AL SONIDO DE UNA CANCIÓN

Macross / Robotech y sus personajes pertenecen a sus creadores y propietarios legales. Esta historia fue escrita para entretenimiento, sin afán de lucro y sin seguir la cronología del anime/caricatura original.

CAPÍTULO 1

–¡Vaya! Ahora todo el mundo está viendo tu embobamiento –dijo el piloto acercándose al oído de su capitana.

–¿Qué quieres decir? –replicó la bella capitana mientras su cuerpo hacía un vaivén siguiendo el ritmo de la música.

–Que el evento está siendo transmitido a todo el mundo.

–Eso me quedó claro, sabelotodo, pero me refiero a lo del embobamiento.

–¡Ah! Pues porque tienes una tremenda cara de boba –dijo Rick con una risilla burlona– No sabía que te gustaban… cantantes… como ése –añadió.

Los ojos de Lisa brillaron con molestia. Como era costumbre, ella refutó contra el comentario del piloto.

–Quizá mi cara se vea boba pero al menos, no tengo la bocota abierta como tú, cada vez que ves a tu estrellita del canto –arremetió Lisa contra el piloto.

–¿Cómo dices?

–Sí, cuando ves a tu celebridad, pones unos ojos de borrego y abres tanto la boca que hasta los insectos podrían pasar libremente y tú sin darte cuenta.

–¡Eso no es cierto! Lo dices para defenderte porque sabes que tengo razón, ese cantante te tiene atontada.

–¡No soy una tonta!

–¡Ni yo un borrego!

–¡Estás celoso de que me gusta ese cantante!

–¿Celoso yo?

–¡Hey! Ya cálmense, estamos en cadena mundial –intervino Max.

Lisa y Rick entraron en compostura como si fueran niños pequeños al ser reprendidos por sus padres y permanecieron en sus asientos mientras seguían escuchando la canción. Se trataba de un concierto en Nueva Macross, organizado por el gobierno de la ciudad para celebrar la reconstrucción de la Tierra. En el evento se estaban presentando varios artistas musicales y cantantes que habían sido convocados.

El gobierno de Nueva Macross había solicitado a la RDF que enviara a una representación militar para presenciar el concierto. El Almirante Gloval tenía la revisión médica de control reglamentaria programada para ese día, así que designó a la Capitana Lisa Hayes, al Capitán Rick Hunter, a los Capitanes Sterling para asistir al concierto, en representación de las Fuerzas de Defensa Robotech.

Comenzaba una nueva canción que Lisa inmediatamente comenzó a corear.

–¡Uhm! ¿Y ahora vas a cantar? –dijo Rick.

–Sí, ¿y qué? ¿Te molesta? –refutó Lisa.

–¡Claro!

–Pero no te molesta cuando tu pajarraco cantor entona sus más trilladas canciones.

–¡Hey! No le digas así.

–¡Hunter! Ya por favor, cálmate y déjame escuchar el concierto. Nunca había estado en un concierto de…

–¡Enseguida se nota que nunca vas a conciertos! Para ti todo es trabajo…

Lisa empezó a ignorar los comentarios de Rick, quien era especialista en sacarla de sus casillas. Ella continuó coreando la canción mientras el artista caminaba de un lado a otro en el escenario y seguía con su canto: "We have to pay for all we use, we never think before we light the fuse… Look up, look up, look up, the sky is falling! Look up there's something that we have to do…" (1).

–Before you try to go outside, to take in the view… Look up because the sky will fall on you! –cantó Lisa.

Rick observaba a Lisa mientras ella cantaba. Era una faceta que ella no mostraba muy a menudo. Se veía tan alegre y juvenil disfrutando del concierto.

«¿Por qué siempre tengo que hacerla enfadar? Tan hermosa que se ve coreando las canciones de, agh, de ese tipo. ¿Por qué me siento así? ¿Verdaderamente estaré sintiendo celos de ese tipo?». Rick fue sacado de sus pensamientos pues el cantante comenzó a hablar.

–Muchas gracias, querido público. También quiero agradecer al gobierno de Nueva Macross por brindarme la oportunidad de estar esta noche con ustedes. Asimismo, agradezco a los representantes de las Fuerzas de Defensa Robotech aquí presentes –dijo el apuesto cantante.

