Furia de los emperadores

Capítulo 41: Supocisiones y miedos

Un día había pasado desde que habían dejado Otogakure no Sato. Exactamente era dos de Enero. La mitad del tiempo solicitado había acabado, quedaban seis meses para navegar por el Continente Elemental antes de partir hacia Uzushiogakure y finalmente levantar el imperio, la fuerza que se alzaría contra el mismo sistema Shinobi y contra cada aldea ninja. Los últimos seis meses serían los más complicados, faltando tres Jinchūrikis por encontrar, cuatro fuentes de chakra Bijū que recolectar, cuatro rollos especiales que debían recuperar y un gran puñado de enemigos a los que enfrentar. Ya no solo serían bandidos o criminales de rango bajo. Se habían hecho de un nombre después de los sucesos en Konoha, Kumo e Iwa, junto a la batalla que libraron contra los Nómadas de aire y el Escuadrón explosivo. Lo que ahora los volvía un blanco interesante para cualquier Shinobi de alto rango, políticos con un gran poder militar y económico, junto a renegados que querían venganza... más problemas se sumaban...

A pesar de todo, el grupo de viajeros se mantenía con esperanzas y un buen optimismo. Todos con ánimos renovados y un nuevo objetivo. Ya eran muy pocos los problemas que estos lidiaban, claro sin contar al dúo de Emperadores o a la pareja Uchiha-Hyūga. Gaara y Matsuri se mantenían estables en cuanto a su relación. Kankurō seguía con ellos de vez en cuando, pero ya no era tan frecuente debido a que él también quería tener tiempo de convivencia con Kurotsuchi. Algo que la pareja entendía, después de todo el hermano del pelirrojo también merecía encontrar el amor como hicieron ellos.

Yagura se mantenía al margen con las acciones hechas por Zabuza, Ameyuri y Haku. Lo que más le intrigaba al Mizukage eran los movimientos de Mei, hasta el momento se había mantenido alejada de Nami, muy a pesar de que tenía el acceso marítimo para llegar, eso no le quitaba el peligro de que, algún día, la Terumī se acercara lo suficiente como para eliminar cualquier vida presente en el lugar. Kisame podría mantener a raya a varios enemigos antes de caer, por lo que no se arriesgarían... empezarían a cazar a cualquier Shinobi de Kiri...

Rōshi y Deidara compartían una misma meta, con la cual habían consultado con la Emperatriz. Por el amor que le tienen a Kurotsuchi le dieron el beneficio de la duda al viejo Kage, y decidieron creer que Ōnoki mentía y que nunca le haría daño a su nieta, al enterarse de la verdad habían estallado en verdadera ira. Veían a la azabache como una niña independiente, capaz de hacer muchas cosas por cuenta propia, deseando ser una Kunoichi ejemplar para Iwa, y escuchar lo dolida que quedó al saber la verdad les dio la fuerza para querer destruir Iwa. Hinata entendía ese sentimiento de impotencia, por lo que solo les pidió tiempo para ejecutar sus planes... el dúo de Emperadores realmente cumpliría su palabra...

Las cosas que habían pasado hacían reflexionar a Kanna. Después de todo lo ocurrido había planeado entrenar más a fondo al quinteto de infantes, a su hija y, sobre todo, a cada uno de los acompañantes. Ver lo destrozada que había quedado Natsu la aterraba por completo, y no lo decía por ella. Podría soportar algo así, y lo haría con tal de que no tocaran a su pequeña Karin. Por ella había soportado mucho tiempo la soledad, el no tener a alguien que la consuele por todo el dolor que había pasado. No quería volver a sentirse así, y era parte de sus motivos por el que aceptó ayudar a los Emperadores. Sentir esa conexión familiar que había perdido por culpa de Kushina. Daría todo de sí para restauras Uzu a la gloria, y por ello estaba en el momento analizando los lugares donde se hallarían algunos rollos de su clan, los cuales pondrían en ventaja al grupo de viajeros... en especial le darían un poco más de poder para proteger a su pequeña hija...

Fū, muy a pesar de todo, se mantenía al margen de la situación. Si bien la exploración a Takigakure había sido relativamente fácil, no quitaba el hecho de que pronto se enterarían. Tener en su mano el objeto por el cual su familia luchó le traía cierta nostalgia, y le alegraba saber que estaría en buenas manos. Sin tener que sacrificarse para alguien que solo la vería como una moneda de cambio, el grupo de los Emperadores la querían a pesar de todo, una muestra era la relación de hermanos que tenía con Genma y Asuma. Peleaba mucho con ellos, se golpeaban, insultaban, incluso se criticaban entre ellos, pero al final del día seguían unidos. Ambos Jōnin realmente les encantaba convivir con la peliverde, la consideraban su hermana pequeña, que no debían de sobreproteger, después de todo era una Jinchūriki... y no era bonito ser atacado por sus alas...

Kirabi, siendo el líder de su propio equipo, había tomado la decisión de dejar a quienes rescató a lo largo de sus años en Otogakure. Podrían entrenar ahí libremente a sus anchas, a la vez que podían recuperarse de cualquier trauma que hubiesen ganado a lo largo de los años. Samui y Mabui también tenían sus propios problemas por los que lidiar, pero seguían adelante gracias a toda la atención que recibían del moreno. Muy a pesar de ser una relación de tres nadie decía nada, solo les deseaban lo mejor... si ellos estaban felices no había problema...

Fugaku y Mikoto tenían una preocupación actual, y ese era Sasuke. Conocían a Itachi y a Satsuki muy bien, y sabían que ellos podrían enfrentar solos cualquier problema, en especial con la compañía de Izumi y Shisui respectivamente, pero Sasuke era otro cantar. Un Uchiha con algo de orgullo como para aceptar que se sentía solo cuando no le hacían caso. Fugaku y Mikoto lo consintieron demasiado, sin llegar a malcriarlo, como hicieron con el resto de sus hijos. Lo que hacía diferente a Sasuke era que tenía un apego muy fuerte a sus padres, Itachi y Satsuki tenían un mismo nivel de apego en tiempos de antaño, pero lo habían superado en el momento en el que encontraron a sus respectivas parejas. Esperaban que, con el tiempo en Nami, el Uchiha menor encontrara a alguien que le quitara ese apego... sin saber que en realidad esa persona iba con ellos...

