Furia de los emperadores
Capítulo 37: Punto de quiebre
El Kyūbi, en todo su imponente esplendor, sobresalía en el complejo Hyūga, y era visible en cualquier punto de Konohagakure no Sato, la misión era sencilla. Destruir la mayor parte de Konoha para provocar un receso en todas sus actividades. Y con el lapso de tiempo que tendrían para entrenar, no avanzarían tanto en su tecnología debido a la falta de fuerza militar y sustento económico.
No solo era eso, debilitar a cada aldea entre sí provocaría una guerra entre cada una de estas, a las cuales se les sumarían las aldeas menores en un intento de ampliar sus terrenos y conseguir un buen botín de guerra. Con ello el Continente Elemental entraría en una red de muertes y traiciones, sin dar tiempo a que cada uno de los Kages pensara en mejorar sus fuerzas debido a la presión de las guerrillas.
Mientras el Kyūbi rugía con ira en ese potente eco que hacía retumbar el lugar, todos los Shinobis de Konoha titubeaban por el miedo, y los recuerdos que la majestuosa bestia evocaba. Dando un lapso suficiente a que las fuerzas de los emperadores siguieran con su avance... y eliminaran cualquier cosa que fuera de Konoha...
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Complejo Hyūga.
Con Natsu.
Natsu corría junto a un clon de Obito por todo el lugar. Ser la guardiana de la casa principal traía sus ventajas, conocía todo el complejo Hyūga como la palma de su mano, incluso a pesar de la destrucción que había conocía el cómo moverse por el lugar.
No habían tardado mucho en saquear la biblioteca de la familia, junto a la bóveda de dinero. Mientras corrían con prisa se les habían aparecido uno que otro Hyūga de la rama principal, a los cuales Obito eliminaba con rapidez debido al sello de Natsu, si bien había entrenado para soportar el dolor, no debían arriesgarse a lo idiota sin la oportunidad de evitar las cosas... ante todo precaución...
Doblando a la izquierda, llegando a pared, eliminando a dos Hyūga, usando el ojo de uno de estos como llave para abrir una puerta corrediza con un sello de sangre, seguir corriendo en línea recta, doblar a la derecha, subir escaleras, sortear una serie de trampas, bajar por las escaleras del lado derecho para golpear una pared en falso, dejarse caer por una compuerta en el piso, prender una serie de antorchas en cierto orden para desbloquear un acceso a un piso superior y finalmente hacer una serie de sellos para abrir la puerta. En ese orden habían llegado a una lúgubre habitación, la cual era ocupada por los esclavos Hyūga que no lograban desbloquear su Byakugan después de su décimo cumpleaños. La seguridad de ese lugar era realmente única debido a lo que resguardaba. Ya que no solo era el hogar de los esclavos sexuales... también lo era de los recién nacidos...
En sí la razón de que Hinata no terminara ahí era por la casualidad de la peliverde Hyūga en aparecer en ese momento. De otro modo hubiera terminado en ese infierno. Colchones con resortes salidos, sábanas con manchas de dudosa procedencia, así como platos con comida ya caducada y varios vasos de cristal rotos. Lo que le importaba tanto a Natsu no era el resto de pequeños que estaban en el lugar, los cuales Obito ya había sacado de ahí. Era la mantita celeste que cubría el cuerpo de alguien muy especial... alguien que estaba tratando de dormir...
Una niña que tenía muy poco cabello azabache, un rostro circular y unas cejas muy finas, unos rasgos muy parecidos a los de su madre, y, sobre todo, unos ojitos perlados tan brillantes como los que vio en Hinata hace tiempo. Frente a ella se encontraba la media hermana de la Byakugan no Nyotei... Hyūga Hanabi...
La pequeña niña había visto a la peliverde y quiso jugar con ella, Natsu, sin embargo, la había dormido con un sedante. Necesitaba la mayor discreción posible en el lugar, y ciertamente no podía arriesgarse a que la niña llorase en medio de la huida. Obito estaba tardando un poco, por lo que no tuvo más opción que empezar a salir del lugar... vaya error...
Apenas al salir, había sido interceptada por un pequeño grupo Shinobi. No podía pelear al tener a Hanabi en brazos, por lo que solo pudo usar una bomba de humo y una bomba cegadora, para darle al menos unos segundos de escapar. No podía quedarse ahí y no sabía el motivo por el cual el clon de su amado no había vuelto con ella... no sabía el lío en el que los cuatro guerreros estaban metidos...
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Con Hinata.
Desplazándose a una sala, y derribando a varios Hyūga en el proceso, entre ellos un castaño que estaba distraído, Hinata y la familia que se suponía cuidaría de ella lidiaban un feroz combate.
Luchando en el Dojo del clan, los cinco Hyūga tenían una disputa en proceso. Hinata no conocía muy bien a los cuatro Hyūga con los que se enfrentaba. Sin embargo, muy a diferencia de Neji que la había atormentado una única vez, cuando casi fue violada por él, los cuatro adultos habían movido los hilos de su vida para que terminara siendo la puta personal del clan. Ahora, podía, de alguna manera, vengarse de todo lo que le había pasado.
Saltando lo más alto posible para esquivar el ataque de los cuatro Hyūga frente a ella, Hinata seguía esquivando con fluidez cualquier tipo de asalto de su rival. A diferencia del estilo rígido y potente que usaban, ella tenía un estilo de Jūken más fluido y rápido, pero carecía de la misma potencia que el de sus enemigos. No tenía ninguna estrategia fija para luchar contra los cuatro a la vez, solo podía hacer una cosa. No había entrenado con Naruto sin haberle pedido una ayuda para aprender y mejorar técnicas, por lo que, sin pensarlo, había hecho una característica cruz con ambas manos, y en medio del aire solo tenía que gritar lo que siempre había hecho su amado rubio.
"¡KAGE BUNSHIN NO JUTSU!"
De un estallido de humo, dos clones de la Hyūga emperatriz habían aparecido, los cuales habían agarrado ambas manos de la ojiperla casi azabache, y al momento de tocar el piso, la Hinata original empezó a girar en su propio eje, empezando a expulsar una gran cantidad de chakra, a la par que ambos clones. En segundos el giro había formado una gran cúpula de chakra azul.
"¡GRAN KAITEN!"
Con ayuda de Hamura, y un poco de apoyo de Naruto y sus Kage Bunshin, la emperatriz había perfeccionado y llevado a un nuevo nivel el Kaiten Hyūga. Ese movimiento había impactado a los cuatro Hyūga, quienes solo pudieron bloquear con sus brazos para evitar sufrir algún tipo de daño.
Una vez la cúpula desapareció por completo, Hinata lanzó a ambos clones hacia dos de los Hyūga, No quería lidiar con su verdadero padre, Hizashi y sentía que si dejaba en juego a Hana tendría problemas por los sembons venenosos. Visualizándolos, los clones solo retrajeron su palma en segundos, y antes de impactar ambos clones habían gritado en completa sincronía.
"!HAKKE: PALMA CONENTRADA PERFORANTE!"
En un certero impacto al estómago, debido a los giros, la palma conectó con ambos Hyūga, quienes al recibir el impacto salieron disparados hacia atrás con una potente onda, la cual terminó por noquearlos. No, puede que no los haya torturado, arrancado parte por parte, destriparlos vivos con sus propias manos, arrancarles los huesos uno por uno, ir quemando su inmunda y asquerosa piel con el fuego más intenso que pudiera crear, todo mientras la patética excusa de padre y madre que tenía lanzaban alaridos de piedad, pero era algo mucho mejor que nada, y en el interior de los pensamientos de la emperatriz algo se sentía realmente bien... en sí Hinata no pudo ser la sádica que quería, pero noquear a sus padres de un golpe era algo...
Ahora, aprovechando la oportunidad, debía de lidiar contra el patriarca Hyūga y la esposa de su padre, quienes no se les veía contentos del todo, al menos en el caso de Hitomi, ya que Hiashi quería probar el cuerpo de la emperatriz... sin importar el que...
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Maldita sea, para ser tan pequeña eras demasiado fuerte -elogió con un poco de enojo Hitomi-
Y eso que al parecer solo iba ser la puta del clan -añadió Hiashi, dirigiéndose a su amante-
¿Acabaron con su charla? -preguntó Hinata con un tono de voz apagado, jadeando por el cansancio-
Awww, ¿Acaso estás falta de un buen polvo? Eso podría ser el motivo de tu enojo -se burló la castaña, inclinándose un poco para hacer notar su escote-
Vuelve a decir eso y te romperé cada hueso de tu mísero cuerpo -amenazó la emperatriz colocándose en posición para atacar-
Entonces inténtalo... a ver si es cierto... -sentenció con seriedad el patriarca Hyūga-
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Lanzándose contra ambos Hyūga a la vez, un duelo muy reñido se llevaba a cabo en el momento. Hiashi con su Jūken rígido pero potente, y Hitomi con sus sellos y sus dagas, trataban de hacerle frente a la emperatriz quien con dagas en mano y un Jūken paralizante le hacía frente a ambos Hyūga. Cualquiera diría que la batalla era desventajosa, pero por desgracias Hiashi e Hitomi solo se complementaban en la cama. En medio de la batalla ninguno de los dos podía ponerse de acuerdo para atacar, por lo que decidieron separarse momentáneamente para que solo uno peleara. Siendo Hiashi el que tomo la iniciativa, el patriarca Hyūga empezó a lanzar certeros golpes al pecho de la ojiperla casi azabache, en un intento de acabar su combate con rapidez. Hinata, por su parte, solo se encargaba de esquivar los ataques de palma. Hamura le enseñó cada movimiento del Jūken basado en el Doton, y era relativamente sencillo esquivar, pero debía de acabar con su combate lo más rápido posible... o eso esperaba ella...
Cualquier intento de ataque quedó frenado en el momento cuando varios sembons impactaron contra los tres Hyūga consientes, paralizándolos al instante. ¿La razón? Un escuadrón de ninjas de Kumo iban por alguien más.
Llevando a una Hyūga peliverde en brazos, el escuadrón de Kumogakure despachó con rapidez a los dos Hyūga mayores, dejando desprotegida a la pequeña emperatriz, la cual solo alcanzó a escuchar unas pocas palabras antes de caer inconsciente gracias a un certero golpe...
"Serás una de las mejores putas para el Raikage... es hora de irnos a Kumo para estrenarte y marcarte por completo"
Lo único que podía hacer Hinata, era pensar en alguien, y rezar para que fuera a ayudarla, ese alguien tan especial para ella, y solo para ella...
"Sálvame... por favor... Naruto-kun..."
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Kumogakure no Sato.
Mientras las fuerzas imperiales hacían estragos en Konoha, Orochimaru, sus cinco subordinados y Kirabi habían pisado desde hace horas el territorio de Kaminari no Kuni (País del rayo) y con ello habían pisado la aldea de Kumo... o al menos estaban dentro de la aldea...
Gracias a las serpientes del Sennin, los siete se podían mover por debajo sin temor a ser descubiertos. Tres serpientes iban bajo tierra, en diferentes direcciones para cumplir con las diferentes tareas. Recuperar las armas del Rikudō, robar el programa de entrenamiento y rescatar a la mayoría de personas que quisieran irse del lugar. En equipos se habían separado para lograr sus objetivos, con algunas serpientes para llegar a cada sitio.
Orochimaru y Kabuto habían ido por las armas del Rikudō.
Los Cuatro del sonido habían salido buscando el programa de entrenamiento.
Kirabi tenía que buscar a alguien en especial... y esperaba que estuvieran muy bien...
Con ello en mente... había que empezar a trabajar...
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Con Orochimaru y Kabuto.
Sennin y alumno habían llegado a una gran bodega, donde había un sinfín de armas y puertas. No se arriesgaban a entrar a cualquier puerta debido a las posibles trampas, si bien podían usar algún método para desactivarlos, tardarían en hacerlo y no querían lidiar con algún AMBU. Querían pasar desapercibido para poder recuperar la mayor cantidad de armas. A pesar de trabajar junto al emperador también tenía que velar por sus propios intereses. Y si bien la idea de tener una de las armas del Rikudō en su poder lo tentaba, tenía primero que cumplir con la misión encomendada por el Uzumaki... lo bueno fue que su método de pago era robar cualquier arma extra o incluso persona...
Por su parte Kabuto seguía a su mentor mientras visualizaba las armas del lugar, y a la par analizaba los hechos que habían llevado a este punto. En sí no cuestionaba a su líder de haberse aliado con ambos emperadores, después de todo ni siquiera el Sennin serpiente sería capaz de enfrentarse a los nueve Bijūs a la par. Algo que sí lo intrigaba era la capacidad de liderato de ambos niños. Cuando escuchó el anuncio que Natsu dio creyó que ir directamente a Konoha era una estupidez, sin siquiera tener algún respaldo. Eso quedó atrás cuando literalmente se les dio un pergamino con un Kage Bunshin de Obito sellado en este. En sí la idea era eso. De ser una trampa el clon de Obito desaparecería, dejando el recuerdo exacto del lugar al Uchiha, y con ello podría llegar en poco tiempo a Kumogakure en caso de requerir la presencia de los emperadores... prevención +3...
Acordándose de ese punto, Kabuto desenvolvió el pergamino dado, y colocando un poco de chakra a un sello en medio del rollo, salió un Kage Bunshin del Uchiha, todo esto en una gran explosión de humo, la cual no sorprendió al Sennin, quien ya sabía que era y lo que haría... en sí mismo sabía que el clon tenía una misión en especial...
