Not Meant To Be

Corría, corría y corría con todo lo que daban sus piernas, revisando cada celda cerrada intentando dar con el paradero de aquella persona que tanto buscaban.

—¡¿Nada?! -preguntó su compañero.

—No.

Ese lugar aún en ruinas era un completo laberinto y el exterior lleno de malezas y plantas mutantes no era la excepción, pero todo ese sitio era peor.

—¡Entonces sigue buscando!

—¡¿Qué crees que estoy haciendo?! -le reclamó.

—¡Dejen de pelear par de idiotas y concéntrense!

Él, sus compañeros y su Sensei tenían el mismo deseo, encontrarla. Aquellos que los habían acompañado a la misión no entendían muy bien lo que había pasado entre ellos o como habían llegado a esa situación. Pero había una persona muy afectada por la situación actual, un pobre niño que había pensado que había perdido a la única persona que lo había amado en la vida y él era quien exigía respuestas.

Todos pensaron en gritar, pero de repente comenzaron a escuchar un eco por los pasillos deshabitados llenos de huesos viejos.

Tranquilo mi niño deja de llorar

Traeré un pajarito que te va a cantar

Una melodía, una canción de cuna, una canción que le cantarías a un bebé para consolarlo.

Y si el pajarito no quiere cantar

Traeré un sonajero que te va alegrar.

Todos comenzaron a correr por todos los lados en que se escuchaba esa canción, registrando incluso las habitaciones que no eran celdas con la esperanza de encontrarla ahí o a cualquiera que les dijera donde estaba.

Y si el sonajero no quiere sonar

Un lindo juguete te voy a comprar

Y si con el juguete no quieres jugar…

De repente se calló, aquella nana dejó de sonar pensando en que tal vez alguien la hubiera encontrado o por su propia voluntad se había callado para despistarlos y luego irse dejándolos como idiotas.

—Dejó de cantar -indicó su compañera de misión.

—¡HARLEEN! -gritó el más sentimental de ellos.

Los demás estaban a punto de secundar sus gritos cuando de repente escucharon una explosión de venía desde el ala este de ese lugar donde todos sin excepción alguna corrieron.

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De seguro te estas preguntando muchas cosas, ¿Quiénes somos? ¿Qué está pasando? ¿Cómo terminamos en esta situación?

Son muchas cosas las que nos llevaron a esta situación, pero creo que el comienzo de todo fue el diez de octubre, el día en que el zorro de nueve colas devastó la aldea. En el funeral del cuarto Hokage.

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Todos estaban presentes, llorando por la partida de sus seres queridos, tanto civiles como de los Shinobis que valientemente dieron su vida para combatir al zorro y eso por desgracia incluía al cuarto Hokage, los destrozos y las perdidas eran horribles, también para él, pero le alegraba que sus padres, su hermano y las personas que más le importaban de su clan estaban bien.

Pero sus ojos se clavaron inmediatamente desde el momento en que empezó el funeral en la pequeña niña pelirroja de piel clara que estaba a lado del tercer Hokage quien parecía ida, con aquellos ojos azules que antes brillaban como estrellas y sonrisa que competía con el sol ahora se transformó en una mueca sombría, sin siquiera derramar lágrimas y el labio inferior temblando como si se contuviera de gritar y eso estaba bien dadas las circunstancias, pero no lo hacía ¿Por qué?

Debe ser por el shock o porque el anciano a lado del Hokage le apretaba con fuerza su pequeño hombro.

El funeral había terminado y daba indicios que pronto llovería, pero él seguía viendo atrás para encontrarse nuevamente con aquella niña pelirroja que estaba como estatua viendo las fotografías de sus padres.

—Itachi, vamos a casa -le indicó su madre viéndolo con tristeza mientras cargaba a su pequeño hermano.

Y de repente recordó que ahora aquella pequeña niña ahora también tenía uno.

—Mamá ¿Qué va a pasar con Harleen? -preguntó con curiosidad.

Su madre tenía la mirada triste y era comprensible porque había perdido a sus dos mejores amigos al igual que su padre, pero ella le dedicó una sonrisa para tranquilizarlo.

—Dependerá de lo que el Hokage decida, pero no te preocupes haremos todo lo posible para que no se sienta sola -le aseguró -puede que logremos que se quede con nosotros.

Eso lo dejó tranquilo, a pesar de haber llegado a casa se escapó a la primera oportunidad para volver a donde estaban honrando a los caídos, pero ya no encontró a Harleen, en cambio encontró a uno de los legendarios Sanin viendo también el recuerdo, porque eso es lo que quedaba de ellos ahora, un recuerdo.

—Es muy triste, tan joven y ahora debe hacerse cargo de un bebé. Que carga tan grande para alguien tan pequeña.

Pero ella no se haría cargo de su hermanito sola, el tercer Hokage les brindaría apoyo y cualquiera de los clanes estaría más que encantado de darles protección, eran los hijos del cuarto Hokage después de todo.

—Ella no estará sola -fue lo único que dijo, ese hombre de aspecto macabro no le daba buena espina.

Pero el Sanin solo rio entre dientes.

—Eres tan inteligente, pero hay unas cuantas cosas que aun debes aprender. Sobre todo cuando se trata los asuntos de la aldea.

Regresó a casa antes de que se dieran cuenta de que no estaba, pero cuando llegó a casa logró escuchar una "discusión" entre sus padres y nunca antes los había escuchado pelear.

—¡¿Qué quieres decir con que no podemos acoger a Harleen y a Naruto?! -exclamó su madre sorprendida y enojada.

—Naruto tiene al zorro de nueve colas sellado en su interior así que es un asunto meramente relacionado con la aldea y el consejo no está dispuesto a ceder al niño para que ningún clan pueda usarlo como ventaja -había escuchado decir a su padre algo rencoroso.

—¿Y qué hay de Harleen? -preguntó angustiada su madre.

—Lo mismo por lo que ya sabes, pero ella será la que esté al frente de su hermano.

Su madre comenzó a llorar y él estaba incrédulo por lo que acababa de escuchar. ¿Cómo podría Harleen estar a cargo de su hermano sin ayuda de un adulto? ¿Por qué nadie quería ayudarlos?

Los días pasaron, la reconstrucción de la aldea iba por buen camino hasta que se consideró que todo estaba lo decentemente estable como para que todos intentaran hacer sus actividades diarias y eso incluye la academia ninja, no estaba del todo emocionado por volver, lo que más quisiera es estar en casa para ayudar a su madre con Sasuke, ¿Qué más podría hacer aparte de eso?

No fue hasta que el instructor Genin llegó para informar que se integraría una nueva compañera y para su sorpresa es que la nueva que se integraba era Harleen. Cuando ella y sus padres los visitaban o en todo caso él y su familia los visitaban a ellos siempre se había dicho que no era el deseo de Harleen ser Shinobi, ella nunca quiso serlo y se le notaba en la cara.

Los pocos que la conocieron alguna vez fingieron no conocerla y los que solo la habían conocido solo de vista comenzaron a murmurar acerca de su cabello completamente rojo dejando en segundo plano al niño que antes llamaban "Pelo de Chicle".

Ella se sentó hasta atrás lejos de todos, pero siempre bajo la mirada atenta de Itachi, a pesar de estar atrás hubo niños que le tiraron bolas de papel lo cual comenzaba a molestarla incluso podía apostar que una vena le palpitaba en la frente.

El descanso había llegado, todos se reunían con su grupo de amigos para murmurar y otros simplemente salieron al patio para jugar o competir en las habilidades que han aprendido, en su caso tuvo que estar rodeado de niñas diciéndole lo lindo que era. Pero hubo un grupo de niños que había rodeado a la pequeña pelirroja.

—¡Tomate! -había exclamado uno -¡Desde hoy tu nombre será Tomate!

—Mírenla bien, tiene la cara redonda, gorda y la cabeza roja como un tomate -dijo otro.

Incluso formaron un círculo para empujarla y uno le jaló el cabello.

—Odio los tomates y te ves ridícula -se burló mientras le estiraba el cabello.

Nunca le gustó que molestaran a los demás, estaba por intervenir cuando de repente Harleen tomó con fuerza la mano del niño que le jalaba el cabello apretándolo muy fuerte haciendo que pusiera una mueca de dolor.

—¿A quién crees que le estas diciendo tomate? -murmuró entre dientes apretando más su agarre -¡Yo también odio los tomates ¿sabes?!

En eso ella con una fuerza que se le desconocía logró levantar al niño y estamparlo contra el suelo dándole golpes a los otros que la molestaban en el proceso, fue sorprendente tanto como para los demás niños como para las niñas, especialmente para él.

Harleen se colocó sobre el niño que había derribado y comenzó a darle golpes en la cabeza con sus puños.

—¡Si vuelves a llamarme tomate te convertiré en jugo de tomate dattebane! -exclamó molesta mientras lo golpeaba.

Eso si que lo sorprendió, ¿Cómo podría aquella niña tan dulce poseer semejante fuerza? Sobre todo ser tan violenta, pero las pérdidas los cambiaban a todos. Se le quedó viendo mucho tiempo, al parecer no lo disimuló mucho ya que Harleen dejó de golpear al niño para luego ver en su dirección, esperaba que se avergonzara como las otras niñas cuando las miraba o en todo que se fuera corriendo o algo que mostrara a la dulce y tierna Harleen que él conocía, pero su respuesta le sorprendió.

—¡¿Qué estas mirando?! -le respondió grosera.

Y ahora el avergonzado fue él, tanto que se sonrojó y desvió la mirada ocasionando que las fanáticas se molestaron con Harleen por hablarle de manera tan grosera al chico más lindo de la academia así como también chillaron emocionadas por el sonrojo en las mejillas de Itachi.

Era vergonzoso para cualquier varón que una chica les pateara el trasero y más si es una chica que a su parecer tenía una apariencia ridícula y simplona. Otros niños quisieron hacerse los valientes siendo más violentos que los anteriores, pero solo terminaron igual que los otros. Nadie más de su salón se atrevió a molestarla otra vez o se llevarían una paliza y un ojo morado.

