Furia de los emperadores
Capítulo 39: Salvándote
Finalmente estaban recuperándose. Aquel conflicto en Konohagakure, y después la lucha en Kumogakure, había agotado por completo al grupo de viajeros perteneciente a los emperadores, pero habían logrado su objetivo en concreto... rescatar a Hyūga Hanabi...
En sí la pequeña Hyūga estaba dormitando en una sala médica con los demás niños rescatados, entre ellos el nieto del Hokage, quien ni siquiera tenía nombre. Cada uno de ellos había sido tratado por Orochimaru para revisar si no tenían alguna clase de veneno o potenciador físico para usarlos como armas. A la vez, tanto Hinata como Natsu habían sido internadas ahí para estudiar los daños hechos por los Jōnin de Kumo... fuera del manoseo y los golpes no había indicios de violación...
Muy a pesar de todo, el que resultó más afectado era el emperador. La capa Bijū, junto al daño recibido por el resto de los Jinchūrikis para frenar su ira, había causado grandes estragos en su cuerpo. Quemaduras de segundo y tercer grado, desgarre muscular y huesos rotos en sus piernas, una insana cantidad de hematomas, cortes por todo su cuerpo, un masivo desgaste de chakra y, lo más preocupante, un severo trauma psicológico que al parecer solo Kurama sabía.
Era demasiado el daño que el rubio Uzumaki había sufrido, y, de hecho, incluso el Sennin dudaba de que el Bijū lo sanara con rapidez, por lo que estaría postrado en cama por lo menos durante dos semanas, y eso con suerte, pues eran tantos los daños recibidos que difícilmente podría incluso estar de pie... era de hecho un milagro que tuviera la oportunidad de poder ponerse de pie a futuro...
Después de tantos análisis, y tanta organización, cada uno se fue a dormir para recuperar fuerzas. Debido a la sobrecarga de presión ejercida por las Bijūdamas, cada Jinchūriki se quedó durmiendo en el ala médica, conectados a sueros para ayudar a su cuerpo a sanar más rápido. Matsuri y Kankurō estaban al cuidado de Gaara. Zabuza, Ameyuri y Haku simplemente se quedaron dormidos al lado de Yagura. Deidara, Kurotsuchi y Yukio estaban atentos a cualquier cambio en Rōshi. Ryō quedo dormido mientras abrazaba con cuidado a Fu. Mientras que Samui, Mabui, Karui y Omoi velaban con preocupación a Kirabi. El único Jinchūriki ausente era el rubio Uzumaki, quien estaba en el cuarto que compartía con Hinata, debido a que tenía que pasar por una serie de cuidados más intensos, de los cuales solo un usuario de Byakugan podía ejercer... casualmente...
Fuera de todo, y alejado de todo, Orochimaru le daba los últimos informes a Obito y a Hinata, quien ya no resentía ese miedo de haber sido casi abusada. En sus brazos cargaba con una caja de medicinas, vendajes, sueros y demás cosas almacenadas en pergaminos, todo para el cuidado del Uzumaki rubio. Cada uno de los dos ya tenía listo su ropa para dormir, Obito solo vestía con sandalias y un short café, mientras que Hinata tenía puesta una bata para dormir, por encima de un conjunto de ropa térmica... realmente tenía frío...
…
Entonces, ¿fue puesta en un Genjutsu? -pidió confirmación Obito mientras leía el reporte de los análisis hechos en la Hyūga peliverde-
Sí, Los estudios indican que fue obligada a ver y sentir una realidad falsa para quebrarla y así, a la hora del acto, ella no opusiera ningún tipo de resistencia -respondió Orochimaru mientras tenía varias hojas con los estudios dados-
¿No se supone que el Byakugan puede ver a través del Genjutsu? -preguntó extrañado el Uchiha-
No bajo los efectos de la ira o el miedo, en este caso, al estar sometida a un constante miedo el Byakugan no pudo reaccionar correctamente, por lo cual el Genjutsu la superó -informó Hinata, recordando ese punto-
¿Qué sería tan cruel y doloroso como para romperla? Que la violen es ya demasiado para ella -preguntó Obito demasiado molesto-
Eso sería Obito -respondió el Sennin-
¿Yo? -se cuestionó el azabache Uchiha-
Pude ver algunos fragmentos del Genjutsu. Si eso fuera real ella presentaría un desgarre anal, vaginal, un fuerte sangrado en su garganta, hematomas por la zona del pecho, la espalda y los muslos. Sobre todo, ella hubiese terminado sin sus ojos, con la cabeza ensangrentada y, obviamente, embarazada. Sin embargo, eso no es todo -comentó Orochimaru, leyendo el informe de Natsu-
Por Kami, ¿Qué podría ser peor? -preguntó Hinata horrorizada por lo que le hicieron ver a la Hyūga-
Aparentemente, uno de los fragmentos de la ilusión mostraba a Obito alejándose de ella. De antemano todos saben la severa obsesión que tiene contigo, por lo que, deduzco que lo que la rompería por completo es que ella te viese y le recriminaras por algo que claramente no quería -respondió el azabache albino, mirando la reacción de preocupación de ambos-
Mierda, Natsu está muy mal -respondió Obito con notoria preocupación-
Por cierto, Orochimaru, ¿Sabes algo del daño cerebral de Naruto? -pidió saber Hinata, cambiando el tema de conversación-
No, eso es algo que no me explico. Los daños físicos se explican con facilidad gracias a todo el daño recibido, incluso, podría explicar ciertos traumas como pérdida de memoria o cambios de humor repentinos, sin embargo, lo que presenta no concuerda con ninguna lesión que se haya hecho. Lo único que puedes hacer es pedirle explicaciones a Kyūbi -informó el Sennin, leyendo el reporte del Uzumaki-
Entiendo, gracias Orochimaru -agradeció Hinata, dispuesta a retirarse-
Antes de que se me olvide, por hoy solo cúralo y cambia sus vendajes, el resto de procedimientos deben esperar hasta que su cuerpo pueda resistir la presión -recordó, dándole un instructivo-
Gracias, descansa -saliendo del lugar-
Por cierto, Obito, ¿Qué es lo que harás con Akatsuki? -preguntó el Sennin una vez la emperatriz se fue-
No lo sé Orochimaru, si te soy sincero, a este punto Pain ya debería de estar notando la ausencia de Deidara, la de Zetsu y la mía -respondió el Uchiha tomando un poco de agua-
Aún no puedo creer que pudieses asesinar a la planta esa -comentó con leve asombro-
Solo colócale un sello supresor de chakra cuando te acerques a él y ya está, era el mejor espía, pero era a la vez demasiado confiado -respondió seriamente-
Por cierto, ¿Cómo lograste quitarte el sello que te pusieron? -pidió saber con interés-
El Chakra Pulse de Naruto logró desactivarlo por completo. Por sí solo no podía quitármelo debido a las especificaciones que Madara puso en el sello. Igual, de una u otra manera tuve que lidiar con un Zetsu en mi cuerpo -explicó con brevedad-
Eso te quería preguntar, ¿Cómo es que pudiste moverte? -cuestionó dudoso-
El Zetsu que me encontró me cedió un poco del ADN de Hashirama. No preguntes porque, yo tampoco entendí bien en su momento. El hecho, ese poco me ayudó a sanar gracias al Mokuton. Con ello pude moverme al mes, cuando pasó lo de Rin -respondió levemente molesto por ese hecho-
Interesante, me dan ganas de experimentar contigo -bromeó, sacando su lengua para mojarse los labios-
Jódete -atacó molesto-
Por cierto, ¿No tienes secuelas o algo parecido? -preguntó con intriga-
No al momento. Se supone que el sello tenía a un Zetsu para asegurar la voluntad de Madara, a la hora de que el Chakra Pulse me golpeó ese Zetsu junto con el sello murió. He de suponer que las secuelas las provocaría el Zetsu -teorizó, analizando las cosas-
En todo caso, debe de haber algo que evite las repercusiones -dedujo analíticamente-
¿Por qué lo dices? -pidió saber con notorio interés-
Es algo largo de explicar según lo poco que me dijiste. Zetsu puede ser que sea creado a partir del ADN de Hashirama, por lo tanto, tú debiste de tener un Zetsu para reparar los daños que la roca te hizo, y a la vez, que lo que se te ordenara lo cumplieras. Sin embargo, recibiste directamente el ADN, por lo que, al entrar Zetsu, no podría tener el completo control de tu cuerpo debido a que ya había un ADN conviviendo en ti, por lo tanto, al morir el sello tu no sufrirías ninguna falla física gracias a que el primer ADN que entró en ti ya se había encargado de ello, y con ello, no podía haber repercusiones. Es algo muy rebuscado, pero lo bueno es que no tienes nada, créeme que odiaría que esa estúpida planta se meta con mis cosas -informó analíticamente, con un tono de molestia al final-
Jeje... en fin, suerte con cada Shinobi que secuestraste. Iré a ver a Natsu-chan... espero esté bien -se despidió, saliendo a velar a su amada Hyūga-
…
…
…
Naruto.