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Kukuku, Bienvenido Obito-kun -saludó el Sennin serpiente al clon que apareció-
Sabes, eso no suena muy feo cuando viene de la boca de Natsu -añadió, recordando a la Hyūga peliverde-
Dejando eso de lado, ¿Cuál es su misión? -preguntó el chico de lentes-
Hacer reconocimiento Kabuto-kun, es para eso que Obito dejó un Kage Bunshin -informó el azabache pálido-
Gracias por la información Orochimaru-sama -respondió el aprendiz-
Por cierto, ¿Alguna idea de dónde podrán estar las armas del Rikudō? -cuestionó con intriga Obito-
Según nos digo el intento de rapero, la vasija se encuentra en una de estas salas. Está resguardada por varios sellos trampa para evitar el robo de esta misma -informó Kabuto, viendo el papelito donde anotó la información-
¿Sabes cual sala es? -cuestionó el Uchiha con intriga-
¿No crees que si supiéramos ya estaríamos con vasija en mano? -preguntó Kabuto con evidente sarcasmo-
Buen punto.
Hay que buscar la puerta correcta -explicó con brevedad el Sennin-
Me encargaré de eso, mientras tanto encárgate de tus asuntos -respondió Obito, preparando su Sharingan para irse-
Adelante, te deseo suerte -añadió Kabuto-
…
Desapareciendo del lugar en un vórtice dimensional, Orochimaru y Kabuto se habían quedado solos, investigando el lugar y en sí mismos charlando amenamente.
…
Kukuku, Obito nos podrá ahorrar mucho trabajo en buscar esa vasija, mientras tanto tú y yo buscaremos lo demás -exclamó el Sennin, empezando a caminar por el lugar-
Orochimaru-sama, ¿Puedo preguntarle algo? -pidió saber Kabuto, caminando detrás de su mentor-
Dispara.
¿Por qué realmente estamos metidos en esto? Siguiendo las órdenes de un pequeño de no más de diez años. Podríamos hacer esto por nuestra cuenta -comentó Kabuto, sin entender el punto de vista de su mentor-
Eso no te lo niego, podríamos haber llegado, aunque sea con demasiado trabajo, pero aquí una pregunta. ¿Con tanta facilidad como la que tenemos ahorita? -preguntó el Sennin con un poco de seriedad-
No, para ser sinceros -respondió-
Sin embargo, aquí estamos -añadió-
¿Por qué me dice todo esto? -pidió saber el alumno-
Sueles analizarlo por el factor humano. Piensas con raciocinio cuando en realidad deberías de verlo por el simple instinto de supervivencia animal -respondió Orochimaru con total calma-
¿No puedo entenderlo?
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"Verás Kabuto, en la naturaleza existen presas y cazadores, fuertes y débiles. Por simple ley el más apto sobrevive y el más débil perece, condenado a extinguirse por la simple adaptación. Entonces, bajo esa ley, ¿Por qué sigue habiendo animales débiles en este mundo? Simples presas que deberían de haber muerto hacen millones de años. Eso, es fácil de responder, y a la vez, teje una vasta red de maneras para sobrevivir a este mísero mundo."
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"Algunas especies evolucionan para adaptarse a las adversidades, otras buscan aparearse con otra especie para formar nuevas especies capaces de subsistir. Con intervención de alguien puedes proteger una especia para que no perezca, o modificarla genéticamente para mejorarla. Sin embargo, una de las maneras más comunes de sobrevivir es con la codependencia mutua entre especies. Considéralo una relación de ganar-ganar"
¿Ganar-ganar?
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"Te lo podré ejemplificar en algo tan simple. Existe un tipo de pez que es muy llamativo, si bien se alimenta de pequeñas plantas y uno que otro animal que pueda caber en su boca, este no sobrevive por sí solo como los demás. Por lo cual recurre a usar a una anémona como casa. Ambas se correlacionan a la perfección, una protege a la otra, mientras que la otra se come los parásitos de su 'hogar' si lo quieres llamar así, una relación de ganar-ganar"
¿A qué va todo esto?
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"Por sí solo nunca sobreviviría a un asalto completo en Konoha, incluso si me alío con una aldea. Terminaría perdiendo irremediablemente, y con Tsunade siendo una bastarda lujuriosa nunca me recuperaría de ese golpe. Por lo cual me cubriré con el yugo del emperador, y a la par ofreceré lo que mejor sé hacer, para así apoyarnos mutuamente"
…
…
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Entiendo, una relación de ganar-ganar -elogió Kabuto, acomodándose sus lentes-
Así es. Además, no quiero enfrentarme a ningún Jinchūriki -añadió el Sennin, viendo los alrededores-
Eso puede ser una buena razón. Por lo que tengo entendido cada Bijū le otorga algo especial a su contenedor -recordó-
Así es. Mira, hemos llegado.
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Decorado por un gran arco de piedra con varios grabados que lo decoraban, dejando el paso a una pequeña habitación conectada a cuatro grandes salas que desprendían mucho poder. Sennin y alumno habían llegado al lugar en el cual reposaban las legendarias armas del Rikudō, cuatro de ellas en particular, las cuales desprendían una imponente aura de poder.
Conocidas como Rikudō no Jingi (Tesoros sagrados de los seis caminos), estas legendarias armas fueron empuñadas en su momento por Ōtsutsuki Hagoromo y, muy pocas veces por Ōtsutsuki Hamura. Cinco armas con una capacidad sin igual, consideradas las más poderosas en el mundo Shinobi. Cada una estaba hecha de materiales únicos, y poseían una habilidad exclusiva, la cual ninguna de las otras armas podía tener. Y a los ojos de ambos exploradores cuatro armas reposaban en un respectivo lugar, adecuado para su seguridad.
Gran abanico hecho con lo que parecían ser plumas o paja. Con la capacidad de recrear cualquiera de los cinco elementos base con el simple movimiento ondular de este. Protegido por picos filosos de tierra, incandescente fuego a los alrededores, varios chorros a presión de agua que, junto a las telarañas eléctricas daban como resultado una electrizante trampa mortal, y combinado con un fuerte viento hacia abajo que no ayudaba más que a resbalarse por los picos hasta quedar empalado. La sala era el hogar de descanso del legendario Abanico de la Palma de Banano... el Bashōsen...
Cuerda que emite un chakra dorado, con la capacidad de extraer el alma del objetivo con el simple roce de esta, el chakra de la propia cuerda puede adoptar la forma de cuerdas adicionales, dando un rango de alcance mayor al que posee. Resguardado por tres tipos de finas cuerdas diferentes. Las cuales o se podía caminar en ellas, paralizaban al mínimo toque o cercenaban cualquier cosa que tocaran. La sala era el hogar de descanso de la legendaria Cuerda Dorada del Cielo... la Kōkinjō...
Una vez usado Kōkinjō, esta espada puede cortar el alma de las personas, incluso maldecirlas cuando la víctima menciona la palabra que suele decir con más frecuencia, incluso contiene una segunda palabra en caso de querer evitar la maldición. Con la capacidad de doblar la hoja para que el enemigo no vea las palabras que tiene que evitar. Vigilado por una tortuosa serie de trampas y cuchillas filosas que dan poco espacio para pensar o maniobrar en el momento, y a los cuales se les podía notar algunos rastros de sangre. La sala era el hogar de descanso de la Espada de Siete estrellas... la Shichiseiken...
Una vez la maldición esté activa, esta vasija puede sellar el alma de la víctima dentro de sí misma. Atendida por una gran serie de sellos trampas los cuales podrían desencadenar un verdadero caos, y siendo este tipo de protección el más complejo en el lugar. La sala era el hogar de descanso de la Calabaza Carmesí... el Benihisago...
Armas legendarias que consumen una insana cantidad de chakra con solamente blandirla. Frente al Sennin y su alumno había cuatro de las legendarias armas, las cuales debía sellar en pergaminos especiales otorgados por el trío Uzumaki... era la labor que tenía que hacer...
Antes de que pudiesen si quiera pensar en una estrategia, un vórtice dimensional se hacía presente, y de este salía un Uchiha enmascarado, algo agotado por lo que se podía ver... podía tener grandes cantidades de chakra pero seguía siendo solo un clon...
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Obito, has vuelto -saludó Orochimaru-
Esa puta vasija es un verdadero gastadero de chakra. Gasté mucho para llevarla a mi dimensión de bolsillo -se quejó el azabache Uchiha, jadeando levemente-
Imagino que buscarás a Kirabi -añadió Kabuto volviéndose a acomodar sus lentes-
Sí -mirando las salas- Vaya mierda que tienes que sortear Orochimaru, se ve que la tienes difícil -se burló-
¿Acaso tu no lidiaste con ese problema? -cuestionó con total incredulidad Orochimaru-
No, en sí la trampa eran las miles de habitaciones que había, cada una con una trampa fácil de eludir -añadió el Uchiha con un poco de burla-
Lo dices por tu Sharingan -se quejó Kabuto-
Detalles, el hecho es que deberás de evitar las trampas. Para tu fortuna todas tienen un patrón, usa el Kage Bunshin para memorizarlo -explicó con sencillez Obito, observando los patrones que hacían las diferentes trampas-
Kukuku, eso es un muy buen consejo -suspira- suerte Obito.
Suerte Orochimaru.
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Con el Cuatro del sonido.
En medio de una de las serpientes, cuatro ninjas al mando de Orochimaru iban moviéndose bajo tierra con el objetivo de llegar a lo más profundo de la torre del Raikage. A diferencia de las posiciones anteriores, la torre albergaba demasiados pergaminos con técnicas y planos. Encontrar un pergamino, papel o una hoja donde estuviera el régimen especial de entrenamiento, escondido entre otros planos, sería una total locura, y si a ello se le suma que el mismo régimen indique de algunas técnicas escritas en otro lugar... santa mierda...
Peleando entre los cuatro chicos presentes, empezaron a revisar pergamino por pergamino, esperanzados en encontrar alguna respuesta que dejara satisfecho a su líder y en menor medida al emperador que estaba trabajando con ellos. Cuatro chicos cuyo símbolo era un Ying-yang y que eran conocidos como los "Cuatro del sonido" ... cada uno con sus propias características importantes...
Kunoichi de larga cabellera de un inusual color entre rojo y rosa, sombrero negro con vendas a los lados. Vestida con una túnica marrón, pantalones cortos negros y sandalias negras estándar, además, junto a un cinturón de cuerda al igual que su líder. Arrogante, cruel, mal perdedora, y bajo las sospechas de Orochimaru una posible Uzumaki. Experta en Genjutsu a base del sonido de una flauta tanto para atacar como para invocar tres demonios llamados Doki. Junto a un sello especial creado por Orochimaru y que voluntariamente se colocó... Hokumon no Tayuya...
Shinobi grande e imponente, más alto que el resto. Ojinaranja con tres mechones de cabello del mismo color de sus ojos al estilo de un Mohawk. Vestido con una túnica sin mangas, sandalias Shinobi estándar, calentadores en sus brazos y piernas, estas cubiertas por vendas, cinturón morado al igual que su líder, pantalón negro con el dobladillo hasta las rodillas y un collar que se compone de piezas circulares separadas por unas largas piezas metálicas. Arrogante, sarcástico, con su glotonería al mismo nivel que un Akimichi. El más fuerte en cuanto a fuerza física, demostrado en su brusco y poderoso estilo de Taijutsu. Teniendo encima un sello igual al de su compañera. Experto en Ninjutsu elemental de tipo Doton, absorbe chakra como si fuera comida, y a su mando tiene un golem de tierra como invocación personal... Nanmon no Jirōbō...
Shinobi de piel oscura, azabache ojinegro con seis brazos. Vestido con un top negro sin mangas y pantalones cortos, túnica marrón y un cinturón de cuerda al igual que su líder, junto con calentadores de brazos, sandalias Shinobi y vendajes alrededor de sus piernas. Con un sello al igual que sus compañeros. Ve cualquier pelea como un juego y pierde el tiempo divirtiéndose con sus oponentes. Maestro en combate cuerpo a cuerpo, junto a una increíble variedad de Ninjutsu basado en telarañas junto a su invocación personal, siendo una gran e imponente araña... Tōmon no Kidōmaru...
Hermanos unidos por su extraño Kekkei Genkai, peligrices, ojiverdes con labial de color turquesa y marrón. Vestidos con túnicas marrones con grandes pulseras negras, pantalón negro ceñido y un cinturón parecido al de su líder. Cada uno de los hermanos se identificaba por ciertos detalles. El menor: rencoroso, confiado, queriendo demostrar qué miembro es el más fuerte, con un flequillo largo cubriendo su ojo derecho, donde reposa su sello. El mayor, Ukon: seguro de sí mismo, impaciente, apresurado, con un lado bastante sádico junto a su ideal de combate, "No detenerse hasta que el oponente muera". Con un flequillo largo cubriendo su ojo izquierdo donde reposa un sello igual al de sus compañeros. Experto en Taijutsu, Fūinjutsu, barreras, teniendo como invocación las puertas Rashōmon. Usando su Kekkei Genkai para sanar más rápido, hacer crecer más extremidades, infestar el cuerpo de su adversario o dividirse para pelear. Y siendo el líder de los Cuatro del Sonido... Seimon no Sakon...
Un equipo de cuatro integrantes representado cada uno un punto cardinal (Norte, sur, este y oeste), siendo los guardaespaldas personales de Orochimaru, cada uno fácilmente al nivel de un Jōnin recién hecho, y solamente siendo superador por su líder y su mano derecha hasta el momento, los cuatro se aventuraban por el lugar después de haber revisado unos cuantos pergaminos. La razón de que estuviesen juntos era por el conjunto de habilidades que, al combinarlas daba un equipo de asesinato e infiltración de gran calibre... y eso podían preguntárselo a los cadáveres de los Kumo AMBUS esparcidos en el lugar...
