Furia de los emperadores

Capítulo 40: Sanando heridas

Un mes, ese fue el tiempo que había pasado desde el asalto a Konoha y el rescate de Natsu y Hinata en Kumogakure, la mitad del tiempo que Hagoromo les había dado a los emperadores se había acabado finalmente. Y en ese mes todos estaban recuperándose de lo vivido, en especial el Uzumaki rubio y la Hyūga peliverde, quienes tenían las heridas más profundas, en el caso de la ojiperla puede que no fueran tan graves en cuestión a lo físico, pero el daño psicológico era preocupante en ambos casos... ambos realmente tenían severos traumas...

Para ese tipo de daño, uno en el cual hasta hay intentos de suicidio por parte del afectado, no bastan palabras bonitas en un solo día, se necesita de un largo proceso de terapia y recuperación, y dependiendo de lo vivido es el proceso que se lleva, pues no todas las mentes pueden funcionar de igual manera al mismo proceso. Algunos pacientes pueden superar los traumas con suma facilidad, e incluso los estudios psicológicos que se le hacen es para rectificar que no esté mintiendo, en otros casos lograr que el afectado pueda participar en una simple conversación es considerado como un gran avance. Todo depende de lo que pasó para saber cómo tratarlo, pues es esto lo que hace que el mismo tratamiento sea efectivo, y que no fuerce al afectado a tener que conseguir un avance por sentirse bajo presión, aunque hay casos en donde hay mucho más daño. Casos como la tortura o la violación dejan heridas psicológicas tan severas que incluso llegan a ser incurables a pesar de que se le brinde todo el apoyo al afectado, y ese era el punto... era el último caso lo que hacía que Naruto y Natsu tuvieran problemas...

Hecho era que Natsu no había sido forzada a un contacto sexual en Kumo, pero la ilusión a la que fue sometida la había roto mentalmente, y a pesar de que, en la misma noche Obito le hiciera el amor de una manera tierna y amorosa, no bastaba para curar cada herida mental que sufrió. Había sentido cada sensación tan real, que fue para ella su punto de quiebre. Años y años de soportar las insinuaciones, los intentos de abuso y los múltiples depravados que la veían con lujuria le habían explotado en cara en el instante en que fue adentrada en el Genjutsu. Todos sabían que es lo que había pasado en cuanto las vieron, era un alivio en conjunto saber que ninguna de las dos Hyūga habían sido violadas, pero eso no quitaba el hecho de que las habían hecho sufrir, y en especial a Natsu, quien era incluso más frágil que Hinata.

Durante el mes que estuvieron en Otogakure Natsu NUNCA se separó de Obito, en ningún momento se separaba, durante el desayuno se le podía ver aferrada al Uchiha, y en sus ojos, a pesar de forzar una máscara donde daba una apariencia de estar bien, se podía notar una verdadera desesperación entre líneas. Todos asumían lo peor, y en cierto modo no les sorprendía. Para la ojiperla peliverde Obito había sido su pilar durante muchos años, y ahora que su promesa había sido 'rota' necesitaba con desesperación su sostén emocional... algo que era tan notorio y doloroso de ver...

Aferrada a él mientras comía, aferrada a él mientras entrenaban, aferrada a él mientras dormían juntos, en ese mes se dejó ver el dolor que la Hyūga experimentaba. Obito no quería verla así, había pensado incluso en pedirle ayuda a Orochimaru para que la ayudara en terapia, o usar su Sharingan para que olvidara lo vivido, y fue en un día donde la dejó sola una hora... ese mismo día juró no volver a dejar sola a su amada...

Retrospectiva

No sabía qué hacer. Estaba harto de la situación, pero no le molestaba el hecho de que Natsu se aferrara a él como cachorro indefenso a su madre. Lo que ya lo tenía harto era ver lo rota que su amada estaba. Escucharla sollozar cuando finalmente quedaban solos era muy doloroso para Obito. Para él, ver llorar a la chica que antaño vio sonreír con una total seguridad le rompía el corazón, aún más al saber que pudo hacerla feliz desde un principio si no se hubiera cegado por la falsa belleza y aura de amabilidad de Rin. Orochimaru no tenía ningún conocimiento para sanar heridas psicológicas, solo las heridas físicas. Había estado buscando una respuesta con quien conocía, Genma y Asuma habían comentado que Ibiki tal vez podría ayudarla, y solo era una suposición. Deidara no conocía nada de ese tipo, y ningún Jinchūriki había tenido ayuda psicológica como para recomendar algo adecuado para la Hyūga.

Gaara se aferró a Matsuri, a Kankurō y a su osito durante su tiempo en Suna. Yagura llevó durante mucho tiempo la carga de su pueblo y las esperanzas de su gente bajo sus hombros, teniendo como único aliado a los pocos espadachines leales a él. Rōshi se encerró en una armadura de terquedad, y eso mismo lo llevó a tomar problemas con sus familiares más cercanos. Fū, a pesar de ser la guardiana de Taki y tener ciertos conocimientos médicos, no tenía nada relacionado con lo que estaba pasando la Hyūga. Kirabi, si bien tenía experiencia vivida debido a casos anteriores, no podía recomendarle algo bueno, debido a que las chicas a las que vio quebrarse terminaron suicidándose. Finalmente, el dúo de Emperadores tenía sus propios problemas como para recomendarle algo. Fugaku fue el único que le pudo decir algo que podía servir, pero tenía sus propios contras... en especial al analizarlos...

"Lo único que puedes hacer es borrarle la memoria en uno de sus ataques, para así eliminar su dolor o su sufrimiento. El Sharingan puede borrarlas por completo, pero hay un riesgo a que, un fallo y podrías terminar eliminando algo más, incluso por accidente puedes hacerla olvidar el cómo caminar o el cómo respirar. La otra opción es suprimiendo sus recuerdos, es más segura, pero corres el riesgo de que, si llega a experimentar algo parecido en un futuro, sea ilusión o algo real, podría terminar rompiendo ese bloqueo, y su mente terminaría colapsando por completo. Lo único que te puedo decir es que te mantengas a su lado y que juntos lo superen. No es mucho, pero es lo único que te puedo recomendar por desgracia Obito"

No quería verla así, pero tampoco quería que su mente colapsara si volvía a repetirse lo mismo, e incluso si no llegara a colapsar, Natsu le recriminaría el hecho de suprimir sus recuerdos. Solo ella podía decidir sobre eso. No sabía que hacer, y solo quería encontrar una respuesta, por lo que se desvistió para darse una ducha y pensar con claridad. No pasó de quitarse su bóxer al ver sangre corriendo por la puerta del baño. Solo podía escuchar el agua golpear algo, y sabía que podía ser, con el corazón de fuera y una verdadera preocupación había abierto la puerta con severa brusquedad... aterrándose por lo que había visto...

Bajo la regadera, Natsu estaba sentada en el suelo. Se podía notar que el agua salía tan caliente que hacía vapor en la habitación. Sin embargo, lo realmente preocupante era toda la sangre que corría por el cuerpo de la Hyūga, quien estaba arañándose el cuerpo con fervor y desesperación, queriendo quitarse una sensación de repulsión que recorría su cuerpo entero. Gritando, pidiendo ayuda a su amado, rogando por una salvación.

"¡NO! DÉJENME, POR FAVOR NO ME HAGAN NADA, NO... NO QUIERO QUE ME TOQUEN... ¡OBITO! ¡OBITO-KUN POR FAVOR AYÚDAME!"

Muy a pesar del vapor que salía, y del agua caliente que golpeaba su cuerpo como agujas al rojo vivo, Obito no dudo en envolver a su amada en un cálido abrazo, en un intento de frenarla de cualquier intento de autoflagelación. No le importó que su espalda empezara a arder, presa del insoportable ardor. El Uchiha había envuelto en un cálido abrazo a su amada, sacándola de la regadera con extremo cuidado y cerrando las llaves. Resentía un poco el dolor provocado por el agua caliente, pero sabía que, era la Hyūga quien sufría más, y en el momento en que se 'tranquilizara' ella se echaría la culpa de todo... y francamente no se equivocaba...