Si bien los problemas seguían en ella, Natsu poco a poco salía adelante gracias a toda la atención de Obito, amor y comprensión eran lo que poco a poco la iba sanando. Después de un mes, ella finalmente se decidió por volver a ser la Hyūga que logró ser, una Tokubetsu Jōnin hecha y derecha, por lo que no perdió tiempo para recuperar sus habilidades, ahora tenía otro propósito y era demostrar que podía volver a ser la mejor Hyūga, ser digna de caminar al lado de su amado Uchiha... estaba lista para volver a ser lo que fue antes...

Si bien la mayoría de su tiempo se iba en entrenar a su amada, y entrenarse a sí mismo, Obito sabía que lo que tenía en su mente no podía ignorarlo por tanto tiempo. La organización a la que pertenecía tanto él como Deidara ya sabría a este punto que ambos desertaron, y en el proceso tuvieron que asesinar a uno que otro miembro. Zetsu, Mangetsu, Kushimaru y Darui para ser exactos. Su preocupación era que tomaran venganza asesinando o torturando lo más preciado que tenía. Ya no era Rin por desgracia, ahora era Natsu, y ella ya tenía tantos problemas como para decirle que un grupo de renegados clase S irían tras ellos. Esta vez se guardaría ese secreto, los Emperadores prometieron hacer algo para detenerlos, y no se quedaría atrás... él los asesinaría si con ello protegía a su preciada Hyūga...

Problemas a la orden del día, eso era lo que tenían ambos Emperadores. Ya era suficiente lidiar con las tendencias suicidad de Naruto y los ataques de culpa de Hinata, producto de lo de Kumo, pero ahora se sumaban dos grandes problemas, esos problemas eran dos criaturitas pequeñas que iban en la espalda de cada uno, ambos tenían un nombre y un cierto parentesco con la pareja...

Hyūga Hanabi y Sarutobi Konohamaru...

La pequeña Hyūga era media hermana de Hinata, por parte de su madre. La desgraciada bastarda se había atrevido a vender a su hermanita a Kumo, con tal de deshacerse de ella, no lo permitió, y agradecía a Natsu por avisarle, a pesar de que terminó metida en un lío, sin embargo, Hanabi no tenía a nadie, apenas teniendo contacto humano, ella se aferraba a su hermana como si de su madre se tratara, para la pequeña Hyūga, la Emperatriz era su madre y se aferraría a ella buscando saciar sus necesidades, entre ellas el afecto de madre.

El pequeño Sarutobi era el nieto del Sandaime Hokage, y al igual que Naruto había sido dejado a su suerte, listo para volverse un AMBU de Raíz. Si bien le tenía un verdadero odio al Sandaime por hacer de su vida un infierno, no podía desquitarse con el pequeño castaño, debido a que su destino era en parte parecido, ambos dejados a su suerte. Como buen AMBU de Raíz que sería, no tenía ningún contacto afectivo más que con su mamila para comer. Sus padres estaban muertos según los reportes, y solo tenía a Asuma y a Hiruzen como familia. El Sarutobi mayor quería asesinar a su padre por abandonar al pequeño, pero no quería provocar otro conflicto, y la verdad él no se veía con la capacidad de criar correctamente al pequeño. No por ser negligente, podía dejar sus vicios, pero era muy volátil cuando un niño hacía berrinche, y a la menor provocación terminaría haciendo algo que verdaderamente afectaría al pequeño Konohamaru, sobre todo, no sabía criar niños y no quería arriesgarse a criarlo como fue criado, con mano dura y severa. Por lo que, pidiendo el consejo del Uzumaki, había dado su bendición para que el rubio ojiazul hiciera algo.

Después de discutirlo con su amada Emperatriz, ambos habían llegado a una conclusión y una posible solución. Asuma le había dado su bendición debido a sus problemas, y Natsu no quería adoptar a Hanabi debido a que no se sentía del todo bien como para guiar a una pequeña. Por lo que, también recibiendo su bendición, llegaron a algo...

Ōtsutsuki Hanabi y Ōtsutsuki Konohamaru, los hijos adoptivos de Ōtsutsuki Hyūga Hinata y Ōtsutsuki Uzumaki Naruto...

Adoptaron a ambos como sus hijos, a pesar de su edad. Si bien cualquiera podía criticarlos había motivos detrás de la decisión, muchos de estos radicaban en puntos sentimentales, en el caso de Hanabi era mayor ese sentimiento, sin embargo, había uno que otro punto a su favor. Ambos eran los Emperadores, herederos de Uzushiogakure no Sato, con acceso a una enorme cantidad de dinero y un vasto conocimiento. Tener ambos como hijos los volvería príncipes al instante, y con ello tendrían una protección gracias a los demás. ¿Abusaban de su posición? Quizás un poco, pero no querían que esas dos vidas inocentes sufrieran un destino parecido a lo que ellos estaban destinados a ser... los protegerían con todo lo que tenían a la mano...

Codicia, dale a un humano poder y este se sentirá superior a todos, promételes algo que deseen y te seguirán, llénalos de palabras cargadas de falsa esperanza y serán leales hasta que la muerte finalmente llegue. Con esto, y un poco más, muchas personas han logrado tener un séquito de seguidores que sin duda creerán en él ciegamente. Terumī Mei, así como Naruto y Hinata, habían usado esto mismo para tener a su propio grupo fieles a su causa. La diferencia entre los dos bandos era una, ambos Ōtsutsuki realmente mostraban esa incesante lucha por cumplir todo lo prometido, velando por la integridad de cada uno de sus aliados, incluso con los cuales tuvo problemas, como lo fue Obito, sin embargo, Mei podía evadir todo eso con simples acciones. El dúo de Emperadores había prometido algo muy difícil de conseguir, pero demostraban que de verdad habían dado su palabra con todas las acciones que hacían. Por su parte Mei podía menear un poco las caderas, hablar en un tono coqueto y evadía cualquier problema. Ella sabía de su atractivo, era en parte gracias a eso que logró derrocar a Yagura y empezar por su cuenta la purga de Kekkei Genkai, con esa arma podía tener a su merced a cualquiera que se le atravesara. Al escuchar del asalto a Konoha y a Kumo a la Terumī no le bastó tiempo para empezar a dirigir parte de sus fuerzas a ambas aldeas, a sabiendas que cualquier ayuda para reconstruir ambas aldeas podría traerle beneficios, tal vez, y con un poco de suerte, podía tener a su mano a ambos Kages... todo con tal de cumplir sus ambiciones...

