Furia de los emperadores
Capítulo 35: Magatama de tinta
Dentro de la gran cúpula de tinta, el grupo de viajeros, junto a las nuevas inclusiones a este, se encontraban atónitos ante la imponente presencia. No tenían dudas de quien era el Bijū frente a ellos, pero había una verdadera incógnita que les surgía... ¿Qué tanto poder resguardaban los emperadores?...
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"Tiempo desde que he visto una cara humana digna de ser mi portador, y me sorprende aún más el hecho de ver muchas caras nuevas, de nuevo, ustedes dos son increíbles, padre escogió sabiamente a los herederos de su voluntad, me inclino ante ustedes emperadores... poco a poco van demostrando el valor de su título..."
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Gracias por el alago Gyūki-sama -agradeció la emperatriz con una reverencia-
Pequeña emperatriz, solo me basta con que me digas sensei -añadió Gyūki con un leve toque de felicidad-
Lo siento -se disculpó la ojiperla con un poco de vergüenza-
Un honor que se presente ante nosotros -saludó el emperador con el debido respeto-
Gracias -dirigiéndose a Kirabi- por fin nos reencontramos. La última vez que te vi, estabas curioseando y escribiendo unas pésimas rimas acerca de la vasija que me contenía -recordó el gran toro buey-
Era realmente joven en ese tiempo -añadió el moreno divagando en los recuerdos borrosos que tenía-
Lo sé, realmente lamento todo lo que te ha pasado -se disculpó con un poco de pesar el Bijū-
¿A qué se refiere? -cuestionó intrigado Kirabi-
Veo que no te han contado la verdad -reveló, para el asombro de todos-
¿A qué se refiere? -preguntó Naruto levemente asombrado-
Siento que esto ya es cliché, pero igual siéntense. Hay algo que les debo de contar -comentó Gyūki con un poco de pesar-
Allá vamos de nuevo -suspiró Hinata ya sabiendo lo que va a pasar-
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A pesar de todo, realmente era interesante lo que los Bijūs decían, muchas veces eran enigmas, guerreros de antaño que poseían habilidades únicas e historias épicas. Kurama y la historia detrás de su contrato de invocación era fe de ello, por lo que, a pesar de llevar prisa se sentaron a escuchar... de todos modos solo tardarían unos cuantos minutos gracias a la cúpula...
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"Si te soy sincero, apenas y recuerdo unos cuantos detalles, pero sé lo suficiente como para contarte. Verás, recuerdo a mi antiguo Jinchūriki, Burūbī, al morir, mi alma quedó perdida, lo que no, fue mi chakra, el cual quedó sellado. ¿Para qué te digo esto? Por qué te mintieron acerca de mi liberación. El Sandaime Raikage provocó a Burūbī, para que yo pudiese alimentarme de su odio y escapar. Había hecho la única cosa que sabía lo enfurecería. Asesinó a su esposa, a su hijo y dejó al borde de la muerte a su hermano menor.. eso fue lo que provocó su ira y lo hizo estallar..."
¿Pero que mierda?
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"Tras tu adopción te fueron moldeando para ser lo que quisieran contigo. Implantándote recuerdos falsos para que así no pudieses reaccionar a las cosas, ocultándote tu linaje y la poca familia que conservas, lo único que recuerdo es que tenías un hermano pequeño que se casó con alguien y tuvo una hija. De ahí en fuera no sé más"
¿Cómo lograrían acceder a sus recuerdos para saber la verdad?
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"La opción de buscar a los emperadores nació de ti mismo, como una defensa mental ante los hechos sucedidos. No sé la verdad que es lo que tu mente guarda, pues, a pesar de tu corta edad de ese entonces conocías varios secretos que para el bien de los planes del Raikage, fueron sellados. A la par, tu hermano, el Yondaime, planeaba seguir con los planes impuestos, según lo último que escuché antes de terminar varado en la inmensidad de este plano"
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Parcialmente pude ver algunos de tus recuerdos debido a que tienes dentro de ti un poco de chakra Bijū. La única manera que conozco para que recuperes tus recuerdos es que yo me vuelva tu prisionero, convirtiéndote así en mi Jinchūriki -comentó el Hachibi para el completo asombro del Shinobi de Kumo-
¡OH YEAH! ¿Qué estamos esperando? -preguntó Kirabi con gran impaciencia-
Para empezar, debo de ponerte a prueba, mi poder puede corromper con facilidad a mis Jinchūrikis debido al odio y brusquedad de mi personalidad. Puede que no sea el mismo nivel que mi hermano Kyūbi, pero sigo teniendo estándares altos -explicó con orgullo Gyūki-
Claro, estándares altos mis colas -se burló Kurama desde la mente del Uzumaki-
¿Ha tenido algún Jinchūriki anterior? -preguntó con intriga el moreno-
