(Capítulo único)

Marinette había estado trabajando en sus diseños todo el día, apenas tuvo tiempo para ir al baño o comer algo, pues cuando se centraba en su labor de favorita no había poder alguno que la sacara de su habitación.

En esta ocasión, se encontraba diseñando algunas prendas de ropa para regalarlas a sus amigos, quería tener un detalle para con ellos.

—Haz trabajado mucho Marinette— Señaló Tikki la grandiosa labor de su portadora durante el día.

—Lo sé Tikki, pero lo hago por mis amigos, les quiero obsequiar algo— respondió la chica sonriendo mientras imaginaba la reacción de cada uno de ellos cuando les entregara los regalos.

Tomó un poco de hilo negro para ensartar en el orificio de la aguja cuando un golpe en seco se escuchó en el techo de la habitación, como si algo o alguien hubiese caído encima, y sabía de quién se trataba, por supuesto que si, ya tenía guardada de memoria la rutina completa: El chirrido de la trampilla al abrirse, el golpe sobre el colchón de la cama, las escaleras produciendo un sonido de pisadas sobre ellas y...

—Hola, mi Lady.

¡¡Bingo!!

¡¡de nuevo había acertado!!

—Hola gatito— respondió ella al saludo sin voltear a verlo, aún concentrada en sus actividades de confección.

Chat Noir enarcó una ceja al ver que había sido "levemente ignorado", por no decir completamente, se cruzó de brazos y se dirigió a sentarse en el diván que permanecía detrás del escritorio de la chica —¿Por qué no has respondido ninguna de mis llamadas ni mensajes, Bugaboo?— cuestionó con seriedad, necesitaba saber si había hecho algo mal para molestarla, su actitud lo estaba desconcertando.

Marinette suspiró y aún sin volver su rostro para verlo se disculpó —Lo siento minino, estuve trabajando todo el día y no me percaté de tus llamadas ni mensajes, ni de las de nadie— Abandonó esta vez su labor, dejando los materiales sobre su escritorio y caminó hacia él para abrazarlo.

Chat Noir viendo las intenciones de la muchacha, extendió sus brazos y la cobijó gustoso entre ellos —¿Tan ocupada estabas que olvidaste nuestro patrullaje de hoy?— volvió a preguntar acomodándose en el diván.

Marinette se sentó sobre las piernas del Agreste de lado izquierdo y lo abrazó por el cuello para mirarlo fijamente a los ojos, mientras él la abrazaba de la cintura para sostenerla —Perdóname Chat, juro que lo olvidé por completo, no fue a propósito— lo miró apenada y le depositó un corto beso en la mejilla izquierda haciendo sonreír embobado al ojiverde —Estoy elaborando algunos obsequios para los chicos, ya sabes, por el apoyo que siempre nos han dado— se excusó acariciando su mejilla derecha con dulzura —No me había fijado que ya había anochecido, ni siquiera tengo conocimiento de qué hora es— Argumentó riendo sonrojada.

Chat Noir se carcajeó con ella, tomó su "gatimovil" y revisó la hora para mostrársela a la chica —Son exactamente las 23:45 de la noche— pasó un brazo por debajo de las rodillas de la fémina y otro por debajo de su espalda, se puso de pie, giró sobre sus talones y recostó a la azabache de forma delicada sobre el diván, dejandola completamente sorprendida.

—¿Qué pretendes gatito?— preguntó sin recibir respuesta.

El héroe se posicionó al final del mueble, abrió las piernas de la chica pasando lentamente su cuerpo entre estas hasta que su rostro quedó sobre el plano vientre la muchacha y así pudiera mirarla bien a los ojos.

Marinette se carcajeó con ganas, su novio siempre era tan espontáneo, nunca sabía que podía esperar de él.

—Retomando la conversación— inició a hablar de nuevo —No tienes por qué disculparte Mari, yo entiendo, en todo caso discúlpame tú a mi por ser tan insistente o tal vez molesto— Inquirió sonriendo avergonzado sintiendo como Marinette le acariciaba el cabello lentamente —Solo que, me había preocupado un poco, por eso decidí venir a verte a esta hora.