Con su mano, el artista señaló a los jóvenes militares que se encontraban sentados a un costado del escenario junto con las personalidades del gobierno. Enseguida, los reflectores se dirigieron hacia ellos. Lisa hizo un guiño mientras sus ojos se acostumbraban a tanta luz.

–Ahora, quisiera hacer algo distinto… –dijo el cantante mientras caminaba hacia las personalidades –. No sé si esté permitido, ya me lo indicarán… –añadió.

El cantante, Lancer Belmont, conocido antiguamente como Yellow Dancer, se dirigió directamente hacia Lisa. Con voz susurrante, Rick comenzó a hablarle.

–Ahora sí que debes sentirte soñada, tu ídolo viene hacia acá –dijo Rick.

–¡Cállate, Hunter! –respondió Lisa entre dientes.

–Bien, quiero invitar a la bella capitana Hayes a que me acompañe en el escenario y cante una canción conmigo –continuó el cantante mientras extendía su brazo y le ofrecía su mano.

Lisa se quedó estática, abriendo sus ojos a más no poder. Max sonrió ante la propuesta del cantante. Rick observaba perplejo a Lisa, esperando ver la respuesta de su capitana «Seguro dirá que no» pensó.

–¿Quisiera acompañarme en mi siguiente canción? –preguntó Lancer, apagando el micrófono para que no se oyera la conversación.

–Yo… no… –contestó vacilante la capitana.

–Si hay algún impedimento por el protocolo militar, entonces omita mi propuesta –dijo el cantante.

«¡Lo sabía! Lisa no se atrevería a cantar y en público, ¡menos!» pensó Rick para sus adentros.

–No… no hay algún inconveniente… –respondió Lisa aún con duda– Es sólo que…

«¡Rayos, rayos, rayos! ¿Por qué me tiene que pasar esto a mí? ¿Por qué me invita a cantar mi artista favorito? La última vez que subí al escenario fue cuando eran mis recitales de piano…» pensaba Lisa cuando el cantante la sacó de su ensimismamiento.

–La vi corear mis canciones, por eso se me ocurrió invitarla a cantar conmigo… pero si es un dilema para usted, entonces… –dijo Lancer.

–¡No! Ningún problema, vamos… –respondió Lisa, tomando la mano del cantante.

«¿¡Qué!?» pensó Rick, que comenzaba a tener un sentimiento extraño en su pecho. «¿Cómo que Lisa va a cantar? ¿Y por qué tomó la mano de ese tipo? ¿Qué le pasa a ese individuo? Es un igualado con las damas de la milicia, ¿¡cómo se le ocurre invitar a cantar a la capitana, que es la segunda al mando después del Almirante!?».

Max disfrutaba de la escena, viendo cómo Rick se revolvía incómodo en su asiento mientras Lancer tomaba de la cintura a Lisa, la presentaba ante el público y solicitaba un segundo micrófono.

–Bien, estimado público. La capitana Hayes va a entonar una canción conmigo. ¡Démosle un aplauso! –habló el cantante.

–¿Cuál canción va a ser? ¿Qué tal si no me la sé? –preguntó Lisa en el oído del cantante.

Rick los observaba de lejos y lentamente su cara comenzó a ponerse roja. Sin moverse de su lugar, Max se acercó a su compañero para calmarlo.

–Tranquilo, jefe. Es sólo una canción –dijo Max.

–¿Por qué lo dices, Max? –respondió Rick haciendo como que no había entendido.

–Por tu cara, se ha puesto tan roja. Supongo que es porque te molesta ver a Lisa con alguien más.

–¿Molestarme? ¿Por qué habría de molestarme?

–Eso dímelo tú

La música comenzó a escucharse (2), captando la atención de todos.

–"There's something going on, and I don't know what but I feel it in the air" –cantó Lancer.

–"Maybe we ought to run, if you listen close, we'll let you know just where" –entonó Lisa.

–"Just listen to me tonight!" –cantaron al unísono.