Solamente a Burūbī, pero eso no quita que haya tenido compañeros que me han acompañado. Si bien el clan Uzumaki se encargó de guiarme con mis habilidades de tinta, no quiere decir que mi fuerza y mi inteligencia en la batalla no fue pulida con ayuda de grandes guerreros. Algunos me ayudaron a desarrollas mis habilidades físicas, y otros fortalecieron mis habilidades analíticas. Varios guerreros se alzaron durante mis viajes. Aún recuerdo el nombre de algunos; All Might, Mukiwara no Rufi, Anosu Vorudigōdo, Gojō Satoru, un calvo que vestía estúpidamente llamado Saitama, incluso un guerrero con el mismo nombre que mi hermano Yonbi, Son Gokū, aunque le decían Kakarotto, hombres fuertes que sus Kekkei Genkai o su chakra les permitieron hacer cosas increíbles, dignas de admirar -recordó el gran Bijū a cada uno de sus aliados caídos-
¿Haré lo mismo? -preguntó emocionado el antiguo Shinobi de Kumo-
Así es, pero primero tendrás que probar tu valía -sentenció el Hachibi con seriedad-
¿No será esto muy rápido? -cuestionó la Hyūga en un susurro a su amado-
No lo sé, pero espero que lo sea, hay que asaltar Konohagakure -respondió el Uzumaki con esperanzas-
Dime Kirabi, ¿Realmente estás dispuesto a probar tu valentía? -preguntó, recibiendo una inmediata respuesta-
¡Oh yeah! Vamos allá -exclamó con emoción-
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Y sin esperar otro movimiento, ambos fueron envueltos en una gran cantidad de tinta, la cual los fue aprisionando hasta volverlos una simple bolita de tinta, la cual desapareció en un sonoro estallido... ahora tocaba ver el verdadero potencial que esperaba admirar Gyūki...
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Una gran zona cubierta de muchas piedras, muros de metales y varias antorchas, que formaban una gran y majestuosa fortaleza, alrededor de esta un imponente anillo de un kilómetro y medio de diámetro se formaba, hecho de puro metal, cada cierta distancia tenía cañones, antorchas y aberturas, con algunos rollos y barriles, sostenidos por pilares, siendo en total nueve cañones. A su vez, un gran abismo negro, con una insana cantidad de tinta que era absorbida por la misma fortaleza. Al darse un poco de tiempo para apreciar bien el lugar, las antorchas iluminaban con intensidad ambas estructuras bajo la estrellada noche, y de este mismo 'mar' salió el Hachibi en todo su glorioso esplendor... era el momento de pintar un nuevo camino...
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"Tinta, un material para escribir... un simple recurso que es inútil cuando solo es eso, tinta... pero al combinarlo con un papel obtienes el arte del Fūinjutsu... la rama Shinobi más poderosa y letal que existe, y como tal solo personas con un alto poder pueden ser dignas de manejar este arte... creatividad para hacer infinidad de sellos y la fuerza para hacerlos funcionar... múltiples tareas se ejecutan para hacer un simple sello... y eso es lo que hoy demostrarás Kirabi..."
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"¿Usar tu propia fuerza o usar la de un sello? ¿Puedes usar ambas a la vez? ¿O acaso puedes usar más?... tu misión es destruir la fortaleza y conseguir mi magatama... pero no creas que todo es fácil... pues la misma fortaleza evitará que logres tu misión que te he encomendado... tendrás que valerte de tu fuerza y creatividad para afrontar el reto, claro está... morir ahogado en tinta no sería algo muy bueno para ti..."
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"Usa lo que tengas alrededor para valerte por ti mismo y no dejes que la fortaleza destruya tu base... usar tu creatividad será lo primordial para que logres sobrevivir... antaño te conocí y vi en ti un potencial que solamente pude ver en mis anteriores compañeros... así que hoy es hora de que tu fuerza y explosividad me demuestren que eres un digno carcelero para mi ser... solo me quedan dos palabras... adelante Kirabi..."
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Inmediatamente el imponente Bijū desapareció, la prueba dio inicio con sonoros cañonazos que lanzaban varias piedras con sellos explosivos, tinta y papeles, los cuales apuntaban a la base del gran anillo, haciéndolo temblar con los impactos y las explosiones que colisionaban. Lo único que hizo Kirabi fue ponerse a cubierto cerca de uno de los varios cañones para evitar la mayoría del daño. Una vez el daño fue dirigido hacia otra zona el moreno revisó los cañones, solo para darse cuenta de que no tenía ningún proyectil, y los barriles solo tenían poca tinta.
Era realmente desilusionante que no hubiese proyectiles, pero, lo mismo, la prueba era usar la fuerza y creatividad. Y realmente era lo que había que hacer cuando miles de hojas volaban por el lugar, usando su dedo como pincel, empezó a trazar sellos con la mayor precisión posible. No sabía el por qué, pero tenía los conocimientos de ciertas matrices base para realizar diversos sellos, el que estaba realizando era uno que disparaba una gran cuchilla de chakra que hacía un considerable daño. Y a sabiendas que el cañón amplificaría el ataque o lo acercaría lo suficiente como para que fuera efectivo... una de las dos cosas pasaría...