Obito... -susurró la Hyūga, temblando por el dolor-

¿Qué pasó Natsu? -preguntó el Uchiha con verdadera preocupación-

Te fuiste... ellos volvieron... me ataron... me amordazaron... no sabes cuanto luché para evitarlo... pero ellos... ellos solo se burlaron cuando ya no pude más... yo... yo... yo no quiero que te vayas... -pidió llorando a mares, aferrándose a su amado con fuerzas-

Siempre estaré contigo Natsu -respondió, correspondiendo a la súplica de la ojiperla-

No es cierto... tú te fuiste... me abandonaste... fue... ¿Por qué estoy usada? -preguntó con verdadero dolor-

¿Qué? ¡NO! No fue por eso y lo... -fue interrumpido por el llanto incesante de la Hyūga-

No me mientas... sé que te doy asco... ¿Quién quisiera estar con una chica que fue usada por varios hombres? -preguntó con la voz quebrada-

Natsu por favor, no digas eso -pidió, aferrándose más a ella-

Sé que es verdad... solo mírame... soy un maldito lastre, ya no sirvo para nada... pero... por favor... solo quédate conmigo... haré lo... lo que tú quieras... pero no te vuelvas a ir por favor... -rogó, aferrándose al brazo de Obito con desesperación-

Natsu no es necesa... -fue interrumpido por los gritos de súplica de Natsu-

¡NO! POR FAVOR... YO HARÉ LO QUE QUIERAS. PERO POR FAVOR NO TE VUELVAS A IR -gritó con desesperación, empezando a temblar, presa de un ataque de nervios-

Natsu yo... -no pudo acabar al escuchar los gritos de su amada-

¿QUIERES QUE TE COCINE TODOS LOS DÍAS? ¡LO HARÉ CON GUSTO! ¿QUIERES QUE SEA TU SIRVIENTA PERSONAL? ¡NO TIENES QUE PEDIRLO! ¿DESEAS QUE ME VUELVA TU ESCUDO O TU ESPADA PARA DEFENDERTE? ¡ENTRENARÉ PARA DESTRUIR A CUALQUIERA QUE QUIERAS VER MUERTO! -exclamó, tratando de atrapar a Obito para no soltarlo nunca más-

Querida por favor para... -pidió, parándose para tratar de hacerla entrar en razón-

¿QUIERES QUE TE DESPIERTE DÁNDOTE SEXO ORAL? ¡LO HARÉ SIN FALTA! ¿QUIERES POSEERME CON RUDEZA Y SIN NINGUNA PIZCA DE PIEDAD? ¡HAZLO SIN NINGUN REMORDIMIENTO! ¿QUIERES USAR MI CUERPO PARA DESPUÉS DESECHARLO? ¡ADELANTE! ¡USA MI CUERPO PARA HACER LO QUE QUIERAS Y TÍRALO CUANTAS VECES TE PLAZCA! PERO, POR FAVOR... ¡NO ME DEJES OTRA VEZ!¡NO QUIERO VOLVER A PERDERTE OBITO-KUN! ¡POR FAVOR... QUÉDATE CONMIGO!... POR FAVOR... por favor Obito-kun... -rogo, cayendo de rodillas en el piso, con las ilusiones rotas-

Perdiéndose en su llanto, la Hyūga se desahogó, sufriendo por completo. Obito no sabía que hacer, él mismo sabía que todo lo que decía Natsu era capaz de hacerlo y aceptarlo debido al amor que le tenía, pero escucharla con ese tono, 'vendiéndose' para que se quedara, era algo que no soportaba. Las lágrimas inundaron los perlados ojos de la peliverde, quien envolvió al Uchiha en un fuerte abrazo, con el miedo de perderlo, de que, al soltarlo, la ilusión se volviese realidad.

Natsu, yo no quiero que hagas algo, de verdad quiero estar contigo -consoló, acercando su frente a su pecho para tratar de sanar su dolor-

No es cierto, sé que te irás, lo sé, pero... pero... pero... por favor quédate, te necesito -rogó, aferrándose con fuerzas a su amado-

Estaré contigo, pero no quiero que te menosprecies querida -pidió, ayudando a parar a Natsu para acercarla más a él

Es la verdad... solo mírame... estoy llena de heridas y marcas... puedo sentir sus manos tocándome... quiero que pare Obito... quiero que todo pare... -confesó, alejándose del Uchiha para cubrirse con vergüenza y lástima para sí misma-

Natsu... -susurró con notoria lástima-

Me siento asqueada... impura... usada... alguien a quien pueden desechar... yo no quiero volver a ser usada de esa manera... mi cuerpo era solo para ti... y ellos... ellos... -tartamudeó en medio de su ataque de pánico, viendo a su amado mirarla con compasión-

Ven querida -pidió extendiendo sus brazos para recibir a Natsu, quien con anhelo y desesperación correspondió el acto-

No sabes cuantas veces usaron el sello del Pájaro Enjaulado en mí... con tal de inmovilizarme y tratar de abusar de mí... resistí todo eso con tal de que... cuando muriera... poder demostrarte que te amaba tanto que... nunca estuve con alguien -confesó, enterrando su rostro en el pecho de su amado novio-

Lo sé. Lo sé querida, y eso ha sido el mayor honor que he tenido. Perdóname por dejarte sola -se disculpó, mientras acariciaba su cabello con ternura-

No quiero volver a perderte -suplicó, abrazándolo más fuerte a pesar del dolor en sus brazos-

Prometo que estaré ahí para ti, y esta vez nada nos separará -prometió, besando su cabeza con inmenso amor-

Sé que volverás a irte -reclamó aun creyendo que sería abandonada-

No Natsu, esta vez no, y te lo aseguro... nunca me alejaré de tu lado... a menos que tú así lo desees -respondió, para el completo asombro de la peliverde-

¿Por qué dices eso tontito? -secándose las lágrimas que tenía- Es obvio que yo no quiero que te alejes de mi vida. Eres mi mundo y mi vida y mi todo. Eres muy importante para mí, y no quiero volver a perderte -respondió, mirando a Obito con un puchero-

¿En serio? -cuestionó con una ceja levantada al ver el cambio repentino en la actitud de la Hyūga-

¡SÍ! Gracias a ti logré ser una Tokubetsu Jōnin, y me enseñaste a pensar por mí misma fuera de lo que el clan me obligó a creer. No quiero volver a perderte, y no quiero que te alejes de mí, por eso te lo pido, si quieres que haga algo, solo dímelo. Lo que sea estoy dispuesta a hacerlo -afirmó con total felicidad y convicción en sus palabras-

Sé que lo harías, pero no necesito que me digas eso para que me quede. Yo quiero estar contigo por lo que me has dado en tan poco tiempo. Seguiste amándome durante todos estos años, a pesar de siempre decir que me gustaba Rin. Tuviste la oportunidad de superar tus sentimientos por mí y abrir tu corazón a alguien más, incluso pudiste odiarme después de escuchar lo que provoqué. No entiendo cómo, después de todo, es que sigues pidiéndome que me quede a tu lado, cuando el que debería de hacerlo soy yo -comentó apenado, volteando a otro lado para evitar ver algún rastro de disgusto por parte de la ojiperla-

Porque realmente me enamoré de ti, y me enseñaste que podía ser alguien mejor. Tú me salvaste tantas veces de algo que no quería. Me enseñaste y fuiste tan amable aun cuando fui grosera y cortante de niños. Mierda... incluso pudiste violarme cuando me salvaste de Kori... pero solo me consolaste y te quedaste a mi lado... no sabes cuanto soñé con encontrar a alguien así... y solo tú fuiste así conmigo. No iba a dejar de amarte a pesar de los años -respondió con seguridad, llevando sus manos a su corazón-

No sé que decirte... mas que... gracias... -respondió cabizbajo-

¿Obito-kun? -cuestionó con preocupación la ojiperla-

Puedo... pedirte algo... ¿Por favor? -susurró en un tono de súplica-

Lo que quieras -respondió con rapidez-

No te vayas... no quiero que te lastimes... -suplicó, cayendo de rodillas en el frío piso-

Pero... -fue interrumpida por un tenue sollozo del Uchiha-

Sé que te duele todo esto... no puedo comprenderlo del todo...pero... no quiero verte así... no quiero ver cómo te lastimas a ti misma... sé que es mucho lo que te estoy pidiendo... pero por favor... no quiero ver tu cuerpo lleno de heridas... no quiero ver cómo te abres la piel por tanto tallarte... no quisiera verte tirada en el suelo, con un cuchillo enterrado en tu pecho -reveló, temblando por el miedo-

Obito... -susurró Natsu, sentándose en la cama-

Estoy consciente que es mucho lo que pido Natsu... pero no quiero perderte. Eres lo más importante que me queda, el único lazo afectivo que tengo, y la única persona que nunca me mintió. Por favor, no podría aguantar todo ese sentimiento con el que tu llevaste tanto tiempo... no soy tan fuerte como crees -confesó, temiendo por la idea de ver a su amada muerta por la desesperación-

Él estaba arrodillado, pegando su cabeza a la cama, rogando por una sola cosa. Algo que ya no quería ver era que su amada volviera a lastimarse, verla sangrar producto de sus miedos y pesadillas. Las lágrimas mojaban poco a poco las cobijas, reemplazando la sangre que Natsu había derramado producto de sus heridas. Ella no quería velo así, no quería ver como se recriminaba por algo que no era su culpa. Obito no tenía la culpa de nada, ambos se habían separado por causas diferentes, sucesos que habían provocado la separación de ambos. Sin pensarlo, Natsu solo agarró entre sus manos el rostro de su novio, levantándolo para que ambos cruzasen miradas, y en un efusivo movimiento, hundió el rostro de su amado entre la abertura de sus pechos, sin darle tiempo a evitarlo.