Vendado del pecho y de los brazos, con muy poca movilidad la cual se limitaba a sus brazos y su cabeza, y con un intenso dolor. Kurama estaba severamente cansado por todo el chakra que su carcelero usó para saciar esa sed de venganza, y, sin embargo, nunca se enojó. Él sabía la razón por la cual el Uzumaki actuó de esa manera, y eso era lo que le preocupaba, porque en ese instante su mente le jugó una mala pasada y lo hizo ver su mayor miedo... ver a su amada Hyūga siendo violada por los demás...
No importaba cuantas veces mirara sus manos, cuantas veces se recriminara a sí mismo. El intenso dolor físico, provocado por sus heridas, no podía compararse con la impotencia que sentía al haberle fallado a su novia, una cruel sensación de dolor, insuficiencia y desesperación. ¿Con qué cara Naruto podría mirar a Hinata? ¿Cómo le diría que lamentaba no haber podido protegerla? ÉL había fallado, y solo él, nadie más... él era el culpable de todo...
No llego a tiempo para salvarla, y a pesar de todas las vidas que tomó en Kumo para tratar de vengar aquella humillación, no iba a traer de vuelta la pureza de su amada ojiperla. Podía recordar los gritos de dolor, que pedían en lágrimas que pararan. Súplicas, esperanzada a que todo fuera una pesadilla, a que su amado viniese y la rescatara, pero falló. Había sido violada frente a sus ojos, y no hizo nada más que ver cómo abusaban de ella y la destrozaban física y psicológicamente... ella nunca lo perdonaría...
Agarraba su cabeza con mucha fuerza, gritando con desesperación, rogando por que los recuerdos dejaran de correr por su mente. Se golpeaba a sí mismo, presa del pánico y el intenso miedo. Las lágrimas corrían libremente, mientras seguía gritando en un cuarto con sellos de silencio a su alrededor. Nadie vendría a ayudarlo en su momento más obscuro, nadie vendría a darle una mano y ayudarlo... ella no vendría a acompañarlo como él lo hizo con ella...
Hagoromo, Hamura, cada Bijū y cada persona que lo siguió sabía que el Uzumaki buscaba la paz para vivir en un lugar al que pudiese llamar hogar, pero lo hacía con la única petición de que su amada Hyūga estuviese a su lado, así como él estaría con ella. ¿Qué caso tiene todo, cuanto no se tiene ese amor? Ya no tenía ningún motivo para vivir, porque aquel amor que tanto deseó lo perdió en un instante, no tenía caso seguir viviendo, no tenía caso seguir peleando o seguir existiendo. Fue su culpa el que Hinata saliera lastimada... y debía pagar por eso...
Con lágrimas corriendo por su rostro, y con todo el dolor acumulado en su muerto corazón, Naruto alcanzó un Kunai que estaba algo retirado de la cama en la cual estaba sentado. Kurama notó ese detalle, y con desesperación trató de forzar a su carcelero a entrar a su paisaje mental con el objetivo de retenerlo el mayor tiempo posible, pero era imposible. La voluntad de vivir del rubio había sido remplazada con el único deseo de morir, y era en vano cualquier intento que el gran Kyūbi hiciese con tal de salvar a su Jinchūriki de su propia muerte.
Llorando, Naruto empuño el Kunai con su mano izquierda, empleando toda la fuerza que tenía, y de un profundo golpe enterró el arma en su brazo derecho, cerca de sus venas, bajando con rapidez para realizar un gran corte que terminaba en su muñeca, antes de llegar a la palma de su mano. Rompiendo el vendaje y revelando las severas quemaduras y cortes superficiales que tenía. Inmediatamente la sangre empezó a fluir, y sin nada por lo que esperar, realizó la misma operación en su otro brazo... todo mientras Kurama trataba desesperadamente de hacerlo entrar en razón...
Sangre corriendo por sus brazos, cayendo por sus dedos, y con un Kunai al lado, el Uzumaki solo cayó, a la espera de que el Shinigami viniese a reclamar su vida. Podía sentir cómo su cuerpo se debilitaba poco a poco, la sensación de frío se hacía cada vez más fuerte, los párpados le pesaban y solo esperaba encontrar un consuelo al final de esto, sin embargo, un sonoro golpe lo hizo reaccionar, muy a pesar de su maltrecho cuerpo, y un grito proveniente de una voz que conocía a la perfección...
"¡¡¡NARUTOOOOOOOOOOOOO!!!"
Hinata no sabía que pensar. La reacción de su amado ante su intento de violación había sobrepasado los límites, y eso le preocupaba, pero, le intrigaba el hecho del problema mental. Kurama debería bastar para lidiar con cualquier Genjutsu, por lo cual, algo más debió afectar la mente de su amado. Tan absorto estaba en sus pensamientos que no notó el momento en que cerró la puerta. Volteó a ver a su novio, para anunciarse y esperar a que estuviera estable, solo para quedar horrorizada con la vista, con su amado emperador muriendo por dos cortes autoinfligidos en sus brazos, y un Kunai a su lado. Solo pudo dejar caer la caja de medicinas que traía consigo para gritar a todo pulmón... con un inmenso dolor...
Sin dudarlo, la ojiperla corrió para atender a su amado. Tardaría mucho en cerrar esas heridas, por lo que tuvo que optar por otra alternativa. Agarrando el Kunai, e imbuyéndolo en chakra Katon, Hinata empezó a cauterizar lentamente las grandes cortadas que tenía Naruto. Podía notar como se quejaba por el dolor, pero, nunca paró, debía hacerlo si quería verlo vivo.
Después de unos minutos, ella había logrado cauterizar esas heridas, había sudado mucho debido al severo cansancio que traía, y el dolor en su cuerpo todavía no pasaba. Cualquier recuerdo de lo ocurrido en Kumo quedó descartado por la simple escena de su novio tratando de cometer suicidio. Una ira crecía dentro de ella, algo que no podía explicar, y al ver al Uzumaki, tratando de enderezarse, no pudo evitar reaccionar.
*Slap*
Una sonora cachetada había caído en la mejilla del rubio, dejando la marca de la mano en la zona del impacto. Anonadado, Naruto solo pudo voltear a ver a su amada Hyūga, quien en ese momento lo veía con un odio inmenso, junto con lágrimas que caían de sus perlados ojos... algo en él estaba rompiéndose...