Al terminar y disparar el sello, la cuchilla salió volando, impactando en uno de los proyectiles que al impactar explotaron, soltando las piedras, la tinta y el papel. lo que llamó la atención del moreno fue que los papeles que se desprendían eran mucho más que los que acertaban en el anillo y las rocas se juntaban con los pilares que sostenían los cañones. Pero eso no era lo más llamativo, la tinta que salía de los proyectiles enemigos caía directamente en los barriles cercanos a la trayectoria... llenándolos de poco a poco...
Entendiendo que todo era parte de la prueba, para tener posibilidades de lograr el objetivo, empezó a escribir con toda la rapidez que su precisión y su dedo le permitía. Solo logrando crear dos buenos sellos para usarlos. Y corriendo por toda la estructura para dispararlos en los siguientes cañones, logrando recolectar un poco más de tinta para realizar más sellos, esta vez haciendo otro tipo de proyectil.
Las matrices que conocía para la prueba eran pocas, pero realmente le permitían hacer varias cosas si se daba el tiempo de pensar, y modificando el sello anterior, había creado otro tipo de proyectil. De corto alcance, pero de una muy amplia dispersión, este nuevo proyectil podría abarcar una mayor área de impacto. Y eso se vio cuando el sello se activó cerca de dos rocas, logrando recolectar mayor cantidad de tinta y papeles.
A pesar de lidiar contra las piedras cercanas, las demás seguían impactando contra el gran anillo, y en los lugares donde no había cañones se empezaba a desprender parte de las estructuras, haciendo inestable el camino. Sin titubear, trató de usar algún tipo de Ninjutsu fuera de los sellos que podía hacer, sin embargo, no pudo hacer más que gastar chakra en vano. Resignado y sin querer una explicación obvia, solo se conformó con seguir haciendo lo que le funcionaba.
La única ventaja que le daban los proyectiles es que alumbraban las únicas partes que no tenían antorchas, por lo que facilitaban en cierta medida el camino del gran anillo. Ahora, tenía que sobrevivir, finalmente había contado el total de cañones, siendo nueve el máximo, y al parecer debía de hacer algo con los barriles... llenarlos era lo más lógico...
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Entre explosiones, la estructura que formaba el gran anillo se iba cayendo de poco en poco, incluso los cañones que, si bien no caían como algunas pequeñas partes del anillo, sí se hundían de poco a poco, y los proyectiles que la gran fortaleza expulsaba no paraban de salir. Lo único llamativo era que los nueve barriles estaban llenos después de la destrucción de un proyectil enemigo. Al instante, todos los barriles se vaciaron dejando apenas un poco de tinta para trabajar, sin embargo, eso no era lo llamativo. Lo que era llamativo era el hecho de que la tinta juntada se arremolinaba en una gran esfera, la cual tomaba forma del moreno... un clon de tinta había nacido...
Por alguna extraña razón, el nuevo clon tenía un enlace de comunicación con Kirabi, no entendía el porqué de las cosas, pero si sabía que podían hacer el doble de trabajo, y aún más si juntaban todavía más tinta para sumas más apoyo, por lo que, dividiéndose el trabajo empezaron con la recolección de tinta. Aunque siempre había problemas nuevos... a mayor número de clones mayor número de proyectiles...
A pesar del aumento en los ataques que la fortaleza lanzaba, había algo más, Kirabi conocía una nueva matriz de sellos, y al configurarla con el primer sello que creo, logró copiar este a dos pedazos más de papel, teniendo así tres proyectiles para atacar, aunque intrigado por la nueva matriz y por la configuración obligatoria que debía hacer. Ahora tenía más fácil el camino para pasar la prueba.
Usando su conexión mental para transmitir órdenes al clon, ambos empezaron a correr para disparar el mayor número de sellos posibles y rellenar en el menor tiempo posible los barriles. Cosa que poco a poco funcionaba, lento, pero era realmente efectivo, y la prueba de ello fue el tercer clon de tinta que se había creado... aunque lo era también los problemas...
Gracias al tercer clon Kirabi había descifrado algunos aspectos referentes a la prueba. Entre más clones, mayor es el número de matrices que se conocen, por lo cual es mayor el número de sellos posibles, pero también lo eran el número de proyectiles, e incluso la variedad, pues ahora la fortaleza lanzaba proyectiles en forma de lanza que iban dirigidos hacia los clones de tinta y hacia el propio moreno, quienes tenían que estar al pendiente de no ser atravesados por los proyectiles... múltiples tareas para una simple persona...
A medida que la pelea avanzaba, los pilares que sostenían los cañones y barriles se iban hundiendo poco a poco debido a los impactos, mientras que las demás secciones caían provocando que las zonas estables quedaran manchadas de tinta que hacía difícil el correr. Lo único bueno era que esa tinta podía reciclarse para sellos, sin embargo, y de igual manera afectados por el tiempo. Los sellos requerían una mayor precisión para funcionar correctamente. Ese detalle fue lo que provocó que uno de los clones se disipara al ser atravesado por una de las lanzas y caer hacia el gran mar de tinta.
