío de Yukio, Rōshi...
Sin esperar un movimiento, el castaño se lanzó contra el rubio emperador, con naginata en mano, esperaba hacer un corte limpio para acabarlo, no obstante, una cruz hecha por las dagas de la emperatriz detuvo el ataque. En el fondo la ojiperla agradecía que el arma rival no fuese de obsidiana, en otra situación hubiese terminado irremediablemente herida... igual agradecía la fuerza que ganó en los años de entrenamiento...
...
"Maldita mocosa enana, para ser pequeña tienes demasiada fuerza"
"Y tú viejo, para ser un anciano posees mucha velocidad... pero es hora del acto"
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Cruzando los pies para un futuro movimiento, la emperatriz ejerció un poco de fuerza empujando la naginata de Rōshi. Inmediatamente el anciano ejerció presión para ganar el pequeño duelo, pero ese movimiento era el objetivo de la casi azabache, pues al sentir la presión desvió el arma a su derecha, y en un elegante giro de punta, insertó su talón al costado del castaño quien, solo pudo saltar para reducir el impacto del golpe.
Rápidamente Yagura se abalanzó con bastón en mano para desarmarlo, pero el impulso anterior le bastó a Rōshi para girar sobre sí y lanzar un ataque circular desviando el ataque anterior, rápidamente la marioneta de Kankurō, junto al dardo de Matsuri fueron dirigidos hacia el castaño con el objetivo de paralizarlo, la idea fue descartada al instante al ver cómo hacía sellos de manos...
"Yōton: Aparición de fusión"
Una gran ola de lava había sido disparada hacia arriba, sin tiempo para pensar Gaara había utilizado lo último de arena que le quedaba para hacer una barrera que aguantase el ataque, no duro mucho al fundirse con la lava, había dado el tiempo suficiente para que los tres presentes, junto a la marioneta evitasen el ser quemados, pero nadie se había percatado de la abertura que le habían dejado al castaño... tenía el pase libre para asesinar al emperador...
Sin esperar, y con naginata en manos, Rōshi se abalanzó contra el emperador quien, apenas podía mantenerse en pie, no tenía la fuerza para parar el ataque, y mucho menos para contratacar, así que solo esperaba un milagro para salvarse... milagro que llegó en forma de niño...
...
"¡EMPERADOR!"
...
"¡DETENTE TIO RŌSHI!"
"¡ALTO RŌSHI-SENSEI!"
...
"¡YUKIO! ¡KUROTSUCHI!"
...
El impulso era demasiado, no podía detener el ataque que, por desgracia ya iba en camino a su alumna y sobrino quien, en un desesperado intento por proteger al rubio se habían colocado adelante para evitar cualquier daño, con dolor en todo su cuerpo y alma solo podía ver cómo el arma bajaba en contra de dos de las únicas tres personas que quedaban en su vida, no quería verlos morir... si tan solo pudiera...
...
*CLICK*
...
Ese fue un sonido... tintineo que fue provocado por el choque de armas provenientes del castaño y el rubio emperador quien, en un último momento de fuerza logró anteponerse al corte de la naginata y pararlo con su O-katana. No obstante, el cansancio presente terminó por jugarle una mala pasada, y finalmente terminó siendo empujado por la fuerza del rival, quien agradecía la ayuda del rubio... no quería matar a su sobrino o su alumna...
...
De... demonios... ese ataque... iba con todo... -jadeó pesadamente el rubio-
¡¿YUKIO?! -cuestionó con sorpresa y una que otra lagrima el castaño mayor-
¡TÍO RŌSHI! ¡TÍO RŌSHI! ¡TE EXTRAÑÉ MUCHO! -gritó rompiendo en lágrimas el pequeño-
...
Acortando la distancia en segundos, el pequeño niño se lanzó con su tío, había tenido mucho miedo y no quería perderlo otra vez, entretanto el castaño mayor no sabía que hacer, solo pudo abrazar a su sobrino mientras trataba de consolarlo, irlo a salvar fue el motivo por el cual había sido exiliado en primer lugar, y por desgracia al adentrarse en la zona de volcanes lo había hecho perderse por el difícil complejo... incluso el entrar al Santuario fue un verdadero milagro...