Pero él en realidad admiraba esa fuerza y no fue el único.

Usualmente se mostraba desinteresado a la hora de la cena, pero involuntariamente sus labios se curveaban hacia arriba recordando lo divertido que fue ver a Harleen defenderse de esa manera, incluso no pudo evitar reír.

—¿Sucede algo Itachi? -le preguntó su madre -¿Pasó algo interesante en la academia?

Se quedó un poco pensativo sobre cómo abordar el tema.

—Harleen se unió a la academia.

Sus padres se le quedaron viendo impresionados, ellos tampoco se esperaban que Harleen fuera a unirse a la academia. Y después de un tiempo de silencio su padre carraspeó para luego continuar con la conversación.

—¿Estas feliz de verla nuevamente? -preguntó.

—Sí, pero fue divertido.

—¿Divertido?

—Unos niños la estaban molestando.

—¿Molestando? ¿De qué manera?

—La llamaron tomate.

Y nuevamente estaba ese silencio, incluso a su padre se le resbalaron los palillos de la mano de la sorpresa y no entendía bien por qué.

—Y luego ella los golpeó, fue divertido porque ella los sacudió como muñecos de trapo y ahora todos le tienen miedo.

Con solo mencionar que ella los había golpeado como muñecos de trapo por haberla llamado Tomate provocó un poco de nostalgia en su madre, haciéndola reír y casi podía jurar que su padre sonrió un poco. Incluso lo escuchó murmurar entre dientes "de tal madre tal hija".

Con Harleen en la academia sus días se volvían menos aburridos, incluso se peleaba con los niños más grandes que la llamaban Tomate o con Genin recién graduados y otros que eran más agresivos la golpeaban, pero ella los dejaba peor.

Apenas podían hablar de cuando en cuando, pero siempre que la veía triste se acercaba a ella para que al menos tuviera su apoyo, hablaron y se divirtieron a su manera como en los viejos tiempos, pero hubo algo que lo dejó un poco desconcertado, es que siempre cambiaba abruptamente de tema cuando mencionaba a sus padres, ella ni siquiera podía mencionarlos como si su solo recuerdo la paralizaba.

Por más que quisiera seguir a lado de Harleen en la academia para que no se acercaran a molestarla, era un poco tedioso para él estar en la academia, siendo recomendado con honores para graduarse de la academia más temprano que cualquiera, haciendo que algunos lo miren con envidia y otros con completa admiración, su padre no podía estar más orgulloso, estaba poniendo en alto el nombre de los Uchiha. Harleen solo le sacó la lengua.

Todos lo veían como un ídolo, pero se les olvidaba que el empujar a un niño tan pequeño que ya ha estado expuesto a la crueldad de lo que significa ser un Shinobi a un mundo aún azotado por la guerra era algo que dejaba consecuencias muy graves. En su clan el despertar el Sharingan era un símbolo de que iba por el camino correcto, que era un digno Uchiha, el que Itachi pudiera despertarlo siendo tan joven era motivo de orgullo, pero lo que no le decían a los niños con ese poder dormido era el costo de su despertar y se preguntó por segunda vez en su vida ¿Por qué vivir? Y la sonrisa de su hermano era el motivo suficiente, por ahora. Pero algo que no deseaba era que su hermano tuviera que pagar con dolor el despertar el poder ocular de su clan, pero era algo que no se puede evitar o al menos espera estar a su lado para soportar lo que él ahora está soportando solo.

Fue asignado a otro equipo Genin, pero solo unos meses después fue reasignado a otro equipo que en palabras de un instructor Jounin era más "apropiado" a sus habilidades con un Sensei más eficiente, tuvo que volver a la academia para conocer a su nuevo equipo, entrando en un salón que estaba "vacío" cuando sintió que le daban un coscorrón en la cabeza.

—¡Ay! -se quejó de dolor.

—¡Te lo mereces por zopenco! -le reclamó esa voz chillona que conocía a la perfección.

Miró sorprendido a la chillona niña pelirroja con la banda de la aldea en la frente mientras lo miraba realmente molesta y se fijó en aquel niño que era el blanco de todas las burlas las de la academia antes de la llegada de Harleen. Y hablando de eso ella le había dado otro golpe en la cabeza.

—¡¿Por qué me sigues golpeando?! -le reclamó molesto.

—¡Porque te fuiste sin decirme que te habías graduado! -dándole otro golpe -¡Y Por no hablarme durante semanas!

Culpa suya lo admitía, pero las cosas siempre fueron complicadas para él a pesar de que todos piensen que todo era inferior y fácil para él.

—Al menos reconócenos que te alcanzamos, nos rompimos la espalda y entrenamos sin descanso alguno para poder alcanzarte finalmente Niño Maravilla -le dijo con un poco de arrogancia aquel niño de pelo rosado.

—Me sorprende más de ti Renji -murmuró un poco adolorido logrando detener la mano de Harleen que estaba por darle otro golpe.

Renji Haruno, Shinobi de primera generación. Llegó con sus padres de un poblado cercano a la aldea por negocios comerciantes de su familia, verdaderamente era sorprendente de alguien como él, también era impresionante por parte de Harleen ya que ella nunca ha mostrado habilidades ninja y en la academia apenas podía realizar los sellos sin que sus manos hicieran las posiciones equivocadas o apenas y lograba aprender los elementos vitales para un ninja. Ambos debieron entrenar duro para poder que lograran graduarlos o como bien dijo Renji, se rompieron la espalda.

Pero le alegró mucho, no hacía falta venir de una gran línea de ninjas o venir de algún clan renombrado para ser un estudiante prometedor.

—¡Así que la pelos de tomate y yo ahora somos tu nuevo equipo! -exclamó sonriente solo para que esa sonrisa fuera borrada por el dolor porque ahora él fue el recibió un coscorrón de Harleen.

—¡¿A QUIEN LLAMAS TOMATE PELO DE CHICLE MASTICADO?! -le gritó con furia, tanta que sus cabellos se elevaron dividiéndose en siete partes.

—¡A LA ÚNICA QUE VEO POR AQUÍ!

Renji era muy valiente o tenía deseos de morir por decirle Tomate a Harleen y que de paso se atrevió a regresarle al grito. No se dio cuenta de que comenzó a reír haciendo que los dos dejaran de lado sus peleas, Renji aunque al inicio quiso parecer rudo resultó contagiado por aquella risa mientras que Harleen solo infló las mejillas haciendo un puchero.

Hasta que la puerta del salón se abrió revelando a su nuevo Sensei. Era un hombre alto calculaba que estaba entre los treinta por ahí, la expresión más seria que haya visto en su vida con el uniforme Jounin y la banda ninja de la aldea atada en su brazo derecho.

—Suban a la azotea -fue lo único que les dijo.

A Renji le dieron escalofríos y para que negarlo a él también le dieron escalofríos porque es cierto que los ninjas no deberían de tener sentimientos, entre comillas, porque ha visto a los ninjas más rudos ceder ante las emociones, pero al parecer la persona que les asignaron como Sensei cumplía la descripción de lo que debería ser un ninja.

Llegaron a la azotea donde se sentaron frente a su sensei.

—Solamente porque fui obligado a hacer esto no tengo ni la más mínima intención de saber cuales son sus aspiraciones para el futuro o lo que les desagrada o lo que no porque lo único que deben tener en cuenta es el presente, ustedes ahora son ninjas de Konoha -inició el Sensei completamente serio e irritado -no crean que porque son los más prometedores de la academia todo será como un juego de niños para ustedes, el tiempo que ustedes lo pasen conmigo quiero que me den más que el cien por ciento, necesito de ustedes el mil por ciento, así que pónganse firmes y preséntense.

Ese discurso los puso nerviosos, así que como si tuvieran un resorte se levantaron de inmediato y se pusieron firmes. No les indicó que se presentaran, solo se les quedó viendo insistente, impaciente, hasta que finalmente Renji fue el valiente que rompió el silencio.

—Mi nombre es Renji Haruno y daré mi máximo potencial Sensei! -exclamó el pelirosa.

—Mi nombre es Itachi Uchiha, daré mi máximo potencial.

—¡M-i Mi nombre es Harleen Uzumaki Dattebane! -exclamó la pelirroja.

El hombre se les quedó viendo, parece que estaba decepcionado de su primera impresión.

—Mi nombre es Bruno Díaz -se presentó estoico -los quiero mañana en el campo de entrenamiento a las seis de la mañana en punto, el que llegue aunque sea un segundo tarde queda expulsado del programa. No desayunen nada.

Les informó para luego desaparecer en una nube de humo. Realmente ese sujeto era muy serio, muy estricto como si no estuviera entrenando Genin sino más bien un escuadrón Anbu. Los tres ahora como equipo nuevo caminaron un rato por la aldea para convivir un poco hasta que se dio cuenta de que debía volver a casa para entrenar con su padre, Renji también debía irse para ayudar a sus padres y para comentarles que ya era Genin.

Harleen se quedó sola en la calle por unos minutos e iba a ofrecerse a acompañarla a su casa hasta que la vio irse. En casa su padre se mostró indignado de que tendría que volver a realizar la prueba de las campanas, pero de igual manera le dijo que debería de seguir esforzándose como lo ha estado haciendo hasta ahora y siempre sobrepasar a los genin que lo acompañen siempre mostrando la valía del clan, entrenó, jugó con su hermanito ayudando a su madre en el proceso, pero seguía pensando en su nuevo Sensei, algo le decía que no sería nada sencillo.

Al día siguiente fue al campo de entrenamiento un poco antes de la hora asignada empacando el almuerzo que le había preparado su madre para ese día mientras su padre le deseo suerte, después dijo "aunque no la necesitas". Ahí encontró a Renji frotándose el estómago por el hambre y a Harleen un poco irritada y justo a las seis en punto estaba su Sensei.