…
¡¿QUÉ CARAJOS ESTABAS PLANEANDO HACER?! -gritó Hinata en completa ira-
Hinata... yo... -murmuró el rubio, siendo interrumpido-
¡¡¡MALDITA MIERDA NARUTO!!! ¡¿EN QUÉ DEMONIOS ESTABAS PENSANDO?! -exclamó encolerizada, mirándolo con odio-
Hinata... tu... -susurró destrozado-
¡¡¡ERES UN VERDADERO ESTÚPIDO, MALDITA SEA!!! -recriminó, sin notar las lágrimas que se formaban en los ojos de su amado-
…
Aquellos reclamos venían cargados de odio, de dolor y de una ira incontrolable, y en su mente, Naruto solo sentía como su corazón se rompía por cada reclamo que Hinata le daba. Tenía toda la razón. El amor que una vez le profesó se había esfumado, todo por su culpa, por no haberla protegido. No podía pensar en algo más, el dolor era inmenso, sentía como moría poco a poco, como aquella esperanza se desvanecía en cada palabra que la ojiperla le lanzaba, le recriminaba... le gritaba...
Ya no había nada en él, y el dolor era insoportable, por lo que no vaciló al entrar a su paisaje mental. Siendo lo primero que vio la jaula que retenía a Kurama... debía de despedirse antes de acabar con todo...
"Lo siento... fallé... le fallé... y ella me lo dejó en claro... ella me odia... me aborrece... ¿De qué sirve todo este poder? ¿De qué sirve todo el entrenamiento si yo?... fallé Kurama... yo le fallé..."
"Gaki espera..."
"Ayúdala a cumplir ese sueño... el sueño de Hagoromo, de Hamura, de todos... ayúdala... es lo último que te pido..."
"Naruto no, espera..."
"Adiós Kurama... gracias por todo..."
Sin más palabras por decirse, el rubio simplemente empezó a alejarse de la jaula, perdiéndose en la obscuridad. Kurama estaba desesperado por alcanzar a su cachorro, decirle la verdad, para que no hiciera una tontería. Golpeaba la jaula con desesperación a pesar de todo el cansancio que sentía. Quería hablar con el Uzumaki, pero se había ido, se estaba perdiendo en su mente... para ya no volver...
Fuera del paisaje mental, Hinata seguía llorando, gritando de frustración y dolor, quería desahogarse, y no fue hasta que volvió a soltarle otra cachetada al rubio, que notó que ya no se movía. Su respiración, junto a sus latidos descendían con rapidez. Asustada, empezó a moverlo, en un intento de hacerlo reaccionar, sin embargo, no ocurría nada.
La desesperación empezaba a carcomerla, por lo que, con todo su esfuerzo, cargó al rubio para subirlo a la cama, y ahí empezar a checar sus signos vitales. Cada momento que pasaba era motivo por el cual alarmarse, respiración y pulso descendiendo, junto a la temperatura corporal. Hinata empezaba a espantarse por lo que estaba ocurriendo. Sin saber que hacer, solo se le ocurrió chocar su frente con la del rubio, en un intento de entrar a su paisaje mental... cosa que funcionó...
Al entrar, veía como todo el lugar temblaba, no era la primera vez que estaba en el lugar, pero, el recuerdo de la primera vez que estuvo ahí seguía presente. Sin titubear se acercó a la jaula que contenía al gran Kyūbi, notando como este solo golpeaba la jaula, tratando de salir... con notoria desesperación...
…
¿Kurama-sensei? -preguntó Hinata totalmente alterada-
¡CACHORRA! -exclamó Kurama con euforia-
¿Qué es lo que está pasando? -pidió saber con mucho miedo-
No hay tiempo que perder, el Gaki está en peligro, eres la única que puede hacerlo razonar -jadeó, debido al cansancio-
No entiendo, ¿Qué ocurre? -preguntó con verdadero miedo-
Acércate, necesito mostrarte algo -pidió, sacando lentamente sus garras de la jaula-
¿Acaso sabe por qué estaba haciendo estupideces? -preguntó con un leve toque de enojo-
Es algo más. Necesito que lo veas -pidió una vez más, con algo de autoridad y un poco de molestia-
Va... vale -respondió mansamente y algo asustada-
...
Pese al titubeo, ella se acercó, en segundos ella estaba frente a Kurama, quien, a pesar del cansancio, colocó una de sus garras en la frente de la Hyūga...
Y lo vio todo...
Cómo, a ojos de su amado, fue abusada sin piedad, sin reparo, los gritos de ayuda que lanzaba, las súplicas que pedían incesantemente que terminaran con esa cruel tortura. Cómo lo llamaba, pidiendo que la rescatara, gritando a los cielos que solo era una pesadilla, que no estaba pasando... todo eso en un simple instante...
Una vez volvió a ver a Kurama, ella empezó a temblar... por el miedo... por el terror... por el error que cometió... las palabras que Yagura le dijo cuando salieron de Iwa resonaban en su cabeza, y ahora lo estaba viviendo. Naruto creía que había fallado a esa palabra. Esa fue la razón por la cual explotó de esa manera, por la cual no dudo en arriesgarse y atacar toda Kumogakure, y era la razón por la cual quería suicidarse... porque creía que había fallado a su palabra...
Y solo pudo llorar, ella le gritó, lo cacheteó, lo maldijo, lo miro con odio, le grito con odio, lo odió por eso, sin saber que él mismo se estaba odiando. Cada palabra que le dijo lo estaba destruyendo, pero no se detuvo en ningún momento, no se detuvo a ver cómo lo destrozaba.
¡¡¿QUÉ DEMONIOS FUE LO QUE HABÍA HECHO ELLA?!!
Aterrada, y sabiendo lo que debía hacer gracias a un asentimiento por parte del Bijū, Hinata salió corriendo, adentrándose en la obscuridad que se cernía más allá de la jaula, en la búsqueda del rubio dolido, de aquel que solo quería morir, y a lo lejos, Kurama solo veía como la Hyūga corría con el corazón en las manos, susurrando algo que solo él pudo escuchar...
"Por favor... salva a mi Jinchūriki... a mi cachorro... a mi hijo..."
…
…
…
Perdido en la obscuridad, escuchando simplemente sus pensamientos, los gritos que pedían ayuda, combinados con los gritos que le recriminaban todo lo que hizo mal, le hacían sentir una verdadera mierda, pero ya no había nada que hacer.
Hinata lo miró con esos ojos de odio... los mismos ojos con los que Konoha lo miró años atrás...
Volvía a sentir ese miedo constante, volvía a ser aquel pequeño de cinco años que corría de todos esos aldeanos, volvía a ser el pequeño que se encerraba días e incluso semanas en un departamento con la esperanza de no salir herido, de que nadie lo atrapara y lo sacara para ser torturado. Había olvidado ese miedo, y ella se lo hizo ver una vez más. Y era solo su culpa. No podía pensar en algo más, ya no podía ver sus manos, sus pies, ni siquiera podía ver su nariz frente a él. La obscuridad del lugar lo había absorbido por completo, y solo se dejó caer, ya no había razón siquiera para moverse. Estaba solo, volvía a estar solo, sin Kurama, sin aquellos aliados que fue haciendo, sin Hagoromo o Hamura... sin Hinata...
Soledad, por donde volteara a ver, solo era eso el único sentimiento que tenía... soledad... solo pudo cerrar sus ojos, pues no importaba si estaban abiertos o no, solo había un profundo vacío en el lugar. Con los ojos cerrados, solo se hizo bolita, y empezó a llorar, dejando salir todo su dolor, antes de que sus mismas lágrimas reclamaran su vida o algo más pasara...
Podía sentir como un líquido lo rodeaba, no quería saber que era, sentía como poco a poco se hundía, como poco a poco la vida se le iba, la sensación de frío recorría su cuerpo, el aire se escapaba de sus pulmones y su mente se apagaba. Se sentía flotar en medio de aquel líquido, como si sus propias lágrimas lo estuvieran ahogando, su espalda había tocado un fondo, sus brazos y piernas flotaban, y lentamente moría, era el final... solo pudo soltar un último suspiro... para perecer finalmente...
…
…
…
*Goteo*
…
…
…
El abrazo de la muerte es tan cálido...