...
Ya... tranquilo Yukio... no volverás a alejarte... -tranquilizó el castaño mayor-
Creí q... que no te... te... te volvería a... a... a ver... a Ku... Kurotsuchi Nee-san... tenía miedo... mucho miedo... creí que no... no sobreviviría... -sollozó aferrándose a su tío-
Todo ha pasado, no te volverá a pasar -habló para después dirigirse a la azabache- Gracias por encontrarlo Kurotsuchi.
No me agradezca, yo solo traje a Yukio, pero no lo encontré ni lo salve -admitió-
Entonces, ¿Quién lo encontró? -preguntó intrigado-
El emperador, junto a la Emperatriz y su grupo lo salvaron del cautiverio en el que estaba -reveló con verdadera felicidad-
¿Eso es cierto? -preguntó el castaño mayor-
Así es, Kuro-kun me salvó de unos AMBUS que querían lastimarme mucho, junto a Gaara-san y Yagura-san -confesó Kurotsuchi con un leve sonrojo al nombrar al marionetista-
¡¿KATARACHI YAGURA?! -gritó Rōshi sorprendido del nombre-
Sí, pero ya no soy Katarachi, Ōtsutsuki Yagura, un gusto conocerlo Rōshi-san -saludó cordialmente el mencionado-
¿Qué hace aquí el Mizukage? -preguntó extrañado el hombre mayor-
Ex Mizukage, hubo problemas y tuve que dejar el puesto. Ahora viajo al lado de los Reales Emperadores -respondió serenamente-
¿Emperadores? -cuestionó-
Sí, hemos viajado este tiempo con ellos y nos han apoyado bastante -respondió Gaara-
Así es Rōshi-sensei, ellos me están ayudando a encontrar pruebas para demostrar la inocencia de Deidara-nii -habló alegremente la azabache-
...
Ante ese nombre los presentes levemente se tensaron, nunca le habían dicho a Kurotsuchi las posibilidades que existían y ni siquiera se habían dado tiempo de revisar. El tiempo lo ocuparon para entrenar y recuperarse de las heridas provocadas en el laberinto de arena, en especial el rubio emperador quien poco a poco recuperaba la movilidad de sus brazos.
...
Un momento -habló el castaño mayor viendo al rubio fijamente- ese rostro es tan familiar... Na... ¿Namikaze? -tartamudeó-
Veo que conoció a mi padre -habló seriamente el emperador-
¿Eres el hijo del Yondaime Hokage? -cuestiono Rōshi incrédulo-
Hijo repudiado, que quede claro eso -recalcó severamente-
¿Repudiado? Eso es nuevo -suspira- Imagino que tu único lazo con él es el de sangre, ¿No es así? -preguntó ya sabiendo la respuesta-
Correcto -afirmo-
Vaya, ese hijo de perra, no creí que fuera a desprestigiar a su único hijo por... un momento... ¿Por qué te repudio? -preguntó extrañado Rōshi-
Por ser el Kyūbi Jinchūriki -respondió con seriedad el Uzumaki-
...
La habitación se tornó de un incómodo silencio, se podía apreciar el sonido que hacía la lava al ir cayendo hacia el gran lago presente, junto a los pasos de la ojiperla acercándose al rubio emperador, nadie sabía cómo romper el silencio, hasta que el mismo Rōshi fue quien rompió el silencio.
...