—Ahora pongan atención, tienen dos horas para intentar quitarme estos cascabeles -informó mostrando un par de cascabeles atados en su cintura -ya saben las reglas el que no logre conseguir un cascabel será atado en un tronco y será enviado de vuelta a la academia para que se gradúen como Genin normales o nunca más volver.

Eso sorprendió mucho a Itachi.

—¿Dos horas? La prueba de las campanas dura hasta el mediodía -cuestionó Itachi.

Según los otros Genin también tenían hasta el mediodía, Harleen tragó grueso y su expresión era del puro pánico y Renji comenzó a temblar.

—Eso aplica a los Genin normales, pero para tres prodigios como ustedes esto no será más que un juego ¿no es así? -se burló.

En realidad Itachi era el único prodigio del grupo mientras Harleen y Renji sudaron sangre y se rompieron los huesos metafóricamente hablando dado las enseñanzas de la academia para poder llegar hasta allí, así que estaban perdidos.

—Comiencen ahora -dicho eso desapareció en una cortina de humo.

Ahora mismo comenzaba la cuenta regresiva.

—De acuerdo niño maravilla tú ya pasaste por esto así que ¿algún consejo para sobrevivir? -preguntó Renji tomando a Itachi por los hombros desesperado por alguna respuesta.

—El objeto de la prueba es ver que tan bien podemos trabajar en equipo, en otra circunstancia les aseguraría que no enviarán a nadie a la academia, pero este sujeto es diferente, así que tendremos que apresurarnos -indicó Itachi.

—De acuerdo, si nos separamos podremos sorprenderlo -sugirió Renji.

—No servirá de nada si es tan sádico como parece nos destruirá uno por uno – razonó Harleen -además de que no sabemos cuál será su estrategia.

Estaban por decir algo más pero una voz los interrumpió.

—La regla número uno de un Shinobi es siempre estar alerta y no chismear como cotorras.

Apenas pudieron esquivar los shuriken que su Sensei les había lanzado, no quedó de otra más que atacar como se les había enseñado en la academia, movimientos básicos que había logrado que de graduaran, pero cuando Harleen le dirigió una patada directo al rostro su sensei la detuvo tomándola del tobillo y lanzándola hasta donde se encontraba Renji.

—En una misión ustedes ya estarían muertos.

Muertos, esa palabra siempre resonaba en la cabeza de Itachi de solo recordar los despojos de la guerra así como lo que había pasado con su primer equipo de solo pensar en que alguien más tuviera que morir era insoportable para él así que ahora él fue quien tomó la ofensiva corriendo hacia su sensei saltando para esquivar su ataque aprovechando para colocarse atrás de él.

¡Katōn: Gōkakyū no Jutsu!

Una gran bola de fuego, la técnica mayormente realizada por su clan debido a su gran afinidad a la naturaleza del fuego, cuando la bola de fuego se disipó y no vio a su sensei comenzó a ver por todos lados para encontrarlo pero no notó que un cable se enredó alrededor de su tobillo, fue tan imprevisto que ni siquiera pudo realizar un jutsu de sustitución.

El cable lo jaló para dejarlo colgado boca abajo en un árbol, inmediatamente Itachi sacó un Kunai para cortarlo y liberarse, pero no pudo, era como si el cable estuviera echo de acero o de metal que no podía ser cortado con nada.

Harleen intentó golpearlo, pero el Sensei pasaba de ella como si fuera solo una riña infantil solo que él no se molestó en ser delicado y golpeó a Harleen para dejarla estampada contra un árbol.

Renji intentó lanzársele al cuello con un Kunai, pero también a él lo mandó a volar.

Harleen había ido al árbol donde Itachi todavía colgaba.

—¡¿Cómo te dejaste atrapar tan fácil Tachi-torpe?! -le reclamó Harleen mientras intentaba cortar el cable.

—¡Solo ayúdame a bajar!

Harleen no tubo opción más que romper la rama en la que se encontraba colgando o al menos intentarlo, saltando repetidamente sobre la rama hasta que finalmente esta se rompió haciendo que ambos cayeran al suelo, pero no pudieron levantarse a tiempo porque Renji aterrizó sobre ellos. Su sensei los miraba completamente decepcionado, pero Harleen no se daría por vencida tan fácilmente, sin decirle nada a los dos comenzó a correr en dirección contraria alejándose unos metros.

—¡¿NOS VAS A ABANDONAR AHORA PELO DE TOMATE?! -gritó Renji.

Inmediatamente se arrepintió cuando Harleen detuvo su carrera y comenzó a correr nuevamente a su dirección.

—¡INPULSENME!

Itachi captando el mensaje esquivando los Shirinken que les lanzó su sensei unió sus manos formando un escalón con ellos, Harleen puso su pie en el escaloncito que formó Itachi y este mismo la impulsó hacia arriba.

Dando una voltereta en el aire quiso darle una patada al aire directo a su cabeza, pero el jounin la esquivó dándole una patada para mandarla con los otros dos, su instructor parecía decepcionado verdaderamente.

—Siempre le dije al Hokage que graduar niños era una mala idea, no existen los prodigios, solo aquellos que tienen suerte -dijo estoico mientras se acercaba a ellos -tienen treinta minutos.

Y nuevamente desapareció en una nube de humo.

—¿Qué podríamos hacer en treinta minutos? -murmuró adolorido Renji -vamos a perder.

Harleen también estaba nerviosa por que su sensei realmente no se las estaba poniendo fácil.

—Nos dividiremos sin separarnos -indicó Itachi mientras los dos lo miraban confusos -haremos clones para buscarlo.

Harleen tragó grueso, pero realizó los sellos para poder realizar el jutsu para clonarse pero en realidad solo logró un clon mal hecho haciendo que Itachi y Renji parpadearan confundidos y la cara de la pelirroja se volvió del mismo color de su cabello de lo avergonzada que estaba.

—¡Antes me salía bien! -exclamó frustrada.

Fueron Itachi y Renji quienes convocaron los clones para investigar la zona, Harleen estaba decepcionada de si misma por no poder realizar un simple jutsu y lo había logrado para poder graduarse.

—Ustedes sigan adelante, ustedes tienen más posibilidades de conseguir los cascabeles que yo -les dijo desaminada -lo mejor será que regrese a la academia.

—Oye, sé que lo lograremos somos un equipo -la consoló Itachi.

—Si pelos de tomate y si te vas no te irás sola ya que estoy peor que tu -ahora fue turno de Renji, pero solo se ganó un coscorrón.

—¡Deja de decirme tomate dattebane!

—Pero Renji tiene razón, si tienes que regresar a la academia yo iré con ustedes -les aseguró Itachi ganándose una mirada desconcertante por parte de ambos, pero Harleen soltó una ligera carcajada -¿Qué?

—No tienes que consolarnos niño maravilla ¿de verdad crees que los instructores de la academia, el Hokage o tu padre permitirán que te degraden? Se esperaría de nosotros ¿pero tú?

—Las reglas del sensei son que si ninguno logra quitarle los cascabeles todos iremos de regreso a la academia, son las reglas y hay que aceptarlas -dijo Itachi con simpleza.

Ningún clon encontró rastros de su sensei, cualquiera pensaría que su sensei pertenece más a los escuadrones espía que a la línea de ataque directo, pero la paliza que recibieron fue una prueba indudable de que era un ninja de élite.

Se levantaron para aceptar el destino que seguramente tendrían cando se repente empezaron a escucharse chillidos, chillidos molestos y antes de que pusieran reaccionar fueron rodeados por un millar de pájaros, aunque no pudieron visualizarlos bien y cuando por fin se vieron libres vieron a su Sensei frente a ellos con los brazos cruzados y el ceño super fruncido.

—Han fracasado miserablemente, sin importar lo que dicen de ustedes tres, de las esperanzas que depositan en ustedes siguen siendo niños. Están conscientes de que los enviaré nuevamente a la academia ¿verdad?

—Si sensei, estamos conscientes de que no estamos listos.

—No solo no están listos sino que también tienen debilidades que pueden ser explotadas por cualquier enemigo, Renji, eres simplista, tanto que solo te confiabas en los ejercicios de la academia apegado a las reglas que no tienes idea de que eso puede matarte, incluso dudaste al atacarme con un Kunai, Harleen, eres fuerte y también muy ágil, pero tienes un manejo muy pobre del chakra que me da lástima y eres errática e impulsiva e Itachi a pesar de que puedes manejar muy bien todos los conocimientos de la academia además de las técnicas propias de tu familia caíste fácilmente en mi ataque que te dejó colgado, porque a pesar de que no lo demuestres tienes miedo.

Miedo, eso es algo que nunca debe estar en la naturaleza de un shinobi menos si se trata de un Uchiha no es algo que la aldea y menos su padre esperen de él, ya estaba claro que serían degradados, probablemente en el mejor de los casos los enviarían de regreso a la academia.

—Pero yo voy a cambiar eso, saben trabajar en equipo y tienen lealtad entre sí lo que les da un punto conmigo, pero no es suficiente, a partir de ahora entrenaremos duro y entre cada misión los pondré a prueba para ver que tanto han aprendido y repetiremos la prueba de las campanas una y otra vez hasta que llegue el día que logren arrebatarme las campanas en este tiempo establecido o en menos tiempo, ese será el día en que verdaderamente se ganen el título de ninjas -informó Bruno viéndolos a todos, examinándolos, asegurando que los convertirá en el máximo potencial que tenían para ofrecer -así que vuelvan a sus casas y descansen bien porque mañana el equipo siete tendrá su primera misión.

Nunca antes había perdido en algo y se sintió bien, no terminó antes que los demás ni tampoco fue el último sino más bien fracasó como sus otros compañeros, se sintió relajado por primera vez en toda su vida. Su madre se lo tomó con calma y algo de alivio, pero su padre se quedó estoico y muy serio durante esa noche como si de la noche a la mañana todo aquel orgullo que sentía por él se hubiese congelado.