La Dupain no sabía si llorar o reír de felicidad, amaba completamente que su chico fuera tan comprensivo y atento con ella, de verdad apreciaba un montón aquello pero le preocupaba que saliera tan tarde de su casa, sobretodo por el frío que se sentía en las noches, por ningún motivo deseaba que se enfermara —Gracias por comprender, gatito— le acarició la punta de la nariz con el dedo índice de la mano derecha — y no sabes cómo amo que vengas a visitarme pero no es conveniente que salgas con estos fríos, podrías enfermarte— Lo reprendió pellizcando sus mejillas con cada mano, estirando su piel mientras reía a carcajadas.

Chat Noir apartó amablemente las manos de su novia de sus mejillas tomándola por las muñecas y riendo también —Este gato necesitaba el calor de tus brazos, mi Lady— se excusó subiendo un poco más sobre el cuerpo de la jovencita hasta quedar frente a su rostro —Tu minino ansiaba besarte un poquito— y diciendo esto se inclinó besando los dulces labios de Marinette.

Después de algunos minutos de tiernos besos, Marinette decidió separar un poco sus rostros —Muy bien, Chat, pero creo ahora quiero ver a mi chico rubio, sabes a quién me refiero, ¿verdad?— sugirió ella para que el joven se deshiciera de su transformación.

El súper héroe se incorporó un poco sosteniendo su peso con ambos brazos posados en cada lado de la mujercita para no aplastarla, enarcando una ceja fingiendo un poco de molestia —¿Así que ahora quieres verlo a él?, ¿No?— preguntó haciéndose el ofendido logrando que la hija de Tom se carcajeara con ganas y asintiera—Que quede claro que me siento un poco celoso.

—¡¡Vamos!! deja descansar al pobre Plagg— rogó ella haciendo un puchero de súplica.

El rubio suspiró resignado y accedió —Bien, Plagg, garras fuera— un destello de luz verde iluminó la habitación mostrando de inmediato a un Adrien aún sosteniendo su peso sobre Marinette vestido también con su pijama y a un Plagg refunfuñando.

—La próxima vez procura destransformarte en cuanto lleguemos a la casa de tu novia, niño— Farfulló con suma molestia el Kwami de la destrucción, para después volar hasta la cama de Marinette donde se encontraba su "terroncito".

—Lo siento, Plagg— se disculpó Adrien riendo, ya después recompensaría al pequeño ser con un montón de su queso favorito; miró de nueva cuenta a Marinette y le sonrió —Bien, aquí estoy, Mari— le guiñó un ojo haciéndola ruborizar.

~•ෆ•~ෆ•~•ෆ•~

Habían continuado durante un rato más brindándose muestras de afecto y tiernos mimos, pero después ambos se pusieron a trabajar en los regalos de Marinette, Adrien había insistido en ayudarla aunque ella le había dicho que no era necesario, su simple compañía la hacía feliz, pero el rubio siendo un Agreste se salió con la suya, llevándose uno que otro pinchaso de aguja en los dedos como justo ahora.

—¡¡Auch!!— se quejó por enésima vez desconcentrando a la Dupain, quien por culpa del sorpresivo grito desvió el corte recto que le estaba aplicando a una tela. El rubio por inercia soltó la pequeña aguja con hilo y agitó su mano adolorida.

Marinette tomó algunos curitas de uno de sus cajones, los guardo en el bolsillo de su pantalón de pijama, se giró y corrió hasta donde se encontraba el muchacho, el cual tenía el dedo pulgar izquierdo metido en la boca con una expresión de puro dolor en el rostro —Esta es la octava vez que te pinchas el dedo, Adrien— dijo ella extendiendo su brazo derecho y haciendo un ademán para que Adrien se sacara el dedo de la boca.

El chico obedeció y depositó su mano sobre la de Marinette —Discúlpame Mari, no soy muy bueno con las agujas— sonrió nervioso rascando su nuca con la mano derecha.