…
¡POR UNA MALDITA MIERDA! ¡¿CÓMO CARAJOS ENCONTRAREMOS EL PUTO PERGAMINO ENTRE ESTE JODIDO MONTÓN DE INCONTABLES PENDEJADAS DIPLOMÁTICAS?! -gritó la pelirroja, en total ira de estar buscando un pergamino-
Cállate Tayuya, nos puedes escuchar -regañó con seriedad el pelinaranja-
¡CIERRA EL MALDITO HOCICO CULO GORDO! -atacó con total ira Tayuya, harta de estar ahí-
Una más Tayuya, y te meteré una flecha por el culo -amenazó Kidōmaru con una flecha preparada-
Lo que quiero entender es, ¿Cómo Sakon no se complicó la vida revisando cada pergamino? -preguntó Jirōbō viendo a los dos hermanos-
¿Qué? -preguntaron ambos a la par-
Ahora que lo mencionas Jirōbō... -cuestionó con intriga Tayuya-
¿Acaso no trajeron pergaminos con ustedes? -cuestionó el peligris con incredulidad-
¿Y para qué chingados me sirve un puto pergamino? Si no te has dado cuenta estamos rodeados de muchos -respondió con ira Tayuya-
¿Para qué más Tayuya? Para sellar todos los pergaminos -añadió Ukon, para la sorpresa de los tres presentes-
¿Sellos de almacenamiento? -preguntaron a coro los tres-
Claro, mientras ustedes se mataban comiendo, insultando a los cuatro vientos o envolviendo a los AMBUS en telaraña Ukon sellaba cada pergamino que revisáramos. Independientemente si es la rutina mágica o no puede servirnos -explicó con rapidez Sakon-
¿Y hasta ahorita nos dices maldito estúpido? -cuestionó con enojo la pelirroja-
¿Cómo es que llegamos a esto? -divagó en sus pensamientos mientras suspiraba- Solo sigan adelante.
¿A dónde creen que van? -cuestionó una nueva voz en el lugar-
…
Saltando por la impresión, los cuatro se habían colocado en posición justo a tiempo para ver como múltiples escuadrones AMBU los rodeaban, bloqueando cualquier intento de salida posible. Obligados, y chocando espaldas, cada uno de los ninjas al mando de Orochimaru se preparaba para batallar... había muchas presas que eliminar...
…
Maldita sea Tayuya, ¿No hay día en el que puedas cerrar la puta boca? -preguntó con verdadero enojo el pelinaranja-
Cállate maldito gordo de mierda -respondió con ira la pelirroja-
Dejen de pelear, solo encárguense de eliminar a cada uno de los AMBUS -ordenó un peligris con firmeza-
Jejeje... ya quiero jugar con ellos... -sentenció Kidōmaru preparando dos flechas listar para acertar-
Veamos si esta basura puede mantenernos entretenidos durante un rato -sentenció Tayuya preparando su flauta-
Estos bastardos hijos de perra servirán para mi calentamiento -sentenció Jirōbō alistando sus puños para aplastar a cualquiera que se enfrentara a él-
¿Listo hermano? -preguntó Sakon, viendo como este, a pesar de no gustarle, se separaba de su cuerpo-
Listo...
…
…
…
Con Kirabi.
A diferencia de los demás, Kirabi sabía bien el lugar donde aparecería. Era una pequeña cueva en la cual había una única entrada y salida, la cual era en sí un prostíbulo. Un lugar muy importante para el moreno.
El pequeño túnel que conectaba con el peculiar lugar era demasiado obscuro y polvoriento, lo suficiente como para que se creyera que era algún tipo de nido de animales, sin contar que era demasiado estrecho como para que alguien pasara. Sin embargo, ese era el objetivo planeado. No era tan estrecho como para que el moreno no pasara, y de hecho no era tan obscuro como se pensaba. Una vez llegó a tocar una especie de pared, usó un poco de chakra para que esta se levantara y dejara el paso a una habitación, la cual era de escasos recursos.
Apenas y había una mesa en precarias condiciones, con una jarra de agua y un vaso. Un banquito en muy malas condiciones, dos colchones con algunas mantas muy maltrechas y una compuerta en el suelo, la cual era cubierta por los colchones. A pesar de ser un Shinobi y tener un buen hogar en donde vivir, le gustaba pasar la mayoría de su tiempo en este lugar, era reconfortante para él, y no lo era por los objetos, si no por las personas que vivían ahí... en especial dos chicas que amaba con su corazón...
"Kirabi... has vuelto..."
"No sabes lo mucho que te hemos extrañado cariño..."
"Qué bueno volver a verlas... Samui-chan... Mabui-chan..."
…
…
…
De piel blanca, ojiceleste y rubia de cabello corto. Vestida con un traje algo escotado que remarcaba su figura, sandalias negras. Junto a un collar de oro y un anillo de matrimonio en su mano izquierda. Y De piel oscura y ojiverde, peliplateada con el cabello recogido en un moño, con dos mechones que le caen a ambos lados de su cara. Vestida con una túnica verde que la cubría por completo, junto a unas sandalias con tacón. Siendo lo más destacado unos largos y finos pendientes de plata, junto a un anillo de compromiso en su mano derecha. Samui y Mabui eran las protegidas personales de Kirabi... sin contar que también era su esposa y prometida respectivamente...
Como la mayoría de personas, ambas eran huérfanas debido a las guerras y conflictos, y a sus doce años habían sido secuestradas para obligarlas a trabajar en un prostíbulo. Gracias a su edad y al hecho de que usaban vendar para tapar su voluptuoso cuerpo habían evitado que las lujuriosas miradas de los hombres las pusieran en un peligro irreversible, logrando trabajar como simples camareras. Durante ese tiempo ambas se habían conocido a profundidad, eran muy diferentes de sí, una tenía una piel tan blanca como la luz y su cabello era de un rubio tan intenso, comparado con el del sol. La otra tenía una piel muy obscura como la noche, y su plateado cabello era lo más parecido a los rayos de luz de luna. A pesar de sus claras diferencias, ambas se compenetraban en su pequeño trabajo, tratándose como hermanas... y cuidándose de todo y contra todo...
No fue hasta que cumplieron catorce años que, por un descuido, habían descubierto el curvilíneo cuerpo de ambas chicas. Durante un mes tuvieron que resistirse y resignarse a los toqueteos de los demás, y no podían hacer nada debido a que solo eran esclavas para quien las secuestro. Fue en una noche donde fueron subastadas. Sin piedad las habían exhibido, con muy poca ropa, la cual dejaba ver el voluptuoso cuerpo que a su corta edad habían desarrollado. Entre lágrimas solo podían ver como todos los presentes las desnudaban con la mirada, no querían esto, no querían ser usadas como prostitutas a su corta edad, solo sabían que un hombre musculoso había pagado un buen dinero por una noche... habían sido compradas por alguien...
Para que dejaran de llorar las habían amordazado y vendado los ojos. Solo sentían el viento golpear su cuerpo. Escuchaban los sonoros pasos del hombre, abriendo varias puertas y dejándolas en una cama. Al momento de tocas las sábanas habían empezado a moverse, en un intento de quitarse sus ataduras y salir corriendo, sin embargo, el hombre había colocado sus grandes manos en sus caderas. Resignadas, solo pudieron romper en llanto, a la espera de ser violadas... no esperaban lo que llegó después...
Sin pensarlo, aquel hombre les quitó la venda de sus ojos, dejando ver un moreno muy alto, cabello rubio con un tatuaje con el kanji "Hierro" en su hombro izquierdo, el cual es el sello que contiene al Ocho Colas, un tatuaje de dos cuernos de un toro en su mejilla izquierda, gafas de sol ovaladas y vestido con el chaleco táctico Jōnin de Kumogakure. Ambas quedaron momentáneamente embobadas por el hombre, que parecía tener unos 21 años. No supieron que hacer, pero solo vieron como el moreno servía agua en tres vasos, y les brindaba un poco de estas, tomando de esta para brindarles un poco de confianza y que descartaran el hecho de que serían drogadas. Quitándoles las mordazas y ataduras, el Jōnin solo pudo acariciarles con cariño su cara, para brindarles palabras de consuelo...
"¿Cómo están pequeñas?"
No sabían por qué les preguntaba eso, pero se veían en la necesidad de responder, por lo que, entre lágrimas, solo lloraron, pidiendo no ser abusadas, no querían que sus cuerpos fueran mancillados de una cruel manera. El moreno solamente les sonrió y las desató, con tal de liberarlas. Regalándoles una tenue sonrisa.
"Me alegra que nadie más las haya comprado, soy Kirabi... es un gusto conocerlas..."
Durante la noche, el rubio moreno las vistió con un poco de ropa y les dio de cenar. Algo que Kirabi hacía con frecuencia era salvar chicas y mujeres que sabía de antemano fueran prostituidas sin su consentimiento. Un incidente con una ninfómana y uno de los dueños de un burdel le valió el título de "Semental de hierro" por la alocada sesión en la que se vio envuelto gracias a que lo drogaron. Con esa reputación encima él pagaba por cualquier chica, en especial las jóvenes y vírgenes, y las liberaba una vez llegado a su casa. Como excusa simplemente usaba que morían debido a que no podían soportar toda una noche de pasión con él... nadie podía juzgarlo o meterse con él...
Toda la noche las dos jóvenes se desahogaron, llorando por lo que les había pasado, y se aferraron a Kirabi como su escudo protector. Él no podía salvarlas como lo había hecho con las demás debido a que esta vez eran dos, y además empezaban a sospechar de lo que hacía. A pesar de ello, no dudo en hablar con ellas y consolarlas en un intento de calmarlas. Cosa que logró cuando quedaron dormidas. Abrazándolo como si fuera lo más importante que tenían... prometiéndoles que iba a cuidarlas...
Al día siguiente, ellas tenían que volver al prostíbulo, creían que el momento de alegría pasó después de que Kirabi las devolvió. Tuvieron que seguir trabajando de meseras, resignándose una vez más a los manoseos. Con ello una semana había pasado, semanalmente las chicas jóvenes eran prostituidas para generar los ingresos. Ambas sabían eso, y no querían ser violadas, temían a que esta vez nadie pudiera salvarlas. A diferencia de antes directamente fueron vendadas, amordazadas y entregadas... su sorpresa fue ver que Kirabi volvió a pagar por ellas...
Esa noche se volvió a repetir cada semana, durante tres años. Kirabi salvaba jóvenes, hacía misiones peligrosas con la mayor rapidez y cuidaba tanto de Samui como de Mabui. En ese tiempo ambas se sentían seguras cuando fingían incomodidad y oponían resistencia. Cuando eran cegadas temporalmente con esa venda, pero al momento de quitársela siempre amanecían en la misma casa, en la misma cama y con la misma persona que las cuidaba. Con él se sentían diferentes. A pesar de llevar poca ropa cuando eran atadas nunca sintieron una mirada de lujuria, nunca las manoseó o se les insinuó. Kirabi era la persona más valiosa para ambas, y no les importaba la diferencia de edad... ambas habían caído enamoradas de él...
La mayoría de edad se acercaba, Kirabi sabía que en el momento que ambas cumplieran los 18 años serían despojadas de su puesto de camareras, y se dedicarían como prostitutas de tiempo completo. Con solo dar un fajo de billetes terminarían con cualquier bastardo que solo las buscaría por su cuerpo. Nunca pudo librarlas como lo hacía con las demás chicas que pasaron por su casa debido a que eran las jóvenes más deseadas en aquel prostíbulo, solo tenía una opción... aunque se sentía asqueado por ello...
Al momento en que Samui cumplió la mayoría de edad, Kirabi las había solicitado personalmente una vez más. Al llegar a su casa, las desató como siempre, y empezó a platicar con ellas. Realmente se sentía asqueado por ello, pero sin rodeos le propuso matrimonio. Era la única manera de hacerle ver a los demás que la rubia era de su propiedad y para el uso y disfrute personal del moreno. Algo que personalmente le repugnaba. No quería que una de esas chicas lo vieran como un pervertido, la diferencia de edad era relativamente alta, y, sobre todo, no quería depender de un matrimonio falso para salvarla. Había esperado un rechazo, no obstante, la rubia se abalanzó contra él, envolviéndolo en un abrazo y dándole su respuesta con un casto beso en los labios.
"Gracias por salvarme... caí rendida ante usted con el paso de los años... lo amo... quiero casarme con usted"
Mabui se sentía destrozada, no dijo nada mientras veía como Samui besaba al hombre por el cual suspiraba, solo podía resignarse a ver como su hermana mayor era feliz con el hombre que ambas amaban... y solo trataría de ser feliz y rezar por su felicidad...
A pesar de estar comprometidos, no hubo ninguna interacción sexual hasta que se casaron, donde finalmente Samui podía acostarse con el hombre que la cuidó desde que era joven. Y así lo fue por más de un año, el cumpleaños de Mabui estaba cerca. Samui había convencido a Kirabi de que la compara para su uso exclusivo al momento de que la peliplata cumplió la mayoría de edad, amenazando al dueño con acabar con el lugar si alguien más se aprovechaba de ambas hermanas, sin embargo, el Raikage se interesó por la peliplata. Y esta, al encontrarse en medio de una encrucijada emocional, aceptó sin rechistar... quería olvidar al hombre al que amaba y con el cual no podía ver alguna oportunidad...