Dos semanas después del ataque, Sunagakure había mandado parte de sus fuerzas para ayudar a Konoha. Rasa sabía de antemano que el grupo de los Emperadores significaba un verdadero peligro, esa fue la razón por la cual no había hecho algo más desde la derrota en el Santuario de Lava. Era listo y sabía cuándo mantenerse alejado de los problemas. Era esa la razón por la cual se había acercado a Konoha, necesitaba parte de sus tierras para plantar una variedad de flores que le darían a los Suna Shinobis una gran ventaja en cuanto al entrenamiento, al momento de enterarse también de lo de Takigakure se acercó de igual manera para ganar recursos. A cambio de cristal de fina calidad para que vendiesen en el exterior, así como gemas preciosas, Taki había aceptado un trato con Sunagakure, ahora, la aldea de arena tenía una gran fuente de agua y tierra fértil para luchar... potencial para hacer crecer su fuerza militar...

Lo que más destacaba de Iwagakure era que, a priori las cosas parecían ir de maravilla, nada alejado de la realidad. Ōnoki despotricaba por la humillación que el rubio Uzumaki le hizo pasar, de las aldeas que el grupo de viajeros había pisado y atacado, Iwa era sin duda la menos afectada, pero eso no quitaba que habían sido golpeados en un verdadero punto de importancia.

La torre del Tsuchikage...

Era en donde tenía guardado bastante información, relacionada en especial con los sucesos de Deidara. Que el Uzumaki los tuviese a la mano no daba señal de algo bueno, en especial con su nieta acompañándolo. Odiaba la actitud infantil y gentil de la azabache, era por eso que dejó que los Jōnin que la encontraran investigando cualquier cosa que tuviera que ver con Deidara le impartiesen un castigo. Nada la rompía o la hacía desistir, por lo que, como última opción, usó la violación, con el hecho de volverla una Kunoichi digna de temer. Al momento de que ella escapó se maldijo, debido a que no tenía ahora el elemento clave de sus planes, sin embargo, esperaría por el momento, no actuaría sin pensar, cualquier movimiento erróneo terminaría en algo muy malo para su aldea... y no quería perder la ventaja que tenía sobre dos aldeas ocultas...

La aldea de Kumogakure tenía grandes bajas, tanto económicas como militares. El intento de recrear un nuevo clan Hyūga había fallado estrepitosamente, y debían de recuperar todo lo que destrozo el Kyūbi Jinchūriki en su estado de furia. La Bijūdama había causado una gran variedad de estragos en la torre del Raikage, varios pergaminos se habían perdido en la destrucción, casas, comercios, en especial todas las mujeres y niños que trabajaban en diferentes prostíbulos. No sabía que Kirabi había salvado a la mayoría, en especial a Samui y Mabui, esta última era una de las razones por la cual el Raikage estaba furioso, no tenía a su futura esposa con él, y todo por el capricho del rubio Emperador. No tendría consideración cuando se reencontrara con el dúo de Emperadores, él mataría al Uzumaki y se adueñaría de la Hyūga para usarla como juguete sexual... pero primero tendría que reordenar su aldea para lograr sus planes...

Konohagakure no la estaba pasando mejor, de hecho, estaban en una situación crítica. Debido a la destrucción que había provocado el grupo de los Emperadores tenían un gran declive político, económico y social. Con ello venía el problema. Kiri, Suna, Taki y demás aldeas menores podían aprovechar para rascar secretos mientras 'ayudaban' a la aldea, ese motivo era algo por lo que preocuparse, sumado a que muchos pergaminos habían sido robados. Para Danzō, lo que de verdad le molestaba era que había perdido por completo a cada recién nacido que usaría a futuro para entrenarlo como AMBU de Raíz. Ahora debía de esperar un largo tiempo antes de volver a llenar esos espacios vacíos. El clan Hyūga era quien lo pasaba peor entre los clanes. Parte del recinto había quedado destruido, varios miembros asesinados, en especial la camada de infantes había desaparecido, entre ellos Hanabi. Maldecían su suerte, y querían cobrar venganza, en especial Hiashi, Hizashi, Hana y Hitomi, sabían que Hinata había provocado eso, y no descansarían hasta tenerla de rodillas frente a ellos... disfrutarían mucho romper su voluntad a base de tortuoso sexo...

Jiraiya y Tsunade tenían diferentes puntos de vista con lo relacionado a Konoha y Kumo. Admitían que lo hecho por el Raikage había sido una reverenda pendejada, habían provocado la ira de un Jinchūriki, y en muchos casos eso terminaba en un completo caos. Por lo de Konoha era algo increíble que un Jinchūriki pudiese entrar y luchar, las defensas de la aldea no eran las mejores, pero contra Jinchūrikis tenían varias defensas para contrarrestarlos. Sellos de supresión, trampas específicas e incluso los ojos Sharingan ocultos en Danzō, el que no los hayan usado decía que, o habían sido destruidos los otros medios, o los guardaban para otra ocasión. En cualquiera de los dos casos, solo suspiraron. Debían de volver a su aldea natal para ayudar con la seguridad y remodelaciones del lugar... nunca está demás actualizar las barreras de la aldea...

Obito no se equivocaba en un punto, el líder de la organización a la que pertenecía había notado desde un principio su ausencia, algo que no dejaba pasar por alto. La preocupación del Uchiha se había hecho realidad... la organización apuntaba a la Hyūga para vengarse...

Había sufrido bastante, perder a su familia frente a sus ojos, su mascota, tener que sobrevivir en las frías calles de Amegakure no Sato, la aldea oculta entre la lluvia. Un lugar desolado, azotado por la guerra, en la cual los sobrevivientes de los conflictos bélicos sobrevivían como fuera posible. En este tiempo aquel chico encontró dos amigos, una peliazul con una flor del mismo color en su cabeza, de ojos ámbar con sombra de color azul alrededor de sus ojos, y un pelinaranja de ojos marrones y piel blanca. Eran inseparables, y habían sido entrenados por Jiraiya durante un lapso de tres años. Por sí solos habían sobrevivido durante años, y no fue hasta que las paranoias de un hombre le quitaron la vida a su amigo pelinaranja. En su dolor, en su perdición había destrozado a todos y a todo, y al ser manipulado por Obito solo deseo la paz a través del dolor. Pelirrojo, con el legendario Dōjutsu del mismo Rikudō Sennin, el líder de su propia organización, conocido por todos como Pain... el líder de Akatsuki, Uzumaki Nagato...