Na... na... ¿Natsu? -tartamudeó Obito por la vergüenza-

Solo disfrútalo -pidió Natsu, sintiendo una calidez incomparable al sentir a su amado entre sus pechos-

No es necesario que lo hagas -comentó tratando de alejarse-

¿Recuerdas lo que le dije a Kō cuando nos reencontramos? -preguntó con serenidad-

Mi cuerpo, corazón y alma solo le pertenece a Obito-kun, y será así... -susurró, siendo interrumpido por la suave voz de alguien-

Hasta que muera... cuando se lo dije, fue de verdad. Eres el único que puede hacer conmigo lo que quiera -reveló con total amor en sus palabras-

Pero Natsu -fue detenido al sentir que el abrazo se intensificaba-

Puedes hacer conmigo lo que te plazca, y usarme como lo requieras. Para tu protección o tu placer personal, eres libre de hacerlo. Y... y yo me cuidaré, prometo entrenar para volverme más fuerte, más segura. Volver a ser la Natsu que conociste. Pero si solo me prometes algo -pidió-

¿Qué es lo que deseas? -preguntó, mirando los perlados ojos de su amada-

Quédate conmigo siempre. Quédate a mi lado cuando me sienta mal. Déjame desahogarme en tu hombro y fundirme en tus brazos. Forma parte de mi vida, de mi historia. Es lo que te pido. Quédate a mi lado hasta el final, y más allá de eso, sigue conmigo -suplicó, sollozando un poco-

¿Realmente quieres que me quede contigo? -pidió saber con verdadera intriga-

Sí, me basta con tenerte a mi lado para ser verdaderamente feliz. Eres mi todo, y no estoy dispuesto a perderte o verte con alguien más. Quiero ser egoísta por una vez y luchar por ser tu novia, tu esposa y la madre de tus hijos -confesó con notorios celos-

Estás perdidamente enamorada -comentó con un poco de burla-

De ti Obito-kun. Estoy locamente enamorada de ti -reveló perdida en los ojos del Uchiha-

Lo sé... y eso... me gusta -reveló con una tenue sonrisa-

Te amo. Te amo mucho -sentenció con total amor en sus palabras-

Y sin responder a algo más, ambos sellaron la promesa que se habían hecho mutuamente en un cálido beso lleno de amor, sin temor a lo que pasara después. A final de cuentas, Obito estaría al lado de Natsu, cuidándola y velando por ella, redimiéndose por lo que no pudo hacer antes. Y a su vez, la ojiperla cuidaría de su amado Uchiha, dándole un amor desbordante lleno de pasión y ternura... y teniéndolo para ella y solo ella...

Tan suaves -confesó Obito, separándose de su amada-

Jijiji, ¿Te refieres a mis labios o a mis pechos Obito-kun? -preguntó Natsu con diversión, sintiendo la mano izquierda del Uchiha agarrar su pecho en un suave apretón-

No... yo... yo solo... yo... -tartamudeó presa de los nervios-

Te sonrojaste. Te ves tan tierno así -comentó con una sonrisa, posando su mano junto a la de su amado-

Natsu... ¿Qué cosas dices? -preguntó con notorio nerviosismo-

Y ahora estas apenado jeje... ¿Sabes? Tú eres mi primero en todo. Eres mi primer abrazo, mi primer amor, mi primer beso, mi primera caricia, mi primer orgasmo... mi primera vez... -confesó con algo de pena, perdiéndose momentáneamente en sus recuerdos que vivió con el Uchiha-

Tú tam... también... -reveló con su rostro en un notorio sonrojo-

¿En serio? ¡ESO ME ALEGRA! -exclamó con total euforia y felicidad, de haber sido la primera chica con la que Obito estaba-

¡NATSU! -exclamó con vergüenza, notando como la Hyūga se giraba para tirarlo a la cama, con ella encima del ojinegro-

Jejeje, me gusta verte así. Esa es la cara que tenías cuando éramos Genin -confesó, recostándose encima de su novio-

¿Todavía lo recuerdas? -preguntó el Uchiha con incredulidad-

¿Cómo olvidarlo? Tú y yo tuvimos muchos momentos hermosos. Recuerdo cuando te comenté que tenía problemas en la espalda y te pedí que me masajearas. ¡TU CARA CUANDO ME QUITÉ MI SOSTÉN FRENTE A TÍ NO TUVO PRECIO! -confesó riéndose, recordando como le dio la espalda para desabrochar su sostén-

No me lo recuerdes, yo creí que era mentira y que eras una pervertida -confesó totalmente apenado, recordando que casi se desmaya por lo que pasó-

En parte, pero solo por ti. Rin te mintió mucho, me dolía ver cómo te despreció sin remedio, así que todos esos gestos y bromas eran siempre para verte sonreír... oye. ¿Te digo algo? -preguntó al final, dando una mirada de nostalgia-

¿Qué?

Gracias por estar aquí conmigo... por hacerme sentir especial a pesar de lo destrozada que estoy. Siempre me hiciste sentir mejor, incluso cuando te dije que estaba usada te quedaste, fuera mentira o no seguiste aquí. Gracias Obito-kun -agradeció, hundiendo su rostro en el cuello de su novio-

Gracias a ti por estos días Natsu-chan. Sin ti seguiría siendo ese incrédulo sediento de venganza por alguien que no lo valía... es gracioso, ambos tenemos Dōjutsu y necesitamos del otro para poder ver la verdad, algo que por nosotros mismos no podíamos hacer -rió por la ironía, recibiendo una tenue risita de su compañera-

Es cierto... podrías... ¿Hacerme un favor? -pidió Natsu, sentándose en el abdomen de su amado-

¿Qué necesitas? -preguntó con intriga, al ver que ya no tenía ninguna lágrima-

Podríamos... ¿Hacerlo hoy? -pidió totalmente sonrojada, meneando sus caderas-

Me encantaría... pero... -fue interrumpido por la voz de la Hyūga-

¿Pero? -preguntó con tristeza-

Por más que me agrade la idea, tu cuerpo está lleno de heridas, no quiero que empeores por mi culpa -confesó con preocupación, notando las múltiples heridas que apenas y ya habían dejado de sangrar-

Solo quiero olvidar el mal rato -confesó dolida-

Lo sé, pero no a costa de empeorarte más -respondió con notoria preocupación-

No debí de hacerlo -se recriminó, cubriéndose por la vergüenza-

No tienes la culpa querida, no pudiste aguantar más, pero no te preocupes. Saldremos adelante juntos -respondió, acariciando la mejilla de Natsu-

¿Juntos? -cuestionó sorprendida-

No te dejaré sola. No importa cuánto tardemos, mejorarás. Prometo estar ahí para sanar tu dolor, para acompañarte y nunca dejarte caer -prometió, girando para tener a su merced a una ojiperla sonrojada-

¿Hablas en serio? -preguntó totalmente sonrojada, sin saber que hacer más que tapar su cara en un vano intento de que no se viera su rostro-

Nunca volveré a dejarte sola. Y a menos que tú me lo pidas, me quedaré siempre contigo. Sin importar lo que necesites estaré aquí para ti, en las buenas y en las malas. Quiero aliviar tu dolor, y darte todo el amor que quieras. Porque solo bastó un par de días para ver a la chica que se enamoró de mí, y siguió amándome en todas mis facetas. Cuando fui la oveja negra del clan Uchiha, el peor Genin de mi equipo, cuando mejoramos poco a poco, durante todos estos años que estuve 'muerto' e incluso a pesar de saber todo lo que provoqué sigues pidiendo que me quede. Hay algo que siempre has querido escuchar, y desde lo más profundo de mi ser te lo digo... te amo Hyūga Natsu... te amo querida -confesó, dejando sin palabras a su verdadero amor-

Y sin conectar ninguna palabra, Obito le dio un casto beso a Natsu, para después alejarse y empezar a tratar las heridas de su pareja, quien solo veía hipnotizada las manos de su novio, acariciando con armonía su piel mientras curaba sus heridas. Limpiándolas y aplicando cualquier tipo de ungüento para ayudarla a sanar físicamente. Tendría un largo recorrido para sanar sus heridas mentales, pero lo haría de poco a poco, lo primero y fundamental era curarla ahorita... y asegurarse de que no volviera a pasar...

..

Fin retrospectiva

Fue a partir de ese día, en el cual Obito se prometió estar al lado de su amada sin importar el qué. En todo momento la Hyūga peliverde estaba al lado del Uchiha, sin importar la situación ella se quedó siempre a su lado, era la única persona en la que podía confiar plenamente. Nadie le dijo nada, solo le sonreían con amabilidad... era seguro que Obito la sanaría por completo...

A su vez, el dúo de Emperadores sobrellevaba juntos sus problemas. Hinata debía ser quien estuviese en cama, temblando por lo vivido en Kumogakure, sin embargo, era un caso muy peculiar. Ella se encontraba activa, moviéndose de un lado a otro, cuidando únicamente a la persona que realmente necesitaba de su amor... no soportaría ver cómo trataba de suicidarse una vez más...

Retrospectiva

Dos días habían pasado desde aquel incidente. Las heridas del Uzumaki sanaban poco a poco gracias a Kurama, al menos las heridas superficiales. El resto de las heridas, principalmente las internas llevarían su tiempo de reposo. Lo que a Hinata le preocupaba era el daño psicológico que su amado tenía. Apenas y comía, y eso era si no estaba dormido. Kurama lo retenía ahí el mayor tiempo, debido a que todavía se encontraba inestable, y cualquier descuido sería la oportunidad perfecta para que el Emperador acabase con su vida... cosa que ya no quería soportar la Emperatriz...