El día en el que Mabui cumplió 19, Kirabi fue como siempre a por ellas, una rutina que le costaba mucho dinero, pero lo valía. Se había encariñado con ellas a tal punto de querer rescatarlas por otra manera, sobre todo, no creía que Samui desarrollara sentimientos por él. Si bien le encantaba soñar con una mujer de voluptuosas delanteras, era muy diferente con ellas debido a la edad. Sin embargo, Samui le había dado el libre permiso de explorar su cuerpo como él quisiera y cuando quisiera. Cosa que, si bien solo empezó con besos y leves toqueteos, después de casi ocho meses terminó en la cama una vez se casaron en secreto, con ambos rubios desnudos... y una peliplateada destrozada...
Ese día el Yondaime Raikage había apartado a Mabui para comprarla a tiempo completo. Quería usarla como su secretaria personal, con ello la tendría única y exclusivamente para él solo. Aunque no era en sí las chicas quienes concretaban una venta, o tenían la posibilidad de elegir a quién ser vendidas, sí podían proponerse en caso de que alguien les llamase la atención. Y Mabui quiso voluntariamente ser la secretaria del Raikage, en un intento de eliminar sus sentimientos por Kirabi... cosa que Samui supo de la peor manera...
Una vez en la casa de Kirabi, ambas chicas empezaron a discutir a diestra y siniestra, agarrándose incluso a insultos y golpes. No fue hasta que el tema del moreno salió a flote donde Mabui finalmente explotaría, y de un certero golpe tiraría al piso a la rubia ojiceleste. Antes de que pudiera reclamar algo la peliplateada finalmente se desahogaría todos esos sentimientos...
"¿Acaso tienes idea de lo que me pasa? ¿Acaso te has preguntado por lo que yo siento? Yo si quiero ser salvada... pero... pero... ¡QUIERO SER SALVADA POR EL MISMO HOMBRE QUE HE AMADO DESDE QUE ME SALVÓ POR PRIMERA VEZ!... yo solo... quiero estar también con Kirabi... quiero ser esa mujer que mire... que bese... que toque... no quiero ser de alguien más... pero ahora... solo lo arruiné... no pude decirle como lo amo tanto... y por desesperación... y querer olvidar esto fui comprada por alguien más... yo solo quiero ser feliz con el hombre al que amo... y ahora... nunca podré estar con él... fui una verdadera tonta... una estúpida..."
Sin perder algo, la morena se tiró a llorar desconsoladamente, no había oportunidad en sus ojos para ser feliz con el hombre que la salvó, que la consoló cuando nadie más lo haría. Un año trató de ser feliz a pesar de eso, sin embargo, falló en el intento. Falló en tratar de olvidar sus sentimientos por aquel moreno que la hacía suspirar, y por tonta se vendió a alguien más en un intento de superar su enamoramiento no correspondido. Solo podía conformarse con ver feliz a su hermana mientras ella trataba de encontrar ese sentimiento. Destrozada, solo sollozó... hasta que sintió una mano en su cabeza...
La rubia sospechaba de los sentimientos que su hermana profesaba al moreno con el cual se había casado, no obstante, no sabía si hablar con Kirabi o esperar a que algo sucediera. Al ver tan destrozada a la peliplateada, el corazón de Samui solo pudo evocar lastima y dolor, al ver como ella trataba de olvidar un amor que no parecía tener futuro, así que, levantando su cabeza para que ambas se vieran fijamente a los ojos, Samui le sonrió a su hermana menor, y sin pensarlo le dio el asentimiento a su esposo, para que este mismo la pudiera besar... cosa que no se negó a aceptar...
Un casto beso, un simple beso, y dese ahí surgió una noche desenfrenada, donde Mabui abrió finalmente su corazón ante el hombre moreno que amaba, y donde, entre besos y gemidos, ambas mujeres se prometieron estar siempre juntas al lado del hombre que las valoró por lo que eran y no por el trabajo que profesaban... sin importar el que ellas finalmente estaban con el hombre al que amaban...
Muy a pesar de todo, el trato seguía en pie, aunque había un gran detalle, y ese era que primero debía de ser entrenada como una Kunoichi para alcanzar su potencial al máximo. En el lapso de un año, entre misión y misión, Kirabi había logrado construir un cuarto con precarias condiciones por desgracia, para que tanto Samui como Mabui descansaran ahí. A pesar de que todos conocían ese cuarto ellas podían dormir ahí sin riesgo a ser violadas por los dueños, y a la par, funcionaba como conexión a un pequeño campo de entrenamiento junto al refugio que tenía con todas las prostitutas y demás personas que había salvado a lo largo de los años.
En ese año ambas demostraron ser realmente hábiles. Si bien tenían conocimientos básicos con los ejercicios de chakra y uno que otro ejercicio para mantenerse en condición física, fue en ese tiempo donde ambas alcanzaron un muy buen nivel como ninja, llegando a ser un Jōnin de muy bajo nivel. Junto con varios desafortunados a los cuales Kirabi mantenía en ese lugar para que entrenaran, entre ellos una pequeña pareja de jóvenes, formada por dos niños... Karui y Omoi...
El tiempo pasó, en secreto Mabui y Kirabi se comprometieron, y todo había rendido frutos. Y a buen tiempo Kirabi iba a cumplir la promesa que le hizo a cada persona que había salvado, incluso a los que con anterioridad rescató... darles una nueva vida alejadas de la fría mano de Kumogakure...
…
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Kirabi, me alegra que estés aquí, pero ¿No estabas en una misión? -preguntó la peliplateada, intrigada por el hecho de ver a su prometido en Kumo-
Hay una situación que me obligó a volver -confesó el rubio, moviendo los colchones para abrir la compuerta y revelar un gran cuarto con varias personas dentro de este, las cuales quedaron asombradas al ver a su maestro-
¿Qué es lo que pasó? -preguntó una pelirroja de nombre Karui-
Debemos de irnos de aquí, es hora de que cumpla con la promesa -respondió con seriedad, para la completa felicidad de cada uno de los presentes, incluida las dos amantes de Kirabi-
¡MALDITA SEA MABUI! RAIKAGE-SAMA QUERE QUE LLEVES TU JODIDO CULO DE PERRA NECESITADA A SU OFICINA -gritó una nueva voz, golpeando la puerta con notoria ira-
¿Qué es lo que quiere ahora el idiota que tengo como hermano? -murmuró el moreno, para la sorpresa de ambas chicas-
Ahorita voy -respondió Mabui, suspirando de alivio al escuchar como el hombre se iba-
Kirabi, ¿Sabes qué es lo que está pasando? -preguntó con notoria preocupación Samui-
Algo así, dime Mabui, ¿El Raikage tiene algo que hacer hoy? -preguntó Kirabi con seriedad-
Sí, dijo algo de recibir un pedido de Konoha, una misión... creo que se llamaba... "Fuegos artificiales del lugar soleado de verano" o algo así... -recordó la peliplateada, haciendo pensar al moreno-
Es un nombre muy largo para una misión simple... -comentó con un poco de incredulidad la rubia-
…
La mente de Kirabi iba al cien, no tenía ni idea de que por qué ese nombre, ¿Qué tenía que ver los fuegos artificiales? ¿Qué tenía que ver el verano? ¿Qué tenía que ver el lugar solea...? Espera... lugar soleado...
Ese era la intriga... solo había escuchado eso en un lugar... entre recuerdos y recuerdos solo podía pensar con rapidez... hasta que finalmente recordó algo que finalmente lo hizo reaccionar, cosa que habían notado todos los de su alrededor...
"A mi mente llegó el recuerdo de cuando me volví la amiga de Obito, un hermoso lugar soleado..."
Había una persona que dijo esa frase, Natsu había sido aquella chica que mencionó eso, un lugar soleado, y el nombre de la Hyūga peliverde tenía relación con el verano. Sin pensarlo dedujo que la Hyūga castaña que nombró tendría algo que ver con fuegos artificiales, pero entonces lugar soleado solo podía ser para... oh no...
"¡MIERDA!"
Ese grito había alertado a cada uno de los presentes, y era por una sencilla razón. Solo había un nombre que guardaba relación con un lugar soleado, y ese nombre lo llevaba la niña a la que Natsu bautizó ese día en que la vendieron a su clan, Kirabi tenía que apurarse porque de antemano había descubierto que el paquete que llegaría uno se resumía en una simple chica y una simple palabra... Hinata...
…
Chicos empaquen sus cosas es hora de irnos -sentenció Kirabi con verdadera preocupación-
¿Kirabi que pasa? -cuestionó la rubia ojiceleste-
Tengo que apurar el paso, si no detengo al pendejo de mi hermano puede que terminemos muertos por su culpa -respondió con total seriedad en sus palabras, olvidando incluso de rimar-
¿Qué está pasando Kirabi-sensei? -preguntó Karui con mucho miedo-
¿Recuerdan los rumores de un grupo de Jinchūrikis? -preguntó el rubio moreno, asombrando a todos por ese tema en particular-
Sí, formados por un Uzumaki y una Hyūga según los informes que nos han llegado -respondió cada uno de los presentes-
Bueno... no son rumores, el grupo realmente existe... -confesó Kirabi, asombrando a todos-
¿A qué te refieres? -preguntó con incredulidad Mabui-
Kirabi-sensei, ¿Por qué lleva esas prendas puestas? -preguntó un chico peliblanco de ojos negros-
Esto, Omoi, es la prueba de que el grupo existe... dejen me presento, soy Ōtsutsuki Kirabi, el as de las ocho espadas y Jinchūriki del Hachibi, el toro buey de ocho olas -respondió con total devoción Kirabi-
…
Aquella presentación había consternado a cada uno. Nadie sabía que el moreno había ido a buscar a los emperadores para advertirles acerca de los planes que el Raikage tenía para la emperatriz. Sin embargo, no había planeado que los adelantara. Era un Shinobi de temer, podía darle pelea a su hermano adoptivo, pero estaba consciente de que, si alguien llegaba a abusar de la pequeña Hyūga emperatriz habría un serio problema... ¿Quién carajos frenaría la ira combinada del legendario Kyūbi no Yōkō y del Uzumaki emperador?...
…
¿Qué rayos? -respondieron a coro los presentes-
No hay tiempo para tanta explicación, pero resumiré el problema. El idiota del Raikage ha pagado para tratar de traer a la Hyūga de los rumores para violarla y así tener un nuevo clan Hyūga en Kumo -informó con rapidez, para la repulsión de los presentes-
Maldito bastardo -escupió con ira Samui-
Pero ¿Por qué tanta la preocupación? Puede usted frenar al Raikage para evitarlo -preguntó con intriga Omoi-
Si no lo hago a tiempo alguien más vendrá, y ese alguien es el Uzumaki -respondió con nerviosismo el rubio moreno-
¿Qué es lo que tiene en especial? -preguntó con algo de extrañeza Mabui-
Tiene el poder para destruir con facilidad Kumogakure si es que no llega antes de que violen a su amada -respondió-
¿Cuál es ese apoyo? -preguntaron a coro ambas amadas del rubio-
Kyūbi.
…
Kurama se enorgullecía por la reputación que tenía, y eso era debido a que no quería que nadie se metiera con él o su clan. Esa reputación quedó grabada a lo largo de los años por varios Shinobi que sufrieron su ira. Y quedó bastante claro que ese legado seguía siendo de temer tras ver las reacciones de los presentes. De Ichi a Hachi, cada Bijū tenía algo que lo hacía letal, desde arena, fuego, alas, hasta tinta y vapor, pero era Kyūbi el que tenía el mayor rango de destrucción. Podría costarle trabajo, pero por sí solo Kyūbi podía derrotar al resto de los Bijūs juntos... y sin siquiera ocupar su don otorgado por el Rikudō...
…
Espere... ¿Está diciendo que...? -tartamudeó con miedo una de las antiguas prostitutas-
Sí. Pero eso ahorita no importa, el hecho es que hay que salir de aquí a como dé lugar -respondió tajantemente Kirabi-
¿Cómo vamos a salir de aquí? -preguntó otra chica de las que había en el lugar-
Este pasadizo los llevará con una gran invocación. Una serpiente los espera del otro lado del lugar. Cuando todos estén juntos la serpiente se irá del sitio, llevándolos a un lugar donde podrán resguardarse. Tomen -dándole a varias personas un pequeño paquete de papeles- coloquen estos sellos explosivos por todo el túnel una vez empiecen el recorrido, pero no los activen. De eso me encargaré yo -explicó con rapidez-
¿Está seguro? -preguntó Omoi con notoria preocupación-
Sí, ahora, en cuanto a lo que se me encargó -haciendo una cruz con ambas manos- ¡KAGE BUNSHIN NO JUTSU!
…
De una explosión de humo, una docena del moreno había surgido y al instante casi todos habían salido disparados hacia la pequeña zona de entrenamiento del lugar, para buscar a más personas, por su parte uno de los clones se transformó en Mabui para ir con el Raikage y saber de la situación. Mientras tanto, el original trataría de encontrar cualquier rastro del grupo que traería a la emperatriz... la salvaría antes de despertar todo el poder del emperador...