Sin que los demás lo supieran, más que pocos, usaba el cuerpo de su amigo fallecido como receptor de su poder, los Seis Caminos del Dolor. El Camino Deva era el cuerpo con el que todos lo ubicaban, con la capacidad de manipular la gravedad, permitiéndole atraer o repeler objetos o personas. Casi al instante había notado la irregularidad con sus miembros. Zetsu, el informante y espía por excelencia, había desaparecido sin dejar rastro, seguido de Mangetsu y Kushimaru, los dos renegados provenientes de Kiri, si eso no le bastaba se sumaba Darui a la lista, el único proveniente de Kumo. Durante el mes de descanso, él en persona se encargó de investigar los hechos ocurridos, no le bastó mucho para encontrar la verdad... habían sido traicionados por Deidara y 'Madara'...

Eso lo había enfurecido por completo, y no solamente por el hecho de que volvía a ser traicionado. Aunque algo de todo eso le alegraba. Ya no tenía que seguir las estúpidas órdenes de alguien más. Sin pensarlo mandó a llamar a cada uno de los integrantes de Akatsuki, no contando a Akatsuchi, Kō, Kakashi, Yūgao y Anko. Había llamado a lo mejor que tenía a la mano...

De apariencia joven a pesar de los años, pelirrojo, ojos cafés, piel blanquecina, a pesar de tener varias partes de su cuerpo suplantadas, lo que más destacaba de él era el esmalte verde en sus uñas, y el hecho de que se escondía dentro de una marioneta encorvada con aspecto der escorpión. El renegado se encontraba fuera de su marioneta, esperanzado a que la reunión diera inicio. Sabía que las cosas estaban raras, en cuanto no vio a su compañero, por lo que solo suspiró, mientras veía su banda ninja. Con un anillo morado con el Kanji para "Joya" (Gyaku), posicionado en su pulgar izquierdo, el marionetista originario de Suna... Akasuna no Sasori...

Hombre alto de piel obscura, máscara negra en su rostro, ojos inusuales, teniendo un color burdeo en su esclerótica, junto a un verde claro en su iris y pupilas. Capucha blanca que tapaba por completo su castaño y largo cabello. Lo más inusual eran las marcas de costuras que adornaban su cuerpo por el Jutsu estrella que lo caracteriza, acompañado de un esmalte marrón en sus uñas. Anillo verde obscuro con el Kanji para "Norte" (Hoku), posicionado en su corazón izquierdo, el avaro inmortal originario de Taki... Kakuzu...

Peliplateado de ojos morados, dejando al descubierto parte de su pecho del cual se parecía a un amuleto extraño, esmalte verde obscuro en sus uñas, junto a larga guadaña de triple filo en su espalda. Anillo naranja con el Kanji para "Tres" (San), posicionado en su índice izquierdo, el Jashinista original de Yugakure... Hidan...

Los años le sentaron bien, ella era una de las pocas mujeres en la organización, y la única, sin contar a Pain, que provenían del antiguo Akatsuki, las mismas características que tenía de niña los seguía cargando en su actualidad, provocando que fuera considerada una muy atractiva Kunoichi. Su piercing bajo su labio inferior, así como su esmalte naranja, eran el nuevo añadido que tenía después de la muerte de Yahiko. Anillo blanco con el Kanji para "Blanco" (Bya), posicionado en su corazón derecho. El Ángel de papel de Amegakure... Konan...

Cinco integrantes, de los nueve que eran originalmente, cada uno discutiendo los puntos que había en juego, ahora, con la intervención del grupo de los Emperadores, tenían un rango de movimiento limitado, sumado a eso la traición de Deidara y Obito, solo había una carta que podían jugar, y por más extraño que fuera era tener en su poder a la Hyūga peliverde... era lo único que tenían a la mano...

Entonces, ¿Apuntaremos al grupo de los Emperadores? -pidió saber el castaño-

Por el momento solo quiero que se mantengan al margen. Suena a paranoia, pero cualquier movimiento que hagamos y terminaremos descubiertos. No te olvides que Deidara y Tobi están con ellos -respondió el líder-

Ese bastardo, Jashin estará satisfecho si lo sacrifico -respondió Hidan con notorio éxtasis-

Cállate Hidan -ordenó Sasori con un notorio enfado-

A pesar de lo ocurrido, hay algo más. La falta de personal es muy abundante, por lo que he decidido reclutar a más miembros para la organización -añadió la peliazul estoicamente-

¿No será peligroso? -cuestionó con seriedad el marionetista-

Debido a las circunstancias no. Las aldeas han alcanzado un punto crítico en el cual, cualquier ayuda les vendría perfecta, y si bien Suna y Kiri se mantienen al margen, las demás tienen que mantenerse a flote con ayuda extranjera. Ahí es donde entramos nosotros -informó el pelinaranja-

¿Un servicio de caridad? -cuestionó Kakuzu con algo de molestia-

Sí, se le podría decir así, claro, es lo que ellos creerían -respondió Pain-

¿A qué te refieres? -cuestionó Konan, levemente intrigada, pues realmente intuía a donde iba la situación-

Kakuzu, ¿Cuánto dinero es lo que podríamos obtener al contrabandear pergaminos de clanes, recursos y armamento? -preguntó el ojianillado hacia el tacaño-

En el mercado negro cualquier cosa proveniente de una aldea Shinobi vale demasiado, incluso las propias bandas ninja se valúan en un alto precio -comentó, para momentos después sorprenderse por las palabras dichas por su líder- ¿En serio haremos lo que creo?

Las aldeas pasan por una crisis, a pesar de que aumenten la seguridad carecen del personal suficiente como para mantener a flote la estabilidad, por lo que, cualquiera que muestre 'buenas intenciones de ayudar' podría fácilmente robar cualquier secreto, un secreto que podía ser vendido por millones de ryos en el mercado negro -explicó a detalle, ganándose la atención de los renegados presentes-

¿Será seguro hacerlo? -cuestionó Sasori con intriga, no queriendo volver a su aldea por el momento-

Sí, además, esto servirá como muestra de fidelidad para los nuevos miembros, con ello evitamos que lleguen a traicionarlos. A la par, los mantenemos al margen por si necesitamos que actúen rápido o tengan que ser eliminados -propuso Konan, ya sabiendo a donde iba todo-

¡JASHIN TENDRÁ BUENOS SACRIFICIOS! -exclamó Hidan, extasiado por sacrificar víctimas a su Dios-

Por el momento reanuden las actividades que estaban haciendo, si consiguen misiones no duden en aceptarlas, entre más gente crea nuestra farsa más ganancias tendremos -añadió Pain con firmeza-