Resignado, al ver que la desaparición del clon no provocó ningún cambió, optó por recuperar este último, empezando a dibujar sellos con sus dedos con la mayor precisión que le permitía la situación, un descuido lo hizo tropezar frente a unas hojitas de papel. La forma en que estaban dobladas le daban la apariencia de ser un pincel. Una idea cruzó por la mente del moreno... ¿Podría hacer un pincel improvisado?...
Usando un poco de tinta y varios papeles, Kirabi había logrado hacer sobre la marcha un pincel. Un Uzumaki se infartaría por el insulto que era ese pincel, pero era lo que había y debía conformarse. Para su suerte, el pincel cumplía con su función, el sello era efectivo y gracias a esto logró recuperar el clon que perdió.
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A pesar de tener en juego un total de cinco clones, la prueba se complicaba más, pues los proyectiles que disparaba la fortaleza eran realmente variados, no solo estaban los que permitían recolectar materiales y las lanzas, también había proyectiles de ácido, proyectiles de tinta venenosa, balas que se encargaban de hacerle agujeros a los barriles, e incluso un tipo especial de proyectiles que solo podían ser repelidos por un tipo de sello en específico, al cual llamó 'remolino'
Para empeorar la situación, gran parte del anillo había sido destrozado debido a los impactos. Zonas corroídas por el ácido, otras repletas de pestilente tinta venenosa, zonas congeladas y otras totalmente calcinadas, y unas cuantas llenas de lanzas. Sin contar el sin fin de tinta regada por el lugar que complicaba el caminar.
Poco a poco los barriles se llenaban una vez más, y el único daño real que habían hecho era unas pequeñas abolladuras en la superficie de la fortaleza. Tenían que descubrir una maldita manera de destruir la fortaleza antes de que los proyectiles terminaran hundiendo los cañones. Era cierto que Gyūki no le había dicho nada, pero intuía que era muy malo que un cañón desaparezca, pues con él se iba el barril de almacenamiento de tinta... y sin uno no podía avanzar...
Corriendo por parte del gran anillo, Kirabi se había abalanzado hacia la fortaleza en un intento de acceder a esta desde su interior, por lo que, aprovechando una gran piedra desprendida de uno de los proyectiles con tinta, el moreno empezó a saltar hacia la gran fortaleza, usando de impulso los miles de proyectiles que eran dirigidos hacia él empezó el asalto.
Usando dos de las lanzas que iban dirigidas hacia él, Kirabi empezó a desviar algunos proyectiles para impactarlos en aquellos que soltaban tinta, tratando de evitar los que realmente eran un peligro si los rozaba, como lo eran los proyectiles de ácido o las balas perforadoras de barriles. El resto podía hacerles frente con ayuda de las lanzas, las cuales ya llevaba más de seis cargando a sus espaldas.
Incrustando dos lanzas en un proyectil remolino, y usándolas como catapulta en medio del aire, Kirabi se abalanzó hacia uno de los cañones, con la intención de destruir, aunque sea uno, y esquivando un proyectil a última instancia el moreno había logrado llegar a la fortaleza. El gusto realmente le duro muy poco, pues el área era muy resbaladiza, apenas podía mantenerse pegado a las paredes gracias al chakra y, si no fuera poco, la misma fortaleza desprendía un infernal calor capaz de calcinarlo por completo... un pulpo a las brasas no sabe tan mal...
Aumentando sus problemas, un nuevo clon había surgido, y con ello una nueva matriz de sello para otra variedad, en este caso eran sellos de barrera, especiales para el nuevo ataque que salía disparado de la fortaleza. Una onda de pulso que corría por el mar de tinta, provocando grandes olas que al impactar con el anillo lo inestabilizaban aún más de lo que ya estaba.
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A duras penas Kirabi había logrado mantenerse encima de la fortaleza, muy a pesar de todo el calor que desprendía esta, Por su parte los clones de tinta hacían lo suyo destruyendo los proyectiles. Ahora se sumaban dos nuevos, uno de dispersión y otro de absorción, el cual provocaba realmente estragos. Algunos barriles habían sido arreglados a duras penas con papel para sellar los hoyuelos provocados por las balas, y poco a poco los pilares que sostenían los cañones se hundían lentamente... las rocas ayudaban a que no se hundiera más rápido y que aguantara los impactos...
Obligados a meterle rapidez al asunto, los clones empezaron a realizar sellos de barrera para ganar un poco de tiempo, varios ataques venían a su dirección y la barrera solo duraría unos instantes. Ese poco tiempo lo habían aprovechado para clonar algunos sellos y usarlos en los cañones. La única opción que les quedaba era reutilizar partes del anillo para potenciar sus proyectiles, en un intento de destruir la fortaleza y acceder al magatama, el único que podría hacer eso desde la misma fortaleza era el Kirabi original... y él también estaba en problemas...