Una vez más había entrado a la habitación que compartía con su amado. Gracias a las notas que el rubio dejaba en sus entrenamientos había desbloqueado el sello del escritorio del Tsuchikage, el mismo que habían robado de Iwa antes de conocer a Rōshi. Finalmente tendrían tiempo de checar los documentos, y ver la verdad relacionada con Deidara, por lo que le encargó al Yonbi Jinchūriki la revisión de cada documento... sería vital para ver que tan muerto estaría el viejo...

Lo primero que podía visualizar la Hyūga era un Kunai en la mano de un dormido ojiazul. Suspirando con demasiado pesar y dolor, Hinata solo retiró el kunai de su mano. En dos días Naruto había tratado de suicidarse más de cinco veces, y ya no podía soportarlo, era completamente su culpa que su amado Naruto estuviese en ese estado. No sabía que hacer, ya no quería sentirse culpable, sentir cada noche que la culpa la carcomía por completo. Sin otra opción viable, solo se acostó en el pecho de su novio, y colocó su frente junto a la de su amado, y dejándose llevar entró al paisaje mental del Jinchūriki.

Sabiendo a donde ir, Hinata había llegado a la jaula que contenía a Kurama, frente a la jaula se podía ver a Naruto, siendo atado por cadenas. Era obvio el porque, Kurama no dejaría que su carcelero se suicidara, se había encariñado con él, por ser el único que realmente lo ha respetado y comprendido, incluso lo consoló cuando se derrumbó al volver a ver la tumba de su amada Kitsune y sus hijas... junto a la Hyūga, el Uzumaki se había ganado el completo respeto del Kyūbi...

Kurama-sensei -susurró la Hyūga con cansancio-

Ayúdame cachorra -pidió el Bijū con notorio cansancio-

Otra vez, ¿No es así? -suspiró la casi azabache con dolor-

Sí -suspira- si sigue así puede que tarde aún más en curarse. Me es complicado curarlo mientras lidio con estos problemas -confesó-

¿Hay algo que se pueda hacer? -preguntó con intriga la ojiperla-

No de mi parte... tendrás que hablar con él -respondió el gran zorro-

No va a querer escucharme. Sigue herido por lo que pasó -comentó dolida-

Lo sé, reaccionaste tan mal y esto pasó -añadió con leve molestia-

Me duele -confesó entre sollozos-

¿Y crees que a mí no? -cuestionó molesto-

No es por eso... yo no sé qué hacer... Naruto-kun me odia... me duele que no quiera abrazarme... yo lo amo... sé que hice mal, pero no me quiere creer... ya no sé qué hacer... -reveló la Hyūga, llorando a mares por lo que estaba pasando-

Dile la verdad cachorra -comentó Kurama con seriedad-

Eso he intentado -añadió con lágrimas-

Entonces deja de intentar. Él te ama como no tienes idea, no hay nadie más importante para él que tú. Solo habla con él, es lo único que te puedo decir -confesó el Bijū-

Lo... lo haré... -susurró la Hyūga-

En el momento en que habló, Kurama dejó que su Jinchūriki despertase, sabiendo que la Hyūga lo haría recapacitar, o al menos evitar que siguiera con la misma actitud que traía. A la vez, Hinata se separaba de su novio, viendo como este empezaba a moverse hasta despertar. Dolía ver los ojos llenos de miedo que el rubio le daba a la casi azabache, pero ella misma se lo había buscado, lo admitía. Pero, ya no más... iba a hacerlo entender...

Naruto -susurró la Hyūga acariciando las mejillas de su amado-

A... a... ayuda... donde...-tartamudeó el Uzumaki con notorios nervios-

No, no vas a agarrar el Kunai -sentenció Hinata, alejando levemente el arma-

Por favor... suéltame... -pidió entre lágrimas, entrando en un ataque de nervios-

Lo siento... pero eso no pasará... -sentenció, agarrando con más fuerza las muñecas de su amado-

Por favor... no lo soporto... por favor... -suplicó llorando sin control-

No te voy a dejar hacerlo -añadió con seriedad, junto a lágrimas que querían salir-

NO LO ENTIENDES -exclamó con verdadero dolor-

Lo entiendo muy bien Uzumaki -respondió con a poca seriedad que le quedaba-

Entonces déjame en paz, déjame acabar con lo que quiero hacer -pidió una vez más-

No -respondió tajantemente-

¿Por qué mierda insistes? ¡CARAJO, SOLO OLVIDAME Y YA! -gritó el rubio con verdadero enojo-

Nunca lo haré. Sin ti mi vida no tendría sentido -confesó la Hyūga, empezando a llorar-

Deja de engañarte... sé que me odias y que solo me tienes lástima -comentó con notorio dolor-

¿Cómo puedo hacerte ver la verdad? -pidió saber-

Déjame acabar con lo que empecé -suplicó con desesperación Naruto-

¿Eso es lo que quieres? -preguntó una última vez-

Por favor... -rogó-

Sin pensarlo, ella había agarrado el Kunai, y parándose para que su amado pudiese sentarse, ella le extendió el arma, con el mango mirando hacia el rubio. Creía que finalmente podía redimirse por lo que hizo, por lo que le pasó a Hinata, por lo que no dudó en extender su mano para agarrar el Kunai, sin embargo, a milímetros de tocarlo, el arma se alejó de su mano, y con terror solo pudo mirar donde había terminado... no debía de haber pasado...

El Kunai, el arma con la que pensaba quitarse la vida había sido incrustada en el abdomen de la ojiperla. Ella misma había decidido acabar con su vida. Si no podía salvar a su amado de esos pensamientos, se aseguraría de irse con él. Naruto se había quedado paralizado, solo veía la sangre fluir libremente, el miedo se había apoderado de ella, y lo único que podía hacer era simplemente soltar el arma, y ver los azulados ojos de su espantado novio... era algo muy arriesgado pero serviría para sacarlo de ahí...

Hi... hi... hina... -susurró con temor el rubio-

Puedes... puedes intentar suicidarte... pero... tendrás que matarme primero... -confesó entre tartamudeos, empezando a sentirse mal-

¿Por qué? -pidió saber con notorio dolor-

Porque... te amo... y si tú te vas... yo me iré contigo... te lo prometí... -recordó, empezando a perder poco a poco el conocimiento-

Hinata... -murmuró con horror-

No te dejaré solo... peleamos juntos... vivimos juntos... moriremos juntos... -confesó, con una tenue sonrisa-

No... no debiste hacerlo... tú no... -susurró con notorio miedo-

Sí... porque no pude salvarte... yo no puedo salvarte... -admitió con mucho pesar-

No es cierto... tú... -fue interrumpido por el grito de su amada-

¡NO! Yo no fui abusada... por favor entiéndelo Naruto-kun... tú me salvaste... tú... -suplicó con verdadero dolor-

Hinata... no... -rogó con lágrimas en su rostro-

Por favor... solo entiéndelo por favor... te lo suplico... -suplicó, empezando a quedar inconsciente por la sangre perdida-

¡HINATA!

Asustado, el rubio acostó a su novia para tratar de detener el sangrado. Estaba asustado, no sabía que hacer, solo quería salvar a su amada ojiperla. Estaba empezando a desesperarse y a entrar en un ataque de pánico. Tuvo que quitar el Kunai para evitar más daño en la piel, y con ambas manos apretaba la herida de la Hyūga en un intento de que dejara de sangrar... cosa que no pasaba...

Naruto no quería ver morir a su novia. Era algo que no quería vivir, había hecho tanto para protegerla y al parecer lo había sobrepasado todo. ¿Por qué ella se arriesgó a eso? ¿Acaso era la manera en que lo hacían pagar por su error? No lo sabía, y solo podía ver como la sangre seguía corriendo por la herida. Asustado y sin pensarlo, solo filtró chakra Bijū a su mano, cerrando la herida a la fuerza debido al chakra corrosivo. A pesar de estar haciendo eso, Naruto no lo notaba, y seguía arrepintiéndose por lo sucedido. Poco a poco perdía fuerzas en sus manos, y el cansancio empezaba a agobiarlo. Antes de caer rendido, notó como una temblorosa mano descansaba en su mejilla, recorriendo los pliegues de sus marcas de zorro... él ya sabía de quién era esa mano...

Naru... -susurró Hinata-

¿Por qué? -pidió saber el rubio Uzumaki-

Nunca... podría vivir... si tú mueres... es mi culpa... -confesó con notorio pesar-

No digas eso, tú sufriste por ellos... -añadió verdaderamente dolido-

No... yo te odié cuando... cuando debí de... de... de ayudarte... tu eres el que... pagó mi error -reveló la Hyūga, atontando levemente al ojiazul-

No digas eso... -rogó el rubio-

¿Sabes la verdad? -preguntó-

Te violaron -respondió con verdadera culpa-

Nunca lo hicieron -admitió-

Deja de mentirme -suplicó llorando-

Por favor cree en mí -pidió, sollozando de dolor-

Sé que lo dices solo para que no me suicide, sé que me tienes lástima -confesó con mucho pesar-

Nunca haría eso. Tienes que creerme... yo... ya no lo soporto -reveló con pesar, asombrado al Emperador-

Hinata... -susurró el Uzumaki-

No lo puedo soportar... no quiero estar en este cuarto... a sabiendas que volverás a intentarlo una vez más... por favor... créeme... mi amor... por favor... cree en mí... -suplicó, empezando a perder la conciencia por completo-

No sabía que hacer, una idea falsa era lo que ella le aseguraba, algo que nunca ocurrió, pero, de ser así, él estaba equivocado desde un principio, la hizo sufrir a lo idiota, por alguna razón esto lo asustaba también. Perdido en sus pensamientos, no notó que Kurama lo había llevado a su espacio mental para platicar con él... también debía de salvarlos...