Vale -respondieron los tres renegados presentes, desapareciendo del lugar-

Sabes que tendrás que salir a obtener la información -comentó la peliazul-

No si lo volvemos a contactar -respondió, asombrando levemente a su compañera-

¿En serio lo harás? -cuestionó-

Puede que no fuera tan efectivo a la hora de infiltrarse como lo era Zetsu, pero la información que da es de total fiabilidad, sin contar que es muy detallada a más no poder -respondió el pelinaranja-

Lo sé, pero me preocupa saber cuál es su verdadero precio. Rechazó el dinero, los pergaminos con técnicas avanzadas, incluso rechazó la oferta de unirse -pensando en las razones que podría tener-

Eso lo veré después, por el momento te tengo una misión -entregándole unos documentos-

¿Qué quieres que haga? -cuestionó, hojeando lo recibido-

Senju Tsunade, hay algo interesante que tiene ella, y todo eso gira alrededor de su alumna -señalando un folder en específico-

¿Kato Shizune? -cuestionó con intriga, dándose un tiempo para hojear rápido el documento-

Ese documento narra una muy interesante historia, lo que quiero que hagas es que le hagas llegar ese documento, el resto lo hará ella sola, y si bien nos va tendremos una médico en la organización -confesó Pain, con algo de seriedad-

Entiendo, solo... cuídate al contactar a Ku-rokami -pidió con leve preocupación, desapareciendo en miles de aviones de papel-

No te preocupes Konan, él estará encantado de trabajar con nosotros... a él no le gustaría conocer... el verdadero dolor...

Mientras cada aldea se recuperaba y aumentaba sus fuerzas, el grupo de viajeros sobrevolaba parte de Hi no Kuni, en dirección a Nami, rodeando gran parte del terreno resguardado por los Shinobis de Konoha. A pesar de lo ocurrido, la seguridad parecía ir en aumento, y no querían arriesgarse a una lucha abierta, el pasar desapercibido debía ser considerado una prioridad, por lo que actuaban con bastante sigilo para evitar problemas. Lo único que querían en el momento era llegar a Nami y poder descansar antes de seguir con el viaje, por lo que solo continuaban con su vuelo. A diferencia de las veces anteriores, y a excepción de una pareja en específico, cada persona mantenía vigilado su perímetro. Usando múltiples ojos de arena, Gaara tenía cubierto el lugar, Matsuri y su nuevo lanzadardos disparaban a cualquier objetivo que los colocase en peligro, Kankurō se encargaba de recoger cada cuerpo para no dejar rastros. El trío de Kiri, junto a Yagura, hacían lo mismo que Matsuri, solo que en vez de usar dardos usaban sembons hechos a base de agua o hielo. Rōshi y Kurotsuchi eliminaban cualquier evidencia de los cuerpos. Para recoger a cualquier desafortunada presa Karin y Kanna usaban sus cadenas, a la vez en que Fū usaba sus alas para volar y recoger. Deidara mantenía su concentración para tener a flote los pájaros de arcilla en los que volaban, Kirabi, Samui, Mabui, Mikoto y Fugaku se mantenían viendo un mapa de la zona, para evitar acercarse a algún poblado ocupado por ninjas.

Genma trataba de mejorar su Hiraishin, mientras que Asuma intentaba mandar un mensaje a Nami para informar su llegada y mantenerse al tanto con los hechos ocurridos, el quinteto de infantes dormía plácidamente en uno de los pájaros de arcilla, mientras que el dúo de Emperadores vigilaba los alrededores desde diferentes puntos, necesitaban cubrir la mayor cantidad de terreno posible para evitar cualquier trampa proveniente desde abajo. Encima de todo, y al frente de todo, Obito lideraba el camino indicado, detrás de él una peliverde se había acurrucado en su espalda para tranquilizarse, por casi una hora se habían separado y finalmente debía de pasar tiempo con él antes de que los traumas volvieran... todavía tenían que superar un largo camino...

En medio del aire, cada uno iba analizando su entorno en búsqueda de algo sospechoso o, en su defecto algún Shinobi que pudiese atacarlos. Eran precavidos en cualquier simple movimiento que proviniera del exterior, no querían que se volviese a repetir algún problema parecido a lo vivido por las Hyūga, en medio de esos pensamientos no se habían percatado de la tenue luz del ocaso, alumbrando con un hipnotizante fulgor desde el horizonte, en medio de la visita una pequeña barca se podía apreciar a lo lejos, tratando de cruzar los lagos cercanos a Nami, de ellos se podía ver dos personas. ¿Mayores? ¿Menores? Solo se sabía que eran dos personas, y por la intensidad en que una de estas remaba, era obvio que lo hacía con rapidez. Fū, queriendo saciar su curiosidad, decidió acercarse para tener una mejor percepción de las cosas, conforme se acortaba la distancia entre la Nanabi Jinchūriki y la balsa desconocida, más clara eran las personas a bordo, y en efectivo, podía confirmar que eran dos, sin embargo, al verlos parecían desesperados, como si quisieran escapara de algo, o incluso llegar con alguien, cada vez podía apreciar más detalles de ambas personas, a la mira del grupo de viajeros, que no entendían lo que hacía, incluso cuando lanzó un corto grito para volar en dirección a la barca. Claramente había notado algo que la hizo reaccionar así, pero se habían enterado del porqué al momento de que pidió ayuda.

En la barca, la cual con un poco de esfuerzo había sido encallada en tierra por la peliverde Jinchūriki, se podían apreciar ya a detalle a dos jóvenes, un chico vestido con un kimono azul, demasiado desarreglado, así como su cabello azabache, sus ojos ámbar se veían llenos de cansancio, llenos de dolor y sufrimiento, las ojeras que acompañaban su blanquecino rostro eran señal de que no había dormido durante bastante tiempo. Era preocupante el cómo se veía, enfermizo, a punto de morir por desnutrición o cansancio, pero también había otra preocupación, y era la joven que lo acompañaba. Cabello rubio y ondulado, una blusa magenta que, al igual que los ropajes del azabache, se encontraban en un muy mal estado, unos ojos verde obscuro, que denotaban un severo dolor, era notorio gracias al trapo de su frente, lo que se podía deducir en una fiebre, sin embargo, ese detalle no importaba mucho en cuestión a las curvas que tenía, no por los atributos de la chica, si no por la enorme barriga que tenía... era claro que estaba embarazada...