Si no pueden quitarte a alguien de encima, ¿Por qué no hacerlo por ti mismo? Sin contar el inmenso calor que emanaba la fortaleza, esta misma tenía su mecanismo de defensa ante los intrusos, y no eran los miles de ataques dirigidos hacia el gran anillo. Puntas filosas de metal listas para empalar al enemigo, potentes llamas de fuego que amenazaban con calcinar en segundos a cualquier desafortunado, cuchillas y sierras listas para triturar lo que se les ponga frente a ellos, y para darle un amargo final, la misma fortaleza empezaba a girar sobre su propio eje, en un intento de desequilibrar a Kirabi, quien desafortunadamente había perdido la movilidad de su brazo derecho al ser perforado por una de las estacas, la cual quedó incrustada en el moreno.
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Un minuto había pasado, y el brazo izquierdo de Kirabi había sido cruelmente torturado, varias estacas se enterraron en él, y para que no estorbaran tuvo que acercarse a las llamas para cauterizar las heridas, por lo cual lo había dejado muy vulnerable ante nuevos ataques, y los clones de tinta habían hecho la mayor cantidad de trabajo posible, siendo que ahora había siete clones en juego para luchar por una esperanza... era turno de acabar con esto...
Los clones podían mantener a raya los múltiples disparos, aunque era complicado evitar que los múltiples ataques impactaran contra los pilares debido a la falta de zonas, junto con el tiempo que llevaba ir de un punto a otro, era un verdadero lío mantener a raya los proyectiles. Kirabi, sin embargo, lo estaba pasando realmente mal. Sin un brazo en el cual apoyarse era muy complicado mantener el equilibrio con todo el movimiento. Y sumándole a ello las mortales defensas era un verdadero suicidio.
Tratar de acceder a la fortaleza era realmente un martirio. Las lanzas que había recolectado durante su trayecto no podían penetrar la gruesa capa de metal, las estacas perforaban con dificultad las puntas, el fuego lograba fundir el metal y las sierras y cuchillas partían en trozos las lanzas, y solo quedaban dos lanzas en un estado aceptable. No había otra opción para hacerle frente... a menos que...
Usando las estacas que anteriormente se le quedaron clavadas en su brazo, Kirabi las empezó a utilizar para trabar algunas sierras, logrando separarlas del mecanismo con dificultad, y a la par romper algunos pedazos de las cuchillas, y usando el calor de las llamas había creado un arma improvisada. Con cuatro estacas había hecho un gran bastón, en la punta de este reinaban dos sierras circulares, junto a algunos fragmentos de cuchillas. Lo que más sobresalía en el arma era una larga punta para empalar, en este caso para abrirse paso por cualquier abertura que el metal dejara a la vista... había creado lo único que tenía en mente...
Usando un poco de tinta, logró enfriar el arma a tiempo antes de usarla. Dudaba de que realmente funcionara, pero si tenía al menos una oportunidad de agarrar un fragmento de metal para usarlo en otra cosa era bienvenido.
Corriendo y esquivando las múltiples defensas. Kirabi había fijado un objetivo: Un cañón que lanzaba meteoritos. Había varias trampas que sortear, por lo que solo quedaba una opción, lanzar el arma para perforar la estructura. Era obvio que no hizo eso cuando el peso hizo que el arma cayera antes de lo planeado, pero al menos había hecho algo, logró incrustarse en una de las uniones que tenía el cañón.
Esquivando y sorteando los peligros, había llegado al arma junto al cañón. Por más empeño que le pusiera nunca lograría desprender el disparador, por lo que había usado uno de los sellos que actuaban como proyectiles, al activarlo soltó una cuchilla de chakra que forzó el desprendimiento del cañón. Pero no esperaba que la acción provocara una sonora explosión en el lugar.
El resultado, simple, un gran hueco en la fortaleza, la cual daba acceso a un gran espacio lleno de metales, cadenas tintineantes, mecanismos complejos y, sobre todo, muchas trampas de presión, entre ellas prensas que aplastarían rápidamente los gruesos metales... iba a ser una verdadera mierda sortear todo...
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Dos acciones se llevaban a cabo, en el gran anillo nueve clones de tinta se encargaban de crear, proteger y disparar los sellos para proteger los pilares y evitar desaparecer por el mar de tinta, mientras que, dentro de la fortaleza, Kirabi se encargaba de desmantelar lo más que se le permitiera, su arma ya se había partido a la mitad, pero lo recompensaba el hecho de que ahora tenía gruesas cadenas que su fornido cuerpo le permitía usar como látigos sin problemas, y realmente funcionaba a la hora de moverse y arrancar los mecanismos. Varias sierras habían sido desmanteladas de raíz, y con la misma fuerza con la que giraban eran utilizadas para destruir aún más el interior de la fortaleza... poco a poco iba cayendo el lugar...