Su primera misión fue la más relajante, pero a la vez es la peor que le pueden asignar a un genin, ir en busca del mentado gato de la esposa del señor feudal, parece que ese gato le ha agarrado el gusto a escapar solo para humillar a los novatos en su intento para atraparlo y después de esa misión se dedicaron a explorar en lo que eran mejores para poder perfeccionarlos.

Renji a pesar de ser simplista como lo había dicho Bruno, era un muy buen estratega y era el que planeaba estrategias para quitarle las campanas al Sensei. Itachi era la ofensiva, con su lucha formidable así como el buen manejo que tiene con los jutsus avanzados de naturaleza de fuego que con el tiempo se volverían más poderosos y del talento natural para los genjutsus no se podía ni imaginar. Harleen era en cierto modo, un comodín, era ágil, rápida, flexible, muy silenciosa cuando se trata de ataques sorpresa o de evasión, pero si alguien la ataca de frente ella se mantiene firme y espera el momento oportuno para devolver el golpe con fuerza aún sin acumular chakra en el golpe dado que tenía un pésimo control sobre este.

Terminando los entrenamientos iban a comer o pasar el rato en algún lugar, pero apenas podía estar tranquilo ya que su padre siempre lo encontraba y se lo llevaba de ahí con el pretexto de que debían entrenar, pero siempre eran charlas sobre la importancia del clan, del trato injusto que estaban teniendo por parte de Konoha, y leyendo pergaminos que solo podían ser vistos con el Sharingan. Su madre intentaba sacar conversación en esas incómodas cenas, preguntando por sus compañeros, especialmente por Harleen, pero en cuanto la mencionaba su padre inmediatamente cambiaba el tema de conversación abruptamente, como si no quisiera saber nada de ella.

Sus misiones les ayudaron a perfeccionar sus habilidades, ¿proteger una caravana de bandidos? Itachi y Renji en acción, ¿robo de información valiosa? Renji y Harleen en turno, ¿rescate de rehenes? Itachi y Harleen al rescate, pero aun no podían superar a su sensei, ya habían podido darle un golpe, pero no llegaron a más.

Al pasar de los años todos estaban probando sus propios caminos a pesar de seguir juntos como equipo, Renji estudiaba cada variable para ser un buen estratega mientras sobreprotegía a su hermana menor advirtiéndole que los niños tenían piojos y que no se atreviera a acercarse a uno cuando comenzara la academia, Itachi seguía recibiendo los sermones de su padre mientras atendían asuntos del clan mientras Sasuke lo seguía como un pollito suplicándole que lo entrenara ya que quería llegar a ser como él, lo que más le enojaba de todo eso era que su padre no le prestara atención a Sasuke, mientras que Harleen seguía el camino de la soledad, a menudo la veía en la calle limpiándose los rastros de lágrimas mientras se tocaba el torso, el abdomen o el brazo y persiguiendo a su pequeño Naruto cuando este se escapaba para hacer sus travesuras, incluso usando su propio cuerpo como escudo cuando algún aldeano le lanzaba objetos, cuando quiso hacer algo una mano siempre lo detenía.

—No debemos intervenir.

Era lo que le decía Shisui, era injusto, ¿Cómo podían hacerles eso?

Los exámenes chunnin llegaron y grande fue su sorpresa de que su sensei los haya recomendado para eso. El examen escrito, Renji como buen cerebrito de las sabía todas y le lanzó un papelito a Harleen con las respuestas quien después le hizo señas a Itachi para darle las respuestas en un código que habían inventado para ellos.

Sobrevivir en el bosque de la muerte no era diferente de pasar una noche en el bosque con su sensei, lograron superar todo como un equipo, pero Harleen estaba preocupada por como se la estaría pasando Naruto sin ella.

Siempre sintió como si estuvieran vigilando, todos con la mirada fija en él como el futuro brillante de un Shinobi, Renji solo era un plebeyo con suerte decían los murmullos, mientras que Harleen se llevaba solo miradas de odio. Solo una persona la miraba con curiosidad desde el palco de los Kages.

Cualquiera pensaría que graduarse juntos como Chunnin los uniría más, pero solo los separó ya que cada líder de escuadrón se peleó para que se unieran a sus misiones, Renji se quedó con Bruno-sensei, Itachi se quedó con su clan y Harleen fue reclutada por un capitán a quien apodaban "La Garra" un ex anbu que nunca se deshizo de su máscara de búho.

Apenas se veían, pero siempre que su sensei los convocaba para la prueba de las campanas ellos acudían sin dudarlo, ahora siendo Chunnin lograron rozar esos cascabeles y luego se presentó ese punto de quiebre, ese que fue el comienzo de su destrucción como un equipo.

Como antiguo equipo habían tenido la misión de detener a un grupo de ninjas rebeldes que aterrorizaban a un pequeño pueblo que comerciaba con cristales en las fronteras del país de la roca, cosa que los tenían un poco preocupados ya que los ninjas de las aldeas provenientes de esa nación no eran nada afines con los ninjas de Konoha, no entendía porque el Hokage les había dado esa misión sabiendo que lo más probable era que los ninjas de la roca tomarían represalias con Harleen, pero esos eran los riesgos de la vida Shinobi y debían aceptarlas.

Renji realizó la estrategia, Harleen entraría a la mina de cristales donde estaba el grupo de rebeldes y los noquearía lo más silenciosa posible para abrirles el paso y así pasarían inadvertidos para llegar a donde estaba el encargado de las operaciones y así podrían interrogarlo y con interrogarlo se referían a que Itachi le sacaría la verdad con su sharingan.

El plan había resultado al inició cuando se comenzaron a escuchar explosiones y sonidos de derrumbes, Harleen decidió actuar por su cuenta e ir por la cabecilla de la operación sola, cuando entraron encontraron a varios ninjas con los huesos rotos y la cabeza fracturada que salía sangre de esta.

—¡Quédate quieta o voy a…! -exclamó uno de los rebeldes.

—¿Vas a qué? ¿Matarme? ¡eso lo veremos! -se burló Harleen.

Ese ninja lanzó shurikens explosivos que apenas pudo esquivar, lastimándose el brazo, pero aún así logró derribarlo y entrar a la sala de operaciones donde lanzó el cuerpo inconsciente de quien la había atacado a otro compañero estampándolos contra una mesa. Bruno se acercó a ella molesto.

—Debiste haber seguido el plan -le reclamó.

—Me descubrieron ¿Qué se supone que debía haber hecho? -se defendió ella un tanto indignada -¿haber dejado que me mataran?

—Realizar un ataque organizado como se los enseñé, sigues siendo muy imprudente.

—Pero al final lo resolví, ninjas de rangos altos y aun así fueron muy lentos -presumió con arrogancia.

—¡Yo no soy lento preciosa!

Desde la esquina un ninja que no había notado le lanzó un kunai que esquivó sin problemas.

—¡Pues yo tampoco! -exclamó ella lanzándose al ataque.

—¡Lo tengo! -exclamó Renji lanzando un shuriken a la mano de ese ninja lesionándole la mano.

Pero Harleen no se detuvo, tomó impulso para saltar y aterrizó impactando su codo en el hombro del criminal haciendo que se retorciera del dolor.

—¡HARLEEN!

La misión fue un fracaso, el impacto del golpe de Harleen no solo causó daños físicos, quien sabe que nervios se destrozaron al momento del impacto que causaron daños mentales como una parálisis que impidió a Itachi obtener la información. Bruno no le dirigió la mirada en todo el camino, Renji le reclamó por haber arruinado su perfecta estrategia.

Cuando llegaron a informar de la misión el Hokage estaba estoico, pero siempre teniendo la mirada fija en Harleen como si supiera que ella había sido la causante. Bruno la arrastró poco después a un lugar para tener su regaño, no era de su incumbencia, pero él y Renji se escondieron para escuchar, lo cual no fue muy difícil ya que de discutir pasaron a los gritos.

—¡Sabes que tenía que derribarlo! -comenzó Harleen a la defensiva.

—¡Le rompiste la clavícula!

—¡Era un renegado no sabía que debía ponerle unas almohadas para que no se lastimara!

—¡Sabias perfectamente que lo necesitábamos! ¡Él habría hablado, pero lo dejaste en shock!

Harleen se quedó en silencio unos segundos, puede que lo haya entendido, pero era notable que estaba molesta, nunca antes la habían visto así.

—Lo lamento, lo que hice fue tonto. Pero sabes que se lo merecía -susurró primero para después volver a sonar con rudeza.

Ella salió muy molesta de ese lugar, Renji seguía molesto por como la loca de Harleen había arruinado una estrategia perfecta, Itachi quiso ir a preguntarle a Harleen ¿qué le pasó en esa misión? ¿Por qué lastimó a un sospechoso que podría tener información valiosa? ¿Qué estaba enseñándole "La Garra"?

Pero solo la vio mirar a los rostros de los Hokages que milagrosamente no estaba garabateado por alguna travesura de Naruto, siempre miraba el rostro de su padre, pero en vez de verlo con nostalgia… esta vez lo ve con molestia y puede que con rencor.

Un festival se llevaría a cabo muy pronto, Renji llevaría a su hermanita para que se divirtiera mucho, él llevaría a Sasuke y su madre para distraerse un poco mientras su padre estaría junto a la policía como seguridad del festival.

—No iré -se negó Harleen cuando la invitaron.

—Vamos Harleen -le suplicó Renji -no será nada divertido sin ti, nuestros hermanos pueden jugar juntos mientras los cuidamos.

—No puedo, tengo que vigilar a Naruto para que no haga sus travesuras y además habrán payasos y medanmiedo -balbuceó.

—¿Eh? -cuestionaron ambos.

—medanmiedolospayasos -volvió a balbucear.

—¡¿Eh?! -volvieron a cuestionar.

—¡QUE ME DAN MIEDO LOS PAYASOS! -terminó gritando con la cara roja.

Renji no tardó en romper a carcajadas mientras que Itachi se llevó el puño a la boca intentando ahogar sus risas.