…
¿Eso... fue...? -tartamudearon varios chicos de la impresión-
No tenemos todo el día, con gusto les explicaría, pero no hay tiempo, quiero que salgan de aquí lo más rápido que puedan -pidió con autoridad-
¿Estás seguro Kirabi? -preguntó Mabui con notorias lágrimas corriendo por su rostro-
Sí, váyanse ustedes, yo me quedaré a hacer algunas cosas todavía -respondió, besándola con ternura en su frente para tranquilizarla-
Pero Kirabi -habló ahora la rubia ojiceleste-
Samui, prometo que volveré a tu lado, pero por el momento me urge sacarlas de aquí. Un mal movimiento y estarán en peligro -explicó Kirabi, con preocupación en cada una de sus palabras-
Está... está bien... -susurró con miedo, empezando a guiar a todos a la salida improvisada-
Recuerden que las amo mucho... cuiden a los chicos por favor... -pidió Kirabi, abrazando a ambas-
Suerte, cariño... -deseó Mabui besando rápidamente a su prometido, antes de irse del lugar-
Recuerda que te amamos... -añadió Samui, de igual manera besándolo para después empezar a irse-
…
Sin más por qué pelear o por qué decir, cada uno de los presentes se retiró del lugar. Confiaban tanto en Kirabi que no dudarían nunca en hacer lo que les pidieran, después de todo, él les dio una nueva oportunidad de vivir y de cambiar su destino con algo nuevo. Solo tenían que rezar por que su salvador volviera a estar con ellos... era lo único que podían hacer por él...
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Konohagakure no Sato.
Lidiar contra las fuerzas Shinobi de la hoja era un verdadero infierno cuando estas no paraban de venir. Parecía que el intento de golpe de estado por parte de los Uchiha nunca existió por la insana cantidad de ninjas que salían. Sin embargo, la presencia y el poder que Kyūbi emanaba bloqueó por unos minutos a cualquier miembro de Konoha, haciendo más fácil el trabajo del equipo acuático.
Karin se encontraba a su máxima capacidad, junto a dos Kage Bunshin sellaba en los pergaminos todo lo que se le pusiera en frente. Dinero, armas, rollos, más armas, frascos con objetos de dudosa procedencia, flores, semillas, comida, incluso por error había sellado a Haku y algunas viseras debido a que se atravesaron. No le interesaban los gritos de agonía que se dejaban escuchar en los acueductos, o las maldiciones de cualquier Shinobi ajeno a su grupo que la viera. Muchos Mizu Bunshin estaban postrados frente a ella con tal de protegerla, por lo que solo se acomodaba sus lentes y seguía trabajando... solo debía de trabajar en eso...
Por su parte, el equipo aéreo había logrado sacar a todos los pequeños niños que debían rescatar. En un principio se sentían culpables de separar y romper familias, sin embargo, esa idea fue gloriosa y olímpicamente desechada cuando vieron que en sí los pequeños tenían síntomas de abuso físico.
La situación Uchiha había llevado a Danzō a meter a cualquier infante en su programa de Raíz para recuperar las pérdidas por el reciente intento de golpe de estado. Gracias a la Mitarashi, quien había robado algunos informes del Sennin serpiente, habían logrado fabricar drogas para mejorar el rendimiento de sus fuerzas actuales y de las futuras. Para ello debían de experimentar en los más pequeños, con tal de obtener resultados.
Con ello en mente, todo el equipo se encontraba sacando a cualquier infante o bebé que se les atravesara en el camino, lo cual, si no se contaba el fuego y los ninjas, era realmente fácil. Muchos de ellos querían escapar debido a que no aguantaban los tortuosos experimentos. Por lo que les fue de maravilla guiarlos hasta afuera para irlos sacando por medio de los halcones que se iban invocando.
Uno que otro Shinobi notaba ese detalle, e inmediatamente trataba de frenar el 'secuestro' de los infantes, sin embargo, el quinteto de infantes detenía a cualquiera que se acercara a los halcones. Por lo menos daba el tiempo suficiente a que alguien más rematara a los heridos Shinobis... trabajo en equipo...
Al momento de haber sacado de los complejos y orfanatos a todos los pequeños, los halcones empezaron a volar tomando rumbo a Nami no Kuni. Originalmente irían a parar a Otogakure, sin embargo, esta era una pantalla para la verdadera aldea que existía. Llevar a los pequeños a con Orochimaru solo atraería las miradas de los demás pueblos, además, Nami era una fortaleza en el momento y era el lugar más seguro para los pequeños... ni siquiera la Mizukage se atrevería a entrar en el momento...
Sin niños a quienes rescatar, exceptuando a los que se encontraban en el complejo Hyūga, el equipo aéreo tenía el acceso libre para causar estragos y asesinar a cualquiera que se encontrara en su camino, en especial debían de ayudar a cuatro personas en especial que la estaban pasando muy mal.
…
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Dúo Kuro vs Nara Shikaku.
Tanto la usuaria de Yōton como el marionetista estaban en serios estragos, el líder Nara podía contrarrestar cualquier plan de ataque que tuvieran en cuestión de segundos, sin contar que ninguno de los dos podía acercarse con seguridad. Incluso la niebla provocada por los espadachines dificultaba la batalla, pues la sombra pasaba desapercibida por la fina capa.
El lugar en el que batallaban era demasiado estrecho como para maniobrar, no podían simplemente correr debido a que no querían terminar atrapado por el Kagemane del líder Nara. Luchar no era una opción sensata tomando en cuenta el espacio que había. Solo deberían de estar aguantando lo más que pudieran hasta que un milagro apareciera. Porque por sí solos no lo lograrían... y realmente estaban jodidos...
"Mierda, a tu derecha"
"Entendido Kuro-chan"
Evitando la sombra movediza del líder Nara, Kankurō y Kurotsuchi habían entrado a una de tantas habitaciones que había en el complejo. Tratando de alejarse. No podían colocar sellos bomba debido a que desconocían la posición de cada uno de sus aliados. La niebla no ayudaba mucho a que evitaran los ataques de sombra de Shikaku, aunque tampoco sabían si era el polvo... ¿Polvo?...
Viendo el parecido, Kurotsuchi había formado un plan, pero necesitarían estar cerca del complejo Inuzuka para frenar por completo al Nara. Por lo cual, dándole instrucciones específicas a Kankurō para ayudar con esto. Sin pensarlo, y viendo que era la única opción posible para librarse del patriarca, el marionetista empezó a colocar sellos explosivos en el techo, arriesgándose por completo a joder a uno de sus compañeros, aunque esperaban que no fuera así.
Rompiendo el techo, y para su fortuna sin provocarle problemas a alguien más, el dúo Kuro empezó a escalar de esa manera, escabulléndose entre habitaciones y colocando otros sellos para abrirse paso y lograr ascender hasta la cima. No tenían idea de donde podría estar Shikaku, pero al menos no los estaba hostigando con su Kagemane, y de hecho estaban hechos a la idea que, una vez estuvieran bajo la noche tendrían más problemas... la oscuridad le daba impulso al Jutsu estrella del clan Nara...
Quedando un último piso, Kurotsuchi estaba lista a salir a la intemperie, sin embargo, vio como Kankurō se frenó para dirigirse a recoger tres Fuma Shuriken y unos cuantos accesorios extras. Era obvio que la azabache estaría furiosa por lo que acababa de hacer, sin embargo, no le preguntó al ver como la marioneta de Kankurō salía disparada desde el suelo, con varios daños evidentes, entre ellos las cuchillas.
…
¿Qué es lo que haces? -preguntó Kurotsuchi con notoria molestia-
Las cuchillas de la Fuma Shuriken son menos filosas que las cuchillas que normalmente le pongo, pero son más livianas y permiten llevar dos cuchillas en cada mano -añadió el marionetista recogiendo con rapidez las cosas-
¿Y los accesorios?
Es metal conductor de chakra. A diferencia de las armas convencionales que sufren un severo desgaste cuando las imbuyes en chakra estas pueden aguantar bastante ese uso. En marionetas permite usar Jutsus que generen calor con la seguridad de que la marioneta no quede en llamas internamente, como el Raiton o Katon -explicó-
Increíble y todo eso, pero... ¿Podrías apurarle? -pidió con un poco de desesperación-
Eso trato de hacer... solo espera y... listo, vámonos ya -sentenció Kankurō-
…
Colocando el sello explosivo en el techo y atándose la marioneta a su espalda, el Dúo Kuro había logrado salir del complejo Nara. Desde la abertura en la que habían creado con la explosión, dos sellos explosivos reposaban a la espera de ser detonados, con un extra añadido por la azabache. Solo debían de esperar al patriarca para poner en marcha su plan.
Apreciando el lugar mientras saltaban para acercarse lo más posible al complejo Inuzuka, ambos chicos podían ver el verdadero impacto que su ataque había creado. Era extraño que hubiesen halcones sobrevolando el complejo Hyūga, pero eso podrían debérselo al equipo aéreo que se había encargado del trabajo, después de todo el lugar estaba desprotegido, con varios techos fuera de su lugar, y eso era visible en toda Konoha.
Casas incendiadas, cadáveres regados por todo el lugar, sin importar si eran civiles o ninjas, fuego en cada lado, y con un poco más de aprecio podían ver algunas batallas en curso, como la de Kanna, Obito y Kurama, el cual solo se encargaba de destruir todas las zonas de importancia, como el hospital y la zona comercial.
Por su parte era increíble la cantidad de Shinobis que iban tras la cabeza del emperador, quien estaba lidiando con todos a duras penas, incluso con el mismo Hokage, quien no dejaba de lanzarle una variedad de Jutsus Katon... era realmente un gran aguante el que tenía...
Concentrándose en el patriarca Nara, finalmente había salido de su complejo, y se veía en su rostro una total ira, debido a todo el desastre creado. En el momento en que salió los sellos que había colocado Kankurō hicieron lo suyo, mandando a volar a Shikaku, y a la par, mojándolo gracias al extra de Kurotsuchi... necesitaba mucha agua para su plan...
Una vez el Nara se pudo recuperar, se dio cuenta que ambos chicos le llevaban una gran ventaja, por lo que se apuró a alcanzarlos sin darle tiempo a secarse, no entendía por qué trataban de ir al complejo Inuzuka... tarde o temprano se daría cuenta de ese error...
…
…
…
Fū vs Inuzuka Hana.
"!GATENGA¡"
Los perros de la Inuzuka, junto a su dueña, iban en carrera contra la Nanabi Jinchūriki, quien en su mente trataba de encontrar una alternativa para tratar de parar el ataque.
"Vamos Fū piensa, ella es solo una perra que solo gira en el suelo... espera... ¡ESO ES FŪ!"
Aprovechando que las sierras rotatorias la perseguían, empezó a lanzar varios ataques, dando la apariencia de estar desesperada, lo cual parecía funcionar poco a poco.
Confiada, Hana solo podía seguir atacando junto a sus tres perros, en un intento de aplastar a la peliverde, quien se había metido en su papel de niña asustadiza y esquivaba con rapidez todo lo que pasaba. Para su fortuna, podía ver como Deidara trataba de frenar las técnicas de la matriarca Inuzuka con su arcilla explosiva, mientras que, por alguna razón, veía como Kankurō y Kurotsuchi iban hacia su posición con alguien más siguiéndolos.
Sin saber que hacer, ahora con la nueva inclusión del Dúo Kuro, Fū solo siguió esquivando como podía los ataques de sierra de la Inuzuka, junto a uno que otro Kunai explosivo que no causaba tantos estragos como se pensaba lo haría. El punto en sí era tratar de acercarse lo más posible a cada uno de los rivales, para poder asestar un certero golpe que dejaría fuera de combate a cada uno de los enemigos.
…
El punto en donde los tres combates se reunían había sido logrado, a la distancia cada uno luchaba contra alguien en específico y era casi el momento en que todo acabaría, al menos para ese equipo. El equipo acuático había hecho la mayoría del trabajo asignado según una corta información dada entre Zabuza y Fugaku. Con ello, Kankurō, Kurotsuchi, Fū y Deidara acabarían con sus combates.
Kurotsuchi y Kankurō habían logrado llevar a Shikaku a su trampa improvisada, aunque no habían calculado el daño del edificio. Y con ello habían quedado atorados entre piedras. Sin algún lugar al que moverse, y sin manos para ocupar, el patriarca Nara solo se acercaba lentamente hacia ellos, con sombras en el piso, las cuales empezaron a recorrer el cuerpo de cada uno, hasta llegar a su cuello. Con lentitud empezó a asfixiarlos, no había que preocuparse por nadie, después de todo solo eran ellos dos y el resto de chicos que ya no estaban a su vista... espera un momento...
Sin poder voltear debido a la cercanía, un dardo de parálisis corta había aterrizado con éxito en el cuello del Nara, para segundos después ser lanzado hacia arriba por una gran cantidad de arena.
"¡¿MATSURI?! ¡¿GAARA?!"
"¡HAGAN SU PLAN!"
Sin perder tiempo, el Dúo Kuro se paró con ayuda de la arena del pelirrojo, y trazando sellos de manos, ambos estaban listos para acabar de una vez con esto.
"Yōton: Congelamiento de cal"
"Suiton: Cuerno de agua"
La combinación de ambas técnicas había hecho su trabajo, la cal había rodeado por completo al Nara quien, gracias a que su cuerpo y ropa seguían húmedos, empezó a quedar inmovilizado por la gran cantidad de cal que había, sin posibilidad de hacer un movimiento con rapidez para librarse. El chorro a presión solo se encargó de mojar toda la cal, para que, al momento de desaparecer, esta endureciera casi al instante, sellando por completo al patriarca Nara... el plan, a duras penas había funcionado...
Casi al instante, cuatro cuerdas provenientes de Matsuri habían sujetado a Shikaku, para bajarlo con brusquedad al suelo. Gaara, reaccionando al plan de su novia, usó su arena para sujetar al atrapado patriarca, y girando en sí lo lanzó una vez más al aire, en un punto exacto en donde tanto Fū como Deidara lo verían... sabiendo que este era su último movimiento...