A pesar de tener un clon en cada cañón, estos no dejaban de aparecer una vez los nueve barriles se llenaban de tinta hasta el tope, curiosamente los proyectiles que tenían la tinta y los papeles aparecían con más frecuencia, provocando que nuevos clones también aparecieran con frecuencia, lo único que podían hacer esos clones era brindar apoyo, intercalando en modo de ataque y defensa, respectivamente.
Con el paso del tiempo los pilares iban poco a poco sumergiéndose en el inmenso mar de tinta, si bien ya no impactaban con frecuencia los proyectiles, las olas de lava provocadas por los pulsos que la fortaleza disparaba eran otro cantar. El estar más cerca del nivel del mar provocaba que cualquier movimiento amenazara con bañar en tinta a los clones... y en especial a los cañones...
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La misma fortaleza desprendía más calor de lo que hacía antes, a pesar de ir arrancando cañones parecía que no había fin, nuevos cañones renacían en el lugar, aún más resistentes que los anteriores, y para empeorar aparecían cañones dentro de la fortaleza, los cuales lanzaban cuchillas envenenadas dispuestas a acabar con la vida de Kirabi. Solo quedaban pocos huecos en el sitio, y solo había poco espacio para maniobrar... a menos que usara los sellos...
Comunicándose con los clones, Kirabi había dado la orden de que estos concentrasen los disparos de proyectiles a los hoyos que había creado, y que poco a poco usaran lo que quedara de materiales, algunos metales y piedras que pudieran bloquear algunos proyectiles. Esforzándose en hacer sellos a toda prisa, los clones lanzaron su arsenal en busca de finalmente acabar la prueba. Algunos proyectiles fallaban y otros impactaban con los mismos proyectiles que la fortaleza disparaba, sin embargo, algunos llegaban a su objetivo, y desde dentro la misión se iba completando... la fortaleza iba cayendo de poco en poco...
Los cimientos de la fortaleza iban cayendo de poco en poco, en especial del exterior, el cual dejaba al descubierto los circuitos que estaban dentro de esta. Lentamente caían las cosas, y los cañones quedaban totalmente expuestos. Fuego era lo que había en el lugar, varias partes incendiándose y desprendiéndose, y en medio de todo el fuego ahí estaba... un magatama de tinta...
Si bien era algo líquido, la poca tinta que había no bastaba para apagar el fuego y acceder al magatama, lo poco que había eran sellos de barrera, pero nunca apagarían el fuego, y la única manera que tenía eran combinar sellos para lograrlo, por lo que, dando un último esfuerzo y sacrificando todo habían hecho un complejo sello que dispararon... antes de que varios proyectiles desaparecieran a todos los clones y los cañones se hundieran en el mar de tinta...
Los nueve cañones habían disparado el complejo sello, soltando dos cuchillas de chakra que formaban una cruz y trapazaban los proyectiles, cuando las cuchillas desaparecieron, el segundo conjunto de sellos salió, soltando múltiples proyectiles que habían dispersado los demás sellos, a la vez que el tercer conjunto se activaba, un pulso había sido disparado, creando una gran ola de tinta, para fortuna, múltiples barreras habían aparecido para frenar su avance y, usando sellos explosivos como última línea, lanzaron la tinta hacia el interior de esta, provocando que una gran lluvia de esta se abalanzara hacia el magatama... esta era la última opción...
A pesar de que la misma fortaleza colapsaba por todo el daño recibido, Kirabi se había lanzado hacia el magatama, sorteando algunos obstáculos saltó antes de que el suelo donde estaba colapsara, en medio del aire había usado un trozo de metal para darse un último impulso. Cuatro cosas estaban cruzándose, Kirabi, trozos de metales, potentes llamas y un gran chorro de tinta, cruzándose para alcanzar un simple magatama... en segundos todo acabó...
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"¡AAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHH!"
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El grito de Kirabi resonó por todo el lugar, a pesar de que la tinta apagó parcialmente el fuego no se había salvado de las llamas y de los trozos de metal que se incrustaron en todo su cuerpo, inmovilizándolo por completo, pero había algo, su mano derecha estaba cerrada en un firme puño, y si se apreciaba se podía ver a detalle un magatama... había atrapado el magatama al último momento... a pesar de la sangre que chorreaba a mares, había una satisfacción en su rostro, no importaba que estuviera empalado en diferentes lugares, que su cuerpo tuviera quemaduras severas o que estuviese cayendo hacia el mar de tinta... lo había logrado... y antes de que se bañara en la tinta un haz de luz envolvió al moreno, haciéndolo desaparecer del lugar...
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La prueba había sido superada con éxito...
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El mismo haz de luz fue visible en la cúpula que contenía al grupo de viajeros, una vez el resplandor desapareció se podía apreciar a Gyūki y a un Kirabi con varias heridas. A pesar de su demacrada apariencia el moreno se sentía mucho mejor, a comparación de cuando fue brutalmente empalado, para sorpresa de todos, este se levantó sin ninguna dificultad, parándose.