—¡NO SE RIAN PAR DE TARADOS!

—Es solo que se me hace increíble que puedas romper los huesos de ninjas renegados pero te asustan los payasos jajaja -siguió riendo ganándose un coscorrón por parte de ella.

—Espera a que te encuentres con esas caras blancas muy cerca de ti especialmente con una payasa con pelos de colores que hace trucos raros y sinceramente me pone de nervios -exclamó alterada.

—Realmente el festival será muy aburrido sin ti, cuida bien de Naruto -comprendió Itachi.

Renji todavía se quedó burlándose un rato, pero Itachi tenía unos asuntos delicados estaban pasando por el clan, asuntos en los que él se debía involucrar ya que recibió una oferta tentadora, más bien el clan recibió una tentadora oferta. Dado su "talento" excepcional le dijeron que sería perfecto para pertenecer a los cazadores anbu.

Sasuke tenía una pequeña carga de amargado, pero en el fondo sabía que quería correr a jugar como los demás niños, a la distancia vio a Renji con su hermanita, una niña muy linda y vio a varios niños que jugaban en los puestos.

—Ve a ver a tu compañero Itachi, ve y diviértete un poco -le dijo su madre -sé que tu padre te está presionando demasiado, te prometo que hablaré con él.

Su madre, siempre tan cálida y comprensiva. Será mejor que disfrute mientras pueda esa momentánea libertad.

—Vamos Sasuke -indicó.

Fue con su hermano a donde estaba Renji, la pequeña niña de igual cabello rosado se escondió tras su hermano, pero pudo distinguir que sus mejillas se pintaron de rosa.

—Pensé que no ibas a venir.

—Por supuesto que iba a venir.

Sasuke tenía una mueca de desagrado mientras la pequeña niña seguía escondida detrás de su hermano.

—¿Quién es esa linda jovencita? -preguntó Itachi muy amable y una sonrisa sincera.

—Es mi hermanita Sakura -la presentó haciéndose a un lado -Sakura nena ¿recuerdas cuando te hablé de los gérmenes de los niños? Aléjate de ese, ese es el peor.

—¿Siempre eres tan sobreprotector con tu hermana?

—Mantenerla lejos de los guapos es el deber de un hermano mayor.

Luego vieron a una multitud soltar exclamaciones de asombro y algunas risas. Itachi se dirigió a su hermano.

—Sasuke ¿Por qué no vas con Sakura a jugar con los demás? -le dijo a Sasuke incitándolo a que vaya.

—Pero hermano -intentó evadirse.

—Anda, sé un caballero y acompáñala con los demás.

Sasuke a regañadientes la acompañó junto con los demás, niños que pronto empezarían la academia y conocerían lo cruel que era el mundo.

—Si no quiero a mi nenita cerca de ti la quiero a millas de tu hermano -dijo Renji caminando con Itachi hacia la multitud.

—Sabes que las mujeres caen ante el encanto de los Uchiha.

—Todas menos Harleen -se burló -Lastima que tiene que cuidar a Naruto.

Pero de repente Itachi se detuvo.

—¿Qué pasa?

—¿Qué ese no es Naruto? -señaló Itachi al grupo de niños que jugaba.

Y efectivamente ahí estaba el pequeño rubio conviviendo con sus dos hermanos.

—¿Harleen no lo estaba cuidando?

Pero la alegría de las personas era mayor así que decidieron ver, era un espectáculo de payasos que hacía trucos, pero la estrella era la payasa de nariz roja y pelo de colores. Haciendo trucos como volteretas, malabares y mantenerse en equilibrio sobre una pelota con una mano, pero Itachi notó algo en sus ojos.

—Espera un segundo, caras blancas frente a la tuya y una payasa con pelo de colores ¡Harleen! -exclamó Itachi.

Ante ese llamado la payasa perdió el equilibrio de su eje y cayó de pompas, la gente de rio pues pensaron que acto de los payasos, así que aplaudieron y se comenzaron a dispersar cuando el payaso en jefe con su voz graciosa les prometió otra función y finalmente la payasa de colores se acercó a ellos.

—¿Por eso no quisiste venir con nosotros? Pensé que te aterraban los payasos -le dijo Renji.

Harleen se quitó la nariz roja y los vio avergonzada.

—Esta es la forma de Bruce de castigarme, y sí, me aterran los payasos más que otra cosa, otra forma de castigarme, pero el payaso en jefe prometió pagarme algo y Naruto necesita ropa nueva -murmuró y se quedaron en silencio -adelante, ríanse, y díganle a todos los de nuestra clase sobre esto para que me llamen "La payasa Tomate".

Estaba esperando que Renji se riera como cuando se enteró de su miedo a los payasos o que Itachi intentara no reírse, pero Itachi tomó la nariz de su mano y se la puso.

—¿Dónde está el maquillaje? -preguntó Itachi.

Los tomó de las manos y los llevó a una tienda donde se maquillaban los payasos. Con unas pelucas de colores, maquillaje y disfraces justo a tiempo para el segundo show donde se unieron dos payasos sorpresas. Mudos y acrobáticos donde hicieron toda clase de acrobacias que fácilmente podrían hacer los ninjas para finalmente acabar como una pirámide con la payasita en la punta.

Las personas quedaron encantadas con el show que incluso los niños y algunos ninjas llegaron al espectáculo.

—Creo que en vez de ser ninjas debimos ser un espectáculo -bromeó Renji.

—Si esto de ser ninjas no funciona supongo que podemos huir con el circo, estoy tentado a hacerlo -lo secundó Itachi -¿Cómo nos llamaríamos?

—¿Qué les parece "Los Chicos Maravilla"? -sugirió Harleen quitándose la peluca y la nariz.

—"Niños maravilla" suena bien, hagamos trapecio o la cuerda floja para que nuestro espectáculo sea inolvidable.

Se quitaron el maquillaje y los disfraces para ir por sus hermanos, el payaso jefe quedó tan complacido que les dio a todos una buena paga, pero Itachi y Renji le dieron su parte para que ella también comprara algo.

—Después de hacer esto ¿ya no les tienes miedo a los payasos? -preguntó Renji.

—Aún les tengo pavor -dijo Harleen, pero entonces notó algo y su expresión se volvió seria -Nos vemos mañana.

Y después los dejó para irse corriendo, ellos la siguieron con la mirada para ver que un hombre borracho iba a golpear a Naruto, pero Harleen le dio una patada al borracho provocando consternación en la gente, luego cargó a Naruto y se fue de allí. También ellos fueron por sus hermanos y se fueron a sus casas.

Su madre se encargó de acostar a Sasuke quien aunque lo negara se divirtió como un niño normal, pero se encontró con su padre en el corredor quien no tenía buena cara.

—Todavía tienes maquillaje en la cara -indicó Fugaku con desdén.

Pero Itachi no hizo ningún sonido o mueca, él lo hizo por divertirse, con sus amigos como todo niño que estaba por entrar a la pubertad normal y no como el niño dorado del clan, lo hizo por ayudar a su amiga, porque él haría lo mismo por su hermano. Su padre lo tomó del brazo y le dio un fuerte apretón que le causó dolor, más no lo mostró.

—No quiero que vuelvas a comportarte así.

No le respondió, solo fue a su cuarto para no tener que verle la cara a su padre al menos por esa noche. Los días siguientes de la culminación del festival solo sirvieron para que su padre lo presionara más y terminó aceptando el puesto en anbu para que se callara de una buena vez, ahora tenía que ser una rata, a pesar de ser el hijo del líder del clan hay ciertos asuntos de los que no quieren que sepa.

Y ser anbu ese año solo lo alejó más de sus amigos, no acudía a los llamados de su sensei, apenas y podía cruzar dos palabras con Renji y no veía nunca a Harleen, a la única persona que podía y quería ver era a Sasuke, dentro del clan pareciera que él, Shisui e Izumi eran las únicas personas en las que podía confiar.

Luego surgió otra grieta que resquebrajó más el suelo por donde caminaba e hizo más inestable toda la estructura de lo que antes era un equipo unido. Un día la policía daban comentarios en doble sentido de la participación que tenía como miembro de Anbu y de la lealtad hacía el clan, todos lo estaban cansando.

—No les hagas caso, sabes que es el precio a pagar para mantener la paz en la aldea -le dijo Shisui.

—No es solo eso, me estoy cansando.

Y estaba cansado de todo, la policía, su padre, el clan, TODOS. Pero de repente se escuchó una conmoción, la policía trataba de frenar a alguien.

—¡Quítame las manos de encima! ¡No me toques! -exclamaba una voz femenina.

Y vieron de que se trataba, Harleen había irrumpido en el complejo Uchiha y trataba de pasar a los policías que le impedían el paso.

—Oigan, déjenla -les había dicho.

A regañadientes los policías la dejaron.

—¡Me vuelves a tocar y te arranco las pelotas no me retes! -les gritó cuando la soltaron.

—Uhhh parece que la payasita tomate se enojó -se burló uno.

Gran error.

Harleen había volteado para tomar por el brazo a ese hombre y estamparlo contra el suelo y de paso romperle el brazo causándole dolor. Los policías quisieron hacer de las suyas.

—¡Les dije que la dejen! -exclamó y todos lo vieron con mala cara -yo me encargo.

Luego de eso arrastró a Harleen a un lugar un poco alejado de todo el clan para que puedan hablar.

—¿Me dirás lo que te pasa? -la cuestionó una vez que estuvieron a solas.

Pero Harleen deshizo el agarre y le dio a Itachi una cachetada.

—¡¿Qué demonios te pasa?! -le reclamó sobándose la cara.

—¡¿Pensaste que no me iba a enterar imbécil?! ¡¿Creíste que no me iba a enterar que tu padre metió a mi hermano a una de sus celdas de detención?! -le reclamó mientras lo manoteaba e Itachi no metía mano para defenderse.