La canción seguía su curso. Rick, Max y los demás oyentes estaban gratamente sorprendidos por la entonada voz de la capitana Hayes, quien se movía con gracia en el escenario, siguiendo unos sencillos pasos de baile que le indicaba el cantante.

–"Maybe we should all go underground, try to live a life without the sun. Please be careful not to make a sound 'cause there may not be room for everyone" –seguían cantando al unísono.

El momento cúspide de la canción había llegado. Lisa tendría que alcanzar una nota alta que requería la canción. Ella tuvo que confiar en su rango de voz y en las clases de canto que había recibido desde niña. «Esto es más difícil que cantar en la ducha» pensaba la capitana mientras la voz del cantante seguía con la estrofa.

–And the sunshine on your face? –cantó Lancer.

–And if you think you're gonna miss the wintertime… –cantaron ambos.

«¡Es ahora o nunca!» pensó Lisa en una fracción de segundo.

–What if the winter never goes away? –entonó poderosamente la capitana, mientras técnicamente despegaba un poco el micrófono de su boca y levantaba su mano libre conforme elevaba el tono de su voz.

Lisa se llevó los aplausos del público y Lancer sonreía satisfecho. Para este momento, la gente coreaba la canción y se movían sincrónicamente de un lado hacia el otro hasta que la canción llegó a su fin. Lancer agradeció públicamente la actuación de Lisa. Ambos se dieron un abrazo y Lancer finalizó con un beso en la mejilla de la militar. El público estalló en gritos y aplausos. Era evidente la química tan fuerte que se había generado entre Lisa y Lancer.

El cantante llevó a Lisa hacia su asiento. Esperó a que ella se sentara, apagó el micrófono y le volvió a agradecer que cantara con él.

–Capitana Hayes, muchas gracias por haber cantado conmigo una de las canciones más difíciles, vocalmente hablando –dijo Lancer mientras sujetaba a Lisa de la mano.

–Espero no haberlo decepcionado –respondió ella.

–Lo hizo excelente –respondió el cantante mientras depositaba un beso en la mano de la capitana–. Hasta pronto, Lisa –añadió con una atractiva sonrisa.

Lisa le devolvió una tímida sonrisa, muy característica de ella. El cantante regresó al escenario a seguir entonando sus éxitos musicales. Lisa se quedó absorta viendo a Lancer y pensando en lo que acababa de suceder. Ni es su más remota imaginación pensó que estaría compartiendo el escenario con su cantante favorito.

–¿Lo ves? Ese hombre te tiene embobada –dijo Rick.

–¿Qué dices? –respondió tardíamente Lisa.

–Has de estar en las nubes en este momento.

–Basta, Rick. Déjame escuchar el concierto.

–Claro, claro… Te dejaré escuchar a tu amor platónico.

–Si no te callas, te voy a estar hablando en todas las canciones de tu estrellita del canto –respondió Lisa malhumoradamente.

–No serías capaz… –contestó Rick retándola.

–Fui capaz de cantar en público. Molestarte al oído mientras Minmei canta será como un juego de niños –respondió Lisa–. Aunque… mmm… como tu estrellita no se querrá quedar atrás, probablemente copie la acción de Lancer y también quiera invitar a un militar para que cante con ella.

–¿Lo crees?

–Quizás… Espero que invite a Max, porque suficiente tengo con escuchar tu voz por la tacnet y que ahora deba escucharla con estas mega bocinas.

–¿Qué tiene de malo mi voz?

–Nada de malo…

–¿Entonces?

–Es sólo que no me gustaría escucharla aquí.

–¿Y por qué no?

–Porque me gustaría escucharte a solas… susurrándome al oído… –dijo Lisa de forma repentina y mirando fijamente a Rick.

Los bellos ojos verdes de Lisa centelleaban al mirar a los enormes ojos azules de Rick, quien se había quedado enmudecido con el comentario de Lisa. La imaginación de Rick comenzó a volar. Pensó en cómo sería un momento a solas con Lisa, sin presiones de trabajo, sin ser observados por los zentraedi, sin estar atrapados en los pasillos del SDF-1 y sin un paisaje terrestre desolador, pues eran las ocasiones en que ellos se habían encontrado solos.