…
…
…
Pero... ¿Por qué llora?...
…
…
…
¿Por qué se aferra a mí?
…
…
…
No me dejes...
…
…
…
Naruto-kun...
…
…
…
Suaves brazos lo rodearon, aferrándose a él entre lágrimas, empezando a subir, a sacarlo de aquella obscuridad, de aquel fondo que había tocado. Rodeándose de una suave luz, solo podía ver una pequeña figura que luchaba por sacarlo de ese lugar, antes de que una luz lo cegara por completo, alcanzó a escuchar un tenue susurro...
"No me dejes... Naruto-kun..."
…
…
…
…
…
…
Abriendo los ojos, el rubio veía con claridad aquella habitación en la que estaba antes, sin embargo, su atención se la llevaba una pequeña cabellera casi azabache que lo abrazaba con fuerza, sabía quién era, y se tensó, por los recuerdos que había visto, por cómo le gritó, por lo que, instintivamente empezó a temblar. Hinata, notando esto, se separó de su amado, viendo como en sus ojos se reflejaba un completo sentimiento que conocía a la perfección.
MIEDO.
Él le tenía miedo, y eso verdaderamente le dolía, pero, no lo podía culpar. Ella le gritó cuando más ayuda necesitó, cuando necesitó de una mano para poder apoyarse. Trató una vez más de acercarse, de consolarlo y pedirle disculpas, pero vio cómo se retraía más, aferrándose a sus piernas para esconder su cara, para que no viera como lloraba. Le partió el corazón cuando lo escuchó... aquel maldito susurro...
"Por favor no me pegues... por favor... vete... no me lastimes... por favor... lo siento... pero no me hagas nada... te lo suplico... déjame solo..."
Hinata estaba destrozada también. No sabía que hacer, solo podía ver como su amado le tenía miedo, miedo por lo que le hizo, por cómo lo trató. Una última vez quiso acercarse, al momento de tocar su cabeza notó como su cuerpo se tensaba al máximo, como si esperara un golpe o un reclamo, cosa que de verdad le dolía ver. Dolor al ver como, por un simple arranque de ira, su amado Uzumaki estaba roto. Nunca quiso hacerle daño, pero había hecho un error... e iba a corregirlo con lo único que se le ocurrió...
Sonrojada, se quitó cualquier rastro de prenda superior, dejando su torso al descubierto, al igual que su amado novio. Una vez más se acercó, y viendo la mano de Naruto, la tomó con toda la delicadeza posible. Sin pensarlo, empezó a jalar la mano hacia ella, con total suavidad para no hacerlo sentir asustado, con sutileza, abrió la mano de su novio, para acercarla poco a poco a ella, hasta que, finalmente la mano del Uzumaki estaba cerca del pecho izquierdo de la Hyūga... concretamente en su corazón...
Aquel acto hizo reaccionar a Naruto, quien subió su cabeza, para sonrojarse por ver donde estaba su mano, no sabía que hacer, y, de hecho, ¿Por qué ella hacía eso? No lo entendía, ¿No se suponía que ella lo odiaba? ¿Qué es lo que debía hacer? Lo único que pudo sentir fue como la mano de la ojiperla llegaba hasta su pecho, de igual manera tocando la zona del corazón... unidos en una completa armonía...
…
¿Puedes sentirlo? ¿Puedes sentir como late? -preguntó la ojiperla con un notorio sonrojo-
Hinata... -susurró el ojiazul con un mismo sonrojo-
Sí, mi corazón late a la par con el tuyo, puede sonar muy tonto, y dirás que es una casualidad... pero para mí, es una señal de que ambos estamos conectados. A pesar de todas las adversidades seguimos y seguiremos juntos -respondió, acercándose más sin despegar ambas manos-
Pero... -susurró con dolor-
Sé lo que viste, y por más que te diga lo contrario, no me creerás, debido a que rompiste tu promesa, por lo que no te quiero obligar a cambiar, solo te pido... perdóname, por favor -pidió, soltando una lágrima de completo dolor-
Yo fallé -comentó, totalmente destrozado-
Nunca lo has hecho. Has sido siempre mi escudo ante todos los problemas, ante todos los peligros que me han asechado... tu eres mi protector, y como siempre, yo solo he sido un estorbo, alguien que solo te ha dañado sin siquiera haber pensado en ti -se recriminó, por haber sido tan tonta e ingenua-
No sé qué hacer Hinata -confesó con verdadera tristeza, temblando del miedo-
Entonces... déjame encontrar la solución por ti... déjame ser esta vez la persona que te salve... -pidió, colocando su mano libre en la mejilla de su novio-
Yo debería... ser e... esa persona... -respondió, agarrando la mano de su novia como si fuera lo más valioso-
No siempre... también tengo que velar por ti, y es algo que he olvidado este tiempo, pero... ya no más. Puedo ver lo herido que estás. Ibas a dejar todo porque no estaba contigo... perdóname... te miré como ellos te miraron a ti... prometí hacerte feliz y fallé... perdóname mucho Naruto-kun... -se disculpó, cerrando la distancia entre ellos hasta quedar frente a frente-
Yo n... no... tengo n... nada qu... que pe... perdonarte... -tartamudeó el Uzumaki con un poco de nostalgia y temor-
Sí, hay mucho... pero... no lo puedes ver... perdóname... debería ser quien te proteja y no te dañe... por favor... solo guarda silencio y déjame curarte... -suplicó chocando su frente junto a la de su amado-
Pero... -fue interrumpido por las súplicas de la ojiperla-
Por favor... -volvió a pedir, entre sollozos-
E... está bien... -tartamudeó con algo de incredulidad y temor-
…
Recogiendo la caja de medicinas, Hinata se sentó en la cama, empezando a curar todas las heridas que su novio mostraba. Quemaduras, cortes superficiales, e incluso los dos cortes profundos que se había hecho. Esta vez, ella estaba cuidando a su amado como debió de ser desde un principio, y a pesar de todas las dudas que inundaban al rubio, su amada Hyūga se encargaba de hacerle saber que él no tuvo la culpa de nada. Demostrándole que nunca lo quiso lastimar, que nunca lo quiso herir y que solo se preocupó por él, reaccionando de la peor manera.
…
Y... listo. Ya estás -finalizó, terminando de vendar los brazos del rubio-
Gracias -agradeció con mucha vergüenza-
¿Te duele algo Naruto-kun? -pidió saber con notoria preocupación-
Solo aquí -respondió, señalando su roto corazón-
Perdón -se disculpó, acariciando su cabello-
¿Por qué me sigues cuidando? A pesar de que por mi culpa abusaron de ti -preguntó totalmente roto-
No lo hicieron... te lo dije... llegaste a tiempo para salvarme... -confesó, sonriendo con melancolía-
No me mientas por favor -pidió el rubio negándose a creer eso-
No te estoy mintiendo, no a ti -confesó, viendo cuanto daño era el que guardaba su novio-
Por favor deja de mentir -rogó entre lágrimas, ocultando su rostro entre sus piernas-
Están tan sumido en tu dolor, Kurama tenía razón, tan destrozado estás cariño... -comentó con mucho dolor-
Por favor... ayuda... -pidió, aferrándose a la mano de su novia, como un niño pequeño aferrándose a la mano de su madre-
Vamos a dormir -pidió Hinata acostándose-
Pero... -fue interrumpido por la dulce voz de su ojiperla-
Confía en mí, ven -pidió una vez más-
…
Jalándolo, Hinata se acostó, colocando al rubio entre sus pequeños pechos, sonrojándolo por completo al sentir el lugar donde reposaba su cabeza. Tan pronto se acomodaron, la ojiperla agarró una cobija gruesa para taparse junto a su novio. Poco a poco le mostraba sus recuerdos con ayuda de Kurama, esa era la razón por la cual lo colocó cerca de su corazón... para poder sanarlo poco a poco...