Pero se quedó atónito al escuchar que habían encerrado al pequeño Naruto en las celdas de detención para criminales peligrosos donde los interrogaban muy fuerte y para grandulones como los Uchiha no sería difícil intimidar a un niño, pero sentía que había algo más.

—Espera Harleen -la detuvo -¿Mi padre encerró a Naruto?

—No finjas como si no supieras nada.

—No estoy fingiendo, sabes que aprecio a Naruto no haría nada para ponerlo en peligro.

Harleen dejó de manotearlo, pero seguía molesta.

—¿Por qué mi padre detuvo a Naruto?

Sea lo que sea en que se estaba metiendo su padre ya era muy peligroso si apresó al Jinchuriki de la aldea, ningún clan debía estar a solas con él, nunca, mucho menos los líderes. Hacerlo era una señal muy seria que sería considerada traición, pero Harleen se cubrió la boca para esconder un sollozo y sus ojos estaban llenos de desesperación.

—Porque se cansó, se cansó igual que yo -admitió cansada -ya no sé qué hacer con él he tratado de ser todo, he tratado de ser su padre, su madre, su hermano, su hermana que ya no sé qué más hacer -enumeró desesperada pasando su mano por su cabello con frustración.

Haber pasado su vida entera ocupándose de su hermano y hacer todo lo posible para que no lo dañen. Ella no podía confiar en nadie, en nadie, menos siendo ninja y que su vida esté constantemente en riesgo y en algún punto deje desprotegido a su hermano para siempre.

Itachi la invitó a ir a un claro del bosque, donde usualmente entrenaba, pero ellos tenían que sacar su frustración de alguna manera, solo se sentaron en el claro desconectándose de lo que eran por un momento al menos.

—No estas haciendo nada malo, estas criando a Naruto de la mejor manera que puedes -inició Itachi -es un niño dulce, simpático, algo travieso, pero tiene un buen corazón. Tu padre estaría orgulloso de eso.

Casi nunca lo mencionaban, Harleen solo se molestaba, cambiaba de tema o golpeaba un árbol y se iba, pero ahora comenzó a reírse casi a carcajadas.

—Por favor, no me digas lo que sentiría, una persona normal enfurecería y golpearía a quien trata a sus hijos de la manera en la que Konoha nos ha tratado -masculló cuando dejó de reír -pero sinceramente él no haría nada porque fue "por el bien mayor de la aldea"

—Harleen, sabes el por qué el cuarto Hokage hizo lo que hizo para salvar a la aldea -le recordó Itachi.

—Si, también quería que Naruto fuera considerado como un héroe al tener a "ya sabes qué" en su interior y ya viste como lo tratan -murmuró enojada -y nadie movió un dedo por nosotros, ni siquiera Jiraiya que siempre decía que lo amaba como un hijo ¿lo ves por aquí ahora?

—El maestro Jiraiya es uno de los legendarios Sanin, el mejor de la red de espías de la aldea y de la nación a lo mejor está muy ocupado.

—Ocupado buscando mujeres para satisfacer su deseo carnal o viendo mujeres en las aguas termales para su nuevo libro porno -dijo aún más molesta -y ni siquiera debo mencionar a Kakashi.

Entonces será mejor no decirle que no todo en ese libro es porno, porque sí, se compró la primera edición cuando salió a la venta. Pero ese no era el tema ahora.

—Hablas como si odiaras a tu padre -murmuró un poco incrédulo.

Por el poco tiempo que él y su familia conocieron al cuarto Hokage cuando aún era el Relámpago Amarillo y cuando iba a jugar con Harleen a su vieja casa, recordaba que ella amaba mucho a su padre y ella era la niña de sus ojos, su adoración. La pelirroja se quedó pensativa por unos momentos viendo al cielo siempre con el ceño fruncido, pero no afirmó ni negó nada.

—Me puso un blanco en la espalda desde el instante en el que nací, me hizo lo que soy e hizo a mi hermano lo que es solo para alimentar la codicia de otras aldeas dándole el máximo poder a la nuestra -murmuró molesta -todos los ninjas del país de la roca parecen honrarlo más que nuestra propia aldea, es divertido hasta cierto punto si lo piensas bien.

Es más, una ironía que un chiste, uno de muy mal gusto. Los ninjas de Iwa la torturarían, quemarían u otro método de tortura solo para desquitarse de lo que Minato hizo en su tiempo, solo por ser su hija y si estaban consientes de Naruto entonces todo sería peor.

—Harleen…

—El Cuarto Hokage me convirtió en un blanco andante para el resto de mi vida, si tu padre te hiciera lo mismo ¿no lo odiarías también?

Se quedó en silencio, lo hizo en cierta manera. Un blanco constante del clan que cuestionaba su lealtad y un blanco para la aldea que intentaba mantener a los Uchiha a raya, hay ocasiones en las que lo odia, pero es su padre, él no siempre fue así.

Harleen se levantó del césped completamente irritada como si recordara algo que no era de su agrado.

—Tengo una misión a la cual ir, me tardaré un tiempo -informó mientras se sacudía los pantalones -solo en ti y en Renji puedo confiar para que vigilen a mi hermano ¿puedo confiar en ti?

—Por supuesto que sí.

—Pues más te vale, porque la manera en que golpeaba a los niños en la academia y lo que le hice a ese policía serán como cosquillas comparado con lo que le haré a quien se atreva a dañar a mi niño -amenazó, pero un tono frío e inusual.

Creyó estar loco, pero juraría que los ojos azules de Harleen parpadearon de un tono violeta y se volvieron rojos por un momento.

Se fue, dejando a Itachi con la palabra en la boca, pero con la promesa de velar por Naruto mientras estaba fuera.

Parece que esa ultima misión fue los destruyó. Pasaron MESES, meses en los que no hubo nada, ni un reporte de desaparición, mandaron grupos de búsqueda para el equipo de la garra y no pasó nada, hasta se especulaba que desertaron, pero el problema más difícil con el cual lidiar era Naruto que siempre lloraba preguntando por Harleen a cada rato y él no podía consolarlo o llevarlo a casa para que su madre se hiciera cargo por la ley del Hokage, ni tampoco Renji, lo único que podían hacer era quedarse un rato a la salida de la academia en ese columpio en un árbol viéndolo cada día más triste.

Pero una mañana les habían informado que el equipo de la garra había regresado, pero solo uno. Harleen apareció en la entrada de la aldea, pálida, desnutrida, con ropa diferente como si hubiera estado en una prisión, uñas de manos y pies descalzos rotas, rodillas raspadas y cubierta de sangre seca.

Volvió agresiva, no permitía que nadie entrara a su habitación del hospital y cuando la policía fue a interrogarla ella perdió el control, le sacó los ojos a uno de ellos y le rompió las piernas a otro. Estaba tan fuera de control que tuvieron que sedarla y transportarla a una sala aislada del hospital.

Unas dos semanas sin que pudieran verla y luego ocurrió la tragedia.

—Harleen Uzumaki ha desertado de la aldea.

Le informó el Hokage a los grupos anbu.

—Con todo respeto Hokage-sama, si Harleen quisiera desertar de la aldea se habría llevado a Naruto con ella -dijo Itachi y otro Anbu estuvo de acuerdo con él, Naruto era su adoración y no lo dejaría.

—Ella se fue sin autorización y mató un miembro de Anbu para escapar, ha desertado -volvió a informar Hiruzen.

—Hokage-sama, permítanos buscarla por favor -suplicó otro Anbu, Kakashi Hatake, ex alumno del cuarto Hokage, aquel que no hizo nada ni dijo nada ante el sufrimiento de la hija de su sensei -déjenos liderar un equipo de búsqueda y le aseguramos que la traeremos de regreso, lo que debió pasar por el tiempo que estuvo secuestrada le afectó, déjenos traerla para que podamos ayudarla.

Antes no movía ni un dedo por ella y ahora estaba dispuesto a buscarla, un poco hipócrita de su parte. Bruno irrumpió bruscamente en la oficina del Hokage y estampó un pergamino.

—Aquí está quienes irán búsqueda y rescate, será mejor que no ponga objeciones esta vez Hokage porque este es un problema con MI estudiante, un problema que yo resolveré ya que su deficiente mandato no lo ha logrado nunca -dijo furioso para después retirarse.

Todos los presentes estaban perplejos de como ese Jounin le había faltado el respeto al Hokage, pero no replicó nada y ordenó conformar el equipo tal y como lo había solicitado el Jounin.

Bruno como el líder, Renji Haruno, Kakashi Hatake e Itachi Uchiha, eran el equipo que traería a Harleen de regreso a la aldea.

—¿Hace cuanto abandonó la aldea? -preguntó Kakashi al momento de salir.

Bruno ahora no portaba un uniforme de Jounin, llevaba algo más oscuro, como un traje de sombras y una espada. Bruno estaba más que furioso.

—No pudo haber ido muy lejos si fue solo hace algunas horas, pero dicen que escapó del ala psiquiátrica del hospital hace tres días entonces tenemos que comenzar a rastrearla.

Escapar de psiquiatría, llena de calmantes y probablemente una camisa de fuerza. Para una Kunoichi tan talentosa debió ser un fácil, pero con el desequilibrio mental en el que regresó debió haber caos en la aldea ¿Por qué no lo reportaron antes?

Pasaron por los pueblos cercanos buscando pistas, mostrando su fotografía en cada una de los pueblos cercanos a ala aldea y no hubo nada, excepto cuando un civil dijo que la había visto, seguía en ese pueblo. Se escondía en una bodega de alimentos y suministros de una familia.

Llamaron a la casa familiar, pero no respondió nadie. Por lo crítico de la situación entraron sin invitación no encontrando más que cadáveres, pálidos como si les hubieran drenado la sangre, con los ojos bien abiertos y una sonrisa tallada en sus rostros con un cuchillo y la pared que tenía escrita con sangre.

¡HA! ¡HA! ¡HA!

Pero Harleen no pudo haber hecho todo eso, no. Fueron directamente a la bodega donde el hombre les había dicho donde estaba escondida, tal vez la persona detrás de todo este desastre la había encontrado y tuvo el mismo destino que ellos.