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"Has resistido lo que Gyūki-sensei tenía preparado Kirabi"
"Dime, ¿Listo para recuperar tus recuerdos?"
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Asintiendo ante la pregunta, Gyūki tocó la frente de Kirabi, hurgando un poco en su mente, hasta encontrar un sello en específico, con trabajos lo había logrado deshacer, y en el momento en que ese sello desapareció miles de recuerdos abrumaron la mente del moreno, provocándole un severo dolor de cabeza, el cual era acompañado con gritos de agonía, y algo más, lágrimas... lágrimas al descubrir la verdad...
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El Sandaime Raikage había provocado a Burūbī, asesinando a su esposa no sin antes asesinando a sangre fría al hijo que tenían, e hiriendo a un pequeño niño de no más de tres años, eso había provocado que el Hachibi fuera liberado, y en el proceso provocó la muerte de su Jinchūriki, quien en su último momento liberó el alma de su Bijū para que no fuera sellada, solo su chakra. ¿La razón por la que lo sabía? Era porque realmente Burūbī no era su primo adoptivo... era su hermano mayor...
Después de la muerte de Burūbī, el pequeño niño huyó al mes, una vez fue dado de alta en el hospital, ya que querían experimentar con él usando el chakra Bijū, que fue lo único que lograron sellar. Quien lo ayudo a escapar fue un alma piadosa que lo quería salvar de su cruel destino. Tras su desaparición, Kirabi se quedó como el candidato para ser un futuro Jinchūriki, sin embargo, se habían dado cuenta que solo tenían el chakra del Bijū, sin su alma este no se regeneraría y perderían una carta muy valiosa... aunque no era realmente una opción...
El pequeño Kirabi no sabía de la verdad, solo sabía de algunos secretos de estado que había escuchado al ser el 'hermano adoptivo' del futuro Yondaime, por lo que no representaba un verdadero peligro. Los años pasaron, y como un recurso para emergencias, le insertaron a Kirabi un poco de chakra Biju para protegerse y así que no muriera por el masivo chakra corrosivo, en una de las misiones se encontró con el niño que antaño desapareció de Kumo... y quien resultó ser su hermano menor...
A pesar de ser enemigos en el ojo público, el pequeño niño había crecido y se había llevado bien con el moreno, quien lucía ahora con una apariencia de 17 años, el hermano menor tenía apenas trece años. Al reencontrarse se saludaron, y empezaron a hablar, comentado que tenía una prometida a su corta edad, y todo era gracias a que se había entrenado con fervor para protegerla y rehacer su vida alejado de una aldea ninja, a pesar de ser un niño la amaba como si no hubiera un mañana, incluso tenía un dibujo de la chica, y admitía que era hermosa, el nombre de su prometida... Nii Yugito...
Aquella chica era especial para el pequeño hermano menor, quien se casaría en dos años y después tendrían hijos, las horas pasaron y el corto reencuentro acabó abruptamente debido a las misiones que ambos tenían que hacer, ambos se despidieron, no sin antes prometerse que se reencontrarían... esa fue la última vez que se vieron...
Antes de que la tercera Gran Guerra Shinobi se desatara, Kirabi había encontrado los documentos que relataban lo ocurrido con la liberación de Gyūki, explotando en rabia cuando descubrió la cruel verdad, a raíz de eso, El Sandaime, junto al futuro Yondaime tuvieron que sellar todo lo que había recordado, insertándole recuerdos falsos para mantenerlo leal a su lado... su arma personal debía de estar a su lado sin quejarse de nada...
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Entre lágrimas, el moreno había confesado todo lo que hicieron, todo lo que vivió y la gran mentira a la que lo ataron, su odio era inmenso, quería conocer a su hermano, volver a verlo, tener a sus hermanos con él, y no solo a ellos, tener a su lado a la familia que ambos habían formado según Gyūki, pero por las ambiciones de quienes consideró familia le negaron tal oportunidad. Sus lágrimas corrían libremente mientras golpeaba el piso en un intento de sanar su dolor... ahora entendía por qué su mente buscó a los emperadores...