Inmediatamente ese detalle fue percibido por el grupo de viajeros, inmediatamente se pusieron a trabajar para salvar a la rubia y a su bebé, Mikoto, siendo experta en ello, era la que sabía qué hacer y cómo actuar, y con ayuda de Natsu poco a poco empezaban a tratar a la embarazada para evitar daños colaterales. A su vez, Rōshi y Yagura ayudaban al azabache a que se recuperase, ambos presentaban un verdadero daño... y tenían que salvarlos...

Mierda, el chico presenta una severa desnutrición, fatiga, no ha dormido en varios días, está al borde del colapso -analizó Rōshi a detalle-

No podemos alimentarlo así como así, no sabemos que tanto mal le haga -respondió Yagura con algo de intriga, mientras se retiraba un poco de la zona-

Pero ¿Qué hacemos? Si no podemos ayudarlo -cuestionó el castaño mayor-

Espera a que se recupere, empezaremos por darle cosas ligeras para que su estómago empezase a acostumbrarse -añadió Karin entrando a la conversación, a su vez que traía un poco de agua para ofrecerle al azabache-

Entiendo -respondió el Yonbi Jinchūriki, alistándose para intervenir-

Ayu... ayu... -jadeó el azabache con notorio dolor-

Procura no hablar por favor. No queremos que te pase algo -pidió la Uzumaki con algo de preocupación-

Ayúdenla... por favor... -suplicó, siendo callado al sentir el líquido potable correr por su boca-

Si te refieres a la chica está siendo atendida ya -añadió el castaño mayor-

¿Qué es lo que presenta, Mikoto? -pidió saber el Mizukage, mientras buscaba algo en el equipaje que cargaba-

Su fiebre es muy alta, está ardiendo, pero tampoco puedo quitarle la ropa, sus heridas son muy sensibles y no creo poder remover las prendas sin agraviar la situación -confesó esta, con verdadera preocupación-

Deja me encargo de esto -una nueva voz se acercaba a la Uchiha-

¿Estás segura? -cuestionó la Hyūga, viendo a una Uzumaki pelirroja-

Sí, necesitaré espacio, y vete preparando para arropar a la chica -comentó la Uzumaki, acercándose a la rubia- Hola querida, te haré unas preguntas y necesitaré que las respondas, si puedes golpea el suelo, una vez para si y dos para no, si no puedes solo asiente o parpadea con la misma respuesta, ¿Entendiste? -recibiendo un pestañeo-

Perfecto, ¿Puedes abrir la boca? -recibiendo dos pestañeos-

¿Puedes hacer algo de fuerza para apretar tus dientes? -recibiendo un pestañeo-

Tu mandíbula, ¿Está dislocada... o solo no puedes abrir tu boca por el dolor? -recibiendo dos pestañeos, y posteriormente uno-

Ok, te explicaré, puedo curarte con una técnica que poseo, pero para ello deberás de morderme. Abriré tu boca para que puedas morder mi brazo, si no puedes tendré que poner fuerza para que puedas morderme, ¿Entendiste? -finalmente viendo que asentía con pesadez-

Al asentir, Kanna había forzado la boca de la rubia a que se abriese, a lo cual la chica tuvo que apretar su mano para no cerrar la boca de manera involuntaria, y con rapidez el brazo de la Uzumaki terminó en la boca de la chica, empezando a morder, aunque con dolor. En pocos instantes una pequeña aureola verde rodeaba a la rubia, empezando a curar sus heridas y, a su vez, bajando un poco la fiebre, parra cuando Kanna retiró su brazo, la rubia finalmente podía moverse, por lo que empezó a pararse y a quitarse parte de la ropa para no enfermarse, con ayuda de Mikoto y Natsu finalmente estaba a la intemperie, apenas cubierta por su ropa interior, pero sin riesgo de enfermarse, por lo que también podía hablar.

¿Cómo te llamas? -preguntó Kanna, viendo como la chica empezaba a moverse con mayor fluidez-

Ho... Hotaru -tartamudeó en respuesta-

Hola, que bueno que finalmente puedas hablar, dime, ¿Qué es lo que les pasó? -pidió saber la Uchiha con amabilidad-

AMBUs de Kiri... trataron de atraparnos -exclamó la ahora conocida como Hotaru-

A ti y a tu compañero he de suponer -añadió la pelirroja-

Utakata... ¿Dónde está él? -pidió saber, tapándose con una pequeña cobija para cubrir su cuerpo-

Está ahorita siendo atendido también, mi hija se está encargando de él, por lo que no te debes de preocupar. Primero trataremos todas tus heridas antes de que puedas pararte, tu bebé puede estar mal -verificando cualquier problema que la chica pudiese tener-

Entiendo.

Perdón por morderte tan fuerte -se disculpó Utakata con algo de pena-

No se preocupe señor -respondió Karin, secándose una lagrimita mientras se sobaba su brazo-

Puedes llamarme Utakata -haciendo el esfuerzo de pararse poco a poco-

¿Qué es lo que pasó? -preguntó Roshi empezando a ayudar al azabache-

Hubo un problema... en mi hogar actual... y tuvimos que escapar... por favor... ayúdenla, no puede perderlo -suplicó entre jadeos-

Tranquilo, ya están atendiéndola, lo primordial es tratar de sanarte -respondió la pelirroja, abriendo un kit de primeros auxilios-

Gracias.

¿Cómo están? -preguntó un castaño, algo retirado de la posición de los demás-

Ya están mejor Yagura, lo primordial es dejarlos descansar -respondió Rōshi con cautela, auxiliando con herbolaria a Karin-

¿Yagura? Como el Mizukage -esto siendo algo de interés para Hotaru, quien quería ver a su compañero-

S... sí... debo de verlo... por favor... -pidió Utakata, acostándose debido a la falta de energía-

En el momento en que Yagura había sido mencionado, este se acercó un poco más a Utakata, sorprendiéndose en gran manera al ver al azabache, sin embargo, toda la atención fue robada por Hotaru, él reconocía a la chica, la heredera del clan Tsuchigumo, pero no entendía el motivo de que estuviera aquí. Lo que había hecho casi al instante fue desenfundar su bastón, para colocarse en posición de batalla. A todos les extrañaba esa actitud del Mizukage, aún más cuando se trataba de refugiados y embarazadas, según las historias que había contado y las declaraciones hechas por Zabuza y Ameyuri, que reaccionara así era algo extraño e incómodo, por lo que, antes de que se empezara una riña campal, el Uzumaki rubio intervino, queriendo saber a fondo el porqué de la actitud.