Pero en la bodega encontraron algo más, algo MUY grave. Un cadáver, pero no cualquier cadáver, era un miembro de la policía Uchiha en el mismo estado que los demás y que tenía una camisa de fuerza.

¿VISTE LO QUE HICE? ¿TE GUSTÓ?

Era lo que decía la pared en la que estaba recargado.

—Debió volverse loca -murmuró Renji incrédulo.

—¿Alguno reconoce este nombre? -preguntó Bruno examinando la camisa de fuerza del cadáver.

ARKHAM

A él le valía madres que el muerto sea un Uchiha o de la aldea, a él le interesaba encontrar a Harleen.

—No, nunca he escuchado ese nombre -murmuró Itachi saliendo del shock.

No sabían qué era ese lugar o si era un alguien o algo, Bruno no esperó respuestas y fue a investigar por su cuenta, mientras Kakashi seguía recorriendo el lugar buscando alguna pista sobre Harleen. En el aire se respiraba su culpa, algo repugnante a estas alturas de la vida.

—¿De verdad crees que Harleen lo hizo? -preguntó Renji.

—Sería lógico pensarlo dado en el estado mental en el que volvió a la aldea, tal vez la hipnotizaron o está bajo el control de un genjutsu -especuló también tratando de convencerse a sí mismo de eso.

Harleen no había estado bien desde hace un tiempo, ¿Quién sabe lo que les hicieron los ninjas de la roca? Porque era lo más lógico. Saben que es hija del Relámpago amarillo, frustraron un intento de renegados en las fronteras de su país, de seguro emboscaron al escuadrón de la garra, los mataron y a ella la torturaron.

—Ya sé dónde está, síganme -les había dicho Bruno yéndose de inmediato.

Nadie sabe en donde Bruno obtuvo la información, pero notaron que algunos civiles de mala cara tenían los brazos rotos. Fueron cuatro días de angustiosa persecución hasta pensaron que la información de Bruno estaba equivocada hasta que una noche lluviosa llegaron a un bosque muy húmedo, casi selvático, casi a los límites este del país de la roca y los límites del país del agua.

Entre la maleza y el lodo formado por la lluvia los relámpagos iluminaron la gran rejilla que decía.

MANICOMIO ARKHAM

Las rejas estaban abolladas, ese lugar era como un palacio feudal, solo que en vez de una mansión tradicional, eso era una mansión de concreto con algunas estructuras destruidas como si bombas hubiesen estallado, con cuerpos a donde sea que miraran, batas de doctores, si eso era un manicomio ¿Dónde estaban los internos?

—Sepárense y busquen, pero tengan los ojos abiertos.

Renji y Kakashi se fueron a otros ver los otros edificios dentro del complejo, Itachi y Bruno fueron al edificio principal, el interior estaba igual o peor, con cuerpos de doctores tirados por cualquier lado, los gritos de los internos que pareciera que estaban haciendo una fiesta junto con gritos de ayuda de otros doctores, la ética de los ninjas decía que debían salvar a todos lo que puedan, pero siempre la prioridad era la misión.

Tranquilo mi niño deja de llorar

Traeré un pajarito que te va a cantar

Una mansión en ruinas y a oscuras, lluvia torrencial afuera con truenos y relámpagos, gritos de enfermos mentales dándose un festín con los doctores y ahora una nana siniestra está sonando.

Y si el pajarito no quiere cantar

Traeré un sonajero que te va a alegrar

Bruno le hizo señales de que fuera a otra dirección para cubrir en el edificio.

Y si el sonajero no quiere sonar

Un lindo juguete te voy a comprar

Subió las escaleras del balcón un lugar que estaba señalado como "Teatro de operaciones" conectado con el ala a la que había entrado Bruce, se escondió como el ninja que era esperando la señal. Viendo como Bruno enfrentaba a un hombre de cabello rojo anaranjado y cara pálida todavía vistiendo aquel uniforme blanco del manicomio manchado de sangre.

—Ah Ah, ¡no mires! -se escuchó la exclamación de una voz femenina.

Y una pelota golpeó a Bruno explotando enredándolo en unas serpentinas como si fueran cuerdas, quiso lanzar un kunai para liberarlo, pero siendo consciente de que lo vigila hizo una seña para que esperara. Luego abrió los ojos a más no poder al ver una figura femenina vestida con un traje rojo y negro con una máscara o gorro o lo que sea que usen los Arlequines.

Vio a ese hombre dirigirle unas palabras a Bruno, así como también abrazar y besar la mejilla de la mujer aunque no podía verle la cara, los vio actuar muy acaramelados. La veía acariciarlo con amor y a él corresponderle de vuelta para que luego ese sujeto comenzara a reír como un lunático.

Bruno logró liberarse con un Kunai que tenía escondido, el pelirrojo anaranjado comenzó a correr mientras era perseguido por Bruno olvidándose por completo de la mujer quien también comenzó a reír.

Así que ya no pudo esperar más y saltó contra esa mujer dándole un golpe, pero ella era ágil y también era muy fuerte, niveles de lucha de una Kunoichi de primer nivel, hasta que logró someterla y tenerla debajo de él, tenía maquillaje, toda la cara blanca, ojos bordeados de negro así como los labios, así que con rabia le quitó el gorro.

Descubriendo con horror su cabello rojo y aquellos ojos azul cielo que lo vieron con burla.

—Harleen… -murmuró incrédulo.

Ella le escupió, le dio un rodillazo en la entrepierna y una patada en la cara que aprovechó para escapar y correr a la salida que estaba en ese cuarto, recuperándose del dolor la persiguió distinguiendo apenas un destello rojo en distancia.

—¡HARLEEN! -gritó Itachi cuando finalmente la alcanzó.

Ella dejó de correr, solo se quedó a una distancia considerable. Ella se dio la vuelta despacio levantando las manos en son de paz, pero lo que más lo sorprendió fue ver sus ojos, aquellos ojos azules ahora eran rojos como la sangre con una raya negra vertical.

—Miren nada más a quién tenemos aquí, al pobre niño maravilla -dijo burlona con una sonrisa sarcástica.

Itachi luchaba por que le saliera la voz y decir algo.

—¿A esto te referías con que tu padre te hizo lo que eres? ¿Puso parte del Zorro en ti? -preguntó incrédulo.

—Uhhh, tibio, tibio, pero todavía estás muy alejado de eso porque sí puso algo en mí, aunque no fue un zorro -dijo burlona riendo como desquiciada.

—Harleen, sea lo que sea que te hayan hecho los ninjas de la roca podemos ayudarte. Regresemos a la aldea para que puedan curarte -pidió calmadamente Itachi intentando acercarse a ella.

Pero Harleen solo comenzó a reírse a carcajadas, como si hubiera dicho algo gracioso.

—¡¿NINJAS DE LA ROCA?! -gritó entre risas -No Itachi, ellos no me hicieron nada. Podría decirse que liberaron mi verdadero ser, pude liberarme de los demonios que me tenían presa y el demonio encerrado en mi interior me agradeció enormemente cuando lo dejé salir a pasear.

—¿Tú mataste a tu equipo? -preguntó incrédulo.

—En teoría podría decirse que sí, pero créeme también los habrías asesinado si hubieras pasado TODO lo que yo pasé con ellos, Boomi era un ebrio asqueroso que casi me deja sin aire limpio para respirar, Frosty no tenía sentido del humor y nunca quiso hacerme un helado y Garra solo era bla, bla, bla, me sentí mal porque él vio algo en mí que ni siquiera Bruno logró ver. Grandeza.

—Harleen lo que hiciste no fue tu culpa, estas dañada por lo que sea que te hayan hecho, regresemos a la aldea -volvió a suplicar.

—Regresé a la aldea en busca de ayuda y me trataron como si fuera una lunática -masculló rencorosa.

—¡Volviste agresiva! ¡Le sacaste los ojos a un oficial, a otro le rompiste las piernas y asesinaste a un Anbu! -le reclamó Itachi.

—¡KONOHA DEBÍA PROTEGERME Y ME DEJÓ A MI SUERTE! ¡ME SEPARARON DE MI HERMANO! ¡ME LO ARRANCARON DE MIS BRAZOS!

—¡PORQUE PODRÍAS HACERLE DAÑO!

—¡KONOHA ES QUIEN LE HARÁ DAÑO SI YO NO LO PROTEGO! -gritó desesperada estampando -¡NO VOY A DEJAR QUE LOS UCHIHA LO USEN COMO ARMA PARA SU PUTO GOLPE DE ESTADO!

Eso lo dejó frío, un trueno resonó tan fuerte que la frágil estructura tembló y un relámpago iluminó esa oscuridad lluviosa.

—¿Qué dijiste?

—¿Qué? ¿Papi no le dijo nada a su hijito consentido? -preguntó burlona haciendo pucheritos -Que triste, así que después de matarte iré por Naruto. No dejaré que lo envenenen en mi contra.

Itachi disimuladamente movió los ojos a todos los lados posibles viendo para donde era posible emboscarla.

—Tachi-torpe te creí más listo -se burló -ni siquiera esos ojos raros podrán derrotarme ya que creo que te dormiste cuando Bruno-sensei nos dio la clase sobre animales nocturnos.

Otro trueno resonó que pareciera que el cielo se partiría en dos y con el destello del relámpago Harleen desapareció, activó su Sharingan para ver donde aparecería. Era un suicido ir a los escombros.

—¿Animales nocturnos Harleen? ¿un lince? ¿un mapache? ¿un zorro? ¿un murciélago? -preguntó a la oscuridad intentando verla -¿algún felino?

—Muy lejos mi amigo, ¿sabías que tu nombre significa "comadreja" -escuchó la voz de Harleen en esa oscuridad -a parte de mi hermano simbólicamente yo soy la única que puede matarte como tu depredador natural.

El sonido de roca moviéndose lo obligó a voltear.