«Lisa, ¿cómo sería un momento a solas contigo? ¿Serías tan seria y estricta como siempre o te comportarías tan alegre y divertida como hoy? Además, te ves tan… hermosa…»pensó Rick mientras sus ojos azules se perdían en el verde de los ojos de Lisa.

–¿Estás… estás… hablando en serio? –dijo Rick dubitativamente.

–Piloto… creo que he descubierto la forma de dejarte callado… ¡Al menos por unos segundos!

–¡Lisa!

–¿¡Creíste que era verdad?! –preguntó Lisa sorprendida.

–¡Sí! ¡No! Bueno… escuchemos el concierto –respondió nerviosamente el piloto, llevándose la mano a su cabello enmarañado.

–Es lo más sensato que has dicho hoy –contestó Lisa con una sonrisa.

Rick le devolvió la sonrisa a Lisa y siguieron escuchando el concierto. Sin darse cuenta, ambos fueron acercándose hacia el otro, quedando sus brazos casi juntos. Algunas veces se comentaban al oído, manteniendo sus rostros muy cerca. Pasaron otros cantantes y artistas que tocaron instrumentos musicales. Rick y Lisa seguían muy juntos, disfrutando de las actuaciones.

Parecía que la tranquilidad había llegado para ellos, cuando anunciaron a Minmei. Al escuchar ese nombre, Rick se puso en alerta, separándose completamente de Lisa, quien se sintió incómoda con ese alejamiento. Inmediatamente, el piloto volcó toda su atención en la cantante, quien solamente le dirigió un saludo común como al resto de las personalidades que se encontraban en el escenario.

La cantante comenzó a entonar sus conocidas canciones mientras el público coreaba cada una de ellas. Lisa miraba la actuación de Minmei con seriedad. Su alegría se había ido justo cuando la diva hizo su aparición.

«¿Por qué esta mujercita puede hacer que mi alegría desaparezca? Y Rick, está tan pasmado viéndola. Estoy harta, siempre es lo mismo, por más que trato de acercarme a Rick, viene la estrellita boba y lo arruina todo» decía Lisa en su mente.

Minmei anunció el cierre del concierto entonando "We will win". Posteriormente, se despidió del público y se dirigió a su camerino. Pasó por donde estaba Rick pero ni siquiera volteó a verlo. Sin embargo, Rick corrió tras ella para darle alcance. Lisa observó todo y solo hizo una mueca de desaprobación.

La capitana se despidió de los representantes del gobierno de Nueva Macross y se dirigió hacia Max y Miriya.

–Bueno, terminó la odisea de este día –dijo Lisa.

–Felicidades, Lisa, no sabía que cantabas. Lo haces muy bien –comentó Max.

–De acuerdo contigo, mi amor –afirmó Miriya–. Además, se ve que el cantante centró su atención en ti.

–¡Es cierto! De entre todos los asistentes, te escogió para cantar –añadió Max.

–Y es muy atractivo. ¿Qué opinas, Lisa?

–Yo… no… –intentó responder Lisa.

–¿No te parece atractivo? –preguntó directamente la zentraedi.

–No… ¡Sí!... Es decir, Lancer es muy atractivo pero no creo que se haya fijado en mí para cantar… Fue… mera casualidad… –respondió tímidamente la capitana.

Los tres jóvenes militares seguían con su conversación mientras avanzaban a la salida. Disimuladamente, Lisa buscaba a Rick pero no se veía por ningún lado. «Seguramente está teniendo un buen momento con su estrellita del canto. No sé por qué sigo pensando en ese piloto atolondrado si él solo tiene ojos para ella…». Los pensamientos de Lisa fueron detenidos cuando sus ojos se toparon con unos ojos azul violeta que se aproximaban directamente a ella.

–Hablando del rey de Roma… –dijo Max.

–Aún no comprendo el significado de esas frases, pero vámonos, Max… Hay que dejarlos solos –sugirió Miriya.

–¿Cómo?

–¡Que desaparezcamos ya!

–Lo que tú digas, mi amor.

–¡Esperen! –replicó Lisa.