Kurama... -susurró el rubio con notoria preocupación-

Ella no te está mintiendo, nunca lo hizo -admitió el gran zorro-

Pero yo... -fue interrumpido-

No fue un Genjutsu, nunca lo fue Naruto, tu mente te jugó una mala pasada, el estrés, la preocupación y el dolor te hicieron ver una ilusión -confesó Kurama con verdadera preocupación-

No... no puede ser... -murmuró el rubio con notorio dolor-

Es... es verdad... -añadió una nueva voz en el lugar-

¡HINATA! -gritó el rubio socorriendo a su novia-

Nunca... nunca te mentiría... por favor... créeme... -suplicó con lágrimas corriendo por su rostro-

Por qué... sigues suplicando... -pidió saber el Uzumaki con desesperación-

Por favor escúchame... por favor cree en mi... ya no quiero ver cómo tratas de suicidarte mi amor... por favor... confía en mí... -rogó cayendo de rodillas-

Hinata... yo... -fue interrumpido por el gran zorro-

Deja te muestro sus recuerdos cachorro -propuso-

Al igual que con Hinata, una garra bastó para hacerle ver la verdad al rubio, para hacerlo más creíble la Hyūga también tenía una garra en su frente, creando así una conexión. Incluso con eso, Kurama le había mostrado un recuerdo que él desconocía, una promesa que solo ellos dos conocían...

"Sabes que soy infértil, ¿No?"

"Lo sé Hinata, Hagoromo pudo quitarme mi problema, pero Hamura ni siquiera lo logró"

Puta mierda, nunca podré formar una familia... yo..."

"Tranquila Hinata-chan..."

"No lo entiendes... yo..."

"Tienes razón... no lo puedo entender, pero quiero hacer algo..."

"Deberías dejarme... mi sueño... arruinado por ellos... yo no puedo tener una..."

"No lo digas cariño"

"Pero si..."

"No me importa tardar años o dedicar toda mi vida para eso, te prometo que tendremos una familia, incluso si adoptamos. No planeo dejarte sola en esto... no a ti..."

"Pero..."

"Te amo mucho, y encontraré la manera de salvarte, si no puedo hacerlo, seguiré contigo a pesar de todo, porque quiero estar contigo..."

"Naruto-kun... yo..."

"Solo guarda silencio... vamos a dormir, mañana tenemos que salir de este maldito frío eterno..."

"Gracias..."

No... no puede ser... -susurró el rubio, presa del pánico-

Nunca te mentiría... te lo dije... yo nunca... nunca fui... -fue interrumpida por su amado-

No... no puede ser... y yo... yo solo me... -trató de explicar el rubio-

No fue... tu culpa mi amor... -confesó la Hyūga con notorias lágrimas-

Pero... -fue interrumpido-

Debí de escucharte primero... tú te ibas a suicidar por mi culpa. No debí de golpearte, de insultarte, de odiarte... perdóname por favor... prometo mejorar... pero no me dejes solita... no te quiero perder... no quiero verte morir... por favor quédate conmigo... -pidió mientras se aferraba a su amado con toda la fuerza que tenía-

Entre lágrimas ambos Emperadores se consolaban, tratando de restaurar el corazón de cada uno, Naruto había descubierto la verdad, y a pesar de todo quería morir, ahora no era por lo ocurrido con la Hyūga, era por el simple hecho de cegarse y haber preocupado a su amada, no podía pensar en nadad más que eso por sí solo, pero Hinata estaba ahí, como una cachorra indefensa, suplicando una protección la cual era el rubio Uzumaki, la única persona que podía protegerla de todo y contra todo. Sin pensar, y con las heridas de la Hyūga cerradas, solo quedaron dormidos a la espera de un nuevo día... y nuevas oportunidades para remediar sus errores...

Fin retrospectiva

Como a todos, el dúo de Emperadores se esforzaba por seguir adelante, muy a pesar de sus problemas que tenían. El Uzumaki era algo inseguro debido a sus problemas, pero para ello estaba su amada Hyūga, quien tenía una mano dura a la hora de tomar decisiones. Cualquier problema que el rubio tuviera no lo afrontaría solo, estaba su ojiperla para ayudarlo, así como él trataba de ayudarla en todo lo que pudiese, algo que necesitaban para lograr sus objetivos... teniendo aún un vasto mundo por explorar...

No solamente esas dos parejas se encontraban sanando sus heridas, tanto físicas como psicológicas. A la par, cada uno de los miembros del grupo de viajeros se encontraba haciendo sus labores. Este mes, donde podían descansar sin tener que llevar consigo la preocupación de ser emboscados les sirvió para meditar y reflexionar. Puede que no fuera con respecto a su situación, habían aceptado sin problemas la idea de formar un nuevo mundo, pero sí con sus propios problemas personales y, en algunos casos, sus problemas con sus respectivas parejas.

Gaara había estado en la misma camilla durante una semana, seguía algo agotado, pero finalmente podía irse, así como cada uno de los Jinchūrikis restantes. no había riesgo de algún mal que tuviesen, y en todo ese tiempo habían sido cuidado por sus respectivos lazos afectivos, en el caso del Ichibi Jinchūriki era Matsuri y Kankurō, aunque este a veces estaba consolando a Kurotsuchi. Lo que había tan importante a Matsuri para el pelirrojo era una simple razón, ella no se despegó de su lado, a tal punto de incluso dormir en una silla solo para estar con él. Eso enternecía su corazón, y solo quería agradecerle por lo que había hecho.

Matsuri -susurró el pelirrojo con algo de cansancio-

Mapachito, me alegra que estés bien -comentó la castaña con alegría-

¿Qué haces aquí? Creí que te habías ido a dormir a una de las habitaciones -añadió Gaara con extrañeza-

Solo me fui a bañar, por fin podrás pararte de nuevo, no hay riesgo de lesiones -respondió Matsuri, acercándose a su novio-

Eso es bueno, estoy harto de estar en cama nada más -se quejó-

Lo sé... -respondió con algo de nervios-

Un silencio incómodo, no sabían qué más hacer, debido a la situación, ambos querían hablar, pero un nerviosismo los invadía por completo...

O... oye... -tartamudeó Matsuri con algo de miedo-

¿Qué pasó? -preguntó Gaara con intriga-

No vuelvas a ponerte en riesgo -pidió, agarrando la sábana de la camilla con fuerzas-

Pero si no sufrí tanto -respondió extrañado-

No me gustó verte en cama... me recordó a nuestro tiempo en Sunagakure... no sabes lo mucho que me dolió recordar esos tiempos -confesó con tristeza, recordando esos momentos donde estuvieron en constante peligro-

Lo siento, perdóname -susurró con algo de dolor y lástima-

Puedo... ¿Pedirte un favor? -pidió la castaña con un tono suplicante-

Lo que quieras -respondió Gaara-

¿Podríamos dormir juntos? -pidió algo sonrojada-

Pero... si eso hacemos... -comentó Gaara con simpleza-

No solamente en la misma cama... quiero dormir contigo... -comentó -

¿No somos muy jóvenes? -cuestionó Gaara haciéndose una falsa idea-

No... no eso... -respondió Matsuri totalmente sonrojada-

¿Entonces? -cuestionó una vez más-

Quiero dormir abrazándote contigo esta vez... me has hecho falta... realmente me has hecho mucha falta... -se explicó-

Matsuri... yo... -susurró con algo de dolor, quejándose por las heridas que le quedaban-

Perdón... no debí... -susurró la castaña, alejándose-

Antes de que se fuera, fue envuelta en una fina capa de arena, proveniente del pelirrojo, y sin esperar algo más fue acostada al lado de Gaara, quien no quería estar alejado de ella, la quería a su lado siempre... solo ella y su hermano...

Gaara... -tartamudeó la castaña con algo de nerviosismos-

Vamos a dormir, estoy algo cansado como para moverme -pidió el pelirrojo, acurrucándose-

Estas todavía herido, no puedes hacer mucho esfuerzo y si me quedo aquí puedes terminar aún más herido -comentó la castaña con preocupación-

Tranquila... solo quiero quedarme contigo -confesó con algo de pena-

Pero... -fue interrumpida-

No quiero estar solo, por favor quédate -pidió, abrazándola con cariño-

¿Estás seguro? -pidió saber-

Sí, vamos... hay que descansar -solicitó, volviéndose a acurrucar junto a su novia-

Sí... quiero dormir también -comentó la castaña con algo de cansancio-

Descansa Matsuri -se despidió Gaara-

Descansa Mapachito... te amo... -susurró, besando tenuemente sus labios-

Acurrucándose en la camilla, ambos empezaban a caer rendidos, no habían pasado tanto tiempo juntos debido a las misiones que hacían junto a los Emperadores, y el asalto a Kumo y Konoha había sido un punto de madurez para ellos, pero tenían tiempo de sobra para pensar en los hechos, y, sobre todo, había tiempo para apoyarse una vez más, y mientras ellos estaban en su mundo de felicidad y afecto, había más personas que estaban siendo consolados, en especial los Jinchūrikis... quienes tenían sus propias pláticas...