Con ambos mencionados, trataban de mantener a raya a ambas Inuzuka. Tsume había obligado a Deidara a usar casi toda su arcilla para tratar de frenarla, cosa que había sido inútil, pues el Garōga de la matriarca era tan poderoso que simplemente atravesaba la arcilla sin problemas.
Por su parte Fū ya estaba severamente cansada. Si no tenía que esquivar a Hana tenía que esquivar a uno de los tres perros o, en peor medida a los tres juntos en un ataque combinado. Ambos estaban cansados, y colocados al borde de su capacidad.
Fue en ese momento que ambos vieron una persona envuelta en lo que parecía ser cemento. Y a la vez se vieron a los ojos, analizando la situación del otro. No había duda en qué debían de hacer en ese mismo instante, y cualquier rastro de duda fue abruptamente eliminado por el grito de Matsuri, quien ya quería salir de esto.
"AHORA, ¡DEIDARA! ¡FŪ!"
Sin pensarlo, Deidara se había lanzado hacia atrás, en el salto más grande que había dado al momento, y seguido de él Tsume, junto a Kuromaru quienes querían acabar su combate con un certero Garōga, en el aire sería imposible que el rubio lograra salvarse, por lo que era la oportunidad perfecta. A su vez, Fū había saltado hacia atrás sin titubear, seguido de Hana y los tres hermanos Haimaru, quienes se habían unido para crear una sierra aún más poderosa, la cual despedazaría a Fū con el más leve impacto, y mucho mejor, pues en el aire ella no podría esquivar... pero había olvidado un detalle...
Los segundos pasaban, los instantes eran cada vez más cortos, a la peliverde solo le bastó ver al rubio para abrazarlo por la espalda.
"¡AHORA FŪ!"
Sin pensarlo, y usando lo último que tenía de acceso al chakra Bijū, Fū había sacado una vez más sus alas, y con un simple aleteo salió disparada hacia arriba, quitando a ambos del rango de ataque de ambas Inuzuka y provocando lo más obvio... que ambas técnicas colisionen entre sí...
La fuerza de ambas Inuzuka anulaba de poco en poco la técnica de la otra. Antes de que pudiesen frenar fueron impactadas por el patriarca Nara, aún encerrado en el cemento, provocando un daño aún mayor al que ambas Inuzuka se estaban haciendo. No había tiempo para frenar o pararse, y en el aire les era imposible cambiar de dirección debido a la velocidad a la que iban. Antes de que pudiesen pensar en algo más, solo escucharon un grito proveniente del rubio.
"¡C1!"
Un pájaro de arcilla blanca fue disparado con una mortal precisión y rapidez. No hizo falta una señal, pues en el momento en que rozó a ambas Inuzuka la arcilla hizo su efecto, y en un potente estallido había mandado a volar al patriarca Nara, la matriarca Inuzuka, a su hija y a los cuatro perros de ayuda, dejándolos incrustados en las paredes que había por el lugar, y, gracias a la fuerza de la explosión, quedando inconscientes... lo habían logrado a duras penas...
Sin tiempo para más vuelo, Fū solo descendió en el tejado donde el trío de arena y la azabache de Iwa los veían con serenidad, después de todo habían logrado que una improvisación funcionara. Al momento de tocar suelo, Fū soltó al rubio, quien solo le agradeció y procedió a abrazar a su imouto, mientras el trío de arena iba a abrazarla por el buen resultado que habían logrado.
…
Lo lograste Fū -elogió el Ichibi Jinchūriki-
Lo sé. La reina insecto se ha dado a conocer -alardeó la mencionada con notorio orgullo-
Por cierto, ¿Cómo estás de chakra? -preguntó con preocupación Gaara-
Chōmei-sensei me informa que ya no tengo chakra Bijū en mi sistema, por lo cual ya no puedo usar mis alitas. Solo espero no volver a pelear, realmente estuve en aprietos -comentó, con un poco de pesar por volver a perder sus alitas-
¿Cómo te sientes Kurotsuchi? -preguntó Deidara con notoria preocupación-
Muy lastimada Deidara-nii, pero podré seguir -jadeó Kurotsuchi con una sonrisa en su rostro-
Eso me alegra. Antes de que se me olvide, Kankurō, Gaara -habló el rubio llamando la atención de los mencionados- ¿Saben de la situación del equipo acuático?
Según lo último que supimos por Zabuza-san y Fugaku-san fue que el equipo acuático ya había hecho la mayoría de lo que les habían pedido. No sé cómo estén ahorita -explicó el pelirrojo, recordando la corta conversación-
Por lo visto ambos Uchiha están lidiando contra el clan Hyūga -añadió la castaña-
¿Cómo lo sabes? -preguntaron a coro-
Mira Mapachito, desde aquí se pueden ver a varios halcones girando encima del complejo, y arriba de todo está Ryō y sus amigos -respondió Matsuri, obviamente dirigiéndose a su novio ya no tan secreto-
Me impresiona el nivel de Yukio -elogió el rubio-
Por cierto, Kuro-kun -habló la azabache, llamando la atención del mencionado y dándole celos de hermano al rubio- Ya no usaste las Fuma Shuriken extra -añadió, para la consternación de casi todos-
Planeaba usarlas en caso de que nuestro plan fallara, como último recurso, pero no fue necesario. Gracias por salvarnos -agradeció Kankurō a su hermano y a su amiga castaña-
¿En qué las usarás? -preguntó con intriga la peliverde-
¿Tienes todavía veneno? -preguntó Kankurō, dirigiéndose a Matsuri-
Solo veneno de bruma tóxica, pero es peligroso usarlo ahorita. Toma en cuenta que al menor contacto con fuego empezará a hacer reacción -respondió con cautela-
Eso es lo que planeo -añadió enigmáticamente el marionetista, sorprendiéndose al ver a una pelirroja asesinar con tranquilidad a unos cuantos Shinobi- Ameyuri, aquí arriba.
…
La mencionada, al oír al marionetista hablar, empezó a subir por las paredes, y mientras hacía eso un pequeño grupo de cuatro ninjas trataba de darle alcance. No bastó mucho para llegar a la cima, a lo cual dio un gran salto. Confiados y sin haber escuchado el llamado anterior, cada Shinobi saltó con poca fuerza, lo cual fue bueno para Gaara, quien se un simple movimiento de manos había disparado múltiples balas de arena, el cual impactó en los cuerpos de cada Shinobi.
En medio del aire, Matsuri había desenvuelto su Jōhyō, atrapando a cada ninja enemigo, y con un sutil movimiento los había jalado para impactarlos de lleno contra el suelo del tejado. Si eso no bastaba para asesinarlos, un giro de dos espadas electrificadas, por parte de Ameyuri, bastó para que terminaran partidos a la mitad.
…
Buena maniobra niña -elogió la pelirroja-
Lo sé, pero recuérdeme la próxima vez jalar la cuerda de mi Jōhyō antes de que lance el corte, es el quinto que llevo perdido. Lo bueno fue empacar más -respondió, sacando otra Jōhyō de su porta Kunais-
¿Cuántos traes? -cuestionó Fū con un poco de asombro-
Varios, por si pasa esto, jeje -respondió con vergüenza-
Por cierto, gatito -habló la Ringo, haciéndole burla a Kankurō por las orejas de gato de su antigua capucha- ¿Para qué me hablaste? -cuestionó-
¿Cómo van ustedes con su tarea? Para ver si podemos ayudarlos o no hace falta -pidió saber el mencionado anteriormente-
Tranquilo, de hecho, ya casi acabamos, le estamos dando tiempo a la pelo de tomate a que selle todo lo que trajimos. Son un chingo de pergaminos que hemos ocupado -explicó con brevedad, asombrando a todos por la absurda cantidad de tinta gastada-
¿Cuántos?
Ni puta idea, pero llevamos más de ocho botes grandes de tinta que se han acabado. Ahorita solo estamos eliminando a cuantos idiotas de Konoha se nos atraviesen -añadió, quitando un poco de sangre de sus espadas-
Eso es bueno. Solo falta a que el equipo terrestre esté listo para que la señal sea disparada -añadió con tranquilidad Deidara-
¿Apoco no han salido? -cuestionó la espadachín-
Son los que han tenido más problemas, según por lo que llegamos a ver, Obito está lidiando con los tres ancianos problemáticos, Kanna está peleando contra tres líderes de clanes, lo más probable es que la emperatriz esté luchando contra los líderes Hyūga y sus esposas -explicó brevemente la peliverde-
¿Y el Uzumaki?
Allá -señaló Fū a la gran turba de ninjas que rodeaban un lugar en específico-
¿No deberíamos ir a ayudarlo? -cuestionó Ameyuri con un poco de incredulidad-
No, Kankurō quiere usar la bruma venenosa para acabar con los enemigos -respondió Matsuri con un poco de cautela-
No es una mala idea, solo avísale que la van a lanzar -añadió Gaara-
Bueno, deja voy preparando las cosas -añadió Kankurō, empezando a preparar los proyectiles-
Por cierto, ¿Cuánto tiempo llevamos desde que empezamos esto? -pidió saber Kurotsuchi-
Poco más de dos horas, colocar las trampas fue algo muy complicado -añadió con mucho fastidio Ameyuri-
Ya no tengo arcilla explosiva -se quejó el rubio ojiazul-
Toma Deidara-nii, preparé más porque sabría que te la gastaría por completo -añadió la azabache, entregándole una bolsa con arcilla-
Por eso te quiero imouto -agradeció Deidara, acariciando la cabeza de su pequeña hermana-
Qué melosos -se quejó la espadachín-
Listo, ya están las Fuma Shuriken preparadas -sentenció Kankurō, señalando su marioneta con ambas Shuriken listas para ser disparadas-
Apunta correctamente y... -sentenció Matsuri, señalando el lugar-
¡EMPERADOR, BRUMA VENENOSA VA EN CAMINO! -gritaron los seis chicos a coro-
…
De la marioneta, dos Fuma Shuriken habían salido disparadas con una gran velocidad, y en una correcta trayectoria. Ninguno de los presentes tenía algo que hacer ahí, por lo que, despidiéndose y esperando encontrarse en el punto de encuentro, cada uno se separó para hacer algo más... la misión iba de maravilla...
…
…
…
La batalla entre Konoha y el equipo terrestre se intensificaba a más no poder, mientras Kurama hacía estragos por toda Konoha el resto se encargaba de retener el tiempo suficiente a sus contrincantes, dividiéndose a los enemigos para tratar de cubrir mayor terreno. Había pasado casi media hora en sus respectivas batallas y solo esperaban a que el Uzumaki diera la señal...
...
Inoichi, Chōza y Shibi vs Kanna.
La desventaja que traía la Uzumaki era que debía de ser muy activa en sus movimientos. No tenía acceso al Katon para lidiar contra los insectos del patriarca Aburame, las Kongō Fūsa le costaban mucho chakra si no las usaba con moderación para enfrentar al patriarca Akimichi y debía de estar en constante movimiento para no caer en las técnicas mentales del patriarca Yamanaka.
Hablando de las técnicas Yamanaka, una de las cadenas de Kanna se había aferrado con fuerza a una viga fija, esquivando por poco el ataque de Inoichi. Con la misma cadena había sujetado la viga para usarla como mazo, con fuerza, la había lanzado a Chōza para alejarlo el tiempo suficiente para esconderse y planear algo ante los insectos de Shibi. Lo único que podía usar eran los sellos, debido a que no tenía tanto control en Ninjutsu elemental, pero sí tenía un gran abanico de Ninjutsu. Usando varias Shuriken con sellos explosivos, Kanna había hecho sellos de mano para abarcar más terreno y ganar tiempo a planear algo nuevo.
"¡SHURIKEN KAGE BUNSHIN NO JUTSU!"
La cadena de explosiones había rodeado por completo a la pelirroja, dejando algunos instantes para que pudiera respirar. Sabía que los más peligrosos era Shibi e Inoichi debido a sus técnicas a larga distancia. Chōza era fácil de combatir gracias a las Kongō Fūsa. La línea de pensamientos de la Uzumaki quedó abruptamente interrumpida cuando visualizó dos vigas colocadas a modo de catapulta, junto a un gran barrote de madera con varias botellas de sake a su alrededor. Una idea cruzó por su mente, y era a priori una verdadera estupidez. Pero era eso o era quedarse parada a esperar algo... en sí no podía tener siempre un milagro...
Acercándose primero al gran barrote de madera. Kanna había envuelto la mitad de este en unas vendas que tenía guardadas. Posteriormente las empapó en alcohol para formar una antorcha, a la par había guardado dos botellas de sake para la batalla. Aprovechando la distracción que había hecho, y con ayuda de sus cadenas. Una parte del techo fue desprendida hacia una de las vigas que quedaban levantadas, y dando un gran salto con el impulso extra de la catapulta improvisada, Kanna salió suavemente disparada hacia el exterior.
En el aire, había empapado unos cuantos Kunais con un poco de sake. Antes de hacer algo había visualizado tanto a Inoichi como a Shibi. Decidiendo encargarse primero del rubio, Kanna había colocado un sello explosivo en una de las dos botellas de Sake y se la había arrojado. Al momento de la explosión, los Kunais empapados habían sido lanzados. La pared de fuego creada gracias al alcohol logró encender cada Kunai, y a su vez dispersar el 'fuego líquido' en una gran área, forzando al Yamanaka a cubrirse antes de recibir una de las tantas llamas.