Ella nada pudo hacer porque Max y Miriya se habían alejado rápidamente sin darle tiempo a reaccionar. Sin embargo, el joven de los ojos violeta ya le había dado alcance y le sonreía francamente. Lisa respondió con una sonrisa tímida.

–Capitana… siento interrumpirla de sus labores… –dijo el cantante al momento que la saludaba militarmente.

Lisa por inercia le respondió el saludo militar pero se quedó pensando por qué la saludaría así, si él era solo un civil.

–No interrumpe, señor Belmont –contestó Lisa formalmente.

Lisa observaba al cantante. Se había quitado la diadema y el traje entallado que había utilizado durante el concierto y ahora lucía más casual con una camisa de manga larga, un pantalón de mezclilla y su cabello suelto peinado hacia todas las direcciones, como buen cantante de rock pop. La voz de Lancer la sacó de sus pensamientos.

–Sucede que fui a mi vestidor a cambiarme, perdí contacto con mi grupo de trabajo… Ellos tienen mi teléfono móvil y… no logro encontrarlos –expuso el cantante–. Estuve caminando por los pasillos y la única cara conocida que vi fue la de usted –añadió.

–Entiendo. ¿Puedo ayudarle en algo? –preguntó Lisa.

–Sí… Suena extraño, pero deseo ir al hotel donde nos estamos hospedando… Sé que lo más sencillo sería llamar a un taxi…

–Para nada, yo puedo llevarlo –dijo Lisa sin dejar terminar la frase al cantante.

–Yo no quería molestarla, capitana. Es sólo que no sé en qué hotel nos hospedamos… Me encontraba muy cansado del viaje, mi representante me dijo el nombre pero no lo recuerdo.

–¡Oh! Ya entiendo… El jetlag es muy marcado en ocasiones…

–Como en esta vez –respondió Lancer apenado.

–No se preocupe, encontraremos el hotel. ¿Recuerda cómo era? ¿Si era grande, lujoso o pequeño y acogedor?

–Es un hotel lujoso, de mediano a grande.

–Bueno, eso limita la búsqueda –dijo Lisa con una sonrisa–. No hay muchos hoteles en Nueva Macross todavía y los hoteles grandes son muy pocos. Yo creo que ha de estar hospedado en el Macross Plaza.

–Bien, vayamos para allá. La mejor estratega de la galaxia no puede equivocarse –respondió Lancer.

Lisa se quedó sorprendida con el comentario. «¿Cómo es que sabe que dirijo las operaciones estratégicas de la RDF» pensó la bella militar. Lancer la observaba y notó que se había quedado pensativa.

Por inercia, comenzaron a caminar. Lancer seguía a Lisa por entre los pasillos llenos de gente que también intentaba salir. Algunas de las personas reconocieron a Lancer y comenzaron a pedirle que se tomara fotos con ellos, otras más, reconocieron a la gran capitana Lisa Hayes y también aprovecharon para tomarse fotos con ella y el cantante.

Poco a poco, el pasillo por donde iban comenzó a quedarse sin gente, por lo que pudieron salir al estacionamiento y dirigirse hacia el jeep militar que Lisa tenía asignado.

–¡Vaya! Con el pasillo lleno de gente y con tantas fotos, pensé que nunca saldríamos –expresó Lisa.

–Bueno, yo ya estoy acostumbrado a tomarme fotos con los fans, eso hace que siempre salga tarde de los conciertos.

–Seguro que está acostumbrado. Usted se ha vuelto muy famoso –dijo Lisa haciendo una pausa–. Bien, este es el vehículo, podemos subir.

–Gracias, capitana –respondió Lancer mientras abría la puerta del conductor para que Lisa subiera y después subió él en el lugar del copiloto.

–Pongámonos los cinturones de seguridad –dijo Lisa.

–Seguro…

Mientras Lisa conducía, Lancer seguía observándola. «La capitana se ve mucho más hermosa que en las fotos o en las transmisiones de televisión o internet. Además, es muy elegante, inteligente y refinada» pensaba el cantante. De reojo, Lisa lo volteó a ver y le sonrió.

–¿Sucede algo? –preguntó ella.