Yagura tenía a tres aliados importantes, quienes estaban velando por su líder, una inquebrantable lealtad que era demostrada con total atención. El Mizukage había logrado tejer una vasta seguridad en Nami, y debía de velar todavía por su gente y su pueblo, no los abandonaría por nada del mundo, y eso lo había dejado en claro. No por nada los refugiados de Kiri habían puesto sus esperanzas en él, incluso los tres espadachines leales a él... todo por su amado pueblo...

Yagura-sama, ¿Hay algo en lo que podamos ayudar? -pidió saber Haku-

Por el momento no, aunque me vendría muy bien tener mi propio chakra Biju -respondió Yagura con algo de cansancio-

¿No lo tiene todavía? -pidió saber Ameyuri-

La zona donde el Ichibi tiene disperso su chakra se encuentra por el mar que conecta Kirigakure con el resto del Continente Elemental, la Emperatriz hizo hincapié en el lugar, será nuestro próximo destino -respondió el Mizukage-

Entiendo, no sé qué es lo que pasará pero iremos para allá -prometió con determinación Zabuza-

Es algo bueno, me da tiempo de pasar por Nami para ver a nuestra gente. Espero que Kisame pueda mantener a raya a cualquier invasor -confesó el Ichibi Jinchuriki-

Según escuchamos por parte de la pareja Uchiha, los únicos Uchiha que quedan terminaron en Nami, lo que puede provocar problemas para Kisame, solo espero que no pierda el control -añadió la dueña de las Kiba-

Cualquier cosa usará algún tiburón para mandarnos algún mensaje -añadió Haku-

¿Cómo está? -pidió saber el marionetista, dirigiéndose al rubio-

Rōshi-sensei está muy bien, ha mejorado bastante, no salió tan afectado -respondió Deidara con algo de pena-

No me refiero tanto a él, me refiero a Kuro-chan -añadió Kankurō, viendo a la azabache dormir al lado de un semiconsciente Rōshi-

Kurotsuchi ha estado muy mal, está muy afectada -confesó Deidara con algo de pena-

Le dolió saber la verdad, ¿No es así? -preguntó ya sabiendo la respuesta-

El bastardo de Ōnoki no le interesaba lo que le pasara a Kurotsuchi, quería que me odiara para endurecer su actitud, matar esa inocencia y poder criarla como él quisiera para que en un futuro ella tomara el puesto de Tsuchikage -explicó el bombardero con verdadero enojo-

Entonces si te culparon, mierda... eso fue demasiado para ella -comentó el marionetista con notoria pena y lástima-

Lo sé, no ha parado de llorar -confesó con pesar-

¿Podría hacer algo? -pidió saber Kankurō con notoria preocupación-

No quisiera que lo hagas, después de todo ella es mi pequeña Imouto, pero... -suspiró, dejando de lado sus celos de hermano para preocuparse por su Imouto- eres la única persona que podría hacerla salir de su miseria -admitió-

Trataré -respondió, acercándose a la azabache-

Suerte.

El marionetista se acercaba lentamente a la azabache, quien se veía dormitar muy agitadamente, reposando sus brazos en la camilla de Rōshi, al momento de posar su mano en la cabeza de la ojinegra esta despertó abruptamente, por sus rojizos ojos se podía decir que había estado llorando... a veces la verdad duele más que la fantasía...

Kuro-chan -susurró el marionetista, despertando a su amiga-

Kankurō... hola... -saludó la azabache, tapándose rápidamente la cara para evitar ser vista-

¿Cómo estás? -pidió saber, acercándose al rostro de Kurotsuchi-

Bi... bien -respondió entre tartamudeos, tapándose la cara con sus manos-

¿Por qué tienes así tus ojos? -pidió saber con verdadera intriga-

Yo... por... por nada... yo solo... -tartamudeó algo asustada, no queriendo ser vista-

Antes de que pudiese seguir hablando, Kankurō la envolvió en un fuerte abrazo, acercándola a su pecho en un intento de reconfortarla, cosa que a los pocos segundos Kurotsuchi entendió, quería zafarse, pero al sentir que el abrazo se intensificaba, solo pudo corresponderlo entre lágrimas, le dolía saber que esos bastardos quienes querían abusar de ella tuvieran razón. Nunca creyó que su abuelo la alejaría de su familia, que la dejaría sufrir por el simple hecho de querer encontrar a Deidara, en el fondo, algo se había roto, y no quería volver a ser engañada, sin embargo, por una razón Kankurō no podía ser alguien por el cual desconfiar... solo pudo desahogarse en sus brazos...

¿Por qué lo hizo?... yo solo quería tener de nuevo a Deidara-nii, pero... abuelito planeó... planeó... -pidió saber la azabache, buscando apaciguar su dolor-

Desahógate por completo, no quiero que te guardes tu dolor -pidió Kankurō abrazando más a la ojinegra-

Yo solo quería tener de nuevo a mi Nii-san... yo no quería eso... si no me hubieran salvado... si tú no me hubieras salvado... yo... ellos... ellos me hubieran... -sollozó, empezando a llorar más fuerte-

Solo la consolaba, por el dolor de la situación ella había quedado muy herida de manera sentimental, unos minutos habían bastado para que ella empezara a tranquilizarse, notando eso al escuchar como trataba de normalizar su respiración. Rōshi, sin que lo supieran, había despertado, pero solo quedó callado, pues Kurotsuchi necesitaba el apoyo de Kankurō para sanar por completo.

¿Mejor? -preguntó Kankurō-

Algo... yo... yo no sé que hacer... -confesó Kurotsuchi con algo de nerviosismo-

¿Quieres que me quede? -pidió saber-

¿No debes de ir a ver a Gaara? -cuestionó con preocupación-

Él está ahorita con Matsuri, por eso puedo tener tiempo para verte -respondió con amabilidad-

¿Hablas en serio? -volvió a cuestionar con algo de incredulidad-

Sí, me agrada estar contigo -confesó, acariciando su cabeza-

No sé que decirte... pero... gracias Kuro-kun -agradeció la azabache con un tenue sonrojo-

No me agradezcas, solo quiero que estés bien querida -respondió el marionetista sin saber que había dicho lo último-

Que... que... que... ¿Querida? -tartamudeó con asombro e incredulidad-

Lo... lo siento... yo no... no... -trató de disculpare totalmente apenado-

Tra... tra... tranquilo... no me... molesta... -respondió con nervios-

¿En serio? -cuestionó-

Sí... de hecho... me hace sentir... especial -respondió con un sonrojo más notorio-

Entonces... yo...

Antes de que pudiese compartir palabras, Kankurō había sido besado cerca de sus labios por Kurotsuchi, a modo de agradecimiento, y sin decir algo más solo se acurrucó al titiritero, listos para descansar durante una noche más.

A pesar de ser alguien muy activa y energética, Fū se encontraba en reposo, descansando al lado de Ryō, esta vez necesitaba pensar las cosas con claridad y usando toda su concentración. Lo que había ocurrido en Kumogakure había sido muy peligroso para ella, y la había hecho recapacitar acerca de su nivel de poder. No necesitaba de hablar con su mejor amigo como para saber que debía esperar para actuar... en especial para mejorar...

¿Cómo está el resto? -pidió saber el Hachibi Jinchūriki con intriga-

Muy bien Kirabi, han estado mucho mejor desde que llegamos, ya se instalaron y muchos están ayudando a Orochimaru -respondió Mabui, con un poco de sueño-

Eso es algo increíble... jejeje, me duele mucho el cuerpo -se quejó Kirabi con algo de dolor-

No debiste de sacrificarte tanto por nosotros -reclamó Samui con notoria preocupación-

No nos gusta que te lastimes por nosotras. No deberías de terminar así -añadió Mabui con notoria lástima-

Todo por ustedes queridas -respondió el moreno con un tenue susurro romántico-

Seguimos sin entender cómo es que nos enamoras más con cada elogio que nos dices -hablaron ambas a la par-

Jejeje, me encanta tenerlas aquí -respondió abrazando a ambas-

¿Cómo están? -preguntó una nueva voz entrando a la sala médica-

La nueva voz en el lugar había alertado a todos, al momento de voltear, incluso Rōshi quien estaba algo dormido, todos habían apreciado al dúo de Emperadores quienes se encontraban en la puerta de la sala médica. El Uzumaki rubio dejaba a la vista múltiples vendas que denotaban el extremo dolor por el que fue obligado a pasar, pero para él había valido la pena, y era algo que los demás respetaban... destrozar parte de una aldea para vengar a su pareja era una manera muy hermosa de demostrar amor...