Increíble, ya veo por qué pudiste entrar al santuario -suspira- perdón por mi actuar, mi nombre es Rōshi, puede que ya lo sepan, pero no quita el hecho que deba presentarme, gracias por salvar a mi sobrino -agradeció haciendo una leve reverencia-
No agradezca -comentó con serenidad la emperatriz-
Quisiera saber el nombre de ustedes, claro si se me permite saber eso -pidió con amabilidad-
Mi nombre es Ōtsutsuki Gaara, antiguamente Sabaku no Gaara, la castaña a mi lado es Matsuri y el titiritero es mi hermano, Sabaku no Kankurō -habló presentando a sus acompañantes-
Nuevamente me presento, Ōtsutsuki Yagura, anteriormente Katarachi, por desgracia no sabemos todavía el nombre de los pequeños, han desistido en darnos su nombre por el momento -informó seriamente-
Entiendo -respondió para dirigirse hacia los emperadores- por lo visto ustedes dos son quienes lideran al equipo, ¿No es así? -preguntó Rōshi ya sabiendo la respuesta-
Correcto, soy la Byakugan no Nyotei, Emperatriz del Byakugan, Ōtsutsuki Hyūga Hinata, un gusto conocerlo Rōshi-san -se presentó-
Me presento, soy el Uzumaki no Kōtei, Emperador del Remolino, Ōtsutsuki Uzumaki Naruto, veo que su fuerza respalda el hecho de poder entrar al Santuario de lava -comentó con una tenue sonrisa-
Sinceramente no sé por qué pude entrar, no lo recuerdo muy bien... por cierto, no los juzgo de mala manera, pero ¿De dónde obtuvieron el título de emperadores? -preguntó levemente intrigado-
Fue por nuestro sensei, quien nos encomendó nuestra misión -comentaron ambos emperadores-
¿Sensei? ¿Misión? ¿Qué demonios? -cuestionó extrañado-
Hay mucho que explicar, pero nos gustaría escuchar su historia primero -solicitó el Mizukage-
Bueno, es lo menos que puedo hacer por haber salvado a Yukio, así que tomen asiento... puede que vaya para largo...
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Sin esperar, todos los presentes se sentaron para escuchar la historia, era hasta cierto punto extraño el cómo pasaron de atacarse a muerte a terminar conviviendo entre sí, pero eso era lo que lograba el rubio emperador, quien se acurruco junto a su amada ojiperla, mientras los demás hacían lo mismo. Los pequeños se acurrucaban en Yagura, mientras el titiritero y la azabache tenían a Yukio descansando en brazos, por su parte el Ichibi Jinchūriki sacaba de los rollos de almacenamiento algo para comer junto a su amiga, todos se habían acomodado para escuchar la historia de Rōshi... quien no perdió tiempo y empezó a hablar...
...
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"Al igual que muchos huérfanos, mis padres perecieron en el campo de batalla, presa de las guerras, desde pequeño me cuido siempre mi amada hermana, Mereoreona Nee-chan, ella fue una gran maestra de Katon, se decía que sus llamas podían fundir las piedras, y en el campo de batalla esa habilidad le dio el apodo de Yōton no Mereoreona. Las historias de ella se expandieron a lo largo de los años, y finalmente una familia se apiadó de nosotros y nos acogió, llevándonos lejos del Continente Elemental, nunca adopté su apellido, pero ese fue el caso con mi hermana, pasó a ser Mereoreona Vāmirion, y durante dos años estuvimos bajo el yugo de esa noble familia. Al cumplir la mayoría de edad nos querían forzar a ser máquinas de crías para ganar el Yōton, sin embargo mi hermana no poseía ese elemento, por lo que nos corrieron del lugar y, sin que se lo pidiéramos nos cazaron como animales, el sobrevivir fue nuestro pan de cada día. 20 años pasamos así, buscando la manera de volver al Continente Elemental, poco a poco perdíamos las esperanzas para escapar, no fue hasta que un marinero se enamoró de mi hermana y nos logró meter de contrabando en un barco con dirección al continente elemental... nunca creímos todo lo que teníamos que sortear..."
¿Qué les había hecho frente?