–Nada, es solo que me preguntaba si tiene planes después de dejarme en el hotel… –explicó el cantante.

–Ninguno en realidad –respondió Lisa.

–Entonces me gustaría invitarla a cenar. ¿Qué le parece la idea?

–Pues… Lo pensaré –expresó ella–. Quizás aproveche la oportunidad de cenar con alguien famoso.

–¡Pero si usted es famosa!

–¡No, usted lo es!

Ambos rieron y de repente, el automóvil se detuvo.

–¿Tan pronto llegamos? –preguntó Lancer.

–Aún no –respondió Lisa–. Es solo que desde esta avenida se pueden ver los dos hoteles más lujosos de la ciudad.

–¡Lo veo! Es el hotel de la derecha –afirmó Lancer.

Se dirigieron hacia el hotel Macross Plaza. Cuando llegaron, Lancer descendió del auto y se dirigió hacia el lugar de Lisa.

–Y bien, ¿qué ha pensado? ¿Acepta mi invitación a cenar? –preguntó Lancer con una sonrisa coqueta.

–Está bien –respondió Lisa–. Solo con una condición…

–¿Cuál?

–Quiero ir a mi casa a cambiarme de ropa.

–Claro. ¿Le importa si la acompaño? Solo subiré a mi habitación a dejar mi maleta con el vestuario y enseguida nos vamos.

Lisa pensó un momento en si debería dejar que su cantante favorito la acompañara a su casa. «¡Qué más da! Puedo romper un poco mi vida disciplinada y rutinaria para dejar que mi cantante favorito me acompañe a mi casa» pensó.

–Capitana, si la comprometo mucho, olvide lo que dije…

–No se preocupe, señor Belmont, no tengo ningún compromiso.

«¿¡Qué!? ¿Yo dije eso?» decía Lisa para sus adentros. «Pues sí, en verdad que no tengo ningún compromiso. El chico que me gusta parece que no le importo, así que, bueno, trataré de disfrutar la cena con Lancer Belmont».

Así, ambos entraron al hotel. Lisa esperó en el lobby mientras Lancer subía rápidamente a su habitación. Dejó su maleta con el vestuario, se lavó la cara, se puso perfume, trató de arreglarse el cabello y regresó para encontrarse con Lisa.

Después, fueron a la casa de Lisa. Lancer esperó en un cómodo sofá de la sala mientras la bella capitana cambiaba su uniforme por unos jeans y una blusa tejida que se ajustaba a su fina silueta.

Lancer y Lisa salieron de la casa, sosteniendo una conversación muy amena que los hacía sonreír y sentirse alegres, sin embargo, no se dieron cuenta que alguien los observaba desde la acera contraria.

«¡Pero qué rayos! ¿Lisa saliendo de su casa con ese artistilla de segunda? ¿Qué tiene él que no tenga yo? ¡Cálmate, Hunter! Hablas como si estuvieras enamorado de la terrible Lisa Hayes… » pensaba el piloto de cabello alborotado cuando la sola idea lo hizo despertar de sus cavilaciones.

–¿Enamorado… de… Lisa? ¿Lo… estoy? –se preguntó Rick Hunter a sí mismo.

Continuará…

(1) Look up! The sky is falling. Michael Bradley (Yellow Dancer - Robotech).

(2) Underground. Michael Bradley (Yellow Dancer - Robotech).

Nota de Autor

Hola a todos. Comparto esta historia que había estado pensando en estos meses en los que, por causas diversas, me he desconectado del mundo de los fanfics. Como ya leyeron, se trata de un fic romántico, con un toque de humor para el estira y afloja característico de los H2.

Aún tengo pendientes mis demás historias, sin embargo, quise escribir ésta antes de que mis ideas se fueran de vacaciones. Justo acabo de terminarla y así la voy a publicar.

Agradezco a MaoNome, Fabiola Collao e Ime por estar al pendiente. Saludos también para Anita, Triny10, Anto y a los guest que escriben sus comentarios.

Para finalizar, las canciones mencionadas en este fic las pueden escuchar en la plataforma de videos musicales más conocida (la del rectángulo rojo).

Saludos y éxito.