Emperador -hablaron casi todos los presentes con algo de asombro al notar al rubio Uzumaki con tantas vendas-

¿Cómo se encuentra? -pidió saber Rōshi con algo de preocupación-

He estado en mejores situaciones, su ataque realmente me causó estragos -confesó con una leve carcajada-

Lo siento -se disculpó la Nanabi Jinchūriki-

Tranquila Fū, de verdad que me ayudaron -respondió el Uzumaki restándole importancia-

¿Cómo está usted Emperatriz? -preguntó Mabui con algo de preocupación por el estado de la ojiperla-

Bastante bien, Naruto me ha ayudado a superar cualquier trauma desde que lo conozco -confesó, abrazando levemente a su novio-

¿Y Natsu? -preguntó ahora Samui-

Obito se encarga de ella, es lo único que sé -respondió el ojiazul Emperador-

Por cierto, no es por ser grosero, pero ¿Qué hace aquí? -pidió saber Yagura con algo de dolor-

Cierto, vengo a ayudarlos con su sanación -respondió, empezando a caminar hacia cada Jinchūriki-

Envolviéndose en chakra Bijū, el Uzumaki empezó a acercarse a cada uno de los Jinchūrikis, cediéndoles una parte de su chakra, esto con la intención de sanarlos más rápido de lo que estaban tardando. Al momento de terminar, el rubio simplemente cayó de rodillas, jadeando del cansancio, pero satisfecho con sus resultados.

Mierda, eso me agotó demasiado -jadeó el Uzumaki tratando de pararse sin éxito-

¿Cómo te encuentras? ¿Puedes pararte por completo? -pidió saber la Hyūga apoyando a su pareja-

Sí, eso creo, pero déjame descansar tantito -pidió, apoyándose en una de las camillas-

¿Por qué lo hizo? -pidió saber Roshi-

Es mi manera de agradecimiento por lo que pasó, pero también tiene otros motivos, necesito que mañana salgan a una expedición en Takigakure -comentó, llamando la atención de los pertenecientes a Taki-

¿Qué es lo que haremos allá? -pidió saber Fū-

Quiero que vayan a recolectar el chakra Bijū de Chōmei-sensei, además de robar el agua del héroe. Se sabe que Takigakure ha mandado Shinobis a Konoha para tratar de ganar un apoyo mayor a futuro -explicó la Hyūga con notoria seriedad-

Por lo cual quiere aprovechar la oportunidad para acercarnos, algo sabio -elogió el Yonbi Jinchūriki-

Gracias Rōshi, lo que ahora importa es eso. Yagura, finalmente encontré la zona exacta en la cual está el chakra de Isobu-sensei -añadió, para la intriga del Mizukage-

¿En serio? -cuestionó con intriga-

En los mares que conectan Kirigakure y Nami hay una zona única según lo que hemos investigado. Casi al ras del lecho marino hay pequeñas zonas que llevan a lo más profundo del lugar, como si fueran un acceso a las fosas marinas. Impregnando chakra Bijū en esos lugares da acceso a un antiguo templo oculto por múltiples biomas marinos. Es ahí donde el chakra Bijū reside -explicó el Emperador-

¿Cómo es que accederemos al lugar? -pidió saber Zabuza-

Es lo que estamos viendo. Un mes, tenemos ese tiempo para planear el movimiento. Esta semana fue para sanar las heridas que habíamos sufrido en ambos asaltos, tanto a Konoha como a Kumo, estas tres semanas que quedan me encargaré de planear alguna estrategia para llegar al templo sin morir en el intento. Por su parte quiero que refinen sus habilidades, este último tramo del viaje puede que sea el más peligroso -ordenó con seriedad el Uzumaki-

¿Por qué lo dice? -cuestionó con intriga Matsuri-

Si bien Suna y Kiri se encuentran en relativa paz interna, no quita que Iwa, Konoha y Kumo estén afectadas por nuestros movimientos, y no tardarán en mandar cazadores AMBU a diario, con tal de eliminarnos o capturarnos para beneficio de sus respectivas aldeas. Además, debemos todavía de encontrar a los futuros Jinchūrikis del Nibi, Gobi y Rokubi -respondió Hinata, explicando un poco lo que había que evitar-

Entiendo, por cierto, ¿Quiénes irán a la misión? Ahora que ninguno de los dos puede salir -preguntó Kirabi-

Irán Rōshi, Yagura, Fū, Kirabi y Gaara a priori. Como apoyo irán Zabuza, Haku, Kanna, Deidara, Obito y Natsu -respondió la Hyūga, asombrando a todos por el último nombre-

¿Está seguro de que Natsu lo soportaría? -cuestionó Samui-

Puede que no, pero no soportaría estar lejos de Obito, y por desgracia lo necesitamos en caso de tener que volver a Taki en algún momento -respondió Naruto con desdén-

Entiendo.

En fin, descansen en lo que queda de la noche, cualquier cosa Hinata está a cargo, por lo que ella tomará las riendas por completo durante lo que queda del mes –sentenció el rubio, retirándose de la habitación-

Dicho y hecho, Hinata había tomado el cargo total temporalmente. Con ella al cargo total Naruto podía enfocarse en planear la estrategia para entrar al templo sin morir, entrenar el Hiraishin y ponerse a la par con Genma y Orochimaru para crear el puente de espacio-tiempo entre Otogakure y Nami no Kuni. Lo que quedaba Kurama lo ocupaba para que el Uzumaki recuperara su salud física y su salud mental... poco a poco las heridas iban cerrando...

Con Naruto entrenando y sanando poco a poco sus heridas, Hinata se había quedado al mando del grupo. Inspeccionando los entrenamientos y atendiendo cualquier caso que se presentara. El tiempo en el que se distanció de Naruto había sido de importancia para ella. Había sido débil, según ella, y por eso su amado rubio terminó con un problema muy severo. Apoyándose de Karin y Naruto por sus apuntes y notas, la Hyūga empezó a practicar Fūinjutsu con la intención de aprender el Hiraishin. Era algo que le serviría para escapar de situaciones peligrosas, y así evitar algún tipo de problema a futuro, que se repitiera la misma situación sería fatal para ambos Emperadores... y podía ser un trágico desenlace...

...

...

...

...

...

...

Durante el transcurso de tres semanas empezaron cada quien, a realizar sus propios trabajos, a primera hora el equipo de Jinchūrikis se había lanzado a Takigakure mientras el resto del grupo de viajeros seguía entrenando en Otogakure. Yagura al ser el de mayor experiencia liderando había sido designado como el líder, teniendo como mano derecha a Rōshi y Kirabi. Gaara no tenía intenciones de liderar y Fū era la que iba guiando a todos. A la par, el resto del grupo iba sumergido en sus propios pensamientos. Zabuza y Haku iban al lado de Yagura resguardándolo en parte. Realmente tenían otras cosas que debían hacer. el Espadachín afilaba con devoción su espada y sus Kunais, mientras que el usuario de Hyōton acomodaba algunas plantas medicinales que recolectó antes de irse. Kanna escuchaba atentamente a Kirabi, Gaara y Fū, quienes trataban de rapear como el moreno, era obvio que no tenían éxito, pero les divertía. Deidara hacía un poco más de su arcilla explosiva, emplear toda para hacer pájaros que transportaran a todos había sido desgastante, y debía de tener un poco de su arcilla si se presentaba una inminente pelea. Obito vigilaba el perímetro a ratos, a su vez cuidaba de Natsu. Empleaba su Byakugan en todo momento, pero también necesitaba descansar, y lo hacía dormitando apoyándose en su novio.

No era mucho lo que debían hacer, y para su fortuna no era mucho el esfuerzo que debían hacer. Los hechos en Kumo, Konoha e Iwa habían dado a Takigakure la oportunidad de expandirse política y militarmente, por lo cual habían mandado a varios Shinobis a 'apoyar' Konoha con la esperanza de conseguir recursos, a su vez, varios ninjas de Taki habían estado explorando las zonas adyacentes a ambas aldeas ocultas en un intento de conseguir algo valioso, y a su vez tener la posibilidad de ganar un trato. Debido a eso habían dejado al descuido el agua del héroe, lugar donde también reposaba el chakra de Chōmei. Gracias a la suerte del momento habían logrado acceder sin tantos problemas, e incluso habían recolectado algunos suministros. Habían bastado solo cuatro días para hacer su misión, y habían traído con ello varios suministros, el agua del héroe para investigar y, sobre todo, una Jinchūriki con el chakra de su Bijū por completo... ya tenía una fuente ilimitada...

Mientras tanto, el resto de los viajeros se enfocaba en sus entrenamientos personales. Mikoto y Fugaku enviaban cartas a diario con tal de saber el estado de su familia, Genma y Asuma entrenaban al lado del Emperador, y en ocasiones avanzaban con el proyecto de enlazar Nami y Otogakure por medio del Hiraishin, apoyados por Orochimaru. Matsuri entrenaba por su cuenta, perfeccionando su Jōhyō y sus dardos para mejores resultados, el dúo Kuro tenía tiempo para entrenar juntos sin los celos paternales o de hermano mayor, poco a poco aclaraban sus sentimientos. Querían estar juntos, pero no querían dar un paso mal, por lo que prefirieron esperarse antes de acepar una relación. Karin y el quinteto de infantes practicaban su Fūinjutsu, mientras molestaban a Ameyuri en un vano intento de aprender su estilo de Kenjutsu, Mabui y Samui se encargaban de aprender por su cuenta, a la par de enseñarles a todos los refugiados de Kumogakure.