¿Qué es lo que pasa? -pidió saber con autoridad la Hyūga casi azabache-

Ella es heredera del clan Tsuchigumo -respondió Yagura sin siquiera quitarle la vista a Hotaru-

¿Tsuchigumo? -cuestionó con intriga el Uzumaki rubio-

Un clan bajo las órdenes de la Mizukage actual.

Esa razón bastó para que, tanto el dúo de Emperadores, como el trío proveniente de Kiri tomasen armas para pasar a una posición defensiva. Respetaban el hecho de que la chica estuviese embarazada, de no haberlo estado la hubieran asesinado en el momento, sin preguntas, sin siquiera detenerse a averiguar los hechos. No era intencional del todo, después de todo, la paranoia y el riesgo de ser traicionados estaba siempre al asecho, por lo que se mantenían alerta de cualquier cosa... más vale el prevenir...

¿Puedes hablar? -cuestionó con seriedad la Hyūga Emperatriz-

Apenas -susurró Hotaru con algo de dolor-

Quiero que me dejes en claro las cosas. ¿Quién eres? Y, sobre todo, ¿Qué es lo que buscas aquí? -amenazó una vez más la Hyūga, acercando más sus dagas a las piernas de la chica-

Yagura, busco a Yagura-sama -respondió con brusquedad, causado por el miedo-

¿Qué es lo que quieres con él? -era el turno de Zabuza de hablar, colocando la Kubikiribōchō en el cuello de esta-

Hablar... busco asilo con él... quiero protección... no pido más... por favor... -susurró, empezando a lagrimear presa del pánico-

¿Qué planeas hacer una vez te la demos? ¿Acaso planearás traicionarnos? -cuestionó el Mizukage con severidad-

No, claro que no... por favor... se los suplico... no tenemos a donde ir... -suplicó una vez más, arrodillada por completo y con la cabeza en el suelo, a modo de clemencia-

No vengas con mentiras, tu clan tiene varios terrenos a lo largo del Continente Elemental, fácilmente puedes refugiarte en uno de ellos, así que te lo repetiré una vez más, ¿Qué es lo que haces aquí? -sentenció el Mizukage, esta vez acercándose más-

Yo digo la verdad... por favor... solo pido tiempo... al menos deme el tiempo suficiente para que mi niña nazca, por favor se lo suplico... -llorando a mares, temblando por lo que podría ocurrirla a la vida que se formaba en su vientre-

¿Emperadores? -ahora era el turno de Yagura para esperar instrucciones-

¿Qué es lo que pasó? -pidió saber el Uzumaki, relajando un poco su postura-

La Mizukage nos traicionó... ella nos quitó todo... -confesó Hotaru entre lágrimas de dolor y desesperación-

Era extraño a qué se refería, sin embargo, decidieron callarse y esperar a que ella explicara todo. La pequeña vida que se formaba en su vientre era lo único que le había permitido hablar, de no ser por ello estaría ahora sin vida.

"Ella nos prometió riquezas y poder si la apoyábamos a derrocar a Yagura-sama... nos dijo que él quería eliminar las líneas de sangre... que quería desaparecerlas... le creímos... ella nos contó una mentira... nos mintió y terminamos perdiendo todo... nuestras tierras... nuestra gente... todos fuimos traicionados cuando menos lo esperábamos... por favor... ayúdenme... no lo hagan por Utakata o por mí... solo háganlo por mi hija... es lo único que me queda de familia... perdí a mi hermano hace tiempo... por favor solo sálvenla..."

Una dolorosa declaración, que iba cargada con el sentimiento de protección que solo una madre podía ofrecer. No quería perder a su pequeño fruto, bastante tenía con haber perdido a su familia, en especial a alguien importante para ella, solo se arrodilló a la espera de que alguien se apiadara de la vida que tenía en su vientre. A pesar de la evidente apariencia de lástima que daba, el grupo seguía desconfiando de ella. No querían de verdad sufrir alguna traición. Bastante había sido el arriesgarse a aceptar a Asuma, Natsu, Mikoto, y en especial a Obito y Orochimaru, sin embargo, de todos los presentes solo había una persona en especial que, si creía en la inocencia de esta, y era debido a la relación que habían tenido.

Cabello de color salmón con ojos azules, un cabello que le llegaba hasta el cuello, junto a sus serenos ojos, no pasaba desapercibido para todos, en especial, del grupo de niños había sido partícipe de las aventuras con los Emperadores, pero era especial en el momento adecuado, ya que reconocía a Hotaru.

"¡NEE-CHAN!"

Para sorpresa de todos, el pequeño se abalanzó hacia la rubia de cabello ondulado, envolviéndola en un cálido abrazo que dejaba en claro el afecto que tenía, algo que no había muerto a pesar del tiempo. Ningún miembro del grupo de viajeros podía creer lo que pasaba, y en parte era algo que se debería de esperar, una vez más un encuentro casual era lo que reunía al quinteto de infantes con sus familiares, y esta vez era una chica la cual debía de dar muchas explicaciones. Hotaru no cabía de su asombro, era cierto que el niño frente a ella fue adoptado por el clan, pero eso no quitaba el estrecho lazo de hermandad que se había formado entre ellos.

"¡PEQUEÑO ZARATRAS!"

Ese grito había alertado a Utakata, al reconocer el nombre de alguien muy querido para él, y de antemano sabía que, el encontrar al pequeña era algo para que la rubia de ondulado cabello se alegrara bastante, pues había encontrado a la única familia que le quedaba... claro sin contarlo a él o a su futuro hijo...

¿Qué es lo que está pasando? -pidió saber Yukio, extrañado del comportar de su amigo-

Recuerdan que les dije que había sido secuestrado una noche, cuando me sacaron de mi habitación -obligando a todos a recordar esa parte-

Más o menos lo recuerdo -confesó Ryo algo apenado-

Bueno, la chica que trató de salvarme fue ella -respondió, señalando a Hotaru-

¿Me estás diciendo que ya conocías a Yagura desde antes? -cuestionó extrañado Asuma, entrando a la conversación-

No, de hecho, me alegró conocerlo en su momento, había oído que el Mizukage era alguien amable y servicial -aclaró, mientras deshacía el abrazo-

Esto es algo confuso -respondieron todos a coro-

¿Hace cuánto te secuestraron? -pidió saber Yagura, queriendo aclarar algunas cosas-

Hace ocho meses que no sabemos de él -confesó la rubia de ondulado cabello, abrazando a Utakata debido al miedo-