…
Traicionado por tu propia familia, y privado de tu libertad por el simple hecho de tenerte atado, lo siento mucho -se disculpó con pesar la emperatriz-
Quema, duele mucho, quiero que pare -se quejó Kirabi con notorio dolor y lágrimas corriendo por su rostro-
Lo sé, mi hermana traicionó a mi clan, no hay día en que quiera regresar el tiempo para matarla... para evitar ese fatídico día... -comentó la Uzumaki mayor con pesar y dolor-
¿Por qué lo hicieron? Había otra alternativa -se preguntó el moreno, queriendo buscar una respuesta a su dolor-
No para su beneficio, estaban dispuestos a sacrificarte con tal de mantenerse a salvo -admitió el rubio emperador-
¿Cómo sé que no harán lo mismo? -cuestionó con notoria duda Kirabi-
Nosotros también íbamos a ser sacrificados para el beneficio de nuestra aldea natal, sería hipócrita que simplemente los usáramos -confesó la casi azabache con un poco de dolor-
Pero eso no quita mis dudas -respondió el moreno secándose las lágrimas-
Entonces danos una oportunidad de demostrártelo. No fallamos ante nuestra palabra... como emperadores, tienes nuestro voto de que lograrás lo que tu corazón quiere -respondió el rubio emperador extendiéndole la mano-
Paz, no solo para ti, también para tus hermanos que fueron sacrificados, asesinar a la 'familia' que te quitó a tu verdadera familia, a quienes realmente te protegían -explicó la ojiperla emperatriz, ofreciéndole también su mano-
¿Harían eso por mí? -preguntó esperanzado Kirabi, aceptando las manos del dúo-
Somos compasivos con quienes lo merecen, y tú mereces esa compasión, una segunda oportunidad... -añadió la casi azabache regalándole una sonrisa al moreno-
Quienes nos siguen son prueba de ello, una segunda oportunidad para encontrar la paz que tanto han anhelado... -respondió el rubio, dejando ver a todos quienes depositaron su confianza en él, para después ver a Kirabi a los ojos-
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"Dinos Kirabi... ¿Estás dispuesto a caminar a nuestro lado?"
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Sí... por mis hermanos... por su recuerdo y su memoria... tienen mi lealtad... emperadores...
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Tras decir esto, un haz de luz absorbió a Gyūki, convirtiéndolo en una esfera que inmediatamente entró en Kirabi, para momentos después ser cubierto por una cortina de luz, mostrando la nueva apariencia del Hachibi Jinchūriki...
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Kimono de batalla de color grisáceo con toques blancos, con las ocho colas de Gyūki a su espalda, sandalias negras, ocho katanas separadas en pares, dos a cada costado suyo, colgando de un cinturón, y el resto en su espalda, formando una cruz, y al centro de esta había un juego de dos rollos para Fūinjutsu, Finalmente, una gran cinta que recogía su rubio cabello estaba atada a su frente, en el cual se podía apreciar el kanji "Hachi" en una placa metálica ubicada al frente de esta...
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Bienvenido... Ōtsutsuki Kirabi, ahora eres el as de las ocho espadas, el nuevo Hachibi Jinchūriki, tus hermanos confiaron en ti antes, y por ellos es que ahora lucharás... por buscar la paz para que su alma descanse, y que la tuya finalmente esté en armonía... -reconoció el emperador-
Hinata: Es hora de que demuestres tu valía como un guerrero poderoso, que ese dolor se convierta en tu motor para salir adelante... y que te permita proteger los ideales con los que creciste... para que nadie vuelva a ser privado de su verdad... -elogió la emperatriz con una tenue sonrisa-
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Toma... este es el símbolo de la fuerza que te ha otorgado Gyūki...
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Qué casualidad...
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Un magatama de tinta...
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(Hola de nuevo :3
Disculpen por la tardanza, para la historia de Kirabi no tenía realmente idea de cómo llevarlo, por lo que eso me hizo tardar, lo siento si esperaron mucho, trataré de que no vuelva a pasar.
Espero se encuentren bien, y que pasen con alguien especial estas fechas, los quiero mucho y gracias por seguir apoyando está historia :D)
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Datos y demás weas:
Ø Por error confundí las edades de Óbito y Natsu cuando narran sus historias, actualmente Natsu tiene 23 años, mientras que Óbito tiene 24, si me acuerdo corregiré de una vez esos errores, ya que cada que digo que lo arreglaré siempre lo dejo pasar. (Pd: Después de decir que si lo haría finalmente lo hice :D)
Ø Fuera del NaruHina, la pareja que más me ha gustado desarrollar, al menos en esta historia, es la de Natsu y Obito, de hecho está misma idea surgió por otro fic, y al plantearla realmente se veía prometedora.
Ø Nunca me gustó que las historias fueran abandonadas, por lo que no se preocupen, ninguna de mis historias serán abandonadas, prefiero darlas en adopción para que alguien más las trabaje a dejarlas inconclusas.
Ø Buscar personajes que tuvieran relación con la tinta fue difícil, así que preferí buscar personajes mamadísimos para usarlos como referencia a los guerreros de antaño, para este punto pueden imaginar al wey más mamado que les venga a la mente.
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Guerreros de antaño/anteriores Jinchūrikis
Gyūki:
All Might - Toshinori Yagi, My Hero Academia
Mukiwara no Rufi - Monkey D. Luffy, One Piece
Anosu Vorudigōdo - Anos Voldigoad, Maou Gakuin no Futekigousha
Gojō Satoru - Satoru Gojo, Jujutsu Kaisen
Saitama, One Punch-Man
Kakarotto - Son Gokū, Dragon Ball