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"El embarque era una colección de armas y libros repletos de información, debido a la necesidad de sobrevivir tuvimos que agarrar algunas armas en caso de entrar en combate, Mereo Nee-chan agarró un grimorio lleno de Jutsus Katon y Doton que no conocía. Por mi parte me armé con una naginata, sin que se dieran cuenta logramos llevar a cabo el pequeño atraco, y estábamos dispuestos a hablar con el marinero que nos ayudó hasta que lo vimos entrar a un cuarto con algunas jóvenes... nunca olvidaré el bizarro espectáculo..."
¿Bizarro?
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"Al asomarnos vimos el horror desatado en la guerra resumido en un cuarto. Chicas jóvenes y castas bailando eróticamente, obligadas por los comandantes del barco quienes se divertían con sus lágrimas, con su sufrimiento. Si se negaban a bailar o a cualquier otro acto las golpeaban hasta la muerte, no sin antes torturarla en el proceso, con el simple uso de un cuchillo las abrían para sacarle los intestinos, el corazón, los pulmones, los ojos, cualquier órgano que pudiesen quitar lo hacían, y para dejar en claro lo que les pasaría a las chicas si se negaban a las órdenes de los generales colgaban los maltrechos cadáveres en toda la habitación. Intestinos regados en la habitación, viseras pisoteadas por las sobrevivientes, sangre chorreando por las paredes, ojos totalmente regados que te hacían sentir observado, huesos que usaron para azotar a las chicas, todo era un maldito infierno... no sabía cómo llegamos a eso..."
¡MIERDA!
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"Me quedé paralizado, no podía moverme por más que quisiese, en esos momentos escuché cómo le harían lo mismo a Mereo Nee-chan, no quería que mi hermana sufriera todo esa mierda, pero no podía moverme. Fue hasta que vi como los hombres se desnudaban y obligaban a las jóvenes a tomar posiciones sexuales para violarlas, no quería ver eso en persona, había visto tantas víctimas de abuso terminar suicidándose frente a mí, no quería repetir todo ese miedo recorriendo mi piel. No quería ser culpable de no evitar ese acto, por lo que, sin escuchar a mi hermana agarré la naginata en mis manos y me abalancé al ataque, la confusión pronto tomó lugar y sin perder tiempo la sangre de aquellos hombres fue cubriendo mi cuerpo, las risas de satisfacción se volvieron gritos desgarradores. No me importó nada en ese momento, solo quise salvar a las chicas en un acto por protegerme de mis recuerdos, no escuché los motivos de mi hermana por dejarlas ahí, mi terquedad se hizo presente, no importó si llegaron los guardias para tratar de asesinarme, no importó las heridas en mi cuerpo... solo seguí adelante..."
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"Mis heridas me pesaban ya, las jóvenes habían muerto por los guardias, el plan de los navegantes era violarlas y desaparecerlas en medio del mar. Desde que habían subido firmaron su sentencia de muerte, la furia que sentí, junto a la desesperación de ver acorralada a mi hermana fue lo que me dio el poder de usar el Yōton. Globos de lava quemaron y destruyeron el barco, el fuego terminó calcinando cualquier rastro de vida, de milagro pude salir con vida junto a mi hermana, antes de caer en la inconsciencia una de las jóvenes me agradeció por salvarla, nunca pude evitar su muerte... pero la salve de algo peor a ello..."
Pequeños rastros de lágrimas salían de los ojos del castaño mayor, el dolor que sentía era algo que podían comprender los emperadores, en especial ese odio... ese maldito odio...
...
"Quince días habían pasado y finalmente después de estar a la deriva llegamos a tierra firme, mi hermana estaba furiosa por no hacerle caso, no entendía mis motivos, por lo que se alejó de mí, dejándome a mi suerte. Nos habíamos separado por 8 años, tiempo que pasé de ciudad en ciudad hasta instalarme en Iwa, era el único lugar alejado donde podía respirar paz y tratar de olvidar todos esos recuerdos, nunca quise amar, aquella chica que me agradeció fue un fugaz amor que se me impidió conocer. El tiempo me hizo superar eso, pero nunca la olvidé, entre misiones y exploraciones encontré de nuevo a Mereo Nee-chan, la mujer que me protegió siempre había quedado embarazada, un general se casó con ella y fruto de ese amor nació Yukio, los llevé a mi pequeño hogar, creí que todo podría volver a ser como antes, ahora con un sobrino a quien cuidar... fui un idiota al ilusionarme..."