Marinette exhaló riendo sin ganas y negó con la cabeza —También es mi culpa por acceder a qué me ayudaras— tomó la mano del Agreste entre las suyas y la examinó para ver a donde se había lastimado —¿Cuáles fueron y cuantas veces?— preguntó refiriéndose a cuáles dedos eran "los heridos".

—El pulgar tres veces y el índice cinco— respondió rápidamente con voz afligida, sin esperar que Marinette levantará su mano hasta la altura de su boca y metiera ambos dedos en ella; el rubio se ruborizó de inmediato abriendo la boca ante la sorpresa.

Marinette mantuvo los dedos de su novio dentro de su boca durante unos segundos, después los sacó lentamente y con un pequeño pedazo de tela suave que se encontraba sobre una mesita cercana los secó de la saliva que los habia humedecido, de su bolsillo sacó dos curitas y con mucha delicadeza se los colocó en cada dedo al joven —¿Mejor?— le preguntó con amabilidad mirándolo directamente a los ojos, devolviéndole su mano con suma tranquilidad.

Adrien solo fue capaz de afirmar moviendo la cabeza, impresionado por lo ocurrido hace tan solo unos segundos y aún con los pómulos ardiendo.

—Bien, será mejor que me apresure, aún tengo algo de trabajo por realizar— Inquirió llevándolo de la mano de nueva cuenta hasta el diván para que descansara —Mientras tu quédate aquí y trata de descansar— lo invitó con cortesía —No quiero que te lastimes más y me vea en la obligación de ponerte miles de curitas por todo el cuerpo— sonrió divertida haciendo que el chico de carcajeara de igual manera.

—Supongo que es lo mejor, en vez de ayudarte te distraigo y te quito más el tiempo— respondió sonriendo con vergüenza.

Marinette le besó la frente y después acarició su mejilla —Digamos que solo no quiero que te lastimes y ya está— expresó tratando de no hacer sentir mal a Adrien.

—¿No habrá alguna otra cosa en la que pueda serte útil?— insistió con voz suplicante.

Marinette pareció meditarlo rascando su barbilla con la mano derecha —Creo que sí— pudo ver la emoción que desprendían sus ojos color esmeralda —Tal vez puedas ayudarme a envolver en regalos las prendas que ya tengo listas.

—Porsupuesto que puedo hacerlo.

—Ok— rió conmovida —En aquel lado— señaló un mueble que se encontraba al lado de su gran espejo —Hay papel, liston, cinta, tijeras y todo lo necesario para envolver regalos, tienes la libertad de decorarlos como quieras, solo te pido que por favor a cada uno le agregues una tarjeta con el nombre de cada uno de los chicos para que no haya confusiones.

—Comprendido, mi Lady— Exclamó realizando el ademán como si se tratase de un soldado que acaba de recibir órdenes.

Se puso de pie emocionado, corrió al mueble para tomar lo que necesitaba y se sentó sobre una alfombra en el suelo para inmediato comenzar a realizar la tarea que su chica le había encargado, por lo menos esta vez si tenía conocimiento de cómo realizar bien todo.

La peliazul volvió a su labor de confección más tranquila, de vez en vez volteaba a verlo y le lanzaba un beso con la mano o simplemente le sonreía, era demasiado maravilloso verlo emocionado tan solo con el hecho de poder ayudarla, eso derretía su corazón de forma inimaginable...

—Oye mi Lady...— habló el rubio desde el lugar en el que se encontraba.

—¿Si, gatito?— contestó ella concentrada en la máquina de coser, por lo que no volteó a mirarlo.

—¿A mí también me darás un obsequio?— cuestionó con curiosidad.

La ojiazul se volvió a mirarlo achicando los ojos mientras sonreía —¿Por qué la pregunta, minino?

—Ehhh... Pues, tal vez tu novio también merezca un regalo, ¿no crees?— sonrió ladino como si Chat Noir estuviese hablando.

—En este caso— replicó ella —"El hada de tejido" considera que el gatito se estuvo portando muy mal como para recibir un regalo— espetó haciendo referencia a la profesión que había inventado cuando era pequeña y tratando de contener la risa sin poder lograrlo.