Ella le mostró en primera instancia lo que vivió en Kumogakure, como fue salvada antes de que el acto fuera llevado a cabo, y poco a poco le mostraba cada cosa que él le había hecho por ella. Cada momento en que la hizo feliz, en que la hizo sentirse amada, en que la consoló cuando sus pesadillas la sobrepasaban. Cada instante que pasó con su novio, y donde poco a poco le dejaba ver lo que ella sentía... lo mucho que realmente lo amaba...
Poco a poco Naruto se quedaba dormido con los recuerdos de Hinata, viendo cada momento que ella vivió, y consolándose en cada momento feliz que ellos dos vivieron, quería hablar, quería decir algo, pero solo le bastó sentir la mano de Hinata en su cabeza para saber que no había que decirse nada entre ellos, solo quedaba dormir, pensando en aquellos momentos en donde ambos eran felices, con una promesa que seguí a intacta a pesar de un error. Y donde aquel que había sido el más afectado se aferró a su salvadora, quien solo pensaba en algo antes de corresponder a aquella muestra de desesperación... como un niño pequeño buscando el consuelo de su madre... porque, al final de cuentas, Hinata era en sí su todo para él...
…
…
…
Natsu.
¿Por qué? Era lo que ella se preguntaba bajo la regadera. Presa de una ilusión en la que fue violada de inimaginables maneras, sin embargo, para ella todo eso fue muy real. ¿Cómo podía realmente consolarse si había sido abusada? No sabía que hacer, solo quería morir ya, no le quedaba nada por lo que realmente luchar. Años y años de evitar eso, por una promesa que se hizo a sí misma...
Mi cuerpo y alma serán solamente de Obito y de él. No de nadie más...
Con amor y recelo cuidó su cuerpo de las garras de varios Hyūga, enemigos y aliados que querían tomarla de miles y miles de maneras, una promesa del más puro amor que guardó cálidamente en su corazón. Nunca le importó el tiempo que había pasado, nunca le importó las insinuaciones que había rechazado bruscamente, y nunca le importó las habladurías de los demás a su alrededor. Ella quería seguir siendo pura y santa hasta morir, para así demostrarle a su amado en el más allá la muestra de que su amor era verdaderamente genuino. Cuando se reencontró con Obito, Natsu no dudó en darle ese tesoro que muchos habían deseado y no consiguieron.
Esa era la razón por la cual a Natsu le aterraba el simple hecho de ser manoseada por alguien más. Porque para ella, su cuerpo era el regalo perfecto para la persona que la había salvado de un terrible destino. Natsu nunca dudó en entregarse a Obito, con tal de hacerle saber lo tanto que lo amaba, sin importar el paso del tiempo. Y a pesar de haber perdido su virginidad con el Uchiha, nunca quiso experimentar ese placer con alguien más. Para ella, el sexo era algo que se hacía con la persona a la que amabas profundamente... y eso era el vivir que habían destrozado...
No importaba cuantas veces se pasara aquella rojiza esponja por todo su cuerpo, esa sensación de estar asqueada no se iba por más que tallaba. Era tanta la desesperación que su blanquecino cuerpo de porcelana tenía varias heridas provocadas por la esponja, quería eliminar esa sensación de suciedad, de repugnancia, pero no podía. Sus lágrimas fluían libremente por su rostro, llorando de dolor y desesperación, no quería ser usada como vertedero de semen, ni que su cuerpo quedara mancillado, pero eso fue lo que sintió... una terrible sensación que no se podía ir...
Por más que lo intentara, por más que tallara, y por más que suplicara, esos recuerdos no se iban, esa sensación no se iba, ese dolor no se iba. Solo quería morir, desaparecer y terminar con todo. No quería luchar ya... y eso era lo que podía ver Obito...
¿Cómo puedes ayudar a alguien que fue violada? Era lo que el Uchiha se preguntaba. De antemano sabía que la peliverde no fue violada, solo fue presa de un Genjutsu, pero, para ella, todo lo que vivió en esa ilusión era real. Las lágrimas y la desesperación por quitarse ese sentimiento de asquerosidad denotaban lo rota que estaba, lo rota que quedó su mente. Para Obito, Natsu fue la niña más pura, y quien siempre le demostró una gran lealtad. Cuando vio sus recuerdos no pudo caber en el asombro, la niña alegre creció con el recuerdo de un azabache en lo más profundo de su corazón, cuidó su cuerpo con el único objetivo de demostrar ese amor por él, y solo para él. Nunca se había sentido tan amado por alguien, y eso era lo que lo destrozaba... ver a esa persona totalmente muerta...
Ojos perlados de vida y esperanza, se tornaron en simples perlas vacías carentes de sentimiento, fina piel de porcelana blanca, sedosa al más simple tacto, cubierta de sangre y heridas abiertas, corazón noble lleno de sueños y esperanzas reducido a un simple cascarón lleno de dolor y miedos, una mujer valiente, que había luchado en contra del mundo por varios años, fragmentada en una simple víctima con el único deseo de morir. ¿Cómo podía ayudarla? ¿Cómo podía salvarla? ¿Cómo ÉL y solo ÉL podía salvarla? No lo sabía, pero iba a hacer algo por ella, por la única mujer que lo amó con sinceridad y anhelo... era el momento de demostrarle que de verdad la amaba...
A pesar de todas las dudas, la melodiosa voz de Obito detuvo cualquier movimiento de Natsu, quien por instinto y el dolor en sus recuerdos había cerrado los ojos, no quería volver a ver esos negros ojos llenos de decepción y rabia, no quería volver a ese lugar otra vez, por lo que se aferró de su esponja, como si al soltarla ese momento volvería a suceder. Tenía tanto miedo que era notorio su temblor, era notorio su desesperación por salir de ahí, y aun con todo ello, nunca pudo encontrar la voluntad para moverse... solo quería olvidar todo...
Con el mayor cuidado, Obito había cerrado aquella regadera, y había cubierto a Natsu con una toalla, era lo único que se le podía venir a la mente, sin provocar un ataque de pánico. Era realmente doloroso ver a aquella Hyūga tan destrozada, tan humillada... tan fragmentada... que solo pudo hacer una única cosa... abrir la puerta y dirigirla a la cama, en un intento de reconfortarla...
Con lentitud, y demasiado titubeo, Natsu había salido del baño, y se había sentado en la cama, aferrándose a la toalla en un intento de cubrir su cuerpo. El miedo de ser vista con lujuria rondaba en su mente, y para ella, el miedo de que su amado viera su mancillado cuerpo era lo que la hacía aferrarse a aquel objeto que era su salvador en ese momento. No quería ver cómo la persona por la que luchó tanto la hacía a un lado, no quería eso, por lo que solo se aferró más a su toalla, y haciéndose bolita, empezó a llorar con un amargo llanto, cargado de todo su dolor... de todo por lo que quería olvidar...
Era tan doloroso ver como Natsu se rompía mentalmente, cómo ella solo deseaba su muerte, para redimirse por algo que no pasó y de lo cual no tenía ninguna culpa. No sabía que hacer, y sabía que en el momento en que ella sintiera su tacto, se retraería a modo de protegerse, y que cualquier movimiento empeoraría todo. No podía quedarse ahí solamente viendo como su amada moría lentamente, producto de sus heridas, por lo que, arriesgando todo, sacó de un cajoncito una pomada para aliviar sus heridas... esperanzado a irla sanado de poco en poco...
Al simple tacto de la mano de Obito, Natsu se había alertado, alejándose de esa mano, en un intento de protegerse. Una vez más, Obito había tocado su cabeza, solo para volver a recibir la misma respuesta, algo que de verdad le dolía, pero no la culpaba. Era normal que lo hiciera después de lo que vio. Pero... seguía sin saber que hacer, hasta que recordó algo... algo que solo él tuvo la dicha de oír...