¿Ilusión?
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"Días después de encontrar a mi hermana terminé envuelto en una discusión, mi terquedad por no aceptar que actué mal el día en que naufragamos me hizo alejarme de Mereo Nee-chan. Nunca supe que un ejército había asaltado a mi hermana y su esposo en medio de las montañas en un intento de tener a mi hermana y violarla para hacerla máquina de crías, no les importaba su edad, solo querían divertirse con ella. Tres días pasaron. Tres días donde ellos lucharon con todo lo que tenían en un intento de sobrevivir, ya no por ellos, si no por su hijo, tres días donde su ropa de batalla quedó hecha trizas, donde sus armas perdieron filo y sus puños tenían capas de sangre, donde el sudor fue quien limpiaba su cara, y el cansancio amenazaba con matarlos, tres días donde el paisaje de montañas arboleadas quedó reducido a un cráter envuelto en cenizas, después de una gran masacre ambos perecieron, siendo superados por el rival, a ellos no les importó el que estuviera muerta, iban a profanar su cuerpo, esos bastardos no tenían el más mínimo respeto por un muerto, a tiempo llegué antes de que el acto fuese consumado, y presa de la culpa por haberme ido asesiné a todo el ejército restante... habían matado a mi amada hermana..."
¿Cómo sobrevivió tanto?
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"Yukio no tenía a nadie, por lo que me volví sobreprotector con él en un intento egoísta de evitar otra pérdida, con el tiempo me encariñé con él y abrí mi corazón para acogerlo por completo, ganando en el proceso a Kurotsuchi y Deidara, éramos una pequeña familia, pero éramos familia a final de cuentas. El tiempo pasó, y cuando creí que los problemas finalmente habían cesado ocurrió el evento con Deidara, no pude hacer nada por él en el momento, así que ayudé a Kurotsuchi a reunir pruebas para demostrar su inocencia, pero tiempo después secuestraron a Yukio, el Tsuchikage me amenazó con exiliarme, pero mi terquedad actuó otra vez y desobedecí órdenes con tal de ir por Yukio, fallé en mi misión y terminé aquí... no pude hacer nada..."
Finalmente, el hombre había roto en lágrimas, su dolor podía verse reflejado en sus ojos, ojos que solo... anhelaban la paz...
...
"Cree mi terquedad como un escudo para evitar todo ese dolor que había vivido... pero no funcionó para nada... dejé que muchas personas perdiesen la vida... no pude salvar a aquella joven que anhelaba vivir... nunca pude disculparme con mi hermana y al huir terminé provocando su muerte, por culpa de mi puta terquedad es que no pude salvar a Yukio... por mi estupidez provoqué dolor y sufrimiento... pude haber tomado otra decisión... pero nunca lo hice... mi terquedad me trajo solo dolor... odia a los hijos de puta que asesinaron a todas esas jóvenes... que abusaron de amigos de antaño... que asesinaron a mi amada hermana... que me arrebataran a Yukio... me odio a mí mismo por mis estupideces... solo quiero olvidar todo... solo pido eso... por favor..."
...
...
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Las lágrimas del hombre provocaban un pequeño charco, y en ese acto todos podían apreciar el dolor que ha tenido a cuestas a lo largo de los años, un hombre devastado por la vida, que se protegió con su terquedad en un intento de no revivir hechos traumáticos... que había perdido tanto por ese escudo que se autoimpuso... que se odia a sí mismo por cada decisión mal tomada... y eso era lo que los emperadores entendían... su odio lo hizo fortalecerse para protegerse a sí mismo... pero también lo dañaba... era momento de brindarle apoyo... de hacerle ver que comprendían... su dolor...