Adrien hizo un puchero fingiendo desilución —Que cruel es esa Hada de tejido— y diciendo esto de nuevo volvió a los regalos sin decir una palabra más, porsupuesto que Marinette ya tenía un regalo para él, de hecho había sido la fuente de inspiración por la que había decidido realizar los demás, pero obviamente no se lo diría hasta que llegara el momento de entregárselo.

La noche seguía avanzando, eran cerca de las 3 de la madrugada cuando por fin Marinette había terminado con todo el trabajo, estiró sus brazos por encima de su cabeza dejando escapar un bostezo de agotamiento. Dirigió si vista hacia Adrien y se encontró con una imagen que la dejó enternecida.

Adrien estaba acurrucado sobre la alfombra durmiendo con tijeras en mano y cinta pegada por distintas partes del rostro con los regalos ubicados en varios lugares del suelo. Marinette se dirigió lentamente hasta él y se arrodilló justo enfrente suyo, le acarició el rostro con amor para después quitarle las tijeras y despegarle con sumo cuidado cada trozo de cinta de su bello rostro.

No quería despertarlo, pero tampoco iba a permitir que pasara la noche solo sobre una alfombra, ni mucho menos sobre el frío y duro suelo, si lo dejaba ahí seguramente amanecería con el cuerpo adolorido y eso ella jamás se lo perdonaría.

Se recostó también sobre la alfombra, viendolo a la cara y con delicadeza comenzó a hablarle por medio de susurros—Adrien, Adrien... despierta gatito— el muchacho comenzó a abrir con dificultad los ojos, tenía demasiado sueño como para despertar completamente.

—¿Si, princesa?— dijo con voz somnolienta volviendo a cerrar los ojos.

—No puedes dormir en el suelo, Bomboncito— Exclamó dulcemente —Y tampoco te puedes marchar a esta hora a tu casa, así que será mejor que subas a dormir en la cama— sugirió tratando de que el muchacho se levantara — Por la mañana nos despertaremos temprano y te irás a casa .

El rubio se sentó lanzando un gran bostezo, se talló los ojos con la palma de su mano derecha y asintió aún adormilado.

—Sube con cuidado las escaleras y descansa, en seguida te alcanzo, solo recojo esto y listo— Argumentó haciendo referencia a los regalos, aún faltaban dos por envolver, pero eso lo podría realizar durante el día cuando el sol ya haya salido.

El Agreste de puso de pie dirigiéndose con extrema lentitud a las escaleras que conducían a la cama de Marinette, subió con mucho cuidado y una vez estando arriba se despojó de sus pantuflas para dejarse caer rendido sobre el colchón.

La Dupain recogió rápidamente todo, caminó hasta el interruptor de la luz para apagarla y enseguida subió hasta su cama donde yacía un Adrien completamente dormido y pudo ver a sus Kwamis descansando sobre un cojín en la estantería que se encontraba detrás de su cama. Volvió a remover al rubio sobre las cobijas para que ambos pudieran cubrirse con ellas, una vez logrado, Marinette se abrazó al cuerpo de su novio depositando un beso sobre sus labios.

—Buenas noches, Bugaboo, te amo— habló sin abrir los ojos durmiendo de inmediato.

—Buenas noches, gatito, yo también te amo— susurró antes de caer sobre los brazos de de Morfeo también.

Sin duda, está había sido una "Noche" muy peculiar...

--

N/A:

Holaa!!

(Este OS ya lo tenía desde hace muuuucho, pero apenas lo vengo a publicar aquí, en Wattpad está desde que lo escribí Xd, pido perdón)

E aquí otro One-Shot Marichat/Adrinette :3

¿Que les pareció? ¿Les gustó?, ¿Lo odiaron?, ¡¡¿QUE TAL?!!

Saben que pueden dejarme sus opiniones en los comentarios, estaré completamente agradecida con ustedes

Asimismo, nuevamente les agradezco por leerme, cuídenseme mucho y les envío un fuerte abrazo.

—Denisse Brief.