Girando en sí misma, la Uzumaki veía como se acercaba con rapidez un grupo de insectos, con el objetivo de drenarle su chakra hasta asesinarla. Preparada para hacer lo que haría, agarró la botella restante y colocó la antorcha improvisada frente a ella. En sí Kanna solo había tomado alcohol cuando se casó con su esposo, nunca fue fanática a este y no tomaba durante su estadía en Kusa debido al ejemplo que le daría a Karin. Las expresiones de asco al momento de que el sake entró en su boca eran la clara evidencia de que no consumía alcohol, pero no tenía otra opción. Visualizando el nido de insectos, y acercándose a una distancia segura, la pelirroja había expulsado todo el sake retenido en su boca, y al momento de entrar en contacto con el fuego generó una flama de mediano alcance, la cual había calcinado a los insectos que se acercaban a ella.
El gusto no le duró mucho cuando un gran puñetazo impactó en su costado, saliendo disparada hacia la zona comercial, donde Kurama estaba haciendo estragos. No tenía ninguna posibilidad para frenarse a tiempo y evitar el impacto, sin embargo, no tuvo que preocuparse cuando sintió mucha arena entrando por su ropa. Sabía de quién era, y le impresionó ver a parte del equipo aéreo en un gran pájaro de arcilla.
…
¿Qué hacen aquí? -preguntó con intriga la pelirroja-
En primera, denada. Acabamos lo que debíamos de hacer, solo falta esperar a que la señal sea disparada -señaló la castaña, ayudando a parar a la Uzumaki-
Pero ¿Y los tres líderes? -cuestionó con duda-
Ahí está tu respuesta -señaló Gaara con simpleza-
…
En rápidos movimientos, Mikoto había metido a los tres patriarcas en un Genjutsu gracias a su Sharingan, dejándolos finalmente fuera de combate... realmente lo agradecía...
…
Finalmente... debo de ampliar mi Ninjutsu elemental, solo puedo usar Doton y hasta hace dos días empecé con el Suiton -comentó, regañándose por tener muy pocos jutsus elementales-
No hay problema, por el momento solo hay que sobrevolar para ir ayudando al equipo acuático -sentenció Deidara, dirigiéndose hacia el resto del complejo Hyūga-
¿Cómo estará mi pequeña Karin? -preguntó con preocupación-
Según los últimos informes está a tope, ha estado sellando todo lo que se le ponga en frente -añadió Matsuri, lanzando uno que otro dardo a cualquier Shinobi de Konoha que viera-
Eso está bien, hay que ir a apoyar -sentenció Kanna con motivación-
Tómese un descanso Kanna-sensei, lo más seguro es que ya casi den la señal -pidió la azabache, ayudando a su mentora Uzumaki-
Perfecto.
…
…
…
Homura, Koharu y Danzō vs Obito.
Tres ancianos, a pesar de su edad eran un verdadero problema para el Uchiha, debido a la combinación de las tres fuerzas con las que contaban. Un maestro en usar cualquier estilo de Jutsu que use un pergamino, una experta en desactivar sellos sin siquiera tocarlos y un viejo halcón de guerra que podía revivir gracias al Izanagi, junto con un gran arsenal de ataques basados en el Mokuton y dos ojos Sharingan en especial... dos habilidades que se complementaban a la perfección...
Uchiha Kaede y Uchiha Nagashia fueron dos Kunoichis especiales las cuales tenían el Eternal Mangekyō Sharingan, y a la par tenían dos habilidades cada una, Kaede contaba con el Amaterasu y Nagashia con Susanoo, sin embargo, era la habilidad especial de su Sharingan la cual era lo que las hacía realmente especiales. Después de conseguir su habilidad única ambas notaron cómo estas se complementaban entre sí, y después de analizar a fondo posibles variaciones en cuanto a sus habilidades decidieron intercambiarse los ojos para tener el poder de la otra. Ambas tenían una versión más debilitada del Amaterasu y un Susanoo muy incompleto, pero fue la habilidad única lo que las hacía tan poderosas... y realmente letales...
Conocido como Hajimeru (Arranque) y Modoru (Regresar), eran las habilidades especiales que cada una tenía respectivamente. Hajimeru podía absorber los ataques de chakra de los demás, arrebatándolo de las manos de sus respectivos rivales y manteniéndolos en el cuerpo del usuario a modo de protección, cualquier toque leve haría explotar el ataque previo, sin embargo, contaba con la desventaja de que explotaba pasado un tiempo si es que impactaba. Por su parte Modoru permitía regresar cualquier tipo de daño basado en chakra recibido con anterioridad en una batalla bajo el efecto de sentir una vez más ese dolor, con una intensidad aún mayor. Al combinar ambas habilidades se creaba una letal combinación, la cual podía mantener un Jutsu en el usuario y posteriormente lanzarlo, creando una barrera perfecta ante los ataques que forzosamente usen chakra, ya sea Ninjutsu, Taijutsu, Kenjutsu y Fūinjutsu. Añadiendo la inmunidad al Genjutsu por el Sharingan había una combinación realmente mortal... y gracias a un tipo de células Danzō podía soportar esas dos habilidades sin problemas...
Teniendo que enfrentar a los tres a la par, Obito se encontraba en un verdadero problema. Koharu desactivaba cualquier sello explosivo que sacara, Homura lanzaba animales hechos de tinta para proteger y cazar al Uchiha, y por su parte Danzō solo veía el momento para atacar.
Mientras esquivaba los ataques, un vago recuerdo llegó a su mente, colmándolo de una insana preocupación por alguien en especial, vio sus lágrimas de miedo y su desesperación por escapar de sus ataduras mientras su clon estaba desangrándose lentamente, después de una ardua batalla contra ninjas de Kumo... no quería verla destrozada una vez más... debía de salvar a su amada Hyūga...
"Mírala, tan inútil y temerosa, está llorando para que tengamos piedad de ella, retorciéndose para que la dejemos ir"
"Y mira, traía consigo a la pequeña Hyūga que compramos, podríamos llevárnosla para que sea de crianza a futuro"
"No es necesario llevarnos ya a la bebé, cuando tenemos a una muy madura Hyūga que podrá ser una buena máquina de crías para Kumo"
"¿Y por qué limitarnos solamente con ella? Podemos quedarnos con la misma emperatriz, ¿Ya viste sus labios?"
"Se verían bien cuando estén chupando mi polla"
"¿Y qué estamos esperando? Es momento de ir por la emperatriz"
"Uno de los equipos ya fue por ella, se supone deberían de estar encaminándose a Kumo por medio de una especia de invocación"
"Vale, por el momento llévense a esta puta para que puedan prepararla para ser una buena máquina de crías"
"No llores cariño. Cuando lleguemos a Kumogakure todos tus problemas se te olvidarán cuando sientas miles de pollas jodiéndote hasta que no puedas más"
Obito había escuchado cada palabra, y vio en los últimos instantes de su clon como Natsu se retorcía en sus amarres, tratando de gritar entre la mordaza que tenía, suplicando con sus lágrimas que la dejaran en paz, solo quería llevarse a la pequeña Hanabi sin nada por lo que pelear. Ahora debía de salvar primero a la pequeña Hanabi antes de ir por Natsu.
La había aceptado con traumas incluidos, sin importarle la enfermiza obsesión que tenía por él. Sabía cuántas veces había sido tratado de ser violada, y de antemano sabía las pesadillas que tenía por todo el dolor por el que había pasado. Le prometió no volver a dejarla sola, y no importaba si perdía su vida en el proceso... él se aseguraría que nadie abusara de su hermosa Hyūga de verdoso cabello...
Haciendo un Kage Bunshin, Obito se encargó de ir a por la pequeña Hyūga para salvarla, mientras que su clon se quedaba a pelear contra los ancianos sin que se dieran cuenta de este detalle. Podía ir con el emperador a decirle el plan que tenían planeado para efectuar con Hinata, sin embargo, temía hacerlo en un mal momento, y que eso terminara con la vida del Uzumaki, por lo que resignado solo tuvo que esperar... y luchar hasta que pudiese salvar a su amada Natsu...
…
…
…
AMBUS Raíz e Hiruzen vs Naruto.
Obligado a moverse entre las fuerzas de élite de Danzō, Naruto se había estado moviendo constantemente para atraer la mayor cantidad de Shinobis a su merced. Aunque poco a poco la decisión realmente le estaba pasando una severa factura al tener que lidiar con un ejército él solo.
Si bien podía hacer uso del Kage Bunshin, necesitaba la mayor cantidad de chakra en el momento, necesitaba aguantar hasta que el Jutsu estuviera listo, era la única vía para acabar con una gran parte de Konoha... y en sí tratar de eliminar al Hokage actual...
La niebla del lugar podía ayudarlo a momentos, sin embargo, eso no quitaba que los cientos de ninjas fueran a por su cabeza. Obligado a esquivar dos cortes en horizontal, el rubio se vio obligado a realizar un giro de barril mientras lanzaba una pequeña lluvia de kunais con veneno, cortesía de Obito y Haku, para hacer el intento de eliminar a tantos Shinobi como fuese posible... cosa que no tenía mucho éxito…
Viéndose acorralado, el emperador retrocedió para saltar a la ventana de una de las tantas casas del lugar en un intento de esquivar varias esferas ígneas y demás jutsus Katon. Agradecía entera y profundamente que el equipo acuático mantuviese la producción de neblina, pues podía colarse entre casa y casa con ayuda de los sellos explosivos que robaba de cada Shinobi que trataba de asesinarlo... irónicamente era más fácil pelear dentro de las casas...
Reventando una pared para acceder a la propiedad de al lado, Naruto se dejó caer a lo que se suponía era la planta baja, mientras esquivaba dos dragones de tierra, los cuales abrieron una salida al exterior. Sin pensarlo el rubio se lanzó hacia afuera con la esperanza de que hubiera algo en lo que caer con seguridad... la basura con clavos o las botellas de vidrio no puede contar...
Sangrando debido a los restos de vidrio con los que impactó, Naruto solo maldecía su suerte. Admitiría que estaba siendo suicida, pero era la única manera de salir con éxito del lugar. Antes de que pudiese saltar escuchó un sonoro grito proveniente de los complejos de clanes.
"¡EMPERADOR, BRUMA VENENOSA VA EN CAMINO!"
Bruma venenosa es un veneno líquido que, al entrar en contacto directo con fuego genera una reacción química la cual suelta una insana cantidad de humo venenoso. Al entrar en las vías respiratorias el veneno se encarga de paralizar por segundos el cuerpo humano, para después, ir atrofiando los pulmones de veneno, provocando la asfixia y posteriormente la muerte. A sabiendas de lo que provoca el peculiar veneno, el rubio solo pudo suspirar antes de saltar a otro tejado aun con los fragmentos incrustados en su cuerpo. Sabía que era lo que pasaba si se quedaba a esperar, por lo que debía de encontrar con rapidez una máscara AMBU para evitar los efectos. No moriría gracias a la ayuda del chakra Bijū... pero la sensación de estarse ahogando no era algo que quisiera vivir...
Para su fortuna, dos AMBUS habían caído frente a él en un intento de acabarlo con dos cortes directos al cuello. Usando su O-katana logró desviarlos a tiempo, dejando una abertura para un estoque directo y rápido. Soltando momentáneamente su arma, y desenfundando dos Kunais, el rubio logró enterrar ambas armas en el pecho de cada uno de sus oponentes, obligándolos a soltar su arma y dando tiempo a que agarrase una de las máscaras AMBU y recuperase su O-katana. Con ello en mano podía pelear libremente bajo la bruma venenosa que había en el ambiente.
Si bien el veneno no actúa con rapidez, a diferencia de otros tipos, bruma venenosa hacía lo suyo, y cualquier Shinobi que no usara alguna máscara para evitar inhalar el humo terminaba muerto después de cinco minutos. Reducir el número de ninjas había resultado eficiente con el veneno. Solo quedaban AMBUS y, por casualidad el Hokage. A pesar de esto las heridas del rubio pasaban poco a poco factura, obligándolo a arrodillarse mientras era rodeado por AMBUS y por el mismo Hokage...
…
Vamos Naruto-kun, venir aquí fue solo un error -se burló el Hokage, viendo al rubio jadear con cansancio-
No lo creo Hiruzen... ¿Sabes que es gracioso? -preguntó con voz enigmática-
¿Qué?
¿Qué haría Iwa o Kumo si ven que tu preciada aldea está en este deplorable estado? -preguntó con falsa inocencia-
Por más que lo intenten no podrán hacer nada. ¡SOMOS LA ALDEA MÁS FUERTE! ¡¿QUÉ IMPORTA SI NOS ATACAN UNA O DIEZ VECES?! ¡KONOHA SIEMPRE SEGUIRÁ DE PIE! -exclamó con seguridad, mientras era apoyado por sus AMBUS-
Es cierto... pero... ¿Puedes decir eso de tus ninjas? -volvió a preguntar, lanzando la duda al aire-
¿A qué te refieres maldito mocoso? -cuestionó un AMBU con notoria furia en su voz-
Mira el cielo, lleno de hermosos pájaros blancos -comentó el Uzumaki, viendo a dos pájaros provenientes del rubio de Iwa-
¿Pájaros blancos? -preguntaron los presentes, mirando al cielo y viendo lo mismo que Naruto-
¡EQUIPO AÉREO ACABÓ CON SU MISIÓN! -gritó una peliverde desde uno de los pájaros-
¡EQUIPO ACUÁTICO CUMPLIÓ AL CIEN SU MISIÓN! -gritó una pelirroja con lentes, apoyada por su madre-
Perfecto -murmuró el Uzumaki menor-
¡¿QUÉ DEMONIOS HAS HECHO?! -gritó encolerizado el Hokage-
Nada... dime Hokage... ¿Alguna vez has visto cómo los zorros le aúllan a la luna? -preguntó el rubio, viendo con sus azulados ojos directamente al Sandaime mientras que la pregunta resonaba por toda Konoha-
¿Qué? -preguntaron a coro todos los AMBUS-
…
La corta plática le había dado el tiempo suficiente para juntar una pequeña pizca de chakra, la cual fue disparada como un pequeño pero rápido pulso. Todos en Konoha sintieron ese pulso, y sinceramente no entendían el motivo por el cual el rubio había hecho ese movimiento. Para su desgracia, esa acción iba para alertar a alguien en especial... y ese alguien lo había captado a la perfección...