Acercándose al castaño mayor, ambos emperadores colocaron una de sus manos en los hombros del hombre, quien al sentir el tacto levantó su cabeza para ver quien se había acercado... y vio en esos ojos aperlados, en esos ojos azules lo que tanto anhelaba... una protección...
...
"Cierra tus ojos... déjanos mostrarte nuestra vida... verás que... hasta cierto punto somos iguales..."
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En instantes logró ver toda la vida de los presentes, como Yagura tuvo que huir de Kiri para salvar a su gente, la gente que lo apoyó, como Gaara se aferraba a su hermano y amiga para protegerse y sentir ese amor que se le fue negado, Como Kankurō tuvo que aguantar el odio de su hermana y su padre hacia su pequeño hermano, como Matsuri protegió a su amado mapachito hasta el punto de no caminar con tal de salvarlo, como Kurotsuchi fue azotada, golpeada y casi violada por solamente querer probar la inocencia de Deidara, como Hinata escapó apenas de una violación después de una cruel tortura, así como fue vendida por su madre para el placer de todos, como Naruto fue repudiado por su familia, engañado y torturado, a tal punto de haber perdido un ojo... así como vio todo ese dolor y desesperación, pudo apreciar también la misión que se les fue encomendada...cambiar el mundo sin importar el que... y al ver como luchaban por ese sueño, Rōshi había tomado una decisión... él quería formar parte de ese cambio... vivir en un lugar donde pudiese vivir esa paz que tanto ha deseado...
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Puede que no hayamos experimentado todo tu sufrimiento, pero entendemos todo lo que sientes, odias a la gente por lo que le hicieron a cada persona valiosa que tuviste, odias tu terquedad, pero te aferras a ella para crear tu escudo ante los problemas, eso no te hace ser un idiota, solo quieres una paz en la cual puedas vivir, por desgracia este mundo está corrompido... esa es la razón por la cual existimos... -consoló la emperatriz-
No entenderé tu sufrimiento, es algo que nunca experimenté, pero puedo comprender tu odio, cada uno de nosotros lo ha hecho, y esa es nuestra motivación para seguir adelante, para luchar por ese lugar donde exista una paz, y esta vez sin cometer los errores que antaño se hicieron, no puedo prometerte esa paz, pues primero hay que obtenerla, pero puedo darte el poder para protegerte y proteger lo que amas... no te daremos esperanzas falsas, pero si hechos que podemos respaldar... -continuó el emperador, con una sonrisa sincera-
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Ambos emperadores comprendían el odio del castaño, habían visto esas lágrimas de odio tantas veces que ya era algo cotidiano, no obstante, seguían luchando por ese lugar, demostrando su determinación por cumplir su misión, y ahora le ofrecían la oportunidad a alguien más, y eso se demostró en las dos manos que se extendieron frente a él, y solo una pregunta era la que daría paso a otra nueva vía... ¿Aceptas unirte?...
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"Gracias... acepto la propuesta... Emperador... Emperatriz..."
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El pequeño acuerdo había sido sellado en aquel agarre de manos, y el castaño mayor, sin hablar mostro su gratitud, al abrazar a ambos emperadores, de esa unión el mismo magatama del Yonbi empezó a brillar, formando ahora una gran cúpula de lava que se adaptó a las paredes del Santuario y haciendo reaccionar todas las vigas y plataformas que había en la habitación, logrando apreciar el movimiento que generaban, y en medio de todo el Santuario, finalmente aparecía el rey de los monos sabios... Son Gokū...
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"Volvemos a encontrarnos, y esta vez la dicha de la vida nos permitió estar en mi amado Santuario, aunque me intriga saber cómo es que un humano logró entrar al lugar, es una verdadera incógnita, pero, a la vez eso me demuestra que realmente eres digno de estar aquí... y eso me alegra demasiado..."