El resto solo se enfocaban en sus propios asuntos. Era tedioso hasta cierto punto estar un mes en el mismo lugar. Naruto y Hinata lo sabían de mano, planes y planes para infiltrarse, moverse y escapar de un mismo sitio. Si bien lo aprovechaban para entrenar y hacer diferentes planes, no se acostumbraban por completo a la total calma, y empezaba a ponerlos nerviosos... para fortuna el grupo de exploración Jinchūriki había vuelto para ambientar el lugar...

Tres semanas habían pasado, y en ese tiempo las cosas pueden ser disfrutables para muchos. Las nuevas inclusiones al grupo de viajeros podían adaptarse al grupo de rarezas que conformaban el equipo de los Emperadores, mientras que estos últimos podían recuperarse por completo de casi cinco meses de extenuante trabajo y esfuerzo... sin contar el entrenamiento en un mismo lugar...

Rōshi y Deidara, junto a un confundido Yukio, se encargaban de mantener a raya a Kankurō, según ellos para proteger a su inocente estudiante/hermana. Quien solo se avergonzaba por lo que hacían, aun así, se sentía protegida, algo que necesitaba. Para Kurotsuchi, el ambiente familiar con su mentor y sus dos hermanos era diferente de lo que Ōnoki la acostumbró. Después de enterarse de la verdad solo quería tomar la cabeza de su abuelo, entendía el valor del sacrificio, pero usar a la familia como carnada era algo que no quería, y no iba a dejar que el bastardo Tsuchikage hiciera más atrocidades... su muerte traería paz a Iwa...

Gaara y Matsuri dedicaban su tiempo a pasarlo entrenando o teniendo citas improvisadas, convivir entre ellos era agradable, y más para la castaña. Gaara era siempre amable y gentil, con un toque tímido, algo que le agradaba. Nunca se imaginó la situación, y ciertamente estaba feliz. Quedarse en Suna sería un infierno, ella en silla de ruedas, viendo como Kankurō y Gaara se mataban a muerte por órdenes del Kazekage, pero ahora podía estar con su Mapachito sin que alguien la dañara por eso... nunca se arrepentiría por los hechos...

Yagura era un caso muy diferente para todos. Puede que no tuviese una relación amorosa como varios de los presentes, pero era feliz a su manera. Siempre se comprometió con su pueblo, y después de lo provocado por Mei y su ejército, decidió buscar cualquier método para salvaguardar a su pueblo. Contar con el apoyo de los Emperadores había sido un verdadero logro para él, Jinchūriki, era lo que había conseguido tras jurarles lealtad, y haría todo lo posible para recuperar Kirigakure, el pueblo natal de su gente. Zabuza, Ameyuri y Haku estaban brindando todo su apoyo, asó como Kisame, quien se encargaba de proteger a todos desde Nami... unidad y trabajo en equipo...

Al igual que el Ichibi Jinchūriki, Kirabi hacía su parte para resguardar a toda la gente que había rescatado, entrenándolas poco a poco para poder defenderse por sí solos, incluso algunos ayudaban a Orochimaru a mantener limpio las instalaciones de su laboratorio o directamente mantener en pie la falsa Otogakure. Samui y Mabui podían ser excelentes profesoras, quedando en claro al enseñarles al quinteto de infantes, quienes si no estaban con algún Jinchūriki se la pasaban jugando con la dupla.

Kanna y Karin habían aprendido varias cosas durante su estadía con Orochimaru, en especial con lo relacionado a los cinco rollos de Uzu. Distintos lugares para investigar implicaba más tiempo. Y si bien había mano de obra para realizar el trabajo, no aseguraba la recuperación exitosa de cada objetivo. A pesar de todo habían planeado diferentes rutas para cada uno, el Cuatro del sonido iría por uno de los tantos pergaminos, mientras que Kabuto y Orochimaru terminarían buscando otro aparte. El grupo de viajeros se encargaría de dar con el paradero de los dos restantes, la desventaja en todo es que volverían al desierto... específicamente a Sunagakure...

Genma y Asuma tomaban su tiempo para convivir con todos, eso si no estaban entrenando con los Emperadores o ayudando a Orochimaru con el puente espacio-tiempo para unir Nami y Otogakure. A veces les daba pelear contra Yagura, tratar de rapear con Kirabi o juguetear con Fū en juegos de azar. Ellos dos eran amigos inseparables, tan diferentes que solo los unía una cosa, dos mujeres con una actitud yandere. Ori Mikatsuki y Yūhi Kurenai compartían una severa obsesión con Genma y Asuma respectivamente, era el mismo caso que Yūgao con Hayate, solo que este si aceptó por su inocencia una relación con la Uzuki. Ambas chicas eran muy posesivas, a tal punto de asesinar incluso a cualquier chico que se les acercase, habían sido drogados múltiples veces para que ambas chicas aprovechasen la situación y terminaran siendo violados. Kurenai estaría furiosa si se reencontrara con Asuma. Para la fortuna de Genma, Mikatsuki había sido asesinada por Yūgao, cuando esta quiso asesinar a Hayate... algo bueno después de todo...

A pesar de las adversidades, Mikoto y Fugaku podían trabajar sin problemas al lado del Sennin serpiente. Muchas de sus preocupaciones se iban en el estado mental de los Emperadores debido a los acontecimientos, aunque los mencionados lo sobrellevaban. Principalmente entrenaban para poder ayudar a la Hyūga y al Uzumaki. El resto de pensamientos iban dedicados a los tres hijos del matrimonio Uchiha. Itachi podía sobrevivir por cuenta propia al igual que Satsuki, pero Sasuke era otro cantar. Lo que harían aprovechando que irían cerca de Nami sería darse un tiempo para ir a ver a sus tres retoños... necesitaban saber con certeza si estaban bien...

Obito y Natsu, al igual que Naruto y Hinata, se esforzaban por superar sus problemas. Naruto era el que más problemas tenía, pero era guiado por una comprensiva Hinata, quien nunca lo dejaba solo, con tal de que él mismo aceptara la verdad y empezara a dejar atrás el pequeño conflicto que había sucedido en Kumo. Por su parte, Obito consentía en todo a Natsu, incluso en lo íntimo. el Uchiha no sabía cómo la pequeña y tierna Hyūga que conocía de niña terminaría siendo una pervertida sin reparo, pero le agradaba, era ella a final de cuentas y por más extraño que fuera la peliverde nunca la dejaría sola... amor en el aire es lo que había...

Y después de sumarle una semana más de caos y rarezas, aquel peculiar grupo estaba partiendo de Otogakure, con dirección a Nami no Kuni. Debían ir a Kirigakure para recuperar el chakra de Yagura, y sobre todo obtener uno de los cinco pergaminos de Uzu. Puede que siguieran con las dudas de ciertas cosas, en especial de lo que el futuro les depararía, pero para eso había sido el mes, para aclarar sus mentes...

En especial...




Para ir sanando heridas...

Datos y demás weas:

Ø Antes de escribir leo los capítulos anteriores de mis Fics para saber qué es lo que debo de escribir. En algunos casos escribo ciertos aspectos en un cuadernito para no perderlo, porque sí, hay muchas ideas que por idiota termino confundiéndolas.

Ø A futuro, la única prueba para ser un Jinchūriki, que no tengo planeada es la del Rokubi, la única historia que no tenía planeada era la de Kirabi. De hecho, Kirabi es el único Jinchūriki del cual hice su historia y prueba sobre la marcha, y no planeado como el resto.

Ø Ustedes solo ven cuatro historias en mi perfil (Bendición del sello, Furia de los emperadores, Gracias por todo y Te haré saber), sin embargo, tengo más historias en borradores. En sí no las publico debido a que no las he terminado (One Shots), les falta detalles por pulir (Fics u One Shots) o no estoy seguro de estar publicándolos con algún tipo de continuidad (Fics), por lo que lo haré terminando los proyectos actuales.

Ø Tres proyectos están empezando a desarrollarse planeados para salir al público junto a los Fics actuales o cuando se termine uno. Uno de ellos es uno de Komi cant communicate, el otro es de Naruto con un Harem completamente diferente a lo que se ha visto actualmente, y otro es un Crossover. Del primero me falta ponerme al día con el manga, el segundo me falta idealizar bien el concepto para no hacerlo repetitivo y tan cliché, y del tercero me falta demasiadas cosas debido a que es una idea en grande. No solo incluir Crossover de anime, también de videojuegos, series, películas e incluso caricaturas como Avatar, Gears of wars, o Ladybug. Por lo que, al momento solo los voy escribiendo como manera de darme ideas para los Fics en emisión.

Ø Volviendo a lo mencionado anteriormente. Debido a mis recurrentes faltas de inspiración los capítulos los escribo a lo idiota, y una vez con la inspiración empiezo a detallarlos, aunque luego se me olvida por completo quitar esos errores, soy muy disperso e incluso a mí se me olvida el qué demonios escribí.