Comprimiendo su chakra, y reduciendo su tamaño hasta tener el tamaño de un perro grande, había frenado cualquier ataque que estuviera haciendo, y mientras cada ninja de Konoha que lo estaba rodeando se acercaba a acabarlo, Kurama simplemente se había posicionado como si fuera a saltar encima de su presa. A su vez el rubio sacó un gran pergamino de dónde venía un raro sello de invocación, o lo más parecido según Hiruzen. No sabían que era, pero solo vieron como Naruto vertía una gran cantidad de chakra en este... algo que no debieron dejarlo hacer...
…
"¡UZUMAKI FŪINJUTSU: KAWARIMI!"
…
Usado para intercambiar la posición del rollo con algo o alguien con una insana cantidad de chakra, el sello había hecho desaparecer el pergamino en un estallido de humo, sin embargo, para que reaccionara correctamente se debía tener en mente con qué se sustituiría el gran pergamino. Al instante, una gran presión se sintió de golpe. Naruto había sido lanzado hacia arriba, siendo atrapado por Obito quien ya había salvado a la pequeña Hanabi. Todos iban sobrevolando Konoha en halcones o pájaros de arcilla, aquella peculiar pregunta era la señal para abandonar la aldea.
Antes de que Hiruzen pudiese hacer algo, solo vieron como un pequeño Kurama empezaba a crecer, mientras arqueaba su espalda, como si quisiera aullar. Sus gruñidos de ira podían escucharse por toda la aldea, poco a poco crecía, y con él todo el chakra comprimido. Solo bastó una simple oración para acabar con el asalto, un simple Jutsu que Kurama prometió usar cuando tuviera la oportunidad de saciar, aunque fuera un poco, el dolor por perder a su amada... toda Konoha recordaría por qué era el Bijū más temido...
"Si el dolor pudiese ser fuego... mi dolor hubiera arrasado con ustedes desde hace tiempo... burda y patética escoria"
Aquella declaración había alertado a todos, pero no podían hacer más que paralizarse al ver cómo las llamas de las casas incendiadas rodeaban poco a poco al Bijū, cuando se dieron cuenta de lo que pasaba, había sido demasiado tarde...
…
…
…
"¡SHAKUTON: GRAN VÓRTICE DE LA LLAMARADA DEL ZORRO!"
…
…
…
Un ataque que reunía todo el fuego y calor del lugar y lo combinaba con el aire para avivar las llamas. Costaba una insana cantidad de chakra, incluso para un Bijū, pero el resultado que dejaba era simplemente glorioso de ver. Claro estaba que Kurama, al ser invocado, volvería a su Jinchūriki. Cosa que no le importo, pues mientras el ataque empezaba a tomar forma el imponente zorro solo le aullaba a la luna... recordando a su amada para avivar aún más las llamas...
En un segundo, Kurama se vio envuelto en un imponente vórtice, asimilando la forma de un tornado, para posteriormente crecer de gran manera, hasta alcanzar un descomunal tamaño y alumbrar momentáneamente toda la aldea. El daño era verdaderamente devastador al momento de que el vórtice dejó de crecer y simplemente desapareció en segundos. Las poderosas llamas calcinaban al instante todo lo que tocaran, incluso la tierra y las piedras del lugar, dando paso a la roca fundida. Todo alrededor de un inmenso radio quedó reducido a cenizas, y lo poco que se había salvado estaba fundido junto a las piedras del lugar. A tiempo el Hokage logró salvarse usando una invocación inversa... pero sus AMBUS no corrieron con la misma suerte...
El daño era simplemente magnífico, y a tiempo el grupo de los emperadores había escapado de ahí. Era un golpe del cual Konoha tardaría en recuperarse. Naruto, junto a Kurama, estaban a su límite, y estaba siendo cuidado por cada uno de los Jinchūrikis presentes. Solo quería llegar a descansar, sin embargo, un sonoro grito de alguien bastó para despertarlo y alertarlo...
"¡MIERDA!"
Obito se había agarrado momentáneamente la cabeza, solamente para que, al momento de que reaccionara cuando su mascara se rompió por la brusquedad del agarre, vieran todos como tenía plasmada una cara de completo terror y miedo. Fue en ese instante en que Naruto notó que Hinata no estaba en ningún pájaro. Quiso preguntar, pero fue interrumpido cuando Obito lo absorbió junto al resto de Jinchūrikis. Lo último que se alcanzó a escuchar fue claramente un destino... uno al que el resto del grupo debía dirigirse...
"Kumogakure"
…
…
…
Retrospectiva: Momentos antes
El clon de Obito buscaba cualquier rastro de Kirabi, o en menor medida alguien para joder, ya fuera el Raikage o un alto mando. Poco a poco el tiempo se iba acabando para el Kage Bunshin, y en cualquier momento desaparecería, antes de que pudiese continuar fue interrumpido al ver como un rubio moreno que murmuraba rimas sin sentido cruzaba por un pasadizo obscuro, Sin pensarlo, Obito se paró frente a Kirabi, para detenerlo y charlar brevemente con él.
…
Kirabi, finalmente te encuentro -saludó efusivamente el clon del Uchiha-
Uchiha tonto, ¿De dónde apareciste? -preguntó levemente asustado el moreno-
Eso no importa, encontré la vasija esa donde tienen almacenado el chakra de Gyūki -comentó, para la corta felicidad de Kirabi-
Gracias, pero llevo prisa -sentenció apurado-
¿Qué pasó? -cuestionó-
El Raikage mandó un escuadrón a Konoha para secuestrar a unas Hyūga para violarlas y tenerlas en Kumo como máquina de crías -explicó con rapidez, queriendo salir a buscar al idiota de su Brother-
¿Por qué la preocupación? El equipo de allá se hará cargo -añadió extrañado Obito-
Ese es la cuestión. Sabían que era una trampa para atraer a dos Hyūga para secuestrarlas y traerlas aquí a Kumo. El problema es quienes sol las secuestradas -añadió con preocupación-
¿Quiénes? -pidió saber Obito con un tono de seriedad-
Natsu y Hinata.
…
La noticia fue un balde de agua fría para el Uchiha, y no solamente por la preocupación de la emperatriz. Natsu tenía demasiados problemas mentales en cuanto al abuso sexual se refiere. Muchas veces fue fuerte debido a la ausencia de Obito, esta vez era realmente diferente. Ella no se dejaría violar así de fácil, pero ahí radicaba el problema. Pese a la apariencia la sanidad mental de Natsu en cuestión a esto había llegado a su límite. Algo así, independientemente si la forzaban a tener relaciones o por algún milagro se salvaba, terminaría por fragmentar su cordura... y era algo que no quería que pasara...
…
¿Dónde? -preguntó con notoria ira el Uchiha-
Es lo que estoy buscando -sentenció Kirabi con preocupación-
¿Algún lugar de referencia? -pidió saber, pues debía de llegar lo más rápido posible-
Espera... mierda, la base AMBU de Kumo, sería en los niveles inferiores -sentenció, preocupado por no haber ido ahí antes-
No podemos esperar, no sabemos que es lo que les pase a ambas -exclamó Obito con notoria ira y sobre todo preocupación-
Un clon con henge está con el Raikage, ¿Puede ser de ayuda? -preguntó con intriga el moreno-
Déjame intentarlo, vienes conmigo en caso de que algo malo pase -ordenó Obito-
…
Concentrándose, Obito empezó a comparar el chakra del Jinchūriki junto con el del clon. Había varios clones en el momento, pero tenían la esencia del Kyūbi por alguna razón que no entendía, sin embargo, de todos los clones destacaba uno por la preocupación, su chakra delataba ese sentimiento. Sin pensarlo, Obito usó su Kamui para transportarse junto con Kirabi, en segundos había recorrido una gran distancia, para fortuna de ambos el clon con henge estaba fuera de lo que parecía ser una gran habitación.
Sin problemas salieron disparados, Kirabi conocía una abertura cubierta por una ventana reforzada, a lo cual ambos se dirigieron con tal de entrar a la habitación... solo para ver algo que hizo enfurecer al Uchiha...
En la habitación había varios Shinobi, viendo con lujuria y acercándose lenta y tortuosamente a dos ojiperlas que trataban de zafarse sin éxito de sus ataduras, el rastro de lágrimas era evidente en sus ojos, y solo querían escapar de ahí. Toda la atención se la estaba llevando el Raikage quien estaba en medio de la habitación hablando, y dos ninjas de Kumo. Uno de los nuevos miembros de Akatsuki, quienes tenían a ambas Hyūga con las piernas abiertas y su intimidad a la vista de todos... el hijo de puta de Darui quería violar a la pequeña y aterrada Hinata...
"Hermanos míos... finalmente... después de tanto tiempo intentando tener en nuestro poder un Kekkei Genkai... finalmente, ¡LO LOGRAMOS! ¡LOGRAMOS TENER EN NUESTRO PODER A DOS HERMOSURAS DE OJOS PERLADOS EN NUESTRO TOTAL DOMINIO! Atada de manos, con lo poco que queda de su provocativo atuendo de mucama, y con un Genjutsu para que pueda cooperar, Hyūga Natsu, una orgullosa Kunoichi de Konoha, la única Hyūga que fue capaz de enfrentarse cara a cara contra el mismísimo Kyūbi... y del otro lado, siendo una pequeña hermosura de apretado coñito, y con su cuerpo de porcelana en desarrollo, Hyūga Hinata, hija de la perra barata que el patriarca Hyūga tiene como esposa. Antes de que empecemos a prepararlas para su vida de putas, dos de mis mejores ninjas las estrenarán en este momento... Shī, puedes estrenar con total libertad a la perra peliverde... Darui... gracias a tus valiosos esfuerzos como parte de Akatsuki, eres digno de profanar a quien lleva el título de emperatriz... espero la disfrutes..."
"Gracias Raikage-sama"
En ese momento Obito había decidido algo con rapidez, antes de ver como ambos Shinobi empezaban a acercarse con su miembro de fuera a la intimidad de ambas Hyūga. Y de un certero corte con un Kunai obligó al clon a desaparecer... mandando los recuerdos al Uchiha original...
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Fin retrospectiva
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…
…
Obito había transportado en instantes a los Jinchūrikis y al Uzumaki, quien estaba apenas consiente, querían preguntar qué era lo que pasaba, sin embargo, solo alcanzaron a escuchar gritos, provenientes de una habitación. No necesitaron ver por más de dos segundos para entender que Natsu y Hinata estaban al borde de una violación. Tanto Obito como Naruto estaban ya a su límite, habían hecho un titánico esfuerzo en pelear y mantenerse a flote, sin embargo... solo bastó escuchar la voz de sus amadas, aquella voz que ese momento iba cargada de dolor y desesperación. Ambos veían como el miembro de ambos Shinobis de Kumo se acercaba peligrosamente a sus amadas... ese grito lleno de lágrimas y súplicas los hizo reaccionar a tiempo...
…
"¡ES HORA DE QUE EL CLAN HYŪGA RENAZCA EN KUMOGAKURE, LLEVARAS A MIS HIJOS BASTARDA MALNACIDA!"
"¡FINALMENTE PODRÉ LLENARTE COMO LA PUTA QUE ERES, ROBARTE TU VIRGINIDAD Y DEJARTE EMBARAZADA COMO LA PERRA SUCIA QUE ERES SERÁ LO MEJOR PARA KUMOGAKURE!"
…
"¡SUÉLTAME! NO... YO... SOLO SOY DE ALGUIEN... POR FAVOR... POR FAVOR..."
"¡NOOOO! DÉJAME, POR FAVOR... SÁLVAME... NO QUIERO ESTO... POR FAVOR..."
…
"¡POR FAVOR... AYÚDAME OBITO-KUN!"
"¡NARUTO-KUN... AYÚDAME POR FAVOR!"
…
Para todos, aquella escena había impactado de sobremanera a cada uno de los Jinchūrikis, y en especial a ambas ojiperlas. Pero, fue en ese momento que uno de ellos había llegado a su límite, una de las pocas cosas a las que tenía miedo de que ocurrieran sería presente ante sus ojos, y solo bastó una milésima de segundo para traspasar cualquier barrera... porque finalmente...
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Había llegado a su punto de quiebre...
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Datos y demás weas:
Ø Es una verdadera mierda tratar de escribir un capítulo estando enfermo y sin inspiración, me la pasé solo diez minutos escribiendo idioteces y después los perdí en YouTube, XD.
Ø Corregir en chinga capítulos es mi pasión.
Ø A veces, para cuando me siento a escribir, tengo abierto el navegador en modo incógnito para aclarar cualquier duda en nombres, manera de escritura o técnicas, con ello no me equivoco tanto.
Ø Nunca tuve imaginación para narrar batalla. En la imaginación queda de puta madre una batalla con narración y tema de fondo, al momento de escribirlo es cuando te das cuenta de que no queda lo que uno imaginó.
Ø Este es, hasta el momento, el capítulo más largo que se ha escrito, y eso se debe a la inclusión de los nuevos personajes y problemas que se presentan. Espero lo disfruten :D.
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Próximo capítulo... Ira del emperador...