Sin miedo, y con algo en mente, se había acercado a la ojiperla, y había acariciado levemente su cabeza. Era obvio que la reacción de Natsu iba a ser alejarse, sin embargo, Obito la acercó a su pecho. Casi al instante Natsu empezó a querer alejarse, aunque no tuvo éxito. Inmediatamente empezó a llorar, queriendo olvidarse de aquella sensación. Sabía que era su amado quien estaba ahí, y era ese el motivo por el cual quería alejarse. No quería recibir ningún insulto o reclamo, solo quería estar sola, quería estar en completa soledad para desaparecer. Iba a gritar, con el único objetivo de alejarlo, sin embargo, el tarareo de Obito, junto a una canción que podía escuchar de la suave voz del azabache, la hizo olvidarse de todo... esa canción que había escrito y había cantado para él...
…
Ghost In A Flower
(Yorushika)
...
Mō wasurete shimatta ka na
(No sé si lo has olvidado)
Natsu no kokage ni suwatta mama
(Sentados a la sombra de un árbol de verano)
Aisu wo kuchi ni hoorikonde
(Mientras comíamos helado)
Kaze o matte ita
(Esperamos el viento)
Mō wasurete shimatta ka na
(No sé si ya lo has olvidado)
Yononaka no zenbu uso-darake
(Que el mundo es una mentira)
Hontō no kachi o futari de sagashi ni ikō to waratta koto
(Reíamos mientras buscábamos el verdadero valor)
...
Wasurenai yō ni
(No lo olvides)
Iroasenai yō ni
(No te desvanezcas)
Katachi ni nokoru mono ga subete ja nai yō ni
(No se trata de cosas que perduran para siempre)
Kotoba o motto oshiete
(Dime más palabras)
...
Natsu ga kuru tte oshiete
(Dime que el verano se acerca)
Boku wa egaiteru me ni utsutta no wa natsu no bōrei da
(Estoy dibujando el fantasma de verano que se refleja en mis ojos)
Kaze ni sukāto ga yurete
(Mi falda se balancea con el viento)
Omoide nante wasurete
(Olvidando los recuerdos)
Asai kokyū o suru
(Respirando suavemente)
Ase o nugutte natsu-meku
(Limpiando mi sudor, como en verano)
...
Mō wasurete shimatta ka na
(No sé si lo has olvidado)
Natsu no kokage ni suwatta koro
(Mientras nos sentábamos a la sombra de un árbol de verano)
Tōku no oka kara kaodashi ta kumo ga attaja nai ka
(En las colinas viste asomarse esas nubes)
Kimi wa sore o tsukamō to shite
(Como un idiota)
Baka mitai ni sora o kitta te de
(Tratabas de agarrarlas con tus manos)
Boku wa kami ni kumo hito-tsu o kaite
(Con una sonrisa dibujé una nube)
Waratte nigitte misete
(Agitándola te la mostré)
...
Wasurenai yō ni
(No lo olvides)
Iroasenai yō ni
(No te desvanezcas)
Rekishi ni nokoru mono ga subete ja nai kara
(No se trata de lo que queda en la historia)
...
Ima dake kao mo nakushite
(Solo por ahora)
Kotoba mo zenbu wasurete
(Olvidé todas las palabras)
Kimi wa waratteru
(Estás sonriendo)
Natsu o matte iru boku-ra bōrei da
(Sólo somos fantasmas esperando el verano)
Kokoro o motto oshiete
(Cuéntame más sobre tu corazón)
Natsu no nioi o oshiete
(Dime a que huele el aroma del verano)
Asai kokyū o suru
(Respirando suavemente)
..
Wasurenai yō ni
(No lo olvides)
Iroasenai yō ni
(No te desvanezcas)
Kokoro ni hibiku mono ga subete ja nai kara
(No se trata de las cosas que resuenan en nosotros)
...
Kotoba o motto oshiete
(Dime más palabras)
Sayonara da tte oshiete
(Dime que es un adiós)
Ima mo mirun da yo
(Todavía veo)
Natsu ni saiteru hana ni bōrei o
(Los fantasmas en esas flores del verano)
Kotoba ja naku te jikan o
(No me des palabras, dame tiempo)
Jikan ja naku te kokoro o
(No me des tiempo, dame tu corazón)
Asai kokyū o suru
(Respirando suavemente)
Ase o nugutte natsu-meku
(Limpiando mi sudor como en verano)
...
Natsu no nioi ga suru
(El aroma a verano)
Natsu no nioi ga suru
(El aroma a verano)
...
Mō wasurete shimatta ka na
(No sé si lo has olvidado)
Natsu no kokage ni suwatta mama
(Sentados a la sombra de un árbol en verano)
Aizu o kuchi ni hōrikonde kaze o matte ita
(Mientras comíamos helado, esperamos el viento)
…
Mientras Obito cantaba, iba acariciando la piel lastimada de su amada, untándole un poco de la pomada para irla sanando. Natsu nunca opuso resistencia al quedar hipnotizada por aquella canción, no fue sino hasta el final que finalmente pudo hablar, susurrando las últimas palabras de aquel recuerdo de antaño...
"Aizu o kuchi ni hōrikonde... kaze o matte ita..."
Era lo único que salió de su boca, e instintivamente volteó a ver a Obito, quien solo tenía la más dulce mirada dirigida a ella, una mirada llena de amor, cosa que, sorprendió completamente a Natsu, y que la hizo finalmente reaccionar, lanzándose a los brazos de su amado para encontrar un consuelo... una cura para su dolor...
…
Co... ¿Cómo...? -murmuró Natsu, completamente asombrada-
Fue en aquella tarde de verano, justamente ese verano en medio de la guerra, en donde cantaste. Cada verso representa un recuerdo. La vez en que nos conocimos, las tantas veces que comíamos helado después de un arduo entrenamiento, las risas provocadas por los fracasos que teníamos en alcanzar nuestros sueños... sobre todo, esa canción era tu manera de confesar tu amor, sin que yo me diera cuenta -respondió Obito, pensando en todos esos momentos-
Pero... creí que... la habías olvidado... yo... -tartamudeó la ojiperla, completamente dolida y destrozada-
Nunca la olvidé... y nunca te olvidé... porque al final también eres lo que más aprecio Natsu... -respondió el ojinegro, acariciando levemente su mejilla-
Pero... estoy usada... sucia... desgastada... -confesó, alejándose de la mano de Obito-
Lo sé... y a pesar de eso... no me importa, siempre y cuando seas tú la que esté bien -añadió, mirándola con ojo llenos de dolor y remordimiento-
Pero... te fallé... dejé que otro hombre se metiera en mí... yo te fallé... -se recriminó a sí misma, con una mirada perdida-
Nunca lo has hecho... nunca me has fallado... -añadió el azabache, tratando de alcanzar su mano para darle una muestra de afecto-
Fui usada por ellos... tengo sus manos en todo mi cuerpo... yo... no deberías tocarme... estoy muy sucia... -se insultó a sí misma, cubriéndose una vez más con la toalla-
¿Puedes cerrar los ojos... por favor? -pidió el Uchiha, sin tener otra manera para ayudarla-
Si lo hago volveré ahí... ellos estarán ahí... riéndose de mí... abusando por completo de mi cuerpo... por favor no me pidas eso... -suplicó, llorando a mares por los recuerdos y las dolorosas sensaciones-
Por favor, Natsu... confía en mí... -volvió a pedir el Uchiha-
No... te irás y yo... seguiré ahí... atada mientras ellos... ellos... -tartamudeó la Hyūga, haciéndose bolita al sentir aquellas sensaciones-
Confía... cuando vuelvas a abrir los ojos, estaré ahí para ti, y solo para ti -prometió el azabache, mirándola con amor-
Lo... lo... ¿Prometes? -pidió esperanzada la peliverde, mirándolo con unos ojos que tenían un leve destello de esperanza-
Sí... te lo prometo... -respondió cálidamente-
E... esta bien... -susurró, haciendo caso-
…
Con miedo, cerró los ojos, y solo sintió como su amado se paraba de la cama. No sabía que estaba pasando, un metal frío recorría su cuello, mientras que un pequeño papel era colocado en su frente. Quería llorar, en su mente creía que Obito la mataría por haberse dejado violar. No quería creer eso después de lo que él le cantó. Aquella canción que antaño escribió sólo para él. Las lágrimas empezaron a caer de sus perlados ojos, esperanzada a que esa tortura acabara. Sin embargo, solo escuchó unos cuantos golpes de manos, y sintió como las manos de su amado le tapaban los oídos, mientras que un dulce beso era depositado en la frente de la peliverde... un casto beso lleno de amor...