¿Cuándo empezaron los rumores de Yagura en su clan? -pidió saber Ameyuri, guardando las Kiba-

Hace menos de seis meses -añadió Utakata pensativamente-

Eso explicaría el por qué no te tuvo miedo, e incluso el por qué no escuchó de ti antes. Solo sabía que eras alguien muy amable -dedujo Obito, mirando al pequeño Zaratras-

Eso es una buena suposición si lo analizas, pero es demasiada casualidad lo que está pasando -confesó Kirabi, analizando cada detalle meticulosamente mientras era visto por sus amadas-

Obito, la organización a la que pertenecías hacia múltiples trabajos para sustentarse, ¿Entre ellos implicaba el secuestro de menores? -pidió saber la Uzumaki mayor-

Dependiendo de que miembro hiciera la misión, regularmente solo uno de los miembros evitaba eso. Si te tengo que dar alguna respuesta te diré que sí -respondió el mencionado-

Eso no tiene sentido, ¿Por qué secuestrarían a un pequeño sin importancia? -preguntaron a coro Samui y Mabui-

Si decía ser hermano de la heredera de clan tendría sentido, al ser la que quedaría al mando de todo sería un gran golpe si esta terminara cediendo a las peticiones de los secuestradores, en todo caso también sería posible que, el secuestro desestabilizara la capacidad mental de Hotaru, volviéndola inestable y obligando al clan a cambiar de heredera -añadió Kirabi, después de haber meditado con cuidado las cosas que había descubierto-

Eso no tendría sentido a menos que... -siendo interrumpido por una Hyūga-

A menos que hubiese un infiltrado en el clan -sentenció, asombrando a todos-

¿A qué te refieres Natsu? El mismo clan podría darse cuenta de eso -cuestionó con extrañeza Genma-

No si se hace con cautela. Si hay un infiltrado entre las filas este podría dispersar la información con facilidad. Y si Obito-kun tiene razón, un infiltrado podría hacerse pasar por alguien de confianza para llegar a un puesto muy importante, con ello asegurando un sustento fijo -explico brevemente, recordando algunas reglas de su clan-

Realmente tiene sentido visto desde ese punto de vista, pero, quién sería aquel que los vendiese -cuestionó Karin, solo entendiendo esa parte-

Alguien leal a Mei -sentenció Rōshi con seriedad-

Una declaración que había sido algo impactante para todos, en especial para la pareja de náufragos, si se les podía decir así. Aunque, analizándolo a fondo, era algo que la Mizukage actual haría sin dudar, la duda venía en el punto, si ella tenía un buen puesto asegurado, ¿Por qué traicionar al clan?

Eso no creo que sea posible -confesó Fū extrañada por los hechos-

¿Por qué traicionaría al propio clan? -cuestionó con intriga Fugaku, no entendiendo el punto militar o político de la Mizukage-

Por recursos -añadió brevemente Kankurō, recordando algo que había dicho Yagura-

¿A qué te refieres? -cuestionaron el dúo de arena-

El clan Tsuchigumo posee múltiples terrenos fuera de Kirigakure y sus alrededores, junto a un Kinjutsu prohibido que podría asegurar su victoria en caso de ser necesario -explicó el Ichibi Jinchūriki, analizando las posibles opciones-

¿Se refiere al Dohatsuten? -con intriga cuestionó Utakata, sacando de onda a los presentes-

¿Perdón? -pidieron explicación a coro-

Conocido como "Furia" también, el Dohatsuten es un Kinjutsu del clan Tsuchigumo que, por medio de la acumulación de chakra de los alrededores, genera una explosión de poder masivo, a tal punto de que podría acabar con una aldea Shinobi por completo -explicó Hotaru con rapidez, iluminando y asombrando a los dos Emperadores quienes finalmente habían deducido todo-

Oh mierda. Ahora lo entiendo -sentenció Naruto con algo de temor-

¿A qué se refiere Emperador? -cuestionó Haku con dudas, debido a la expresión que tenía el rubio Uzumaki-

No creo que... -cuestionó el mencionado, siendo interrumpido por su amada-

Siendo ella sería capaz de todo, y con ello, podría lograr su objetivo. ¡NO HAY TIEMPO DE VACILACIONES! Fugaku, Yagura, manden un mensaje a Nami de una vez, llegaremos antes de lo previsto. Suban a la chica y a Utakata a los pájaros. Deidara, iremos a toda velocidad -sentenció Hinata, empezando a mover al resto-

¿Qué es lo que pasa? -cuestionó Deidara, preparando un ave de arcilla extra-

El Dohatsuten tiene la capacidad de destruir por completo una de las cinco grandes aldeas Shinobi, Nami tiene a todos los refugiados de Kirigakure, y el terreno que abarca es comparable al de una aldea Shinobi. Junta todo eso y ¿Qué será lo que obtienes? -explicó la casi azabache, asombrando a todos y aterrando a alguien en específico-

No creo que... -susurró con temor Kurotsuchi-

Es lo más obvio. Sin Yagura al mando, y con la situación actual, tiene vía libre para atacar Nami no Kuni -explicó el rubio Uzumaki, subiéndose a uno de los pájaros de arcilla-

¡SASUKE! DEBEMOS LLEGAR EN CASO DE QUE QUIERAN ATACAR -gritó con terror Mikoto, alistando un halcón para hacerle saber a sus hijos sobre su llegada-

Con rapidez cada uno de los presentes empezaron a subirse a los pájaros de arcilla, queriendo llegar a Nami no Kuni en el menor tiempo posible Podía ser solo una suposición, una corazonada, pero preferían alertarlos y que fuera fallas alarma, a ver el único refugio que tenía la gente de Kiri, destrozados pues las ambiciones de alguien. Miedo palpable en los rostros de cada uno, y a sabiendas de lo que podrías pasar, emprendieron una vez más el camino, no había tiempo de dudar...

En especial si de por medio había miles de suposiciones y miedos…

Datos y demás weas:

Ø Un tiempo sin actualizar afecta a las ideas, pudo perdón por eso, y espero estén bien.

Ø Si se han fijado, poco a poco se están desarrollando las relaciones, para que a futuro solo se muestre la unión de estás, ya sea matrimonio u otra cosa.

Ø Sinceramente no tengo muchos ánimos, la verdad sigo complicándose por la materia que debo, y espero lograr salir ya.

Ø No saben la alegría que me da que sigan votando por la historia a pesar de no actualizar, de corazón, gracias por dar parte de su apoyo a este humilde servidor :'D