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Yo... ¿Yonbi-sama? -preguntó el castaño, asombrado soltando al dúo de emperadores-
Me agrada más que me hablen por mi nombre, Son Gokū, pero por esta vez lo dejaré pasar -respondió el gran mono-
No es por ser grosero, pero ¿Por qué esta aquí? -cuestionó-
Amable con lo desconocido, los años te han llenado de sabiduría, y respondiendo a tu pregunta, soy el sensei de los emperadores, junto al resto de mis hermanos, padre y su hermano, la misión que se me encomendó fue encontrar a un nuevo carcelero y volverlo un nuevo Jinchūriki -respondió con serenidad el Bijū-
E imagino que está todavía en su búsqueda, ¿No es así? -preguntó intrigado Rōshi-
Incorrecto Rōshi-san, como mencioné anteriormente, es intrigante que hayas entrado, muy pocos pueden entrar sin necesitar chakra Bijū, por lo que me hace ver que eres un maestro de Yōton, y estoy interesado en ponerte a prueba para ver si puedes ser un Jinchūriki... exactamente mi Jinchūriki… -explicó, para el asombro del castaño mayor-
Disculpe mis dudas, pero no creo ser el indicado, Kurotsuchi puede ser mejor candidata para esa prueba, y aunque fuese digno, no podrían sellarme debido a mi inminente muerte en el proceso -confesó, recordando las reglas de un sellado de Bijū-
No hay problema con el sellado, para ello hay solución, y puede que Kurotsuchi posea el Yōton, pero usted ha demostrado su valía -respondió Son Gokū-
Gracias por el halago -agradeció respetuosamente el hombre mayor-
No me agradezca -suspira- dejen les cuento algo.
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Sin perder tiempo cada presente se relajó, acomodándose para escuchar lo que tenía que decir el sabio mono...
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"Verán, el Katon ha sido una naturaleza que varias personas han obtenido y entrenado a lo largo de los años, así como el Doton. A pesar de que existen múltiples manifestaciones del Yōton, fue todo derivado por una intervención mía hace años atrás, de ahí la gente empezó a manifestar signos de usar Yōton, pero muchos en su arrogancia terminaban muriendo por no saberlo emplear, era demasiado raro encontrar en esos tiempos a un usuario de Yōton, pero eso no quiere decir que existieron, poco a poco fui explorando y experimentando cada manifestación del elemento, y poco a poco vi el progreso en las batallas, un guerrero de antaño fue un maestro del Yōton, lo conocían como Akainu, y ese maldito llevó el Yōton a otro nivel, infundiendo sus puños en magma ardiente, o lo más sorprendente, volver su cuerpo lava pura para evitar cualquier herida, esa maldita maestría fue digna de admirar y durante los años posteriores la creatividad para usar mi elemento fue de ayuda para plasmar ese conocimiento en este lugar. Mi última Jinchūriki fue una maestra nata de los elementos, Kyoshi, nunca necesitó usar sellos de mano para atacar usando los elementos, dos abanicos le bastaban para crear caos, y eso lo aprecié al ver como en medio de una erupción se antepuso a la lava y la dominó en su totalidad, el término de Kunoichi le fue muy poco para ella, en términos de poder parecía la manifestación de alguna deidad elemental, por lo que la nombré "Avatar" ... y bajo mi tutela más usuarios de Yōton fueron naciendo... y ahora, es el momento que un nuevo Yonbi Jinchūriki surja... y demuestre el poder de la lava... sé que estás listo, así que empecemos..."
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Sin esperar, lava había caído sobre Son Gokū y Rōshi, cubriéndolos por completo para momentos después mostrar que habían desaparecido, esto ya era cotidiano de ver, pues había pasado lo mismo con Gaara y Yagura, sabían que Son le pondría una prueba al castaño... para demostrar su valía...
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Y en especial su poder...
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Con el Yōton...
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Guerreros de antaño/anteriores Jinchūrikis
Son Gokū:
Mereoreona Vāmirion - Mereoleona Vermillion, Black Clover
Kyoshi - Avatar
Akainu - Sakazuki el Perro rojo, One piece