Separándose del beso, Natsu solo podía sentir una gran picazón en todo el cuerpo acompañado de una sensación de leve ardor. Creía que iba a ser castigada. Su mente se centraba en eso, No quería abrir los ojos, tenía miedo, miedo a que su amado la dejara sola, miedo a volver a verlos, a volver a sentir como era forzada a tener sexo con ellos. No quería eso, sin embargo, la voz de su amado retumbó en su mente, frenando cualquier pensamiento.
"Abre tus ojos"
Tenía miedo... tenía pavor y estaba aterrada, no quería abrir los ojos, quería cerrarlos para siempre, pero había algo, que la hizo hacer lo contrario. Lentamente fue abriendo sus perlados ojos, hasta ver, una vez más, a Obito, quien le sonreía cálidamente... sin ningún indicio de odio...
…
Obito... -murmuró con un tenue rastro de felicidad la ojiperla-
¿Recuerdas lo aferrada que estabas a tu destino? La rama secundaria está obligada por el sello que les ponen, mientras que la rama principal... -habló el ojinegro, siendo secundado por su compañera-
Puede extender sus alas y ser partícipe de su camino sin estar atados al destino... era lo que decía antes... ¿Qué tiene que ver eso? -preguntó, con un toque de tristeza y dolor-
Mírame a los ojos pidió, mientras sus ojos cambiaban para mostrar el Sharingan-
…
Un Genjutsu, que en realidad era lo que Obito había visto, lo que él había vivido, y aquel segundo en que el Genjutsu duró, hizo reaccionar a Natsu... dándole otra perspectiva de los hechos...
Ella recordaba al primer hombre que la había violado, sin embargo, aquel desgraciado nunca llegó a estar dentro de ella, fue un solo momento donde Obito lo frenó al instante, matándolo frente a ella, y demostrándole la verdad de la cual no podía ver... ella no fue violada...
…
Co... -murmuró con incredulidad Natsu, sin poder creer lo que vio su amado-
Junto al emperador, llegamos a tiempo para salvarlas... nunca fuiste usada Natsu... nunca fuiste violada -respondió Obito, finalmente tocando su mejilla con su mano-
Pe... pe... -tartamudeó, sin saber que hacer-
No sé quién fue quien te manoseó y te metió en el Genjutsu, pero te hizo ver y sentir en un instante una falsa realidad, con tal de que terminaras destrozada mentalmente, y no opusieras resistencia -explicó, para la sorpresa de la Hyūga, quien solo podía tartamudear-
Yo... yo no... pero... ¿Tu cara? -preguntó dolida, con lágrimas saliendo de sus perlados ojos
Sé que te dolió ver que, aquel falso yo te despreció, pero mírame -agarrando con suavidad su mentón para que la viera a los ojos- nunca te he despreciado, sin importar tu pasado. No me importa lo que hayas sido. Si yo era el primero o uno más de tantos con quien disfrutaste en una cama, te quiero y te amo por quién eres. Porque no me importa lo que haya pasado, te amo por lo que eres para mí, la niña que siempre me sonreía, y se alegraba de verme... porque eso es lo que eres para mí. Sigues siendo esa niña que siempre me alegró los días -confesó, regalándole una cálida y sincera sonrisa-
Yo... pero... ¿Por qué? -pidió saber, sin creer en esas palabras debido a todo lo que vivió en la ilusión-
Porque eso es lo que me importa. Me dijiste muchas veces que te avergonzabas de tu sello, que no querías que viera tu frente al descubierto -recordó, como parte de un plan improvisado-
Eso me ha hecho sufrir -confesó, tocando su frente con mucho dolor-
Entonces... ¿Por qué no miras tu frente una vez más? -pidió, mientras le daba un espejo pequeño-
…
Haciendo caso, ella se había mirado al espejo, y lo que vio la había dejado sin palabras. No lo podía creer, incluso lo activó por ella misma. Tantas veces lo había activado para soportar el dolor y así evitar que alguien más se aprovechara de esa debilidad y abusara de ella, pero no era una ilusión, ni una mentira cruel...
"El sello del pájaro enjaulado había desaparecido de su vida..."
…
El... el... -tartamudeó la ojiperla en total incredulidad-
Encontré la forma de quitarlo mientras estábamos en el clan -confesó el ojinegro, sonriendo una vez más-
Yo... ¿Soy libre? -se preguntó a sí misma, sin poder creer lo que estaba pasando-
Eras una pequeña pajarita que anhelaba volar libre. Y durante años luchaste contra tu jaula, con la simple oportunidad de ser lo que tu querías. Años de dolor y sufrimiento, recompensados hoy. Pude evitar aquel acto que te destrozaría por completo, y por fin pude librarte de ese sello... eres libre Natsu-chan, eres finalmente libre -respondió Obito con notoria alegría-
Soy... finalmente... -susurró con unas cuantas lágrimas de felicidad-
Sí... eres libre de elegir tu destino, y escoger lo que desees... y quiero formar parte de esa elección... -confesó, agarrando las manos de su amada y uniéndolas, para acercarlas a su pecho-
Obito... -susurró Natsu, perdida en sus pensamientos-
Quiero ahora ser yo el que te cuide, el que vele por ti y el que rece por tu seguridad y tu descanso. Me mostraste que podía ser amado, a pesar de haber cometido miles de actos imperdonables... y, sobre todo, nunca dejaste de creer en mí... me amaste a pesar de no haber estado contigo por casi más de diez años... y quiero sanar cada herida que tuviste que soportar con tal de cumplir esa promesa de amor que con todo tu afecto me diste -pidió, con una mirada de melancolía y un toque de tristeza-
Obito-kun... yo... ¿Por qué? Estoy muy dañada... muy herida... muy rota... -preguntó, sin saber que hacer-
Porque me importas... porque realmente me importas... a pesar de haber estado enamorado de Rin, te quedaste conmigo sin importar si éramos novios o solo amigos... ese desinterés tuyo me enamoró cuando finalmente abrí los ojos... nunca me sentí tan especial... y por idiota te dejé sufrir tanto tiempo... perdóname Natsu-chan... perdóname... pero, por favor... no quiero perderte... no a la única persona que me ha amado... no me dejes... -suplicó, llorando por haber abandonado a su amada ojiperla-
…
Ambos sabían amar a su manera, pero ninguno de los dos había afrontado su pasado, debido a la culpa que los carcomía. Obito hizo tanto para tener a su lado a Rin, dejando de lado a la persona que de verdad lo amó sin ninguna mentira, y abandonándola a su suerte. Natsu siempre se culpó por nunca decirle la verdad a su amado, haciéndolo vivir una mentira con la cual 'murió' en esa misión. Después de tantos años perdidos, ambos estaban frente a frente, afrontado todo su dolor juntos... finalmente juntos...
Ella siempre lo dijo, fue Obito quien la salvó de su destino y la hizo ver más allá de su Byakugan, formando la Kunoichi que antaño fue. Ahora, le había salvado una vez más, la había librado de una cruel ilusión donde fue violada, eliminando aquel deseo de querer morir por romper su promesa más sincera, y le había regalado su libertad, quitándole el sello que la había hecho avergonzarse de su frente y de su vida. Y, sobre todo, él le pedía disculpas por algo que no fue su culpa. Un trágico camino que los separó a ambos, causado por externos, y que los hizo vivir con su propio dolor. Ya no había dudas para ellas, a pesar del miedo que sentía por haber sido manoseada y casi abusada, no dudó en hacer eso...