—No te entiendo.

—¡Enserio eres estúpido! -exclamó frustrada y se escuchó por todos lados -pero eso lo hace más divertido para mí.

—¿Divertido para ti?

—¡Sí!

Nuevamente rocas cayeron creando un sonido que hizo eco que era imposible saber de dónde venía.

—¡Porque los búhos cazan mejor a oscuras!

Luego ella se abalanzó sobre él, apenas y pudo esquivarla. Harleen era rápida y flexible, pero debía estar realmente cerca para causar daño.

Katōn: Gōkakyū no Jutsu

La gran bola de fuego iluminó los escombros y Harleen la esquivó y con un movimiento logró tomarlo del brazo, pero Itachi también la tomó del brazo para inmovilizarla poniéndose a su espalda para envolver su brazo alrededor del cuello.

—¡Ya para con esto Harleen! ¡Piensa en Naruto! ¡Piensa en la aldea! ¡Piensa en tu padre! ¡¿Crees que él quería esto?! -exclamó mientras ella se retorcía.

—¡NO! ¡ES POR ESO QUE LO HAGO! -gritó dándole un codazo en el estómago y jalándole una pierna para desestabilizarlo.

Pero Itachi no se dejó, la derribó y comenzó a golpearla, la estampó contra el suelo comenzando a golpearla más fuerte hasta sacarle sangre. Dejó de golpearla para verla bien, ya no había nada de la niña dulce que conoció hace muchos años, con aquel maquillaje que se estaba corriendo con algo de sangre, aquel traje rojo y negro roto por las raspaduras de sus peleas y el cabello rojo fuego idéntico al de su madre estaba enmarañado.

—Se acabó tu juego Harleen, más te vale que te rindas pacíficamente o si no me veré obligado a romper cada hueso de tu cuerpo y llevarte de regreso a la aldea -sentenció Itachi.

Pero escuchó sollozos, apenas hipidos, Harleen estaba llorando.

—Aprende a callarte -murmuró.

Itachi se acercó a ella.

—¡¿TU QUE SABES SOBRE LO QUE HE SUFRIDO?! ¡¿ESTOY HARTA DE QUE TODOS ME DIGAN COMO VIVIR SEGÚN SUS DESEOS?! -le gritó recobrando fuerzas dándole una patada que lo derribó -¡PAPÁ DECIDIÓ SER HEROE! ¡PREFIRIÓ A UNA ALDEA LLENA DE HIPOCRITAS SOBRE SUS HIJOS! ¡NI SIQUIERA ME DEJARON LLORARLO A ÉL NI A MAMÁ!

Entre cada grito era un golpe.

—¡Sabes que lo hizo para protegerlos a ustedes!

Dándole una patada se alejó.

—Es la aldea o quien amas Itachi, no puedes tenerlas a ambas. Llegará el día, enserio espero que llegué, en el que te verás obligado a elegir entre la aldea y el pequeño Sasuke, pero es como dicen… solo hace falta un muy mal día y te vuelves completamente loco.

Solo bastó que se mencionara a Sasuke para que Itachi perdiera el control. Ama a Sasuke más que a nada, también ama a sus padres y ama a su familia, pero también ama a la aldea, por la que muchas personas dieron sus vidas protegiéndola, por eso se convirtió en ninja, para proteger su hogar.

Harleen perdió la fe en la aldea, en los ninjas. No dejará que nadie más pierda la fe. Los ataques de Harleen eran ágiles y certeros, pero los de Itachi eran fuertes hasta que pudo sostenerla del cuello apretando ligeramente cortándole la respiración, ella estaba dándole manotazos para que la soltara.

—¡Ya ríndete Harleen! -exclamó desesperado.

Pero Harleen seguía manoteándolo y sonrió de forma irónica haciendo una ligera presión en un punto del brazo liberando esa presión por completo, haciendo que su brazo pareciera gelatina, luego dándole otro golpe igual en la pierna derecha dejándolo desestabilizado, intentó atraparla en un genjutsu, pero no pasó nada, no sabía si era por el animal que tenía encerrado dentro o por la nula cordura de su mente.

—Estando en un manicomio lleno de locos y con médicos ¿no creerías que no aprendí trucos nuevos? -se burló ella -siempre queriendo ser el héroe Itachi, pero recuerda… ellos gobiernan desde las sombras y vigilan todo el tiempo.

Antes de dar el golpe final la tierra comenzó a temblar y un rayo impactó en algún lugar de ese manicomio y ese punto donde impactó era lo que sostenía toda la estructura que comenzaba a hundirse como si se la estuviera tragando la tierra.

—Hora de irme, mi pastelito me espera -se despidió burlona despidiéndose con la mano -envolveré la cabeza de tu padre en papel de regalo.

Con dolor al forzar sus músculos y nervios se puso de pie y cojeó para alcanzarla ya que iba a una velocidad lenta para burlarse de él, pero no se dio cuenta de que donde estaban era muy inestable y en cuanto otro rayo impactó la estructura se derrumbó.

—¡Cuidado! -exclamó Itachi tomando con su brazo medio despierto una parte de la manga del traje de Arlequín.

Ambos cayeron, pero Itachi logró sostenerse a duras penas de la orilla de una estructura, sus dedos temblaban debido al peso que cargaba, el abismo negro que era el infierno de ese lugar lo estaba viendo y riéndose de él, pero Harleen lloraba, aún ella lo mataba debía salvarla, Naruto no podía quedarse solo, hizo un esfuerzo para levantar a Harleen.

Un poco más y Harleen tomaría la estructura, pero…

El traje se rompió.

No sabía si el gritó también, solo escuchó el grito de Harleen mientras ella caía al vacío, al infierno, la lluvia confundió sus lágrimas y con los músculos nuevamente despiertos subió la estructura alejándose de ahí. Había internos cayendo de igual manera al vacío mientras todo el lugar se hundía, no vio a sus compañeros de equipo, solo salió de la propiedad viendo a esta se la tragaba la tierra y esta misma se sellaba para siempre.

Sus oídos pitaban y solo escuchaba el grito de Harleen hasta que sintió una mano en su hombro.

—¡Itachi! ¡Itachi! ¡¿Y Harleen?! ¡¿Dónde está Harleen?! -fue lo que exigió Renji, en compañía de Bruno y Kakashi.

Pero su rostro húmedo y ojos rojos por algo más que el Sharingan les dio a todos la respuesta tan temida, él no respondió, no escuchó las preguntas que le exigían ¿Qué pasó? ¿Por qué no la arrastró de vuelta? ¿Por qué no la salvó? ¿Por qué? ¡¿Por qué?! ¡¿POR QUÉ?!

—Todo es por tu culpa ¡TODO ES POR TU CULPA! -gritó Renji antes de darle un puñetazo en la cara.

Y él no metió mano hasta que devolvió el golpe.

— ¡¿Por qué no la arrastraste?! ¡¿Por qué no la salvaste?! -le gritó Renji mientras lo golpeaba.

—¡YA BASTA! -gritó su sensei.

Bruno los separó y nadie dijo nada hasta llegar a la aldea, incluso el Hokage mostró horror por primera vez en su vida cuando se trataba de Harleen, el hospital les curaron las heridas, la doctora que lo atendió dijo que un poco más de presión y le hubieran roto el brazo, Shisui lo acompañó ya que Renji seguía culpándolo.

—No pude salvarla.

—No creo que quisiera que la salvaras amigo. El odio envenena el alma y causa miseria, como ninjas nos vemos obligados a combatir a todo lo que tememos convertirnos, caminamos al borde del abismo todos los días y por alguna gracia divina no hemos caído -le dijo Shisui para luego posarse frente a él y tomarlo por los hombros para verlo a los ojos -pero Harleen se cansó de luchar y cayó en el abismo hace muchos años y nadie ni siquiera tú podía rescatarla.

Pero no fue consuelo, para no "manchar" la memoria del cuarto Hokage se dijo que Harleen dio su vida en servicio de la aldea en una pelea contra los ninjas de la aldea de la roca dándole una tumba sin cuerpo, solo asistieron él, Renji, Shisui, el Hokage, Kakashi, su madre Mikoto, Hana Inuzuka, Bruno y Naruto.

Quien, por su causa, se quedó solo.

El pequeño rubio lloraba todos los días, se portaba cada vez más rebelde. Un niño lleno de dolor que nadie podía consolar, pero Bruno se encargó de eso, cometió una insolencia que todo el mundo le agradeció.

—HAGA SU DEBER, AYUDELO, CONSUELELO Y APOYELO, QUIERO QUE MIRE A ESE NIÑO A LOS OJOS TODOS LOS DÍAS Y QUE ESO SEA UN RECORDATORIO CONSTANTE DE COMO LE FALLÓ Y DE COMO LE FALLÓ A MINATO -gritó en una reunión de clanes.

Y ese fue el fin del equipo siete.

Bruno renunció a ser shinobi y se convirtió un ermitaño en los límites del país del fuego, Renji se volvió Jounin y solicitó misiones que duraran meses fuera de la aldea, mientras que Itachi siguió con Anbu, para luego un año después se le pidió que realizara el más grande de los sacrificios si quería proteger la aldea y llegó el día del que Harleen tanto le habló. Llegar a elegir.

Y los eligió a ambos.

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Y por eso llegamos aquí, donde todo comenzó debido a una extraña alianza con Konoha, donde todos nosotros tuvimos un muy mal día, pero Harleen se equivocó en algo.

Ambos vimos el abismo, más de una vez, pero siempre hubo una diferencia entre nosotros que cuando el abismo nos miró.

Ella parpadeó.

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Donde se escuchó la explosión llegando a la sala médica principal donde alguien los esperaba.

—¡Oye! ¡Tachi-torpe!

Volteó a donde escuchó ese llamado encontrándose con ella, vestida en un traje diferente, pero igual de mal maquillada y con sonrisa de loca esperando a que hiciera el primer movimiento.

—Que bueno verte de nuevo Harleen.

¿FIN?