Sin ningún miedo, y sin importarle el ardor en su piel, las múltiples inseguridades que tenía, o el estar desnuda frente a su amado, Natsu se lanzó a Obito para envolverlo en un fuerte abrazo, que le transmitía la respuesta que buscaba el azabache.
"Quiero estar contigo... elijo quedarme contigo..."
Ambos estaban llorando, porque, a pesar de todo, eran aceptados a pesar de todo su pasado. Natsu estaba realmente feliz, era aceptada a pesar de que fue manoseada. Ella era aceptada por el único hombre al que había amado durante toda su vida, y de igual manera, Obito era correspondido por la única mujer que nunca le mintió. Estaban perdidos en ese mundo de ensueño, que no se dieron cuenta cuando fue el momento en que ambos empezaron a hacerlo... a entregarse una vez más...
A diferencia de la vez anterior, esta vez era lento y armonioso, no querían gritar desenfrenadamente o llenar la habitación de gemidos. Solo querían sentir el amor correspondido del otro, con caricias que demostraban el más sincero amor. Cada vaivén de caderas era una lenta danza en la que ambos participaban gustosos. Cada embestida que Obito le daba a Natsu era una muestra más de todo el amor que desbordaban, cada suspiro que aquella ojiperla soltaba era una declaración silenciosa de amor y deseo. Y no fue hasta que llegaron a su liberación donde el amor de ambos se encontró en una armoniosa combinación. Porque en ese preciso momento, no les importaba si incluso aquella pequeña entrega de amor daba como resultado un fruto sagrado... ellos aceptarían con gusto cualquier cosa con tal de estar juntos...
…
Obito-kun... gracias... -agradeció, mientras se dejaba caer en la cama-
Siempre fuiste tan hermosa... gracias por estar aquí... -agradeció también, abrazando a su amada novia-
Eres lo que tanto soñé... y eres completamente mío... -confesó la ojiperla, respondiendo al abrazo de una manera posesiva-
Tan posesiva... eso me encanta... -se rió el ojinegro, acariciando su cabello-
No tienes miedo de que... ¿Termine embarazada? -pidió saber con un poco de temor-
No... quiero estar contigo para siempre... y quiero formar finalmente una familia... junto a la mujer que me ama... ambos, protegiendo a nuestro pequeño retoño -confesó, colocando una mano en el vientre se la Hyūga-
Eso suena muy lindo Obito-kun -respondió perdidamente enamorada-
Por cierto, ¿Ya viste lo que tienes en el cuello? -preguntó con intriga Obito-
No, es un -viendo el collar que antaño Obito mandó a hacer para ella- espera... ¿Eso es...? -susurró Natsu con ojos llenos de asombro al ver el peculiar dije-
En ese entonces no entendía por qué dibujabas muchos corazoncitos, pero lo atribuí a que te gustaban mucho, así que mandé a hacer un dije con forma de corazón como los que dibujabas. El verde es por tu hermoso cabello, que era muy peculiar y siempre me recordaba a ti, perlas que asemejaban a tus ojos llenos de alegría, formando el logo del clan por el cual siempre estuviste orgullosa de pertenecer. Los años no han tratado bien al collar, perdona si es algo ya muy viejo para... -explicó, para ser interrumpido por una corta respuesta-
Es perfecto -exclamó, envolviendo el dije en sus manos para llevarlo a su pecho-
¿Eh? -cuestionó asombrado el azabache-
Es perfecto para mí... me gusta... gracias... -agradeció la ojiperla, sollozando de felicidad por todo el amor que Obito le estaba dando, por saber que no era odiada-
¿Hablas en serio? -pidió saber-
Sí, gracias por estar aquí hoy Obito-kun... te amo... te amo mucho mi Obito-kun... -confesó, acurrucándose para dormir en los brazos de su amado-
Y yo a ti... Natsu-chan... -respondió, cubriéndose con cálidas sábanas y pensando en algo antes de quedar dormido-
…
…
…
Y era así, como dos personas que se habían perdido en un inimaginable dolor habían sido salvadas, porque eso era lo que sus amadas parejas evitarían. Una chica perdida en falsos recuerdos donde una promesa se quebró, y un chico al cual su mente le jugó una mala broma. Ambos querían solo acabar con su vida, pero nunca estarían solos, porque había alguien dispuesto a ayudarlos, y ese alguien los cuidaba, mientras un último pensamiento corría por sus mentes antes de entregarse a los brazos de Morfeo...
…
…
…
"Siempre has sido tan protector con los demás... pero ahora veo que nadie veía el dolor y miedo que guardabas... incluso yo fui ciega una vez al no notar eso... tanto tiempo, que finalmente terminaste por explotar... tantas vidas que tomaste, con tal de vengar la humillación por la que me hicieron pasar... la muestra de amor más sincera que me pudiste haber entregado... y como tonta seguía dudando de las cosas... pero ya no más... y esta vez ya no más..."
…
"Fragmentos de lo que antaño fuiste siguen en ti, fragmentada por todo ese dolor que tuviste que soportar por mi maldita culpa... el completa soledad lograste alzarte como la mujer fuerte que llegó a anteponerse a todo... y por culpa de una ilusión finalmente cediste... ¿Cómo puedes ser tan fuerte y frágil a la vez? Es algo que no puedo saber con certeza... pero me toca ahora ser aquel apoyo que te mantenga de pie... y que sane tu frágil y puro corazón..."
…
…
…
"Ahora seré yo quien te proteja Naruto-kun... quien vele por tus sueños y por tus esperanzas... has hecho mucho para mantener unido a un grupo de inadaptados, cargando con su dolor... pero no pude cargar con el tuyo... seré yo quien ahora se pare frente a ti para recibir el daño... quien te cargue cuando ya no puedas más y quien te brinde un hombro para que puedas desahogarte sin que nadie te juzgue cariño... porque eso es lo que quiero hacer... siempre correr a ti para estar siempre a tu lado... ayudándote... apoyándote..."
…
"Rezaste tanto por mí sin cuidarte o velar por ti más que para cumplir la promesa de tu corazón... es momento de que dejes de rezar, para que yo tome tu lugar... ser ahora el escudo que te proteja y la espada que te defienda... ser la barrera con la que puedas ocultarte cuando tus miedos te superen, y ser el confesor de tus temores y tristezas... porque ya hiciste tanto para llegar hasta mí... y ahora es mi turno de llegar hasta ti, haciendo lo mismo que has hecho desde que prometiste amarme... porque es hora de velar por ti, y hacer todo lo necesario para que aquella Natsu de antaño vuelva a mí... curándote... amándote..."
…
…
…
Salvándote...
…
…
…
Datos y demás weas:
Ø La canción usada, al momento en que Obito tararea, pertenece a la película llamada "Amor de gata" en caso de que nadie la conozca. Usarla fue en parte una idea de último minuto, debido a que la traducción más fiel que encontré es parecida a lo que Natsu narra en sus recuerdos de antaño, es decir, ciertos versos, como conocerse en un día soleado o entrenar juntos, por lo que viene de perlas con la situación.
Ø Escribí primero este capítulo antes que el anterior debido a que carecía de inspiración para hacer el anterior. Por fortuna sabía cómo llegar a los hechos mostrados aquí, por lo que no se dificultó incluir una explicación en el capítulo anterior.
Ø Sinceramente escribir este capítulo si me dio un poco de tristeza, más aún por tratar de meter en contexto todo el dolor que sentían en el momento Naruto y Natsu, en especial Naruto tratando de suicidarse.
Ø El Obito x Natsu empieza a agradarme más.
